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martes, 31 de octubre de 2023

Grady Hendrix: Cómo vender una casa encantada

Idioma original: inglés

Título original: How to Sell a Haunted House

Año de publicación: 2023

Traducción: Pilar de la Peña Minguell

Valoración: recomendable si quieres pasar miedito, pero no mucho

Última novela publicada del escritor de terror del momento (entre otros); es cierto que quizás haya quien discuta su categoría como "escritor de terror" (lo veremos a continuación), pero desde luego, Grady Hendrix es escritor, a secas, y bastante más que competente, en mi opinión. Y, desde luego, su obra supone un refrescante y divertido soplo de aire en el por lógica enrarecido ambiente del terror. 

En este caso, la protagonista de la novela es Louise Joyner, oriunda de carolina del Sur, pero que vive en San Francisco con su hija de cinco años, Poppy. Un día recibe la noticia de que sus padres han muerto en un accidente de tráfico y debe volver a Charleston enseguida. Allí, además de asistir al funeral de sus padres, debe lidiar con su hermano Mark, con quien no tiene una buena relación y hacerse cargo de sus posesiones, sobre todo de la casa, que quieren poner en venta. Con el pequeño inconveniente de que parece que la casa está encantada... Claro, pensará cualquiera que conozca más novelas de Hendrix: lo mismo que en otras reescribía a su manera figuras y situaciones típicas del género de terror, como los vampiros, las posesiones, los asesinos en serie, etc. ahora le toca al clásico tema de la casa encantada. Bueno, pues no. O no exactamente. Porque resulta (y perdón por el spoiler) que la casa, además de encantada, está repleta de títeres y muñecos que pertenecían a la madre de Louise, que los fabricaba y utilizaba para un espectáculo de guiñoles cristiano (sea lo que sea eso). Es decir, otro de los elementos más presentes (y terroríficos, como sabrá cualquiera que haya visitado a solas un museo de juguetes) en todo el género, por lo que, en realidad, más que con el clásico de "la casa encantada", nos encontramos aquí con el de "muñeco(s) diabólico(s)", con uno de ellos, llamado Pupkin, como estrella y director del espectáculo.

Tranqui todo el mundo, que no voy a contar más de la historia. De todos modos, he de decir que, de las novelas que he leído hasta ahora de este autor, esta me parece la más convencional y por tanto, también la más previsible. Lo que no tiene por qué ser necesariamente negativo... excepto que, en una novela que pretende dar miedo, esta previsibilidad hace que los momentos terroríficos, que lo hay, pierdan algo de lustre y eficacia, aunque sigue habiendo unos cuantos de una intensidad notable. Pero esta circunstancia, junto con esa mezcla característica de Hendrix de humor y costumbrismo -en este caso, a través de la algo extravagante familia de Louise... aunque quizás no lo sea tanto para los parámetros norteamericanos- con el terror hace que éste pierda, ya digo algo de su punch y que, quizá por eso, este escritor no convenza a algunos aficionados al género más encallecidos y/o exigentes. A mí me gusta y precisamente por esa mezcla de elementos y por la revisión que hace de los temas habituales en el género, pero puedo entender las reticencias.

Por otra parte, me da la impresión de que Hendrix se basa, más que en los elementos clásicos de la literatura de terror, en los del cine y, justamente, esta es su novela más "cinematográfica" de las que he leído hasta ahora; de hecho, pienso que algunos momentos ganarían bastante al verlos en la pantalla... y sospecho que el autor pensó lo mismo, por tal y como están colocados y construidas esas escenas, y la estructura de la novela, en general (de hecho, he leído que ya se han vendido los derechos a una productora, así que sólo es cuestión de tiempo ver la película basada en el libro.... y ya digo que creo que será un acierto). Incluso el tema de fondo (¡atención que viene otro semi-spoiler) de la novela, más allá de casas encantadas, muñecos poseídos, fantasmas, etc. no es otro, cómo no, que los (muchos) problemas que da la familia pero, también que la solución sólo puede venir a través de ella, como en una típica comedia navideña o un episodio de los Simpson cualquiera. 

Es una lástima, en cierto modo, porque las cuestiones de si la familia resulta más perjudicial o beneficiosa para los individuos que la componen y hasta qué punto deben heredar los hijos los problemas y faltas de sus padres sobrevuelan toda la novela y quizás habrían merecido una reflexión más concienzuda o incluso que hubiesen redirigido la trama hacia territorios menos transitados. Pero, claro, eso resultaría menos aceptable para Hollywood. Conformémonos, al menos, con una novela muy entretenida, bien escrita y que nos puede dar suficientes sobresaltos y momentos desasosegantes para pasar un, paradójicamente, buen rato. Lo que no es poco, a decir verdad...

Más novelas de Grady Hendrix reseñadas en Un Libro Al Día: Horrorstör, Grupo de apoyo para final girls

jueves, 14 de enero de 2021

Esther García Llovet: Sánchez

Idioma: español

Año de publicación: 2019

Valoración: Entre recomendable y está bien


A todo el mundo le gusta Sánchez (ejem... me refiero a esta novela claro); comprobadlo vosotros mismos: no hay crítica o reseña en la web que no sea elogiosa. A mí, ya lo adelanto, también me ha gustado, aunque quizá un poco menos...

Resumen resumido: Sánchez es un tahúr sin suerte, un granuja de baja estofa, un buscavidas de la fauna madrileña al que, una veraniega noche de San Lorenzo, requiere su antigua novia Nikki -otra que tal- para que le ayude a dar con un ominoso niño pijo llamado Bertrán, propietario de un galgo que ella pretende vender a la italiana Filardi, organizadora de una carrera a la mañana siguiente. Esa noche Nikki y Sánchez recorrerán variopintos lugares, sobre todo de la periferia de Madrid, en busca de Bertrán y el galgo, preguntando por ellos a algunos de los personajes que pueblan su "mala vida" y mientras poniéndonos al corriente -o lo hace Nikki, que es la voz narradora- sobre sus propias desventuras (por cierto, que nunca habría pensado yo que en Madrid podías encontrar a tanta gente en agosto; como soy de provincias, pensaba que todos sus habitantes se  piraban a las playas mediterráneas o de algún otro sitio como Sanxenxo o así).

La novela o novelita, puede inscribirse, como se ve, dentro de la muy arraigada tradición picaresca hispana: hablamos de unos personajes perdedores, antes incluso de que comience el juego, y que sobreviven a base de pequeñas estafas, de pequeños hurtos, pequeños golpes de suerte con los que engañar al gafe ya sí mismos, a base del puro trile, en una palabra... Una novela picaresca, pues, pero tamizada por el filtro de alguna novela negra nosteamericana: estoy pensando en Jim Thompson y, sobre todo, en Elmore Leonard; no sólo parece beber de estas fuentes por el excelente ritmo narrativo que sabe marcar la autora -es asombroso cómo cuando, por ejemplo, cuenta alguna anécdota que al final tampoco tiene mayor trascendencia, te sabe mantener pegado a las páginas como si te hubieras pringado los dedos con Loctite-, sino también por el acertado uso de unos diálogos afilados y pulidos que demuestran, además -o posiblemente-  de un gran trabajo detrás, muy buenas lecturas. No puedo dejar de mencionar, porque en realidad constituye el intríngulis de la novela (y no quiero adelantar nada a posibles lectores, así que atención), un elegante toque sobrenatural que creo le gustaría al propio Stephen King, sin ir más lejos (pero no penséis en zombis o vampiros, tranqui todo el mundo; es mucho más sutil).

Sánchez resulta ser una novela liviana con más densidad de la que puede parecer en un primer momento y, al mismo tiempo, una novela que augura un cierto peso, pero que resulta sorprendentemente liviana. Amén de tal paradoja, esa liviandad constituye, a mi modo de ver, su mayor acierto, pero también su mayor deficiencia, o quizá sería mejor hablar de carencia: uno se queda satisfecho con lo que ha leído, con la, en principio, redondez de la trama, pero al tiempo no deja de pensar que ahí había material para un historia de una mayor entidad, con un centro de gravedad más bajo, que resulte menos proclive a acabar volando por el viento del olvido (me ha quedado un poco cursi, ésto) o desleída en la corriente de las otras (muchas, espero) lecturas que hacemos al cabo del tiempo. Cierto es que esta novela es, además, la segunda de una Trilogía instantánea de Madrid, cuyo primer título fue Cómo dejar de escribir -no sé si la que Esther García Llovet ha publicado recientísimamente, Gordo de feria, también forma parte de tal trilogía-, así que tal vez haya que leerla completa para darle más entidad a cada una de sus partes, por otro lado independientes entre sí. Ya os contaré...

Otros títulos de esta escritora en Un Libro Al Día: Cómo dejar de escribirGordo de feria

martes, 8 de septiembre de 2020

Richard Brautigan: El monstruo de Hawkline. Un western gótico

Idioma original: Inglés
Título original: The Hawkline Monster
Año de publicación: 1974
Traducción (al catalán): Miquel Izquierdo
Valoración: No sé

Menuda bizarrada, El monstruo de Hawkline. Y eso que, según cuentan, es una de las creaciones más normalillas de Richard Brautigan.

Su premisa es la siguiente: unas hermanas encargan a dos pistoleros a sueldo que maten al monstruo que vive en su mansión. Como habréis podido apreciar, la novela mezcla impúdicamente el "western" con lo gótico. A esto súmale que proporciona una experiencia lisérgica y queda claro que estamos ante un artefacto literario único. 

Pese a que no he acabado de conectar con El monstruo de Hawkline, me resulta difícil criticarlo abiertamente. Siempre valoraré positivamente que haya autores que tomen riesgos, aunque éstos conlleven una cierta irregularidad en el producto final. Y si algo queda claro es que Brautigan tomó riesgos al escribir este disparate.

Además, el tono desenfadado del mismo impide que lo que en otras ficciones serían defectos se consideren como tal en estas páginas. A saber:

  • Hay capítulos que son puro relleno, o bien porque no aportan más que a la ambientación, o bien porque el narrador redundante los llena de datos que ya habían sido revelados con anterioridad.
  • Algunos personajes desaparecen por completo después de sernos presentados. Uno se pregunta, por tanto, qué necesidad había de que el lector los conociera. 
  • Pese a que el monstruo concebido por Brautigan es creativo, yo hubiera preferido a una criatura sacada del imaginario de terror clásico. Un yeti o un hombre lobo hubieran sido cojonudos. Puestos a conformarse con el ser que plantea el autor, hay que destacar que no se siente ni la mitad de poderoso ni malvado de lo que se nos promete, y que si bien sus travesuras iniciales son interesantes, a medida que avanzan los capítulos se van volviendo cada vez más desinspiradas.

Dicho esto, dejad que liste las que, para mí, son las virtudes de esta obra:

  • Se lee en un par de tardes, pues está escrita con una prosa muy sencilla y estructurada a base de capítulos extremadamente breves.
  • Está salpicada por ideas bizarras, aunque me hubiera gustado que Brautigan tirara por derroteros de serie B, en vez de quedarse estático tras entregar cinco o seis ocurrencias extravagantes.
  • Los protagonistas de esta historia no son ni complejos ni carismáticos, pero te caen simpático. Más que suficiente para cogerles cariño. 
  • El poderío visual de ciertas imágenes (por ejemplo, una casa rodeada de nieve en el oeste de Norteamérica en pleno julio) o símiles.

En definitiva, El monstruo de Hawkline es una obra de culto, curiosa, experimental y hasta cierto punto subversiva. Supongo que disfrutarla o no depende del tipo de lector que acuda a ella y, sobre todo, de si éste es capaz de zambullirse incondicionalmente en su descabellada propuesta. A fin de cuentas, estamos frente a una fumada en toda regla, considerada para algunos una genialidad y para otros un ejercicio pretencioso y aburrido. 

El director de cine Tim Burton ha intentado llevarla a la gran pantalla en más de una ocasión, aunque sin mucho éxito. Parece que, al final, el encargado del proyecto será Yorgos Lanthimos. Espero que el presupuesto no se le vaya en setas alucinógenas. Porque, ¿con qué si no iba a ponerse a tono para rodar esta adaptación?


También de Richard Brautigan en ULAD: Un detective en Babilonia, La pesca de la trucha en América

lunes, 11 de mayo de 2020

Adrian McKinty: La Cadena

Idioma original: inglés
Título original: The Chain
Año de publicación: 2019
Traducción: Santiago del Rey Farrés
Valoración: recomendable (sobre todo para fans del género)

La Cadena es un thriller que parte de una idea sencilla pero muy sugerente: hay una supuesta organización criminal que secuestra niños y, pera liberarlos, exige a sus progenitores no sólo un rescate, sino también que a su vez perpetren el secuestro de otro niño o niña, convirtiéndose así en un nuevo eslabón de La Cadena, en víctimas y victimarios al mismo tiempo (las ventajas para quien controla el proceso son evidentes: además de asegurarse la discrección e incluso complicidad de sus víctimas, el "externalizar" la acción criminal, les permite no mancharse las manos, por decirlo así). Esto es lo que le ocurre a Rachel Klein, una mujer convaleciente de un cáncer que vive en la costa de Massachussets -en principio, parece que la Cadena actúa sólo en Nueva Inglaterra-, cuando alguien secuestra asu hija Kylie. De un día para otro -de una hora para otra, en realidad-, Rachel debe aasumir el secuestro de su hija, buscar el dinero del rescate , planear todo el operativo para convertirse a su vez en secuestradora de niños y llevarlo a cabo con éxito, pasando a formar parte de esa cadena infernal y sin permitirse apenas un respiro para dilucidar cuestiones morales o éticas (irónicamente, o no, Rachel es profesora de Filosofía). 

Toda la primera parte del libro se desarrolla, como ya digo, a un ritmo desenfrenado, lo cual, unido al estilo sobrio y eficiente -no confundir con la autolimitación típica de los best-sellers- que le confiere su autor, el norirlandés Adrian McKinty, le hace en algún momento semejarse más a una novela negra hardboiled que a un digestivo thriller de librería de aeropuerto. (no es de extrañar, empero, puesto que las anteriores novelas de McKinty son policiacas, ambientadas en su tierra natal durante los duros años 80). La primera parte resulta, pues, emocionante y hasta adictiva; es en especial fascinante asisitir a la transformación de las víctimas, los "buenos", en "malos", pero sin dejar de lado su humanidad como víctimas, que es lo que siguen siendo... Muy instructivo. Ahora bien, la segunda parte de la novela se desarrolla de una forma más previsible, incluyendo algún plot twist de rigor, pero que se ve venir más de lejos que un runner el primer día de la Fase 0... Quizá lo más interesante de esta segunda parte es lo que se incide, aún más, sobre nuestra vulnerabilidad en esta era digital, algo que además facilitamos nosotros mismos con toda la información, en teoría privada, que compartimos a través de las redes sociales.

No es la única reflexión que hace o nos incita a hacer esta novela. La más obvia, inevitable para quien tenga hijos, aunque no sólo, es pensar hasta dónde estaríamos dispuestos a llegar para proteger a nuestros seres queridos... ¿Cuántos de nuestros principios estamos dispuestos a transgreder? Y no hace falta ponernos truculentos con secuestros y asesinatos; acordaos (glups) de todos esos cumpleaños infantiles a los que habéis asistido y celebrado, pese a haber jurado no hacerlo; todos esos padres y madres con los que habéis socializado en el parque o la piscina, mientras os devanábais los sesos para encontrar algo de lo que hablar con ellos; las visitas a la parentela de vuestra pareja, las bodas y comuniones que no tuvísteis valor de rehusar, las ceremonias de graduación, los eventos "sugeridos" en vuestro trabajo, aquella vez que le pedísteis a un conocido metido en política que les buscara algún puestecillo a ese primo un poco memo. Cuando tu primo y tu amigo se montan un chiringuito a costa del erario público y comentas: "tú también lo harías"... Cada concesión, cada favor que pides o que haces, cada mínima rendición para no perjudicar a quien quieres perpetúa la cadena que conforma y sujeta un sistema social y económico que tal vez no nos guste (también habrá quien esté encantado, claro), pero del que no conseguimos huir. Rachel, al menos, pudo desfogarse un rato convirtiéndose en una auténtica badass, caramba... A nosotros no nos queda ni eso. Feliz desescalada.

domingo, 11 de marzo de 2018

Serguéi Dovlátov: Retiro

Idioma original: ruso
Título original: Zapovednik
Año de publicación: 1983
Traducción: Tania Mikhelson  y Alfonso Martínez Galilea
Valoración: más que recomendable

Ya sé lo que parece: que mi ambición consiste en convertir este blog en Un Dovlátov Al Mes... ¡Pues eso es exactamente lo que ocurre! Lástima, sin embargo, que no vaya a poder hacerlo: antes o después se me acabarán los Dovlátovs y como el bueno de Serguéi pasó a mejor vida en 1990, difícil va  a estar el reabastecimiento... (aprovecho para brindar una idea a los muchos emprendedores del sector del MDMA: ¿por qué no ponerle a sus pastillitas el nombre de "dovlátovs", en vez de "teslas" o, como antaño, "mitsubishis"? Yo les aseguro que como adictivos, estos libros también tienen los suyo...

Y eso que la trama de esta novela no es que pueda calificarse de trepidante: el protagonista, Boris -no demasiado diferente del propio Dovlátov, por lo visto- es un periodista que ha fracasado como tal, como escritor y en su matrimonio, más los previsibles problemas con el alcohol, que acude para trabajar como guía al llamado Parque o Reserva Nacional Pushkin, un complejo turístico-cultural soviético en la finca familiar del gran escritor decimonónivo en la loclidad de Mijailovskoye, en Pskov (sea donde sea que esté eso). De ahí viene el título de Retiro, ya que el escritor decide tomar su estancia allí como una oportunidad para superar el desastre de vida que ha llevado hasta entonces. Hasta que esa vida de la que trata de retirarse va a buscarlo de nuevo...

Así contado quizás no lo parezca, pero este es un libro lleno de humor, descacharrante incluso en algunos momentos, como las descripciones de personajes insólitos: ¡ese Mitrofánov, que parece sacado de un Borges pasado de vueltas! ¡Ese inepto y fatuo Pototsky, que pretende compararse con Chéjov! ¡Ese casero del protagonista, tan... inenarrable! Ahora bien, como ocurre con el resto de la obra de Dovlátov (incluso cuando se trata de un libro con un carácter más ominoso, como es La zona, hay momentos para ello) el humor lo impregna todo con un sabor agridulce, aunque, por otra parte,, sin pretender arrogar ninguna superioridad moral al narrador, que sabe perfectamente que cualquier retrato que se hiciera de él daría un  resultado no menos (tragi-) cómico.

Porque, en realidad, esta no es una novelita tan ligera como puede parecer a primera vista, sino, aunque a la manera guasona y melancólica de Dovlátov (tan rusa, diría uno sin saber muy si no es un tópico), se trata el relato de un fracaso,  la disección anatómíca de cómo se puede echar todo a perder, sin siquiera ser consciente de lo que se había ganado, de la desesperación que el ansia de vivir puede producir cuando no se tiene la suficiente paciencia o talento para ello... Dovlátov, aunque quizás él no estuviese seguro de ello, sí que lo tenía, sin embargo.

Una última observación, a partir de un diálogo que mantiene el protagonista de la novela:

"- ¿Los objetos personales de Pushkin? El museo fue inaugurado decenas de años después de su muerte...
- Así es -dije- como se hacen siempre estas cosas. Primero lo liquidan a uno, y luego se ponen a rebuscar entre sus objetos personales. Ocurrió con Dostoyevski, con Yesenin... Ocurrirá con Pasternak. Y en cuanto caigan en la cuenta, se pondrán a buscar entre los objetos personales de Solzhenitsyn."

No sé si a Dovlátov le habría hecho gracia la ironía (sospecho que sí), pero su misma figura parece estar siendo objeto de este proceso: de momento, en el pasado festival de Berlín se presentó una película titulada, precisamente Dovlátov -y existen planes para llevar al cine también Retiro-; en su ciudad natal, San Petersburgo, el escritor ya tiene una estatua muy resultona y en Queens le han puesto su nombre a la calle donde vivió después... No sé si acabaremos viendo algo así como un "Parque Dovlátov"... pero por si es así  yo (que, he de confesar, también tengo alguna experiencia en la "gestión del patrimonio cultural" , por utilizar un eufemismo), me ofrezco para mi propio "retiro" en él. Incluso en Pskov, donde diablos esté eso...


Otros títulos de Serguéi Dovlátov reseñados en Un Libro Al Día: La maleta, El compromiso, La zona, La extranjera

domingo, 16 de octubre de 2016

Jack Thorne, John Tiffany & J. K. Rowling: Harry Potter y el legado maldito

Idioma original: inglés
Título original: Harry Potter and the Cursed Child
Año de publicación: 2016
Traducción: Gemma Rovira Ortega
Valoración: imprescindible para potterheads, claro. Para el resto de muggles... que lean antes toda la saga.

Atención, potterheads del mundo, aviso importante: por si no lo sabéis ya (que supongo que sí), ésta no es la octava novela de la serie Harry Potter, escrita por J. K. Rowling. Repito: no es una novela de Harry Potter. O puede que no lo sea, pero sí. O viceversa... Veamos: para empezar, no es una novela, sino una obra de teatro que está siendo representada en Londres desde este verano. Pero, para qué engañarnos, puede ser leída como una novela... Punto dos: no está escrita por J. K. Rowling, aunque sí es de ella la idea original y parece que ha participado activamente en el proceso de creación. Por último, aunque los protagonistas de la historia son en realidad Albus Severus Potter, segundo hijo de Harry y Ginny  -al que sin duda conocen ya los seguidores de la serie, por el epílogo de la misma- y su amigo Scorpius, hijo de Draco Malfoy (¿en esa familia no sabían poner nombres normales?), lo cierto es que también aparece, y mucho, el mismo Harry, así como Ron, Hermione, Ginny y Draco, todos con unos años y es de suponer que unos kilitos más (sólo falta por aparecer, maldición, el gran Neville Longbottom, el verdadero héroe de toda la saga). Así que, si lo pensamos bien y con cierta apertura de miras, va a resultar que sí, sea novela o no, sí que es el octavo libro de Harry Potter... ¡Albricias!

La historia, de hecho, comienza exactamente donde acababa la última novela: en el andén 9 y 3/4 la estación de King Cross, cuando Harry y Ginny acuden para despedir a sus hijos, especialmente a Albus, que va a pasar su primer curso en Hogwarts. A diferencia de su hermano James, Albus es un chaval más retraído e inseguro y temeroso de lo que se puede encontrar en el colegio. Para más complicación, se hace amigo enseguida justamente del niño que, en principio, menos parece convenirle y según pasan los años, la relación con su padre se va volviendo cada vez más complicada. Como era de esperar, acaba metiéndose en follones con resultados inesperados e incontrolables (como es típico con los adolescentes, claro, pero con la diferencia de que los muggles díscolos se pueden emborrachar, pelear o fumar porros y los jóvenes magos, además de todo eso, liarla parda con sus poderes). En realidad, más que las propias aventuras que viven los personajes de la historia, el verdadero tema de la misma es lo espinosa que puede ser la relación paterno-filial, tanto por un lado como por el otro: la dificultad de acertar en lo de ser padre (algo que no se enseña en ninguna escuela de magia) y la no menos complicada carga de ser un hijo que hereda buena parte de las circunstancias, tribulaciones y hasta desgarros de tus progenitores. También trata de la imposibilidad o incluso inconveniencia de arreglar los errores del pasado; la necesidad de asumirlos, por dolorosos que sean, como una parte de nosotros mismos.

Pero no nos pongamos solemnes; lo importante aquí es la cantidad de disfrute que nos puede proporcionar este libro gracias al reencuentro con unos personajes muy queridos para tantos lectores y la continuación de sus aventuras en un mundo mágico, aunque tsmbién ominoso, que discurre en paralelo a nuestro infinitamente más pedestre mundo muggle. Pese a no tratarse de una novela, la lectura se hace de lo más amena y desenvuelta, debido a estar compuesta de multitud de escenas cortas y, como es lógico, a base de diálogos. Por cierto, he de reconocer que no soy un gran conocedor de las limitaciones o características del arte dramático (de hecho, ésta es mi primera reseña de una obra de teatro, lo que no deja de resultarme curioso), pero sospecho que tiene que haber resultado complicado llevar a las tablas una obra con tantas escenas, que se desarrollan en muchas ambientaciones diferentes. Casi se diría que se ha escrito pensando ya en el guión de una película que, sin duda, antes o después se realizará...

Da lo mismo; en cualquier caso, este libro, esta obra de teatro, no deja de ser ante todo una nueva fuente de deleite, una causa de enorme placer para los innumerables potterheads -y no potterheads, caramba, con un poco de buena voluntad- repartidos por el mundo. Y prestos a disfrutar de nuevo con las aventuras y desventuras de sus magos favoritos. Aunque, para ser sinceros... ¿hay otros que se les puedan comparar? ; )

Otros libros de J.K. Rowling reseñados en ULAD: Heptalogía de Harry Potter, Animales fantásticos y dónde encontrarlos

lunes, 14 de diciembre de 2015

Zoom: Animales fantásticos y dónde encontrarlos de J.K. Rowling

Idioma original: inglés
Título original: Fantastic Beasts & Where to Find Them
Año de publicación: 2010
Traducción: Alicia Dellepiane
Valoración: Está bien, para muggles; pero imprescindible para magos y potterheads


¿Quién no ha querido tener de mascota a un puffskein?¿O ha soñado con poseer una capa de invisibilidad trenzada con pelo de demiguise?¿O ha tenido pesadillas por culpa de las agromántulas? ¿Cómo?; ¿que no les uena ninguno de esos animales?¿Qué hay, entonces, de las quimeras, los hipogrifos y centauros?; ¿gnomos, trolls, leprechaums, hadas...?¿Los yetis? Seguro que eso ya sí, ¿verdad? (por no hablar de los celebérrimos dragones)... animales fantásticos todos, como indica el título del libro. Aunque puede que lo sean para nosotros, los simples muggles -porque doy por hecho que la mayoría de los que leen este blog son también muggles, como un servidor-, pero no para los magos, que no sólo conviven con estos animales, sino que les protegen y ocultan de miradas profanas -aunque en más de un caso, también se ven obligados a protegerse ellos de los bichos... digo, bestias... bueno, lo que sean-; para conocerlos, en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería se estudia este libro, obra de Newt Scamander, funcionario del departamento de Regulación y Control de las criaturas Mágicas, del Ministerio de Magia.

Se trata de una obra eminentemente práctica, por tanto: aprenderemos aquí los hábitos del ashwinder, a defendernos de un pogrebin ruso y el curioso origen del quintaped. O a distinguir entre un Colacuerno húngaro o un Galés Verde común (aparte del color, se entiende). Pero también es un libro de lo más ameno y divertido, que encantará, sin duda, a los potterheads y no decepcionará a quien no lo sea, que puede estar seguro de que pasará un rato entretenido y hasta delicioso leyéndolo. Además, conviene estar al corriente del contenido de esta obrita, no sólo para evitar las travesuras de los duendecillos o las mordeduras de los plimpys de agua, sino, sobre todo, porque en ella se basa uno de los estrenos cinematográficos que podemos prever más publicitados del próximo 2016, primera parte, al parecer, de una nueva trilogía de la "saga Potter" (pero sin Harry, Ron Weasley o Hermione, me temo...). Cómo conseguirán sacar tres largometrajes basándose en un librito de poco más de 50 páginas es todo un misterio para mí, pero bueno, si se pudo hacer a partir de El hobbit, supongo que puede repetirse la jugada... Más aún si se trata, como es el caso, de cosa de magia.

O, mejor dicho, magia es lo que nos hará falta a nosotros para librarnos del asedio mediático, así que, para qué resistirnos: mejor relajarnos y disfrutar...



También de J. K. Rowling en Un Libro al DíaLa heptalogía de Harry Potter, Harry Potter y el legado maldito

viernes, 30 de octubre de 2015

Paul Pen: El aviso

Idioma: español
Año de publicación: 2011
Valoración: entre recomendable y está bien

Comienzo con una pregunta capciosa: ¿nos encontramos ante el Stephen King español? Pongo lo de "capciosa" porque, evidentemente, resulta en todo punto injusto comparar a un escritor que publica su primera novela -aunque ahora ya tiene alguna otra- con otro de fama mundial que ha publicado decenas de ellas. Y en cuanto a calidad literaria, la de King tampoco es desdeñable y suele ser reivindicado fuera del ámbito de los lectores de best-sellers o los aficionados a las novelas de terror... Por otro lado, tampoco es descabellada la comparación; ésta no es la primera vez que se hace y el propio Paul Pen asegura que el de Maine es uno de sus escritores favoritos. Su influencia es indudable, en todo caso: igual que suele hacer King, Pen situa una historia con transfondo sobrenatural o al menos inexplicable, en medido de la vulgar cotidianeidad de la vida moderna; en este caso, entre los habitantes de un pueblo de la sierra madrileña. En fin, en realidad no soy el más indicado para seguir con la comparación, pues hace años que no leo nada de Stephen King -la mayor especialista de ULAD en este autor es mi compañera Izas-, pero ahí dejo este apunte, para quien quiera tenerlo en cuenta...
La historia que nos cuenta esta novela parte, ya digo, de la aparición de una circunstancia ominosa e inexplicable en la cotidianeidad de unos personajes casi indefensos ante lo que les sucede y, que ni siquiera aciertan a asimilarla; mucho menos a comprenderla. La narración se estructura en dos planos temporales que avanzan de forma paralela: uno, en el año 2000, cuando se produce un acontecimiento trágico pero, en apariencia, sin misterio alguno: el atraco a la gasolinera del pueblo. Años más tarde, en 2009, un niño llamado Leo, recibe unas advertencias anónimas que llenan de pavor su ya complicada vida (el pobre chaval es víctima de un bullying escolar continuado durante años). Y hasta aquí puedo contar para no destriparle la lectura de la novela a nadie (aconsejo además no echarle un vistazo a la contraportada del libro, para no enterarse de más de lo conveniente del argumento).
La novela está bien escrita, desde luego, con especial habilidad por parte del autor en mantener el suspense en ciertos momentos de la narración. Sin embargo, ésta también avanza, en otras ocasiones, a un ritmo algo lento y reiterativo-contraproducente, precisamente, para una novela de este tipo-; una de las causas de esta ralentización está creo, en la excesiva prolijidad al describir ciertos detalles, como son todos y cada uno de los gestos de los personajes (sus descripciones, en cambio, se apuntan tan sólo y se van completando con pericia de veterano en el oficio, a lo largo de la novela). también el hecho de que el elemento "inexplicable" vaya apareciendo de forma gradual, en vez de una forma más contundente y adrenalínica... (como ocurría precisamente en las novelas de King, según creo recordar). Por otra parte -y esto puede considerarse tanto un mérito como todo lo contrario- en toda la novela y sobre todo en algunos momentos nos sobreviene la impresión de estar leyendo un relato con cierto aire de guión cinematográfico.... incluso Pen resulta muy hábil insertando ciertos "trucos" típicos de guionista, como ir sembrando la historia de elementos aparentemente anodinos, pero que luego tendrán su importancia en el desarrollo de la misma (no sé cual es el nombre técnico exacto de este "truquillo"). Por supuesto, aquí también estoy jugando con ventaja: sé que Pen estudió Comunicación Audiovisual y ha trabajado como guionista de televisión... 
En cuanto al tratamiento de los personajes, ocurre algo parecido al ritmo narrativo: están todos muy bien trazados, con sus matices y evoluciones... excepto uno (y que tiene bastante importancia, por cierto), que resulta, si no plano, sí bastante monolítico en todo momento y desequilibra un poco el conjunto, creo yo. Aunque tal vez de lo que se tratara fuese de crear un cierto contrapunto, no sé...  que cada lector lo juzgue, si le parece.
¿Los aciertos de la novela? En mi opinión hay sobre todo tres grandes aciertos: primero que, a pesar de esa cierta morosidad reiterativa de algún momento, la última parte de la narración avanza a un ritmo cada vez más trepidante que te lleva en volandas hasta el final, dejando al lector, en este sentido, con un buen sabor de boca. En segundo lugar, circunscribir el desarrollo de la historia a esa localidad de la sierra madrileña, que en principio representa el ideal de la clase media: urbanizaciones de chalés y adosados, una universidad privada, parque acuático, idílico lago artificial... bien es cierto que, aparte de los nombres de los personajes, tampoco hay muchos más elementos que hagan situar la acción, de forma inequívoca, en España; la historia bien podría desarrollarse en un suburbio acomodado  de  París o Londres. O Kansas City. En cuanto al tercer gran acierto... creo que no lo voy a contar: que quien lea la novela piense en ello al llegar al final de la misma. 
Ahora bien, hay también un aspecto de este libro que, si bien no puede considerarse en absoluto un fallo narrativo, tal vez sí que sea un cierto demérito -según opiniones, por supuesto-; me refiero a un asunto que señalaba mi compañera Montuenga es la reciente reseña de No está solo: la utilización del sufrimiento de un niño -vale que ficticio- en la ficción literaria. Es cierto que el caso que nos ocupa no es para nada escabroso, pero aún así... ¿no es ésta una circunstancia que nos puede volver más insensibles aún hacia lo que les ocurre a los niños en la vida real? En fin, confieso que yo no me hubiera planteado nunca esta cuestión si no llega a ser por la reseña de mi compañera. Tampoco quiero condicionar a nadie: ahí lo dejo también, para quien quiera pensar en ello.


viernes, 28 de marzo de 2014

Neil Gaiman: El océano al final de la carretera

Idioma original: inglés
Título original: The Ocean at the End of the Lane
Año de publicación: 2013
Valoración: recomendable

Los aficionados a Neil Gaiman saben que el género rey de su obra (tanto en los guiones de cómics, como en las novelas y los cuentos) es la fantasía, y es también este género el que desarrolla en El océano al final de la carretera, su última novela (que en principio iba a ser un relato dedicado a su mujer) hasta la fecha.

En esta obra, Gaiman nos presenta a un hombre adulto que regresa al lugar en el que vivió cuando tenía siete años. A pesar de que apenas recuerda nada de su infancia, nada más llegar al sitio en el que estaba la que entonces era su casa (y que ya no existe, porque en dicho emplazamiento se levantan ahora casas adosadas), encuentra a una anciana, a quien reconoce como la abuela de Lettie Hempstock, la niña que vivía al final de la carretera, que aseguraba que tenía un océano donde él sólo veía un estanque y que fue algo más que su amiga.

Y digo que fue algo más porque la niña no sólo compartió con él juegos infantiles (algunos de los cuales tuvieron lugar en otro mundo y no eran en absoluto infantiles), sino porque le sirvió de refugio cuando las cosas se pusieron feas (cuando un hombre le robó el coche a su padre y se suicidó en el asiento trasero, cuando Ursula Monkton –que parecía humana y no lo era– llegó a su casa o cuando fue atacado por las alimañas, por ejemplo), porque le mostró muchos de los secretos que encierra este mundo (y el mundo al que sólo ella podía llevarlo) y porque le enseñó que nada (ni siquiera la gente que nos rodea o nuestros seres queridos) es nunca lo que parece a simple vista.

Pero, si Lettie y su familia fueron tan importantes en su vida, ¿cómo es posible que no haya recordado nada de lo ocurrido hasta ahora, que ha llegado al lugar en el que comenzó todo? La respuesta a esa pregunta se encuentra en las páginas de este libro, así que no diré más al respecto.

Pero sí diré que El océano al final de la carretera es un libro que merece la pena ser leído, porque nos cuenta una historia tan aterradora como dulce (lo habitual en Gaiman), porque muestra con gran verosimilitud cómo los hechos vividos durante la infancia marcan nuestra vida de forma indeleble, aunque no los recordemos, y porque, de la mano de su pequeño protagonista, toda persona que empiece a leer este libro se va a volver a sentir, otra vez, como el niño que un día fue. Con todo lo bueno y todo lo malo que eso conlleva.

También de Neil Gaiman: El libro del cementerioObjetos frágilesEl cementerio sin lápidasAmerican Gods, Coraline