Idioma original: francés
Título original: Blacksad, l'intégrale
Año de publicación: 2000-2013, como historias independientes; 2014, reunidas en este volumen
Traducción: supongo que los propios autores
Valoración: recomendable
Si hay algún personaje típico y tópico en literatura, en este caso de cierto gérnero, és el del consabido detective privado de la novela negra (o noir, como se dice últimamente, porque suena más guay).Por ma´s que después hayan aparecido decenas o , yo qué sé, cientos de variantes del mismo, el modelo del private-eye sigue siendo el que trazaron hace muchos años
Hammett y
Chandler: un tipo duro y desencantado, pero no exento de cierta integridad, de un código ético propio al que es fiel, y que sin más protección que su gabardina y su perspicacia algo cínica, se mueve entre los malotes, tanto de los bajos fondos como de las altas esferas, confiando por igual en su inteligencia como en sus puños para resolver el misterio que le han encargado investigar. Un modelo digamos opuesto (quizá no tanto o no siempre) al detectyive puramente cerebral que representan Sherlock Holmes o Hercules Poirot.
Se trata de un modelo, ya digo, firmemente asentado en el imaginario popular, pero que a veces cuenta con curiosas variantes; por ejemplo, en el caso de este cómic, el detective John Blacksad es un gato -casi- negro. Mejor dicho. es un tiarrón con cabeza de gato, de igual forma que sus partenaires erótico-afectivas también son esculturales chicas con rasgos felinos, etc. En fin, que todos los personajes son zoomorfos y ahí reside, en buena parte, la gracia de estas historietas (lo escribo en plural porque el libro es una recopilación de las aventuras de este personaje, que ya fueron editándose como álbumes independientes o como parte de otras publicaciones). Los personajes, por tanto, tienen anatomía humana pero cabezas, o al menos rasgos, de animales. Aunque éstos tampoco han sido repartidos al azar, sino siguiendo criteerios basados en las supuestas "cualidades" o "defectos" que la tradición otorga a los bichos en cuestión, o las actividades a las que les hacemos dedicarse; así, los policías son perros; los matones, gorilas o rinocerontes , asesinosy sicarios, reptiles; los sabios, búhos, etc... Esta humanización de los animales (o animalización de los humanos, según se mire) no es en absoluto una novedad en el cómic y la novela gráfica: recordemos, sin ir mñás lejos, la albadísima
Maus o
El gato Fritz, de
Robert Crumb. Aunque o que nos viene a todos a la mente, supongo, son tantos personajes de Disney... justamente la compañía para la que ha dibujado durante años Juanjo Guarnido, así que hemos de convenir que sabe lo que hace...

Por lo demás, las aventuras que nos cuentan en este volumen integral -cinco historias largas más dos cortitas, de tan sólo un par de páginas- son bastante típicas del género negro: resolver el asesinato de una antigua amante, el secuestro de una niña, encontrar a un músico desaparecido, etc., pero se van enredando e implicando a poderes superiores o secretos ocultos del pasado. Los casos se desarrollan en los años 50, en diferentes lugares de los EEUU -Nueva York, Nueva Orleans, Texas...- y aparecen personajes más o menos característicos de esa época: beatniks, músicos de jazz, estrellas de cine, científicos y supuestos espías comunistas... En uno de los mejores capítulos, quizá por resultar más actual,
Nación Ártica, encontramos un grupo racista así llamado, trasunto del KKK y enfrentado a los Black Claws, formado por animales de pelaje negro. Esta referrencia distintos colores y gamaas cromáticas es una constante ua desde el título de casi todas las historias -
Un lugar entre las sombras,
Arctic-Nation,
Alma Roja,
Amarillo- y recuerdan un poco a los títulos -también al contenido, aunque aquí es más
light, de las novelas de la serie de Easy Rawlins, de
Walter Mosley.
De todas formas, lo más destascable de las historietas protagonizadas por el detective Blacksad, además de los estupendos guiones de Díaz Canales, sin duda son las prolijas ilustraciones de Juanjo Guarnizo dotadas de un trazo sumamente elegante sin perder dinamismo, una composición narrativa perfecta y un color administrado con gusto exquisito; no se puede sino otorgarle un 10, en todos los aspectos. Por ceirto, que el propio Guarnizo ha asegurado en alguna ocasión que, tras la publicación de su último y receinte álbum, El Buscón en las Indias, volverían las aventuras de este gatuno detective. A ver si tenemos suerte y cumple su palabra...
Un último apunte, sobre el idioma original de este cómic: siendo sus dos autores españoles, cabe suponer que los guiones fueron escritos, en principio, en castellano, pero se publicaron antes en Francia, por Dargaud, por lo que el fracés es la lengua que consta como original, aunque con una traducción, imagino, de ida y vuelta.