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martes, 6 de julio de 2010

Libros para el verano: la heptalogía de Harry Potter, de J. K. Rowling

Idioma original: inglés
Año de publicación: 1997 (la primera novela)
Valoración: muy recomendable

Supongo que no hace falta que os presente al archiconocido protagonista de esta saga fantástica: desde que se publicara Harry Potter y la piedra filosofal, la primera novela de la saga, en 1997, el fenómeno "Harry Potter" -o la "Harry Potter-manía"- no ha hecho más que crecer y crecer. Sólo ahora, tres años después de la publicación en España de Harry Potter y las reliquias de la muerte, el último libro, parecen estar los ánimos más calmados: los ávidos lectores de literatura fantástica -sobre todo los más jóvenes, de revueltas hormonas- han vuelto su interés a la vampírica y edulcorada saga Crespúsculo, de la escritora Stephanie Meyer. Pero esto es carne para otro estofado.

No creo que las aventuras de Harry Potter, un niño huérfano que vive con sus horribles tíos y primo hasta que un buen día descubre que es mago e ingresa en la escuela de magia Hogwarts, hayan podido dejar indiferente a ninguno de sus lectores: la saga ha levantado pasiones, y cuenta con tantos seguidores como detractores. En esta reseña voy a intentar daros las suficientes razones como para reclutar lectores de ULAD entre las filas de los primeros.

Por qué leer Harry Potter...:

1. J. K. Rowling combina de manera muy atractiva lo mágico y lo no-mágico: es muy divertido ir descubriendo las peculiaridades del mundo de los magos y cómo estos se relacionan con los "muggles" ("no-magos"). Sobre todo, es divertido ir descubriéndolo a medida que lo hace el protagonista.

2. Las aventuras de Harry, Ron y Hermione en un mundo amenazado por El-que-no-debe-ser-nombrado resultan adictivas: no olvide reservar el número dos de la saga en su librería de confianza para cuando termine el uno y acucie el mono. (El que avisa no es traidor). Y así sucesivamente.

3. Como en toda buena novela fantástica, no todo es "quimérico, fingido, que no tiene realidad y consiste sólo en la imaginación" (como define la RAE lo "fantástico"): el lector reconoce entre la ficción dolorosas marcas de su realidad más cercana.

4. Se trata de una lectura para todas las edades: gusta tanto a pequeños como a no tan pequeños. (Explicación parcial en el punto número 2).

...y por qué leerlo durante el verano:

Pues básicamente porque, como ya he explicado, la saga consta de siete volúmenes, la mayoría de los cuales superan las 500 páginas. Además, la aparente -nótese la cursiva- evasión que caracteriza al género fantástico convierte a la heptalogía de Harry Potter en una lectura perfecta para un verano de trepidante relax literario: os proporcionará entretenimiento sin fin, os mantendrá en vilo y os transportará a un mundo paralelo que os hará olvidar, durante un rato, los problemas que pueda haber en el vuestro.

Yo descubrí la saga a los 11 años y, aun ahora, cuasi-filóloga, me da pena que ya haya terminado, y no me da vergüenza alguna confesar mi pasión. Siempre me quedará releer...

Otros libros de J.K. Rowling reseñados en ULAD:  Animales fantásticos y dónde encontrarlos, Harry Potter y el legado maldito

domingo, 16 de octubre de 2016

Jack Thorne, John Tiffany & J. K. Rowling: Harry Potter y el legado maldito

Idioma original: inglés
Título original: Harry Potter and the Cursed Child
Año de publicación: 2016
Traducción: Gemma Rovira Ortega
Valoración: imprescindible para potterheads, claro. Para el resto de muggles... que lean antes toda la saga.

Atención, potterheads del mundo, aviso importante: por si no lo sabéis ya (que supongo que sí), ésta no es la octava novela de la serie Harry Potter, escrita por J. K. Rowling. Repito: no es una novela de Harry Potter. O puede que no lo sea, pero sí. O viceversa... Veamos: para empezar, no es una novela, sino una obra de teatro que está siendo representada en Londres desde este verano. Pero, para qué engañarnos, puede ser leída como una novela... Punto dos: no está escrita por J. K. Rowling, aunque sí es de ella la idea original y parece que ha participado activamente en el proceso de creación. Por último, aunque los protagonistas de la historia son en realidad Albus Severus Potter, segundo hijo de Harry y Ginny  -al que sin duda conocen ya los seguidores de la serie, por el epílogo de la misma- y su amigo Scorpius, hijo de Draco Malfoy (¿en esa familia no sabían poner nombres normales?), lo cierto es que también aparece, y mucho, el mismo Harry, así como Ron, Hermione, Ginny y Draco, todos con unos años y es de suponer que unos kilitos más (sólo falta por aparecer, maldición, el gran Neville Longbottom, el verdadero héroe de toda la saga). Así que, si lo pensamos bien y con cierta apertura de miras, va a resultar que sí, sea novela o no, sí que es el octavo libro de Harry Potter... ¡Albricias!

La historia, de hecho, comienza exactamente donde acababa la última novela: en el andén 9 y 3/4 la estación de King Cross, cuando Harry y Ginny acuden para despedir a sus hijos, especialmente a Albus, que va a pasar su primer curso en Hogwarts. A diferencia de su hermano James, Albus es un chaval más retraído e inseguro y temeroso de lo que se puede encontrar en el colegio. Para más complicación, se hace amigo enseguida justamente del niño que, en principio, menos parece convenirle y según pasan los años, la relación con su padre se va volviendo cada vez más complicada. Como era de esperar, acaba metiéndose en follones con resultados inesperados e incontrolables (como es típico con los adolescentes, claro, pero con la diferencia de que los muggles díscolos se pueden emborrachar, pelear o fumar porros y los jóvenes magos, además de todo eso, liarla parda con sus poderes). En realidad, más que las propias aventuras que viven los personajes de la historia, el verdadero tema de la misma es lo espinosa que puede ser la relación paterno-filial, tanto por un lado como por el otro: la dificultad de acertar en lo de ser padre (algo que no se enseña en ninguna escuela de magia) y la no menos complicada carga de ser un hijo que hereda buena parte de las circunstancias, tribulaciones y hasta desgarros de tus progenitores. También trata de la imposibilidad o incluso inconveniencia de arreglar los errores del pasado; la necesidad de asumirlos, por dolorosos que sean, como una parte de nosotros mismos.

Pero no nos pongamos solemnes; lo importante aquí es la cantidad de disfrute que nos puede proporcionar este libro gracias al reencuentro con unos personajes muy queridos para tantos lectores y la continuación de sus aventuras en un mundo mágico, aunque tsmbién ominoso, que discurre en paralelo a nuestro infinitamente más pedestre mundo muggle. Pese a no tratarse de una novela, la lectura se hace de lo más amena y desenvuelta, debido a estar compuesta de multitud de escenas cortas y, como es lógico, a base de diálogos. Por cierto, he de reconocer que no soy un gran conocedor de las limitaciones o características del arte dramático (de hecho, ésta es mi primera reseña de una obra de teatro, lo que no deja de resultarme curioso), pero sospecho que tiene que haber resultado complicado llevar a las tablas una obra con tantas escenas, que se desarrollan en muchas ambientaciones diferentes. Casi se diría que se ha escrito pensando ya en el guión de una película que, sin duda, antes o después se realizará...

Da lo mismo; en cualquier caso, este libro, esta obra de teatro, no deja de ser ante todo una nueva fuente de deleite, una causa de enorme placer para los innumerables potterheads -y no potterheads, caramba, con un poco de buena voluntad- repartidos por el mundo. Y prestos a disfrutar de nuevo con las aventuras y desventuras de sus magos favoritos. Aunque, para ser sinceros... ¿hay otros que se les puedan comparar? ; )

Otros libros de J.K. Rowling reseñados en ULAD: Heptalogía de Harry Potter, Animales fantásticos y dónde encontrarlos

martes, 8 de octubre de 2019

ULAD inaugura el premio ¡NOOOO! BEL

Estimados señores de la Academia. Dejen ya de jugar. Que si el año pasado no dan su premio por unos asuntillos de tema sexual. Que somos muy coherentes y no hay premios que dar, castigados todos a la cama sin postre.

Respuesta contundente: ULAD crea el NOVEL

Y ahora, este año, todo olvidado, pero el palmarés no puede quedar vacío. El tiempo, que todo lo borra y, como si hubiéramos saltado una casilla, y ahora DOS Nobel. Para recuperar la media. 
Oigan: esto es trampa. Y les va perfecto: pueden premiar a pares, contentando y compensando, a equidistantes no les va a ganar nadie: un hombre y una mujer, un novelista y un poeta, un representante de la literatura occidental y otro de las periféricas, uno blanco y uno de color, un escritor consolidado y uno casi debutante. O pueden premiar a un pianista y a un guitarrista. Ejem. O mejor, a ciertos dos escritores españoles muy machotes y muy amigos. Qué comodona les ha quedado la jugada. Pueden optar por un escritor comercial y otro artístico. 
La de escritorzuelos que estarán ilusionados porque este año hay dos premios y eso dobla sus posibilidades. Cuánta ilusión en cuántos despachos llenos de papelotes o presididos inmaculadamente por una máquina de escribir, por un PC, esperando pacientes a la prensa dispuesta a fotografiar el RINCÓN DONDE CREA EL GENIO. 
POR DOS.

Respuesta aún más contundente: ULAD crea el ¡NOOOO!BEL

Porque ULAD es un blog cohesionado e integrado por 10 personas de conducta recta e intachable, 10 seres humanos a los que poco hay que reprochar salvo el tamaño de las baldas de sus estantes. Olvidemos la pequeña escisión de la rama catalana y el asunto que acabo con la fusión entre MAS ULAD y MENOS ULAD. Estamos unidos, estamos fuertes, miramos adelante.

Y este es nuestro premio: nuestros colaboradores explican quién NO debería ganar el Nobel, quién ni de coña debe alzarse con el honor, con el prestigio, CON LA PASTA, porque no nos gusta nada lo que hace, porque no aguantamos lo que escribe, por pura envidia. Motivos no nos faltan. Adelante.


AMÉLIE NOTHOMB, por Francesc Bon


Lo mío con la escritora belga es para llorar. Para reverdecer, o quizás rectificar sensaciones, leo Barba Azul, novela de hace unos años (pone la sinopsis, vigésimoprimera, desde entonces ha publicado 7 más, incluyendo una titulada Riquete el del Copete), y casi sollozo (habrá reseña, qué diantres). Pero con tamaña producción, su condición de escritora de pequeño país, los precedentes de Modiano, de Jelinek... tengo algo de miedo de que los señores de la Academia la tengan en cuenta. Una autora que emplea las portadas de sus libros para enseñar sus poses-con-sombrero acompañadas de expresión vivaracha, casi siempre la misma. Que pinta a sus personajes con trazos gruesos de simplicidad o fragilidad casi paródicos. Que suelta puntualmente sus cien pagínitas de volatilidad tiznada de trascendencia de suplemento dominicial. Que ensucia el catálogo de Anagrama de manera incomprensible, año tras otro. La palabra es REPUGNANCIA. Ni se les ocurra.


PAULO COELHO, por Carlos Andia

La gente es idiota. O no, peor, se ha quedado sin referentes. Ya no cuela la recompensa de la vida eterna, ni los ideales de justicia o de una sociedad nueva. Nos han convencido de que no hay más que sálvese quien pueda, de que el sistema no se va a mover por mucho que gritemos o recemos. Y aquí aparece él, Coelho, irrigando el planeta con sus frases redondas, sugiriendo que hay una Dimensión Diferente donde un Espíritu Recto conecta con el Alma de las Cosas y finalmente la Armonía Universal se instala en nuestras vidas. Igual no hay Cielo para los justos ni paraíso socialista, pero si tu hijo está enfermo, o te echan del trabajo, o piensas que tu vida es una mierda, Coelho tiene la frase perfecta para reconducirte al Equilibrio.
En su día tuve la mala sombra de reseñar aquí el único libro de este individuo que ha disfrutado del honor (inmerecido, sin duda) de una entrada en el blog. Me arrepiento. Ya sé que vende mucho, que grupos editoriales le pagan bien por escribir en suplementos, pero me da pena. Siento que haya gente que se deje embelesar por tantas sandeces. Y solo me queda un consuelo: en el fondo, este tipo es inofensivo, es una droga cutre, no muy cara, que a él le hace rico y a los demás, a lo sumo, nos provoca un sarpullido.


J. K. ROWLING, por Oriol Vigil

Esta autora es mundialmente conocida por haber escrito la heptalogía protagonizada por Harry Potter. Y sí, sé que J. K. Rowling ha publicado otras cosas. Sin ir más lejos, ha hecho sus pinitos en novela negra o ficción adulta. Pero mucho me temo que en eso no la reivindica ni Dios.
Ya puestos, tampoco entiendo que se reivindique a Harry Potter como si de una obra maestra de literatura juvenil se tratara. Claramente, esta exitosa saga va de mal en peor (aunque hay que reconocer que sus dos primeras entregas funcionan a su manera): un worldbuiling y un sistema de magia inverosímiles, mensajes poco intuitivos, continuidad cada vez más contradictoria...
Pero claro, piensa Rowling, a la gente le gusta Harry Potter, y todo lo demás es un fracaso, así que hay que exprimirle, a él y a su universo. Sacarle el dinero a los potterheads a base de libros "complementarios" más próximos al merchandising que a genuinos productos literarios. Aprobar como canon una pieza teatral que parece más bien un vulgar fanfiction.
Por si lo dicho no fuera suficiente para cuestionar la calidad como narradora de Rowling, la tía va y desempeña un flagrante ejercicio de intrusismo al escribir, sin tener ni p*ta idea de cómo hacerlo, varios guiones cinematográficos (relacionados con el mundo de Harry Potter, of course).
Y una última cosa: ¿esta mujer no ha oído hablar de la muerte del autor? En Twitter no deja de ampliar innecesariamente el universo de Harry Potter (también suelta rancias diatribas políticas, pero eso dejamos que lo critiquen otros blogs). ¡LO QUE NO HAS ESCRITO EN LAS NOVELAS, PELÍCULAS, ETC, LO DEJAS A LA IMAGINACIÓN DE TUS LECTORES, PESADA!


KARL OVE KNAUSGARD, por Koldo CF

Porque estoy hasta las narices de esa literatura del yo que no es otra cosa que un continuo mirarse al ombligo, porque el interés que puede tener (para mí) este tipo de literatura procede bien de una "nueva estética narrativa". bien de una vida "excepcional" o bien de una proyección de lo individual hacia lo colectivo y creo que no se da ninguno de los tres casos, porque me aburre soberanamente, porque la potencia ambición sin control no sirve de nada, porque tienes los santos cojones de ponerle el título de "Mi lucha" a las 21222851 páginas de la historia de tu vida (¿"Mi lucha" llevar a tu hija a un cumpleaños, "Mi lucha" hacerte pajas, "Mi lucha" emborracharte en la adolescencia?), porque no te hacen falta ni el premio ni la pasta (joder, que eres KOK, un noruego de dos metros, con pinta de estrella del rock y más atractivo que un plato de jamón ibérico acompañado de una botella de Dom Perignon) y porque si no le dieron el Nobel a Thomas Berhard... ¿cómo te lo van a dar a ti, alma de cántaro?

P.S.: También un poco por tocarle las narices a Marc, la verdad.


CUALQUIER MIEMBRO O MIEMBRA DE LA RAE, por Juan G. B.


Es obvio que candidatos/as para no merecer jamás de los jamases este premio sobran; mis compañeros han nombrado a varios (yo añadiría al franchute ése con pinta de clochard), pero, ante la imposibilidad de decidirme por nadie, me vais a permitir que haga un disparo por elevación: no se lo daría a ningún o ninguna baranda de los que calientan el sillón en la Real Academia Española de la Lengua. Mis razones (tengo más):

  1. Porque aún me dura la vergüenza ajena de cuando se lo dieron a Cela. Además del espectáculo de él y su mujer bailando el vals, por la caterva de lameculos que salieron hasta de debajo de las piedras.
  2. Porque todos sabemos que los literatos (incluyo en esto a periodistos) que entran en tan venerable institución lo hacen por puro postureo, para figurar y disimular su mediocridad como autores. No me refiero a filólogos y lingüistas: fijo que José Antonio Pascual, director del Nuevo Diccionario Histórico del Español, curra más en un solo día que todos los CebrianesGoytisolosGimferreresMolinasAnsones en los muchos años que lleven allí.
  3. Que todos los escritores miembros de la Academia son un poco peñazo, para que nos vamos a engañar (sí, incluso PérezZzz-Reverte, que se supone escribe novelas de aventuras y acción): Soledad PuértolazZzz, Javier MaríazZzz, Felix de AzZzúa, Luis Mateo DíezZzz... El único con un poco de chispilla era Álvaro Pombo, pero desde que ya no da mítines de UPyD ha decaído bastante (a ver si le dejan en esta ¿nueva? campaña).
  4. Que mola pensar en la envidia que corroerá a todos éstos cuando se crucen en los pasillos con Vargas Llosa (quien, y dolerá más o menos, pero hay que reconocerlo, sí había hecho méritos para que le concedieran el Nobel). Y encima tendrán que ofrecerle la mejor de sus sonrisas, pues no sólo es uno de los suyos: es el puto macho alfa de la manada.

E.L. JAMES, por Beatriz Garza


Alfred Nobel dejó por escrito en su testamento que el Premio Nobel de Literatura se le entregara «a quien hubiera producido en el campo de la literatura la obra más destacada, en la dirección ideal». Y se fue al otro mundo convencido de que tales directrices eran suficientes para diferenciar la LITERATURA del resto de mierdas varias que se publican a diario, se venden como rosquillas, se adaptan al cine y conducen a autores hasta los primeros puestos de la lista Forbes; como sucede con E.L. James. Pero no voy a argumentar por qué E.L. James no se merece el Nobel, si no por qué sí se merece el NOOO-Bel y es que, señoras y señores, lo que ha conseguido esta mujer es digno de llevarse un premio:
  • Ha conseguido que sus Cincuenta sombras III y III se convierta en la obra erótica de referencia. ¡Qué importa que D.H. Lawrence escribiera El amante de Lady Chatterley hace casi cien años! Ella ha sabido empezar de cero para buscar la esencia del erotismo y he aquí los resultados: cero esencia, cero erotismo y cero literatura.
  • Ha logrado rellenar (y rentabilizar) centenares de páginas con personajes absolutamente planos e inverosímiles, conflictos facilones y poco desarrollados y una voz narrativa menos convincente que las audiodescripciones de las películas para personas invidentes.
  • Ha situado la, hasta hace no mucho relegada, literatura erótica en la primera línea de los estantes de las grandes librerías, junto a las memorias de Belén Esteban y el libro de recetas del chef de moda. Oh, pues en tal caso muchas gracias, señora E.L. James.
Y es que para que E.L. James mereciera el Nobel de Literatura tendría que vivir más de cien vidas y en todas ellas dedicarse a cualquier cosa menos a escribir.


JAVIER MARÍAS, por Santi

Sí, sé que me arriesgo más que muchos de mis compañeros, porque mi candidato al ¡Nooooo! Bel tiene opciones de ganar el Nobel, el de verdad. Por lo menos, eso dicen todos los años todas las encuestas. Y la verdad, creo que sería un error y una oportunidad desaprovechada. Mi opinión sobre Marías ya la expliqué en esta otra entrada, así que no me voy a repetir. Solo añadiré que darle el Nobel a Marías ahora, que se ha convertido en un representante de lo antiguo y lo establecido (tanto en literatura como en varios ámbitos sociales y políticos, en particular en relación con el feminismo) sería darle en el siglo XXI un premio a un escritor que sigue anclado en el siglo XX. Si en su momento Marías pudo ser innovador y rompedor en el contexto de la literatura española, ahora en cambio es un peso muerto: más de lo mismo, sin riesgo ni ruptura. El Nobel no puede premiar eso.


JOHN BANVILLE, por Montuenga

Al paso que va, no me extrañaría que el escritor irlandés John Banville –desdoblado en Benjamín Black cuando escribe novela negra– aparezca cualquier año de estos en la lista de candidatos. Por ello, y sin negar sus evidentes méritos –reconocidos  con importantes galardones, entre ellos el Príncipe de Asturias 2014– he creído oportuno incluirlo en la lista uladiana de No-Candidatos al premio.
Comienzo por su prosa que, a juzgar por la traducción al castellano, es correcta, agradable, cuidada y lo primero que suele destacarse. Se reconoce además su sobriedad. Sin embargo, sus personajes suelen estar desdibujados, abusa de las coincidencias y sus descripciones tienen una extensión desproporcionada. Intuyo un carácter laborioso que construye sus tramas con dedicación y pule incansablemente sus escritos, pero ese afán perfeccionista acartona un poco (o un mucho) sus historias, de tal manera que a algunos nos resulta imposible conectar emocionalmente con ellas. Sospecho que su autor, absorto en los aspectos técnicos, evita implicarse a fondo. Pero, como bien saben, el primer requisito de un relato, de cualquier relato que se precie, es interesar al lector, y somos unos cuantos los que nos quedamos más bien fríos leyéndole, tanto en su faceta de novelista serio como en la otra, más lúdica a priori. Yo, la verdad, tampoco encuentro tanta diferencia entre las dos.

Hablando claro, Banville no solo me aburre: ni siquiera soy capaz de recordar ni uno solo de sus argumentos; a mi entender les falta consistencia, por eso al poco tiempo se desvanecen en el aire. Sin embargo, admiradores tiene, eso no se puede negar. Sus motivos tendrán, digo yo.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Zoom: Animales fantásticos y dónde encontrarlos de J.K. Rowling

Idioma original: inglés
Título original: Fantastic Beasts & Where to Find Them
Año de publicación: 2010
Traducción: Alicia Dellepiane
Valoración: Está bien, para muggles; pero imprescindible para magos y potterheads


¿Quién no ha querido tener de mascota a un puffskein?¿O ha soñado con poseer una capa de invisibilidad trenzada con pelo de demiguise?¿O ha tenido pesadillas por culpa de las agromántulas? ¿Cómo?; ¿que no les uena ninguno de esos animales?¿Qué hay, entonces, de las quimeras, los hipogrifos y centauros?; ¿gnomos, trolls, leprechaums, hadas...?¿Los yetis? Seguro que eso ya sí, ¿verdad? (por no hablar de los celebérrimos dragones)... animales fantásticos todos, como indica el título del libro. Aunque puede que lo sean para nosotros, los simples muggles -porque doy por hecho que la mayoría de los que leen este blog son también muggles, como un servidor-, pero no para los magos, que no sólo conviven con estos animales, sino que les protegen y ocultan de miradas profanas -aunque en más de un caso, también se ven obligados a protegerse ellos de los bichos... digo, bestias... bueno, lo que sean-; para conocerlos, en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería se estudia este libro, obra de Newt Scamander, funcionario del departamento de Regulación y Control de las criaturas Mágicas, del Ministerio de Magia.

Se trata de una obra eminentemente práctica, por tanto: aprenderemos aquí los hábitos del ashwinder, a defendernos de un pogrebin ruso y el curioso origen del quintaped. O a distinguir entre un Colacuerno húngaro o un Galés Verde común (aparte del color, se entiende). Pero también es un libro de lo más ameno y divertido, que encantará, sin duda, a los potterheads y no decepcionará a quien no lo sea, que puede estar seguro de que pasará un rato entretenido y hasta delicioso leyéndolo. Además, conviene estar al corriente del contenido de esta obrita, no sólo para evitar las travesuras de los duendecillos o las mordeduras de los plimpys de agua, sino, sobre todo, porque en ella se basa uno de los estrenos cinematográficos que podemos prever más publicitados del próximo 2016, primera parte, al parecer, de una nueva trilogía de la "saga Potter" (pero sin Harry, Ron Weasley o Hermione, me temo...). Cómo conseguirán sacar tres largometrajes basándose en un librito de poco más de 50 páginas es todo un misterio para mí, pero bueno, si se pudo hacer a partir de El hobbit, supongo que puede repetirse la jugada... Más aún si se trata, como es el caso, de cosa de magia.

O, mejor dicho, magia es lo que nos hará falta a nosotros para librarnos del asedio mediático, así que, para qué resistirnos: mejor relajarnos y disfrutar...



También de J. K. Rowling en Un Libro al DíaLa heptalogía de Harry Potter, Harry Potter y el legado maldito

martes, 6 de agosto de 2019

Terry Pratchett & Neil Gaiman: Good Omens - Buenos presagios

Idioma original: inglés
Título original: Good Omens
Año de publicación: 1990
Traducción: María Ferrer
Valoración: Bastante recomendable, sin duda

El Fin del Mundo fue un día de verano a finales del siglo pasado y comenzó en un villorrio de Inglaterra, cerca de Oxford, ¿no lo sabíais? La verdad es que a todo el género humano le pilló por sorpresa, a pesar de que lo que iba a ocurrir estaba detallado con pelos y señales en un libro de título Las Buenas y Acertadas profecías de Agnes la Chalada, escrito por la misma... En fin, que aún así, no se pudo hacer nada para evitarlo... o quizá sí (hay que leer este libro para saberlo), porque el ángel y el demonio que estaban por entonces de retén en Inglaterra,Afirafel y Crowley, no parecían muy contentos con la decisión de declarar el Armagedón, el Apocalipsis y toda la pesca... de hecho, se encontraban bastante a gusto en este nuestro planeta, entre los humanos, esos dos. Lástima que para evitar el desastre tuvieran que localizar al Anticristo, y el Anticristo, ejem... se les había extraviado. Cosas que pasan.

Como podéis ver, honrando la acendrada tradición de un Libro Al Día de reseñar libros que se han convertido en exitosas series de televisión (es broma, en realidad, las solemos reseñar bastante antes, merced a nuestro excelente ojo para estas cosas), aquí tenemos hoy Good Omens, publicado en su momento, hace casi treinta años, como Buenos presagios en España (aunque en las últimas reediciones y debido, precisamente, a la mencionada serie, ha conservado su título en inglés (*)), que supuso una celebrada y descacharrante colaboración de los que , ya en su momento, pero sobre todo a partir de ahí, se convertirían , junto a Alan Moore, en los grandes de la fantasía británica de nuestra época: el prolífico Neil Gaiman Terry Pratchett (hace no mucho fallecido). Dos tipos que sin duda se lo pasaron en grande imaginando esta historia llena de humor, ángeles, demonios y anticristos. pero también brujas y cazabrujas, jinetes apocalípticos, moteros, médiums BDSM, monjas satánicas, militares americanos, teleoperadores, extraterrestres y tibetanos, entre otros ingredientes. Todo aderezado con la música de Queen.

Porque, eso sí, la novela es un poco ochentera/noventera y algunas de sus referencias (aunque no la de Queen, eso seguro) puede que no las pillen del todo las nuevas generaciones de lecctores... ¿cómo explicarles, por ejemplo, a los chavales de hoy, que la posibilidad de un apocalipsis de verdad, provocado por una guerra termonuclear, era algo que teníamos bastante presente en aquellos felices años en que aún coleaba la Guerra Fría? de todos modos, es el único pero que se le puede poner a una novela estupenda y muy divertida, que puede hacer las delicias de cualquiera que se plantee pasar un buen rato entre sus páginas. Novela, además que muy posiblemente esté en el germen de otros títulos y sagas aún más exitosos; no me extrañaría nada que J. K. Rowling hubiese escrito sus Harry Potter bajo el influjo de estos Buenos presagios (de la misma forma que en esta novela se deja notar, aunque en otro tono, la influencia de los cómics de John Constantine... (que aparecía, además, en los cómics de la serie Los libros de la magia, guionizados por Gaiman, y cuyo protagonista, el joven mago Timothy Hunter parece ser un antecedente claro de... Harry Potter). En fin, todo esto da lo mismo: lo importante es que si queréis parar un buen rato, incluso tronchante a veces,no dudéis de leer esta novela... o ver la serie, o ambas cosas. No vaya a ser que empiece otra vez el Apocalipsis y no nos dé tiempo ; )

(*) Por cierto, que un grupo religiosos norteamericano, al parecer, se ha dedicado a recoger miles de firmas para solicitarle a Netflix que retire esta serie por su contenido blasfemo. Están en su derecho, así que nada que objetar, por supuesto, excepto que la serie ha sido producida por Amazon...




Otros títulos de Terry Pratchett reseñados en Un Libro Al Día: El color de la magia

sábado, 21 de marzo de 2020

Mariana Enriquez: Nuestra parte de noche

Idioma: español
Año de publicación: 2019
Valoración: Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio...


Bueno, lo suelto rápido para que duela menos (el sopapo que me puedo llevar de algún fan, quiero decir): Mariana Enriquez ha escrito un Harry Potter para adultos.

A ver, no me refiero a que Nuestra parte de noche se desarrolle en un colegio Hogwarts donde el alumnado se entregue a prácticas BDSM ni nada de eso... Pero, vaya, cierta influencia de la saga HP en esta novela me parece evidente: hay un mundo oculto para los que no pertenecemos a él, hay invocaciones y conjuros, creyentes de sangre más "pura" que otros y también un niño que debe ser protegido del lado tenebroso. Asimismo, sospecho, podríamos encontrar sin dificultad otras referencias del subgénero "ocultismo teen", tipo Cazadores de sombras y cosas así. E incluso, y no creo equivocarme, un regusto a American Gods, de Neil Gaiman. Todo bien pasado, eso sí, por el tamiz de una argentinidad sin complejos y con un sesgo, ya digo, muy adulto: aquí, además de la inquietante presencia de lo sobrenatural que ya se presupone, encontramos crueles asesinatos, torturas horribles, mutilaciones pavorosas, desaparecidos políticos, drogas varias y sexo a manta, en gran medida homosexual (esto tampoco salía en los libros de J. K. Rowling, aunque recordemos también que se sabe muy poco de lo que ocurría en la casa Hufflepuff).

Tampoco es que me queje de esta primera impronta "harrypottense", o como se quiera decir, de la novela; funciona o deja de funcionar como cualquiera de los demás elementos que la conforma: desde el punto fantasmagórico más clásico -con especial hincapié en el apartado "casas encantadas" (Jackson, Danielewski), al terror ambiental, ominoso, del gran King. O incluso, por qué no, cierta estilización, o casi, del "horror cósmico" de Lovecraft... (y, por lo que he leído, también puede que haya un poco o un mucho de Clive Barker aquí, aunque en este caso, habría que preguntarle a Oriol). Por no olvidar ese otro abanico que va desde el terror político al costumbrismo más o menos chungo; desde la antropología de los cultos populares al submundo de las sectas ocultistas... en fin, un variado popurrí que, repito, en unas ocasiones funciona mejor que en otras, lo que tampoco es para extrañarse en una novela larga -casi 666 páginas, de hecho- y contada atendiendo a distintas voces en diferentes escenarios.

Ligera sinopsis para que se me entienda: un niño huérfano vivía en un armario bajo la escalera de la casa de sus tíos... No, en serio: la novela comienza cuando, un día de comienzos de los 80, un padre aquejado de una dolencia cardíaca, Juan Peterson y su pequeño hijo Gaspar salen en coche desde Buenos Aires hacia la selvática Misiones, de forma medio clandestina, aunque no queda claro si huyendo de o en busca de algo. Viajan ellos solos porque Rosario, su esposa y madre, respectivamente, ha muerto poco antes. El viaje -¿la huida?-, que en principio puede parecer motivado por las circunstancias políticas del país y el momento, enseguida se nos revela a través del prisma de lo sobrenatural, lo esotérico... (el comienzo de la novela, por cierto, podría constituir por sí mismo un desasosegante cuento de los que escribe Enriquez... lo que no significa, ni mucho menos, que el libro sea un cuento alargado); pronto conocemos la existencia de una enigmática Orden que rinde culto a una oscura y terrible divinidad y con la que los "fugitivos" están íntimamente relacionados...

No cuento más: la trama avanza y retrocede en el tiempo, va ganando en complejidad pero también ofreciendo explicaciones a lo que no entendemos en un principio... lo que supone, para mi gusto, uno de los problemas de esta novela, pues los elementos, los mecanismos que la articulan, si se quiere, resultan más eficaces cuanto más esquivos e inasibles parecen, menos evidentes, y funcionan peor cuando se nos desvela -hasta cierto punto, claro- su misterio. También es cierto que el grandísimo talento literario de Mariana Enriquez se despierta sobre todo -y de forma asombrosamente rápida- cuando aparece en escena el componente sobrenatural y, en cambio, se muestra más rutinario en esos momentos, inevitables, por otra parte, en una novela tan larga, que son más descriptivos o que sirven de transición entre uno de los puntos cimeros de la narración y otro. La misma disparidad encontramos respecto a los personajes: los protagonistas, Juan y Gaspar, están dibujados con gran esmero en toda su complejidad -sobre todo el padre-, al igual que la relación única que mantienen entre ellos, una simbiosis en equilibrio entre el amor y la brutalidad (que resulta más sensible aún cuando el niño es más pequeño). Mientras que otros personajes, sin embargo, por peculiares que sean, se nos muestran más planos, en comparación. Y en algún caso, incluso pura caricatura, aun terrorífica...

¿Significa todo esto que Nuestra parte de noche es una novela fallida, que debemos pensar que su autora resulta más -muy- ducha en el relato o la novela corta? Ni mucho menos, pero ocurre que a veces la ingeniería que requiere montar una estructura de cierta envergadura, el esfuerzo compositivo de una gran obra pictórica, cinematográfica, literaria, puede acabar por subordinar en exceso, incluso eclipsar, el detalle, ese manar creativo que debe ser incesante y fluir sinuoso a lo largo de toda la, en este caso, novela, para irrigar y hacer crecer no ya cualquier narración escrita, sino, sobre todo, aquello que podemos llegar a considerar literatura (menuda frasecita cursi me ha salido, ¿eh?). De eso hay mucho en esta novela, pero no todo, no en todo momento. O no en la medida en que nos había acostumbrado esta escritora... y de eso no tiene la culpa Harry Potter. Quizá tampoco la propia Mariana Enriquez; sencillamente, es que no se puede hacer todo perfecto, y ya está.


Otros títulos de Mariana Enriquez reseñados en Un Libro Al Día: Las cosas que perdimos en el fuegoLos peligros de fumar en la camaLa hermana menorAlguien camina sobre tu tumbaEste es el marBajar es lo peor, Cómo desaparecer completamente

sábado, 21 de agosto de 2010

Agatha Christie: Asesinato en el Orient Express

Idioma original: inglés
Título original: Murder on the Orient Express
Año de publicación: 1934
Valoración: está bien

Agatha Christie escribió libros como churros, y yo leí muchos de ellos en un momento muy concretode mi vida que coincidió con mi "época Stephen King". Salvando obvias diferencias, ambos autores me han proporcionado muchas horas de entretenimiento, y, como discutíamos en los comentarios de mi reseña de la saga Harry Potter, hay veces que "sólo" -que no es poco, ojo- buscamos que un libro nos haga mordernos las uñas con avidez.

Salvo excepciones, y la novela que hoy reseño es una de ellas, los libros de Christie se mezclan en mi cabeza en un desorden de argumentos, personajes arquetípicos (la viuda negra, el mayordomo abyecto, el joven heredero...) y misterios indefinidos. Y es que todos estos elementos suelen diferenciarse poco entre ellos. No obstante, el Asesinato en el Orient Express dejó una asombrada huella que ni el tiempo ni otros libros de mayor profundidad argumental y calidad estética han podido borrar. Y es que el desconcertante crimen que el detective Hércules Poirot se encarga de resolver para nosotros es del todo original. Aquellos que gustan de jugar a los detectives cuando leen este tipo de novelas se quedarán, a buen seguro, con un palmo de narices.

Para despertar el gusanillo, os hablaré del asesinato en cuestión: un hombre muere apuñalado en el compartimento contiguo al del famoso detective belga en el Orient Express, y no sólo presenta su cuerpo doce puñaladas asestadas por diferentes manos y con diferente hondura (algunas son claramente obra de un diestro, otras de un zurdo...), sino que las numerosas pruebas encontradas en la escena del crimen apuntan a dispares sospechosos.

E incluso algunas de estas pistas parecen haber sido dejadas allí intencionadamente. Tendréis que leerlo para descubrir el motivo ;)

También de Agatha Christie en ULAD: Noche eternaMisterio en el CaribeDiez negritos

martes, 24 de julio de 2018

Walter Scott: Ivanhoe

Idioma original: inglés
Título original: Ivanhoe 
Año de publicación: 1820 
Traducción: Juan Tomás y Salvany 
Valoración: recomendable

¿Qué leía la chavalería (palabra vintage a recuperar) antes de, qué sé yo, Geronimo Stilton y Harry Potter y los libros del detective esqueleto como se llame y de María Frisa y Laura Gallego? Pues qué va a ser, los Cinco, los Tres Investigadores, las novelas de Julio Verne, de Emilio Salgari, de Karl May, La isla del tesoro, Mujercitas (chicas y chicos, eh...) y, last but not least, libros de Walter Scott: Ivanhoe, preferentemente. En versión adaptada y reducida, por lo general, puesto que la obra original, resulta quizás demasiado "tocha" y prolija para los tiernos lectores prepubescentes. Aunque quizás sea esa minuciosidad en el detalle, amén de sus otras cualidades, claro, lo que la hace más atractiva para el lector adulto. Otra cosa es si este lector adulto está interesado además en el rigor histórico, pues si bien el escocés Walter Scott está considerado, con justicia, como uno de los progenitores de la novela histórica, también es cierto que fue, ante todo, un escritor romántico, y por tanto,  también proclive a la exageración o mixtificación de los hechos y personajes con los que trataba, para que sirviesen de acuerdo a sus fines estéticos. Así, esta novela, ambientada a finales del siglo XII, cuenta la historia de un caballero sajón, Wilfred de Ivanhoe, que ha partido a las Cruzadas junto al rey Ricardo Corazón de León, el cual posteriormente ha sido capturado por sus enemigos y mantenido en cautividad en Austria. Mientras tanto, el reino de Inglaterra está bajo el gobierno del príncipe Juan (sí, el de Robin Hood, que tampoco es un desconocido en esta obra) y los nobles de origen normando, que mantienen una agresiva rivalidad con los conquistados sajones.

Sin entrar en detalles argumentales, hay que decir que en esta novela encontramos todo una panoplia de personajes y situaciones clásicos de cualquier novela de aventuras medievales: caballeros misteriosos que se baten en torneos y se apresuran a salvar a las damiselas, nobles que anteponen su honor a cualquier otra cosa, frente a otros que no hacen más que felonías, intrigas por el poder, bandidos de buen corazón,  siniestros templarios, fieles siervos de la gleba, juicios por brujería, batallas para conquistar castillos... en fin, un poco de todo, que hace que la lectura de esta novela sea un disfrute para el amante del género de aventuras. Ya digo que quizás el estilo decimonónico  pueda ralentizar la lectura, al menos para lo que estamos acostumbrados en las novelas "históricas" de hoy, pero eso, a quien le pille el punto, no dejará de acrecentar su disfrute.

Cierto es, ya digo, que la precisión histórica de la novela resulta cuestionable -por ejemplo, parece que el verdadero rey Ricardo era bastante más capullo menos presentable de lo que aparece aquí-; aún así, en la misma podemos encontrar varios asuntos que resultan fundamentales para el estudio de la Historia medieval (hasta donde yo recuerdo), como son las rivalidades entre los distintos grupos étnicos o nacionales que  configuraban la sociedad europea de la época -con los judíos llevándose la peor parte-; competencia entre el rey y los nobles por quedarse con el botín las rentas campesinas; importancia creciente de las órdenes religiosas  militares -auténticas multinacionales de ese momento-, la incipiente expansión europea por medio de las Cruzadas, con la excusa de la religión... en fin, un panorama de lo más interesante, antesala, además, del primer atisbo "constitucionalista", con la Carta Magna que firmaría pocos años después -bien que obligado- el rey Juan Sin Tierra. Pero esa, amigos, ya es otra historia...


Otras obras de Walter Scott reseñadas en Un Libro AL Día: La novia de Lammermoor

sábado, 17 de septiembre de 2011

P. D. James: Hijos de hombres

Idioma original: inglés
Título original: The Children of Men
Año de publicación: 1992
Valoración: se deja leer

Pues este es un caso raro: una novela que me ha gustado menos que la película que se basó en ella, una adaptación dirigida por Alfonso Cuarón (que también dirigió una de las entregas de Harry Potter) con Clive Owen y Julianne Moore. La película, sin ser yo un experto en cine, me pareció estética y narrativamente bastante buena; la novela, en cambio, me ha decepcionado mucho. Y mira que P. D. James, en su faceta de escritora policiaca, me gusta bastante...

Aunque hay bastantes modificaciones entre el libro y la película, la base argumental es la misma: en un futuro no tan lejano, toda la humanidad ha quedado simultáneamente estéril, y está por lo tanto abocada a la extinción. Al mismo tiempo, y como consecuencia de lo anterior (aunque el lazo lógico entre las dos cosas me parece bastante débil), en Reino Unido se ha instaurado una dictadura a lo 1984, gobernada con mano de hierro por el Guardián. Los omegas (la última generación de la humanidad) imponen el terror en las calles, mientras que los ancianos son "eutanasiados" en suicidios colectivos llamados Quietus.

A la novela le veo dos pegas fundamentales: narrativamente, mezcla fragmentos de diario del protagonista, Theo Faron, con fragmentos en tercera persona, sin que se consiga entender muy bien esta dualidad, que además no se aprovecha de ninguna forma creativa (por ejemplo, para contraponer la visión de Faron con la de otros personajes, o con la voz supuestamente objetiva del narrador en tercera persona). Pero sobre todo lo que menos me gusta es que se nota que P. D. James ha querido escribir su propio 1984, y no lo ha conseguido: sus esfuerzos por darle grandiosidad a la trama fracasan; las descripciones del sistema administrativo y punitivo dictatorial están claramente forzadas y no resultan explicables desde el punto de vista narrativo; la "conversión" de Theo Faron de "malo" a "bueno" es excesivamente rápida; los paralelismos entre el Guardián y Rolf (uno de los rebeldes a los que se une el protagonista) en la parte final de la novela son tan obvios que resultan ridículos... Tampoco ayudan demasiado algunos aspectos de la traducción (independientemente de lo que dijera el original, traducir "tomó el recordado desvío" no es aceptable) y algunas erratas, no demasiadas (por ejemplo "el hombruno estaba interesado" por "el hombre no estaba interesado") pero suficientes para sacarte de la lectura.

No le pongo un "repugnante" a la novela porque, bueno, porque no es repugnante. Es una novela distópica más, con un planteamiento interesante (la idea de la infertilidad; no tanto la del autoritarismo que ya está muy vista) pero que se queda a medio camino: ni es tan entretenida como una novela de consumo rápido, ni consigue adentrarse en el terreno de las obras maestras del género, como a P. D. James le habría gustado.

lunes, 2 de noviembre de 2020

David Muñoz y Rayco Pulido: Sordo

Idioma: español

Año de publicación: 2008 (edición ampliada en 2018)

Valoración: recomendable


Existe una tendencia bastante asentada en los últimos tiempos en el mundo de la novela gráfica/cómic que, no diré que llegue a irritarme, pero sí que me hace levantar una ceja en las venturosas ocasiones en que puedo visitar una librería o las más habituales en que examino las páginas web de editoriales y bibliotecas: la publicación, en este formato de cómic/novela gráfica, de títulos que han aparecido antes como novelas "convencionales", o sea, todo letra, sin dibujicos... No me refiero a versiones de clásicos de la literatura, como la que hizo este mismo dibujante del que trata la reseña de hoy, Rayco Pulido, de Nela, de Pérez Galdós, o la estupenda versión de Beowulf de David Rubín y Santiago García; es decir, nuevas interpretaciones que aportan una visión fresca y, a  veces, insólita de obras ya conocidas (y por ende, menos apreciadas de lo que merecen). No, me refiero a versiones de novelas que están viviendo su ciclo comercial en estos mismos momentos y de las que, supongo, se quiere ofrecer un nuevo producto a sus más acérrimos lectores o, sospecho que también, una forma más accesible de leerlas a quien no quiere gastar su tiempo en un tocho de x páginas... Es decir, que juntas podemos encontrar la novela en tapa dura (a veces con algún extra), su edición de bolsillo, su versión como novela gráfica y, en más de un caso, la película o serie de televisión, si es que se ha hecho (e incluso el videojuego y el juego de mesa si hablamos, por ejemplo, de Harry Potter).

De ahí que resulte casi refrescante, al menos para mí, encontrar algún caso "clásico": una novela gráfica, en este caso, que tras su publicación en 2008 suscitó el interés de algún cineasta como para escribir un guión a partir de ella, que se convirtió en película en 2018. Y, a raíz de la aparición del largometraje, la casa editorial publica una nueva edición del cómic con otra cubiereta, alguna página añadida, etc., pero todo de una forma sencilla, clara, sin piruetas mercadotécnicas ni joint ventures de la industria del ocio para adultos... (perdón, voy a borrar lo de ocio para adultos, que suena fatal).

La historia que nos cuenta este libro es aparentemente sencilla pero contundente: en 1942, Anselmo es un "maquis" (en el caso español, y para quien no lo sepa, un guerrillero republicano que luchaba contra la dictadura franquista tras la Guerra Civil) quien, durante una operación de sabotaje contra un puente ferroviario en los Pirineos, queda sordo a resultas de la explosión. El resto de sus compañeros muere, excepto el jefe de la partida, Roberto, que queda malherido y es capturado. Anselmo se refugia en el bosque y sordo como está , trata de sobrevivir de la mejor manera que puede, al tiempo que establecer contacto con la mujer de Roberto en un pueblo cercano y buscar la manera de pasar a Francia, con vistas a una futura liberación de alguna parte del territorio español por los guerrilleros, para forzar a los Aliados a intervenir contra Francia (este intento se produjo, en efecto, en 1944 en el valle de Arán, tras la liberación de Francia).

La mayor parte del cómic transcurre, por tanto, sin palabras, con un Anselmo solitario que tiene  que lidiar con su imprevista sordera, sobrevivir y, al tiempo, evitar los peligros que le depara el bosque y su vida de fugitivo. Se trata de una historia que se pregunta por la posibilidad para un hombre de volver a la Naturaleza, de vivir, por el motivo que sea, apartado del resto de la sociedad, de la que no tiene ya claro si forma parte o no (en literatura se me ocurre algún otro título que explora esta vía, como Robinson Crusoe, claro, o Walden y en cine, Las aventuras de Jeremiah Johnson, Naúfrago, El renacido...). Cierto que Anselmo se ve obligado a apartarse, mientras que él, de alguna forma, trata de mantener el contacto humano -incluso imaginando una historia de amor-, pero, al fin y al cabo,debe tratar de reconstruir una vida en medio de ese aislamiento, del que su sordera no es sino un agravante, al tiempo que una metáfora. No obstante, tampoco penséis que la novela se va por cerros filosóficos o de un lirismo innecesario; en realidad, resulta de una concreción práctica que se deja de divagaciones, más allá de las necesarias para ponernos en situación. El estricto blanco y negro de las ilustraciones contribuye a esta sensación de sobriedad narrativa, que, lejos de resultar escasa, le da una satisfactoria redondez a la historia.

¿Se puede vivir al margen de la sociedad, de nuestros congéneres, y ya no sobrevivir sino no volverse loco? Esa es la pregunta que plantea y tal vez resuelva Sordo. Para quien quiera averiguarlo...


Más títulos de Rayco Pulido reseñados en Un Libro Al Día: LamiaNela

martes, 30 de diciembre de 2014

Mark Z. Danielewski: La espada de los cincuenta años

Idioma original: inglés
Título original: The Fifty Year Sword
Año de publicación: 2005
Traducción: Javier Calvo
Valoración: decepcionante

El objeto, otra vez. ¿Habrán tenido alguna vez los de Alpha Decay, o los de Pálido Fuego, aquella famosa edición limitada que hicieron los Pet Shop Boys de su disco Very? Naranja, casi liso, y con una especie de puntitos. Un packaging muy impactante, todo un gancho para el fetichista. La posesión del objeto como una finalidad. Completamente legítimo, por eso, que eso sea un argumento. Para la compra, contra la piratería, vamos, si apuramos, hasta para convertir la lectura en una experiencia pluri-disciplinar, multi-sensorial, extra-literaria, lo que sea. Pues claro: y, como La casa de hojas, la presencia visual de La espada de los cincuenta años es impecable, atractiva a más no poder. Uno disfruta de la textura del granulado de su portada, enseña a los amigos la curiosa disposición de su texto -solo en hojas pares- y se solaza en solitario de la joya que tiene entre las manos. Esos gráficos, esas hojas en blanco, esas hojas en negro, ese despliegue gráfico que uno piensa que tiene sentido en función del contenido del libro. Mmm, el olor del libro nuevo, de la tinta fresca de sus ilustraciones que, wow, son reproducciones de los bordados, sí, bordados, que una limitadísima edición inicial del libro presentaba. Madre mía, ¿encontraré alguna en Ebay? Vamos, eso sí es una inversión, vamos, eso, en un tiempo, la de pasta.
Stop.
Porque los libros también hay que leerlos. Y esa experiencia debería ser la primordial. Sí, empleemos infecto lenguaje empresarial para decir que el core-business de un libro ha de ser disfrutar con su lectura. O sufrir. O ser perturbados. ¿Y cual de estos efectos nos depara leer La espada de los cincuenta años? A mí: indiferencia, desorientación y, al final, un persistente cabreo. Persistente con que mi voluntad de coherencia me impida responder a la amable cesión del libro por parte de Alpha Decay con un pronunciamiento más complaciente. Persistente, porque hasta el más insignificante complemento visual o escrito de todos los que acompañaban La casa de hojas tenía más sustancia que estas engañosas 270 páginas (solo la mitad con texto, muchas de ellas con apenas unas frases, la gran mayoría con un texto en formato poesía visual: media hora de lectura). Poco persistente, lo que sucede aquí: al lado del suntuoso derroche de tramas de La casa de hojas, de la cual este libro acaba siendo la mejor propaganda, como una especie de perverso antagonista, la historia aquí es una especie de fábula estirada e incomprensible; el mérito de extraer para el texto de la solapa algo con un mínimo de atisbo de coherencia es algo muy notable. Yo lo intento, para que no se diga. Una chica de nombre muy raro queda al cargo de cinco huérfanos de nombres muy raros (¿serán anagramas?) y convoca a un cuentacuentos que les explica una serie de cosas a los niños que les incitan a abrir unas cajas o no sé qué y pasa algo con una espada que está como predestinada (¿como las varitas de Harry Potter?) y a lo mejor hay una moraleja o un mensaje oculto o esas claves tan raritas de poner comillas de colorines significan que hay una lectura alternativa o algún código que lo desencripta todo y le otorga, no sé, un sentido.
Mientras, no negaré que tocar el libro, sostenerlo en las manos, observar su cuidadosa maquetación, hasta especular con cómo de fascinante podría ser su historia, es de lo más gratificante. Igual ese es su valor: esquivar la tentación de leerlo y especular acerca de lo que contiene. Pero a mí no me sirve, y dudo que a otros sí.

También de Danielewski, una inúsita doble reseña a La casa de hojas: aquí y aquí

jueves, 17 de julio de 2025

Metaentrada: Ni Akutagawa, ni Naoki

¿Qué pasó? 

En 1998, un hecho inusual sacudió la escena literaria japonesa: no hubo ganadores de los premios literarios Akutagawa ni Naoki. Ninguno de los candidatos alcanzó la calidad necesaria para obtener una decisión unánime del jurado. Entre las razones oficiales por las que, en el pasado, no se ha otorgado alguno de estos premios se incluyen la imposibilidad de alcanzar un consenso, preocupaciones éticas y, por supuesto, la interrupción causada por la Segunda Guerra Mundial. 

El pasado 16 de julio, los asistentes a la ceremonia de premiación apenas pudieron contener su asombro al revelarse que, por primera vez en 27 años, ningún autor sería premiado: ¡¿Naaaniii?!

¿Qué es un Akutagawa? 

En resumidas cuentas, el Premio Akutagawa y el Premio Naoki son los galardones literarios más prestigiosos de Japón. Se suele decir que el primero está dirigido a escritores emergentes, en su mayoría jóvenes, mientras que el segundo reconoce a autores consolidados, valorando su trayectoria y popularidad, casi como una versión japonesa del Nobel, pero centrada en la ficción. 

La repercusión comercial de estos premios es enorme. Ganar el Akutagawa, en particular, puede convertir al autor en un idol literario de la noche a la mañana. Un ejemplo claro es Hibana, la novela de Naoki Matayoshi galardonada en 2015, que vendió más de dos millones de copias. Puede que esa cifra no parezca impactante a escala global, pero considerando que solo en Japón se habla japonés, equivale a que casi el 2% de la población del país haya adquirido el libro. En términos internacionales, sería como si una novela escrita en inglés vendiera tanto como Harry Potter en su momento. 

Sin embargo, el propósito original de estos premios, fundados en 1935, era mucho más claro. El Premio Akutagawa fue concebido para distinguir obras de literatura “jun” (純文学), es decir, literatura “pura” o artística, centrada en la introspección, el estilo y la exploración de la condición humana. Por otro lado, el Premio Naoki estaba orientado a la literatura “taishū” (大衆文学), o literatura popular, con énfasis en la narración, la accesibilidad y el entretenimiento. 

Ambos premios, creados en memoria de los escritores Ryūnosuke Akutagawa y Sanjugo Naoki, respectivamente, reflejan desde sus inicios una dualidad fundamental en la literatura japonesa: la tensión entre arte y consumo. 

Jun y Taishū 

Me parece necesario hacer un paréntesis para hablar sobre una dicotomía fundamental, aunque hoy en día bastante desdibujada, en la literatura japonesa: la división entre junbungaku (純文学) y taishūbungaku (大衆文学). Comprender esta separación es clave para entender no solo el propósito original de los premios Akutagawa y Naoki, sino también la evolución de la industria editorial japonesa. 

Junbungaku: La literatura "pura" 

El término junbungaku se refiere a la "literatura pura" o "literatura seria", centrada en la introspección, la psicología de los personajes, los dilemas existenciales y la búsqueda estilística. Sus obras suelen publicarse en revistas literarias de prestigio como Shinchō, Gunzō, Subaru o Bungakukai. Estas revistas han sido, desde principios del siglo XX, el semillero de escritores de alto calibre y un espacio donde la experimentación formal y temática es bienvenida. En estas revistas han publicado figuras como los Murakamis, las Kawakamis, Ōe, Abe, entre otros.

Publicar en estas revistas era (y en cierta medida aún es) una especie de rito de paso para los escritores serios. Los textos se publicaban como cuentos o novelas cortas completas, muchas veces seguidas de críticas o reseñas por parte de otros escritores o críticos. 

Taishūbungaku: La literatura "popular" 

Por otro lado, la taishūbungaku, o "literatura popular", está orientada al entretenimiento y al consumo masivo. Incluye géneros como el misterio, la aventura, el romance o el drama histórico. Estas obras eran tradicionalmente serializadas en revistas semanales o mensuales de gran tirada como Kingu o Sunday Mainichi, pensadas para un público más amplio y menos especializado. 

La publicación por entregas no solo respondía a criterios económicos y editoriales, sino que también moldeaba el estilo narrativo: los autores debían mantener al lector enganchado semana tras semana, con giros argumentales, cliffhangers y personajes cómicos y carismáticos. 

Aunque la frontera entre jun y taishū se ha ido desdibujando, con autores que transitan entre ambas categorías, e incluso obras que combinan ambas tradiciones, los premios Akutagawa y Naoki aún reflejan esa división originaria. Hoy, plataformas digitales, editoriales independientes, y fenómenos como el web-novela (webu shōsetsu) han reformulado completamente las formas de publicación, distribución y legitimación de la literatura en Japón. Sin embargo, las revistas literarias tradicionales siguen siendo un símbolo de prestigio, y el sistema de premios mantiene viva, aunque sea de forma simbólica, esta antigua tensión entre arte y mercado. 

Un escaparate llamado Akutagawa 

Aunque el Premio Akutagawa fue concebido originalmente como un reconocimiento a la calidad literaria en su forma más pura, hoy resulta ingenuo pensar que se mantiene ajeno a intereses editoriales y dinámicas de mercado. Las revistas literarias que tradicionalmente han sido las plataformas del junbungaku no solo publican las obras candidatas: también hacen lobby activamente para impulsar a sus autores y asegurar que su publicación sea premiada. 

El mecanismo es más o menos el siguiente: una revista promueve a un autor emergente con una novela corta o media, acompañada de reseñas favorables y entrevistas estratégicas. Una vez nominada al Akutagawa, comienza una campaña de visibilidad: eventos, portadas, menciones en medios literarios. Si el premio se concreta, el libro pasa a imprimirse bajo un sello comercial del mismo grupo editorial, por ejemplo, Bungeishunjū o Shinchōsha, y, en muchos casos, se adapta para cine, televisión o manga. La saturación es tanta que la calidad de estas adaptaciones es, en el mejor de los casos, mediocre. El Akutagawa se convierte así en un escaparate para transformar papel en moneda. 

Un caso polémico que puso en evidencia esta lógica fue el de Akio Miyahara, ganador del Akutagawa en 1972 con Derek ga Sawatta. Poco después de recibir el premio, se descubrió que su obra incluía fragmentos plagiados de trabajos académicos. Aunque no se le retiró oficialmente el galardón, el escándalo provocó un intenso debate sobre el proceso de selección, la presión editorial y la responsabilidad crítica del jurado. 

Más recientemente, en 2024, se desató otra controversia cuando Rie Kudan admitió haber utilizado herramientas de inteligencia artificial para generar fragmentos de su novela Tokyo-to Dojo-to. Aunque la autora fue transparente y defendió su decisión como parte del proceso creativo, críticos literarios y escritores reaccionaron con escepticismo, cuestionando si un texto parcialmente generado por IA podía representar el espíritu del junbungaku

Estas situaciones demuestran que el Akutagawa, lejos de ser una torre de marfil literaria, funciona también como un dispositivo de visibilización y, en ocasiones, como una maquinaria de legitimación mediática y comercial en un ecosistema editorial altamente competitivo. 

Dazai vs Kawabata

El Premio Akutagawa no siempre ha sido una celebración pacífica del talento literario. Ya desde su primera edición, en 1935, hubo tensiones, desilusiones y acusaciones veladas. Uno de los protagonistas de aquel primer episodio fue un joven Dazai Osamu, apenas debutante, luchando contra una adicción a los barbitúricos y con deudas acumuladas por el costo de sus medicamentos. Los rumores daban por ganador a Dazai, por lo que él ya tenía ese dinero gastado. El premio de 500 yenes era, para él, más que un reconocimiento: era una tabla de salvación. Y sin embargo, no lo ganó. 

En el proceso de deliberación, uno de los jurados, nada más y nada menos que el Nobel Yasunari Kawabata, hizo comentarios que dejaron una marca en Dazai. Según Kawabata, aunque Dōke no Hana (La flor del bufón), la obra defendida por el círculo cercano a Dazai, contenía talento y una visión literaria clara, el propio autor estaba envuelto en “una nube desagradable” que empañaba su expresión creativa. Para Kawabata, el genio de Dazai no fluía con honestidad ni transparencia. 

Lejos de aceptar en silencio el veredicto, Dazai reaccionó con furia (supongo que no estaría en sus cinco sentidos). En un texto titulado “Carta a Kawabata Yasunari”, publicado en Bungei Tsūshin, le respondió con palabras cargadas de resentimiento, casi odio. Cuestionó la autoridad moral de Kawabata, ironizó sobre su estilo de vida refinado: “¿acaso criar pajaritos y mirar danzas es una vida admirable?”; y lo acusó de representar una falsa objetividad, una hipocresía “dostoievskiana” disfrazada de frialdad crítica. Incluso sugirió que hubo presiones externas o favoritismos en el proceso de selección, alimentadas por las expectativas que su amigo Dan Kazuo había depositado en Kawabata como posible aliado. 

La carta no solo fue un acto de rebeldía, sino también una declaración de principios: Dazai se negó a participar de ese desfile de las vanidades que, desde entonces, y hasta hoy, acompaña a los premios literarios. En su amarga pero brillante respuesta, se revela no solo el orgullo herido de un escritor rechazado, sino también una temprana intuición: el Premio Akutagawa no sería un simple laurel literario (por no decir un buen apoyo economico para un escritor joven), sino una mescolanza de estética, poder, mercado y rivalidad. 

Las razones oficiales 

El pasado 16 de julio de 2025, durante la 173ª edición de los premios, el anuncio fue inesperado: ningún ganador del Premio Akutagawa ni del Premio Naoki. Era la primera vez en 27 años que ambos galardones quedaban con el anticlimático 該当作なし (sin obras aplicables).

En el caso del Premio Akutagawa, la escritora Hiromi Kawakami, miembro del comité, explicó que “cada una de las obras finalistas tenía aspectos atractivos, pero todas compartían una carencia indefinida, como si algo esencial estuviera ausente.” Ninguna, según su criterio, alcanzó el nivel de madurez o contundencia necesario para representar con dignidad la literatura japonesa contemporánea. La declaración es vaga, pero revela algo claro: se espera que el ganador del Akutagawa no solo demuestre talento, sino que encarne una visión sólida del mundo y una maestría técnica de la forma literaria. 

Por el lado del Premio Naoki, el presidente del comité, Natsuhiko Kyogoku, fue más directo: “Todas las obras estaban al mismo nivel; había un empate de calidad. Aunque debatimos durante más de cuatro horas, no pudimos llegar a una decisión unánime.” La afirmación pone en evidencia un problema distinto: la abundancia de buenas obras (tal vez un eufemismo para decir que todas eran igual de mediocres), pero la ausencia de una que destacara claramente por encima del resto. En el mundo de la literatura popular, donde el atractivo narrativo suele ser más valorado que la complejidad estética, esta indecisión sugiere que ninguno de los finalistas logró cautivar completamente al jurado. 

Ambas declaraciones, con sus matices, revelan un trasfondo común: la crisis de la literatura japonesa contemporánea. En un panorama literario cada vez más diverso, híbrido y mediado por nuevas formas de circulación, ¿qué significa hoy “merecer” un premio literario? ¿La obra más innovadora, la más legible, la que más se vende, la que conmueve a un jurado en particular, la que más apoyo reciba por parte de sus agencias literarias? 

Epílogo 

En un mundo editorial cada vez más dominado por el marketing, las cifras de ventas y la necesidad de visibilidad inmediata, la decisión de no otorgar ni el Premio Akutagawa ni el Premio Naoki en 2025 puede leerse también como un gesto de resistencia. Al abstenerse de premiar por compromiso, por impulso mediático o por simpatías editoriales, el jurado reafirma, aunque sea simbólicamente, el principio de que la literatura debe sostenerse primero en su calidad, no en su conveniencia comercial. 

Es cierto: esta decisión conlleva costos. Las obras nominadas, al no recibir el respaldo oficial de un premio, tendrán menos impulso en librerías. Las editoriales no podrán imprimir la ansiada faja roja con letras doradas, y las librerías verán disminuidas sus ventas, especialmente en una industria que ya vive tiempos precarios.

Pero hay algo profundamente valioso en esta negativa. Un premio que se niega reafirma su importancia. En este silencio institucional hay, paradójicamente, una forma de respeto: hacia los lectores, hacia los escritores, y, sobre todo, hacia la literatura misma. 

Pueden ver la (no) ceremonia de premiación del 16 de Julio de 2025: 第173回「芥川賞・直木賞」

Referencias 

1. 朝日新聞デジタル「芥川賞と直木賞、27年ぶりの該当作なし 『何かが足りず』『拮抗』」2025年7月16日 

https://www.asahi.com/articles/AST7J31J8T7JUCVL01KM.html 

2. 毎日新聞「芥川賞・直木賞ともに『該当作なし』 27年ぶり」2025年7月16日 

https://mainichi.jp/articles/20250716/k00/00m/040/281000c 

3. 日本文学振興会(日本文学賞): https://www.bunshun.co.jp/shinkoukai/award/akutagawa/ 

4. 芥川龍之介賞: https://ja.wikipedia.org/wiki/芥川龍之介賞 

5. 直木三十五賞: https://ja.wikipedia.org/wiki/直木三十五賞 

6. 中村真一郎「純文学と大衆文学」『日本文学史概説』岩波書店、1998年 

7. Fowler, Edward. The Rhetoric of Confession: Shishōsetsu in Early Twentieth-Century Japanese Fiction. University of California Press, 1988. 

8. 角田光代「純文学って何ですか?」NHK出版、2012年 

9. 片山倫太郎・田村嘉勝「文豪をめぐる八人の作家たち」『別冊太陽 川端康成』平凡社、2009年  

10. 太宰治「川端康成へ」『文藝通信』1935年10月号 

11. Fuente de la foto: 2025年7月16日午後7時55分、東京都内、浅野哲司撮影


jueves, 14 de febrero de 2019

Liliana Bodoc: Los días del venado (La saga de los confines I)

Idioma original: Español
Año de publicación: 2000
Valoración: Me lo he pasado en grande

Me salgo en esta ocasión de mi zona de confort y, haciendo caso a recientes comentarios de algunos seguidores de ULAD, me lanzo con una novela fantástica dirigida, al menos en la biblioteca de mi barrio, al público juvenil. Digo que salgo de mi zona de confort porque no es el fantástico un género que a priori me llame; de hecho, no he leído ni visto"El señor de los anillos", "Juego de tronos" o "Harry Potter". Prefiero, puesto a buscar "géneros menores", las películas de terror de serie B.

Me dejo de rollos y me centro en "Los días del venado", primero de los tres tomos que componen "La saga de los confines" de la argentina Liliana Bodoc. Resalto lo de "la argentina Liliana Bodoc" porque creo que tiene su importancia, tanto para el enfoque como para el desarrollo de la novela. "Los días del venado" transcurre en un lugar y un tiempo que bien podrían ser América del Sur y la época de la "conquista de América" y su argumento podría resumirse, de forma extremadamente resumida, en la eterna lucha entre el Bien y el Mal.

Profecías, augurios, señales del cielo y de la naturaleza y extraños indicios anuncian la llegada de algo desconocido, de una confusa amenaza difícil de interpretar. Esto obliga a los personajes a un viaje casi iniciático, a través de territorios desconocidos, para llegar a una reunión en la que líderes de las diversas tribus buscarán la forma de hacer frente a la citada amenaza. Toda esta parte ocupa dos tercios de la novela, debido sobre todo a que Bodoc opta por ir presentando poco a poco los personajes y territorios que protagonizarán la acción. La novela, quizá por esta elección de la autora, comienza con cierta "lentitud", pero la narración cobra un ritmo vertiginoso a medida que la tensión aumenta, los hechos se aceleran y la lucha se desata, de forma encarnizada, en el tercio final.

Quisiera destacar, además de lo ya comentado del ritmo de la novela, un par de aspectos de "Los días del venado" que me han sorprendido gratamente. Por un lado, Bodoc se sale de los cánones del género (al menos, de los estereotipos que uno tiene en mente al hablar de novela fantástica), y aunque obviamente encontramos magos, batallas, profecías, épica, etc., se observa un importante esfuerzo en la construcción de personajes y ambientes y una cuidada prosa, ágil y poética al mismo tiempo. Por otro, y teniendo en cuenta que se trata de una novela orientada al público juvenil, pone sobre la mesa valores que conviene no olvidar, como el respeto a la Naturaleza, la relación de los seres humanos con el entorno, la importancia del grupo, etc.

En definitiva, confieso que me lo he pasado en grande leyendo este libro, tanto es así que me voy a animar con los dos que completan la saga. Espero que sean tan entretenidos y estén tan bien escritos como este.

P.S.: Gracias por la recomendación, de verdad

viernes, 8 de marzo de 2019

Reseña + Entrevista: «Pintoras» de Ángeles Caso

Idioma original: castellano
Año de publicación: 2018
Ilustraciones: Laura López Balza
Valoración: Imprescindible












Ángeles Caso es conocida por su faceta de comunicadora, así como la de escritora de ficción galardonada con varios de los grandes premios de nuestro país. Lo que no todo el mundo sabe es que además es licenciada en Historia del Arte y que lleva muchos años trabajando por dar visibilidad a las grandes creadoras que la historia ha obviado por la condición de ser mujeres.

En 2016, Ángeles Caso puso en marcha el proyecto Ellas mismas. Autorretratos de pintoras, un producto insólito tanto por su formato (un álbum con grandes fotografías de gran calidad) como por su contenido (los autorretratos de grandes pintoras cuyo reconocimiento murió con ellas). Efectivamente, demasiado insólito para la industria editorial tradicional. Sin embargo, esta obra sí pudo ver finalmente la luz gracias al micromecenazgo. Y tal fue el éxito que sólo un año después salía al mercado Grandes maestras, una obra que profundiza en las autoras de la primera, y en 2018 llegó Pintoras, la adaptación infantil de Ellas mismas

Pintoras recoge veinticinco autorretratos de mujeres artistas junto con una pequeña narración que nos sitúa en el momento histórico y vital en el que cada una de ellas abordó su propio retrato. La capacidad de la autora para «pintar» con la palabra se pone de manifiesto cuando, en apenas una página, logra transmitirnos la personalidad de cada una de estas artistas. El lector vive la experiencia de verlas crecer, adquirir volumen y convertirse en las mujeres singulares que fueron en los tiempos que les tocó vivir. Me ha emocionado la vitalidad de las pintoras de Altimira, me ha sorprendido el «gesto» de Maria Cosway y me ha conmovido la humildad y franqueza de Anna Bilinska; por poner algunos ejemplos. La voz narrativa en cada uno de los relatos se caracteriza por una oralidad fresca y directa que llega muy bien a los más pequeños y eso, combinado con las ilustraciones vitales y coloristas componen un todo muy acorde con el positivismo y la energía que desprende el libro. Porque los autorretratos que aparecen en Pintoras son una creación de la ilustradora Laura López Balza que ha interpretado cada una de las obras originales a través de una mirada infantil. (Los autorretratos reales se recogen al final del libro en forma de adhesivos recortables que invitan a los jóvenes lectores a jugar a emparejarlos con las ilustraciones de Laura).

Gracias a libros como este, las mujeres y los hombres de mañana tendrán muchas más herramientas para entender el momento que les toque vivir con una mayor amplitud de miras y capacidad crítica. Y ojalá para entonces ya se hable tanto de Claricia como de Harry Potter.

Entrevista a Ángeles Caso

Me ha llamado especialmente la atención la cantidad de información y detalles que aportas en cada uno de los relatos. ¿Qué parte es fruto de la investigación y qué parte es novelada?
Sólo hay dos capítulos en los que he novelado un poco, aunque basándome en datos históricos. Son el de las manos de las pintoras prehistóricas y el de Claricia, que se autorretrató en un códice de la Edad Media. Todo el resto de las historias que cuento son totalmente históricas. Este libro infantil parte de otro, para adultos, que publiqué hace tres años, «Ellas mismas. Autorretratos de pintoras». Ahí narré las biografías de muchas artistas mujeres. Yo soy historiadora del arte, y he trabajado a título personal en asuntos de género desde que me licencié en 1981, así que estos libros son el resultado de muchos años de investigaciones y lecturas personales.

¿Cuáles han sido los principales escollos a la hora de investigar la vida y la obra de estas mujeres? ¿Ha habido algún caso en concreto que haya resultado especialmente complicado?
La historia de las mujeres en su conjunto, y de las artistas en particular, ha estado oculta en un pozo oscuro durante siglos. Tan sólo se conocían unos pocos nombres, y sus obras muchas veces estaban —y todavía están en muchos casos— atribuidas a artistas hombres. El trabajo de recuperación de todas estas artistas olvidadas comenzó hace cuatro décadas. Es un trabajo enorme, hecho por muchas personas, historiadoras e historiadores, conservadores de museos, etc. Pero los frutos ya van saliendo a la luz. ¡Y con esplendor! Poco a poco, se las va conociendo y se va reconstituyendo su obra. Lo que me da pena es que en España estamos en ese sentido por detrás de nuestros países vecinos. Las pintoras que trabajaron aquí todavía son poco conocidas, e incluso algunas de las grandes del siglo XX, como Maruja Mallo o Ángeles Santos, etc. están mal investigadas y sus obras todavía no han sido catalogadas en condiciones.

En «Pintoras» se trasluce el afecto del narrador hacia cada una de las artistas y eso se contagia en el lector ¿Cómo sabes, mientras investigas sobre su vida, que ya has recabado suficiente información? ¿Qué tipo de química se produce en estos casos entre autor y personaje?
Creo que, para este tipo de textos, tengo la suerte de reunir tres características: soy historiadora, soy narradora y también estoy acostumbrada a escribir artículos para la prensa. Eso me permite saber cuáles son los datos fundamentales, contarlos con cierta «gracia» y, además, centrarme en lo importante. Bueno, parece que estoy presumiendo de mí misma. Lo que quiero decir es que utilizo esas tres posibilidades para intentar hacerlo bien, otra cosa es que lo consiga… En cuanto a la química, debo decir que está ahí desde el principio. Siento una profunda admiración por todas esas mujeres, por su talento artístico, pero también por la lucha que estoy segura que tuvieron que llevar. Realmente, las adoro, y lo que pretendo es que otras personas lleguen a sentir lo mismo.

Uno de los atractivos del libro es, sin duda, su luminosidad y colorido ¿Cómo surgió la idea de interpretar las obras originales mediante ilustraciones?
Lo que yo quería era acercar a todas esas pintoras a las niñas y niños. Para ello necesitaba una ilustradora que interpretase sus autorretratos casi como si fuera una niña ella misma. Tuve la suerte de encontrar a Laura López Balza, que hizo justo lo que yo quería: se metió en la piel de las artistas y las llenó de brillo y de energía a través de las formas y, sobre todo, de los colores. Lo que pretendíamos era huir del victimismo, demostrar visualmente que fueron muy poderosas, muy fuertes, y creo que Laura lo logró plenamente.

Me quedo con la sensación de que la «épica editorial» de Pintoras y sus obras antecesoras es un reflejo de las dificultades que tuvieron que superar las propias artistas tratadas en ellas. ¿Qué te llevas de la experiencia del micromecenazgo?
La experiencia del micromecenazgo es fantástica, la verdad. Como autora, me ha permitido sentirme acompañada por todas esas personas que creen en mis proyectos y que están dispuestas a comprar el libro por adelantado para que pueda existir. ¡Eso es una maravilla! Además, me ha permitido hacer los libros que yo quería, maquetarlos a mi modo, etc. Si estos libros los hubiera hecho una editorial, serían muy diferentes, porque los autores no intervenimos en nada una vez que entregamos los textos. Me alegro mucho de poder utilizar esta fórmula que, por cierto, siempre existió, aunque ahora la hayamos reinventado: por ejemplo, la Enciclopedia Francesa se hizo así, con las aportaciones de muchas personas que la pagaban por adelantado. Antes se llamaba «suscripción», pero era lo mismo.

¿Crees que iniciativas como esta llegarán algún día a formar parte del catálogo estándar del mercado editorial tradicional?
El mercado editorial tradicional, la industria del libro, está en un momento tan raro, que no sé qué puede pasar en el futuro. Ahora mismo, en España, cuesta muchísimo publicar algo que no sea muy comercial. Las editoriales grandes no apuestan por lo complejo. Las pequeñas no pueden permitirse hacer libros como estos, que son carísimos. Yo me siento perdida (y bastante desolada) en medio de ese panorama y no tengo ni idea de lo que va a ocurrir. 

Y, ya para terminar ¿Qué «feedback» habéis recibido con «Pintoras»? ¿Cómo ha reaccionado el público infantil? 
Las niñas y los niños están reaccionando con entusiasmo, la verdad. Les encanta el libro por la alegría que transmite y porque les permite jugar e inspirarse para pintar ellos mismos. Laura López Balza y yo, además de todo el equipo que ha intervenido, estamos muy contentas. Eso era lo que pretendíamos, así que creo que lo hemos hecho razonablemente bien.