jueves, 29 de julio de 2010

Kazuo Ishiguro: Un artista del mundo flotante

Idioma original: inglés
Título original: An Artist of the Floating World
Año de publicación: 1986
Valoración: Muy recomendable

Hace ya más de un año, en la entrada que Sonia escribió sobre Nunca me abandones, la última novela de Ishiguro, dejé un comentario de lo más agresivo diciendo que la novela no me había gustado nada (algo en lo que me ratifico) y que Ishiguro me parecía "un escritor sobrevalorado". Empiezo a plantearme que aquel comentario quizás fue una demostración de que "la ignorancia es atrevida", porque lo hice después de haber leído solo dos novelas del escritor anglo-japonés (Los inconsolables y Nunca me abandones), y en cambio sin haber leído ninguna de sus primeras obras, ni la más conocida de todas ellas, Lo que queda del día. Ahora acabo de terminarme Un artista del mundo flotante y me parece que, definitivamente, Ishiguro se merece otra oportunidad.

Lo cierto es que Un artista... es distinta a las otras dos: es una novela, por así decirlo, mucho más japonesa, y no solo porque se sitúe en el Japón inmediatamente anterior y posterior a la Segunda Guerra Mundial, sino también por la forma en la que está escrita: sencilla, delicada, llena de matices, que recuerda, salvando algunas distancias, a maestros de la narrativa japonesa como Mishima o Kawabata (aunque sin sus descripciones casi pictóricas de paisajes).

También sé que ha influido para que me guste la novela, el que hable de varios temas que me resultan especialmente atractivos: el papel del artista (pintor, en este caso) en la sociedad; la relación entre arte y política, la memoria y el olvido como acto voluntario y muchas veces tramposo, o la influencia del pasado sobre el presente. El personaje principal, un anciano pintor japonés que en su momento se implicó en la campaña de violento nacionalismo prebélico, y que ve cómo las nuevas generaciones toman el poder del país e introducen nuevos valores y nuevos modos de vida, se plantea todas estas cuestiones, y se ve en la obligación de renegar de su propio pasado y a todo aquello en lo que una vez creyó. Lo mejor, para mi gusto, son los diálogos, superficialmente siempre corteses, como dicta la norma japonesa, pero llenos de tensiones, agresiones veladas y luchas de poder.

Después de esto, definitivamente voy a buscar Lo que queda del día a ver qué tal...

4 comentarios:

Marta dijo...

Tiene buena pinta, la verdad.
Me pasaré por la biblioteca y será una de mis lecturas para este verano.
¡Felicidades por el blog!

Sonia dijo...

Vaya, justo he visto la peli de 1993 de Lo que queda del día, con Emma Thompson y Anthony Hopkins, basado en dicho libro. Y me gustó;-) Así que también estoy buscando ese libro para leerlo estos días;-)
Mente colmena del blog??jeje

Pedro Casserly dijo...

Si te ha gustado su veta "japonesa", más que "Lo que queda del día", te recomendaría "Pálida luz de las colinas", su primera novela.
Pedro

Santi dijo...

¡Gracias, Pedro! Me lo apunto...