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viernes, 12 de junio de 2015

Craig Russell: Lennox

Idioma original: inglés
Título original: Lennox
Año de publicación: 2009
Traductor: Eduardo Hojman
Valoración: más que recomendable

Esta es una novela repleta de gente dura, muy dura. Durísima. De personajes tallados en pedernal: un detective de vuelta de todo, acostumbrado a desenvolverse en los ambientes más turbios; gángters desalmados y matones brutales, policías de métodos expeditivos, bellas mujeres fatales... es decir, encontramos todos los convencionalismos del género negro reunidos en una narración del más puro estilo hardboiled. Sólo que esta historia no se desarrolla en el Los Ángeles de Philip Marlowe ni el Nueva York de Mike Hammer, sino en el Glasgow de comienzos de los 50, el corazón industrial del Imperio Británico -o de lo que quedaba de él-, una ciudad tan despiadada, sórdida y deprimente como la que más. O más aún, parece...

En ese alegre escenario se mueve nuestro protagonista, Lennox, un ex-oficial canadiense que se ha quedado encallado en Escocia tras la guerra y se gana la vida efectuando investigaciones privadas, muy a menudo a cuenta de alguno de los "Tres Reyes", los capos que se reparten el dominio sobre los bajos fondos de Glasgow. El asesinato de otro gángster, de menor estofa, amenaza con romper el equilibrio ente estos Tres reyes y de éstos con la susceptible policía local, así que Lennox interviene para averiguar lo que ha ocurrido. A lo largo de sus pesquisas vemos desfilar todo un pintoresco muestrario del mundo delincuencial de la época: prostitutas de lujo, proxenetas, pornógrafos, asesinos a sueldo, atracadores a mano armada... Lennox da y recibe más de uno y de dos mamporros mientras la investigación y sus giros transcurren a un ritmo y en un crescendo narrativo que obligan al lector -al menos al que aquí escribe ahora- a permanecer pegado a las páginas del libro, como hacía tiempo que no ocurría.

Lo cierto es que ya había leído antes un par de novelas del escritor escocés Craig Russell, pero de la serie dedicada al inspector de la policía de Hamburgo, el frisio-escocés (!) Jan Fabel, novelas bien escritas y con especial atención al detalle (de hecho, este autor ha sido condecorado por la policía de esa ciudad alemana, en atención a su fidelidad y respeto, supongo)... una atención al detalle quizás excesiva, sobre todo cuando se llegaba a las escenas más sangrientas.  En Lennox, a pesar de que no faltan los momentos violentos y la descripción de sus consecuencias, todos los detalles, diálogos y situaciones se ven supeditadas del todo a la evolución de la trama y a una adecuada narración de la misma, de manera que no hay desequilibrio entre los distintos elementos (acción, intriga, color local, retrato de los personajes y sus peculiaridades, introspección del protagonista-narrador...) y el resultado adquiere una complejidad y una redondez que no había en las novelas de Fabel, creo yo. Si a ello añadimos los frecuentes comentarios humorísticos del protagonista -que recuerda bastante al Bernie Gunther de otro escritor escocés, Philip Kerr-, a menudo acerca de la particular idiosincrasia escocesa, el resultado es que la novela se devora y además, con un manifiesto y casi culpable placer.

En todo caso, una novela negra de lo más recomendable, que hará sin duda las delicias de cualquier aficionado al género. Y si alguien lo considera un simple bestseller. que no lo desdeñe: le aseguro que, cuando menos, le costará encontrar otro tan adictivo y electrizante como este Lennox. Para mí, eso ya es una virtud.

Otros libros de Craig Russell en Un libro Al DíaEl beso de Glasgow

viernes, 4 de diciembre de 2015

Craig Russell: El beso de Glasgow

Idioma original: inglés
Título original: The Long Glasgow Kiss
Año de publicación: 2011
Traductor: Santiago del Rey
Valoración: recomendable

Cada lector tiene sus razones para leer unos libros u otros y cada libro tiene también las suyas para atraer a unos u otros lectores. En el caso que nos ocupa, mis motivos fueron bien sencillos: me lo pasé tan bien leyendo Lennox, la primera novela protagonizada por el personaje de tal nombre, que en cuanto he podido he reincidido con la segunda entrega de la serie, El beso de Glasgow. Por si alguien se llama a engaño sobre el título, aviso que no supone ninguna connotación romántica: así se llamaba en el argot de los bajos fondos británicos a la triquiñuela de arrearle un cabezazo al contrario en una pelea.

Para quien no haya leído la primera novela, le pondré en antecedentes: Lennox es un detective canadiense, ex-soldado que se ha quedado en Glasgow después de la II Guerra Mundial. Un tipo duro e ingenioso que suele trabajar para los Tres Reyes, que dominan el hampa local en esos años 50, en los que se sitúa la acción de la novela: el presbiteriano Willie Sneddon, el católico Martillo Murphy y el judío Jonny Cohen, "el Guapo". Aunque en esta ocasión, también se las tendrá que ver con otro malote recién llegado a la ciudad, el misterioso John Largo... (por supuesto, también repiten aquí secundarios como la fría casera de Lennox, Fiona White, el policía Jock Fergusson o el matón Deditos McBride... mejor no saber de donde le viene el apodo). En realidad, son tres los casos en los que Lennox se ve implicado en esta novela: el asesinato de un corredor de apuestas, Calderilla MacFarlane (con cuya hija Lorna  nuestro detective mantiene, casualmente, ciertos asuntos en el asiento trasero de su coche; las amenazas que está recibiendo una estrella escocesa del boxeo, Joe Kircaldy,; por último, la desaparición del hermano de otra estrella escocesa, pero en esta ocasión de la canción, la hermosa Sheila Gainsborough. Entre los tres casos, Lennox se verá envuelto en asuntos tan turbios como las peleas ilegales de pikeys -gitanos nómadas irlandeses-, las bandas de los barrios protestantes o incluso el tráfico de ciertas sustancias poco aconsejables...

Todo ello lo llevara el amigo Lennox con su habitual buen humor, aunque también haya de echar mano en más de una ocasión a su cachiporra (en sentido literal) y recibe más de uno y dos mamporros. El humor es un rasgo distintivos de esta serie de novelas, al parecer, pues parece que en ella Russell se siente más a gusto para explayarse sobre su ciudad de origen que, lógicamente, en la otra serie que escribe, la del inspector Jan Fabel, de Hamburgo. Un ejemplo lo encontramos ya en la primera frase de la novela:

"Hay ciertos conceptos penamente ajenos a la mente glasgowiana: ensalada, higiene dental, perdón."

Lo cierto es que las novelas de Lennox son también más relajadas -aunque la ambientación en los turbios años 50 resulta impecable- y quizá por eso este escritor da en ellas lo mejor de sí, en mi opinión. El resultado: hardboiled del mejor, no americano sino escocés, pero perfecto para el disfrute, lo mismo que se puede saborear un buen bourbon que un scotch. O, como prefiere nuestro Lennox, un vaso de Canadian Club.

Otros libros de Craig Russell en Un libro Al DíaLennox

lunes, 11 de abril de 2022

Craig Russell: El sueño oscuro y profundo

Idioma original: inglés
Título original: The Deep Dark Sleep
Año de publicación: 2011
Traducción: Santiago del Rey
Valoración: recomendable



Hace tiempo ya reseñé las dos primeras novelas protagonizadas por el detective Lennox, del escocés Craig Russell, y como me lo pasé teta leyéndolas (no sé si hoy día se considera aún correcta esta expresión) y no hay dos sin tres, aquí va la reseña de la siguiente novela publicada en castellano (hay otra más, pero todavía no ha sido traducida, que yo sepa). Para no haceros consultar las otras dos, os pongo en antecedentes: Lennox es un veterano de guerra canadiense que, en vez de regresar a su país, se ha quedado a ejercer de detective privado en el Glasgow de los años 50. Con mucho menos glamour que sus colegas del otro lado del Atlántico, me temo...

Concretamente, en el otoño de 1955, que es cuando se desarrolla esta novela, Lennox ha conseguido distanciarse un poco de sus clientes habituales, los "Tres Reyes" que dominan el hampa local. pero no de ese ambiente, puesto que recibe el encargo de averiguar si unos restos humanos encontrados al dragar el río Clyde pertenecen a Joe "Gentleman" Strathan, una leyenda de la delincuencia de antes de la guerra, desaparecido tras un golpe especialmente suculento. Además, acepta también resolverle cierto delicado asuntillo a una estrella de cine de Hollywood, que se encuentra en Escocia rodando una película. Los casos, como cabe suponer, se van complicando cada vez más y, en el camino para resolverlo, Lennox se encontrará con maleantes desalmados, bellas mujeres -alguna también desalmada-, secretos incómodos, mucha pasta y violencia a cascoporro. a todo lo cual se enfrenta nuestro protagonista con sus puños, su perspicacia y unas buenas dosis de humor cínico, en la mejor tradición de los detectives hard-boiled, desde Marlowe a Bernie Günther.

En fin, no puedo decir que ésta sea una de las mejores novelas que existen del noir más expeditivo, pero sí que se devora con maravillosa facilidad y que el lector, o al menos yo, se lo pasa pipa (mejor empleo este término) haciéndolo. Casi tanto como, sin duda se lo pasó su autor escribiéndola; se nota en cada página lo mucho que debió disfrutar, en buena medida por todas las ácidas -aunque cariñosas- pullas que le permitió lanzar, por medio de su protagonista-narrador, contra su Escocia natal y la ciudad de Glasgow en particular (ignoro si Russell vive o ha vivido allí en alguna ocasión, pero, desde luego, lo parece). De momento, me queda la duda de saber si la relación de amor-odio que tiene Lennox con su ciudad de adopción -y con su casera- acaba en matrimonio o en abandono, pero ya digo que la última novela de la serie no ha sido publicada en español; habrá que desempolvar mis conocimientos de inglés... si es que en Glasgow hablan ese idioma. Lennox lo dudaba.

Otras "lennoxadas" reseñadas en Un Libro Al Día: LennoxEl beso de Glasgow

martes, 22 de diciembre de 2015

ULAD: Nuestros libros del 2015

Montuenga

Mejor novela del s. XX: Los reconocimientos, de William Gaddis
Mejor novela del s. XXI: Abril rojo, de Santiago Rocangliolo
Mejor thriller: Vestido de novia, de Pierre Lemaitre
Mejor novela iniciática: Las tribulaciones del estudiante Törless, de Robert Musil
Mi gran descubrimiento: La escritura peligrosa de Tom Spanbauer en El hombre que se enamoró de la luna 
Mejor ensayo: La insensatez de los necios, de Robert Trivers
Mejor volumen de relatos: Extinción, de David Foster Wallace
Peor novela: 1914. El asesinato de Sarajevo, de Eladi Romero García
No he pasado de la cuarta página en: El día en que Nietzsche lloróde Irvin D. Yalom

Juan G. B. 

Novelón del año (en todos los sentidos): Los reconocimientos, de William Gaddis.
Sorpresa (se entiende que agradable): Londres después de medianoche, de Augusto Cruz.
Novela negra para-disfrutar-más-que-un-cochino-en-un-lodazal: Lennox, de Craig Russell.
Libros que me removieron las entretelas (y algo más): Poeta muerta, de Patricia Heras y La captura de Macalé, de Andrea Camilleri.
Mejor carta de navegación por los procelosos piélagos de nuestra época: La piel de la frontera, de Francesc Serés
Escollos evitados a tiempo: Lección de anatomía, de Marta Sanz y Un mal año para Miki, de José Ovejero.
Libros más preciosamente ilustrados: La vida de las paredes de Sara Morante e Ilustre Ruritania ilustrada de Ainize Santos y Santi Pérez Isasi (lástima de texto, en este caso).
Novela gráfica del año: Yo, asesino de Antonio Altarriba y Keko.
Publicación y recopilación del año (y obra maestra): Torpedo 1936 (integral), de Enrique Sánchez Abulí y Jordi Bernet.

Santi
Novela española del año: Cicatriz de Sara Mesa
Novelón del año: El museo de la inocencia de Ohran Pamuk
Clásico del año: Cuarteto de Alejandría de Lawrence Durrell
Descubrimiento del año: Anna Starobinets, en particular sus relatos.
Autor al que ya no daré más oportunidades: Patrick Modiano
Fenómeno literario del año: Elena Ferrante y su serie de novelas sobre Dos Amigas
Fenómeno literario que no entiendo: la seride de novelas Mi lucha Karl Öve Náusea 
Curiosidades literarias: En Nadar-dos-pájaros de Flann O'Brien y Viaje alrededor de mi cuarto de Xavier de Mestre 
Literatura y/o periodismo, a quién le importa: La agonía de Francia de Chaves Nogales y El fin del 'homo sovieticus' de Svetlana Aleksievich

Carlos Andia
Libro de viajes del año: En mares salvajes, de Javier Reverte
Novela apetecible 2015: Siete casas en Francia, de Bernardo Atxaga
Decepciones de mayor o menor rango: En la orillade Rafael Chirbes, y Retrato de un hombre inmaduro, de Luis Landero
Para sumergirse en la Historia: Los Austriasde John Lynch
Clásico recuperado (y con mucho gusto): Tirano Banderas, de Ramón del Valle-Inclán
Tocho superlativo del año: Las mil y una noches (la reseña, antes de fin de año)

Francesc Bon 

Un año en que publican dos de mis autores favoritos no debería ser malo. Aunque lo hagan con obras que quizás, no sean sus mejores. Pero si bien a Houellebecq todos los acontecimientos ajenos han contribuido a que Sumisión gane en relevancia, crezca en trascendencia y rabie de actualidad y, por lo tanto, sea indiscutiblemente la novela más importante del año y su lectura obligatoria. A su lado, y no por deméritos, Pureza palidece, aunque crece en el recuerdo, lo cual no está nada mal. No suelo ponerme al lado de los vilipendiados por el mero hecho de serlo, pero ¿Franzen? El mejor de los que lo despedazan, que escriba un párrafo como el peor de los incluidos en Las correcciones y entonces hablamos.
Un autor con el que repetiré: aparte de decenas de clásicos, creo que volveré a probar a DeLillo para ver si el brutal desequilibrio entre Ruido de fondo y Cosmópolis tiene algún matiz. Y caerá algún Faulkner más, supongo. 
De este año no pasa: que encuentre unas semanas para apartarme del mundo y lea El día del Watusi de Francisco Casavella.
El libro que marcó mi añoSumisión, y aún podría exponer una docena de nuevos motivos por los que seguiré defendiendo esta novela.
El accésitaunque plantee dudas sobre si son puntos de partida de una carrera o no, libros como Nuevo destino son auténticos ganchos en la quijada.
Una apuesta personalSantiago Lorenzo cambiando de registro o Jenn Díaz poniendo su brillante prosa al servicio de asuntos más carnales. Peligro de que estilo, por brillante y solvente que este sea, devenga encasillamiento, amigos.
Frustrado: por no poder aportar mucho nuevo aquí ya que prácticamente todo lo que he leído ha caído en ULAD. Sí que he reconocer que este año ha sido para mí más un año de editoriales que de autores. Cualquier cosa de Sajalín, muchísimas cosas de Malpaso y bastantes de Blackie Books y Asteroide,
Incomprensible: Anagrama convirtiendo en emblemas de su producción dos naderías como Blitz y También esto pasará.

Y, como siempre, emplazar a nuestros lectores a que aprovechen los comentarios para dejarnos sus listas, sus sugerencias, preferencias, filias y fobias. Que ya tardabais.

martes, 22 de enero de 2019

Neil Gaiman: Coraline


Idioma original: Inglés
Título original: Coraline
Año de publicación: 2002
Traducción: Raquel Vázquez Ramil
Valoración: Recomendable (muy para jóvenes)

La literatura juvenil contemporánea apesta. Al menos, los máximos exponentes de la misma. Ya sabéis, me refiero a esas historias fan-fiction que se vuelven fenómenos editoriales de la noche a la mañana, a absurdas trilogías distópicas, a libros escritos por influencers que no han leído en su vida, a vacuos panfletos sobre el valor de la amistad... Mirad si están mal las cosas que una saga tan mediocre como Harry Potter ha sido elevada a la categoría de obra maestra. ¡Ja!

Afortunadamente, todavía se pueden encontrar joyitas en semejante panorama. Coraline vendría a ser una de ellas. Y aunque esta novela de fantasía oscura es tan maravillosa que la pueden disfrutar jóvenes y adultos por igual, cedámosla a los primeros. Al fin y al cabo, es de los pocos productos de literatura juvenil reciente que he leído que no subestima a los lectores que pertenecen a esa demografía. Además, les da algunas lecciones de lo más enriquecedoras, como que el mundo perfecto no existe, o que hay que ser valiente por asustado que estés. Ya lo digo: calidad.

Coraline es una niña de doce años que, tras mudarse a una nueva casa, descubre un pasillo secreto que conduce a una realidad similar a la suya, aunque mucho más divertida. Allí tiene todos los juguetes que quiere y puede hacer lo que le plazca. Además, los adultos le hacen caso, y nadie se equivoca al pronunciar su nombre. No tardará en darse cuenta, pero, de que los habitantes de ese extraño microcosmos, su otra madre, su otro padre, sus otros vecinos (todos ellos con relucientes botones en lugar de ojos), quieren tentarla, al principio, a que se quede con ellos para siempre, y retenerla a la fuerza después.

La factura de esta novela es impecable. Gaiman narra con sobriedad y elegancia una historia sencilla pero no exenta de algún que otro simbolismo ocasional. Los elementos fantásticos y terroríficos están bien balanceados con el tono y el mensaje realista del libro. Y su protagonista es inspiracional, nada que ver con tu Mary Sue promedio, tan en boga a día de hoy: tiene defectos a los que debe sobreponerse, y no le será fácil conseguirlo.

También existe una película animada sobre Coraline, debut del prometedor estudio Laika. Se toma ciertas licencias con respecto al material original, pero captura su esencia de forma indiscutible. Otra adaptación, para mi gusto mucho menos lograda, es el cómic surgido de la colaboración entre Gaiman y P. Craig Russell.


Otros títulos de Neil Gaiman reseñados en ULAD: Aquí