Idioma original: español
Año de publicación: 2026
Valoración: muy recomendable
Cuando Jordá noveló la vida de Anna Ajmátova, ya me pareció una injusticia que la modesta editorial en que publicó la obra no dispusiera de la capacidad de repercusión o promoción que el libro merecía.
Pero Libros del Asteroide (supongo que por el empujón que le han faciltado ciertos éxitos) ya es otra cosa, y sus inconfundibles lomos y portadas empiezan a poblar librerías y bibliotecas, ya hace unos lustros, y con sus lógicos (y algunos ya comentados) altibajos, empieza a erigirse en una poderosa alternativa a los grandes grupos fagocitadores de aventuras editoras.
O sea, supongo que Número cero no parte con esa desventaja, o parte con esa cierta ventaja. Añadamos que, por supuesto, Bob Dylan es una figura notoriamente más conocida que la poetisa rusa. Que el tiempo y el hábitat en que desarrolla su carrera ha sido más proclive a divulgación y transparencia. Aunque debo reconocer formar parte del colectivo que arqueó la ceja cuando recibió el Nobel de Literatura, está claro que su trayectoria musical, su influencia, su empecinamiento por continuar grabando y tocando música lo sitúa en un universo aparte. Historia viva, se dice. Como tal, y como se reconoce en las páginas de este libro, son centenares los libros que se han escrito sobre él.
Aun así, Jordá logra entregarnos un texto único, que funciona en varios planos. Primero, el meramente biográfico, en el que Jordá renuncia a la típica semblanza informativa, cosa que se agradece, no es cuestión de acaparar páginas para lo que es casi del dominio público. Pero es que incluso esa elección, la de un puñado de aspectos de su existencia, algunas anécdotas en detrimento de otras más conocidas, tiene algo de literario, mucho de creativo. Jordá interviene de forma decisiva ahí, deja su huella como autor. Luego tenemos pasajes que se escoran hacia la crónica, en los que el autor comparte experiencias personales de vivencias relacionadas con sus indagaciones sobre el personaje, o no, porque ya en ese punto aventuramos que nos encontramos ante algo que, pese a la aparente humildad de su formato y extensión, registra una ambición subyacente, la de ese Jordá que se bifurca en narrador, cronista, poeta, admirador, incluso crítico musical (o literario, visto lo del Nobel). Y ese plano asoma con poder en capítulos brillantes que trascienden hablar del músico, su existencia y su obra. Jordá se desata e impregna de personalidad esas elecciones de este u otro texto del músico, de esta u otra circunstancia de su existencia, de esta u otra faceta de la personalidad de Dylan.
Hay donde elegir, pero esta es una "biografía" creativa, subliminal, contemporánea, valiosa, marcadamente lúcida y que pone de manifiesto, de forma simultánea, no solamente la importancia de Dylan como referente sonoro, intelectual y cultural, sino la de Jordá para sintetizar una existencia tan notable y prolongada a base de magistrales pinceladas.
Obra (o traducciones) de Eduardo Jordá en ULAD aquí

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