
sábado, 19 de septiembre de 2020
Jordi Cussà Balaguer: Caballos salvajes

viernes, 18 de septiembre de 2020
Magdalena López: Penínsulas rotas
Break a vase, and the love that reassembles the fragments is stronger than the love which took its symmetry for granted when it was whole. (Derek Walcott)
No hay duda de que Penínsulas rotas, a pesar de su estilo desenfadado, con una oralidad muy venezolana, es una novela exigente, sobre todo para un lector español probablemente no tan familiarizado con la historia política de Venezuela y del Caribe; precisamente por eso se han introducido dos pequeños apoyos: un árbol genealógico de la familia Garcés-Gil (lo que le da a la novela un aire decimonónico o macondiano que el texto se ocupa de desmentir), y un prólogo en el que la autora ofrece un rápido resumen de los trazos fundamentales de la historia de la región, presentando algunos de sus personajes, movimientos y momentos esenciales. Con estos apoyos, y con los hilos y pistas que Magdalena López ofrece a lo largo del texto, el lector acaba por conseguir reconstruir, el jarrón roto de la saga familiar y de la historia venezolana y caribeña reciente.
jueves, 17 de septiembre de 2020
Patrick Radden Keefe: No digas nada

Título original: Say Nothing: A True Story of Murder and Memory in Northern Ireland
Traducción: Ariel Font Prades (ed. en castellano) / Ricard Gil (ed. en catalán)
Año de publicación: 2019
Valoración: muy recomendable (imprescindible para interesados)
El libro empieza de manera trepidante, con un alto ritmo narrativo, en el Belfast de 1972, en plena época de disturbios y en el interior de una familia irlandesa explicando el secuestro, por parte de una veintena de vecinos y en su propia casa, de Jean McConville de treinta y ocho años de edad y con diez hijos; una desaparición que les dejó, durante treinta años, sin saber su paradero ni si seguía con vida. Este suceso, que abre y cierra el libro, sirve de vehículo para narrar lo sucedido en muchas otras familias en esa época, pero cobra especial relevancia por su relación con la otra cara del mismo conflicto, la de los miembros del IRA, que el autor nos presenta también ya de inicio. Así, el relato, a medida que avanza, se desplaza de la familia McConville hacia el IRA en su facción más militar: el IRA Provisional, los Provos. Ahí aparecen en el relato sus figuras clave: las hermanas Marian y Dolours Price (casada con el actor Stephen Rea durante dos décadas), Brendan Hughes (miembro de los Dirty Dozen, una de las unidades operativas más violentas del movimiento), el controvertido Gerry Adams (desde su posición estratégica y posteriormente política), así como también miembros del ejército británico enviados a Irlanda del Norte para combatir el IRA con asesinatos y torturas si era necesario. De esta manera, la novela recorre cuatro décadas de conflicto, desde el reagrupamiento del IRA tras la marcha de Derry en 1968 hasta la finalización del proceso de paz, haciendo una parada profunda en las huelgas de hambre que fueron un punto de inflexión en el cambio de rumbo de un país que libraba en las calles la lucha para conseguir unos intereses dispuestos a pagar cualquier precio para ello, incluso la propia vida o la de sus familiares.
De esta manera, situando el punto de partida de la novela en los inicios de los Troubles, a finales de los años sesenta, Patrick Radden Keefe elabora un relato perfectamente estructurado en tres grandes partes correspondientes a tres fases del conflicto claramente identificables («Claro, puro e indiscutible», «Sacrificio humano» y «Reparación») en el que retrata de manera humana las vidas de aquellos que participaron en el mismo y las huellas que este les causó, y lo hace con la habilidad de narrarlo evitando proporcionar excesivos detalles, pero sin dejar de lado el horror y la violencia de décadas de terrorismo republicano, pero también policial a través de las cloacas del estado británico. Así, el análisis que hace el autor en esta obra de no ficción es fiel a los hechos sucedidos, pero sin dejar de lado que detrás de cada acto, detrás de cada protesta, detrás de cada asesinato y atentado, hay personas detrás, ya sean terroristas, víctimas, o ambas cosas a la vez en algunos casos, y hay siempre consecuencias. Y este es otro de los puntos fuertes del libro, el tratamiento humano de aquellos que tomaron parte en el conflicto, desde los dos frentes, aunque principalmente del perteneciente a los miembros del IRA. El autor centra el relato partiendo de sus personajes clave, intentando transmitir cómo pensaban, cómo sentían, cómo vivían el conflicto, y trata desde ellos la historia real, eliminando de esta manera cualquier recelo que el lector pudiera tener ante una posible avalancha de datos propia de un relato de no ficción sobre una época histórica. Así, centrando la acción en unos pocos personajes y con un ritmo trepidante durante prácticamente todo el libro, el autor consigue mantenerte en tensión a la vez que va añadiendo capas de información sobre lo sucedido en la época de los disturbios y los años siguientes. La velocidad en la que se sucede la narración es altísima, más propia de una novela negra que de un ensayo, y a veces uno tiene la sensación de estar leyendo un thriller, pues el equilibrio entre el aporte de información, la profundización de los personajes y la tensión narrativa es perfecto.
Hay episodios duros, historias donde uno toma consciencia de la dificultad de vivir en una sociedad en constante conflicto, donde un atentado o un asesinato puede ocurrir en cualquier momento, en cualquier lugar y puede que contra cualquier persona. Y, también, las vidas difíciles de los terroristas, vidas entregadas a una causa en la que un error o un interés te puede colocar en el punto de mira de los propios compañeros y asumir, pues la causa es el ente superior a todos, que debes escoger entre tu vida y el compromiso con el movimiento; y puede que la elección tomada sea que debes morir. Y hacerlo en silencio, sin tan siquiera informar a la familia, pues «una de las consecuencias de los Troubles fue la instauración de la cultura del silencio», de ahí el título de la novela. «Con tantas facciones armadas librando una guerra en las calles, un acto tan inocente como hacer preguntas sobre un ser querido desaparecido podía ser peligroso», cualquier pregunta o declaración a la prensa o a la policía podía llevarte de golpe a ser secuestrado, amenazado o torturado. Y, de cara a los familiares, estar, simplemente, desaparecido.
El libro que ha escrito Radden Keefe es un libro clave para entender el IRA partiendo de la época de los disturbios, en su formación inicial como guerrilla urbana, con su sistema de vigilancia, normas, compromisos e ideales. Pero también es una pieza clave para entender la evolución y crecimiento de un movimiento surgido por la simple reclamación de igualdad social y política, pero transformado en un grupo paramilitar terrorista. Así, estamos ante un libro asombrosamente escrito que elimina de forma inexorable cualquier recelo que un posible lector pueda tener ante la lectura de un ensayo sobre este tema, porque no nos engañemos, uno puede pensar que este no es un libro recomendable a lectores a menos que estos estén familiarizados con la situación ocurrida o con los ensayos. Pero no. La mano habilísima del autor se encarga de eliminar cualquier prejuicio, narrando los hechos de manera natural, no arrojando datos o suministrando información, sino centrando la acción en algunos personajes clave, metiéndose en su piel y logrando que conectemos con ellos, al retratar perfectamente su mentalidad, su ideología, pero especialmente su vida. Así, un libro que podría haber tenido una densidad inabordable tras la información contenida en más de cien páginas de notas y bibliografía, se convierte en “casi” una novela a ojos del lector que olvida que estamos ante un ensayo y avanza por las páginas volando sobre ellas empujado por la potencia del retrato que el autor hace de sus personajes.
Las últimas páginas del libro hablan sobre el proyecto Belfast, en el que varios de los integrantes del IRA documentaron a través de entrevistas con periodistas sus experiencias con la única condición de que solo fueran utilizadas cuando todos ellos hubieran muerto y como trabajo meramente académico, y su propósito alterado por la petición judicial de tener acceso a esos archivos para averiguar qué sucedió con Jean McConville. Y es en esta parte final donde cobra especialmente importancia la figura de Gerry Adams, siempre a caballo entre la política y el activismo, entre la lucha armada y la táctica. Un personaje con dos caras y un pasado: duro y contundente al principio, político y táctico después. Y un pasado plagado de decisiones que afectaron la vida de otras personas y del que se esconde, rehúye y reniega, negando su pertenencia al IRA, pero que las grabaciones de varios de sus miembros más destacados, como Hughes, lo desmienten y confiesan su rabia hacia Adams por un acuerdo de paz que supone una claudicación, una renuncia: «¿de qué cojones sirvió? Las vidas que había arrebatado, los jóvenes voluntarios que había enviado a la muerte: la condición de estos sacrificios siempre había sido que con el tiempo quedarían justificados por el surgimiento de una Irlanda unida». Un Hughes que se lamenta afirmando que «tal como ha acabado todo, no hay una sola muerte que haya valido la pena» o, también, las declaraciones de Dolours Price quien viendo cómo acabó todo tras décadas de lucha armada se cuestiona: «¿es por eso, que matamos?, ¿es por eso, que morimos? ¿de qué se trataba, en realidad?». Así, el libro expone, de manera desoladora para los implicados en la guerra, la sensación de quien vio cómo años de lucha puede que no sirvieran para nada tras el acuerdo alcanzado entre el Sinn Fein y el gobierno británico, o que sí sirvieran, pero, como apunta Dolours Price, pagando un alto precio: «habían puesto bombas y atracado bancos y visto morir amigos e incluso prácticamente había muerto ella misma, con la esperanza de que estas acciones violentas sirvieran para conseguir finalmente la liberación nacional por la cual habían luchado varias generaciones de su familia».
El libro finaliza con el proceso de paz que abrió una puerta a la reconciliación, porque los muertos del bando del IRA no solo se produjeron a manos del enemigo o por huelgas de hambre en la cárcel, sino también en muchos casos por hacer de confidentes y filtrar información al ejército británico. Muertes que se producen de manera silenciada, ocultas a ojos no únicamente de las autoridades, sino también de sus familias que ven como miembros de ella desaparecen y nunca más se sabe de ellas. Cadáveres que se encuentran años después, en cualquier sitio y de cualquier manera, en una triste y aterradora manera de dejar el mundo: solos y sin la posibilidad de ser llorados por la familia. Un proceso de paz y reparación necesario, gracias al cual los miembros del IRA informaron finalmente donde podían encontrarse víctimas del lado irlandés, y permitir el duelo de sus familias.
Por todo ello, se trata de un libro imprescindible para todos aquellos interesados en una parte de la historia de Irlanda del Norte marcada por la violencia, pero también muy recomendable para todos aquellos que quieran ver más allá de los hechos, que quieran constatar como la violencia golpea las vidas de toda una sociedad que, implicada o no en la causa, son víctimas de la violencia, en sus múltiples formas: físicas, pero también psicológicas, una violencia que se extiende a las vidas de los que quedan. Tal y como afirma Bernadette Devlin, amiga de Price, «no podemos seguir fingiendo que cuarenta años de guerra cruel, sacrificio, pérdida, prisión, inhumanidad, no nos ha afectado a todos y cada uno de nosotros en nuestro corazón, nuestro alma y nuestro espíritu». Los recuerdos siempre presentes sobre lo sucedido, pero especialmente respecto a aquellos que ya no están y que puede que nunca se sepa donde descansan. Y la constatación, una vez más, de que la memoria y la reparación es una parte imprescindible para finalizar cualquier conflicto, no sé si suficiente para perdonar, pero sí para conseguir la calma necesaria para seguir adelante.
miércoles, 16 de septiembre de 2020
Tamara Romero: Los dedos de la bruja

Año de publicación: 2012
Valoración: Recomendable (especialmente para jóvenes)
No quiero dejar pasar la ocasión de mencionar la ilustración de la cubierta, hecha por Cristina Cid. Es, a todas luces, preciosa. Y denota algo que ni en paratextos editoriales ni en ninguna reseña he visto mencionar: que el producto al que acompaña tiene un toque "young adult". Conste que no me estoy quejando, ¿eh?; a fin de cuentas, esta novela de Romero le otorga interés y profundidad a la narrativa juvenil. Pero creo que es deshonesto venderla como si fuera otra cosa.
- Lo detestables que son las estrategias que el "statu quo" emplea para perpetuarse (maquillar el legado que han heredado de una dictadura e instrumentalizarlo convenientemente, controlar al individuo, perseguir a posibles disidentes, fomentar el consumo de drogas entre la población...).
- Lo absurda que es la lucha entre sexos.
martes, 15 de septiembre de 2020
Aleix Saló: Todos nazis

Año de publicación: 2020
Valoración: está bastante bien
Este libro, Todos nazis, que lleva el esclarecedor subtítulo Cómo España se llenó de "fascistas" hasta que llegaron los fascistas -atentos a las comillas y el subrayado-, es el último publicado por el dibujante/caricato (y creo que arquitecto de formación, pero tranquilos, que no se le nota) Aleix Saló, bastante conocido en la última década por publicar una serie de videos y libros humorístico-explicativos sobre la crisis económica y sus derivadas; de hecho, el término "Españistán", que aparecía en uno de ellos, llegó a sintetizar la percepción que mucha gente crítica con el statu quo tenía de España después, aunque también antes, del pinchazo de la burbuja económica. Por último, Saló también le puede sonar a alguien porue participa en una tertulia de humoristas gráficos que se lleva a cabo en un programa de la cadena SER.
Bien, pues presentado el autor, vamos al lío: Todos nazis no es una semblanza colectiva de los líderes de la NSDAP que consiguieron refugiarse en Españ... digooo Sudamérica y/o se convirtieron en colaboradores de las potencias vencedoras en la guerra mundial... Lo que hace Saló es un repaso a la evolución de la derecha y sus primos ultras durante los últimos 15 años, en España y otros países. El punto del que parte es la utilización del término "nazi" como invectiva contra sus adversarios de la izquierda y de los nacionalismos periféricos por parte del Partido Popular y aledaños, a raíz de su ¿inesperada? derrota en las elecciones de 2004, como parte de una estrategia de agitación continua, copiada no ya de la izquierda más o menos radical, sino de los propios grupos antisistema. Estrategia que se contagió, además a otros partidos más nuevos de la derecha, como Ciudadanos y UPyD (bueno, en este caso, sobre todo Rosa Díez, así que tampoco hay que tenérselo muy en cuenta...) e incluso a los miembros más adinosauriados del PSOE... mientras, por supuesto, se seguía utilizando tal epíteto tanto en la izquierda como algunos políticos independentistas. Este discurso de la derecha española continuó hasta que su versión a calzón quitao empezó a tener cierto éxito electoral a partir de 2018; entonces, los mismos partidos que habían llamado "nazis" y, en menos medida, "fascistas" (1) a todo quisque, dejaron de usar esos calificativos para poder así negociar con los verdaderos neofascistas, llegando para ellos a quiebros dialécticos bastante elaborados... Aunque lo más divertido no fue el cambio dialéctico llevado a cabo por los políticos, al fin y al cabo, en decir Diego donde habían dicho digo, sino entre los medios de comunicación afines, que en su momento habían ido mucho más allá y ahora se veían obligados a plegar velamen (2). Para encontrar, además, o al menos en un primer momento, el desprecio de esa misma extrema derecha a la que ponían paños calientes, que todo hay que decirlo.
Ya acabo: como se puede comprobar, este ensayo está ilustrado con viñetas del propio autor, con unos muñecotes sencillos pero divertidos -sobre todo, cuando retratan a alguien reconocible-; el humor que muestran no es descacharrante, pero sí suficiente para desengrasar la seriedad de los asuntos tratados... En definitiva, quizás resulte una lectura más ligera que, por ejemplo, el recientemente reseñado La estirpe del camaleón, pero, sin duda, también es un buen complementeo de libros como ése.
lunes, 14 de septiembre de 2020
Juan Bautista Durán: Tantas cosas dicen
Idioma original: Español
Año de publicación: 2020
Valoración: entre está bien y recomendable
Pese a la variedad temática de la que hablo, podemos encontrar una serie de hilos comunes. El más claro, para mí, es el de la cotidianeidad. La gran mayoría de los textos incluidos en "Tantas cosas dicen" hablan o parten de situaciones normales y corrientes que son contempladas por un narrador incapaz, por diversos motivos, de aprehenderlas en su totalidad pese a estar dentro de las mismas o en una posición muy muy cercana. Otros hilos: los personajes solitarios, "perdedores" o antihéroes; el humor, también desde la distancia, que se aprecia más claramente en ""Mi Venus húmeda", el más que interesante "Foto de pareja" o "Currículo de un falso iconoclasta" (joder, este parece el titulo de una canción de Vainica Doble); la metáfora de los "tiempos modernos" como en el ya citado "Fotos de pareja" o "Asueto"; el juego metaliterario (Chacel, Wilcock, etc)...
En cuanto a la variedad estilística, conviven en "Tantas cosas dicen" relatos con diferentes niveles de riesgo. Si bien la gran mayoría son relatos más convencionales, encontramos excepciones - el caleidoscópico "Adverbios de modo" o "Tantas cosas dicen" - en los que el autor decide "soltar el freno", arriesgar, jugar con los tiempos, con desdoblamientos, etc. Son, precisamente, estos los relatos que me han gustado (además del ya citado "Foto de pareja") y creo que es la senda buena en esa búsqueda de la que hablaba en el primer párrafo.
Por último, y para que la idea acerca de los textos incluidos en "Tantas cosas dicen" sea más completa, he de añadir que el "peso" de los relatos no recae sobre el giro inesperado o la sorpresa final, sino que es más importante lo no dicho, lo oculto, los espacios en blanco que el lector habrá de completar. Así que, en resumen, interesante aunque algo irregular conjunto de relatos que deja algún que otro brillante destello de lo que puede depararnos su autor en un futuro. Estaremos atentos.
domingo, 13 de septiembre de 2020
Emilia Pardo Bazán: Cuentos fantásticos

Año de publicación de este volumen: 2020
Valoración: Entre recomendable y está bien
Veinte relatos que, entre otras cosas, nos harán partícipes de milagros, cruentos asesinatos, supersticiones, objetos mágicos y obsesiones. Veinte relatos que exigen que abramos nuestra mente a las posibilidades de lo maravilloso, porque «negar es tan comprometido como afirmar, y lo mejor es suspender el juicio».
El estilo de Bazán resplandece en estos textos. La autora domina magistralmente el lenguaje y a través de él ofrece destellos preciosistas, integra chispazos de humor en piezas trágicas, granjea pasajes espeluznantes y modela las voces de los personajes en función de su carácter y origen social. Sólo por la prosa, estas narraciones ya son una delicia.
En cuanto al contenido de las mismas, decir que, sin ser extremadamente original, entrega el curioso ángulo castizo del que hablaba hace un momento. La presencia de leyendas gallegas, el peso de la religión, las referencias a la historia de España o las citas al refranero popular así lo atestiguan. Ah, y no quiero dejar de remarcar que, puntualmente, hay joyitas cuyo argumento destaca por encima del resto, como "La charca".