Idioma original: inglés
Título original: Gliff
Traducción: Dolors Udina en catalán para Raig Verd y Magdalena Palmer en castellano para Nórdica
Año de publicación: 2024
Valoración: está bien
Título original: Gliff
Traducción: Dolors Udina en catalán para Raig Verd y Magdalena Palmer en castellano para Nórdica
Año de publicación: 2024
Valoración: está bien
Llegué a la literatura de Ali Smith con mucho interés; su cuarteto estacional me parecía muy interesante y el resultado de sus lecturas fue altamente satisfactorio. Lamentablemente, lo que ha venido después no ha terminado de encajarme, pues en ocasiones encuentro que le falta redondez y, en otras, creo que peca por exceso de simbología o alegorías. Este libro lo ubicaría en este último caso.
Tal y como nos tiene acostumbrados la autora escocesa, el libro arranca fuerte y directo, con un inicio prometedor que sitúa a la familia protagonista del texto en su propia casa, sorprendiéndose al encontrar que los límites de su hogar han sido marcados en su exterior. Su sorpresa llega acompañada de indignación, pues «alguien había pintado una línea roja en el suelo alrededor de nuestra casa», algo que les causa extrañeza a la vez que incomodidad y la autora es hábil transmitiendo al lector esa misma sensación que nos llega acompañada de un presagio que denota un clima enrarecido, tenso e inquietante; además, la situación no parece tener fácil solución porque, por añadidura, su madre se halla en una suerte de residencia por lo que no puede ayudarles a gestionar esta angustiante situación.
Una vez establecida la premisa y sin entrar a desgranar el argumento, vemos rápidamente que en esta novela Ali Smith sigue incidiendo en sus temas habituales: la IA, el uso de móviles y pantallas, la pérdida de valores de la sociedad o la amenaza constante de una especie de totalitarismo que amenaza las vidas de sus protagonistas. De esta manera, orquestando el argumento en torno a estos temas ya recurrentes en la obra de la autora, Ali Smith se vuelve más críptica que nunca, y teje una trama argumental centrada en una familia de hermanos que se encuentran inmersos en una sociedad totalitaria que les expropia las casas sin ni siquiera saber cuándo, ni por qué, ni tan solo por quien. Así, ellos (y otras personas en situaciones parecidas) luchan contra el sistema, un orden rígido y totalitario que coarta las libertades de la gente a todos los niveles, incluso restringiendo la libertad de pensamiento y eliminando cualquier iniciativa popular o civil que pretenda cambiar las cosas, forzándoles a perpetuar el discurso establecido «porque cambiar lo que estaban haciendo quería decir que no ganarían tanto dinero».
Así, en esta novela de cariz marcadamente distópico, las autoridades dictaminan y clasifican, organizan y separan, establecen y segregan, para facilitar su control, para simplificar su gobierno, para someter a sus ciudadanos. Este aspecto es claramente descrito por la autora cuando afirma que «toda la gente que vive aquí, incluyendo los niños asilvestrados, en aquel momento eran no-verificables. Lo eran, esencialmente, por culpa de las palabras. Una persona había estado no-verificada por decir en voz alta que una guerra era una guerra cuando no estaba permitido nombrarla guerra. Otra persona se había visto declarada no-verificable para escribir en línea que el asesinato de mucha gente por parte de otra gente era un genocidio (…) otra había estado no-verificada para hablar en una protesta sobre el derecho de las personas a protestar». Así, el estado ordena, clasifica y discrimina. Y aparta. Y excluye.
De esta manera, y a pesar de que el enfoque es interesante pues trata los temas habituales de la autora en pro a la denuncia contra la restricción de libertades y a la lucha contra la discriminación en un amplio espectro, y a pesar también de que uno esté ya acostumbrado a que las novelas de Ali Smith tengan un punto críptico que causa que el mundo donde se desarrollan sus personajes sea nebuloso y algo irreal, en este caso considero que la autora lo lleva excesivamente al extremo porque, a diferencia de sus anteriores libros donde el argumento estaba trazado (ni que fuera grosso modo) para tratar, a partir de él, una serie de temas en los que su afilada prosa discurría fácilmente lanzando dardos a diestro y siniestro, aquí va demasiado por vía libre, sin un hilo conductor que sostenga sus denuncias e incomodidades sociales o políticas y sin una gran profundización en sus personajes que permita una ya no identificación, pero al menos sí una empatía.
Por todo ello, y a pesar de que leer a Ali Smith siempre es un reto a la vez que una ventana abierta desde la que unas políticas autoritarias pretenden entrar en nuestras vidas, en este caso no he disfrutado como esperaba con su lectura por un argumento excesivamente fragmentado que únicamente en su tramo final consigue alinear. En cualquier caso, y a pesar de ello, uno puede siempre sacar algo de provecho en esta autora, aunque en ocasiones tenga que surfear en un texto un tanto precipitado y anárquico.
También de Ali Smith en ULAD: Fragua, Otoño, Invierno, Primavera, Verano, Chica conoce chico, Biblioteca pública, La historia universal

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