martes, 26 de mayo de 2015

Robert Louis Stevenson: Ensayos literarios

Idioma original: inglés
Año de publicación: antes de 1894
Traducción: Beatriz Canals y Juan Ignacio de Laigleisa
Valoración: entre recomendable y está bien

Cuenta Javier Marías en su Vidas escritas que Henry James admiraba enormemente a su amigo Robert Louis Stevenson -y viceversa- hasta el punto de considerarlo "uno de sus escasos interlocutores en el campo de la teoría" literaria, pero que hoy en día "casi nadie se molesta en leer los ensayos de Stevenson, que se cuentan entre los más penetrantes y vivos del pasado siglo" (se refiere al XIX, claro, porque le libro de Marías se publicó en 1992). El caso es que, intrigado por esta aseveración, yo sí me he "molestado" en leerlos, cuando he tenido la oportunidad. y he de decir que no ha sido ninguna pérdida de tiempo, aunque como no soy un estudioso de la teoría literaria, y menos aún de la del siglo XIX, carezco de los conocimientos y el criterio necesarios para ratificar lo que afirmaba Marías.

Ahora bien, sí puedo decir que R.L. Stevenson, además del magnífico narrador que todos conocemos (y al que tanto debemos muchos de los ahora inoculados con el veneno de los libros), era un apasionado lector y amante de la literatura en todos los pormenores del oficio. Así lo atestiguan algunos de estos ensayos, como los que dedica  a aleccionar a quien se quiera lanzar a la azarosa actividad de escribir: Carta a un joven que se propone abrazar la carrera del arte ( "...la maldición de las ocupaciones destinadas a deleitar es el fracaso."); el muy divertido Acerca de la elección de profesión ("...Probablemente  no importe mucho aquello por lo que te decidas; pues, a la larga, la mayoría de los hombres se hunden en el grado de estupor necesario para sentirse satisfechos de sus distintas posesiones...");  o también La moral de la profesión de las letras.

En otros ensayos se dedica ya a analizar elementos mucho más técnicos del estilo literario, como, por ejemplo, los efectos de ciertas aliteraciones (aunque sólo se puedan apreciar en el texto original en inglés) o la importancia de la trama con respecto a la elección de la palabras y viceversa. También trata el fenómeno de los autores populares, de la llamada "prensa de un penique" o las "bibliotecas circulantes". Autores "grandes del polvo" que él contrapone a los "escritores de clase alta" -como James, precisamente- y aunque muy leídos en su época, hoy en día supongo que no le sonarán a casi nadie. Hayward, Bracebridge Hemming, Pierce Egan, Edward Viles, Malcolm Errym... No obstante, en la sección llamada Críticas literarias sí que encontramos escritores cuya fama y, sobre todo, cuyos libros, nos han llegado incólumes e incluso se han convertido ya en verdaderos clásicos: Julio Verne, Poe, Dumas (padre) o el para mí desconocido Bunyan, pero cuyo El progreso del peregrino resulta ser uno de los libros favoritos de Stevenson. Muy interesante resulta leer cómo Stevenson juzga a escritores que ahora vemos como parte de la Historia de la literatura, desde una perspectiva contemporánea, o casi... e incluso, en el caso de Verne, como a un escritor emergente, aún por "confirmar".

Además, encontramos también una charla sobre la novela, en la que teoriza sobre los tipos de ésta que se cultivaban en su tiempo y la respuesta a ciertas declaraciones sobre el tema expresadas por Walter Besant y...Henry James, precisamente, con los que polemiza amablemente al respecto, sobre lo que debe o no concernir a la ficción en prosa y sus condicionantes de lo que consideramos como novela ( "La vida es monstruosa, ilimitada, absurda, profunda y áspera; en comparación con ella, la obra de arte es ordenada, precisa, independiente, racional, fluida y mutilada"-"Toda novela, primero y cada género de novela, después, existe por y para sí misma").

En suma, una serie de apuntes -también encontramos unos "Bocetos" literarios- y reflexiones de un gran escritor sobre la ocupación que absorbió buena parte de su existencia, y que nos brindó obras y personajes especialmente perdurables y queridos para todo amante de la lectura. Una obra desde luego interesante y sin duda muy recomendable para los seguidores de Stevenson, que además, nos brinda alguna que otra frase definitoria del espíritu que anima sus otros libros y que animó, sin duda, su demasiado corta vida:

" La ficción es al adulto lo que el juego al niño; en ella cambia la atmósfera y el curso de nuestra vida; y cuando el juego armoniza con la fantasía de tal modo que se participa en él de todo corazón, cuando cada nuevo giro satisface, cuando gusta evocarlo y demorarse en su recuerdo con auténtico placer, entonces la ficción se llama novela ".


Otros libros de R. L. Stevenson reseñados en Un libro al día: La isla del tesoro