martes, 6 de julio de 2010

Libros para el verano: la heptalogía de Harry Potter, de J. K. Rowling

Idioma original: inglés
Año de publicación: 1997 (la primera novela)
Valoración: muy recomendable

Supongo que no hace falta que os presente al archiconocido protagonista de esta saga fantástica: desde que se publicara Harry Potter y la piedra filosofal, la primera novela de la saga, en 1997, el fenómeno "Harry Potter" -o la "Harry Potter-manía"- no ha hecho más que crecer y crecer. Sólo ahora, tres años después de la publicación en España de Harry Potter y las reliquias de la muerte, el último libro, parecen estar los ánimos más calmados: los ávidos lectores de literatura fantástica -sobre todo los más jóvenes, de revueltas hormonas- han vuelto su interés a la vampírica y edulcorada saga Crespúsculo, de la escritora Stephanie Meyer. Pero esto es carne para otro estofado.

No creo que las aventuras de Harry Potter, un niño huérfano que vive con sus horribles tíos y primo hasta que un buen día descubre que es mago e ingresa en la escuela de magia Hogwarts, hayan podido dejar indiferente a ninguno de sus lectores: la saga ha levantado pasiones, y cuenta con tantos seguidores como detractores. En esta reseña voy a intentar daros las suficientes razones como para reclutar lectores de ULAD entre las filas de los primeros.

Por qué leer Harry Potter...:

1. J. K. Rowling combina de manera muy atractiva lo mágico y lo no-mágico: es muy divertido ir descubriendo las peculiaridades del mundo de los magos y cómo estos se relacionan con los "muggles" ("no-magos"). Sobre todo, es divertido ir descubriéndolo a medida que lo hace el protagonista.

2. Las aventuras de Harry, Ron y Hermione en un mundo amenazado por El-que-no-debe-ser-nombrado resultan adictivas: no olvide reservar el número dos de la saga en su librería de confianza para cuando termine el uno y acucie el mono. (El que avisa no es traidor). Y así sucesivamente.

3. Como en toda buena novela fantástica, no todo es "quimérico, fingido, que no tiene realidad y consiste sólo en la imaginación" (como define la RAE lo "fantástico"): el lector reconoce entre la ficción dolorosas marcas de su realidad más cercana.

4. Se trata de una lectura para todas las edades: gusta tanto a pequeños como a no tan pequeños. (Explicación parcial en el punto número 2).

...y por qué leerlo durante el verano:

Pues básicamente porque, como ya he explicado, la saga consta de siete volúmenes, la mayoría de los cuales superan las 500 páginas. Además, la aparente -nótese la cursiva- evasión que caracteriza al género fantástico convierte a la heptalogía de Harry Potter en una lectura perfecta para un verano de trepidante relax literario: os proporcionará entretenimiento sin fin, os mantendrá en vilo y os transportará a un mundo paralelo que os hará olvidar, durante un rato, los problemas que pueda haber en el vuestro.

Yo descubrí la saga a los 11 años y, aun ahora, cuasi-filóloga, me da pena que ya haya terminado, y no me da vergüenza alguna confesar mi pasión. Siempre me quedará releer...

Otros libros de J.K. Rowling reseñados en ULAD:  Animales fantásticos y dónde encontrarlos, Harry Potter y el legado maldito

11 comentarios:

Santi dijo...

Y yo me permito hacer una recomendación pedante: el que se maneje medianamente en inglés, que intente leerlo en versión original. No es difícil, y es una buena manera de practicar... :)

Paula dijo...

¡Muy buena recomendación, Santi! Es bastante fácil de leer en inglés, creo yo. Además, casi seguro puedes tener la tranquilidad de que si no entiendes algo es una palabra mágica, lo cual ayuda a no desmoralizarse...

Anónimo dijo...

A mí no me parece una recomendación seria. Literariamente es un asco.

Santi dijo...

Aunque de una manera un poco brusca, el anónimo plantea una cosa interesante, que ya ha aparecido por aquí más veces: ¿podemos recomendar, como hacemos aquí, a Dostoievsky y a Stephen King, a Cervantes y a Harry Potter? ¿Existen unos criterios literarios universales que permitan decir qué es buena y mala literatura (o literatura a secas, frente a sub- o para-literatura)? Y si existen, ¿cuáles son? ¿Y por qué entonces no nos ponemos de acuerdo?

Creo que todos estaremos de acuerdo en que la saga de Harry Potter no tiene los valores estilísticos ni la profundidad o densidad humana, filosófica o psicológica que se exige a la "gran literatura" (comparemos con una novela de Coetzee, Philip Roth o Kundera, por ejemplo). ¿Pero lo anula eso como obra literaria, o incluso como obra de arte?

¿Qué pensáis? ¿Se me va la pinza?

izas dijo...

Como yo no he leído ninguno de los libros de Harry Potter, no puedo opinar sobre ellos, pero sí puedo opinar sobre una gran parte de los libros que he leído que, al parecer como los de la saga Potter, no cumplen con el ideal estilístico o no tienen la profundidad suficiente para ser considerados "buena literatura".

Sinceramente, yo creo que cada libro cumple con una función. A mí me encanta Stephen King y, aunque no creo que sus libros vayan a cambiarme la vida, se lo recomiendo a cualquiera que quiera leer un libro entretenido y no pensar. También me encanta Giorgio Manganelli y se lo recomiendo a la gente que espera mucho (tanto en el fondo como en la forma) de un libro y que sé que quiere que la obra que lee le haga reflexionar.

Ocurre lo mismo con las películas: si quiero ver algo entretenido, comer palomitas y no pensar, veo "Braindead. Tu madre se ha comido a mi perro" y me lo paso pipa. Si quiero algo más profundo y trabajado en todos los niveles, veo "Cuatro minutos", por ejemplo.

De la misma manera que un día comemos un asado preparadísimo y otro día nos apetece un huevo frito y no decimos que uno de los dos es subcomida, tampoco deberíamos decir que una obra cuya finalidad es entretener sea subliteratura o literatura de menor calidad. Un libro como los de la saga de Harry Potter (o los de Stephen King o los de Stieg Larsson) cumple perfectamente su misión, que es entretener. Por lo tanto, en mi opinión, son obras perfectamente recomendables. Y de calidad.

Jaime dijo...

Me parece una objeción razonable y unas respuestas convincentes. Con estos debates siempre me asalta una duda. Y es que suelen salir a relucir habitualmente palabras como "profundo" y "superficial". ¿Pero qué queremos decir exactamente con eso? ¿Qué convierte a una obra en "profunda"? ¿Su capacidad para disparar interpretaciones? ¿Su capacidad para conectar con preocupaciones importantes -de esas que llamamos "existenciales". del lector? ¿Pero acaso muchos lectores no sienten que Paulo Coelho cumple esos requisitos? No sé...

izas dijo...

Una obra profunda (literaria o no) es la que hace que surjan preguntas, creo yo.

Los libros de Paulo Coelho no serían profundos, en mi opinión, porque no cuestionan nada ni hacen que el lector se pregunte cosas. Tan sólo dan una respuesta facilona, vestida de filosofía exótica, a un problema general.

Anónimo dijo...

En serio puedes comer mientras ves Braindead?

izas dijo...

jajaja sí
bueno, menos en la escena de las natillas

Paula dijo...

Izas no podía haber expresado mejor mi propia opinión respecto a lo que plantea Santi.

Anónimo, me pregunto qué quieres decir exactamente con "literariamente es un asco": ¿qué valores supuestamente literarios crees que no cumple la saga? (Y es posible que hasta esté de acuerdo con tu respuesta, ojo). Pero si con valores literarios te refieres a, por ejemplo, "profundidad psicológica de los personajes", pues te doy la razón. Pero si, sin embargo, te refieres a "habilidad para crear tensión argumental", pues no te la doy.

Creo, como Izas, que los libros no cumplen una única función y que cada libro cumple una o varias funciones.

Además, si de una cosa -entre otras, claro ;)- puede enorgullecerse este blog es de la variedad de sus contenidos, lo cual es especialmente importante en una serie de "Libros para el verano": cada cual busca en sus lecturas de verano una cosa diferente.

Saludos,

Paula

galgata dijo...

¡Una buena saga de libros! ¡Merecen su fama! Las películas son ahí nomás, eso sí, yo solo aguanté ver pedazos de algunas.