viernes, 17 de agosto de 2012

Ryszard Kapuscinski : El emperador

Idioma original: polaco
Título original: Cesarz
Año de publicación: 1978
Valoración: muy recomendable

Persiste en mí el impacto de haber visto, hace cerca de un mes, Marley: película sobre la vida del músico jamaicano que me dejó extasiado. Aprovecho para recomendarla a todo el mundo. Siempre me resultó muy curiosa esa absurda idolatría de los rastafaris por Haile Selassie. Bueno: no vamos a pedirle coherencia a las religiones, así que si se empeñaban en adorar y considerar una divinidad a un dictador de un país africano, allá ellos.

El emperador dista mucho de mostrar adulación hacia la figura del mandatario etíope. Aunque el tono parezca grotesco, casi cómico, lo es solamente para escenificar más fielmente lo que parece una parodia, pero resulta ser una cruel realidad. Kapuscinski se aleja en este libro del tono de crónica periodística que impregna otras de sus grandes obras, como  Ébano  o Un día más con vida. Adquiere en El emperador una óptica diferente. Se trata de sucesivas entrevistas con personas vinculadas a la vida en palacio de Haile Selassie. Testimonios de personas que, en muchos casos, prefieren ampararse en el anonimato por temor a ser represaliadas. A pesar de mostrar en todo momento su admiración y su reverencia, son perfectamente conscientes de que el emperador es un ser volátil y caprichoso, rodeado de un séquito, de un cortejo aún más volátil y caprichoso. Lo cual significa que, aunque se muestren prudentes, respetuosos, aduladores (el ramillete de expresiones usadas para loar a Selassie es realmente digno de diccionario de sinónimos), el miedo a la mala interpretación estaba presente: todos sabían que ello acarreaba la caída en desgracia, de consecuencias imprevisibles. Kapuscinski intercala esporádicamente su propio texto. La explicación progresiva de los hechos que se producen lejos y alrededor de ese mundo cerrado que es el palacio imperial.
De repente, apenas escribo esta última frase, caigo en la terrible actualidad de libros como éste. A pesar de hablar de hechos de hace cuatro décadas. El aislamiento, el ensimismamiento de esos líderes alienados a espaldas de la realidad. La conducta de sus entornos cercanos, temerosos a dos bandas: de perder los favores del superior y de ser acechados en sus poltronas por sus inferiores. Tentado estoy de contrastar con datos lo poco que debe haber cambiado la situación en un país como Etiopía, con un crecimiento desbocado de la población, con una baja tasa de alfabetización, con una economía dependiente de la agricultura.
Kapuscinski era mejor cronista que ensayista. El emperador puede que sea un libro único en su obra, no sólo por la curiosa adopción del lenguaje costumbrista de algunos de los entrevistados, sino por su enfoque en una persona y un país (que se repite en otra obra maestra reseñada en ULAD:  El Sha o la desmesura del poder ), y el curioso método, con el que Kapuscinski se limita a intercalar hechos objetivos entre los numerosos testimonios, sin que el lector se sienta empujado a otra cosa que a apreciar el  absurdo absoluto intrínseco al poder concentrado en una sola persona. Se llega a esa conclusión sin la necesidad de la reflexión profunda; Kapuscinski nos ha sentado ante la realidad, con su soberbio estilo, nos ha convertido en espectadores de testimonios variados, desde gente sencilla hasta politiquillos arribistas. Lo ha hecho sin otra trampa que su formidable intención literaria.

También de Kapuscinski : ÉbanoLa jungla polacaEl imperioEl Sha o la desmesura del poder

24 comentarios:

Anónimo dijo...

La objetividad brilla por su ausencia. Creí que aquí se presentaban y recomendaban libros. Pero no queda ahí la cosa.

Francesc Bon dijo...

Pues el libro está presentado y recomendado, y el plus de entusiasmo por lo mucho que me ha gustado ya va en el paquete.

Anónimo dijo...

Rastafarismo no es una religion..informate antes de ver peliculas de produccion babylonica.

Francesc Bon dijo...

Bueno... no soy un entendido en temas religiosos. Religión, culto, cisma, secta, creencia, lo que sea. El caso es que veneraban a Selassie cuando no parece tener gran cosa que venerar. Aclarar, que ya no me acuerdo si llegaba a mencionarlo por algún lugar, que soy un fanático absoluto de la música de Bob Marley.

Anónimo dijo...

El libro es genial, y los rastafaris aduladores de Selassie me chupan un pie. Yo también soy amante de la música jamaicana.

Francesc Bon dijo...

Kapuscinski hacía interesante todo lo que relataba, aunque en El emperador abandonase un poco el tono de crónica periodística y se lanzara a un ejercicio algo más cargado de estilo literario.
Gracias por comentar.

Anónimo dijo...

Rasta no es religion... Rasta es vida!!! Por mi este tal kapuscinski se puede ir con su libro al cuerno...
Pd; ...y que Jah lo bendiga ;)

Francesc Bon dijo...

Estimado anónimo, gracias por tu comentario, pero Kapuscinski simplemente relata cómo ve las cosas. Por simpático que nos parezca el movimiento rastafari, y he de confesarte que Bob Marley es un dios particular de mi imaginario, lo de Haile Selassie era descabellado. Un dictador como cualquier otro, con demasiada tragedia tras de sí. Un respeto para Kapuscinski, que éste sí que no hizo daño a nadie.

Anónimo dijo...

Muchas gracias, Francesc, por el tiempo que te has tomado en escribir esta entrada.
Yo no he llegado aquí por el tema rasta, sino por Etiopía. Estoy muy interesada en la historia y cultura de ese país porque pronto (espero) viajaré allí para traerme a mi hijo adoptado.
Como yo, seguro que se pasa más gente que está en mi situación buscando fuentes de información para aprender más sobre Etiopía.
Lo dicho: mil gracias.
Un saludo,
María

Francesc Bon dijo...

Pues de nada, todo lo contrario, un enorme halago que se llegue a esta reseña a través de la curiosidad por un país relacionada con algo como la adopción. Al margen de todo, recordar el placer que es la lectura de este libro.

Anónimo dijo...

Yo he tenido la oportunidad de escuchar en youtube una grabación subtitulada del momento en que los sublevados entran al despacho de Haile Selassie y la verdad es que se dirigen a él con un respeto y una amabilidad a la que no estaban obligados, pues eran los vencedores.Me cuesta imaginar a un partisano italiano hablándole con ese respeto a mussolini por ejemplo.Lo que sí esta demostrado es que el régimen supuestamente socialista que le sucedió fue conocido cómo uno de los más sanguinarios.Ahí queda eso.Cada uno que investigue y se haga su propia opinión

Francesc Bon dijo...

Muchas gracias por el comentario. Pues me gustaría opinar otra cosa, pero creo que cuando un mandatario (sustituya por dictador, rey, emperador, lo que sea, todo son la misma basura) se perpetúa en el poder, ciertas generaciones pasan a considerarlo como una especie de familiar, de gran abuelo, y su omnipresencia genera un cariño completamente falso, el cual la necesaria maquinaria de propaganda contribuye a alimentar. Además, Selassie debía ser ya un anciano que a duras penas podía valerse por sí mismo. En fín: esos ancianos venerables antes han sido adultos poderosos y cabales que no han dudado en firmar condenas a muerte.

Anónimo dijo...

Gracias a ti por el artículo.Dejo un enlace por si os apetece leer otra versión
http://mas.laopinioncoruna.es/suplementos/2010/11/27/el-reportero-que-preferia-fabular/

Francesc Bon dijo...

No es la primera vez que oigo sobre esa tendencia a fabular, pero incluso contemplando que fuera una licencia literaria algo osada, el resultado de tan brillante que tiendo a ser benévolo. Gracias por el comentario.

Anónimo dijo...

esra el libro disponible en la red?

Francesc Bon dijo...

Supongo que lo está. En mi caso es un libro que atesoro. Me gusta tomarlo de vez en cuando y disfrutar de cómo Kapuscinski adapta su estilo periodístico en una cruel parodia de esa pose tan sumisa.

Anónimo dijo...

Hola Francesc y todos los lectores:

Como se ha comentado en últimos comentarios, es cierto que Ryszard Kapuscinski fue acusado en algunas ocasiones de fabular o no ser completamente veraz en su obra.
Concretamente, Artur Domoslawski, discípulo y amigo suyo, sostuvo en una entrevista para El País (03/03/2010) que "cruzó las fronteras de la ficción y vendió lo que hacía como periodismo", que "se esforzó durante años en esconder cosas de su vida y crear una leyenda" y que por ello "dejó de verle como a un mito". También en esta entrevista se le pregunta por las opiniones que giraron en torno al posible "oportunismo" de este último para darse a conocer. El historiador José María Faraldo (UCM), como ya habéis podido comprobar, dijo que “pudo pecar de arrogante, pero no de mentiroso”.
Como estudiante de Periodismo, puedo decir que los reportajes de "Ébano" me parecen sublimes tanto en su forma como en su contenido. Al leerlo, aprendes modos de contar, pero también aspectos culturales sobre África, las guerras civiles o la mediática pobreza, elemento relevante en la obra de Ryszard K.

Para finalizar, os recomiendo la lectura de "Los cínicos no sirven para este oficio. Sobre el buen periodismo", donde encontraréis su manera de entender y ejercer la profesión. Veraz o no, resulta siempre interesante acercarse a sus reportajes y reflexiones. Fue y es un maestro para muchos de nosotros, incluso suponiendo que la figura que creó se tratara simplemente de un personaje. En ese caso, entonces, supo elevarlo al referente o icono que hoy simboliza para el Periodismo.

Un saludo,
Carlos Sánchez.

Francesc Bon dijo...

Pues Carlos, primero de todo agradecerte tu extenso e interesante comentario. Pues a mí Kapuscinski me parece tan sublime en lo literario que le perdono esos devaneos con la creatividad. No tengo ni idea de si enfatiza algún aspecto en beneficio de reforzar su mensaje, pero no creo que ande muy desencaminado en la descripción de lo real; en cuanto al aspecto general. Pobreza, miseria, injusticia, ¿importa realmente la exactitud, cuando es a raudales?

Anónimo dijo...

Están leyendo, mas fíjense lo que pueden desarrollar con su espíritu y su alma.
Naveguen por su templo interior... todo se está dando.

Espíritu Santo es Zion.

Francesc Bon dijo...

Gracias por el comentario. Parece que un aura de misticismo se está apoderando de este blog, últimamente.

Franky Morales dijo...

Totalitario y acaba con la esclavitud y abre las fronteras en Shashamane a todo africano que desee retornar?

Italia invade Etiopia y el pueblo se vuelva con su 'dictador' para expulsar al invasor farenchi del fascio? Perdóname que discrepe en la totalidad de tu artículo.

Hay un video muy interesante cuando Selassie se pronuncia anti fascista en la sede de la ONU en Suiza, donde sólo un par de países se posicionan y defienden esta postura. Entre ellos Mexico, es curioso encontrar una plaza en el centro de Addis Ababa llamada Mexico Square.

Creo que Kapucinsky no trataba más que justificar el Terror Rojo que sacudió Etiopía. La ignorancia y el analfabetismo es un campo de cultivo excepcional para generar leyendas del tipo: "Si el emperador lo decidía se traía la cabeza del culpable en una bandeja y se colocaba a sus pies".

"Selassie fue un brujo, te quemaba la piel solo mirándote"

"Los leones le temían"

Toda una serie de parafernalia sacada de contexto por este 'gran' escritor de pluma pagada soviética para evangelizar a occidentales que no conocen África y que gracias a él seguirá siendo desconocida. Me parece más bochornoso el socialismo y sus más de 100 millones de asesinatos desde lenin que el 'totalitario' Selassie y sus políticas pro derechos humanos y libertades individuales en una África llena de esclavitud y saqueadores occidentales.


Francesc Bon dijo...

Muchas gracias por el comentario, Franky. Pues voy a intentar profundizar en las cuestiones que me planteas, aunque sean de carácter más bien político y aquí me inclino más bien por valorar a Kapuscinski en lo literario. En todo caso, discrepo de que fuera una pluma pagada por Moscú, ya que en muchas otras obras es bastante crítico: léete El Imperio.

Anónimo dijo...

seguro ke sois blancos o negros , tio tom chuparme la polla msricas

Francesc Bon dijo...

Gracias por leernos y dedicarnos este comentario que dice tanto de tu tolerancia como de tu educación.