sábado, 19 de septiembre de 2026

Pierre Boncenne: El paraguas de Simon Leys

Idioma original: francés

Título original: Le parapluie de Simon Leys

Traducción: José Ramón Monreal

Año de publicación: 2015

Valoración: Está bien


Hablamos en ocasiones de la fluidez de los géneros literarios, que a fin de cuentas no son más que convenciones para clasificar de alguna manera los textos, que siempre es conveniente organizar las cosas aunque solo sea para colocarlas en una biblioteca pública (y aun en ese caso no siempre están donde deben). En el caso del libro de Pierre Boncenne he terminado por etiquetarlo como ensayo biográfico, aunque en esa parcela se podría colocar solamente una parte del texto, quizá la central, pero escapa de ella en distintas direcciones de manera que cada uno puede elegir la que más le convenga. Los textos promocionales ponen el acento en lo histórico-político, que es lo más vistoso, y reconozco que fue lo que me atrajo del libro. Pero vayamos por partes.

Parece ser que el autor tenía una estrecha relación con el sinólogo belga Simon Leys quien, instalado en Hong Kong, escribió en los años 70 del pasado siglo varios libros criticando el régimen chino de Mao, en particular la Revolución Cultural. En una época en la que buena parte de la izquierda europea, aun con un conocimiento muy relativo del tema, quedó fascinada con la experiencia china, los libros de Leys cayeron realmente mal en este ámbito, singularmente entre la intelectualidad francesa. Como las discusiones políticas eran florecientes y apasionadas, y Leys era polemista pata negra, se multiplicaron los encontronazos en prensa, conferencias y declaraciones. 

Relata todo esto Boncenne desde una perspectiva que resulta algo extraña: no aporta ningún dato sobre el fondo (insisto, el régimen de Mao), sino que describe con minuciosidad los enfrentamientos, siempre defendiendo la postura de Leys y ridiculizando la de sus oponentes. El libro tiene así el aspecto de un panegírico bastante encendido, pero más incluso hace pensar en esas gentes de partido que sin detenerse siquiera en los argumentos con que defender una posición, se limitan a ensalzar las opiniones de su líder y, con mayor entusiasmo aún, a defenestrar las de sus adversarios.

No me gusta desde luego el planteamiento, empobrecedor además de reiterativo, aunque tengo que reconocer que la exposición es muy correcta desde el punto de vista formal, incluyendo un tono moderadamente sarcástico que conecta muy bien con la acidez que por lo visto exhibía el propio Simon Leys, a la vista de las numerosas citas, en mi opinión excesivas, que lucen en el libro. 

De manera que, por lo que a este texto se refiere, no tenemos acceso a datos concretos sobre el asunto troncal de la polémica sino solo a un cruce de opiniones que parece bastante estéril, en el que el autor toma partido, y de qué manera, sin que acertemos a conocer del todo basado en qué, al margen de la amistad o la admiración. Todas estas polémicas serían mucho más interesantes si en vez de centrarse en la destreza con que cada uno apuñala al contrario, se nos mostrasen informaciones fidedignas en base a las que pudiéramos juzgar. No es desde luego la intención de Boncenne, de manera que nos deja un poco en los márgenes del asunto que habíamos venido a conocer, aunque reconociendo que el libro resulta correcto. Pero solo eso, correcto.


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