lunes, 30 de enero de 2012

Colaboración: Sábado por la noche y domingo por la mañana de Alan Sillitoe

Idioma original: inglés
Título original: Saturday Night and Sunday Morning
Año de publicación: 1958
Valoración: Muy recomendable

Primera novela del Angry Young Man Allan Sillitoe, Sábado por la noche y domingo por la mañana cuenta la vida y milagros (en sentido literal en algunos casos, porque no debe resultar nada fácil tener dos líos simultáneos con dos mujeres casadas en una ciudad tan pequeña como Nottingham, ni trasegarse once pintas de cerveza y siete pelotazos de ginebra un sábado por la noche y vivir para volver al curro en la fábrica de bicicletas el lunes a las siete de la mañana) de Arthur Seaton, un joven veinteañero simpático, atractivo y buscabroncas, en conflicto permanente con todo lo que huela a autoridad y compromiso, que pasa cinco días a la semana pensando en lo que hará los otros dos: beber hasta caer redondo –el alcohol: la mejor y más inimitable forma de olvido que existe-, intentar enrollarse con todas las mujeres que pueda –mujeres de compañeros en el turno de noche incluidas- y echar la caña los domingos en cualquier río de los alrededores después de un paseo en bici.

Literatura social y peleona, fuertemente impregnada de rabia filosófica y espíritu de resistencia frente a ese sistema organizado por políticos que nos “arengan subidos a cajas de detergente”  y nos mantienen “vivitos y coleando mientras somos productivos, y sigue poniéndonos sellos por toda la jeta hasta que no puedes ver ni a tres palmos. Y lo que es más: te obliga a que seas tú mismo quién compres los sellos”.

Sillitoe reparte leña a diestro y siniestro (gobierno, sindicatos, familia, matrimonio, rey, patria…) gracias a una galería de personajes a los que sus actos definen muy por encima de sus palabras y una descripción de ambientes –especialmente logradas las escenas de la vida y el trabajo en la fábrica, os lo digo yo, que de joven trabajé en una- y situaciones, tan ajustadas que, como apunta un astuto crítico del diario The Guardian: “La historia de Arthur Seaton era fruto de una época cuando se publicó por primera vez. Ahora ha devenido atemporal”.

El estilo es potente y directo, impregnado de ese sentido del humor que suele ayudarle a uno a  no volverse loco (muy divertida la historia de los tres primos de Seaton, alistados durante la guerra en el RCD: Real Cuerpo de Desertores) y de un inesperado lirismo, especialmente en las escenas que transcurren en los campos que rodean la ciudad, único refugio dónde Arthur disfruta de una tranquilidad que le permite ver su vida con cierta perspectiva, aunque ésta resulte de lo más deprimente.

Por último, no quiero dejaros escapar sin comentar la excelente la traducción de Mercedes Cebrián (asesorada por la mujer de Sillitoe, la poeta Ruth Fainlight), que consigue dar a los diálogos y al monólogo interior del protagonista el tono justo, dotándolos de una viveza y contemporaneidad que proporciona en todo momento al lector la sensación de estar presente físicamente en medio del fregado, viviendo junto al protagonista escenas que muy bien podrían estar ocurriendo en este mismo momento, junto a personas muy parecidas a las que podamos conocer hoy día, sin caer en ningún momento en ese rollo cheli-caricaturesco en que suelen caer bastantes autores cuando tratan de “poner voz” a currantes, delincuentes y pobres en general.

Una novela con muy mala leche, de lectura más que recomendable en estos tiempos que corren.

Firma: E. Hormigos

También de Alan Sillitoe: La soledad del corredor de fondo

5 comentarios:

Jordim dijo...

muy buena pinta.

Manuel dijo...

Acabo de descubrir tu blog y me ha encantado. Diseño, presentación, posts... Mi más sincera enhorabuena !! Me apunto el blog para futuras visitas. A seguir haciéndolo así de bien.

Saludos de 365 IDEAS DE NEGOCIO

http://365ideasdenegocio.blogspot.com

Jaime dijo...

Bienvenido, E. Hormigos! Una gran reseña. Me ha encantado lo de los sellos. Vaya metáfora extraña, no?

Enrique Hormigos dijo...

Pues sí, la verdad es que a mí también me dejó un poco frito, y de hecho, a punto estuve de no incluirla, pero está copiada literalmente y he llegado a pensar que probablemente se refiere a algo que en su momento tuvo significado y ahora no entenderían ni los propios ingleses :)

¡Un saludo a todos!

Trabajo en Bogotá dijo...

Se ve muy interesante, gracias por compartirlo.