
Valoración: Imprescindible (o casi)
Se me ocurren muchos adjetivos para describir esta estupenda novela del cubano Alejo Carpentier: compleja, densa, psicológica, barroca, sensorial, simbólica… Vayamos por partes.
Se trata de una novela compleja en la que, al menos en apariencia, la forma predomina sobre el fondo. El fondo es la huida desesperada de un hombre, acosado por sus antiguos correligionarios, durante los 46 minutos que dura la ejecución de la Sinfonía Heroica de Beethoven. La forma son los tres actos en los que se divide la novela, en los que Carpentier juega con el tiempo y con las tres voces que llevan el peso de la novela: la del narrador, la del hombre acosado y la del taquillero del teatro en el que aquel se refugia durante el concierto.
Digo que Carpentier juega con el tiempo y lo hace a través de la estructura de la novela. En el primer acto contemplamos, desde la óptica de las tres voces ya comentadas, la entrada en escena del hombre acosado. En el segundo acto, el más extenso, logramos averiguar cómo y porqué ha llegado el hombre acosado a la situación en la que se encuentra. En este acto entra absolutamente todo: infancia, adolescencia, juventud y días previos al desenlace, que constituiría el tercer y último acto. Presente, pasado más o menos lejano y presente unidos con tenues hilos que van componiendo la madeja de los hechos.
Se trata de una novela densa porque en sus apenas 160 páginas (en edición de bolsillo) entra todo: relaciones raciales en la Cuba de los años 30, sexo, vida, muerte, religión, traición, culpa… Y es psicológica hasta tal punto que vendría a ser una especie de “Crimen y castigo” en versión caribeña y reducida, para que os hagáis una idea.
Es también una novela barroca, sobre todo en el lenguaje. La erudición de Carpentier se hace notar: profusas y detalladas descripciones de ambientes y lugares y un riquísimo vocabulario llenan las páginas del libro. En este sentido, recuerda a otras obras del propio Carpentier, sin ese elemento real-maravilloso que sí tiene, por ejemplo, “El reino de este mundo”, y a obras de autores como Miguel Ángel Asturias o Lezama Lima.
Además, es una novela tremendamente sensorial. Lo fácil sería hablar de la sinfonía de Beethoven, pero es que hay música, en cualquiera de sus formas, por todas partes (la sinfonía, la música que se oye en los edificios, el ruido de la omnipresente lluvia y de los truenos), olores (a comida, a sexo, a muerte), sabores, etc.
Y es, por último, una novela plagada de simbolismos, hasta tal punto que uno llega, por mero desconocimiento de la realidad política cubana de la época, a perderse algunos de ellos. Los más claros, en mi opinión, son los relacionados con la religión. Y es que vida, muerte y una suerte de éxtasis místico recorren el segundo acto de la novela.
En definitiva, y como habréis podido imaginar, es un libro magnífico del que destacaría, sobre todo, el maravilloso manejo por parte de Carpentier tanto de los recursos (técnicos, lingüisticos, estilísticos) como de la información, hasta el punto de terminar construyendo un retablo casi perfecto.
También de Alejo Carpentier en ULAD: Concierto barroco, El reino de este mundo, El siglo de las luces, Los pasos perdidos, El recurso del método