Idioma original: francésTítulo original: Huis clos
Año del estreno: 1944
Valoración: Imprescindible
Para empezar esta reseña, voy a hacer una confesión, voy a abrir las tripas de la trastienda del blog: son las doce de la noche y no hay reseña para mañana. Esto es así: a veces tenemos más de una semana de reseñas programadas, y otras veces son las doce de la noche y no hay reseña para mañana. Entonces empiezan los sudores: uno piensa en los libros que ha leído últimamente, pero ya los ha reseñado todos; en sus libros favoritos, los de toda la vida, los imprescindibles, pero ya los ha reseñado todos; y entonces como último recurso uno bucea entre los libros de su estantería para encontrar alguno que ya haya leído, que recuerde lo suficientemente bien como para reseñarlo y que, a ser posible, le gustara en su momento.
Eso hago yo esta noche: busco ahí en la segunda fila donde guardo los libros de Alianza con hojas que ya empiezan a amarillear, y descubro varios candidatos razonables; pero entre todos ellos me decido por este A puerta cerrada de Sartre, por varios motivos: porque es corto y puedo releerlo antes de reseñarlo; porque me encantó cuando lo leí por primera vez; porque es una obra con un valor histórico innegable, y a ningún blog le hará daño reseñarla; y porque hablar de Sartre me permite enlazar a aquella entrada que escribí en su momento sobre "Los existencialistas".
Suele estar bien contar algo del argumento en el tercer párrafo de la reseña, así que aquí voy: tres personajes que no se conocen entre sí, Garcin, Inés y Estelle, son conducidos por un misterioso Mayordomo a una habitación cerrada, donde no hay nada que hacer más que estar y hablar unos con otros. Pronto descubriremos que esa habitación es el infierno, o mejor dicho, una de las muchas dependencias de un infierno sorprendentemente burocratizado. A lo largo de las páginas (o de las escenas, si se tiene la suerte de ver una representación de la obra) se desvelará cuáles son los pecados que han llevado a cada uno de los personajes a la condenación eterna.
Para que la reseña quede resultona, no sobra una contextualización histórico-filosófica: decir, en este caso, por ejemplo, que A puerta cerrada es la destilación de algunas de las preocupaciones esenciales del Sartre anterior a la Segunda Guerra Mundial: la idea, por ejemplo, de que son nuestros actos y no nuestros pensamientos o nuestras intenciones los que determinan nuestra esencia; o la intuición aterradora, expresada aquí en su forma más sucinta y más famosa, de que "el infierno son los otros", de que es la mirada de los otros la que finalmente nos salva o nos condena, y contra ella valen de poco las justificaciones con las que intentamos engañarnos a nosotros mismos. Sólo por eso, por concentrar en tan poco espacio y con tanta claridad algunos de los fundamentos esenciales del existencialismo sartriano, ya se merece un imprescindible.
Son las doce y media de la noche y ya hay una reseña escrita para mañana, así que me voy a dormir. Pero antes dejo aquí el inevitable guiño posmoderno, al comparar A puerta cerrada con Cube, esa extraña película en la que el infierno son los otros... y las trampas asesinas preparadas para cortarte en pedacitos si te descuidas.
A lo mejor no es mi mejor reseña, pero a estas horas es lo que hay. Hasta mañana.
3 comentarios:
Recursos y buenos reflejos.
Y encima el tío se lo relee en un momentito.
Muy profesional ;)
Una reseña me manda hacer Violante...;)
Algo así ;) Ha nacido la "reseña autoconsciente", el Skynet de las reseñas literarias.
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