martes, 7 de abril de 2015

Albert Sánchez Piñol: La piel fría

Idioma original: catalán
Título original: La pell freda
Año de publicación: 2002
Valoración: bastante recomendable

37 idiomas. La leche de idiomas son 37. Esos son los que, según figura en la portada de la trigésimo-segunda (32, otro número nada desdeñable) edición, los que, en 2009, habían sido todos a los que esta novela había sido traducida, desde el catalán en el que la he leído. Algo debe tener, pienso cuando decido leerla. No será solamente el empeño de algún editor entusiasmado que la traduce a un primer idioma de mayor alcance y hace que todo el mundo enloquezca en el marco de una feria literaria de alto rango. No. 37 idiomas son tantos que ya me acuden a la memoria hasta alfabetos diferentes, hasta culturas que puede ser que absorban e interpreten este libro de forma radicalmente diferente.
Porque de eso se trata, ya que estamos. De todas las interpretaciones potenciales que se pueden hacer de esta novela de planteamiento esquemático, casi espartano, y, por tanto, proclive a buscarle rápidamente referencias en la literatura más clásica.
Un narrador sin nombre (al que vamos a llamar Kollege) es técnico oficial atmosférico cuyo pasado entronca con algún lejano conflicto armado en las Islas Británicas. Es llevado en misión laboral a una isla (podríamos llamarle islote o peñasco o terreno perdido en medio del océano) donde quedará poco menos que abandonado, con la única, parca, extraña y poco comunicativa compañía del encargado del faro. De este sí sabemos el nombre con seguridad: se llama Batís Caffo y es austriaco. Del profesional al que Kollege reemplaza nunca más se supo. Todo parece ir a ser normal: todo lo normal que pueda ser la existencia en un par de kilómetros cuadrados en forma de L en medio de un mar bravo, con la clara expectativa de la soledad que, claro, permite la reflexión, o la tranquilidad, o el aburrimiento. Pero no: porque resulta que, en las noches de la isla, bien pronto, empieza a ser asaltado por unos curiosos seres, los citaucas, que surgen del mar y se aventuran hacia la caseta en que Kollege intenta hacer su trabajo, con intenciones agresivas. Pronto las jornadas consistirán en eso: trabajar y subsistir durante el día, resistir el ataque por la noche. Ante ese enemigo común, Kollege y Caffó emprenderán una entente cordiale defensiva: se trata de garantizar acabar con los citaucas de una vez por todas. Aneris, tercer personaje, es una citauca hembra que, capturada y convertida en mascota, sirve a Caffó de solaz sexual. Me ahorro las especulaciones sobre pastores, ovejas, y soledad en los pastos. Aneris se convertirá, lógicamente, en un motivo de conflicto entre ellos.
Y poco más.
Adivino que una novela como La piel fría debe ser una preferida (como por ejemplo, Mecanoscrit del segón origen de Pedrolo) entre el profesorado de literatura de los últimos años de ESO o el bachillerato. La de encendidos debates que habrán suscitado las diversas posibles interpretaciones del texto. Que si el racismo, que si la conquista, que si la civilización, que si la asimilación o no de la diferencia, que si la enajenación de los pequeños espacios. No por casualidad dice la solapa que Sánchez Piñol es antropólogo, primero, y escritor, luego. En este sentido, La piel fría resulta pluscuamperfecta para muchos ejemplos de evolución de la conducta humana, en lo individual, en lo social, etc.
Pero si nos ceñimos a lo literario, y a su originalidad, ese territorio lo han pisado ya muchos. Y no hace poco tiempo, precisamente. Verne, Poe, Defoe, Lovecraft, son referencias ineludibles para muchas de las situaciones de La piel fría. Y cuanto más nos acercamos a la actual literatura del simbolismo, más proliferan: Caffó se erige como un coronel Kurtz cualquiera y Kollege parece ir a convertirse de un momento a otro en uno de los enajenados que pueblan los libros de Stephen King. Y todos vamos a acordarnos de cosas como la serie Lost. Y no es que Sánchez Piñol no lo haga bien, no demuestre más que de sobra su oficio. La tensión crece y sabemos que nos llevará a un faux finale inquietante, y así es. Aún así, 37 idiomas, ya que estamos, me parecen demasiados.

También de Sánchez Piñol en UnLibroAlDía: Victus

11 comentarios:

Ruth Bermo dijo...

Me interesa el libro. Lo apunto para mis próximas lecturas. Una vez más, una reseña excelente.
Saludos.

Ruth Bermo dijo...

Me interesa el libro. Lo apunto para mis próximas lecturas. Una vez más, una reseña excelente.
Saludos.

Anónimo dijo...

¿Contra más nos acercamos? OMG

Salvo este pequeño patinazo, me ha gustado la reseña, y el libro me lo apunto. Abrazos.

Tine dijo...

Es uno de mis libros favoritos, simplemente por su amplia interpretabilidad. La otra novela de Sanchez Piniol - "Pandora en el Congo" es similar encuanto al tema, pero a la vez diferente, mas larga y en mi opinion no llega a la calidad de "piel fria".

Cristobal Pinto dijo...

Chocante, siendo benévolo ese "contra más..." que reclama,implora un "cuanto más...". Y es que hasta el mejor escribano echa un borrón

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con tu “bastante recomendable”, creo que para el “muy recomendable” le faltaba algo. Tampoco sé qué, tal vez esa falta de originalidad en muchos aspectos que comentas. Pero desde luego fue un libro de esos que no puedes soltar casi ni andando.

Me gustó mucho la mezcla de novela de terror, reflexiones filosóficas y estudio antropológico. También pensé que era un buen libro para debatir.

Me sorprendieron un poco los monstruos, que no los esperaba tan a lo Lovecraft. Al principio esos seres “tan así” casi hicieron que juzgara negativamente el libro, pero luego empezó a gustarme más y, lo que digo, enganchada me tuvo.

Un saludo :)
Mª Ángeles

Juan G. B. dijo...

Hola.Me permito intervenir, aunque no sea mía la reseña:
No pienso que la calidad literaria de "Pandora en el Congo" sea menor que la de esta novela. Lo que ocurre es que "La piel fría" es un relato autosuficiente, cerrado en sí mismo, y por ello, quizas pueda resultar más satisfactorio para los lectores, mientras que "Pandora..." es una novela que echa mano de una persona cierta metaliteratura, autorreferencial y, desde luego, absolutamente, irónica, por lo que es necesario haber leído primero "La piel..." para disfrutarla, creo... Recomiendo, por tanto, que todo aquel a quien le haya gustado ésta primera, se anime con "Pandora". No se arrepentirá (espero).
Saludos a todxs!

Francesc Bon dijo...

El gazapo está arreglado. Pido miles de disculpas pero hay que comprender la presión de la reseña diaria, las prisas del cierre, las amenazas de la dirección y el sueño que uno arrastra. En lo que concierne a la lectura en sí, añadir que, si Sánchez Piñol añadiera la condición de docente a cualquiera de sus profesiones, yo ya estaría muy mosqueado. Porque el desarrollo del libro parece diseñado para plantear debates sobre las modalidades de comportamiento del individuo de la especie humana. Y a mí tal grado de planificación, reconociendo que es importante para la "perfección" de la obra escrita, me hubiera resultado un pelo incómodo.
Gracias a todos por los comentarios.

Reve Llyn dijo...

Me encantó. ¿Por qué? Ahora no sabría decirlo con exactitud, pero recuerdo un comienzo de libro con un personaje asocial, solitario, aislado por voluntad ¿propia?, un trabajo original que parece hecho a su medida pero extraño a los ojos de cualquier otro, una evolución inesperada desde una novela de aventura hacia otra con tintes más reflexivos e íntimos, el terror (real, del que habita en nuestro interior)...¿los monstruos? Me daban más miedo las personas. (¿Debería haber dicho "me dan"?)

Me gustó, mucho. Y si, ahora que lo comentas es un texto que se presta a debatir en los institutos, y eso que a mi de primeras ni se me habría pasado por la cabeza.

Buscaré el de Pandora en el Congo, para tener otra visión del mismo autor. Gracias!!

Juan Caleya dijo...

Pues a mi no me gustó nada. Me parece que no es original ni en los nombres. El autor se limita a escribirlos al revés. Aneris, es Sirena escrito al revés. Y así unos cuantos más. La trama inicial con el asunto del nacionalismo irlandés no sé a que viene, salvo que sea un guiño dirigido a los lectores catalanes favorables a dicha ideología. El "uso" que los protagonistas humanos (varones) hacen de Aneris es como poco morboso y enfermizo, por no decir algo más fuerte. No sigo por no destripar la trama a quien decida leer el libro.

Francesc Bon dijo...

Vaya: fan que soy de los palíndromos y no había caído en lo de Aneris. La cuestión catalana no la veo por ahí: el autor es catalán, la versión original es en ese idioma, pero esto es una novela de fantasía con interpretaciones al gusto del lector.
Gracias por el comentario.