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jueves, 17 de abril de 2025

Robert Crumb: Héroes del Blues, Jazz y Country

Idioma original: Inglés

Título originalRobert Crumb's Heroes of Blues, Jazz and Country

TraducciónAna Momplet

Año de publicación2006

Valoración: Imprescindible

Hace algunos meses leí Retratos de Jazz, de Haruki Murakami, y resultó ser una decepción tanto por lo escrito por Murakami como por las ilustraciones de Makoto Wada. Las razones pueden leerse en la reseña correspondiente, pero, en resumidas cuentas, cada semblanza me pareció un abordaje superficial de los músicos, mezclado con alguna anécdota trivial del autor. Los dibujos de Wada tampoco fueron de mi agrado.

Teniendo en cuenta lo anterior, podría resumir la reseña de este libro de Robert Crumb diciendo que es el libro que Murakami, en su faceta de melómano, habría querido publicar (podría asegurar que conoce la obra; no entiendo, por tanto, su afán de sacar un volumen parecido que no aporta nada más allá de lo que hizo Crumb).

El libro se divide en tres secciones: Héroes del blues, Grandes del jazz y Pioneros del country. Incluye más de un centenar de ilustraciones a página completa, realizadas originalmente con tinta y acuarela, cada una acompañada de una pequeña biografía del músico o banda, además de algún que otro dato curioso.

Originalmente, las ilustraciones se pensaron como parte de una colección de tarjetas intercambiables que vendrían incluidas en una serie de vinilos de varios músicos de la era temprana y clásica del blues y el country. De hecho, esas colecciones existen como tarjetas (¡qué envidia!), aunque tenerlas reunidas en un solo volumen se agradece. Por si fuera poco, la edición en inglés incluye un CD con 21 canciones de algunos de los músicos retratados (qué lástima que no se haya hecho eso en la versión en español). Claro que ahora es más un objeto de colección, pues basta con buscar en YouTube las piezas de estos artistas (es increíble pensar que algunas grabaciones ya cumplen 100 años).

Otro rasgo que distingue mucho este libro (y que lo separa del de Murakami) es que Crumb quiso rendir homenaje, con sus retratos, a muchos de los músicos olvidados de la historia de la música afroamericana. Hay bandas e intérpretes de principios del siglo XX de los que jamás había oído hablar, pero que fueron fundamentales para el desarrollo del blues y el jazz en el sur de Estados Unidos. Pudo haber tomado el camino fácil y mencionar solo a los artistas más populares (como hace Murakami), pero prefirió dar honor a quien honor merece.

Realmente, no hay mucho más que añadir. Para quienes conocen la obra de Crumb, eso basta para hacerse con el libro. Para quienes no, no saben de lo que se han perdido (echen un vistazo al documental de Terry Zwigoff de 1994). Cada ilustración tiene su estilo único e inconfundible. El breve texto que acompaña los dibujos nos da una idea de la vida de los artistas, pero al contemplar el arte de Crumb basta y sobra para imaginar el carácter de esos músicos que revolucionaron la música de su tiempo.





Otras obras de Robert Crumb en ULAD: Kafka

jueves, 17 de noviembre de 2011

Robert Crumb y David Zane Mairowitz: Kafka


Idioma original: inglés
Título original: Kafka
Fecha de publicación: 2007
Valoración: muy recomendable

Reconozcámoslo, todos sabemos quién es Franz Kafka. Bueno, ése igual no. Pero Kafka sí, claro, el del relato de la cucaracha. Hasta decimos "kafkiano", cuando nos queremos referir a algo raro. Claro. Sí, lo conocemos. Nos compramos una camiseta en la que salía su cara cuando estuvimos de vacaciones en Praga. Lo más seguro es que no hayamos leído sus libros (ni siquiera el relato de la cucaracha, que en realidad no es tal) ni sepamos cuántos escribió ni el mínimo detalle sobre su vida. Ni en qué idioma escribía. Pero sí, claro, conocidísimo. Lectura de cabecera, por supuesto. Al ladiiiito de El Quijote.

Como todos sabemos quién es Kafka (sí, ése que siempre sale con cara de agonía en las fotos), no nos hace falta leer el cómic de Crumb y Mairowitz. No, ¿para qué? ¿Para saber cómo era la Praga en la que vivió y cómo influyó en su personalidad y sus escritos? ¿Para saber cómo era la relación con su padre? ¿O qué tipo de relación ambigua tenía con los judíos de Praga, siendo él judío? ¿Eso es importante, en serio? Me da igual, la verdad. No me interesa saber nada de su vida ni de las cartas o los cuentos o novelas o lo que fuera que escribiese.

Tampoco me apetece saber qué relación tenía con las mujeres o con el sexo, ni que estuviera enfermo, ni en qué trabajaba cuando no escribía, ni cómo refleja esto en sus historias. Ni me importa que Crumb y Mairowitz hayan creado un cómic sensacional (¿sensacional, en serio? ¿De alguien que escribe que se convierte en bicho?) en el que la biografía de este autor se entrelaza con sus escritos, desvelando secretos y aportando al lector claves para desentrañar y comprender mejor sus historias. No, no me importa en absoluto.

Aunque parece que hay un gran trabajo de investigación detrás de estas páginas y que el análisis final del propio Kafka, de su obra, de cómo fue ésta tratada y de lo que supone hoy en día es sobresaliente, no creo que éste sea un motivo suficiente para leer este cómic. Sí, claro, puedo aprender cosas que no sabía, hacer un repaso a su obra (lo que puede hacerme querer leer algún libro suyo) y darme cuenta –una vez más– de la hipocresía que rodea el mundo de la política y la literatura, pero, ¿realmente me apetece? ¡Que estamos hablando de alguien que dice que se convierte en bicho! Va a ser que no.


Como no es interesante, tampoco hace falta leer otras reseñas de Franz Kafka: Dibujos, América (El desconocido), Sueños, Carta al padre y Un médico rural

viernes, 8 de febrero de 2013

Joe Matt: Peepshow

Idioma original: inglés
Título original: Peepshow
Año de publicación: 1994
Valoración: muy recomendable

Joe Matt (Filadelfia, 1963) es un autor estadounidense que saltó a la fama por Peepshow, una serie de cómics que empezó a dibujar en 1987 y que pronto llamaron la atención de la crítica (su obra ha sido nominada a cuatro premios Harvey) y del público.

Siguiendo la estela de Harvey Peckar o Robert Crumb, el personaje principal de las historias de Matt es él mismo. Así, en Peepshow el autor se presenta como un personaje inmaduro, obsesionado con la pornografía, incapaz de mantener una relación de pareja sana, profundamente egoísta, perezoso y bastante neurótico en ocasiones.

Además de las broncas con su novia de entonces, Trish, sus fallidos escarceos con otras mujeres y sus frustraciones varias, Matt también muestra en estas historias su relación con los también autores de cómic Seth y Chester Brown, los únicos amigos con los que es completamente sincero y las únicas personas que le hacen poner los pies en el suelo cuando empieza a desvariar.

A pesar de que se muestra a sí mismo como un completo haragán más preocupado por masturbarse que por trabajar, Peepshow no es en absoluto un cómic mal hecho o descuidado. Destaca su dibujo expresivo (y más agradable a la vista que el de Crumb, por ejemplo) y sus tramas ágiles, en las que los diálogos –verosímiles y realistas– son su mejor baza. 

Así, aunque Joe Matt puede parecernos un perfecto imbécil (si todo lo que cuenta sobre sí mismo es cierto), sus cómics nos divertirán y nos harán pasar un buen rato. Y, ¿quién sabe?, igual nos hacen preguntarnos por qué hay tanto inmaduro hoy en día por el mundo... y puede que no nos guste la respuesta.

viernes, 3 de febrero de 2012

Charles Bukowski: El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco

Idioma original: inglés
Título original: The captain is out to lunch and the sailors have taken over the ship
Año de publicación: 1998
Valoración: Recomendable

¿Me estás diciendo en serio que llevamos casi tres años de blog, y que todavía no hemos reseñado nada de Charles Bukowski? ¿Pero qué clase de desaprensivos somos? ¿Quién manda aquí? ¿Qué clase de garito es este? Bueno, pues voy a reseñar yo este libro, aunque ya advierto, queridos lectores, que este probablemente no es el mejor libro para empezar a conocer a Bukowski; no, si no habéis leído nada de él, os recomiendo más bien que empecéis por Pulp o por algunas de sus recopilaciones de relatos (La máquina de follar o Escritos de un viejo indecente, por ejemplo).

En cambio, si ya has leído a Bukowski y le tienes cariño (de lejos, claro, porque de cerca tiene pinta de que debía de ser insoportable), entonces te gustará leer esta obra, publicada póstumamente y compuesta por algunos fragmentos de sus diarios ilustrados (para mi gusto, horriblemente) por Robert Crumb. En él encontrarás al mismo Bukowski de toda la vida, pero ya viejo (los diarios los escribió entre 1991 y 1993, es decir, cuando ya pasaba de los 70) y con una vida de lo más acomodada que se reparte entre el hipódromo y su casa, con ocasionales fiestas hollywoodienses. Nada que ver, como él mismo reflexiona, con el escritor despreciado por casi todos que dormía en la calle y comía cuando podía y lo que podía.

Es curioso, sí, ver a este Bukowski, tan antisocial y tan misántropo como siempre, hablar de cosas como su jacuzzi, sus nueve gatos o su ordenador Macintosh (que uno de sus gatos llena de semen en una de las escenas del libro, por cierto). Pero hay algo que no cambia con respecto a cualquiera de sus obras anteriores, y es lo que salva este libro: me refiero el estilo brutal, absolutamente libre de artificios y de correcciones políticas, de Bukowski. Cuánto podrían (podríamos) aprender los escritores de hoy, que demasiadas veces nos la cogemos con papel de fumar, de un escritor como él, por mucho que personalmente fuera un borracho, un misógino, un misántropo o lo que quiera que fuese, qué más da.

"Lo primero que debe hacer la escritura es salvar tu propio pellejo", dice. "Lo terrible no es la muerte, sino las vidas que la gente vive o no vive hasta su muerte", dice. "Que te den por culo, compañero", le responde a un lector que le reprocha que no admire a Shakespeare: "¡Y tampoco me gusta Tolstoi!". Qué envidia escribir así, con esa libertad absoluta.

También de Charles Bukowski en ULAD: Pulp, CarteroHollywoodLa máquina de follar

viernes, 2 de septiembre de 2022

Vicente Montalbá: Anunnaki

 Idioma: español

Año de publicación: 2020

Valoración: recomendable

Imaginemos (bueno, vosotros, que yo he leído el cómic) un cruce entre los mitos fundacionales de la cosmología sumeria, las teorías chifladas de los años 70 (aunque siguen teniendo gran predicamento) sobre la construcción de pirámides por extraterrestres y la mítica serie V, que recordará quien ya tenga más años que un bosque... Pues si lo aderezáis con un culebrón -y nunca mejor dicho- político, familiar e incluso amoroso, ya tendríais, más o menos, el argumento de este cómic, novela despiporre gráfico o como queráis llamarlo. Siempre que , eso sí, le añadamos un sentido del humor siempre presente y que no por sutil, a veces, deja de ser descacharrante...

El propósito de todo este des-ídem fue, según comenta su autor en el prólogo, crear su propia mitología de la creación del mundo, echando mano de, como se ve, variopintos ingredientes. Para empezar, el que da título al cómic, puesto que los anunnakis, en la mitología mesopotámica, eran un tipo de dioses menores, divididos en dos tipos con diferentes tareas asignadas: anunnas e igigis, que vivían con el dios del cielo Anu. pero los igigis se rebelaron y un hijo de Anu,  Enki, tuvo que crear a la Humanidad para que asumiera las tareas que los igigis no querían hacer (lo que se dice una subcontrata, vaya). En el libro de Vicente Montalbá viven todos en el planeta Nibiru, que se acerca cada miles de años a la Tierra -para ellos, Azul- y están divididos en serpientos y lagartos, todos bajo el mandato del inmortal dios Anu -serpiento-; estos "reptilianos" desarrollan un plan para llenar de pirámides Azul, que les transmitan energía para el funcionamiento de su planeta. Para ello deciden implantar allí... o sea, aquí, a una especie inferior que se encargue de construirlas bajo su dirección, labor encomendada a los hijos de Anu, el serpiento Enki y el lagarto Enlil y a
la bella -es un decir- doctora Ninlil. 


En principio, todo debería marchar sobre ruedas, pero resulta que los habitantes de Nibiru parecen más humanos que los propios humanos y enseguida los celos, las rencillas, las chapuzas o, inevitablemente, los imponderables imprevistos ponen en dificultades el proyecto una y otra vez... Precisamente, es ese toque "humano", incluso "pedestre", el que aporta el toque de humor que impregna toda la historia y  hace que se lea sin que nos abandone la sonrisa. A ello contribuye también, en buena media, el estilo gráfico de Montalbá (otro dibujante de la fértil cantera valenciana, por cierto), enraizado en el estilo del cómic underground, aunque en este caso, mas que a Robert Crumb, a mí me recuerda a Nazario... En todo caso, hay que agradecerle este libro, que cumple una doble función: no sólo entretiene, sino que, en caso de que vuelvan otra vez los reptilianos, ya sabemos lo que tenemos que decirles. ¡TE ADORAMOS, OH, ANU, NUESTRO DIOS INMORTAL!

viernes, 2 de abril de 2021

Peter Bagge: Credo. Rose Wilder Lane, la feminista libertaria

Idioma original: inglés
Título original: The Rose Wilder Lane Story
Año de publicación: 2019
Traducción: Hernán Migoya
Valoración: más o menos interesante

¿Alguien sabe quén fue Rose Wilder Lane (1886-1968), la escritora biografiada en esta cómic? Porque yo confieso que, hasta leerlo, ni idea... Pues resulta que la susodicha, hija de unos granjeros del Medio Oeste que acabaron instalándose en Missouri, huyendo de la sequía y la pobreza, fue una reportera -para la Cruz Roja, por ejemplo, en países como Albania o Armenia-, exitosa escritora de relatos, feminista y teórica política. Pero la  actividad que más fama -siquiera póstuma- y, sobre todo, fortuna le proporcionó fue haber sido coautora, junto a su señora madre, Laura Ingalls Wilder, de la célebre serie de libros de La casa de la pradera (supongo que esto ya sonará a los más viejunos viejóvenes de por aquí), que en principio no eran sino las memorias de juventud de su madre, reescritas por Rose para volverlas más publicables. 

Por lo que respecta a su ideología, Rose Wilder Lane, además de un feminismo quizás más práctico que teórico, fue una defensora del "libertarismo" o "anarcocapitalismo" (doctrina que ha acabado por ser bastante más capitalista que anarquista, me parece) y, sobre todo, opositora al, para ella, excesivo poder del Estado, ya fuera el de la América de Roosevelt, el fascista o el comunista -aunque de joven había sido socialista e interesada en el comunismo-; básicamente sus ideas vendrían a ser una vesión primigenia y bienintencionada de la de los "patriotas" que sólo abandonan sus arsenales de armas automáticas en Montana y sitios así para tomar el Capitolio junto a supremacistas blancos y pirados seguidores de QAnon (sería curioso saber los que R. W. L. hubiera pensado de esta gente, aunque al final de su vida ya protegió a un notorio conspiranoico llamado Joseph Kamp). Por supuesto, tuvo cierta relación con la churrigueresca madonna del ultraliberalismo, Ayn Rand (no sé si calificarla de "amistad", porque parece que el enorme ego de ésta le impedía ser amiga de quien fuera), así como con otras muchas escritoras y "comunicadoras" -sobre todo, radiofónicas- de su epóca, hoy en día me temo que mucho más olvidadas.

Se diría que mejor suerte ha corrido nuestra R. W. L. al despertar el interés de Peter Bagge, un conocido historietista que despuntó en los 90 con Mundo Idiota Odio, cómics emblemáticos para el movimiento grunge, y muy influido por el estilo de Robert Crumb. Bagge se ha dedicado en los últimos años a plasmar en cómics las biografías de otras mujeres que destacaron en diferentes aspectos en los EEUU de la primera mitad del siglo XX y que no son demasiado conocidas fuera de ciertos ámbitos, como Margaret Sanger, defensora de la planificación familiar o la antropóloga, folklorista y escritora afroamericana Zora Neale Hurston.  En este caso, sin embargo, no sé hasta que punto consigue el onjetivo de resaltar la figura de R. W. L. ; por una parte, quizá por la propia naturaleza del género, el autor ha tenido que sintetizar , cuando no obviar, muchos aspectos de las circunstancias d la época, y, de hecho, al final del libro ha puesto varias páginas de notas explicativas para me jor comprensión de las mismas. Por otro lado, aunque no deje de lado las características de la obra e ideas de esta escritora, lo que más atraen la atención del lector creo que acaba siendo aquello que no tiene relación directa con las mismas: su evidente bipolaridad, la tormentosa relación con su madre (que tenía un carácter muy parecido al suyo), la pérdida de su hijo, que la llevó a proteger a diversos "hijos" y luego "nietos" sustitutos... Por último, quizá debido al expresivo estilo "contracultural" del dibujo de Bagge, a muchos personajes, y desde luego a la protagonista, se les ve en casi todo momento malhumorados o incluso iracundos (tristes, en el mejor de los casos-, lo que no contribuye a crear empatçia con ellos o incluso con Rose, pese a la inudable inteligencia y valentía que demostró toda su vida (y que, además, contrasta con el afable aspecto que se puede ver en las fotos que acompañan a las notas finales).

En fin, un cómic/biografía gráfica (valga la redundancia) interesante, pero tal vez no tan satisfactorio como podría haber sido... No obstante, no descarto explorar otros de este mismo autor.



sábado, 8 de diciembre de 2018

Eduardo Mendoza: El rey recibe

Idioma: español
Año de publicación: 2018
Valoración: está bien

Cada vez que Eduardo Mendoza saca un nuevo libro sus muchos admiradores -o al menos este admirador que ahora escribe- sentimos una sensación ambivalente, me parece: por una parte, de regocijo y hasta alborozo; por otra, cierta inquietud por si esta nueva obra suya estará a la altura de algunas de las precedentes o deberemos considerarla como una obra menor. No me refiero a la consabida distinción entre "novelas serias" y "cómicas", porque alguna de éstas últimas son de una altísima calidad literaria y además, en todas, incluso en las más conspicuas, el toque o incluso el modo de narrar humorístico está presente.

Lo que pasa es que, para qué engañarnos, don Eduardo tiene ya una edad y, lo mismo que ocurre con otros escritores que han sido señeros en sus años más jóvenes, llega un momento en el que, sin perder dotes en el oficio (a veces sí), sus libros ya son más rutinarios e incluso mediocres, lejos de la excelencia de sus obras consideradas como cumbres. Me temo que puede ser el caso (aunque sólo hasta cierto punto) de Mendoza, que en los últimos años ha publicado libros notables, como Riña de gatos, y otros más rutinarios, pese a su carácter algo gamberroide, como las últimas entregas de su "detective loco"... Hay que ver, pues, a qué categoría pertenece este El rey recibe (*).

Por de pronto, se trata de una novela un tanto peculiar; como respuesta, quizás a la ola de autoficción que nos asedia, Mendoza propone aquí una variante nueva: escribir una suerte de memorias sobre sus años mozos, que transcurrieron, durante los 70 y parte de los 80 en Nueva York -previo paso por Londres-, y que constituirán, esperemos, una trilogía llamada Las tres leyes del movimiento, pero protagonizadas no por él, sino por un alter ego del escritor, el joven barcelonés Rufo Batalla, que tras entrar de casualidad en el mundo del periodismo y dirigir una revista de cotilleo, se traslada a una ciudad de Nueva York en franco declive para trabajar en la oficina de la Cámara de Comercio española. Antes, Rufo ha entrado en relación con unos curiosos personajes: el príncipe Tukuulo (sic), aspirante al trono de la por entonces soviética Livonia y su esposa, Queen Isabella. Además, y siguiendo más o menos, el periplo vital del autor -es de suponer- el protagonista se va encontrando con los más variopintos tipos humanos: desde músicos y artistas vanguardistas o un profesor de filosofía alemán gay, a un abogado de la Mafia o un exaltado falangista, entre otros... Todos ellos le cuentan su particular visión del mundo que Rufo, aún sin compartir, tampoco cuestiona demasiado y pondera con ecuanimidad, pues se trata de un personaje un tanto amorfo en cuanto a su personalidad, aunque no del todo acomodaticio, pues él mismo no se siente satisfecho de su abulia. Otra cosa es que consiga superarla. 

En cierto modo, pues, se podría considerar a esta como una "novela de formación", si no fuera porque, de momento -habrá que esperar al final de la trilogía-, Rufo Batalla no parece más formado al final que al principio del libro (para entendernos, la ilustración de Robert Crumb de la cubierta le viene al pelo). Tampoco es que el argumento dé para mucho: el protagonista parece discurrir de aquí para allá más movido por la casualidad o quizás por los recuerdos aleatorios de Mendoza que por una trama bien estructurada. No es óbice, sin embargo para que la corrección estilística que caracteriza a este escritor sea intachable y la lectura de la novela se haga fácil e incluso amena, gracias además a la bonhomía de su autor y su característico sesgo humorístico. Lo malo es que, creo, el olvido de la misma puede resultar igual de fácil.

(*) Sobre el título de la novela, Mendoza ha contado la anécdota de que en una recepción o algo parecido le comentó a Su Majestad Felipe VI cual era el título del libro que estaba escribiendo, a lo que nuestro bienamado monarca preguntó: "El rey recibe, ¿pero recibe... qué?"
¡Ay, estos Borbones, siempre tan desinteresados...!

Muchos más libros de Eduardo Mendoza reseñados aquí.

miércoles, 11 de marzo de 2020

Juan Díaz Canales & Juanjo Guarnido: Blacksad integral




Idioma original: francés
Título original: Blacksad, l'intégrale
Año de publicación: 2000-2013, como historias independientes; 2014, reunidas en este volumen
Traducción: supongo que los propios autores
Valoración: recomendable

Si hay algún personaje típico y tópico en literatura, en este caso de cierto gérnero, és el del consabido detective privado de la novela negra (o noir, como se dice últimamente, porque suena más guay).Por ma´s que después hayan aparecido decenas o , yo qué sé, cientos de variantes del mismo, el modelo del private-eye sigue siendo el que trazaron hace muchos años Hammett y Chandler: un tipo duro y desencantado, pero no exento de cierta integridad, de un código ético propio al que es fiel, y que sin más protección que su gabardina y su perspicacia algo cínica, se mueve entre los malotes, tanto de los bajos fondos como de las altas esferas, confiando por igual en su inteligencia como en sus puños para resolver el misterio que le han encargado investigar. Un modelo digamos opuesto (quizá no tanto o no siempre) al detectyive puramente cerebral que representan Sherlock Holmes o Hercules Poirot.

Se trata de un modelo, ya digo, firmemente asentado en el imaginario popular, pero que a veces cuenta con curiosas variantes; por ejemplo, en el caso de este cómic, el detective John Blacksad  es un gato -casi- negro. Mejor dicho. es un tiarrón con cabeza de gato, de igual forma que sus partenaires erótico-afectivas también son esculturales chicas con rasgos felinos, etc. En fin, que todos los personajes son zoomorfos y ahí reside, en buena parte, la gracia de estas historietas (lo escribo en plural porque el libro es una recopilación de las aventuras de este personaje, que ya fueron editándose como álbumes independientes o como parte de otras publicaciones). Los personajes, por tanto, tienen anatomía humana pero cabezas, o al menos rasgos, de animales. Aunque éstos tampoco han sido repartidos al azar, sino siguiendo criteerios basados en las supuestas "cualidades" o "defectos" que la tradición otorga a los bichos en cuestión, o las actividades a las que les hacemos dedicarse; así, los policías son perros; los matones, gorilas o rinocerontes , asesinosy sicarios, reptiles; los sabios, búhos, etc... Esta humanización de los animales (o animalización de los humanos, según se mire) no es en absoluto una novedad en el cómic y la novela gráfica: recordemos, sin ir mñás lejos, la albadísima Maus o El gato Fritz, de Robert Crumb. Aunque o que nos viene a todos a la mente, supongo,  son tantos personajes de Disney... justamente la compañía para la que ha dibujado durante años Juanjo Guarnido, así que hemos de convenir que sabe lo que hace...

Por lo demás, las aventuras que nos cuentan en este volumen integral -cinco historias largas más dos cortitas, de tan sólo un par de páginas- son bastante típicas del género negro: resolver el asesinato de una antigua amante, el secuestro de una niña, encontrar a un músico desaparecido, etc., pero se van enredando e implicando a poderes superiores o secretos ocultos del pasado. Los casos se desarrollan en los años 50, en diferentes lugares de los EEUU -Nueva York, Nueva Orleans, Texas...- y aparecen personajes más o menos característicos de esa época: beatniks, músicos de jazz, estrellas de cine, científicos y supuestos espías comunistas... En uno de los mejores capítulos, quizá por resultar más actual, Nación Ártica, encontramos un grupo racista así llamado, trasunto del KKK y enfrentado a los Black Claws, formado por animales de pelaje negro. Esta referrencia distintos colores y gamaas cromáticas es una constante ua desde el título de casi todas las historias -Un lugar entre las sombras, Arctic-Nation, Alma Roja, Amarillo- y recuerdan un poco a los títulos -también al contenido, aunque aquí es más light, de las novelas de la serie de Easy Rawlins, de Walter Mosley.

De todas formas, lo más destascable de las historietas protagonizadas por el detective Blacksad, además de los estupendos guiones de Díaz Canales, sin duda son las prolijas ilustraciones de Juanjo Guarnizo dotadas de un trazo sumamente elegante sin perder dinamismo, una composición narrativa perfecta y un color administrado con gusto exquisito; no se puede sino otorgarle un 10, en todos los aspectos. Por ceirto, que el propio Guarnizo ha asegurado en alguna ocasión que, tras la publicación de su último y receinte álbum, El Buscón en las Indias, volverían las aventuras de este gatuno detective. A ver si tenemos suerte y cumple su palabra...

Un último apunte, sobre el idioma original de este cómic: siendo sus dos autores españoles, cabe suponer que los guiones fueron escritos, en principio, en castellano, pero se publicaron antes en Francia, por Dargaud, por lo que el fracés es la lengua que consta como original, aunque con una traducción, imagino, de ida y vuelta.



jueves, 25 de diciembre de 2025

LO MEJOR DE 2025

Un año más llega a las pantallas de los lectores ULADianos la lista que importa, la que todos estaban esperando, la lista para acabar con todas las demás listas: lo mejor del año para nuestros reseñistas. ¡Deseamos a todos los que nos acompañan unas Felices Fiestas, y un 2026 cargado de buenas lecturas!
 
Oriol:

Resumen del año: No he leído ningún libro imprescindible (salvo, quizá, Eichmann en Jerusalén, de Hannah Arendt). Aun así, he descubierto novelas, antologías y cómics notables, y he entrevistado a mi admirado Jared Roberts.

Libros que parecen escritos específicamente para mí: The Machine Stories, de Jared Roberts, With Teeth, de Christian Wallis, Yongüein’s Massacre, de Myke Babylon, La pianista, de Elfriede Jelinek, La bestia entre las sombras, de Edogawa Rampo, La estancia oscura, de Leonard Cline, y Paperbacks from hell, de Grady Hendrix.
Novelas destacables: Gente adinerada, de Joyce Carol Oates, y Posesión, de A. S. Byatt.
Novelas que logran dar una visión panorámica de su mundo: El gusano, de Luis Carlos Barragán, y La fábrica de Absoluto, de Karel Čapek.
Antología destacada: Ni una palabra, de Caroline Blackwood.
Mejor novela gráfica: La formidable invasión mongola, de Shintaro Kago (aunque Insolitus Los reinos silenciosos, de VV.AA., están muy bien).
Mejor libro de no ficción: Eichmann en Jerusalén, de Hannah Arendt.
Mejor volumen ecléctico: Madurar hacia la infancia, de Bruno Schulz.


Koldo:

Novelas: Minimosca, de Gustavo Faverón Patriau, Camino de sirga, de Jesús Moncada, y El siguiente en el paraíso de Marek Hlasko
Autobiografía (o similar): Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas, En las kátorgas del zar, de H. Leyvik, y Triste tigre, de Neige Sinno
Cuentos: Cada lunes de aguas, de Juan Montiel, y Mentirosos enamorados, de Richard Yates
Viajes: Los viajes de Júpiter, de Ted Simon
Poesía: Mientras tanto cógeme la mano, de Kirmen Uribe
Crónica (o similar): No matarían ni una mosca, de Slavenka Drakulic

Juan:

Un 2025 muy prolífico en lecturas, aunque como de costumbre y curiosamente (ignoro la causa), las mejores concentradas sobre todo en la última parte del año. A saber:

Libros de miedito: HEX de Thomas Olde Heuvelt, Negro tal vez de Attila Veres y Fundido a negro de Jesús Cañadas (éste, en libertad provisional).
Noir a pleno sol: Los niños están mirando de Laird Koenig y Peter L. Dixon.
Distopía chanante: La infancia del mundo de Michel Nieva.
Distopía no tan chanante: Las indignas de Agustina Bazterrica.
Cómic Novela gráfica más divertida del año: Consumida de Alison Bechdel.
Biografía: Revelando a Vivian Maier de Ann Marks.
Ensayos del año: Quiero y no puedo de Raquel Peláez, Pornocracia de Jorge Dioni López y (quizás) Catedral de escombros de Pedro Torrijos...
Una batalla tras otra: Se acabó el recreo de Darío Ferrari, Operación Apolo de Sergi Moyano Hurtado, El corazón revolucionario del mundo de Francisco Serrano y Ovni 78 de los Wu Ming.
Novela por la que deberían darle al autor algún premio o algo: Tango satánico de László Krasznahorkai.

 

Francesc:

Ensayo: Sin centrarme en una obra específica, creo que el europeísmo escéptico/pragmático de Finkielkraut es algo que hay que reivindicar (porque hacerlo con Huxley ya sería demasiado, ¿no?)

Narrativa de largo: La obra de Catherine Lacey me ha ofrecido ciertas esperanzas.

Narrativa de corto: María Bastarós, una escritora que busca camorra (o sea, que no es de sofá, mantita y libro).

Expectativa superada (tanto con tan poco) :El comandante yanqui de David Grann

Expectativa defraudada (aunque temida): Sally Rooney en concreto con Intermezzo, pero creo que cualquiera serviría.

Comentario que no viene a cuento: alejaos, por favor, de libros que cuenten con esas irritantes fajas empeñadas en asignar y etiquetar. A la papelera, ya.

  

Marc:
Año flojo en cuanto a mi elección de las lecturas pero, aun y no habiendo acertado en general, sí hay algunos libros a destacar:

Libro del año: «Animals inexpressius», de Xavier Mas Craviotto
Ensayo del año: «La passió dels estranys», de Marina Garcés
Autobiografía del año: «Dietarios», de Mircea Cărtărescu
Experimentos exitoso del año: «La niña a la que le gustaban demasiado las cerillas», de Gaétan Soucy, por el estilo y lenguaje utilizados, y «El volumen del tiempo», de Solvej Balle, por planteamiento y argumento.
Reencuentros satisfactorios: Philip Roth, Jon Fosse, Henrik Ibsen
Caerán más libros de: Pol Guasch, Xavier Mas Craviotto, Siri Hustvedt, Jon Fosse
Propósitos para el 2026: aumentar el ritmo de lecturas, más poesía y recuperar algun clásico pendiente

Félix:
Resumen del año: bastante bien hasta mitad de año, leyendo un par de imprescindibles y, en general, de todo un poco. Luego decayó en frecuencia y calidad, aunque dejando, todavía, algún que otro libro muy recomendable.

Top 3 del año: 
- Bella del señor, de Albert Cohen.
- Minimosca, de Gustavo Faverón Patriau.
- Middlesex, de Jeffrey Eugenides, o El quinto hijo, de Doris Lessing.
Accésit: La higuera, de Ramiro Pinilla, Hacedor de estrellas, de Olaf Stapledon, o la serie el Cuarteto de Buru, de Pramoedya Ananta Toer.
Cuento del año: El cuento más hermoso del mundo, de Ruydard Kipling.
Ensayo del año: hago trampa porque es una relectura, pero la maravilla de Esculpir en el tiempo, de Andrei Tarkovski, no puede obviarse nunca.
Cómic del año: El Eternauta, de Oesterheld y Solano López.
Decepciones (sonadas): 
- El loco de Dios en el fin del mundo, de Javier Cercas (por el tema y las ínfulas que se carga el texto).
- La invención de todas las cosas, de Jorge Volpi (ni ganas de reseñarlo me dan).
- El ayudante, de Robert Walser.
Lo leí aunque casi lo tiro por la ventana: Cómo leer y por qué, de Harold Bloom.
Abandonos: Hay ríos en el cielo, de Elif Shakar (por tratarme de tonto varias veces).
Amor-odio excesivo: los dos libros de Renaissance, de J.J. Lucas.
Descubrimientos: Albert Cohen, Pramoedya Ananta Toer, Olaf Stapledon, Ramiro Pinilla.
Constatación de lo pésimo que es el marketing para la calidad de una obra: los pesos pesados de la literatura argentina contemporánea.
Esperanza del 2026: leer algo del calibre de Bella del señor o Minimosca.

Carlos:

En un año que en general ha sido de lecturas más bien flojas, esto es lo poco que he podido rescatar:

Novela: La aventura de un fotógrafo en La Plata, de Adolfo Bioy Casares; La guerra de nuestros antepasados, de Miguel Delibes; El evangelio según Jesucristo, de José Saramago. Al final tres clásicos, o casi.
Novela gráfica (y quizá descubrimiento del año)El color de las cosas, de Martin Panchaud
Novela corta: Relato soñado, de Arthur Schnitzler
Humor: Alacranes en su tinta, de Juan Bas
Autobiografía: Pretérito imperfecto, de Carlos Castilla del Pino
Música: Quadrophenia, de Àlex Oró
ClásicoEl crimen de Lord Arthur Savile, de Oscar Wilde
Ensayo ligero (pero muy logrado): La radio puesta, de Javier Montes
Libro de relatos: Lazos de familia, de Clarice Lispector (reseña en breve)
Y por no dejarlo con apariencia tan limitada, haré mención a otros tres que se quedaron cerca del galardón, quizá un pasito por detrás: La liebre con ojos de ámbar, de Edmund De Waal; El callejón de los milagros, de Naguib Mahfuz; Crónica de Dalkey, del admirado Flann O´Brien

Alain:
Este año, trabajar en el blog me produjo muchas satisfacciones: poder entrevistar a escritores y artistas, enfocarme en la lectura y la escritura, trabajar en una app del blog (solo disponible por el momento en App store, esperen un poco más para usarla en Android), y lo más importante, pertenecer a una comunidad de amantes de la literatura y de la creación humana. A pesar de que las vistas del blog son mínimas comparadas con booktokers, booktubers, bookstagramers…, hemos mantenido un año más la independencia y la honestidad en las reseñas. Cuando el internet y las redes sociales exploten debido a la inteligencia artificial y a los intereses de esos billonarios hijos de puta, aquí seguiremos. ¡Qué chinguen a su madre los que usan la IA para socavar la creatividad humana, y que chingue a su madre Elon Musk!

Aquí mi resumen del año:
Texto revelador: Historia general de las drogas, Antonio Escohotado.
Noir que me regresó la esperanza en este género: El gran desierto, James Ellroy.
Descubrimiento: La obra de Shintaro Kago (por cortesía de Oriol). Pueden ver una entrevista con él aquí.
Libro contra el que tenía un prejuicio y me sorprendió: The stand, Stephen King.
Decepción por hacerle caso a las voces de las masas: Cadaver esquisito, Agustina Basterrica.
Libro con sountrack: Héroes del Blues, Jazz y Country, Robert Crumb.
Relecturas que me conmueven como la primera vez: Mañana en la batalla piensa en mi, Javier Marías; El juego de Abalorios, Hermann Hesse; Música de cañerías, Charles Bukowski.
Adaptada al cine con spice lésbico: Arenas movedizas, Junichiro Tanizaki.
Decepción del año: Retratos de jazz, Haruki Murakami y Makoto Wada

José Miguel:
Estimados seguidores de Ulad, en estas fechas tan señaladas me llena de orgullo y satisfaccion entrar en vuestros hogares para dejaros mi lista de mejores lecturas del año.

Novelas:
Calabobos de Luis Mario. Original, delicada, poética.
Los recuerdos del porvenir de Elena Garro. Hipnótica. Cómo he podido desconocer esta maravilla? 
Cuentos:
60 relatos de Dino Buzzati. Inquietantes, desasogantes y muy bien escritos.
Cuentos de Pio Baroja. Sólo por la preciosidad de Mari Belcha, ya merece la pena volver a Baroja.
Ensayo:
Mapa de soledades de Juan Gomez Barcena. Barcena hace tiempo que dejo de ser una joven promesa. Siempre buscando nuevos temas y nuevos enfoques. Muy recomendable cualquier novela suya.
El hombre horizontal de Bruno Remaury. Cuestionando el espacio q ocupa el ser humano en este mundo enloquecido.
Clasico incontestable:
Almas muertas de Nicolai Gogol. Ahhhh, los rusos.
Decepciones (no hay que comprar a lo loco):
Bruno Schulz, Madurar hacia la infancia. En la pagina 429 nos da la clave de su escritura "el tema como siempre, sin importancia y dificil de narrar". Pues, no esperes a la pagina 429 para decirnoslo, avisanos en la 1.
Adan y Eva de Aarto Paasilina. Humor finlandes, no trasladable a estas latitudes. Si ellos se rien con esto, es que somos muy, pero que muy diferentes.

Pues eso es todo. 
Felices fiestas y buenas lecturas para el proximo año.

Santi:
Un año muy irregular en cuanto a lecturas: un verano inusualmente descansado en el que por fin pude leer hasta (casi) hartarme, y un resto del año usualmente ocupado en el que casi solo he (re)leído lo que me exigía mi trabajo. A pesar de ello, ha habido unas cuantas muy buenas lecturas, y otras más decepcionantes... Aquí va mi lista: 
 
Mejores novelas: Todo empieza con la sangre de Aixa de la Cruz, Limpia de Alia Trabucco Zerán, El acontecimiento de Annie Ernaux
Mejor 2x1: Literatura infantil de Alejandro Zambra y Linea nigra de  
Mejor cuento: "El ojo en la garganta", incluido en El buen mal de Samanta Schweblin
Mejor libro de poesía: Amor y pan de Paula Melchor 
Mejor ensayo: Lo que una ama de Miren Billelabeitia
Clásico recuperado: Tea rooms de Luisa Carnés
Clásico que no me convencióTodos los nombres de Saramago 
Decepción del año: La península de las casas vacías de David Uclés