lunes, 23 de enero de 2012

Markus Orths: La sala de profesores

Título original: Lehrerzimmer
Idioma original: alemán
Fecha de publicación: 2011
Valoración: Recomendable (especialmente para profesores)

Esta novelita corta que hoy reseño ha sido para mí una verdadera sorpresa. Vamos, que me ha gustado cuando pensé que me iba a dejar indiferente. Sí, me gustado. Y mucho. Más que nada, porque me he reído bastante a lo largo y ancho de su escasa longitud... Ahora cuento de qué va el asunto.

Escrita por Markus Orths, uno de esos jóvenes escritores alemanes que están tan de moda actualmente (y que están provocando que las letras germanas se estén viendo beneficiadas por una agradable corriente de aire fresco), La sala de profesores cuenta la tremenda experiencia de un maestro recién titulado que consigue un puesto en una escuela del sur de Alemania. Y no es que en el centro eduquen vampiros (temblad, temblad, malditos: acabo de enterarme de que ya hay una saga para adolescentes crepusculianos llamada Academia de vampiros, glup...), ni que anide entre sus muros uno de esos oscuros secretos o crímenes sin resolver que tanto gustan a los autores de novela negra y morbosilla. No, qué va: las descacharrantes situaciones que el pobre hombre vivirá en el lugar no son más que descripciones algo paródicas de la Cruda Realidad que se vive en los centros educativos, aunque en este caso se centren en las relaciones entre los maestros. Todo un submundo, porque aunque nos cueste reconocerlo, en el gremio de los docentes hay tanto desquiciado, fantasma, cretino, pelota y limitado mental como en cualquier otro grupo profesional. Y cuando el objetivo de tanto personaje poco ejemplar es organizar y gestionar la buena marcha de una escuela y transmitir conocimento a pre-adultos, la tragicomedia está servida...

Los maestros y profesores que estén leyendo esto ahora mismo sabrán muy bien de lo que hablo, al igual que los que tengan seres cercanos dedicados a la misma e ingrata profesión (sé de una que mientras leía la novela no paraba de decir: "Es para ir a mi escuela y regalar un ejemplar a cada uno de mis compañeros, ¡es que estas cosas pasan!").

No es plan de despedazar a los lectores de ULAD la cantidad de escenitas, sucesos y diálogos memorables que En la sala de profesores encontrarán (para mí, Orths roza el cielo de lo magistral cuando nuestro protagonista trata de ser simpático con una profesora de Historia maníaca). Sólo diré que a base de una prosa ágil y desprovista de toda clase de artificio superfluo, el autor nos regala una brillante obra que algunos califican de kafkiana pero que yo considero que se limita a realizar una hipérbole del (más de lo que parece) controvertido mundo de la enseñanza.

Y si la leen, atentos al FSS (Funcionario Secreto de Seguridad), al tema de las llaves, al mareante sistema de nombramiento de las clases, al insufrible director, a la anécdota del carnet de la biblioteca (burocracia llevada al extremo con la que todos nos sentiremos identificados), etc...

En fin. Recomendable. Gracioso. Cortito. Se lee en dos tardes. Y dicen que va a haber peli. Y que su autor tiene en su haber un buen puñado de libros tan buenos como éste. Veremos...

1 comentario:

Enrique Hormigos dijo...

Aunque a esta todavía no le he echado el guante, me gustaría recomendar otra obra del mismo autor: "La camarera".

Por cierto, la fotografía de la portada -con foto del profesor de conocimiento del medio saltándo al vacío desde el puente más cercano- me parece un puntazo alegórico de lo más ocurrente :)

Saludos.