martes, 17 de enero de 2012

Bill Bryson: En casa. Una breve historia de la vida privada

Idioma original: inglés
Título original: At home. A short history of private life
Fecha de publicación: 2010
Valoración: muy recomendable

En 1842, Gran Bretaña consumía dos terceras partes del carbón que se producía en los países occidentales. El resultado era una contaminación tal sobre Londres, que por la calle todo el mundo andaba a trompicones con las paredes o tropezando en agujeros. Se registró un incidente en el que siete personas cayeron al Támesis una tras otra.

A finales del XVIII Francia importó al resto de Europa la moda de los lunares artificiales. Se desarrolló tal exquisitez en el arte de estas minúsculas prótesis estéticas, que las había en forma de luna o de estrella, y el lugar donde se situaban podía indicar la ideología política o el estado civil. Durante un breve periodo de tiempo se puso de moda llevar cejas artificiales hechas con piel de ratón.

Antes de la invención de la luz eléctrica, los hogares más acomodados instalaban lámparas de gas, que brillaban con una potencia y estabilidad mucho mayores que el anterior aceite de ballena, por ejemplo. El problema es que el gas ocasionaba a menudo dolor de cabeza y náuseas, ennegrecía los techos, decoloraba los tejidos y hasta mataba a las plantas. Eso sin contar las frecuentes explosiones.

Son sólo tres ejemplos del tipo de asuntos que trata Bryson en esta historia de la vida doméstica. Lo interesante es que aporta una enorme variedad de datos, pero siempre mostrando interés por explicar cómo afectaban en concreto a las personas las condiciones de vida de las que habla. No estamos ante un catálogo de invenciones técnicas, extravagancias históricas y adelantos sociales, algo que sería bastante más aburrido, sino ante un cuadro en movimiento de cómo vivía la gente de carne y hueso en los últimos dos siglos. La impresión general, la verdad, le deja a uno muy agradecido de haber nacido a finales del siglo XX...

El libro se estructura de una manera original y muy eficaz para guiar y, al tiempo, enganchar al lector. Bryson comienza presentándonos una vieja rectoría en la campiña inglesa, construida en 1851, que, al parecer, es el lugar donde vive actualmente. Nos pone en antecedentes sobre quien la construyó (el reverendo Marsham, una figura algo enigmática, de quien no llegamos a saber mucho, en realidad) y nos facilita un plano de las habitaciones. A partir de ahí, cada capítulo se dedica a una habitación y a explicar cómo ha ido evolucionando el repertorio de prácticas y dispositivos que acoge hasta adoptar su forma actual (que en el caso de la vieja rectoria es su forma victoriana). Así, el capítulo dedicado a la cocina nos habla de la introducción de los alimentos más comunes en la gastronomía occidental; el del baño, de la evolución de la higiene, etc.

Es un señor libraco, de unas 600 páginas, pero la verdad es que se hace muy ameno de leer. Por la variedad e interés de lo que cuenta, pero también porque Bryson tiene ese estilo desenfadado y algo irónico de los buenos ensayistas de habla inglesa. Si crees que puede interesarte leer sobre el origen de las vacaciones, el inodoro con cisterna o los invernaderos, este es tu libro.

6 comentarios:

Inmaculada dijo...

Le tengo ganas a este libro. Me gusta esta temática que roza la antropología pero a nivel "usuario" Espero no tardar en hacerme con él.
Gracias por tu interesante reseña.
Saludos.

izas dijo...

Ays, éste es uno de mis pendientes. Es el típico libro que devoro sin enterarme :) En cuanto vaya a Bilbao o Madrid de visita, me lo pillo :)
¡Gracias por la reseña, Jaime!

Jaime dijo...

Gracias a vosotras! Pues es para tenerle ganas, desde luego, y se hace súper ameno de leer.

Felipe OI dijo...

Yo me leí varios libros de Bill Bryson y me gustaron todos. A quien le guste este le recomiendo "Una breve Historia sobre casi todo" (o no sé cómo lo habrán traducido al español). Es aún más largo y explica los fundamentos de la ciencia empezando por la creación del universo, pero lo de una forma que es imposible parar de leer.

Enrique Hormigos dijo...

Excelente libro, con el que además de rellenar el coco con infinidad de historias, datos, detalles sorprendentes y divertidas reflexiones el lector adquiere en poco tiempo una fuerza sorprendente en brazos y hombros.

Porque por gordo que sea, se lo lleva uno al baño, la cocina, el autobús, el parque, bajo la ducha, el campo, la playa...

Imposible dejar de leer.

Y de postre, y por no abundar en la Breve Historia de casi todo, recomiendo vigorosamente la lectura de "En las antípodas" (Bryson cuenta un viaje a Australia) y "Historias de un gran país" (casado con una mujer ingles, y después de vivir unos años en Inglaterra, Bryson compara ambos mundos en una recopilación de artículos de lo más entretenida).

Estupendo blog.

Lo voy a votar pero ya mismo.

Jaime dijo...

Gracias, Enrique. Totalmente de acuerdo contigo y con Felipe. Una vez que uno empieza a leer, no puede dejarlo. Yo también me lo he llevado a todas partes!