sábado, 7 de junio de 2014

Marc Behm: La mirada del observador

Título original: The eye of the beholder
Idioma original: inglés
Traductora: Beatriz Pottecher
Año de publicación: 1980
Valoración: Imprescindible

Comenzaré diciendo que tenía unas ganas tremendas de leer esta novela, por varios motivos: el primero es que me había encantado otra de Marc Behm, La doncella de hielo, una divertida historia de vampiros hedonistas y libidinosos que deciden "darle el palo" a unos gángsters para poder seguir pegándose la buena vida... es decir, muerte (nada que ver con las sagas de Stephanie Meyer o incluso Anne Rice, que conste). En segundo lugar, todas las críticas y opiniones que he leído sobre La mirada del espectador son positivas: en algún lugar se la clasifica como una de las cinco mejores novelas negras de la historia o, incluso como la mejor de todas (puede que tal prestigio tenga que ver con que en 1983 Le Monde la considerase como la mejor historia policíaca de los diez años anteriores). Por si fuera poco, hasta su reedición en 2008 fue un título difícil de encontrar en España, al parecer, lo que la convirtió en una especie de Grial del género negro. Sinceramente, ya me daba un poco de miedo leer este libro: expectativas tan altas son fáciles de decepcionar.

¿Y de qué va la cosa? Se trata, en un principio, de un argumento de la novela negra más clásica (y tópica): un detective, conocido únicamente como El Ojo (de private eye, supongo), es contratado para investigar a la novia del hijo de una familia de posibles. El detective (como mandan los cánones, un tipo solitario, de vuelta de todo, y con la única familia de una foto escolar de grupo, en la que no sabe qué niña es su hija, perdida hace ya mucho tiempo) descubre que la hermosa chica es en realidad una asesina despiadada que se dedica a finiquitar, no sin desvalijar antes, a sus conquistas amorosas, previa boda y todo, en algunos casos. El Ojo, en vez de denunciarla, lo que hace es seguirla por todo el territorio estadounidense, vigilándola a tiempo completo e incluso encubriendo los crímenes de esta "viuda negra".  Y... hasta aquí puedo contar (más o menos, lo que se explica en la contraportada).

Como se ve, es una historia en absoluto convencional, a pesar de que utiliza muchos de los lugares comunes de la novela negra: el detective, la mujer fatal, las persecuciones, tiroteos, el ambiente de los moteles, bares, carreteras solitarias... No obstante, y a pesar de los numerosos asesinatos que van sucediendo, el tono general de la narración es cualquier cosa menos desagradable o sanguinario (bueno, un poco, sí). Los protagonistas, al fin y al cabo, son presentados como llenos de una humanidad conmovedora: la asesina no es solo la mantis religiosa o psicópata vampiresa que aparenta; el Ojo no es en absoluto el voyeur pervertido que cabría pensar. Y el efecto que provoca la narración, en realidad es más parecido al de una ensoñación, de una fábula que transcurriese en un ambiente onírico. Para entendernos: a pesar de que ha habido al menos un par de adaptaciones de la novela al cine (una película francesa y otra americana), creo que el director ideal para ello habría sido, sin duda, Alfred Hitchcock (el Hitchcock de Ventana indiscreta, claro... pero, sobre todo, el de Vértigo). La novela, además,  está recorrida de principio a fin de un erotismo frío (muy "hitchconiano"), que también contribuye no poco a convocar ese tono onírico, a medio camino entre la pesadilla y la duermevela.

Pero La mirada del espectador es mucho más: es una road-story escrita con agilidad y eficacia callejera, soez cuando es necesario, pero también con una elegancia y hasta exquisitez apreciables. Y un sentido del humor zumbón, característico, por lo que se ve, de Behm. Es una novela sobre la paternidad y sus escurridizas obligaciones y certezas. Una novela sobre la desesperanza, sobre el asesino transcurrir del tiempo y sobre cómo el mundo nos pasa por encima si no somos capaces nosotros de pasar por encima de él. Es, por supuesto, una historia de amor. O más de una.

Lo que no sé es si está entre las cinco mejores novelas del género negro, o entre las cien, etc.... Ni siquiera estoy seguro de que sea una novela recomendable, al menos para cierto tipo de lectores. Pero sí sé que es una novela extraordinaria. ¿Imprescindible? No: lo siguiente.


     

5 comentarios:

Juan jose dijo...

la leere. gracias

Anónimo dijo...

De nada. Te aseguro que no te arrepentirás : )

Juan G. B. dijo...

De nada. Te aseguro que no te arrepentirás : )

Anónimo dijo...

¿Recomiendas alguna otra novela para alguien al que le ha encantado La mirada del observador? Me sería de gran ayuda. Muchísimas gracias y un saludo.

Juan G. B. dijo...

Hola:
Ante todo, me alegro mucho que te haya gustado esta novela; del mismo autor sólo he leído "La doncella de hielo", que no tiene nada que ver con ésta pero es estupenda y muy divertida. Si lo que quieres es leer novela negra de la buena (perdón: noir, que es más fino), a mí me encanta Elmore Leonard, pero también está bien cualquiera de James Ellroy, por ejemplo.
Un saludo y gracias por el comentario.