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sábado, 2 de agosto de 2025

Jesús Cañadas: Fundido a negro

Idioma: español
Año de publicación: 2025
Valoración: Muy, pero que muy recomendable

Apariciones de la Virgen; leyendas granaínas; gitanos del Sacromonte; parejas de la Guardia Civil; procesiones entre flores... Con todos estos elementos se podría componer un drama lorquiano. O un pastiche lorquiano, que tanto da... Pero lo que hace Jesús Cañadas en esta novela no es ni una cosa ni la otra, sino añadirle al cóctel un documental de true crime, la telebasura adicta al frikismo de los 90 (no me refiero a los fans de Star Wars, precisamente), los jipis de la Alpujarra, drogas y culpabilidad . Y a Juliette Binoche, qué ya me diréis como se la puede meter en una novela de terror,  pero Cañadas lo consigue... Porque sí, Fundido a negro es una novela de terror, pese a que su autor afirme que él lo que escribe son thrillers (y sí, está novela es un thriller, quizás antes que ninguna otra cosa, pero también da mucho miedito), ya desde su comienzo, con la transcripción de un video en que los guardias civiles se dirigen de noche a un cortijo donde, al parecer, ha habido un grave incidente... Pero avancemos la imagen para hacer el consabido resumen resumido: 
Benjamín Correa es un director de documentales andaluz en horas bajas -bajísimas- a pesar de haber ganado, años atrás, la Palma de Oro en Cannes -o precisamente, a raíz de haber ganado la Palma de Oro en Cannes-, así que decide aceptar, no muy convencido, el encargo de Canal Sur de realizar, deprisa y corriendo, un documenta sobre la secta mariano-milenarista de El Encuentro de María, que, dieciocho años atrás, acabó. por decirlo suavemente y emplear el término de la novela, en una marimorena de mucho cuidado... El equipo de grabación, compuesto por antiguos amigos de Benjamín, se pone a la tarea y comienza a entrevistar a personas que tuvieron que ver, de un modo en otro, con El Encuentro. Pero pronto empiezan a encontrarse elementos cada vez más inquietantes, según van indagando sobre las figuras de Elías, el líder de la secta y Micaela, su pérfida factótum, así como lo que ocurría en el seno del grupo. Y no sigo porque esta es una de esas novelas que hay que leer hasta el final para poder entender -o no-, sabiendo lo menos posible de la misma y así disfrutar (o pasarlo mal, según se mire) al máximo. Muchos son los elementos presentes en esta novela que propician que esto suceda; por citar algunos, al modo de Oriol:

  • Que nos encontremos, precisamente, ante un thriller, con los mecanismos y tropos propios (y típicos) del thriller, pero, al mismo tiempo, ante una novela de terror, con los mecanismos y tropos propios del terror, lo que nos hace olvidar las costuras que se le puedan ver al thriller.
  • Que el autor consiga crear momentos  inquietantes, cuando no terroríficas, no sólo por la presencia de personajes, entidades o situaciones aterradoras, sino, sobre todo, por el dominio e incremento de la tensión en casa capítulo y la gran habilidad de este escritor para crear ambientes perturbado(re)s, espacios liminares, equívocos o, directamente siniestros. Pero todo y siempre, sin embargo, al servicio de la trama y del devenir reservado a sus personajes.
  • Que la trama funcione con la precisión de un reloj suizo, con la minuciosidad de una maqueta ferroviaria, con el ingenio de un juego de palabras inesperado... pero todo sin que nos demos cuenta de ello hasta el final, ya sea debido a las circunstancias que antes he comentado, o, simplemente, para la facilidad de Cañadas para que todo fluya, sin forzar la máquina, sin obligar al lector a inclinarse a cada momento ante el talento del autor. 
  • Que nos hallamos, además, ante un escritor especialmente dotado para contarnos lo más terrible y mantenernos en vilo con el suspense y el ritmo que le imprime a la narración, sin por ello (quizá por su origen gaditano) perder la naturalidad y aun el gracejo de lo coloquial, el respiro de lo cotidiano, que nos permite una falsa relajación hasta que nos damos cuenta de que la temperatura narrativa ha subido y no tenemos ya escapatoria, como langostas cociéndose en un agua cada vez más caliente. Por no mencionar (o mejor sí), la extraordinaria capacidad de que hace gala Cañadas para el símil, la metáfora o la metonimia certera e ingeniosa, que posiblemente tenga también su raíz en Cádiz (y perdón por el tópico, si es que molesta a alguien). Unos pocos ejemplos extraídos de un mismo capitulo: "Se había levantado con los ojos convertidos en dos puñaladas en una Caja Roja de Nestlé"; "(...) era un polvorón empapado en bechamel seca"; "(...) asintió con lentitud de café de filtro que gotea en la cafetera"."Aparte de caminar a paso de lista de espera en correos, con una cojera imposible de disimular (...) no relajaba ni a tiros esa expresión que parecía ponerse por las mañanas, antes incluso que las pantuflas". "Echó la mandíbula hacia delante y se montó su propia final de Roland Garros con los ojos, que fueron de un lado a otro en busca de una excusa que, por supuesto, no encontró. Al cabo, soltó un un suspiro de cañería".
  • Que el autor hace un empleo loable e inteligente de diferentes aspectos de la cultura andaluza, en el seno de la cual se desarrolla la historia; desde el habla sevillana y granaína (he de señalar que yo no soy andaluz, pero, desde luego, parece bastante convincente) a otros elementos culturales o incluso subculturales .dado el tema y la ambientación de la novela- de la misma. Todo escrito con un aire desenvuelto, ya digo, pero que trasluce el respeto que le produce a Cañadas su propio pueblo, su idiosincrasia y forma de expresarla.                                                                                
No me quiero extender mucho más, que la reseña ya se está haciendo larga y leerla es tiempo que se podría utilizar mejor en leer la propia novela. Quien lo haga se encontrará no ya un thriller yo una historia de terror, sino una magnífica novela en la que convive un toque de folk horror con cierto costumbrismo crítico, un trasfondo de horror cósmico con la llamada "cultura de la cancelación"; el desvarío onírico con el gore; el juego tipográfico (tampoco es La casa de hojas, no os asustéis) con la influencia, inevitable, por otra parte, de lo audiovisual, tanto en el falso found footage como en la propia dinámica narrativa. Y además aparece Juliette Binoche, ya lo he dicho, y me quito el sombrero de cómo Jesús Cañadas ha conseguido introducirla aquí... Ojalá ella llegue a leer, algún día, está novela, porque seguro que estaría orgullosa de formar parte de ella, me apuesto lo que queráis... O, por lo menos, se lo iba a pasar de miedo (literalmente), que es de lo que se trata, ¿no?. Después de todo.

También de Jesús Cañadas y reseñado en Un Libro Al Día: Dientes rojos

jueves, 26 de septiembre de 2024

Florencia del Campo: Que tenga una casa

Idioma original: Español 

Año de publicación: 2024

Valoración: Recomendable 

Si vamos por el lado obvio, lo primero que nos vendrá a la cabeza será alguno de los centenares de libros en los que la casa, y qué se puede incluir en el concepto y de qué forma es otro tema, ocupa un lugar fundamental: Casa tomada, La casa verde, La casa de Bernarda Alba, Casa de hojas, Segunda casa, Irse de casa, Casas vacías, Formas de volver a casa, etc.

Si rascamos un poco en la superficie y tiramos de memoria lectora, dos serán los libros que nos vengan a la cabeza: Siberia de Daniela Alcívar, también editado por Candaya, y Borderlands, editado por Capitán Swing. ¿Los motivos? Su carácter (semi)autobiográfico, su forma híbrida en lo genérico, su relación con el cuerpo, la autoría femenina (mujer migrante, además), etc.

El caso de que Que tenga una casa es un libro que juega con los géneros, ya que en el hay tanto de novela autobiográfica (¿o es autoficción?) como de relato o de ensayo, y que tiene, al menos en apariencia, cuatro patas que funcionan como planos paralelos: casa, cuerpo, familia y escritura. Digo en apariencia porque, parafraseando a Baroja, "pinta tu casa pero estarás pintando otra cosa". En este caso, esa otra cosa será la búsqueda de un sentido de pertenencia, de una identidad, de un asidero, de un lugar al que volver o del que huir, de un refugio que puede ser también lugar de aislamiento y soledad. 

Yendo a lo argumental, Que tenga una casa es el libro que la autora escribe mientras trata de escribir un libro de cuentos relacionados con la historia de España y con la historia de su familia paterna a través de sus casas. Pero como esas humedades que van apareciendo poco a poco en las paredes, hay elementos que se filtran y van impregnando el libro: la historia personal, la reflexión sobre la infancia, la construcción de la propia identidad, del relato, etc.

Decía anteriormente que el libro posee un carácter híbrido, tanto en lo genérico como en lo temático. También en lo estilístico. Predomina en el comienzo la frase breve, cortante y el uso de la primera persona. A medida que el libro se abre a diferentes ámbitos, comienzan a intercalarse la primera y tercera persona (mención especial al capítulo 10), las frases se vuelve más "convencionales", se introducen citas, etc.

Para terminar, quizá la parte autobiográfica (¿o es autoficción?) no resulte ya sorprendente, y entiendo que pueda haber gente a la que llegue a cansar, pero creo que el libro coge vuelo cuando esa experiencia personal es utilizada para llevar el texto a lo colectivo y a una vertiente más cercana al ensayo. Me interesa mucho más y me parece más universal el plantearse, por ejemplo, qué es una casa, qué es lo propio y lo ajeno, qué sostiene una casa (y un cuerpo), etc.

P.S. 1: las reseñas de Siberia y de Borderlands llevan meses preparadas pero sin publicar. Mal hecho por mi parte, son dos muy buenos libros.

P.S. 2: justo hoy, mis padres finalmente firman la venta de la "casa de verano" de mis abuelos. Y aunque hace casi 10 años que no he pisado esa casa, vuelven de golpe imágenes de objetos (los geranios del balcón, la lámpara del salón...), personas que fallecieron hace más de 30 años, amigos de la infancia que sabe Dios dónde estarán ahora, etc.

sábado, 26 de agosto de 2023

Ion Minulescu: La casa de las ventanas de color naranja

Idioma original: Rumano
Traducción: Joaquín Garrigós
Año de publicación del volumen: 2022
Valoración: Recomendable

La casa de las ventanas de color naranja compila siete de los mejores relatos fantásticos del rumano Ion Minulescu, originalmente publicados entre 1908 y 1930. 

Aunque todos me han parecido sumamente eficaces, hay algunos, como "La corbata blanca" o "El hombre del corazón de oro", bastante formulaicos. El primero es un cuento de fantasmas canónico; el segundo, una historia tan conmovedora como previsible sobre un condenado a la inmortalidad.

Más originales y heterodoxas son, a mi juicio, la ficción que da nombre a la recopilación, "En el jardín de mi amigo", "La confesión de un desarraigado" o "De charla con el Maligno".

"La casa de las ventanas de color naranja" va de un presunto inglés que se muda a un barrio rumano. Me han encantado su toque gótico, los temas barajados (el miedo al cambio, la desconfianza a lo extranjero, las jerarquías vecinales...) y la lograda imagen de esas «hojas rojizas que se incrustaban en la tierra plateada como manchas de sangre coagulada...» (16)

"En el jardín de mi amigo" trata sobre un hombre que conoce a otro sumamente excéntrico. No desvelaré el final, pero sabed que me ha maravillado, al igual que los diálogos que mantienen los personajes o ciertas reflexiones en torno a la relación entre rareza y locura.

"La confesión de un desarraigado" reúne a dos viejos amigos cuyos caminos se bifurcaron en la infancia. Uno de ellos manifiesta que desearía suicidarse, y la atmósfera y tensión que ello provoca se espesa paulatinamente.

"De charla con el Maligno" sigue a un par de escritores y sus charlas con un misterioso contrabandista. Subvierte magistralmente ese subgénero costituido por apariciones y pactos con figuras mefistofélicas; a eso hay que añadir que su ambientación histórica, la antesala de la Primera Guerra Mundial, se exprime al máximo.

Por otra parte, también quiero reivindicar "Máscaras de bronce y farolillos de porcelana", un interesante aunque irregular retrato psicológico abordado desde el manuscrito encontrado. Presenta a un protagonista cuya caracterización es magnética, amén de pasajes introspectivos geniales. Como muestra de esto último, dejad que os copie un párrafo: «El cementerio parecía en verdad triste. Es cierto que no lo había visto nunca antes, pero en aquella ocasión me parecía más triste que de costumbre. El alma de la tarde (...) penetraba en lo más hondo de mi fatigado cuerpo como algo extraño, suave y perezoso, como la poesía de la tristeza sin motivo o como el estribillo lejano de una felicidad olvidada ante la cual el recuerdo aún se inclina, de vez en cuando, con la reverencia de un cortesano desprovisto de amor propio. Por un momento, olvidé incluso dónde me hallaba y me fui con el pensamiento lejos, muy lejos, hasta el profundo Oriente, a esos maravillosos países de los cuentos y sueños azules, a esos países embalsamados con el perfume de las flores y plantas aromáticas, a esos países que son los primeros en ver salir el sol...» (61)

A la mentada originalidad y heterodoxia de estos relatos hay que sumar dos virtudes adicionales. Primero, la erudición que desprenden, reflejada en su gusto por el simbolismo, en declamaciones de versos, en citaciones de Baudelaire, Mirbeau y otros decadentes franceses, o en la admiración de Minulescu por Gaspar de la Nuit. 

Segundo, la incuestionable sensibilidad de la pluma del autor, cuyas descripciones exhiben una plasticidad extraordinaria. Como muestra, un botón: «La neblina borrosa de la madrugada tiembla como una gota de leche que cae a un vaso de agua. En lontananza, las luces de los otros barcos anclados en la rada se apagan una tras otra. Comienza a distinguirse el color del mar y los rumores confusos de quienes se despiertan bullen como oraciones mañaneras en el oído de los que no se han acostado todavía.» (107)

Resumiendo: La casa de las ventanas de color naranja es una antología muy recomendable, especialmente para los amantes de la literatura fantástica. Además, sirve como puerta de acceso a la fascinante narrativa de Minulescu. Así que, si os llama la atención, haceos con ella; y no hagáis caso al autor cuando sugiere que para que os guste debéis leerla de noche, porque estas historias maravillan o estremecen, según se tercie, incluso a plena luz del día.

sábado, 6 de mayo de 2023

Colaboración: El secuestro de Miss Blandish, de James Hadley Chase

Idioma original: inglés

Título original: No orchids for Miss Blandish

Traducción: Joaquín Urrieta

Año de publicación: 1939

Valoración: Intragable


Bien, está claro, escribir un buen libro es muy difícil, pero ¿de verdad hace falta seguir editándolo? ¿no sería más loable e incluso digno de compasión dejar ciertas obras en el olvido? Admito que el tiempo de un incauto como yo quizá no valga mucho, pero háganlo al menos por los árboles. Salvemos el planeta: no sigan gastando hojas en libros como este. Ópera prima de J.H. Chase, nos hace preguntarnos si no hubiera sido conveniente esperar a madurar un poco más antes de publicar algo como esto.

¿Y qué tiene de excepcional? Nada, no es un exabrupto salido de la mente de un lunático, es simplemente una novela pobremente escrita con un argumento aburrido y, a poco que se rasque un poco, ilógico. Ya en su momento su publicación generó cierta controversia por lo violento y gráfico de algunas escenas (y gratuitas, añadiría yo), no contento con rayar los bajos fondos de la literatura de calidad, se grabó una película que a día de hoy sigue siendo considerada de culto, permaneciendo a lo largo de las décadas en los malignos listados de la peor película de la historia.

Lo malo es que hubo una secuela. Y lo peor es que (me conozco) acabaré leyéndola.

El tema es el siguiente: un ratero de poca monta se entera de que se organizará un baile en el pueblo al cual acudirá la Miss Blandish del título, hija de un acaudalado potentado, por lo que planea un robo: el collar que llevará la princesa del oeste vale unos 50.000 dólares. Se organiza con unos colegas de profesión y trazan un plan: cuando la chica vuelva del baile con el novio, le harán una emboscada y se producirá el robo. Mala suerte, son unos patanes y todo sale mal: se cargan al novio y acaban secuestrando a la chica.

Es aquí donde más me chirría todo: ¿Por qué no hay una mínima protección para la chica? ¿nunca antes había salido de casa? ¿Cómo se realiza un secuestro de una forma tan sencilla? ¿Cómo de patanes tienen que ser los asaltantes para que salga todo tan mal? Chase organiza todo esto de una forma muy embrollada, deja muchas situaciones inexplicables en el aire y los cabos sueltos se amontonan de una manera que no queda más remedio que utilizar una gran dosis de suspenso de la credibilidad. No es esta una situación única, es simplemente el primer momento en el que todo parece venirse abajo.

Siguiendo con el argumento, la banda de secuestradores sigue cometiendo chapuza tras chapuza (y esto es importante remarcarlo, es el escritor quien comete todas las chapuzas, sus personajes no parecen estúpidos de por sí, simplemente toman unas decisiones difícilmente comprensibles) y acaban siendo aniquilados por otra banda más peligrosa, liderada por una mala mujer y su hijo psicópata – tenía que haber uno, siempre lo hay.

No hay mucho más que decir, la chica rápidamente cae en un estado de shock, y mientras la policía va disminuyendo el cerco sobre los captores, los distintos miembros de la misma van cayendo uno tras otro.

En un final inesperado – no – la novela acaba, dejándonos la sensación de que nunca cumplió las promesas que tampoco hizo.

Me consta que, con el tiempo, James Hadley Chase se convirtió en un buen escritor (o eso dicen) respetado por la crítica y público, pero, créanme, no hay nada aquí que nos haga intuir algo de talento en él.

¿Lo peor? Todo, no encuentro nada salvable. Quizá la recreación del ambiente de los USA postdepresión sea lo más logrado de toda la novela. ¿Lo mejor? Citando a Marge Simpson, tiene lo que más me gusta en un libro: un final.

Firmado: EPS

miércoles, 25 de mayo de 2022

Ali Smith: Chica conoce chico

Idioma original: inglés
Título original: Girl meets boy
Traducción: Dolors Udina en catalán para Raig Verd y MAgadalena Palmer en castellano para Nórdica Libros
Año de publicación: 2007
Valoración: recomendable

Destaqué hace poco que el éxito comercial de obras recientemente publicadas por diversos autores permitía a las editoriales hacer una indagación en sus obras anteriores y decidirse por dar el paso a recuperar obras que ya tienen algunos años pero que, por razones no conocidas, quedaron sin traducción. Pasó con Tevis y su gran novela «Sinsonte», traducida después de ver el éxito de Gambito de Dama, y ahora pasa también con Ali Smith y la obra que nos ocupa, originalmente publicada en 2007 pero traducida este mismo año tras el éxito de su cuarteto estacional. 

El inicio del libro es altamente enigmático con una primera gran frase que capta la atención desde el primer instante al empezar diciendo que «Os hablaré de cuando fui una chica, dice nuestro abuelo» para continuar el relato dirigiéndolo hacia a la protesta y la reivindicación porque, como es habitual en Smith, su obra está nutrida de proclamas pero también guiños y referencias a otros libros y relatos (como en puede ser el «If—», de Rudyard Kipling, al afirmar que «si puedes soportar oír la verdad que has dicho (…) si puedes llenar el minuto irrecuperable. Con sesenta segundos que valgan la distancia recorrida. Tuya es la tierra y todo lo que contiene»).

Es en estas páginas iniciales donde vemos enseguida la marca de la autora, pues la escritura Ali Smith siempre sobresale en los diálogos intergeneracionales; sucedía en su cuarteto estacional y sucede aquí (principalmente al inicio del libro), en este libro publicado originalmente mucho antes. Porque ese contraste entre generaciones y visiones del mundo ofrece a la autora una oportunidad mayúscula para abordar los complejos problemas de la sociedad desde sus polos más opuestos: el de la inocencia y el optimismo que nace de quien no ha visto aún sus sueños y anhelos rotos por un mundo carcomido y autodestructivo, y quien ve la historia como algo que podemos recuperar y enderezar a través de las nuevas generaciones si conseguimos que tomen consciencia de cómo era todo, y cómo debería ser. Porque, como es habitual, en los textos de Ali Smith siempre el peso del cambio recae en los jóvenes y la autora parece ser consciente de ello cuando en boca de Anthea Gunn, una de las voces narradoras, de veintiún años, profesa que «me hubiera gustado ser vieja. Estaba cansada de ser tan joven, tan estúpidamente lista, tan estúpidamente olvidadiza. Estaba cansada de tener que ser nada».

Cabe decir que el estilo de Ali Smith ha permanecido bastante invariable a lo largo del tiempo, si bien es cierto que ha afilado su estilo. Aun así, para el lector que haya leído su cuarteto estacional, es perfectamente identificable su trazo y sus objetivos en este libro publicado hace quince años; Ali Smith nutre sus novelas de críticas sobre la sociedad, las injusticias y esgrime una defensa inquebrantable sobre la naturaleza y la necesidad de preservar la ecología ante la imperiosa y ávida necesidad de la humanidad en abusar de ella. Y, en este caso, las hermanas que copan el protagonismo de la historia trabajan en Pure, una agencia creativa que debe encontrar el eslogan perfecto para comercializar agua embotellada. Esta vertiente del relato sirve para nutrir la historia de críticas y proclamas, algo siempre presente en primer plano en las novelas de Smith y lo encauza hábilmente para poner de relieve el ansia imparable del consumismo cuando uno de sus personajes afirma, sin tapujos ni ética, que «el agua no es un derecho humano. El agua es una necesidad humana. Y eso significa que la podemos comercializar». De igual manera, Ali Smith también carga contra las injusticias patriarcales, contra el machismo a todos los niveles, contra los bajos salarios de las mujeres y los pocos puestos directivos que ocupan en las empresas y encarna en sus personajes la lucha y las contradicciones existentes en la sociedad.

Y, en medio de ese torbellino de críticas, la autora abre una vía en el relato para encaminarlo hacia las relaciones humanas y, a través del mito de Ifis y Yante, hablar de la relación afectivas entre dos chicas. La habilidad de la narradora en describir los sentimientos de ambas sobresale al hablarnos de la exploración de los cuerpos y la descubierta de los sentimientos guardados, inexpertos y encerrados esperados a ser liberados por la explosión de sus sentimientos que irrumpen porque «éramos hojas, éramos un cuchillo que podía penetrar en el mito, éramos dos cuchillos lanzados por un brujo, éramos flechas lanzadas por un dios, hacíamos diana en el corazón, hacíamos diana en casa (…) éramos la pluma que dominaba la gravedad», «yo era todos mis sentidos abiertos juntados en una cabeza de alfiler, y era un ángel que sabía cómo utilizar las manos así, como alas». Smith rinde culto a Ovidio, y afirma de él que, «es muy variable, como escritor, mucho más que la mayoría. Sabe, mejor que la mayoría, que la imaginación no tiene género. Es realmente bueno. Honra todos los tipos de amor. Honra todos los tipos de historia».

Con esta novela, Ali Smith lanza un canto a la libertad y a la vida, al amor, cuando los sueños y las posibilidades se encuentran, cuando la «muerte encuentra vida encuentra final encuentra principio una y otra vez, la historia de la naturaleza en sí, siempre inventiva, haciendo una cosa a partir de otra y convirtiendo una cosa en otra, y nada dura, ni nada se pierde, y nada muere nunca, y las cosas pueden cambiar, porque las cosas siempre cambiarán, y las cosas siempre serán diferentes, porque las cosas siempre pueden ser diferentes». Y, sin duda, el lector también es diferente cuando termina cualquiera de sus libros, pues su estilo hace que sea una autora de referencia para identificar y abordar los problemas de nuestra consumista y ambiciosa sociedad.

miércoles, 16 de febrero de 2022

Lo mejor de 2021: Lo que opinan nuestros lectores

Con cierto retraso y tal como avisamos, estas son las listas que nuestros lectores han enviado indicando sus lecturas favoritas del 2021.

En riguroso orden de llegada.

Os agradecemos vuestra colaboración y, ya que estamos, nos encanta la enorme diversidad de vuestras elecciones.

Salud y cultura, amigos.

Anónimo

Ficción

Libros que merecen mejor valoración en el blog

Si una noche de invierno un viajero de Italo Calvino

Tres tristes tigres de Cabrera infante


Libro que me gustaría que reseñaran nada más que para ver qué valoración le dan

La mano junto al muro/El falso cuaderno de Narciso Espejo de Guillermo Meneses


Libro que llevaba años buscando y finalmente conseguí una copia

El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz de Bryce Echenique


Nada que decir, apuestas seguras

Pedro Páramo y el llano en llamas de Rulfo

Ficciones de Borges

Pantaleón y las visitadoras de Vargas Llosas


Imprescindibles en el blog pero no en mi corazón

Bajo el volcán de Lowry

La insoportable levedad del ser de Kundera


No ficción

Libro que llevaba años buscando y finalmente conseguí una copia

Sociología y pragmatismo de Wright Mills

La distinción de Bourdieu

La selva de los símbolos de Turner


Relectura necesaria

La imaginación sociológica de Wright Mills

Outsiders de Howard Becker

La zona gris de Auyero


Libro de método que parece un fastidio pero que puede ser grato para gente de otras áreas

Los trucos del oficio de Becker

Describir el escribir de Cassany

Decir casi lo mismo de Eco


Clásicos que faltaban

La rebelión de las masas de Ortega y Gasset

Técnica y civilización de Mumford


Libros de mi país o sobre mi país que me gusta releer

Adiós al socialismo de Del Búfalo

La renta y el reclamo de Bautista Urbaneja

El Estado mágico de Coronil


Conseguidos por sorpresa

Orientalismo de Said

La invención de Irlanda de Kiberd

Comunidades imaginadas de Anderson


Gabriel Diz

Les dejo una selección de lo que he leído en 2021. Son 13 libros en total, algo más de uno por mes. Estuve un rato largo intentando dejar la lista en 12 para que fuera un libro por mes pero no lo logré:


1)Jane Eyre (Charlotte Bronte)

2)El corazón del daño (María Negroni)

3)Años luz (James Salter)

4)2666 (Roberto Bolaño)

5)Las tres vanguardias (Ricardo Piglia)

6)La virgen cabeza (Gabriela Cabezón Cámara)

7)Nuestra parte de noche (Mariana Enriquez)

8)La hermana menor (Mariana Enriquez)

9)El sueño de los héroes (Adolfo Bioy Casares)

10)Prins (Cesar Aira)

11)La sangre manda (Stephen King)

12)La llamada del Cthulhu (H.P. Lovecraft)

13)Persecución (J.C. Oates)

Carlos Ávila:

El descubrimiento del año: la escritora mexicana Fernanda Melchor. De

todas formas ha sido un año prolífico en esto con Alejandro Zambra, Óscar

Martínez, Kent Haruf o Andrea Abreu entre otros.

Relectura de clásicos: Memorias de un europeo de Stefan Zweig.

Decepciones: Serge de Yasmina Reza y No tengo tiempo. Geografías de la

precariedad de Jorge Moruno.

Autores que no me fallan: Marín Caparrós y su Ñamérica, Leila Guerriero

con Frutos extraños y Carrère con Yoga.

Buenas investigaciones y muy bien contadas: No digas nada de Patrick

Radden Keefe y Laëtitia o el fin de los hombres de Ivan Jablonka.

Una autobiografía muy potente: Trilogía de Copenhague de Tove

Ditlevsen.

Libros para reírse con ganas y desconectar: Cualquiera de los tres de relatos

de Kenneth Cook.

Lecturas que dejan mal cuerpo pero que es necesario hacer: Antisocial de

Andrew Marantz y Extrema derecha 2.0 de Steven Forti.

Propósito para 2022: Seguir y seguir leyendo cada día y atreverme con

Guerra y paz.

Pablo GP

Libros Preferidos:

- Donal Ryan: Corazón giratorio.

- Fiódor Dostoyevski: Los hermanos Karamazov.

- Donald Ray Pollock: El diablo a todas horas.

- Albert Cohen: Bella del señor.

- Elizabeth Kolbert: La sexta extinción.

- Mario Levrero: La ciudad y El lugar, de la Trilogía involuntaria (París me pareció más flojo).

Libros Destacables:

- Marlon James: Breve historia de siete asesinatos.

- Alan Parks: Enero sangriento.

- Juan Marsé: Últimas tardes con Teresa.

- Jeffrey Eugenides: Middlesex.

- Bruce Chatwin: Colina negra.

- Peter Kaldheim: El viento idiota.

Mención honrosa:

- Alan Parks: Hijos de Febrero.

- Natalia Ginzburg: El camino que va a la ciudad y otros relatos.

- D.H. Lawrence: El arco iris.

- Chriss Offutt: Kentucky seco.

- Emmanuel Carrère: Yoga

Decepciones:

- George Saunders: Lincoln en el bardo.

- Johnny Marr: ¿Cuándo es ahora? Memorias.

- William Gaddis: La carrera por el segundo lugar.

- Hubert Selby Jr: Última salida para Brooklyn.

Maqroll El Gaviero

Mis mejores lecturas del año (las dejo en 9):

- Los siete locos (Roberto Arlt)

- Limónov (Carrère)

- La mano izquierda de la oscuridad (UK LeGuin)

- Glosa (JJ Saer)

- Me llamo Rojo (Pamuk)

- Martin Eden (Jack London)

- Kokoro (Soseki)

- El idiota (Dostoievsky)

- La suerte de Omensetter (W Gass)


Si se pudiera meter poesía: mención especial a Basilio Sánchez (“He heredado un nogal sobre la tumba de los reyes”) y a Alejandra Pizarnik (cualquier cosa suya).

Ángel Muñoz

El mejor,

No digas nada, Patrick Radden Keefe, minucioso, objetivo (hasta donde uno puede serlo) y muy esclarecedor, el conflicto del IRA explicado casi como si fuera un novela de acción, espectacular.

Me daba perezón pero mira…

Línea de fuego, Arturo Pérez-Reverte, guerra civil y el más famoso de los miembros de la RAE… de entrada lo último que pensaba coger, pero me parece que Arturo sabe dar ritmo a las novelas, sabe transmitir un escenario con verosimilitud, y se intenta alejar de maniqueísmos. Lo fulminé en un plis-plas (¿estará esta expresión reconocida por la RAE?)

Me arriesgué y no me decepcionó

64, Hideo Yokoyama, citando a los inmortales No me pises que llevo chanclas, “Japón, mía que está lejos Japón” Lejos física y culturalmente, y este libro me situó en una sociedad a la que me costaba entender, con una forma de narrar que se aleja de mi zona de confort, pero mereció la pena, novela redonda.

Qué necesidad tenía yo…

A ver, que es que uno es masoca, empezar una serie de libros y dejarlos… me cuesta, y pasa lo que pasa. Entre las sagas en los que mil veces pensé para qué te metes… destaco como horrorosas, Balada de serpientes y pájaros cantores, Suzanne Collins;  La sexta trampa, J.D. Baker y La hora de los hipócritas, Petros Markaris.

Decepción especial para La era de la supernova, Cixin Liu (absurda es decir poco).

Y en el apartado me importa cero lo que me cuentas, Boston. Sonata para violín sin cuerdas, Todd McEwen (recomendación de ULAD, pero yo es que no le veo la gracia) y Contemplaciones, Zadie Smith (¿dónde está la Zadie de Dientes blancos?)

Sorpresas inesperadas

Esos libros que te llegan de algún modo raro y me han dejado impactado, La verdadera vida, Adeline Dieudonne (la violencia hacia la mujer contada de una forma distinta, sin guardar nada pero sin crudezas, obra de arte); El evangelio de la anguila, Patrick Svenson (un libro sobre anguilas, y que se queda corto… no hay mas que decir), Al final siempre ganan los monstruos, Juarma (miedo me daba la expectación creada, y merece la fama que tiene).

Me hicieron reír, mucho

Antes todo esto era campo atrás, Pablo Lolaso (solo para amantes del baloncesto), Subidón, Joaquín Reyes (solo para amantes… pues eso de la muchachada)

Para pasar un buen rato, con ciencia-ficción

Proyecto Hail Mary, Andy Weir (este autor tiene un don cuando habla del espacio) El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, Becky Chambers (exquisito, no es el qué les pasa, son los personajes los que hacen esta novela)

Zoila Blanco

ATRAPA LA LLEBRE (L.Bastasic)

Y LLOVIERON PAJAROS (J.Saucier)

VERA (E. von Armin)

ELS DICS (I.Solá)

LA DRECERA (M.Martin Serra)

LAS LEALTADES (De Vigan)

LA AVERIA (F.Dürrenmatt)

ELS PROSCRITS DE SANTA FE (J, Masanès)

EL RETORN DEL CATO (M. Asensi)

TSUNAMI (A. Pijuan)

LLUM DE FEBRER (E.Strout)

L'ANY QUE VA CAURE LA ROCA (P. Coll)

LA KLARA I EL SOL (I. Kazuo)

AMARILLO (F. Romero)

EL IMPERIO DE YEGOROV (M. Moyano)

LAS GRATITUDES (De Vigan)

Sergio Borao Llop

Ante todo, gracias por las reseñas diarias.

En segundo lugar, os paso la relación de lecturas destacadas de este año que termina (tal vez -mi memoria no es tan precisa- vaya también alguna del 2020). El orden es alfabético por apellido de autor

Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie

La parábola del sembrador, de Octavia E. Butler

Noir, de Robert Coover

Todo lo que muere, de John Connolly

La casa de hojas, Mark Z. Danielewski

Solo el silencio, de R. J. Ellory

X, de Percival Everett

Vivir abajo, de Gustavo Faverón Patriau

Breve historia de siete asesinatos, de Marlon James

El gran cuaderno, de Agota Kristof

El intérprete del dolor, de Jhumpa Lahiri

Cuentos completos, de Mario Levrero

Ánima, de Wajdi Mouawad

Plop, de Rafael Pinedo

Las primas, de Aurora Venturini

Michi:

Mejor novela hispanoamericana: El día del Watusi - Francisco Casavella y Basilisco - Jon Bilbao

Mejor novela de lengua extranjera: Un mapa para un crimen - Collin Harrison y El club de los

mentirosos - Mary Karr

Mejor novela en galego: O paraíso dos inocentes - Antón Riveiro Coello 

Mejor libro de viajes: La frontera - Erika Fatland; Los sótanos del mundo - Ander Izagirre; El río de la luz - Javier Reverte 

Mejor ensayo sobre música: The Stooges: Combustión Espontánea - Jaime Gonzalo y Hotel California - Barney Hoskyns 

Mejor ensayo medioambiente: Sueños Árticos - Barry Lopez 

Mejor ensayo sobre cine: El otro Hollywood - Legs McNeil y Jennifer Osborne 

Mejor novela negra: La playa de los ahogados - Domingo Villar 

Mayor decepción: Desierto Sonoro - Valeria Luiselli y Temporada de Huracanes - Fernanda Melchor 



viernes, 31 de diciembre de 2021

Reseña + entrevista: Flor fané de Sara Morante

Idioma: español

Año de publicación: 2021

Valoración: muy recomendable

Siempre he tenido debilidad por las ilustraciones de Sara Morante, desde que las descubrí en las cubiertas de libros de Impedimenta o Contraseña y era un placer reconocerlas entre las demás en las mesas de las librerías (ayudaba, por supuesto, su estilo tan característico, aunque éste también ha ido evolucionando con el tiempo); mayor satisfacción  aún supone verla convertida  en una ilustradora exitosa y hoy en día casi emblemática dentro de esta actividad, que en los últimos tiempos vive, al menos en España, un florecimiento más que notable. Morante, además de continuar ilustrando libros ajenos (de autores como Mark Twain, César Vallejo, Emily Brontë o Sylvia Plath), siempre con ese toque exquisito y enigmático que le es propio, realizar el cartel de la Feria del Libro de Madrid, etc. también  es autora de algunas novelas propias, que ilustra: así fue, en 2015, con la elegante  La vida de las paredes y ahora con esta Flor fané, de muy reciente aparición. 

Ahora bien, a diferencia de La vida de las paredes, que, aún con sus momentos  oscuros, era una narración más amable, Sara Morante ha optado en este nuevo libro por impactarnos con una historia dura, descarnada, aunque tampoco se recree en los momentos más brutales -de hecho, al sortearlos en general, consigue que los percibamos como más escalofriantes,  me parece-; Flor fané nos cuenta la historia de una niña, Olga, desde que es prácticamente un bebé hasta el fin de su adolescencia. Vive en un caserón de una localidad costera con una madre apocada y un padre controlador y violento que pronto comienza a maltratarla con las excusas más nimias, tras años de hacer lo mismo con su esposa. Tan sólo las esporádicas visitas de la abuela de Olga otorgan alguna tregua a la perenne tortura física y psíquica que el tipo inflige a su familia. La niña y luego joven Olga se refugia en el mundo secreto y silencioso de sus juegos y dibujos y, más tarde, en la relación con sus amigas, pero sabiéndose siempre diferente a ellas, marcada por el infierno que vive en su casa.

Este proceso, en un principio gradual y en el que tan perturbadora resultan la amenaza constante y la erosión psicológica que conlleva como las agresiones en sí, está narrado con gran habilidad por la autora, de igual forma que demuestra una gran sensibilidad a la hora de plasmar el mundo propio en el que se refugia, o trata de hacerlo, Olga. Cierto es que cuenta con el recurso de las ilustraciones  -aunque el nivel literario de la novela resulta ya de por sí notable-, que añaden a la historia un plus simbólico e incluso un tanto onírico. Porque tampoco es que se trate de reflejar, sin más, lo que podemos leer en el texto; en general, las ilustraciones forman parte intrínseca de la narración, que sin ellas resultaría menos completa. Ilustraciones realizadas, además, con una variedad de técnicas para adecuarse a cada momento de la historia, desde el dibujo a lápiz o a dos tintas -negro y rojo sobre blanco, característicos de alguna etapa anterior de esta ilustradora- al uso de collages o dibujos infantiles  para plasmar el universo interior de Olga.

Una novela, en fin, que incide sobre un tema espinoso y difícil con una delicadeza y sensibilidad dignas del mayor elogio, amén de que como libro en sí mismo resulta una delicia por su estupenda edición.



La autora de esta novela, ha tenido la amabilidad de contestar algunas preguntas para Un Libro Al Día, así que no podemos sino agradecerle doblemente (o triple) habernos hecho un hueco en el trajín de las fiestas navideñas y, además, de la promoción de su libro:

- Flor fané representa cierto cambio respecto a tu anterior La vida de las paredes, que aunque también tenía algún rincón oscuro, era una ficción más amable, mientras que aquí la historia es mucho más dura. ¿Esto lo tenías claro desde que te planteaste su escritura o fue adquiriendo ese cariz al ir tomando forma?


- Tenía claro que iba a ser una historia más profunda y más íntima. La vida de las paredes es una historia coral narrada en tercera persona; Flor fané es el monólogo interior de una niña hasta que alcanza la adolescencia, y su contexto personal es duro. Es inevitable que se aprecien las diferencias entre las dos historias. En el caso de Flor fané, la violencia no es el único tema que se trata, pero sí condiciona su vida, su actitud y su mirada, inevitablemente. Partiendo de esto, sabía que tenía que llegar hasta el hueso y que iba a ser una narración cruda, pero con momentos de luz, porque ese contraste es tan real como la vida misma.



- Además de una historia de maltrato, también es una historia de crecimiento y superación, e incluso más allá....¿Te planteaste siempre que fuera una suerte de "viaje del héroe (heroína, en este caso)"?


- Me interesaba sobre todo su mirada y su evolución a medida que alcanza la adolescencia, y explorar esa fortaleza que nace de la ira; la ira que la quema y que llega a confundir con la felicidad. Tal vez haya una tendencia a evitar  sentimientos como la rabia y la ira, pero a mí me parecen fundamentales, necesarios y humanos. Las rendiciones, las resistencias, la capacidad de sentir apego, y otra serie de aprendizajes y revelaciones con los que se va encontrando también vertebran ese camino hacia la madurez. Con todos sus errores y todos sus aciertos.


- La figura de la madre es la más ambigua o indefinida de la novela, pues aunque en principio nos la presentas como indudable víctima, luego adquiere el carácter de cómplice del maltrato, o así la ve Olga...¿Tan fácil es caer en un lado u otro de la línea que separa a víctimas de victimarios?


- La madre es víctima, y ese autoritarismo del padre anula poco a poco su propia autoridad e identidad  -tal vez porque le falta esa ira de la que hablábamos-, y tras esa sumisión está su papel de cómplice. No obstante, es la voz y la mirada muy personal de Olga, me he querido centrar en ella y en cómo percibe a sus padres. Así que, sí, percibe a su madre de forma ambigua e indefinida. Ahí reside lo complejo y perverso de la situación, ¿cómo son en realidad sus padres? 


- Me ha gustado mucho la sensibilidad con que reflejas el mundo imaginario y secreto en el que se refugia Olga, pero que creo común a todos o a muchos niños es algún momento. ¿Te ha costado mucho rememorar esa etapa de la infancia o quizás las personas con ocupaciones creativas (y en especial la ilustración) no habéis nunca perdido el contacto con ella?


- Sinceramente: me ha costado muchísimo recuperar la mano de mis cinco años. Es verdad que los dibujantes e ilustradores mantenemos esa conexión con el lenguaje visual, que no hemos dejado de expresarnos a través de dibujos, pero, al igual que pasa con el léxico, la forma de dibujar y de mirar de un niño es diferente, y yo he tenido que quitarme de encima once años de dibujo profesional y un buen puñado más para volver a esa forma de expresar sentimientos y pensamientos que tienen los niños. Y no ha estado nada mal como experiencia, por cierto.


- ¿Cómo ha sido el proceso creativo de este libro? ¿Primero escribiste el texto y luego hiciste las ilustraciones o viceversa? ¿O fue un proceso conjunto, de ambos elementos al mismo tiempo?


- Terminé la novela en 2019 sin ninguna intención de ilustrarla, pero siendo consciente de que faltaban partes muy importantes por contar; darle más peso a los personajes secundarios y los momentos que Olga pasa con ellos, y muy especialmente desarrollar esas formas de matar al padre, ese universo simbólico al que recurre como lugar seguro, para racionalizar lo que sucede a su alrededor. En otoño de 2020 surgió la posibilidad de trabajar con Astiberri y vi claro que con ilustraciones y secuencias de dibujos podía darle profundidad e intimidad a su voz, y completar la historia con esas partes de la narración que no estaban en el texto. 


- En este libro has utilizado diversas técnicas de ilustración, desde dibujos a lápiz, a color, collages...¿Esto lo has hecho así porque querías darte el gusto de desplegar toda las posibilidades que se te ocurrían o fue una decisión que tomaste según desarrollabas la historia?


- Al principio quería centrarme en los lápices negros. Veía la historia oscura, sobria. A medida que empecé a sumergirme en la voz de Olga, en su mirada infantil, me di cuenta de que los colores son muy necesarios y se puede narrar la crudeza a todo color. Luego se me ocurrió utilizar distintos estilos, para dar forma a los que hace la misma Olga, desde los dibujos infantiles a las hojas de diario en la adolescencia, que narran en primera persona lo que siente, lo que sucede a su alrededor, y lo hace de forma más oscura, también con un lenguaje más duro. Haber utilizado todas las técnicas me ha facilitado dar realismo a su voz. 


7- Supongo que no vas a dejar tu labor ilustradora de otros libros, pero ¿tienes planes para algún otro completamente tuyo o vas a dejar que se asiente bien Flor fané antes de planteártelo?


Hay una historia tomando forma en mi cabeza/ordenador/libreta, llevo unos meses trabajando en ella, pero todavía no he salido del todo de la historia de Olga. No tengo prisa y creo que las historias necesitan ritmos pausados, así que sin urgencia la escribiré, como escribí Flor fané. 


Agradecemos una vez más su amabilidad a Sara Morante y le deseamos lo mejor para este nuevo año ( y a todos/as vosotros/as). Para quien tenga interés, aquí encontraréis más reseñas de sus libros en Un Libro Al Día: La vida de las paredes

viernes, 1 de marzo de 2019

ULAD cumple 10 años: La Génesis


Resultado de imagen de gente leyendoPues bien: hemos cumplido ya una década y eso, en estos tiempos convulsos y acelerados, debe ser una eternidad. Acostumbrado a ciertos vecinos que te hablan de la equivalencia en edad de los perros, yo diría que, aplicando un cálculo muy sui generis, nuestro blog es ya no mayor de edad, por supuesto (digamos que a partir del cuarto año o así debió ser), sino que ahora afronta las situaciones propias de la media edad. Una mirada hacia el pasado con la dosis justa de nostalgia y un decidido y firme aplomo por disfrutar de lo que nos tiene preparado el futuro. 
O traducido a un lenguaje menos cursi: que estamos bastante decididos a no dejar a nadie tranquilo con nuestra insistencia en que leáis, que leáis buenos libros (o que sean tan malos que nos podamos reír un poco despedazándolos), y que tengáis en cuenta la opinión de este grupúsculo de aficionados que empezó hace diez años (espacio reservado para lagrimitas emocionadas) y que ahora ya parece ser algo más : reseñistas, prescriptores, lectores que hacen de cuñados, divulgadores, glups, críticos, aconsejadores: así es como surgió la cosa entre los que hacemos esto. Por estricto orden de aparición, señores, aquí está nuestro staff actual, contestando unas preguntitas proclives al auto-bombo y al graciosillismo. Una simple exhibición de debilidades para provocar a los trolls.

SANTI

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Por el jamón que envían los patrones por Navidad (aunque los últimos 10 se han extraviado, ya es casualidad...). Más en serio, porque como dice la descripción del blog, es bonito y divertido hablar de libros con gente a la que le apasionan los libros, con libertad, con honestidad y con sentido del humor.

2. ¿Te ves aquí en diez años?
Pues la verdad... no lo creo. El blog ha cobrado vida propia, ha entrado gente nueva con muchas ganas, y por eso cada vez hago menos falta por aquí. El día que me decida a dejarlo definitivamente me dará pena, claro, pero también me sentiré orgulloso y feliz por no ser necesario para que ULAD siga adelante.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Por motivos sentimentales, esta es una reseña muy especial para mí: http://unlibroaldia.blogspot.com/2011/06/sergio-oiarzabal-traductor-de-suenos.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Me voy a dejar llevar otra vez por lo emocional: las reseñas de Ensada de su querido Eduardo Mendoza: http://unlibroaldia.blogspot.com/2011/01/eduardo-mendoza-el-misterio-de-la.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Creo que no hay ningún género que no lea o reseñe por principio, ya he reseñado novela policiaca, rosa, de ciencia ficción, de terror, teatro, poesía, cómic... El género en el que me siento más inseguro par reseñar es la poesía, por eso casi nunca lo hago. Ah, y nunca reseñaría un libro mío, por motivos obvios...


MONTUENGA

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Por el dinero que me reporta el blog directamente está claro que no, porque no cobramos un céntimo, pero desde noviembre de 2009 que me incorporé a ULAD he ascendido como la espuma en mi empresa. Pienso que se han olido algo.

2. ¿Te ves aquí en diez años?
Nunca se sabe, pero yo tengo diseñado mi proyecto hasta noviembre de 2043.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
En fin, tampoco voy a buscar una por una. Pero este libro fue uno de los más largos y complejos que he reseñado para el blog y por alguno habrá que decidirse.
http://unlibroaldia.blogspot.com/2017/05/tochoweek-ii-5-el-hombre-sin-atributos.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Mis compañeros han escrito decenas de reseñas magníficas, así que me decido por una que destaca entre todas ellas porque quien firma es autor de la reseña (completa y muy bien fundamentada), del libro, la portada, de parte de la historia y la literatura españolas, el universo y todo lo demás.
http://unlibroaldia.blogspot.com/2015/12/rufus-t-firefly-el-gran-engano.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
En la mesa dedicada a los best-sellers no me he parado nunca, tampoco me interesan las aportaciones que tenga que hacer el famosete de turno al acervo cultural de nuestro tiempo.


FRANCESC BON

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Estoy en ULAD porque tenía un blog personal donde hablaba de libros entre otro montón de cosas, y empecé a indagar por otros blogs que hablaban de libros, y creo que fue a través de Deborahlibros que llegué a este, así que envié una reseña de prueba, atroz, que supongo que publicaron por lástima, y luego un par, algo menos vergonzosas. Los lié de mala manera y debe haber llegado el punto en que no saben cómo echarme. A mí, por cierto, no hay dinero que pueda pagarme.

2. ¿Te ves aquí en diez años?
Habría que preguntarles a ellos. Yo, por si acaso, le he dicho al portero de mi casa que no acepto burofaxes. Bueno, si mi estado mental no empeora, y resuelvo algunos problemas puntuales, por qué no.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Esta siempre me ha gustado por el juego de cómo quedó.
Un libro al día: Mark Z. Danielewski: La casa de hojas (Segunda aproximación)

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Un libro al día: William Gaddis: Los reconocimientos

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Bueno, deberíais saber que no suelo negarme categóricamente a nada, que más bien soy de tragarme más de alguna cosa que no cualquier estómago toleraría. Me repugna particularmente la novela romántica, si he de decidirme por algo.


JUAN G.B.

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Sólo por el dinero, claro. Yo estoy esperando a que llegue una oferta de Zuckerberg o uno de esos y le vendamos el blog por una morterada de pastizara. Si no, de qué...

2. ¿Te ves aquí en diez años?
¿Cómo que diez años? Y veinte y treinta y los que hagan falta. Mi ambición es poder contarles batallitas de los tiempos heroicos a los reseñistas pipiolos para los que el Rubius o Defreds ya sean autores clásicos.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Ésta, por razones obvias:
https://unlibroaldia.blogspot.com/2015/07/carlos-hernandez-de-miguel.html


4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
No sé si es la que más me ha gustado, pero con esta me partí la caja de risa:
https://unlibroaldia.blogspot.com/2016/01/semana-de-la-autobiografia-7-la-muerte.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Me prometí que jamás de los jamases reseñaría mi género favorito, el de la novela romántica de highlanders, porque no soportaría tener que leer los comentarios crueles que tal vez algún desalmado nos enviaría. Pero después de años de terapia ya me siento más fuerte, así que es posible que caiga pronto alguna reseña de Monica McCarty, por ejemplo...


KOLDO CF

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Por el dinero, por la fama, por las fans y porque soy un puto “friki” (como vosotros)

2. ¿Te ves aquí en diez años?
Pues si no hemos sido sustituidos por el Uber de las reseñas, ¿por qué no? Ya os he cogido cariño

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Pegaría las siete más una de “En busca del tiempo perdido”, pero pego esta de “El águila y la gallina”, de Leonardo Boff, porque es un libro que se sale de mi “zona de confort” y creo que no quedó nada mal https://unlibroaldia.blogspot.com/2016/05/leonardo-boff-el-aguila-y-la-gallina.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Pondría cualquiera que de las muchas que me han hecho descubrir autores gracias a ULAD, pero puestos a elegir una me quedo con esta
https://unlibroaldia.blogspot.com/2016/10/juan-jose-saer-la-pesquisa.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
No sé si jamás, pero no me atrevo con la novela gráfica. Mezclar literatura y dibujo se me escapa


CARLOS ANDIA

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Para ser sincero, empecé a escribir reseñas para uso propio, para que las sensaciones de lo leído quedasen de alguna forma registradas. De ahí a ULAD me llevaron algunas casualidades. Y el dinero. El dinero no es nada. Yo tenía mucho y renuncié a él, ahora soy pobre pero soy más feliz.

2. ¿Te ves aquí en diez años?
No me planteo las cosas ni a una semana vista, así que si hablamos esos plazos, yo me pongo de perfil. De momento, aquí estoy, y estoy genial.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Difícil, porque no estoy del todo satisfecho con ninguna, y además no me acuerdo de la mayoría. Pero pongamos el Quousque tandem…! De Oteiza, un poco como rareza:
http://unlibroaldia.blogspot.com/2015/11/jorge-oteiza-quousque-tandem.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Todavía más difícil, porque sois todos muy buenos, y hay montones de reseñas que me parecen fantásticas (todo dicho sin ironía). Quizá la que más recuerdo es esta de Juan sobre el Ulises:
http://unlibroaldia.blogspot.com/2016/04/tochoweek-2-james-joyce-ulises.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Creo que reseñaría cualquier cosa. Pero, pensándolo mejor, preferiría evitar a Paulo Coelho: no me importaría reseñarlo, pero para eso tendría que leerlo.


CARLOS CIPRÉS

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
¿Qué otro aliciente cabría esperar? ¿Fama? ¿Reconocimiento? ¿Prestigio social? ¿Autoestima? Bahhh, no, definitivamente soy un tipo discreto y muy muy humilde

2. ¿Te ves aquí en diez años?
Soy un tipo humilde pero muy muy veleta. Mis planes a diez años pasan por regentar una librería en Fernando de Noronha. No sé que tal estarán allí las conexiones a Internet.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Orgullo y satisfacción… de la primera que el exigente comité de selección tuvo a bien colgarme.
http://unlibroaldia.blogspot.com/2016/09/colaboracion-zorba-el-griego-de-nikos.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Un excelente ejemplo de opinión razonada, escueta y emocionada, del compañero Carlos Andia
http://unlibroaldia.blogspot.com/2014/12/colaboracion-la-niebla-tres-veces-de.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Nunca digas jamás. Uno de los mayores atractivos de leer es que siempre encontrarás algo que no te imaginabas.


MARC PEIG

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Por supuesto que no es por el dinero, iríamos apañados :-( Además, ¿qué importa el dinero teniendo visibilidad y repercusión mediática, y también la posibilidad de convertirse en un influencer y poder algún día publicar un libro biográfico que narre la vida apasionante que nos ofrece ULAD?

2. ¿Te ves aquí en diez años?

Eso espero, aunque no descarto que alguna reseña polémica acabe con mi vida uladiana. Ganas de seguir, hay; tiempo, hay menos. Pero, mientras los comentaristas y uladianos sigan siendo buenos conmigo, ¡aquí seguiremos!

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.Esta es difícil, pues confieso que siempre pienso que hubiera podido escribirlo mejor, pero, puestos a destacar una, la primera que escribí para ULAD y que abrió la puerta a que me ofrecieran formar parte definitivamente del equipo: http://unlibroaldia.blogspot.com/2016/11/colaboracion-jr-moehringer-el-bar-de.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Creo que esta la tengo bastante clara. La reseña estupenda de “El ala izquierda. Cegador I” hecha por Koldo, no únicamente por la calidad de la reseña sino porque gracias a ella me permitió entender mejor un libro bastante complejo: http://unlibroaldia.blogspot.com/2018/09/mircea-cartarescu-el-ala-izquierda.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Pues es algo difícil, aunque es posible que alguno de los escritos por cierto miembro de la RAE, pues no me interesa ni el argumento habitual de las novelas ni comulgo generalmente con la mentalidad del autor.


BEATRIZ GARZA

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Lo hago por el prestigio que me proporciona cuando lo menciono en una barbacoa con amigos y alguien me acaba preguntando si quiero otra chuleta. O por el orgullo que sienten mis padres cuando piensan que todo el tiempo que le destino al blog no lo destino a recoger el escenario post-apocalíptico que es mi casa. ¡Eso no se paga con dinero!

2. ¿Te ves aquí en diez años?
¡Y tanto!, aunque también sería bueno que se produjera un cambio generacional que nos asegurara ULAD hasta que Blogger (o un estado dictatorial) nos separe.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
Quizá por lo novedoso, porque fue divertido escribirla y porque fue muy bien recibida:
http://unlibroaldia.blogspot.com/2018/11/malditas-cubiertas-marianela-de-benito.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
Me gustan mucho varias reseñas y por diferentes motivos. Valoro especialmente la concreción analítica y una exposición sencilla y ordenada. Pero tampoco puedo resistirme a las reseñas gamberras e irreverentes o a las que tienen un planteamiento ingenioso. Basándome en esto último, diré:
http://unlibroaldia.blogspot.com/2016/12/resena-y-contrarresena-patria-de.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
No puedo decir "de este agua no beberé" porque, en primer lugar, "reseñar" no significa que tenga que ser para bien y también forma parte de ULAD alertar a nuestros lectores sobre los peligros de la basurilla editorial. En segundo lugar, he descubierto que si está bien escrito, mi cerebro y mi corazón lo reciben con gusto aunque no sea un género que de entrada me atraiga.


ORIOL VIGIL

1. ¿Y tú por qué estás en ULAD? ¿No será solo por el dinero?
Bueno, es cierto que empecé por el dinero, pero debo reconocer que eso no lo es todo. También está la fama, las "groupies", los contactos que estoy haciendo en determinados sectores de dudosa reputación, el poder corruptor que me permite hundir las carreras de los juntaletras que me caigan mal...

2. ¿Te ves aquí en diez años?
¿Tanto tarda Babelia en reclutar a nuevos talentos? Pues no sé si aguantaré tanto tiempo rodeado de estos reseñistas de tres al cuarto, la verdad.

3. Pega el link de tu reseña de que te sientas más orgulloso.
http://unlibroaldia.blogspot.com/2018/04/verity-bargate-no-mama-no.html

4. Y aquí pega el link de la que te guste más de las que no son tuyas.
http://unlibroaldia.blogspot.com/2018/07/ciudades-de-libro-5-pekin-pekin-en-coma.html

5. Contesta: ¿qué libro o género o autor no reseñarías jamás?
Al paso que voy, no creo que reseñe nunca un libro de poesía. No porque no me guste, aunque reconozco que es un género literario al que no acudo con asiduidad; más bien, porque me veo incapaz de acercarme críticamente a él con unas mínimas garantías de éxito.

domingo, 19 de agosto de 2018

Alba de Céspedes; El cuaderno prohibido


Idioma original: Italiano
Título original: Quaderno proibito
Año de publicación: 1952
Traducción: Pepa Linares. En catalán: Josep Miracle.
Valoración: Muy recomendable



Domingo por la mañana, Valeria sale temprano a la calle mientras su marido y los hijos demoran perezosos el momento de levantarse. Roma. Otoño, año 1950. Valeria compra un ramo de caléndulas y entra en el estanco para que Riccardo encuentre cuando despierte una cajetilla de sus cigarrillos en la mesita. Mientras guarda cola, repara en una pila de cuadernos y al llegar su turno le pide uno al estanquero, que se niega, pues ese día de la semana sólo le está permitido vender cigarrillos; los domingos –le dice- un guarda se apuesta en la puerta para comprobar que apenas despache tabaco. Valeria insiste, ahora el impulso es necesidad. Finalmente, el estanquero cede, le da un cuaderno y le pide que lo oculte entre su abrigo. Ya es un cuaderno prohibido.

El cuaderno es negro y lustroso, como una sanguijuela. Y desde el primer día genera en Valeria adicción y rechazo. En su primera entrada se instala la duda, el pánico; a descubrirse, a ser descubierta. A plantearse si tras 22 años de matrimonio, de abnegada entrega a marido e hijos, se debe conformar con su existencia y con el rol que desempeña o si no es más que una olla a presión repleta de sentimientos, emociones y afanes pugnando por ocupar un lugar, su lugar. No es que Valeria carezca de una habitación donde refugiarse, carece incluso de un cajón donde resguardar de los demás su cuaderno.

Sincerarse, a solas, a través de las hojas que va rellenando con la escritura supone una deslealtad con el marido. Es un empeño secreto y solitario, y como tal un engaño, un fraude a su papel de esposa y madre, esclava de la familia y de la casa. Una sumisión que Valeria asume como su fuerza, la aureola de su martirio, la aceptación mansa de un destino que no se cuestiona. Aunque la madre perfecta es también capaz de aplicar a los suyos una mirada tan acerada como la que se lanza a si misma, al ser, como es, consciente de que el hecho de que le reconozcan su entrega, su cansancio, les exime de toda responsabilidad. Valeria es la primera en creerse la obligación del sometimiento, de imponerse el apremio de no salirse ni un milímetro de lo que se espera de las buenas y decentes madres.

El tono que la narradora imprime a su diario no es del lamento ni el ajuste de cuentas, ni siquiera la duda. Es el de la constatación, objetiva y razonada, lúcida y perspicaz, y esa textura le da a la narración forma y ritmo, dotándola de originalidad y atractivo. La protagonista no se plantea su situación como un pesar, como un problema, como un despropósito contra el que actuar, si no que asume sus circunstancias como naturales y nos transmite lo nefasto y ruin de la situación a través de la actitud y el comportamiento de los personajes masculinos –Michele, el marido, y Riccardo, el hijo mayor- y la opción de rebelarse mediante la figura de la hija menor, Mirella. Una manera de contar, a mi entender, que hace de la narración un certero e inesperado artefacto explosivo.

En el relato de su evolución en los seis meses que dura la escritura del diario, asistimos a su periplo; cómo se siente atraída por su jefe, cómo se presenta el deseo y cómo se envuelve en el juego mecánico de la seducción… Al fin y al cabo, se nos excusa, no hay sentimiento que pueda resistir un análisis continuo y despiadado ni persona reflejada en el espejo de todos y cada uno de sus actos que pueda sentirse satisfecha de si misma… “He intentado volverme vieja y puede que sólo haya conseguido volverme mala”, escribe la protagonista.

El cuaderno prohibido fue publicado por entregas entre diciembre de 1950 y junio de 1951 en la revista italiana La Settimana Incom Illustrata. Su autora, Alba de Céspedes (Roma, 1911 – París, 1997), de ascendencia cubana, fue entre los años 40 y 60 del siglo pasado traducida al castellano y publicada con frecuencia en España (y me imagino al censor de turno desatado, en trance), aunque después su rastro se perdió por el desinterés del público y la industria, tal como parece suceder también en su Italia natal. Y es una pena, parcialmente subsanada con el rescate, nueva traducción y edición de esta novela sustentada en el cuaderno negro que, según Alba de Céspedes, todas las mujeres esconden.

jueves, 7 de julio de 2016

Mariana Enriquez : Las cosas que perdimos en el fuego

Idioma origjnal: español
Año de publicación: 2016
Valoración: muy recomendable
 
Difícil me va a resultar evitar ciertas comparaciones, pero vamos a por ello. A costa de ciertas cuestiones relacionadas con la intercambiabilidad, he de reconocer que esta colección de relatos con título proniano me ha sorprendido mucho y para muy bien. Me ha parecido tan bueno como he leído ya en bastantes sitios, no importa reconocer que es muy difícil (y casi inaccesible para un modesto blog) ser el primero en descubrir la excelencia. Y Anagrama ha acertado aquí: Mariana Enriquez (habrá que indagar alguna de esas novelas que menciona la contratapa) tiene todo lo necesario para estar en primera línea de una generación, y los relatos incluídos aquí lo confirman. 

Otra cosa que no suelo hacer: esas relaciones de cuentos destacados, esos listados de cada relato y cada título y de qué trata este o ese otro.. Porque este libro tiene una poderosa personalidad unitaria. Destacar un relato y no otro me parece como hablar de mejores o peores capítulos, aunque me han gustado algo más los relatos iniciales, donde la violencia flota más en el ambiente y no se concreta de una forma tan clara, es más una amenaza, un recuerdo o incluso una especulación. Digamos que es la parte casi mágica de este libro, ese juego de sombras chinescas con personajes levemente reminiscentes: casi siempre mujeres, jóvenes. solas o con parejas distantes. Observadoras, valientes, vulnerables solo en lo físico. No menciono la unidad narrativa por nada: barrios o calles peligrosas,  casas donde el pasado pesa, seres transformados, monstruosos, enajenados, distorsionados pero conservando una apariencia humana. Leo menciones a Enriquez como una de las voces destacadas de una narrativa argentina alejada ya de los fantasmas de las dictaduras. Pero algo insano e incómodo flota en esta colección de relatos. Algún cabo queda siempre suelto y la calma es siempre tensa. Podríamos decir que la primera parte es más Cortázar o Poe y la segunda es más Borges o Lovecraft, pero algo ahí remite a otros aspectos más contemporáneos. Los escenarios siempre parecen precarios y destartalados, los personajes ligeramente incompletos en algún sentido. No solo la mención a un posible centro de torturas (la escuela de policía habilitada como hotel en uno de los cuentos): el ambiente general resulta intranquilizador: los vídeos de Chris Cunningham o el ambiente de nuevos clásicos como La casa de hojas están ahí.