jueves, 16 de febrero de 2017

Markus Orths: La camarera

Idioma original: alemán
Título original: Das Zimmermädchen
Año de publicación: 2008
Traducción: Mª José Díez Pérez
Valoración: está bien (creo)

Si hacemos caso a este magnífico blog en el que ahora escribo (y debemos hacerle caso SIEMPRE), Markus Orths puede ser un escritor descacharrante, perteneciente a ese ¿sorprendente? combo de escritores alemanes de humor que rondan la cincuentena -por citar tan sólo algunos reseñados aquí: David SafierTimun Vermes o el algo más joven Soboczynski- y que en los últimos tiempos se han ido publicando también en castellano. Bien, como hasta ahora yo no había leído nada de este caballero, no dudo de que sea la monda si se lo propone. Pero también tengo claro que en esta novela corta, La camarera, no pretendía serlo, de ninguna manera; muy al contrario, el efecto que produce en el lector este libro es de bastante tristeza e incluso no poco desasosiego.

La protagonista es una mujer joven, Lynn Zapatek, que sale de una clínica psiquiátrica donde ha estado recluida seis meses -no se nos dice por qué, pero enseguida nos queda claro que sin duda se debió a una causa más que justificada- y ante su falta de fondos y su forma obsesiva de dedicarse a la limpieza doméstica, decide dedicarse a una actividad laboral acorde con sus "cualidades": limpiar habitaciones en un hotel (algún indicio nos puede hacer suponer que también es a lo que se dedicaba o al menos en algún momento, antes de su ingreso en la clínica, aunque eso no tiene la menor importancia para el desarrollo de la historia). En ese trabajo, Lynn disfruta como una loca... eeh... perdón, quiero decir que su dedicación obsesiva al mismo (y hay que emplear la palabra OBSESIÓN con mayúsculas), combinada con la contemplación -por no decir inspección o registro- de los enseres de los clientes del hotel, lo que le permite elucubrar sobre sus personas y vidas, le proporcionan un "relleno" de su tiempo tranquilizador para su psique, preocupantemente escorada hacia el autoextrañamiento y el vacío existencial. Ahora bien, como cabe adivinar, inmiscuirse de estrangis en las vidas ajenas tiene su complicaciones, cuando se pasas ciertos límites... que no voy a desvelar aquí, tranquilos.

La novela, pese a su brevedad -en realidad es poco más que un relato o cuento largo-, o quizá por eso mismo, resulta de lo más intensa, impresión a la que contribuye, sin duda, un estilo pulcro, conciso pero certero, además, claro está, las características de la propia historia que nos cuenta. Cierto es que el autor también se podía haber decidido a tirar por alguno de los caminos que la historia abre o apunta; algunos recuerdan el trabajo de la fotógrafa y escritora Sophie Calle, por ejemplo. También, en algún aspecto, la novela de Sara Mesa Cicatriz (aunque en todo caso sería al revés, pues ésta es posterior a la que comentamos hoy): en La camarera asistimos de igual manera a cómo un personaje femenino se deja arrastrar por un comportamiento que se convierte en claramente peligroso o al menos pernicioso para ella misma. Aunque si el de la protagonista de esta novela tiene como causa un trastorno mental, la de Cicatriz se deja llevar por el delirio ajeno tan sólo porque le falta un hervor, o eso parece... En fin, por último, la Lynn de Orths también puede considerarse, aunque no se exprese de forma explícita, como un espejo en el que se refleja la alienación de las vidas contemporáneas en el mundo desarrollado, aunque el escritor tampoco insista mucho en este punto; puede que con dejar alguna que otra pincelada indirecta resulte suficiente...

La mayor pega que se le puede poner a La camarera, creo yo, es precisamente que en el momento en el que uno está más inmerso y hasta casi subyugado por la historia, es cuando se acerca su fin, de forma que cuando llega, aun sin que sea de manera brusca o inesperada, deja cierto regusto a interrupción, a que nos han dejado sin postre... (al menos, esa fue mi sensación que, por supuesto, es ante todo subjetiva). De ahí también lo complicado de entrar a valorarla: si ya me supone, en ocasiones, una tarea ardua, con libros como éste la cosa se pone peliaguda: un "está bien" quizás sea excesivo para una novela que me ha dejado con la miel en los labios, pero un "se deja leer" y no digamos un "decepcionante" serían de toda manera injustos. Bueno, pese a lo afirmado en la primera frase de la reseña, está claro que no se puede acertar siempre... que quien quiera lea el libro y se haga su propia idea; al fin y al cabo, ésta es siempre la más fiable de todas.


Otros títulos de Markus Orths reseñados en Un Libro Al Día: La sala de profesores



9 comentarios:

Anónimo dijo...

Libros sobrevalorados en este mundo:
Stoner de J.Williams
El amante de M.Duras
Cicatriz de S.Mesa

Nada mas wue añadir.

Gabriel Diz dijo...

Hola Juan,

Creo que donde dices "un espejo donde se refleja la alineación" debe decir alienación....no?
A pesar del está bien me han dado ganas de leerlo.

Saludos

PD: Stoner en mi opinión no es para nada un libro sobrevalorado, coincido en el caso de El amante.

Javier Ventura dijo...

Pues a mí Stoner me encantó, y no creo que esté excesivamente sobrevalorada; casualmente se la voy a regalar a un amigo mañana, y sé que estoy haciendo un buen regalo.

Juan G. B. dijo...

Hola a los dos.
Anónimo, no seré yo quien te lo discuta (hasta donde llegan mis conocimientos)...
Gabriel, gracias, pero pretendía escribir precisamente eso: "alineación"... No, es broma ; ).. ya está corregido y gracias por fijarte. El hecho de valorar al relato (me cuesta un poco llamarlo "novela") como "está bien" tampoco ha de verse como algo negativo; lo que quiero decir es justamente eso, que está bien, aunque deja la sensación, ya digo, de que habría merecido un desarrollo algo más extenso.
Un saludo a ambos.

Juan G. B. dijo...

Perdón: un saludo y gracias a ti también, Javier, no me había dado cuenta de tu comentario... :-)

Javier Ventura dijo...

Nada que perdonar! Tampoco yo había leído el comentario de Gabriel Diz, con el que sobra decir, a la vista de lo que ha escrito, que estoy de acuerdo respecto a Stoner! Un saludo a todos!

Anónimo dijo...

Yo coincido con El Amante y con Cicatriz. De Stoner no puedo hablar, puesto que no lo he leído.

Anónimo dijo...

A mí también me parece sobrevalorado Stoner, y la Trilogía de Deptford de Robertson Davies. En cuanto a La camarera, bueno, nunca podría hacer una reseña tan buena como la que se ha hecho aquí, pero me ha gustado y me ha hecho empezar a leer La sala de profesores, del mismo autor.

Juan G. B. dijo...

Hola anónimo:
Ante todo, gracias por elogiar la reseña, quizás inmerecidamente, me temo (aunque no seré yo quien afirme tal cosa). Yo tengo ganas de leer "La sala de profesores", sobre todo porque tengo cierta relación con el gremio, pero aún no ha caído en mis manos...cuando suceda, ya os contaré ; )
Un saludo y gracias de nuevo por el comentario.