viernes, 17 de abril de 2015

Eduardo Mendoza: El año del diluvio

Idioma original: español
Año de publicación: 1992
Valoración: Se deja leer

A veces descubro un libro entre mis estanterías y no tengo muy claro de dónde ha salido ni cómo ha llegado hasta allí. Eso precisamente es lo que me ha ocurrido con esta novelita de Eduardo Mendoza. Apareció de repente, entre otros libros, con un tono amarillento que insinúa su origen de libro de mercadillo que seguramente, hace tiempo, descansó en otra estantería, de otro lector. En cualquier caso, apareció entre mis libros mientras buscaba lectura para las vacaciones recién acabadas. Y no fue un encuentro desafortunado

Como tampoco parece tan desafortunado el encuentro que narra Eduardo Mendoza, en El año del diluvio, entre sor Consuelo, superiora de las Hermanas de la Caridad a cargo del Hospital de San Ubaldo de Bassora, y Augusto Aixelà, el ricachón dueño de amplias fincas agrícolas y caserones repletos de obras de arte. Un encuentro, en plena posguerra, que marcará la vida de ambos, con mayor o menor fortuna, hasta el punto de que en su lecho de muerte sor Consuelo es incapaz de pensar en otra cosa, entre la culpa y la ilusión juvenil que aún guarda en su corazón.

Mendoza se aleja de la línea humorística de otras de sus novelas, para jugar con una prosa cercana al folletín, en la que no faltan los amores imposibles ni los bandoleros que se echan al monte y son perseguidos por la justicia. La novela se deja leer, entretiene, incluso puede llegar a emocionar, y logra mantener el ritmo de la historia con una voz narrativa que se mezcla constantemente con la de los personajes, quizás lo mejor junto con el misterio seductor que logra crear desde el primer momento. No ofrece mucho más y sobran demasiadas explicaciones finales que rompen, en cierto modo, ese aire seductor que reina en la novela.

En definitiva, un libro entretenido para llevarse de vacaciones, que quizás vuelva a esconderse al fondo de una de mis estanterías para que lo encuentre un nuevo lector dentro de unos años. O no.

Otros libros de Eduardo Mendoza en Un libro al díaLa ciudad de los prodigios, Tres vidas de santos, El enredo de la bolsa y la vida, El misterio de la cripta embrujada, Sin noticias de Gurb y El laberinto de las aceitunas.

12 comentarios:

Abracalibro dijo...

¡Hola!
No conocía el libro pero lo cierto es que a mí me resulta interesante. Puede que le de una oportunidad.
Estupenda reseña. :)
Saludos.

Abracalibro dijo...

¡Hola!
No conocía el libro pero lo cierto es que a mí me resulta interesante. Puede que le de una oportunidad.
Estupenda reseña. :)
Saludos.

Josep Sebastian dijo...

Yo lo leí hace un año y me pareció de amable lectura. Y tratándose de Mendoza, no dudéis en darle la oportunidad que merece.

Pablo G dijo...

En mi opinión, Mendoza, escribió una maravilla titulada "la.verdad sobre el caso Savolta". Para mí, ahí acabó su carrera. Todo lo que he leído después me ha defraudado (incluido el libro hoy reseñado). Quizá puso el listón muy alto.
Un saludo.

Pablo G dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Santi dijo...

Yo estoy en la línea de Pablo, ya lo he dicho en el blog alguna otra vez: Mendoza empezó una carrera fulgurante, con La verdad sobre el caso Savolta o La ciudad de los prodigios, pero después se ha dedicado a escribir libros ligeros y, en mi opinión, bastante tontorrones.

Claro, hay que salvar Sin noticias de Gurb, que aunque es tontorrón es divertidísimo, pero hay otros que ni siquiera he conseguido acabarlos porque me ponían de mala leche...

Juan G. B. dijo...

Hummm... no es mi intención polemizar, así que no lo haré. Pero aviso: pronto habrá reseña.

Montuenga dijo...

Hola Guillermo, ¡qué bien verte por aquí!
Casualmente leí esta novela hace poco y estaba a punto de reseñarla.
Opino como la mayoría, pero El año del diluvio me parece la mejor de todas las obras menores que conozco de Mendoza. Más coherente, menos apresurada, con mejor recreación de ambientes y con un antepasado egregio.

Guillermo Gómez dijo...

Sí, Montuenga, hacía tiempo que no me pasaba por aquí para reseñar. Y parece que he abierto la caja de Pandora...

Juan G. B. dijo...

Ja, ja, ja... (risa siniestra); si lo dices por mí, tranquilo, que procuraré que no haya sangre... no mucha al menos...
No, en serio: en relidad estoy de acuerdo con tu reseña, aunque, eso sí , yo le hubiese dado una valoración mejor a esta novelita...lo que pasa es que desde hace tiempo tenía ganas de reseñar cierto libro de Mendoza y puede que ahora sea el momenro adecuado..
Un saludo, compañerxs!

Anónimo dijo...

Montuenga,amiga, no hurtes a los comentaristas el origen egregio de la novela. Es muy importante. Pero te corresponde a ti y no a mí decirlo.

Montuenga dijo...

"Manoliyo", ¿eres tú?

De acuerdo, ya que me lo pides... Pensaba explayarme en Orlandiana, pero lo haré de todas formas (y espero no estárselo pisando a mi amable colega Juan G. B.)

Se trata, naturalmente, del ínclito don Juan Tenorio, uno de los personajes paradigmáticos de la literatura española de todos los tiempos aunque lo hayamos heredado de Francia. Como cualquier español sabe -pero quizá no todos los que llevan poco tiempo en España y provienen de culturas alejadas de la nuestra- el tenorio, junto al quijote, el lazarillo y tantos otros han dado cuerpo a nuestro maravilloso patrimonio cultural y se sigue representando todos los primeros de noviembre en muchos teatros del país.