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viernes, 8 de marzo de 2019

Reseña + Entrevista: «Pintoras» de Ángeles Caso

Idioma original: castellano
Año de publicación: 2018
Ilustraciones: Laura López Balza
Valoración: Imprescindible












Ángeles Caso es conocida por su faceta de comunicadora, así como la de escritora de ficción galardonada con varios de los grandes premios de nuestro país. Lo que no todo el mundo sabe es que además es licenciada en Historia del Arte y que lleva muchos años trabajando por dar visibilidad a las grandes creadoras que la historia ha obviado por la condición de ser mujeres.

En 2016, Ángeles Caso puso en marcha el proyecto Ellas mismas. Autorretratos de pintoras, un producto insólito tanto por su formato (un álbum con grandes fotografías de gran calidad) como por su contenido (los autorretratos de grandes pintoras cuyo reconocimiento murió con ellas). Efectivamente, demasiado insólito para la industria editorial tradicional. Sin embargo, esta obra sí pudo ver finalmente la luz gracias al micromecenazgo. Y tal fue el éxito que sólo un año después salía al mercado Grandes maestras, una obra que profundiza en las autoras de la primera, y en 2018 llegó Pintoras, la adaptación infantil de Ellas mismas

Pintoras recoge veinticinco autorretratos de mujeres artistas junto con una pequeña narración que nos sitúa en el momento histórico y vital en el que cada una de ellas abordó su propio retrato. La capacidad de la autora para «pintar» con la palabra se pone de manifiesto cuando, en apenas una página, logra transmitirnos la personalidad de cada una de estas artistas. El lector vive la experiencia de verlas crecer, adquirir volumen y convertirse en las mujeres singulares que fueron en los tiempos que les tocó vivir. Me ha emocionado la vitalidad de las pintoras de Altimira, me ha sorprendido el «gesto» de Maria Cosway y me ha conmovido la humildad y franqueza de Anna Bilinska; por poner algunos ejemplos. La voz narrativa en cada uno de los relatos se caracteriza por una oralidad fresca y directa que llega muy bien a los más pequeños y eso, combinado con las ilustraciones vitales y coloristas componen un todo muy acorde con el positivismo y la energía que desprende el libro. Porque los autorretratos que aparecen en Pintoras son una creación de la ilustradora Laura López Balza que ha interpretado cada una de las obras originales a través de una mirada infantil. (Los autorretratos reales se recogen al final del libro en forma de adhesivos recortables que invitan a los jóvenes lectores a jugar a emparejarlos con las ilustraciones de Laura).

Gracias a libros como este, las mujeres y los hombres de mañana tendrán muchas más herramientas para entender el momento que les toque vivir con una mayor amplitud de miras y capacidad crítica. Y ojalá para entonces ya se hable tanto de Claricia como de Harry Potter.

Entrevista a Ángeles Caso

Me ha llamado especialmente la atención la cantidad de información y detalles que aportas en cada uno de los relatos. ¿Qué parte es fruto de la investigación y qué parte es novelada?
Sólo hay dos capítulos en los que he novelado un poco, aunque basándome en datos históricos. Son el de las manos de las pintoras prehistóricas y el de Claricia, que se autorretrató en un códice de la Edad Media. Todo el resto de las historias que cuento son totalmente históricas. Este libro infantil parte de otro, para adultos, que publiqué hace tres años, «Ellas mismas. Autorretratos de pintoras». Ahí narré las biografías de muchas artistas mujeres. Yo soy historiadora del arte, y he trabajado a título personal en asuntos de género desde que me licencié en 1981, así que estos libros son el resultado de muchos años de investigaciones y lecturas personales.

¿Cuáles han sido los principales escollos a la hora de investigar la vida y la obra de estas mujeres? ¿Ha habido algún caso en concreto que haya resultado especialmente complicado?
La historia de las mujeres en su conjunto, y de las artistas en particular, ha estado oculta en un pozo oscuro durante siglos. Tan sólo se conocían unos pocos nombres, y sus obras muchas veces estaban —y todavía están en muchos casos— atribuidas a artistas hombres. El trabajo de recuperación de todas estas artistas olvidadas comenzó hace cuatro décadas. Es un trabajo enorme, hecho por muchas personas, historiadoras e historiadores, conservadores de museos, etc. Pero los frutos ya van saliendo a la luz. ¡Y con esplendor! Poco a poco, se las va conociendo y se va reconstituyendo su obra. Lo que me da pena es que en España estamos en ese sentido por detrás de nuestros países vecinos. Las pintoras que trabajaron aquí todavía son poco conocidas, e incluso algunas de las grandes del siglo XX, como Maruja Mallo o Ángeles Santos, etc. están mal investigadas y sus obras todavía no han sido catalogadas en condiciones.

En «Pintoras» se trasluce el afecto del narrador hacia cada una de las artistas y eso se contagia en el lector ¿Cómo sabes, mientras investigas sobre su vida, que ya has recabado suficiente información? ¿Qué tipo de química se produce en estos casos entre autor y personaje?
Creo que, para este tipo de textos, tengo la suerte de reunir tres características: soy historiadora, soy narradora y también estoy acostumbrada a escribir artículos para la prensa. Eso me permite saber cuáles son los datos fundamentales, contarlos con cierta «gracia» y, además, centrarme en lo importante. Bueno, parece que estoy presumiendo de mí misma. Lo que quiero decir es que utilizo esas tres posibilidades para intentar hacerlo bien, otra cosa es que lo consiga… En cuanto a la química, debo decir que está ahí desde el principio. Siento una profunda admiración por todas esas mujeres, por su talento artístico, pero también por la lucha que estoy segura que tuvieron que llevar. Realmente, las adoro, y lo que pretendo es que otras personas lleguen a sentir lo mismo.

Uno de los atractivos del libro es, sin duda, su luminosidad y colorido ¿Cómo surgió la idea de interpretar las obras originales mediante ilustraciones?
Lo que yo quería era acercar a todas esas pintoras a las niñas y niños. Para ello necesitaba una ilustradora que interpretase sus autorretratos casi como si fuera una niña ella misma. Tuve la suerte de encontrar a Laura López Balza, que hizo justo lo que yo quería: se metió en la piel de las artistas y las llenó de brillo y de energía a través de las formas y, sobre todo, de los colores. Lo que pretendíamos era huir del victimismo, demostrar visualmente que fueron muy poderosas, muy fuertes, y creo que Laura lo logró plenamente.

Me quedo con la sensación de que la «épica editorial» de Pintoras y sus obras antecesoras es un reflejo de las dificultades que tuvieron que superar las propias artistas tratadas en ellas. ¿Qué te llevas de la experiencia del micromecenazgo?
La experiencia del micromecenazgo es fantástica, la verdad. Como autora, me ha permitido sentirme acompañada por todas esas personas que creen en mis proyectos y que están dispuestas a comprar el libro por adelantado para que pueda existir. ¡Eso es una maravilla! Además, me ha permitido hacer los libros que yo quería, maquetarlos a mi modo, etc. Si estos libros los hubiera hecho una editorial, serían muy diferentes, porque los autores no intervenimos en nada una vez que entregamos los textos. Me alegro mucho de poder utilizar esta fórmula que, por cierto, siempre existió, aunque ahora la hayamos reinventado: por ejemplo, la Enciclopedia Francesa se hizo así, con las aportaciones de muchas personas que la pagaban por adelantado. Antes se llamaba «suscripción», pero era lo mismo.

¿Crees que iniciativas como esta llegarán algún día a formar parte del catálogo estándar del mercado editorial tradicional?
El mercado editorial tradicional, la industria del libro, está en un momento tan raro, que no sé qué puede pasar en el futuro. Ahora mismo, en España, cuesta muchísimo publicar algo que no sea muy comercial. Las editoriales grandes no apuestan por lo complejo. Las pequeñas no pueden permitirse hacer libros como estos, que son carísimos. Yo me siento perdida (y bastante desolada) en medio de ese panorama y no tengo ni idea de lo que va a ocurrir. 

Y, ya para terminar ¿Qué «feedback» habéis recibido con «Pintoras»? ¿Cómo ha reaccionado el público infantil? 
Las niñas y los niños están reaccionando con entusiasmo, la verdad. Les encanta el libro por la alegría que transmite y porque les permite jugar e inspirarse para pintar ellos mismos. Laura López Balza y yo, además de todo el equipo que ha intervenido, estamos muy contentas. Eso era lo que pretendíamos, así que creo que lo hemos hecho razonablemente bien.

jueves, 8 de marzo de 2018

El papel de la mujer en la novela negra


La popularidad de la novela negra es tan evidente y está tan extendida que pareciera que no se puede inventar nada nuevo al respecto y mucho menos desde la perspectiva de género. Al menos en nuestro país, son varias las escritoras que han logrado publicar con reconocimiento novelas de suspense, hasta el punto que dicho fenómeno ostenta hasta un término propio: «femicrime». En muchos casos, los clásicos detectives o policías masculinos han sido reemplazados por inspectoras con mirada propia a la hora de abordar la resolución de los crímenes y la captura de los culpables. Recapitulando: tenemos escritoras mujeres, investigadoras mujeres, pero ¿qué hay de las víctimas? 

No hace falta ser un lector experimentado para darse cuenta de que la víctima tipo más recurrente es la joven/adolescente en una situación de vulnerabilidad y que sufrió algún tipo de abuso sexual/rito satánico/desmembramiento. Esto último suena a caricatura (que lo es) pero no anda lejos de lo que tan a menudo acabamos encontrándonos sobre el papel. Y tal vez sea por eso que en Reino Unido acaban de crear un nuevo premio de novela, el TaunchBook cuyas bases dicen textualmente: 
«El primer Premio Inaugural del libro se otorgará al autor de una novela en el género de la novela de suspense en la que ninguna mujer sea golpeada, acosada, explotada sexualmente, violada o asesinada. Como la violencia contra las mujeres en la ficción alcanza un nivel ridículo, el Premio Staunch Book invita a los escritores de suspense a mantenernos al borde de nuestros asientos sin recurrir a los mismos viejos clichés, sobre todo en relación a los personajes femeninos que son sexualmente atacados (aunque sea “necesario para la trama”), o eliminados (aunque ingeniosamente)» 
La iniciativa promueve dar un paso más en la novela negra para liberarla de unos clichés limitadores. Es un hecho que si el género goza de tan buena salud es por su capacidad de apasionarnos, porque su ritmo trepidante nos deja sin aliento y porque nos enfrenta a situaciones reconocibles donde lo que está en juego nos parece de vital importancia. 

Pero más allá de los intereses en el marco de un premio literario, a un lector con sentido crítico no puede pasarle por alto que las tramas más complejas, elaboradas y profundas nos informan de la realidad en que vivimos con muchas menos cortapisas de lo que le está permitido al periodismo. Esto es así porque el parecido con la realidad no es pura coincidencia: mafiosos, especuladores, traficantes, sicarios, y corruptos existen, y nadie niega la repercusión social de sus actos. 

Conocíamos la novela negra, básicamente, por la tradición anglosajona, pero desde hace algo más de una década, sabemos que también en la idílica Suecia se producen esas infracciones, asesinatos machistas incluidos. Nos lo contaron en su día Heining Mankell y Stieg Larsson entre otros, nos siguen informando hoy día los creadores de todas las latitudes entre los que no escasean los periodistas. La ventaja de todo esto es que, gracias a la globalización del género, podemos acceder a lo más hondo de las sociedades, hasta de las más alejadas geográfica o ideológicamente. 

Nos encontramos con una realidad palpitante pero llena de sombras que no nos está permitido ignorar. En la novela negra clásica, la mujer aparece como mero apéndice del héroe, quien le auxilia en sus investigaciones o en la vida cotidiana, o bien se convierte en su partenaire ocasional pero, como venimos diciendo, la mayoría de las veces es también la víctima del crimen. Por suerte, la literatura va evolucionando al compás de lo que ocurre fuera de los libros: los roles se van volviendo más activos, pero no se elimina la violencia. 

Y no puede hacerlo, al menos mientras esta siga invadiendo las páginas de sucesos como hasta ahora. Ante un problema social de ese calibre, la radiografía realizada por la novela negra parece necesaria y, desde luego, se ha convertido en recurrente. Aun así, y al margen de su género, unos novelistas mantienen una actitud neutra hacia los hechos y otros lo consideran un problema acuciante y angustioso que es preciso atajar urgentemente. Son estos dos tipos de planteamientos los que diferencian la perspectiva a la hora de enfocar la ficción. Pero una cosa es clara: los escritores que habiendo interiorizado, e incluso legitimado, esa violencia la ven como un hecho natural e inevitable la presentan en su narrativa como un elemento más del entramado social que analizan; en cambio, aquellos que la consideran una anomalía preocupante, un elemento más de control y restricción de libertades, la abordan como testimonio, denuncia y reivindicación, como un minúsculo grano de arena que quizá pueda contribuir a cambiar algo. 

Cualquier forma de abordar la cuestión es válida, lo que importa es leer con sentido crítico para no normalizar situaciones que deberíamos considerar excepcionalmente aberrantes.

Imagen: 
Yolanda Domínguez, Fashion Victims 2013 http://yolandadominguez.com/portfolio/fashion-victims/

miércoles, 8 de marzo de 2017

¿El género de un autor importa?

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Cecilia Bóhl de Faber, más conocida por Fernán Caballero 
Últimamente observo una saludable polémica en lo concerniente al número de autoras que aparecen en rankings, homenajes, reseñas de libros etc. Este mismo blog es a veces criticado (sobre todo en twitter) por reseñar solo cuatro o cinco libros escritos por mujeres por mes. El asunto es complejo, así que, para empezar, voy a distinguir dos canales. A uno le llamaremos Casilla de Entrada y al otro Casilla de Salida. Con esto intento no confundir cuestiones, estrechamente relacionadas pero independientes entre sí.

En la Casilla de Entrada se situarían las escritoras que han conseguido publicar. Pero, publicar ¿qué? Si nos referimos a la alta cultura, la casilla no parece muy concurrida. Puede que a las mujeres les falte motivación, que las circunstancias les sean adversas, que se autocensuren e, incluso, puede que las mejores obras, las más honestas, las que hablan del mundo que habitamos sin prejuicios, con altura de miras en cuanto a calidad literaria no sean aún muy bien aceptadas. Seguramente habrá un poco de todo. Veamos:

Hasta hace tan poco tiempo que podríamos pensar que todavía sucede, la mujer ha estado relegada al papel de musa (objeto) de un creador (sujeto) que la retrataba según su particular óptica, fijándose en los rasgos que más le interesaban y asumiendo los prejuicios de sus predecesores. Esto puede estar cambiando, no digo que no, pero hay que reconocer que las escritoras serias siguen –y seguirán por mucho tiempo– teniendo que vencer muchos tabúes. Recordemos que las resistencias son feroces cuando, en el ámbito que sea, hay que ceder un papel hegemónico para convertirse en uno de tantos. (Citaré a este respecto el conocido test de Bechdel que evalúa el sesgo sexista de una obra basándose en solo tres rasgos: - que haya al menos dos personajes femeninos, - que interactúen entre ellas, - que sus conversaciones no se refieran exclusivamente a los personajes masculinos).

Quizá resulte más sencillo entrar por la puerta falsa fabricando subproductos de usar y tirar (sensiblería, porno, esoterismo) que se venden como rosquillas y que, por eso mismo, pronto encontrarán quien los publique. Esto puede llenar algún bolsillo pero no resuelve la cuestión pues la Casilla de Entrada a la literatura de calidad continuará tan vacía como antes.

Hace falta que se publiquen las mejores obras escritas por mujeres, las que abordan con dignidad toda clase de asuntos, las que muestran el mundo en que vivimos, pero también –y sin complejos– sus experiencias particulares e intransferibles (embarazo, sexualidad, menstruación), hace falta que (también) ellas retraten personajes masculinos verosímiles, que traten de ponerse en su piel como han hecho los varones hasta ahora, hace falta que el mundo de la fantasía, ciencia-ficción etc. posea representantes femeninas de altura. Todos los temas tienen cabida, ahora urge que las que quieran desarrollarlos sientan que las obras en cuestión llegarán a ver la luz más pronto que tarde.

Y con esto llegamos a la Casilla de Salida, tan determinada por todo lo anterior que prácticamente está todo dicho. Después de todos esos condicionantes, a la hora de citar los cinco mejores autores –pero también los cinco peores–, de programar una conferencia o de escribir en prensa sobre un autor, de momento y mientras los varones sigan copando el panorama editorial, es inevitable que estos sean mayoría. Lo mismo ocurre en este blog: al reseñar mayoritariamente obras escritas por hombres estamos replicando (consciente o inconscientemente) el statu quo descrito anteriormente.

Espero que, como parece, tal estado de cosas no se perpetúe demasiado, ya que no se trata de establecer cuotas que impidan ver la realidad tal como es, sino de abrir de par en par la primera Casilla en forma de oportunidades para todo el mundo y de ruptura con los omnipresentes prejuicios de género.

Firmado: Montuenga y Santi

jueves, 24 de noviembre de 2016

Camilo José Cela: La colmena

Idioma: castellano
Año de publicación: 1951
Valoración: imprescindible (en principio)


Con motivo del centenario del nacimiento de Camilo José Cela la Real Academia Española de la lengua -de la que él fue miembro- y la editorial Alfaguara -que fue fundada por él- han decidido sacar una edición crítica de la novela La colmena, considerada de forma mayoritaria como su mejor obra. Edición que cuenta con los consabidos prólogos y estudios sesudos y, sobre todo, con la gran novedad de un añadido titulado La colmena inédita en el que constan aquellos párrafos expurgados en su momento por la censura franquista y que, por tanto, aún no habían visto la luz. Hay que explicar que, al parecer, Cela, que había sido cocinero antes que fraile, utilizó en este caso el truco, también repetido por otros escritores y guionistas de tan infausta época, de colocar de cuando en cuando en su novela pasajes deliberadamente "escandalosos" -por lo general, de contenido sexual bien explícito-, para que se cebaran con ellos los censores y dejaran pasar otros de un transgresión (teniendo en cuenta la pacatería nacional-catolicista) más sutil. Aún así, la novela fue primero publicada en Buenos Aires en 1951 y no sería hasta 1963 (siendo Ministro de Información Manuel Fraga, con quien parece que el escritor hacía buenas migas) cuando pudo publicarse de forma completa en España (pero sin los escabrosos párrafos suprimidos y publicados ahora en el apéndice, claro está). 

La razón por la que al régimen franquista no le parecía conveniente la publicación de aquella obra parece obvia: La colmena se nos presenta un fresco (perdón por el tópico) de la sociedad española o al menos madrileña durante los años más duros de la posguerra civil.  Y el panorama no es demasiado halagüeño, como es de suponer... Por la prosa entre sobria y costumbrista, siempre algo distante, de Cela, vemos pasar un plantel innumerable de personajes (bueno, en realidad unos trescientos, por lo visto), con mayor o menor protagonismo, pero todos con su momento de "gloria": alrededor del café de doña Rosa, del burdel de doña Jesusa, de la tahona del señor Ramón, por las calles de un Madrid de aire desolado, se entrecruzan poetas desharrapados, prostitutas y mantenidas, jóvenes vividores, estraperlistas, camareros y limpiabotas, guardias y criaditas, señoritas decentes, señoritas no tan decentes, opositores jetas, alcahuetas, mariquitas, serenos gallegos, honrados comerciantes, usureros, músicos, militares...  todo un despliegue entomológico que Cela parece estudiar con una pinzas y un alfiler en la mano para clavar a sus ejemplares a un corcho. Aunque a decir verdad, el título no me resulta muy bien puesto: más que una colmena, que da idea de un orden y una organización sincronizada a la perfección -"novela reloj", le llamaba él a ésta-, lo que recuerda la novela es a una gusanera triste y pútrida en la que los bichos se retuercen sobre la herida abierta que era la España de aquel momento.

Y tampoco está perfectamente representada la sociedad de la época: como se ha señalado alguna vez, no aparecen ni miembros de la élite vencedora en la guerra (se entiende que eso tampoco habría pasado la criba censora), ni tampoco de la clase obrera industrial -y mucho menos organizada políticamente, por el mismo motivo que el caso anterior-, en todo caso, hay trabajadores subalternos: camareros, planchadoras... o directamente representantes del lumpenproletariat. La sociedad que retrata Cela es sobre todo la de la pequeña burguesía o clase media en una situación de equilibrio inestable. Algo parecido ocurre con los muchos personajes femeninos que aparecen en la novela; la mayoría, o son "mujeres de la vida", o jóvenes en plena ebullición hormonal engañadas por charranes o, si son mujeres de cierta edad, componen un repertorio de viejas arpías, beatas, tontas del bote o dementes... En fin, es comprensible que la visión sobre la mujer que podía tener un escritor español y franquista en los años cuarenta no fuese igualitaria y mucho menos feminista; obviamente, tampoco se trata de que una obra literaria lo sea por decreto. Pero puesto que hablamos de una novela coral por antonomasia (inspirada, por cierto, en Manhattan Transfer, según parece), hubiera sido de agradecer un poco más de apertura de miras, de forma que no nos dejase, al leerla, la impresión de hallarnos ante un catálogo de descripciones misóginas. Aunque tal vez esta tendencia sea tan sólo resultado de la tensión que la miseria sexual del momento producía en el escritor y es de suponer que en sus coetáneos... Miseria sexual que se une a la miseria económica e incluso moral que exudan las páginas de esta novela y que la recubren como una capa aceitosa, como un pringue... Sí, quizás sea esa miseria general -y ya digo que no en último término, precisamente, la referente al sexo- el verdadero tema y motor del libro.

Ahora bien, no quiero ser injusto y dejar una impresión equivocada sobre la novela a quien no la haya leído: también se pueden encontrar aquí un humor irónico, cuando no socarrón, ciertos momentos de ternura y, a pesar de la mirada displicente del autor, no poca admiración hacia la resistencia, algo cazurra si se quiere, incluso pasiva, pero incombustible y tenaz, de la que es capaz el ser humano contra la adversidad. Y sobre todo, una de las mejores prosas que se cristalizaron en el siglo XX en España (otra cosa discutible es si cela la consiguió repetir, antes o después de esta novela). En definitiva: ¿nos encontramos ante un libro imprescindible? Pues depende: dentro de la narrativa española, sin duda; si hablamos de la narrativa en español, seguramente también. Pero si nos referimos a la Historia de la literatura mundial, no lo tengo tan claro... es posible y hasta probable que no lo sea. Lo que no significa, claro está, que no merezca la pena leer este libro; todo lo contrario.

Otras obras de Camilo José Cela reseñadas en Un Libro Al Día:  La familia de Pascual DuartePabellón de reposo

martes, 1 de marzo de 2016

¡¡¡7 AÑOS 7!!!

¡Pues sí, damas y caballeros, señoras y señores, niñas y niños: este blog cumple hoy siete años, siete, ni más menos! ¡Siete años y tropecientas entradas, chorrocientos libros reseñados, mogollón y mil amenazas de muerte! Siete años de opiniones dudosas, valoraciones aleatorias, comentarios indignados... ¡Ay, parece que fue ayer cuando nuestro bebé blog comenzó a dar sus primeros pasos! Pero no nos solacemos con la nostalgia: para celebrar tan venturoso aniversario, hemos preguntado qué opinan de Un Libro Al Día las personas que más nos importan: los escritores, los profesionales del sector literario, la simpática competencia bloguera... Y claro, nuestros seguidores; sí, vosotros también... (qué remedio):


-Giner Marianas (candidato a premio Nobel de literatura): "En estos siete años no he conseguido que hagan una reseña positiva de ninguno de mis libros. Ni siquiera de alguna de mis exquisitas traducciones de la lengua del bardo de Stratford-upon-Avon... Si luego gana el Nobel el japonés ese de las narices antes que yo,  ya sabéis quién habrá tenido la culpa".

-Norberto Rombos (candidato a candidato a premio Nobel de literatura): "Yo siempre digo que un crítico es un escritor frustrado. Y que un reseñista es un crítico frustrado. Por tanto, un reseñista es un escritor doblemente frustrado... ¿O será un escritor realizado? A ver: x+(-x)=... ¿A qué es igual? Es que como soy de letras..."

-López-Bocarte (ex-marino, ex-hombre de acción y sillón Ñ mayúscula de la Real Academia de la Lengua): "¡Menudos cobardicas están hechos! He desafiado a varios de ellos a duelo, ya sea con sable de abordaje o con metralleta UZI y todavía no se ha presentado ninguno... ¡Ja, ja, seguro que aún están escondidos en el retrete, voto a bríos!"

-Andrés Camillero (venerable y longevo escritor piamontés): "Esperen antes de cerrar este blog: tengo preparados unos borradores de listas de la compra que estoy seguro que estarán muy interesados en reseñar".

-Kenneth Forrest (autor de best-sellers internacionales): " What the f*** is Un Libro Al Día?"

-Daniel Epitecandepeich-Gromenauer (testimonio vía médium de reconocido escritor de referencia fallecido, que vende apenas unas centenas de libros): "Gran confianza en este blog. Mi obra póstuma e inédita (pues no llegué a empezarla), titulada 'No se me ocurría ningún título largo e intelectual para mi próximo libro, así que decidí no escribirlo y a tomar viento' ya me han garantizado que será libro del año 2017".

-Helena Ramistein (editora de la editorial Tresalcuarto): "Son insobornables. Ya hemos intentado comprar buenas reseñas ofreciéndoles dinero, sexo, viajes al Caribe y no han aceptado, excepto tres o cuatro de ellos. Bueno, en realidad lo han hecho casi todos, los muy..."

-Onofre McListo (redactor jefe de la revista literaria ¿Pa qué leer?): "Blogs como éste son muy convenientes para la promoción de la lectura en nuestro país. Cuando el público acaba harto de leer sus incoherencias y vaguedades sobre los libros que reseñan, ya no les importa tanto gastarse la pasta en una revista como la nuestra, que les guíe..."

-La plastilina de Rajoy (blog literario de referencia): "Estoy harto de ellos... no hacen más que copiar mis lecturas, de la forma más descarada: si yo reseño a Gaddis, ellos también a Gaddis. Que si a Pynchon, ellos a Pynchon. A Foster Wallace, al que sea... al final me he visto obligado a leer libros de tipos desconocidos y que no me gustan un pimiento, a ver si así... y ni por ésas".

-Destripalibros (blog literario de referencia): "Un poco pesaditos, ¿no?, con eso de reseñar un libro al día.... lo que sea con tal de dejarnos mal a las demás. Además, seguro que se limitan a tirar del corta y pega, como hacemos tod... eh, estooo:  muy buena gente, sí señor... ¡Zorionak, chavales!"

-Basmo (veo faltas y me da un pasmo) (corrección de textos  y tendencia al romanticismo crepuscular): "Todos los reseñadores van a los exámenes de septiembre."

-Karkoma (hater): "Les odio. Les aborrezco. les detesto. Les abomino. Les execro. Les desprecio. Les desdeño. Les maldigo. Les escupo. Les..."

-Anónimo (seguidor): "No me atrevo a dar mi nombre porque me han dicho que son como una mafia, que no perdona las críticas... Un conocido de un conocido mío que se atrevió a firmar un comentario con su verdadero nombre, se despertó una mañana con un Quijote decapitado entre las sábanas... Ha tenido que dejar el país, por si acaso".

Y tranquilos todos, amables lectores y seguidores: mañana vuelven las estupefacientes y chiripitifláuticas reseñas de Un Libro Al Día... ¡hasta el Infinito y más allá!

viernes, 6 de enero de 2012

Resultado del sorteo de libros

Hoy, 6 de enero, es un día muy apropiado para regalar libros. Y eso es lo que vamos a hacer en ULAD, anunciando por fin los ganadores de los tres libros que sorteamos para celebrar nuestras 1000 entradas, entre todos aquellos que enviaron un mensaje a través del blog, de twitter o de facebook.

A falta de notario (porque a ver quién paga a un notario en estos tiempos), aquí van los testimonios gráficos que pretenden demostrar (sin conseguirlo) la limpieza del sorteo. Para mayor claridad, se ha optado por sorteo "tipo FIFA" con dos bombos: en uno están los nombres y votos de todos los participantes, y en el otro los títulos de los tres libros sorteados: Belfondo de Fusa Díaz; Loca Novelife de Elvira Rebollo, y Quédense dentro y cierren las ventanas de Iratxe Jaio y Klaas von Gorkum.

Los participantes y los premios
La mano inocente
A la izquierda, el bombo 1; a la derecha, el bombo 2



Y ahora llega el momento que todos estáis esperando: el momento de conocer los nombres de los premiados. Y son los siguientes:

Primera extrancción: Beatriz Alday gana un ejemplar de 'Belfondo'
Segunda extracción: Irene gana un ejemplar de 'Loca Novelife'
Tercera extracción: Luisa gana un ejemplar de 'Quédense dentro...'
Resultado del sorteo

Así pues, este es el resultado final del concurso: 
  • Beatriz Alday gana un ejemplar de Belfondo de Fusa Díaz
  • Irene gana un ejemplar de Loca Novelife de Elvira Rebollo
  • Luisa gana un ejemplar de Quédense dentro y cierren las ventanas, de Iratxe Jaio y Klaas von Gorkum
A continuación nos pondremos en contacto con los ganadores para comunicarles el resultado y para pedirles que nos den una dirección postal a la que enviarles el premio. En el caso de Luisa no tenemos ningún medio de contacto, así que, Luisa, si estás leyendo esto, ¡manifiéstate! (o sea, escríbenos a unlibroaldia@gmail.com para darnos una dirección a la que quieres que te enviemos el ejemplar...).

domingo, 1 de enero de 2012

¡¡¡Feliz 2012...

... y un año próspero en lecturas (y reseñas) para todos nuestros amigos!!!

Nos deja un 2011 que no parece que literariamente vaya a ser recordado como un anus mirabilis: con un Premio Nobel de nombre impronunciable aunque indudable calidad; pocos best-sellers de esos que revientan el mercado; algunas publicaciones notables de escritores consagrados, como Némesis de Philip Roth; el adiós a Ernesto Sábato o Jorge Semprún, entre otros; mucha (demasiada) publicidad de 1Q84 de Murakami; mucho ensayo, con mención especial para el ¡Indignaos! de Hessel, y el despegue definitivo (por fin) de los eReaders en España, que han venido acompañados de demasiada polémica y demasiada poca oferta de eBooks originales y a buen precio.

Nuestros deseos para el 2012: que nos sorprenda alguna "joven revelación" en el mundo literario, y que los grandes (Auster, Vila-Matas, McCarthy) se dejen de tonterías y nos demuestren por qué son grandes; que vuelva a producirse algún fenómeno literario tipo "Larsson" que dé una alegría a los libreros; que los que se encarguen a partir de ahora de la Cultura en España tengan más amplitud de miras que los que se han encargado de ella hasta ahora (sobre todo en relación con internet y los derechos de autor); que los que reparten los Premios (Nobel, Cervantes, Príncipe de Asturias) se acuerden por fin de nuestros favoritos; y que Lucía Etxebarria cumpla su promesa y deje de escribir libros.

(Mañana, ya sin resaca y superada la indigestión de polvorones, retomamos nuestra programación habitual).

sábado, 23 de abril de 2011

Mi libro perfecto...

...no es un rectángulo ni un círculo, sino una hipérbola, que me aproxime siempre a algún lugar inexistente y cada vez más lejano: mi libro es un libro que me pierda.

Me gustaría leer un libro que se adelantase a mis preguntas, que dialogase conmigo, que fuese premonitorio, que me desvelase secretos; un texto consejero que me despejase el camino, que siempre estuviese empezando y que no se acabara nunca. En una palabra, que fuese mágico.

Mi libro soñado es una llave que no gira hacia la izquierda ni hacia la derecha, sino hacia todos los lados, y que precisa de una mente despierta y una imaginación inagotable para descubrir su mecanismo.
Y es también la caja china a la que está unida la llave con una tira de cuero; una caja pequeña con muchos compartimentos, algunos fáciles de abrir, y otros que nunca han sido abiertos.
Y es también el juguete perdido en el último rincón oscuro de esa caja, un ingenio que se puede oler, tocar, mirar, montar y desmontar, expandir como un acordeón, una caja de música llena de agujeros donde guardar las cosas importantes.
Y, finalmente, mi libro soñado es también el escondite donde habitan la llave, la caja y los juguetes, un lugar remoto al que solo se puede llegar si conoces el mapa del tesoro.

A mi libro perfecto le faltan páginas, así que soy incapaz de comprenderlo del todo, pero no importa, porque sin esas páginas el libro está todavía más completo que antes.

Mi libro perfecto es el libro refugio, el libro abrazo, el libro amigo. Ese libro milagroso que parece que fue escrito expresamente para mí. Ese libro generoso que me acoge entre sus páginas y me regala la oportunidad de vivir otras vidas, de habitar otros mundos, mientras la Realidad se desmorona a mi alrededor.

Abres un libro y te sumerges en una historia que te transporta, literalmente,a su mundo. Te absorbe, te introduce en su interior, y ya no estás en el sofá, ni en el tren: estás en esa historia que quieres leer. Vives lo que viven sus personajes, hueles lo que huelen, tocas lo que tocan, oyes lo que oyen. No lo estás leyendo, lo estás viviendo.
Y cada vez que abres el libro perfecto, te transporta a otra historia, a esa que quieres vivir en cada momento. Se mueve contigo, te conoce y te hace experimentarlo todo.

A mi libro perfecto no le sobran páginas. Tiene las justas, ninguna más. Cuando lo lees, no te entra un ansia maníaca, una necesidad irrefrenable por quitarle hojas y reciclarlas. Mi libro perfecto es breve y silencioso. Casi un suspiro. Es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos.

Yo no busco libros que me rasquen las orejas ni que me den masajes en la ijada. Busco libros que, como cuervos despiadados, me arañen los ojos mientras leo y al mismo tiempo intenten -¿quizá en vano? el mal ya está hecho- curarme las heridas.

Aún estoy leyendo el libro perfecto. No creo que lo termine nunca, pero lo sigo intentando.

viernes, 23 de abril de 2010

Leo...

...porque no hay nada bueno en la tele.

Leo para relacionarme con la Realidad de diferentes formas: evadiéndome de ella o sumergiéndome en ella, amándola u odiándola, comprendiéndola o quedándome atónito ante ella.

Leo porque leer es reinventar la realidad, apreciarla críticamente, desdoblarse en otros seres, empatizar con ellos.

Leo por recomendación médica: tenía un ojo vago y el oculista me dijo que tenía que ejercitarlo. Como terapia no sé si ha sido muy efectiva, porque ahora tengo más de 5 dioptrías además de una afición que raya en la adicción.

Leo porque me emociona, porque me cabrea, porque me deja indiferente. Creo que leo por leer, como una mala costumbre, como un vicio confesable, aunque nocturno e íntimo.

Leo, leo y leo, porque siento las cosas que otros sienten, veo las cosas que otros ven, oigo las cosas que otros oyen...y así aprendo, y me completo, y puedo comprender mucho más. Los libros me ayudan en mi camino. Y, además, disfruto con ellos.

¿Para qué voy a vivir una vida si puedo vivir centenares usando algo tan asequible como imaginación y palabras?

Leo para conversar con los muertos como si vivieran, y con los vivos como si no. Leo para no ser yo, para disfrutar de una pequeña muerte, cotidiana y reversible.

Le he estado dando vueltas a la cabeza y he descubierto que no tengo ninguna buena razón para leer. Leo porque sí, porque me apetece, porque me gusta. Y ya.

jueves, 23 de abril de 2009

Invitación al Bookcrossing

Aprovechando que hoy se celebra el Día del Libro, os proponemos una sana actividad: en lugar de (o además de) regalar libros, como suele hacerse en esta fecha, ¿por qué no "liberar" unos cuantos?

La "liberación de libros", también conocida como bookcrossing, es ya una actividad con unos cuantos años de tradición. Básicamente, consiste en depositar o abandonar libros en lugares públicos, para que puedan ser leídos por otras personas. Se puede poner además una nota en la portada, en la contraportada o en la primera página, explicando que el libro ha sido liberado, y que quien lo encuentre lo vuelva a liberar después de leerlo. Y ya si se quieren hacer las cosas del todo bien, se puede registrar el libro en la página de BookCrossing España, y anotar en él el Número de Identificación BookCrossing para que quien lo encuentre pueda comentarlo y contar qué le ha parecido o dónde va a liberarlo de nuevo.

Así que ya sabéis, si hay por ahí algún libro especial que os gustaría compartir con alguien, aunque sea un desconocido, animaos a liberarlo. Los que escribimos este blog nos comprometemos a liberar al menos un libro este 23 de abril. Podéis poner en los comentarios qué libros vais a liberar y dónde...