domingo, 5 de agosto de 2012

Colaboración: La maleta de Sergei Dovlatov

Idioma original: ruso  
Título original: Chemodan 
 Año de publicación: 1986
Valoración: Recomendable

Algún día, todos cabremos en una maleta.

El escritor ruso Sergei Dovlatov hace tiempo que ocupa una, la suya, la que le permitieron sacar de la vieja Unión Soviética y que llevó a los Estados Unidos, su última tierra de acogida. En ella acarreaba lo que pudo meter, una colección de calcetines verdes “made in Finland”, un traje para entierros, un gorro de auténtica piel de foca, unos guantes, los botines del alcalde de Leningrado, una camisa de popelín y la chaqueta de la celebridad cubista Ferdinand Leger.

Sergei Dovlatov. 3 de septiembre de 1941, Ufá, 24 de agosto de 1990, Nueva York. Judío, hijo de la farándula, escritor y cuentista. Probó con la filología finesa hasta su expulsión de la facultad. Sirvió en el ejército tres años. Intentó el periodismo, trabó amistad con Joseph Brodsky, ejerció como corresponsal por Estonia. Fue guía del museo Pushkin. El típico artista fichado por el KGB por diletante. El típico disidente que, aprovechando la flojera del estado soviético para asilarse en los Estados Unidos.

La maleta se inserta en la colección de libros que el autor dejó sobre su experiencia soviética y que, finalmente, publicó Nueva York, después de intentarlo sin fortuna en su tierra. Con la perspectiva del tiempo, el drama sabe a menos hasta convertir la miseria y el alcoholismo en un vodevil que firmaría el mismo Woody Allen. A veces, casi es mejor así. Lo favorece un humor sobrio y una prosa seca que caen a peso en el alma como tragos de vodka. Porque después del golpetazo suben los vapores que convierten la vida y la supervivencia en una gincana que incluye momentos de todo: desde peleas a trapicheos, de trabajos subterráneos ahogados en alcohol a historias de amor como témpanos, haciendo de soldado o de periodista en la tierra del silencio. De todo ello, Dovlatov hace recuento. Y saca para llenar una maleta. Microhistorias. Como quien coge lo imprescindible antes de salir corriendo.

1 comentario:

reno dijo...

Me encanta el de la camisa de popelín, una gran historia de amor desidioso.