lunes, 28 de mayo de 2012

Fiódor Dostoievski: El jugador

Título original: Игрок
Idioma original: ruso
Fecha de publicación: 1867
Valoración: Muy recomendable

Volvamos a los clásicos, que los clásicos nunca decepcionan.

Volvamos a los clásicos, que cumplen hacendosos las reglas del juego: de su juego clásico.

Volvamos a los clásicos, con sus antihéroes atormentados, sus bellezas esquivas e irritantes, y sus villanos ejemplares, todos ellos moviéndose, amándose y odiándose en exquisitos entornos con aroma a sepia.

Volvamos a los clásicos, después de tanta fast food literaria, atrevimientos de todo tipo, y pretensiones estratosféricas.

Volvamos a los clásicos, que ellos no se engendraron para dejar con la boca abierta a ningún lector ávido de juegos y aniquilamientos literarios varios made in el confuso, acelerado, mediatizado y amante del pastiche siglo XXI.

Volvamos a los clásicos, a Dostoievski en este caso, que retornar a él es como entrar de nuevo, y por la puerta grande, a una enorme sala de baile de estilo decimonónico repleta de criaturas apasionadas dispuestas a abrirnos sus más íntimos anhelos mientras la nieve cae gloriosa más allá de sus majestuosos ventanales.

Volvamos a los clásicos, al Padre de todos los atormentados en esta ocasión, que con El Jugador nos ofrece una novela corta y de tintes autobiográficos que escribió apresuradamente y con la ayuda de una taquígrafa, para librarse de una dura deuda que podía haberle costado la vida. Pero gracias a Dios salió airoso del reto y posteriormente convirtió a la bella escribiente en su segunda esposa...

Volvamos a los clásicos, dediquemos nuestras horas de lectura a obras como la que hoy reseño, y conozcamos al intenso y romántico tutor de la imaginaria ciudad de Roulettenbourg, empleado por una familia rusa que vive en la suit de un hotel a la espera de que se les muera una rica tía. Conozcamos al joven tutor, sí, y cómo su pasión por la insoportable y cambiante Polina le llevará a iniciar una mareante relación con las malas artes del Casino en busca de riqueza y gloria.

Volvamos a los clásicos, con sus personajes de carne, sangre y vida, con sus tramas perfectamente estructuradas y conducidas, y con sus sorpresas argumentales estudiadas y bien medidas. Obras perfectas, redondas, salpimentadas de cuestiones y desvelos que aún ahora siguen inquietando hasta al hombre más sereno.

Volvamos a los clásicos, a ser posible, en papel y en butaca.

También de Dostoievski: Crimen y castigo

2 comentarios:

Javier Bermúdez dijo...

Hace unos años que leí este libro, ¿que decir? fascinante, como todo lo que escribía Dostoievski.

escalerasytoboganes@gmail.com dijo...

Lo leí hace ya dos o tres años y apenas recuerdo algo de la historia, creo que eso no es muy buena señal.
Hace poco leí ’24 horas en la vida de una mujer’ y me recordó a este, por lo de los casinos supongo…