2*1, sí. ¡Como si esto fuesen los siete días de oro de los gafapastas! Pero todo tiene su sentido. En este caso, dos son los lazos que ligan los libros hoy reseñados: su premisa (una mujer que, por motivos relacionados con la situación de sus respectivos maridos, ha de ponerse a trabajar) y su publicación en España por Muñeca Infinita. Ahora bien, no penséis que estoy va a ser una reseña comparada ni nada por el estilo; serán dos reseñas "independientes" de dos libros muy diferentes entre sí pero altamente recomendables. Empezamos.
Idioma original: Inglés Titulo original: A working mother
Año de publicación:1994
Traducción: Blanca Gago
Valoración: Bastante recomendable
Año de publicación:1994
Traducción: Blanca Gago
Valoración: Bastante recomendable
Apenas cuatro líneas de diálogo sirven para ponernos en situación sobre los dos personajes que protagonizarán esta novela: Betty y Adam, un matrimonio que no parece ir demasiado bien. Pero lo que parecía un drama sobre un matrimonio en descomposición resulta que, apenas 15 páginas después, se convierte en algo ligeramente diferente. Digamos que ese componente no desaparece (tristeza, soledad, alcohol, etc están presentes a lo largo de toda la novela), pero el tono del texto nos lleva al terreno de la "tragicomedia".
- Y mientras tanto, los hombres se morían
- Tú no. Ojalá te hubieras muerto
- Ojalá. Lo pienso cada vez que os veo a ti y a los mocosos en este vertedero
Porque Una madre trabajadora es una novela oscurísima, ácida y llena de un humor negro profundamente british, en la que se juntan lo sórdido y lo patético, lo absurdo y lo triste. Tanto es así que la novela podría ser (y aquí me la juego), tanto por tono como por estructura, una sitcom británica que adaptara una obra de teatro de Tennessee Williams. O una especie de revisión oscura de Fleabag, la estupenda y recomendadísima serie protagonizada por Phoebe Waller-Bridge.
No voy a entrar en detalles sobre el argumento porque implicaría destripar parte importante del atractivo de la novela, por lo que paso directamente a enumerar sus puntos fuertes:
- los diálogos, con los que la autora describe situaciones y personajes, al tiempo que hace avanzar la trama. Se lleva la palma Betty, el personaje más logrado.
- su ritmo, conseguido a través de breves escenas y de los comentados diálogos, con los que Owens se salta las "zonas de transición".
- su capacidad de meter el dedo en la llaga desde una aparente ligereza. El amor, el sexo, las relaciones de poder, el papel de la mujer en la familia y en la sociedad, etc son otros temas que parecen en la novela.
- el contraste entre sordidez y absurdo.
- el final, contundente pero coherente con el desarrollo previo.
Quizá alguien pudiera decir que los personajes secundarios no están del todo bien construidos o que los saltos entre escenas son demasiado abruptos. Puede ser, pero me inclino a pensar que esto obedece más a la propia estructura de la obra que a un defecto "en sí". Optar por una novela más convencional podría dar mayor profundidad a esos personajes y mayor "continuidad" a la trama, pero creo que el texto perdería en frescura e inmediatez. Y no sé yo si compensaría, la verdad.
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Idioma original: Inglés
Titulo original: Moral hazard
Año de publicación: 2002
Traducción: Esther Cruz Santaella
Valoración: Bastante recomendable
Año de publicación: 2002
Traducción: Esther Cruz Santaella
Valoración: Bastante recomendable
Voy a contar mi historia de la forma más directa que pueda, de lo más directa que me lo permitan los recuerdos torcidos que todos tenemos. Toda una declaración de intenciones que se cumple a lo largo de las 186 páginas de una novela en la que "conviven" la enfermedad degenerativa del marido de la narradora y la inserción de esta en el darwiniano entorno de la banca de inversión de Wall Street. Dos temas aparentemente antitéticos, pero que en manos de Jennings engarzan de forma convincente.
¿Cómo lo hace? Pues a través de breves capítulos en los que el escenario salta de la intimidad del hogar o del centro médico a la agitación del mundo de las altas finanzas y en los que su protagonista y narradora tiene la sensación de moverse entre dos formas de demencia.
Puede dar la impresión de que dentro de Riesgo moral hay dos novelas diferentes. No diría tanto ya que ambas comparten tono y cuentan con elementos comunes que son utilizados por la autora para lograr el engarce que comentaba anteriormente. El principal nexo de unión entre ambas "partes", además de la sensación citada en el párrafo anterior, es su carácter casi iniciático. La protagonista ha de aprender a convivir con la enfermedad y con un marido que cada vez se parece menos a quien fue no hace mucho tiempo y, al mismo tiempo, ha de aprender a moverse en un mundo absolutamente desconocido para ella y del que obtendrá valiosas lecciones.
Es normal que la parte "íntima" de la novela llegue de forma más directa. Jennings opta por el patetismo en lugar del espanto para mostrar el miedo y la soledad ante la enfermedad y la muerte. Pero hay momentos de luz, de ternura y amor que no palían el dolor, pero suponen un breve respiro. Jennings consigue emocionar sin caer en la sensiblería.
Por su parte, el lado financiero de la novela resulta algo más "áspero". Me gusta el retrato que ofrece del mundo laboral, demoledor y realista al mismo tiempo, así como la evolución de la protagonista en los 6 años que permanece en el mundillo, pero todo lo relacionado con intrigas más o menos políticas y el mundo de los derivados y opciones se me hace algo cuesta arriba, la verdad.
Pese a esta última salvedad, Riesgo moral supera con nota el examen y demuestra el buen ojo del editor para rescatar textos de los que nadie (o casi nadie) había oído hablar por estos lares.

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