martes, 28 de agosto de 2012

Goran Petrović: La mano de la buena fortuna

Título original: Kod Srecne
Idioma original: Serbio
Fecha de publicación: 2000
Valoración: muy recomendable



Es muy común afirmar que leer es adentrarse en otro mundo. Que aquellos que leen con pasión se pierden entre las páginas de los libros y viven cientos de vidas; tantas como obras devoran a lo largo de su existencia. Pero, ¿qué pasaría, si esto fuera cierto? Quiero decir: literalmente cierto. ¿Qué ocurriría, si pudiésemos entrar en un libro? ¿Y si pudiésemos encontrar allí a otra persona que estuviese leyendo el mismo libro?

Eso es lo que plantea Goran Petrović en La mano de la buena fortuna. En esta obra, el joven corrector Adam Lozanić recibe el encargo de corregir Mi legado, una extraña novela escrita por un tal Anastas Branica que carece de trama y personajes. De hecho, lo único que se puede leer en sus páginas son las descripciones de una mansión y sus jardines. Entonces, ¿por qué es tan importante?

A partir del interés que el libro despierta en el corrector, Petrović nos cuenta las historias de Jelena, de Natalia y Nathalie, de Sreten y Zlatana, todos lectores y a la vez protagonistas de esta obra, así como del propio Branica, un hombre que escribió un libro para leerlo al mismo tiempo que su amada y poder encontrarse con ella entre sus páginas, a pesar de todo lo que los separaba.

A través de lo que el autor llama la "lectura simultánea", La mano de la buena fortuna se desarrolla como una historia que cuenta multitud de historias que, como círculos concéntricos, confluyen en la misma obra. Pero también es un libro para amantes de los libros, para aquellas personas que buscan en la lectura algo más que un simple entretenimiento.


También de Goran Petrović: Atlas descrito por el cielo

2 comentarios:

Maese_Salakov dijo...

Amén. Yo pensé lo mismo tras leerlo...

En "Sopa de libros" publiqué una reseña en su ficha, por si tienes curiosidad.

Silver dijo...

Libro surrealista con momentos muy buenos y otros un poco pesados. Me gustó más que Atlas descrito por el cielo y me recuerda calles por las que paseé cuando viaje a Serbia.No obstante, de un estilo similar prefiero los libros de Milorad Pavic