Año de publicación: 1938
viernes, 8 de mayo de 2015
Evelyn Waugh: ¡Noticia bomba!
Año de publicación: 1938
jueves, 1 de octubre de 2015
Evelyn Waugh: Retorno a Brideshead
Idioma: inglésTítulo original: Brideshead revisited
Año de publicación: 1945
Traducción: Caroline Phipps
Valoración: Muy recomendable
No puedo acabar esta ya demasiado larga reseña sin mencionar la excelente calidad de la prosa de Evelyn Waugh: La novela resulta ser una exquisitez, no sólo por los refinados ambientes y personajes que aparecen (como es de suponer, se desenvuelve en un mundo bastante pijo, me temo, aunque el peor de todos, en mi opinión, es el esteta Charles): lo que produce esa sensación es la maestría y, sobre todo, inteligencia -e ironía- con que está escrita.
Aún así, me resisto un poco a otorgarle ese preciado galardón que es un "imprescindible" de ULAD. Quizá sea un prejuicio mío, pero cuando un libro parece destinado a tal valoración desde la primera página, me cuesta dársela; me gusta que me sorprendan. Y eso que Retorno a Brideshead está muy cerca, sin duda, de ser una novela imprescindible. Al borde, pero que muy al borde... a falta tan sólo de un empujoncito...
sábado, 3 de agosto de 2013
Evelyn Waugh: Merienda de negros
Título original: Black Mischief
Año de publicación: 1932
Traducción: Juan García Puente
Valoración: muy recomendable
Famoso por Brideshead Revisited, Evelyn Waugh es uno de esos escritores de época que aparece con posado serio en fotografías en blanco y negro. Con una pluma en la mano y un enorme cigarro puro en la otra. Cuestión estética, claro, pero resulta que Merienda de negros acaba siendo algo de lo que la pose de su autor sugiere. Una especie de mezcla entre farsa colonial, novela de dictador y comedia decididamente macabra. Inspirada, dicen, por la situación de Etiopía y la figura de Haile Selassie (igual que la esplendorosa El Emperador, de Ryszard Kapuscisnki), la novela rápidamente nos coloca en situaciones de la picaresca a las que inducen la miseria y el miedo. Un funcionario intenta colocar, a elevado precio, plazas en una lancha para huir de una ciudad que cede al asedio de los rebeldes. El más alto mandatario es engañado por todo el mundo que le rodea, a la par que por sí mismo. Los acólitos empiezan a moverse entre la confusión para salvar el pellejo, o incluso, en un salto mortal sin red, resituarse en el mando rival. Comedia macabra, dije: poca broma cuando interviene situación confusa y gatillo fácil (o soga, o machete), aunque al principio se apodere cierta sensación de que el autor está optando por cierta pre-concepción con algo de superioridad: como un observador colonial que presencia las tropelías de los bárbaros. Pero el tercer capítulo se encarga de acabar con eso. No suelo destacar pasajes, pero ese tercer capítulo es un auténtico hito narrativo. Todo un paseo por la alta sociedad londinense, todo un prodigio en el que se esboza, con trazo tenue pero claro, el mapa social del que Basil, pomposo Ministro de Modernización de Azania, surge, y el momento justo en que el lector repara en que la novela va muy en serio. Bueno, todo lo en serio que puede ir una obra así.
De ahí en adelante asistimos al previsible devenir de los hechos: los europeos que transitan escandalizados por un país que consideran ora una oportunidad de negocio ora un lugar de vacaciones, la estupefacción de los nativos, la enorme distancia entre las civilizaciones y sus puntos de roce. No es un libro para partirse de risa, es simplemente una gran sátira que hace pensar, un espléndido retrato y, aunque tenga trazos estilísticos de su época, Merienda de negros resulta ser una novela muy moderna. No es que sea más moderna que los libros de su época: es que es más moderna que muchos libros que se publicarán de aquí a veinte años. Waugh, qué envidia, tenía 29 años cuando publicó esta novela, en 1932, período entre guerras. Que más de 80 años aún seamos capaces de situar personajes muy parecidos en escenarios casi idénticos solo es un síntoma más de la contemporaneidad de su premisa. También lo es, tristemente, de que ciertas partes del mundo no hayan cambiado. Colonización política, militar o económica aún existe. Que la crítica hacia las situaciones que genera surja en un Tweet, en un documental (como el excelente La pesadilla de Darwin) o en magníficas novelas como ésta, eso es solo consecuencia de los tiempos.
Otros libros de Evelyn Waugh reseñados en Un Libro Al Día: ¡Noticia bomba!, Retorno a Brideshead
sábado, 7 de febrero de 2015
E. F. Benson: Reina Lucía
Título original: Queen Lucia
Año de publicación: 1920
Traductor: José C. Vales
Valoración: entre recomendable y está bien
miércoles, 18 de noviembre de 2015
Muriel Spark: La abadesa de Crewe
Idioma: inglésTítulo original: The Abbess of Crewe
Año de publicación: 1974
Traducción: Pepa Linares
Valoración: entre recomendable y está bien
Portada deliciosamente ácida de Sara Morante, por cierto.
Más libros de Muriel Spark reseñados en Un Libro al Día: Memento Mori, Los solteros, El asiento del conductor, La plenitud de la señorita Brodie
domingo, 4 de febrero de 2018
John Banville: Regreso a Birchwood
Título original: Birchwood
Traducción: Damià Alou
Año de publicación: 2017 en castellano (en inglés, 1973)
Valoración: Está bien
P.S. ¿A que nadie se ha fijado que el traductor es el mismo de la reseña de ayer? Coincidencias.
miércoles, 11 de febrero de 2026
Megan Nolan: Flaquezas normales y corrientes (del ser humano)
Año de publicación: 2023
Traducción: Eduardo Iriarte
Valoración: Recomendable
Esta novela comienza con la desaparición de una niña de 3 años, con el descubrimiento de su cadáver y con la incógnita de quién ha podido ser culpable de los hechos, pero no es una novela negra. O, al menos, no del todo.
Esta novela continúa con la aparición de un periodista de pocos escrúpulos que trata de obtener información (o "información") de cualquier manera, pero no es una sátira del periodismo como puede ser ¡Noticia bomba! de Evelyn Waugh. O, al menos, no del todo.
Esta novela también toca de forma tangencial el desprecio hacia la "clase baja extranjera" por parte de la "clase baja autóctona", algo que está, por desgracia, de plena actualidad, pero no es un texto al estilo Chavs, la demonización de la clase obrera.
(...) esa niña era de una familia de degenerados irlandeses misántropos que, cabía suponer con bastante seguridad, vivían al menos en parte gracias al estado del bienestar social y no habían aportado más que consumo de carácter parasitario (y ahora un crimen horrendo) a la gran nación británica en la que habían creído apropiado asentarse
Por lo tanto, pese a que la novela apunta en su parte inicial en varias direcciones, y para ello mezcla narración pura con interrogatorios policiales, editoriales periodísticos o grabaciones callejeras, finalmente toma una vía más convencional e introspectiva para hablarnos de miedos, errores, silencios, relaciones familiares y soledades que acaban destruyendo (o construyendo, aunque sea de aquella manera) vidas.
Será a través de varios flashbacks como Nolan nos explique el pasado de los diferentes miembros de la familia Green (Carmel, Richie, John, la omnipresente Rose), lo que nos llevará a la pacata Irlanda de finales de los 70 en la que Carmel y Richie verán cómo sus sueños / oportunidades / etc se verán desbaratadas por un cúmulo de decisiones erróneas y un contexto sociocultural que determinará, quieran ellos o no, sus decisiones.
A través de esos largos capítulos, Nolan irá construyendo dos magníficos personajes (Carmel y Richie) e irá hablando sobre dos temas "peliagudos" (aborto y alcoholismo) con delicadeza pero sin caer en discursitos morales ni estereotipos. Estos serían, para mi, las dos principales virtudes del texto, además de un final que... Bueno, digamos que deja una profunda tristeza.
¿Y entonces por qué no una valoración algo más generosa? Pues quizá por las expectativas que me genera la primera parte del libro, por esa "renuncia" al riesgo formal en pos de una novela más convencional, por el desaprovechamiento de un personaje tan antipático como Tom (el periodista sin escrúpulos) o por rebajar de alguna manera el tono político de la novela.
Aún así, la impresión general es más que positiva y la valoración, por tanto, de la novela ha de ser un recomendable. No está nada mal, no?
miércoles, 24 de febrero de 2016
D. E. Stevenson: El libro de la señorita Buncle
Título original: Miss Buncle's Book
Año de publicación: 1934
Traducción: Concha Cardeñoso Sáenz de Miera
Valoración: entre recomendable y está bien
La aparición de El perturbador de la paz hace precisamente eso, pues: perturbar la paz del pueblo y saca a relucir lo mejor y lo peor de cada afectado. También, hay que decirlo, sirve de inspiración a alguno que otro... Esto, en realidad, es lo más interesante de la novela de Stevenson: se establece una especie de juego de espejos metaliterario -o incluso de muñecas rusas- entre la realidad -es decir, la ficción que estamos leyendo nosotros- y la ficción -esto es, la que leen los personajes de la ficción que leemos nosotros-; vamos, que si esto se le llega a ocurrir a un escritor con más renombre literario y/o intelectual (una cosa no conlleva la otra, me temo), se hubiese considerado la caraba y aún se harían tesis doctorales sobre la obra (no me digáis que a Cervantes ya se le había ocurrido algo así, que ésa es otra liga...). La novela -las dos, en realidad, o incluso las tres... y no digo más- también puede promover una interesante reflexión sobre la naturaleza de la ficción literaria, las características de la hoy llamada "autoficción" y sus peligros, que en el libro son reales y nada metafísicos. La novela como es de suponer está escrito en un tono distendido y aun humorístico; de hecho, más de una vez da la impresión de que su autora -me refiero a D.E. Stevenson, no a Miss Buncle- podría haber afilado bastante más su ironía, pero parece que se contuvo y no quiso hacer sangre con sus personajes. Para el disfrute del lector puede resultar una lástima, claro, pero, por otra parte, también es de agradecer a veces la empatía de los autores hacia sus criaturas. Otro detalle de estilo, al menos de algunos diálogos, es un tono más bien machista que hoy día nos puede chocar - no sé si a todo el mundo, me temo-, pero que supongo era el habitual en 1934... sin descartar que también se debiera a la sutil ironía de la autora.
En todo caso, una novela esta que sin duda hará disfrutar a quien se decida a leerla... a pesar del azúcar. Y si alguien es especialmente goloso, aviso de que existe dos novelas más protagonizados por la encantadora señorita Buncle. Siempre será mejor leerlas que jugar al Candy Crush, desde luego...





