martes, 23 de octubre de 2018

Fiódor M. Dostoievski: Memorias del subsuelo


Idioma original: Ruso
Título original: Записки из подполья
Año de publicación: 1864
Traducción: Bela Martinova
Valoración: Imprescindible


Me da un poco de reparo reseñar esta obra. ¿Estaré a la altura de las circunstancias? ¿Lograré plasmar en estas líneas lo mucho que me gusta? ¿Qué puedo aportar yo, cuando se han escrito ríos de tinta analizando este clásico de la literatura universal? Bueno, no sé cómo saldrá esto, pero tenía que hablar de Memorias del subsuelo sí o sí. No es balde es, a día de hoy, mi novela favorita. Allá voy, pues.

Básicamente, Memorias del subsuelo narra la existencia gris de un funcionario anónimo. El minucioso retrato psicológico que Dostoievski hizo de este personaje permite al lector entender qué es lo que debe esperar de él tras las primeras páginas; y, pese a ello, nos seguirán sorprendiendo gratamente su comportamiento y su forma de actuar hasta que acabemos la novela. En otras palabras: Dostoievski acota la caracterización del «habitante del subsuelo», pero en ningún momento eso hace que sus acciones se vuelvan predecibles. Y es gracias a este margen para la sorpresa, precisamente, donde radica el poderoso giro final con que Memorias del subsuelo se cierra.

Pero, ¿por qué se habla tanto de esta obra? Por varias razones: es considerada una precursora del existencialismo; discurre a la misma altura (histórica y conceptual) que la moral del amo/esclavo nietzschiana; y anticipa ideas modernas como la psicopatía o la sombra junguiana. A estas dos últimas ideas, por cierto, las despatolagiza, además de volverlas amorales. Pero ya llegaremos a eso.

Lo primero que salta a la vista cuando uno lee este libro es la atípica estructura que presenta. Y es que Memorias del subsuelo tiene dos partes muy diferenciadas.

  • La primera, llamada "El subsuelo", está compuesta por once capítulos. Fue concebida de manera extraña: más que narrativa convencional, es una especie de monólogo introspectivo con que el protagonista del libro abruma al lector, una disertación semi-filosófica plagada de contradicciones, la densa exposición de ideas de un interlocutor que oscila entre el patetismo más derrotista y la arrogancia envalentonada. En esta sección se rompe constantemente con la cuarta pared, ya que el personaje apela de tanto en tanto al lector de forma más o menos explícita. 

  • Por otro lado, la segunda parte del libro, "A propósito del aguanieve", consta de diez capítulos. Está redactada con un carácter narrativo más convencional que su predecesora, a modo de pasaje de novela; alberga algunos diálogos, además de descripciones de acciones y situaciones. Para mí, hace más dinámica la lectura global de la novela, y aunque al principio choca bruscamente con el formato previo, la transición entre ambas secciones es completamente orgánica, jamás llega a hacerse desconcertante. Asimismo, esta parte ayuda a ilustrar e indagar en los temas expuestos en "El subsuelo". 

Otro aspecto de Memorias del subsuelo que creo relevante es su protagonista, cuya presencia claramente absorbe todo el libro. Digámoslo sin tapujos: el habitante del subsuelo es un ser despreciable. Y no uno con quien puedas simpatizar, realmente. Al contrario que otros personajes dostoievskianos (que, precisamente, se basarán en este), nuestro protagonista apenas tiene aspectos redimibles. Lo mejor es que, nada más empezar el libro, él mismo lo reconoce. Nos confiesa: «Soy un hombre enfermo… Soy malo. No tengo nada de simpático.» Ciertamente, es alguien frágil y resentido. Malvado, incluso. O, al menos, a nuestros ojos. Porque según él, nosotros vivimos moral y racionalmente, y la vida sólo es interesante gracias a su negatividad. Uno no es libre si no opta por lo destructivo, por lo irracional. En otras palabras, y como ya había adelantado anteriormente, el hombre del subsuelo convierte en amoral su forma de ser. Y, según él mismo, es su forma de ser la que le eleva frente a los demás.

Este hombre, roto física y emocionalmente, reconoce que su frustración y su culpa lo acompañan todo el tiempo, pero no se victimiza por ello en ningún momento; de hecho, abraza su comportamiento, lo convierte en un estilo de vida. O, más bien dicho, en una filosofía de vida. Hay tintes autojustificatorios en esta decisión, no lo niego, pero lo fascinante del asunto es que él es a ratos consciente de ellos, a ratos no. Simplemente es una persona con tanto miedo a ser herido que prefiere atacar a los demás primero, un ser tan temeroso de ser rechazado por la sociedad que la acaba rechazando él primero. Esto, evidentemente, está dispuesto a admitirlo sólo de tanto en tanto.

También el mundo, visto a través del habitante del subsuelo, es connotado por los dos ojos que lo escrutan. Así pues, sin que ésta sea realmente una intención patente de la novela, su autor nos arroja a través de ella ideas sobre la civilización, el amor, la sociedad, etc... Ideas de un carácter bastante nihilista, si se me permite.

En este tinglado, Dostoievski permanece neutral, no irrumpe en la historia para ensalzar a su personaje, sus opiniones, ni tampoco le recrimina nada. Sencillamente, se limita a entregarle las riendas de la historia. Y cuando las contradicciones de este ser del subsuelo afloran, jamás se obvian ni maquillan, sino que se ofrecen al lector para que éste extraiga sus propias conclusiones. Es una vez leído y releído este libro que uno debe preguntarse: ¿qué vas a hacer de ahora en adelante, cómo vas a vivir? Porque sí, por si no había quedado claro, Memorias del subsuelo es uno de esos libros que cala hondo en el lector, que le cambia la vida. Uno no es, no puede ser el mismo, tras cruzarse en su camino.


Otras obras de Fiódor Dostoievski en ULAD: El idiota, Crimen y castigo, El jugador, El eterno marido, Los hermanos Karamazov, Noches blancas, Stepanchikovo y sus moradores

21 comentarios:

Lupita dijo...

Hola, Oriol:
Me fascina la literatura del siglo XIX, y la rusa en especial. Y, por tanto, me pregunto qué me ha pasado para no haber leído este libro, que tiene una pinta espectacular.

Me ha gustado mucho tu reseña, por cómo trazas la estructura del libro, cómo describes aquello que más merece ser reseñado, etc.
Uno de mis libros preferidos es “Noches blancas”, que, pese a ser más bien un cuento largo, penetra tan bien en los pensamientos del protagonista, transmite tan bien la soledad y es tan tierno y crudo a la vez, que me parece una obra maestra.

Bueno, tan sólo por ser tu libro favorito ya merece ser leído. Otro a la colaXD

Gracias y saludos

Diego dijo...

Subrayo lo dicho por Lupita en cuanto a tu reseña y, sí, has estado a la altura. Por lo pronto, donde haya una reseña como esta, donde el autor logre transmitir pasión por la obra, dejar remarcado que ella no pasó de largo, yo te regalo otro tipo de reseñas que, aunque de carácter más profesional, carecen del toque individual, no contienen parte del reseñista.

¡Mas Weber y menos Comte!

En fin. Tu reseña tiene un poco de todo y mucho de Oriol. Felicitaciones. No conozco esta obra pero don Fedor me conquistó desde que le conocí con "La pobre gente".

A todo esto, recuerdo que una vez contaste por aquí que no habias leído El extranjero de Camus. Mientras te leía lo recordé.

Un saludo.

Oriol dijo...

Vaya, muchas gracias, Lupita, Diego, por vuestros amables comentarios. Siempre que reseño un libro que me encanta me siento inseguro; vuestras palabras me animan mucho, creedme.

Para mi, Dostoievski es infalible. Todo lo que he leído de él me ha encantado. Recientemente tuve entre mis manos "Stepanchikovo y sus moradores" y me fascinó, pese a que no la considere una novela excelente. Y eso es lo que tiene el ruso, que incluso sus obras menores son notables. Por otro lado, "Noches blancas" apenas lo recuerdo, lo leería hace años, así que me lo apunto para hincarle el diente de nuevo. Y en cuanto a "Pobre gente", coincido en que es genial; más teniendo en cuenta que se trata de la ópera prima del autor.

¡Ah, por cierto! Acabo de leer "Escoria", de Isaac Bashevis Singer. Salvando diferencias, su protagonista me ha recordado al hombre del subsuelo. Ahí lo dejo.

Sobre Camus, debo reconocer que aún no lo he tocado. Iba a ponerme en unas semanas con "La peste".

Abrazo a los dos.





beatrizrodriguezsoto dijo...

Tengo un sentimiento de contrariedad con los reseñistas de ULAD por la poca calidad de los libros que comentais desde hace tres o cuatro meses y porque os habeis pasado mucho con la cuota femenina. Todo es según mi punto de vista, evidentemente y líbreme dios de ofender en unos tiempos en que cada vez menos se puede decir lo que se piensa.
También me parece curioso, desde que entro diariamente en vuestra página,que los comentarios de los lectores se hagan a las reseñas y no a los libros a que hacen referencia o cuando menos al escritor o a su obra.
En cuanto al de hoy, sí, al fin un buen escritor. Oriol, desconocía el título que comentas pero debo reconocer que he leído pocas obras de los rusos de los que no me gusta su infantilismo sentimental, su ebriedad y sus complejos de clase social. He leído enteramente a Chéjov que sí me gusta mucho. Memorias del subsuelo, Oriol, no me pareció tan bueno como a tí: la primera parte suena como un discurso después de una cena conmemorativa, en plan distendido sobre conceptos (la voluntad, la conciencia, la maldad, etc.) sobre los que no se dice nada serio ni se da ninguna definición, ni sicológica, ni filosófica, tan sólo literaria. La segunda parte es un relato más habitual en Dostoievski con un personaje tan vehemente e inseguro como decía líneas arriba de los rusos en general. Pero Dostoievski escribe como los ángeles, eso sí. Cuando esta tarde empecé el libro pensé "Vaya, un ruso con ironía y sentido del humor". Pero, después ya ví que no, que tiene conatos de ironía pero que enseguida se le malogran. Y no es que considere la ironía un valor superior, es que ese romanticismo trágico me llega a cansar.
Un saludo

Oriol dijo...

Beatriz, muchas gracias por comentar. Aunque discrepe con la mayoría de tus argumentos, siempre es agradable ver puntos de vista opuestos.

Sobre "Memorias del subsuelo": Es cierto que la primera parte del libro no profundiza demasiado en los temas que trata. No obstante, ese acercamiento narrativo me parece coherente con la personalidad del hombre del subsuelo, más pedante que culto. En cuanto al enfoque novelístico por el que opta la segunda parte de la novela, que tu defines tan acertadamente como romanticismo trágico, a mí no me incomodó. Estoy hasta las narices de ver historias actuales que recurran a este recurso, pero a "Memorias del subsuelo" (¡diantres, incluso a "Las penas del joven Werther", de un romanticismo trágico todavía más ingenuo que el de la obra que estamos comentando!) se lo perdono, debido a su precocidad histórica. Con respecto a que tolere tan bien esta última característica, la de un relato empañado de romanticismo trágico, se debe también a la decisión de Dostoievski por permanecer distanciado con respecto a su personaje. Hace un tiempo leí a Ray Loriga, "Caídos del cielo", y ahí sí que era ridículo el empeño del escritor por hacernos ver a su protagonista como un mártir, un incomprendido, un outsider marginal. Pero en "Memorias del subsuelo", repito, no tengo la impresión de que eso suceda.

Sobre ULAD: En este blog siempre se han reseñado los libros que cada uno va leyendo. No sé si los últimos meses nos hemos dedicado a literatura particularmente mala, pero es posible que suceda, sí (de hecho, soy consciente que desde que yo me uní al equipo el nivel de publicaciones sobre libros pulp o de dudosa calidad se ha incrementado). Gracias de todos modos por asomarte a diario, pese a las decepciones que te damos.

En resumen: Por supuesto que no ofende un comentario constructivo y tan amable, faltaría más. De nuevo, muchas gracias por comentar, Beatriz. Yo también concuerdo con que Chéjov es extraordinario, pero, por alguna razón, Dostoievski es el autor ruso que más encandilado me tiene por ahora.

Gabriel Diz dijo...

Hola Oriol.
Me parece que en el comentario de Beatriz hay un punto que da para el debate: los autores que son reseñados y los que son, digamos, ignorados. Sobrevuela la discusión el fantasma del canon literario. Siempre he pensado que es notable que John Cheever no haya sido reseñado aún. Me parece que este es un blog escrito por placer y no para la academia por lo tanto no hay obligaciones.
Respecto de Memorias del subsuelo hace bastante tiempo lo abandoné en la mitad pues me pareció terriblemente aburrido. Creo que Dostoievski es un indiscutible pero en mi caso tuve más decepciones que alegrías.

Saludos

Lupita dijo...

Hola, Beatriz:
Me ha gustado mucho tu comentario por varias razones. La principal es que planteas aspectos del blog que te generan sentimientos encontrados, y das tu opinión razonada. La libertad de expresión es algo a lo que no deberíamos renunciar.
Por otro lado, has transmitido una mirada distinta a la que solemos dar los que comentamos asiduamente. Es cierto que estamos comentando más las reseñas a veces que el propio libro, pero es que eso es lo más enriquecedor de ULAD : cada reseñista nos aporta su experiencia como lector con un texto concreto. A partir de ahí, el diálogo con los lectores del blog puede aportar mucho, o nada, eso no depende de ULAD, creo yo. Quizás, vamos cogiendo cierta familiaridad y caemos en bromas idiotas, pero al menos no hay insultos, como en otras partes.
Sobre la calidad, puede ser, pero es que también está bien que haya libros no tan buenos, o que generen controversia.
Y al respecto de la cuota femenina, pues totalmente en desacuerdo. A mí me encanta descubrir nuevas autoras , y agradezco a todos los reseñistas que lo tengan tan presente. Teniendo cuidado en ello, creo que no llego ni al 40% de mujeres en mis lecturas, no está de más que haya quien nos recuerde que están ahí. Y que lo que escriben también importa.

Saludos

Juan G. B. dijo...

Hola, Beatriz. Permíteme responderte, pero aclaro que a título individual, no en nombre del equipo del blog:
Sobre la bajada de calidad de los libros reseñados, coincido con lo expuesto por Oriol. En todo caso, es una percepción subjetiva y por tanto discutible, y, por otra parte, en ningún sitio está escrito que aquí sólo reseñemos libros de una calidad incuestionable o que haya algún canon que debamos seguir. Cada uno tiene libertad absoluta, dejando aparte las semanas temáticas que a veces hacemos, para leer y reseñar lo que quiera. Es más, yo opino que de vez en cuando también hay que leer y desde luego reseñar libros no tan buenos (de hecho, si curioseas en épocas pasadas del blog, verás que siempre ha sido así).
En cuanto a la supuesta cuota femenina (que interpreto que te parece excesiva), he de aclararte que en realidad no existe ninguna cuota femenina. Repito: no existe ninguna cuota femenina... de la misma forma que no existe ninguna cuota de escritores españoles, de libros en portugués o de novela gráfica. Nada.
Otra cosa es que en los últimos años algunos intentemos incorporar más reseñas de libros escritos por mujeres, pero como todo lo que se hace en este blog es una actitud libre y voluntaria por parte de los que lo elaboramos, sin ninguna cuota que debamos cubrir (aunque reconozco que yo mismo he bromeado alguna vez al respecto, y tal vez de ahí venga la confusión). Y por mi parte, estoy muy contento de hacerlo, pues me ha permitido prestar más atención a libros que quizás de otra manera habría pasado por alto.
Un saludo y perdón por enrollarme tanto. (es marca de la casa).

Oriol dijo...

Vaya, veo que "Memorias del subsuelo" no ha gustado mucho. De todos modos, me alegra constatar que todos apreciamos a Dostoyevski.

En cuanto a las lagunas del blog, es cierto que las hay, pese al monumental volumen de reseñas que alberga. Sin ir más lejos, yo también me percaté de que no había nada escrito sobre Cheever, quien me parece un cuentista extraordinario.

Anónimo dijo...

Excelente reseña de una obra maestra!!!!
Dostoievski es grandioso!!

Gracias por el blog, saludos!!

German dijo...

Este fue el libro que me abrió las puertas de la Literatura, y estaré eternamente agradecido por ello. Cuando llegaba al final de "A propósito del aguanieve" me encontré a mí mismo, absorbido en su lectura frenéticamente, con lágrimas en los ojos. Ahí me di cuenta de por qué algunas personas dicen que leer es un arte, cómo juntando una serie de palabras puedes conseguir efectos tan profundos, puros y duraderos en el lector. En mi caso sigue siendo la lectura que más me ha marcado, y no somos pocos los que lo dicen. Algo tiene esta novelita que la hace muy especial, quizá sea porque es un Dostoievski depurado, que va al grano, sin el carácter de novelones como Crimen y castigo que se ven perjudicadas, en mi opinión, por el formato en el que se concibieron (publicadas en revistas) tal y como grandes series audiovisuales palidecen con la síntesis de una obra cinematográfica.

Un saludo.

Francisco dijo...

Es una obra maestra, una joya de la literatura.Fin.

Beatriz, con todo el respeto, hay estudios y análisis minuciosos de estas obras... en otros sitios... Lo interesante de este blog son las reseñas: personales, subjetivas, experiencias como lectores individuales y sus opiniones.

Un saludo

Diego dijo...

Que quede claro que si algunas veces comento reseñas y no libros, no es porque crea que la calidad de las obras reseñadas en el blog sea mala. Se debe únicamente a que no tengo amigos.

Antonieta dijo...

JA,JA,JA

beatrizrodriguezsoto dijo...

A mí me gustan mucho vuestras reseñas, las leo cada día desde hace casi dos años. Son extensas, acertadas, nada ambiguas, y están muy bien escritas. Yo me oriento por ellas con toda confianza.
Lupita, te doy la razón en que comentar las reseñas en sí también es divertido; es como entrar en una tertulia y como el ambiente es muy educado y respetuoso siempre resulta agradable. Es verdad que yo busco casi compulsivamente títulos ya que por mis condiciones físicas la lectura es una de las pocas actividades que puedo tener. Y me gusta mucho, afortunadamente.
Juán G.B.: Nunca pensé que tuvieseis de alguna manera impuesta una cuota femenina. Lo llamé así porque es una expresión muy actual y usada en política, en profesiones, en tertulias,etc. Por el contrario, a veces he pensado en vosotros, los reseñistas de ULAD y me he sentido intrigada y favorablemente desorientada: sois cultos, escribís bien, leeis mucho y teneis una sección independiente, gratuita... No es habitual; hasta los diarios cobran suscrpción para poder opinar. En cualquier caso...: gracias.
Juán, te concedo, miedo me da decirlo, que soy muy poco, que no soy ... feminista. Ya está, ya lo he dicho.
Oriol, siguiendo tus recomendaciones, en unos minutos me pongo a leer Pobre gente, de tu admirado Dostoievski, que ya he comprobado que está disponible en Google. Gracias.
Saludos.

Oriol dijo...

Qué alegría ver a gente a la que "Memorias del subsuelo" les ha gustado... Ya me sentía muy rarito; más de lo normal, al menos.

Beatriz, ojalá te guste "Pobre gente". Aunque es también trágico y crudo, eso que lo sepas.

Germ, para mí, "Memorias" también fue uno de los primeros libros que leí que se me antojaron como Literatura (asi, con mayúsculas). Y su protagonista conectó conmigo también, de un modo más maduro y real que los de otras novelas leídas previamente (como "American Psycho" o "El club de la lucha").

Juan G. B. dijo...

Hola otra vez , Beatriz:
Antebtodo, gracias por lo de cultos, que escribimos bien, etc...(halagos que sin duda van dirigidos a mis compañeros y compañerasvdel blog, porque yo me temo que soy un poco gañán, a qué vamos negarlo...).
Si he onsistido tanto en el tema de la cuota es porque ya digo que en alguna ocasión yo mismo he hecho bromas al respecto y pensaba que tal vez el conentario se debía a eso Pero vamos, que no la hay como tal, aunque sí tratemos, al menos, de no ser prejuiciosos respecto a las escritoras. Sobre si tú etes o no feminista, desde luego que no es mi conetido ni voluntad decirle a nadie lo que debe pensar. Ahora bien, si te gusta la buena literatura te aconsejo que explires en la obra de muchas autoras excelentes cono hay, algunas de cuyas reseñas puedes encontrar en este blog, claro...
Un saludo y gracias por visitatnos

Un libro al día dijo...

Buenas noches:

Tomo la iniciativa de participar un poco en este pequeño debate, y voy a hacerlo por partida doble o, mejor dicho, intentando aportar dos perspectivas diferentes.

Como coordinador del blog, y a pesar de mi aversión absoluta a incorporar elementos de la infecta jerga empresarial, he de decir que, para este caso, una queja es un regalo. Es decir, y sin que sirva de justificación o de excusa o de pretexto, tomamos nota del comentario y más viniendo de personas que suelen comentar de forma frecuente y razonada (amamos todos los comentarios, y de hecho no tenemos reparo alguno en que nos "trolleen"), el tema suscitará el debate interno oportuno. Aunque lo de coordinador es algo rimbombante, pues me limito a verificar semanalmente que el nombre que nos honra lo sea con coherencia, y a lanzar y recibir propuestas de vez en cuando, siendo estas estimadas o siendo merecedoras de abucheos. O sea, el blog es pura anarquía y desgobierno y cada uno de los colaboradores aporta lo que le viene en gana sin limitaciones ni cortapisas ni meras sugerencias más allá del puro sentido común o práctico. Hasta que uno reseñe tres días seguidos a Danielle Steele, vamos tragando con las erráticas personalidades lectoras de diez individuos completamente dispares.

Como reseñista con cierta experiencia (y en un preocupante bloqueo actual en el que me autorecrimino mi incapacidad de encontrar "tesoros ocultos") me he de atribuir ciertos deslices a la hora de elegir libros (Ordesa, Huerta, Brandon) con la poco modesta determinación de "señalarlos" como timos o engañifas o productos de sucias estratagemas comerciales, y que ello haga bajar el nivel del blog me asigna cierto porcentaje de culpa. Sería demasiado fácil señalar toda la porquería que se publica y machacar uno tras otro a autores consagrados publicando con el piloto automático, escritores noveles que jamás van a destilar una gota de talento, o medianías inmersas en el mar de la mediocridad de géneros vendibles como la novela histórica o el género negro. Con eso no se yergue un blog que va para los diez años. Tres meses son el 2,5 por ciento de diez años y esos tres meses han visto reseñas de Cartarescu, Dostoievski, Vonnegut, Vila-Matas y Lobo Antunes). Y lo cierto, y como lector insisto en lo difícil que es, día a día y por varios años, encontrar motivaciones no solo en lo particular sino en que éstas permitan proyectar y razonar una opinión mínimamente digna de ser compartida. Lo que puedo prometer, y supongo que mis nueve compañeros suscribirán en un elevado porcentaje, es seguir leyendo con la mejor de las intenciones. Ni pasar el rato ni publicar un artefacto onanista para solaz de los palmeros. Opiniones sinceras y medianamente justificadas sobre lo que vamos leyendo y creemos que merece comentarse. La cosa va de eso.

Gracias por los comentarios, por el debate, y por lo que ello implica de formar parte de este colectivo que, parece, le importa a la gente como para perder el tiempo en intentar mejorar. La emoción me embarga.

Francesc Bon

El Puma dijo...

Me gustó mucho la crítica de Beatriz. No porque la comparta, sino porque la entendí sincera, amable y constructiva. Que de eso se trata, creo yo, después de varios años de haber descubierto este maravilloso sitio: un colectivo de individuos con gustos literarios de lo más variados, cultísimos todos ellos, con una cuota de humildad razonable, y una cuota de sensata soberbia también razonable. Con comentaristas variopintos en cuanto a nacionalidades, afinidades y otras yerbas, pero todos siempre respetuosos y educados. Como participante bastante asiduo de ULAD siento orgullo de serlo. Y siento además un profundo agradecimiento a todos, que me han permitido conocer autores, debatir ideas y despuntar el vicio de "hablar" de libros. Una pasión que llevo adentro por casi 50 años, y que en el mudo real no puedo desplegar.

El Puma dijo...

Ahora, respecto a Dostoievski. Leí solo Crimen y castigo. Imprescindible, sin duda. Pero como bien han expresado quienes me preceden, te deja un sentimiento de angustia tan devastador que, quizás, impidió que leyera el resto de su obra.

Y perdón que sea reiterativo (lo comenté un par de veces ya). Mi abuela, rusa ella, devoradora de libros, consideraba a Dostoievski un escritor ordinario. Lejos de su amado Pushkin y de Tolstoi. Con las disculpas del caso, era mi abuela!

:-)

Anónimo dijo...

Leí el libro hace medio año. Su primera parte se me hizo excesivamente densa, su segunda parte me pareció magistral. Le pongo por encima de "Pobres gentes".