viernes, 11 de mayo de 2012

Colaboración: El llano en llamas de Juan Rulfo

Idioma original: español
Año de publicación: 1953
Valoración: Imprescindible

Al terminar de leer este libro me he puesto muy triste porque ya no hay más. Después de gozar con Pedro Páramo y con El Llano en llamas, ya no hay más Rulfo. ¿Qué hizo que el mexicano dejara de lado la literatura? Con sólo dos libros consiguió convertirse en un referente. ¿Pero por qué no publicó más? ¿Demasiada presión? ¿Demasiada exigencia? Rulfo ha reconocido en alguna entrevista haber terminado otra novela; pero la destruyó. Decidió eliminarla. Supongo que después de Pedro Páramo, ninguna novela es una buena novela.

El Llano en llamas es una colección de diecisiete relatos situados en México durante la Revolución de 1910 y en la época inmediatamente posterior a la misma. El texto vio la luz en 1953, dos años antes a de la publicación de Pedro Páramo, y ambos libros comparten estilo, una visión mágica del campo y algunos grandes temas, como la revolución, la violencia y la muerte.

En este libro la violencia de la Revolución es una violencia contenida. Incorpórea. Gaseosa. Se filtra por la piel de los personajes paralizándolos y frustrándolos. Los protagonistas son gentes sin salida, que aceptan con resignación la fatalidad de su destino. Ni la esperanza, ni los milagros ni los esfuerzos por salir adelante funcionan. Están condenados a sufrir.

En las historias de Rulfo no hay mucha acción, todo es en apariencia estático; pero es gracias a esta quietud que el lector es capaz de penetrar en la psique de los personajes, en sus emociones contenidas y en sus roces acumulados cocidos en el calor del desierto.

Fragmento del relato Luvina:

Y es que allá el tiempo es muy largo. Nadie lleva la cuenta de las horas ni a nadie le preocupa cómo van amontonándose los años. Los días comienzan y se acaban. Luego viene la noche. Solamente el día y la noche hasta el día de la muerte, que para ellos es una esperanza.

Firma: Gabriela Ybarra

5 comentarios:

Nicolás Flamel dijo...

Obra maestra de la literatura mexicana de todos los tiempos, sin dudarlo a nadie dejara indiferente esta gran obra :-)

Maese_Salakov dijo...

Totalmente de acuerdo. Es más, yo lo prefiero mil veces a "Pedro Páramo"...

Anónimo dijo...

A ver, hay muchas compilaciones de cuentos fascinantes y autores dignos de admiración. Supongo que los otros dos que nos vienen a la mente así a bote pronto son el pseudointelectual Cortázar y el entrañable Benedetti. El problema de Rulfo es que es un mito (al que dieron pie su estilo escueto, su escasa obra, el no prodigarse en medios ni festejos literarios ni de otro tipo y su humildad, como ser humano y como literato) y contra ello no se puede competir. Me gusta esta obra porque me gusta el relato corto pero detesto Pedro Páramo porque su tema me importa un rábano, a pesar de su indudable calidad literaria.

Andrés Zuviri Valdivia dijo...

Al hablar de Llano en llamas el primer cuento que viene a mi mente es Luvina,aunque es dificil elegir uno, podría decir que es mi preferido.

Anónimo dijo...

–Es que se me murió el tío Celerino, que era el que me contaba las historias.

Su tío Celerino no era ningún invento. Existió realmente. Era un borracho que se ganaba la vida confirmando niños. Rulfo le acompañaba muchas veces y escuchaba las fabulosas historias que éste le contaba sobre su vida, la mayoría inventadas. Los cuentos de El Llano en llamas estuvieron a punto de titularse Los cuentos del tío Celerino. Rulfo dejó de escribir poco después de que éste muriera. La excusa del tío Celerino es de las más originales de entre todas las que han creado los escritores para justificar su abandono de la literatura.
–¿Qué por qué no escribo? -se le oyó decir a Juan Rulfo en Caracas, en 1974-. Pues porque se me murió el tío Celerino, que era el que me contaba las historias. Siempre andaba platicando conmigo. Pero era muy mentiroso. Todo lo que me contaba eran puras mentiras, y entonces, naturalmente, lo que escribí eran puras mentiras.