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viernes, 21 de agosto de 2026

Jack Ketchum: Temporada baja

Idioma original: Inglés
Título original: Off Season
Traducción: María Pérez de San Román
Año de publicación: 1980
Valoración: Está bien (aunque no para todo el mundo)

Imaginaos una película "slasher" con unos protagonistas que no son totalmente odiosos, un grupo de villanos numeroso y salvaje, varias muertes grotescas, un ritmo frenético y un tono completamente desesperanzador. Pues bien, esa película se asemejaría a Temporada baja, la primera novela del renombrado escritor de terror Jack Ketchum.

Dicha novela fue despiadadamente corregida y censurada por sus editores originales, quienes la consideraban demasiado violenta, sexual y desoladora (sobre todo por el clímax). Por suerte, La Biblioteca de Carfax tradujo al español una versión de la misma que, sin ser la primigenia (esta, desgraciadamente, se ha perdido para siempre), cumple los designios de Ketchum. Y eso implica que es más incómoda, macabra, brutal y cruel de lo que gustaría a ciertos meapilas.

Sin ser compleja o memorable, Temporada baja satisfará a los amantes del terror extremo. A fin de cuentas, su acción, aunque trepidante, permite conocer brevemente a los personajes y simpatizar con ellos; su clímax es deliciosamente despiadado; algunas de sus escenas estremecen por su nivel de perversidad y casquería; y sus protagonistas toman decisiones bastante inteligentes y se defienden razonablemente bien, teniendo en cuenta las circunstancias.

A mi juicio, Temporada baja tiene dos falencias. Por un lado, me chirría el enfoque sexual de la primera mitad de la historia (hay, por ejemplo, un personaje siendo victimizado por los villanos que se pone a pensar en su cuerpo desnudo de una manera erótica); si la novela no se tomara en serio a sí misma, o mantuviera dicho enfoque hasta el final, quizá no me molestaría demasiado, pero no es el caso.

También reprocharía a Temporada baja que obligue a suspender la incredulidad en demasía. ¿Cómo es que los caníbales no han sido descubiertos antes por las autoridades, pese a que nunca han sido discretos? ¿Cómo es que pueden sabotear un coche pero no parecen haber aprendido sobre los peligros de las armas de fuego?

En cualquier caso, Temporada baja da lo que promete pese a su irregularidad: una historia de supervivencia cruda y visceral que estremecerá a los lectores con el estómago delicado y hará relamerse a los partidarios del "splatterpunk", quienes encontrarán en estas páginas una de las semillas que ayudó al género a proliferar.


También de Jack Ketchum en ULAD: Aquí

miércoles, 26 de junio de 2013

Jack Ketchum: La chica de al lado

Idioma original: inglés
Título original: The Girl Next Door
Año de publicación: 1989
Valoración: recomendable (o no)


La chica de al lado comienza como algunas novelas de Stephen King: ambientada en los años 50, es verano y un grupo de niños pasan el tiempo jugando, viendo la televisión, bebiendo Coca-cola, etc. Los niños (entre ellos, David, el narrador de la historia) rondan los trece años y beben los vientos por Meg, una chica que acaba de llegar al vecindario con su hermana pequeña, Susan, a vivir con su tía y sus primos. Y ahora es cuando todos esperamos que ocurra algo sobrenatural, que los niños vivan una experiencia terrible, pero que salgan sanos y salvos (al menos, la mayoría de ellos) de la misma y puedan llegar a la edad adulta con más o menos taras mentales.

Y sí... pero no. En esta novela nadie va a encontrar sucesos paranormales, sino algo bastante peor. En este libro, Jack Ketchum cuenta cómo la tía de las niñas (que, obviamente, está completamente desequilibrada), sin razón aparente, comienza a maltratar psicológicamente a Meg, para después pasar al maltrato físico y terminar encerrándola y torturándola en el sótano de su casa. Pero lo peor es que sus hijos y varios amigos suyos participan en las torturas, que se vuelven más y más crueles a medida que pasan los días. 

¿Y qué hace el bueno de David mientras ve cómo sus amigos (y una mujer adulta, no lo olvidemos) le hacen todo tipo de barbaridades a su amiga? Pues bastante poco, desgraciadamente (lo cual, también desgraciadamente, es bastante verosímil), porque sólo tiene trece años, siente pavor ante lo que pueda pasarle, si se va de la lengua, y la situación es tan bizarra y tan retorcida que le sobrepasa.

Aunque quien haya visto la película que se rodó en 2007 ya sabe de lo que hablo (yo no lo he hecho, y ni ganas tengo), debo decir que no es recomendable leer este libro, si uno es algo aprensivo. Durante gran parte del mismo la joven es atada, golpeada, cortada, quemada, privada de agua y comida, vejada y violada (da igual lo que uno pueda imaginar, lo que acaba por leer es siempre peor) y el autor apenas escatima detalles, por lo que a veces resulta duro seguir leyendo.

Pero lo que es aún peor es que, según descubrí después de leer el libro, esta historia está basada en hechos reales. Los padres de la joven de dieciséis años Sylvia Likens y su hermana Jennifer (que trabajaban en un circo ambulante) dejaron a las dos chicas al cuidado de Gertrude Baniszewski, una mujer divorciada y madre de seis hijos, que decidió cobrarse todas sus frustraciones torturando salvajemente a la pobre Sylvia (y, también, dejando que sus hijos y varios niños del barrio participaran en ese "juego") hasta que ésta murió a causa de los maltratos sufridos y de inanición.

Lo único que hace Ketchum para ficcionalizar el relato es cambiar un par de detalles (como los nombres de los protagonistas, reducir la edad de la víctima de dieciséis a trece años o el número de hijos que tiene la maltratadora) y añadir la figura de David, el narrador. Todo lo demás está basado en las declaraciones que hicieron en su día los responsables de la muerte de Sylvia. 

A uno se le queda mal cuerpo después de leer este libro, pero mientras se crea que es pura ficción, tiene un pase. Sí, a menudo se puede pensar que Ketchum es un enfermo, que le gustan demasiado las drogas o que cualquier día aparecerán sus vecinos en el telediario diciendo que siempre saludaba, pero lo que escribe es ficción y se queda en las páginas de un libro. Sin embargo, descubrir que todo lo que se ha leído ocurrió de verdad es terrible (sobre todo, porque decidió obviar algunos detalles por considerarlos demasiado escabrosos). Es cierto que, como tantas veces hemos oído, la realidad supera a la ficción, pero en este caso hace que tengamos escalofríos sólo de pensarlo.

Así que no sé si recomendar esta obra. Está bien escrita y Ketchum consigue mantener el interés del lector (a pesar de todo)... pero no sé. La verdad es que yo no pienso volverlo a leer.

lunes, 19 de diciembre de 2022

Lo mejor de 2022

Un año más nos obstinamos en ir contracorriente, en llegar de los últimos para desmentir a muchos de los medios cautivos de jamones, lotes de Navidad y transferencias a cuentas cifradas en paraísos fiscales. También aclaramos que estas son nuestras lecturas durante el año, y que si se nos cuela algún libro inencontrable de hace cuatro décadas, seamos o no conscientes de ello, no nos culpéis. Es el amor a la literatura, que nos ciega con sus fogonazos.

Dicho ello:

La lista de Juan

Año de muchas y buenas lecturas, aunque quizás pocas que hayan destacado del resto. Por eso, me vais a permitir que desgrane mis mejores lecturas a base de tríos...


La lista de Koldo

Curiosamente o no, pocas novedades de 2022 en mi lista de mejores lecturas del año:


La lista de Santi

Año de muy pocas lecturas, pero algunas que me han hecho disfrutar soberanamente:


La lista de Oriol


La lista de Marc

Un año irregular en cuanto a lecturas, que no contaría entre mis mejores. Mejor en ensayo que en ficción, en líneas generales. Aún así, hay libros y autores a destacar en todos los géneros:
Propósitos para el 2022: más poesía, (aún) más ensayo y más literatura infantil


La lista de Montuenga

Lo mejor

Lo peor


La lista de Carlos

Entre medio, algunas cosas que han quedado cerca de esta lista de destacados, y otras inevitablemente prescindibles, regulares o más o menos decepcionantes. Como siempre, vaya. Veremos lo que está por venir.


La lista de Nieves J.

Destaco dos novelas: Josefine y yo (intimista) de Hans Magnus Enzensberger y El tren de la última noche (género histórico) de Dacia Maraini

La lista de Francesc Bon

Confirmando que las situaciones personales afectan a las lecturas, no recuerdo año en que haya leído tan poco y peor. Así que mis referencias del año serán pocas y al ralentí:

Tostonazo, de Santiago Lorenzo, me confirmó en los términos que esperaba, más o menos, que sigue siendo, con su estilo naïf y pasota, de los pocos escritores locales capaces de definir una carrera. No me hagáis mencionar todos los que no, por favor.

Si digo que acusé la falta de munición de alto calibre en Aniquilación, igual soy un poco injusto, pero es que venimos de cotas muy altas (ejem, casi siempre) con Houellebecq. Sigue siendo un placer y un autor único, pero, a lo mejor, se nos está ablandando. Será como el del dicho. - ¿Cree Vd. en Dios? - Cuando estoy enfermo.

Demasiado terreno conocido: reseñar a Kapuscinski, Foster Wallace, Vila-Matas o Philip Roth (otra vez) es demasiado indicativo de que la cosa no ha ido como debía.

Como, a veces, la ficción se espesa en un cerebro algo angustiado, los ensayos o crónicas de corte investigador me han resultado (aunque acusé su extensión) muy útiles: El Imperio del Dolor o Solo la verdad obraban a distintos niveles su efecto: hay que controlar los poderes, manifiestos u ocultos, que nos rodean.
Y me han dicho que no tiene sentido comentar tanto abandono. Por este año, obedezco.



viernes, 24 de febrero de 2023

Reseña + Entrevista: Cromosoma Splatter, de VV.AA.

Idioma original: Español e inglés
Traducción: Albert Kadmon
Año de publicación: 2023
Valoración: Recomendable (especialmente para raritos)

Cromosoma Splatter compila ocho relatos. Ocho relatos salvajes, brutales, depravados y cáusticos. Personalmente, y contradiciendo así la autoridad del editor, no pienso que todos se puedan enmarcar dentro del splatterpunk. Lo que sí creo es que son una lectura exquisita para los amantes de la ficción transgresora, explícita y políticamente incorrecta.  

"Alas verdes", de Marilinda Guerrero, sorprende por la riqueza de sus toques fantásticos, su potente imaginería, su ritmo frenético y su valiente crítica social.

"Bebés adultos", de Sean Hawker, demuestra la solvencia del autor para la escatología y el humor negro. A mi juicio, roza la genialidad a su perversa e hilarante manera.

"Billy Billy esnifa pantis", de Simon McHardy, sigue en la línea de su predecesor. Ofrece personajes tremendamente obscenos y escenas la mar de retorcidas. 

"K-Nephilim", de Iain McWarburg, es una ida de olla en toda regla. La típica rareza que puedes releer una y otra vez sin llegar a entenderla al cien por cien, pero que disfrutarás igualmente. Fascina por su prosa, un batiburrillo de jerga posmoderna y palabros inventados, amén de por su argumento deliciosamente desconcertante.

"Tendido", de Ximi, recuerda vagamente a "El pozo y el péndulo" de Edgar Allan Poe. Aunque su final es un tanto predecible, entretiene de lo lindo y es bastante angustioso y gore.

"Cómo acabar con la gordofobia en diez recetas", de Ignatius Oscoz, es una gamberrada que ensambla distintos formatos para reflexionar sobre la falsedad de los medios de comunicación y la radicalidad de los antisistema.

"La sirena viene hacia mí", de Hank T. Cohen, resulta extraño y evocador. ¿Qué sería de la Sirenita si, tras ser abandonada por el hombre por el que renunció a todo, va recuperando poco a poco su antiguo poder?

"Princesa del muknang", de Rayne Havok, es una meditación en torno a la relativa insensibilidad a la que nos aboca el acceso a contenido digital ilimitado. El argumento en sí me ha parecido sumamente lineal, pero admito que me encanta la caracterización de las protagonistas, dos jovencitas amorales de cuidado.

En suma, Cromosoma Splatter me ha gustado. Lo recomiendo a quienes, como yo, sean un poco raritos. Creedme, vais a flipar.  


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A continuación adjuntamos un pequeño cuestionario que Albert Kadmon, editor de esta joyita, ha respondido con suma amabilidad:

ULAD: ¿Soy yo o el splatterpunk lo está petando últimamente? Creo que en el panorama angloparlante ha estallado con más fuerza, pero la verdad es que el hispano no le va a la zaga. Hay varias editoriales en español consagradas a difundirlo: la tuya, Dimensiones Ocultas, Colectivo Juan de Madre Presenta… ¿A qué crees que se debe el resurgimiento de este movimiento que, recordemos, tuvo su aparición décadas atrás de la mano de autores como Jack Ketchum, Poppy Z. Brite o Clive Barker?

A.K.: Ya lo profetizó la escritora Tamara Romero parafraseando a Stephen King: después de la pandemia iba a llegar una época de casquería literaria. Después de la experiencia colectiva del apocalipsis de baja o media intensidad hay géneros que, creo, a los lectores les saben a poco. Es como volver a probar las salsas picantes de tu súper tras una estancia en México. Hay cosas en las que no hay vuelta atrás y la experiencia literaria es una de ellas.

Por otro lado, aunque a veces a la gente le resulte difícil de imaginar, un libro no puede existir por sí solo. Los libros necesitan de un flujo económico, que en cada comunidad o género provienen de un lugar distinto, a menudo vinculado con instituciones estatales. En el caso del splatterpunk, ese flujo proviene de una comunidad que se autogestiona en el sentido que tiene autores, lectores, influencers, streamers, tiendas donde comprar los libros, campañas para apoyar autores enfermos, etc, pero lo hace al margen de instituciones y sobrevive en las redes sociales y los encuentros estilo KillerCon (aunque en la última TerCat también hubo mucho splatter en catalán). Esta comunidad sí lo está petando, pero sigue siendo una infraestructura muy volátil comparada con otras.

También hay que decir que no es el único género que goza de salud, hace poco hicimos un combate de antologías entre el weird y el splatterpunk con la editorial Holobionte: creo que lo que tienen en común ambos géneros es que reflejan el presente y no se alimentan tanto como otros de la nostalgia ochentera, más bien pretenden escapar de esa saturación.

ULAD: Aunque Cromosoma Splatter es, técnicamente hablando, una antología internacional, se centra exclusivamente en textos escritos en inglés y español. ¿Conoces splatterpunk de otras latitudes? Si es así, ¿qué recomiendas? ¿Tienes pensado presentarnos también alguna de esas obras en Phatosformel?

A.K.: Sí, que yo sepa hay también comunidades en Italia, Polonia y República Checa. Antes de que termine este año, en la línea de querer representar la escena internacional en nuestra editorial, aparecerán en la colección Campamento Sangriento dos cuentos de autores hardcore polacos.

ULAD: El primer, cuarto y penúltimo relato de Cromosoma Splatter podrían, a mi juicio, adscribirse dentro del weird o el bizarro. Pero tú eres el experto: ¿qué caracteriza al splatterpunk? ¿Qué le diferencia de subgéneros (por llamarlos de alguna manera) afines como el eroguro o los dos antes citados?

A.K.: La verdad es que la frontera entre los géneros no existe, no son estancos, más bien se crean (por los editores) proyecciones con fines mercadotécnicos. Hay muchas historias sobre las que podríamos discutir sobre si son bizarro, weird, splatterpunk u horror extremo. A favor de la confusión diré que Hank también participa en la antología weird y que el cuento de Marilianda apareció en la editorial weird colombiana Vestigio.

Contra la confusión te diré mis motivos para incluir estos cuentos. El primer cuento, el de Marilinda, tiene una máquina come hombres, me pareció una narración muy poética de algo violento. El cuarto cuento de McWarburg, autor de la casa por excelencia junto a Osetkinj, juega con conceptos como los genocidios o las masacres temporales como si el narrador fuera un niño, esa frivolidad con horrores absolutos me pareció apropiada. Finalmente, el penúltimo cuento contiene una masacre en un centro comercial, cien por cien splatterpunk, lo que sucede es que está narrada con el lirismo de Hank.

ULAD: ¿Cómo se toma la gente que se escriban y editen estas movidas? Imagino que habrá reacciones de todo tipo: desde fans incondicionales como yo a moralistas clamando al cielo. Esperemos, en todo caso, que si a alguien le ofende el splatterpunk, no se tome la justicia por su mano y elimine a todos sus partidarios. También sería un detalle por su parte que no recurriera a cauces legales.

A.K.: Todavía esperamos la denuncia del clan Pujol por la serie de Lo fàstic

Siempre hay alguien que se toma mal todo lo relacionado con el terror, leyendo las crónicas de Brian Keene puedes entrever casos de acosadores espeluznantes, supongo que es como la gravedad, un asunto del que no puedes escapar a menos de vayas a otro planeta. También te digo que no hay nadie mejor preparado para una buena venganza que un fervoroso lector de splatterpunk.

ULAD: He notado que en tus publicaciones pones trigger warnings. ¿Es esta una práctica extendida dentro de la comunidad splatterpunk? Porque yo imaginaba más bien lo contrario, que lo ideal es no poner al lector sobre aviso.

A.K.: Sí, es una práctica extendida, no la hemos inventado nosotros, por ejemplo todos los libros en inglés de Rayne Havok tienen esos avisos. No veo porqué no debería ponerlos. No queremos venderle un libro a nadie que no vaya a querer leerlo ni acabarlo. Por otro lado, todo el asunto de sacralizar el libro o la trama no va con nosotros.