miércoles, 11 de junio de 2014

Reseña interruptus: El laberinto de las aceitunas de Eduardo Mendoza

Idioma original: español
Año de publicación: 1982
Valoración: muy decepcionante

Sé que habrá quien no comparta esta opinión mía, pero aquí va: Eduardo Mendoza es un bluff. Me hizo reír como pocos con Sin noticias de Gurb; me pareció audaz (hace muchos años de esto) con La verdad sobre el caso Savolta; La ciudad de los prodigios me parece una buena novela, aunque no una obra maestra como dicen algunos. Pero es que lo demás que he leído de él (El misterio de la bolsa y la vida, El asombroso viaje de Pomponio Flato o este Laberinto de las aceitunas) me ha decepcionado, sobre todo para venir de un escritor que ha demostrado un talento indudable en algunas de sus obras. De hecho, como indica el título de la reseña, ni siquiera me terminé la novela: con todo lo que hay para leer, no hay tiempo para leer malos libros.

El laberinto de las aceitunas forma parte de la serie de novelas protagonizadas por un pseudo-detective anónimo recién escapado de un psiquiátrico. En este caso anda de por medio un maletín lleno de dinero, que luego deja de estar lleno de dinero, y un buen montón de personajes que se hacen pasar por lo que no son para conseguir el dinero que estaba dentro del maletín pero luego ya no. En realidad, la novela es una sucesión de situaciones disparatadas con una cierta hilación, que se supone que deberían haberme hecho reír a carcajadas pero que en realidad solo han conseguido ponerme de mal humor.

El problema de este libro, creo, es que se le ve a Mendoza en su escritor pensando: "voy a ser gracioso", y lo que es peor, pensando: "qué gracioso soy". El estilo pedante y arcaizante en el que habla el narrador, por ejemplo, está claro que pretende resultar simpático, pero al cabo de veinte páginas a mí me resultaba pesado y artificioso. La repetición de bromitas sobre disfraces y cambios de sexo tampoco ayudan a ganarse mis simpatías. Los personajes son absurdos, antipáticos, irreales. La trama, pues la verdad es que me importaba un pepino pasadas las primeras cincuenta páginas.

A lo mejor me habría leído el libro entero, y habría malgastado algunas horas más, si no fuera porque mi eReader, por alguna razón que desconozco, ha decidido saltar de la página 100 a la 200. Y lo peor es que he descubierto que no tenía ninguna gana de volver atrás para recuperar aquellas cien páginas que me había perdido. He leído las últimas nueve, he visto que todo seguía igual y que todo seguía sin interesarme, y he empezado a leer Soy un gato de Soseki, que también es una novela cómica, pero que por lo menos hace el esfuezo por ser inteligente.

10 comentarios:

Carmenzity Zeta Zeta dijo...

Vaya... yo creo que el haberte perdido 100 páginas de este libro tampoco ayuda... pero al margen de todo ello, todo es cuestión de gustos, claro. Yo, que soy incondicional de Eduardo Mendoza, te recomendaría La aventura del tocador de señoras, aunque estando protagonizada por el mismo "loco" detective... no sé yo. Pero sobre todo, te diría que le dieses una oportunidad a Riña de gatos. Si después de este libro, sigues pensando que es un escritor "pedante y arcaizante"... ya no te recomiendo ninguno más, jeje.
Saludos!!!

Santi dijo...

La verdad, si te soy sincero, esta experiencia me ha dejado sin demasiadas ganas de leer nada más de Eduardo Mendoza, por lo menos en una buena temporada. Igual vuelvo a releer Sin noticias de Gurb algún día, y es posible que también La verdad sobre el caso Savolta y La ciudad de los prodigios, pero no sé si leeré nada nuevo de él...

LasLecturasDeGinger dijo...

Hola :D Pues no me llama este libro y después de tu valoración y tu reseña, lo voy a dejar pasar :) Un besin!!

LasLecturasDeGinger dijo...

Hola :D Pues no me llama este libro y después de tu valoración y tu reseña, lo voy a dejar pasar :) Un besin!!

Roberto Hasting dijo...

Yo, con todos los respetos, no puedo estar más en desacuerdo. Lo que yo creo que ocurre con estos libros es que el sentido del humor que tenemos cada uno puede ser muy distinto. Por decirlo de alguna manera, si a alguien no le gusta el marisco, o las patatas, me da lo mismo, por muy buen plato que se haga con ellas, no le va a gustar.
Es una cuestión de mimbres. A ti no te llega el humor de Mendoza y dudo que puedan llegar a gustarte otros si no te ha gustado este libro. Lo que me parece un poco raro es que te gustase tanto Gurb.
Yo animo a todo el mundo a que lea el laberinto de las aceitunas, y a ser posible, después de leer la primera parte que es El misterio de la cripta embrujada.

JuanjoG dijo...

Hola buenas, coincido con el comentario anterior, a mi este libro me pareció gracioso precisamente por muchas de las razones por las que a usted no le gustó, por lo absurdos, antipáticos y brutos que pueden ser los personajes.
Sin embargo mi experiencia con los libros de Eduardo Mendoza ha sido parecida a la suya. Empecé leyendo “el laberinto de las aceitunas” y me gustó, después “la isla inaudita” se me hizo interminable, tan pesado que decidí no leer nada más del autor, pero bastantes años después recaí con “la verdad sobre el caso Savolta” y la experiencia ha vuelto a ser buena.

Un saludo y felicidades por el blog.

Santi dijo...

Pues sí, es posible que Eduardo Mendoza sea un autor para leer en pequeñas dosis. En todo caso, creo que no hay duda de que su trayectoria no ha cumplido las expectativas que generó con sus primeras obras.

Por otra parte, respondiendo al comentario anterior, yo veo una diferencia entre Sin noticias de Gurb y las otras novelas cómicas de Mendoza: Gurb, no sé si porque se publicó originalmente como serial en un periódico, es mucho más fresca, más imaginativa, más alocada. Más absurda, y eso que las otras son bastante absurdas. En El laberinto de las aceitunas me ha parecido ver a un escritor que aplica una fórmula, que recurre a trucos mil veces repetidos, incluso por él mismo, como el travestismo o el lenguaje pedante.

En todo caso, esto son impresiones bastante subjetivas, así que tenéis todo el derecho a no estar de acuerdo...

Roberto Hasting dijo...

No es por afán de incordiar, pero El laberinto de las aceitunas es su trecera novela y el misterio de la cripta embrujada que es exactamente igual que el laberinto, es la segunda. Lo digo por eso que dices que su trayectoria no confirmó las expectativas de sus primeras obras.
Y luego me sigue extrañando lo que dices de Gurb porque las pegas que le ves a El laberinto, como ese lenguaje pedante y abusar de esos trucos que dices, los usa en Gurb con la misma facilidad.
Bueno, supongo que este dabate tampoco da para mucho más, pero tengo la sensación de que si leyeras hoy Gurb, no te gustaría.

Santi dijo...

Bueno, lo que quería decir es que un autor capaz de escribir La verdad sobre el caso Savolta o La ciudad de los prodigios (a la que también le pongo algunas pegas), parece que llegó un momento en que dijo: para qué escribir literatura "seria" si escribo tonterías y venden lo mismo o más.

Que conste que no tengo nada en contra de la literatura humorística, todo lo contrario. Pero el humor de Mendoza me parece... no sé, tramposo.

Y a lo mejor tienes razón con lo que dices de Gurb: a lo mejor ahora mismo me parecería igual de pedante y forzado que El laberinto de las aceitunas; desde luego, en mi recuerdo es un humor muy diferente, mucho más alocado y original. Cuando la relea te cuento :)

Roberto Hasting dijo...

El caso es que da gusto comentar en este blog.
Al contrario de lo que pasa en muchas webs, el ambiente de comentarios suele ser relajado.
Y si me permites una sugerencia de un libro de humor, aparte de que no es sólo de humor, te recomiendo Las aventuras del buen soldado Svejk.
Te lo digo porque es de los pocos libros con los que me he reído a carcajadas. Pero en voz alta.