Mostrando las entradas para la consulta Szymborska ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Szymborska ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de enero de 2012

Wislawa Szymborska: Dos puntos

Idioma original: polaco
Título original: Dwukropek
Año de publicación: 2004
Valoración: Muy recomendable

Reconozco que siempre que reseño algo de poesía me siento inseguro: no es precisamente mi especialidad y tengo miedo de decir obviedades, superficialidades o, bueno, tonterías. Pero ahora que por fin (una amiga me lo prestó hace ya demasiado tiempo) acabo de terminarme estos Dos puntos de la poetisa polaca Wislawa Szymborska (Premio Nobel de 1996, para quien lo recuerde), no podía dejar de reseñarlo por culpa de estos miedos; y creo que nadie debería dejar de leerlo, por ningún otro motivo.

Lo primero que me llama la atención en la poesía de Szymborska es que tiene un estilo sorprendentemente llano, sencillo, casi oral (de hecho, varias de sus poesías, como "El viejo catedrático" o "Entrevista con Átropo" tienen forma de diálogo). Quienes creen que la poesía es difícil deberían leer a Szymborska. Una de ellas comienza, por ejemplo:
Darwin.
Dicen que para descansar leía novelas.
Pero tenía sus exigencias:
no podían terminar de forma triste.
Si daba con una así,
furioso la arrojaba al fuego.
Como se puede ver en este fragmento, la poesía de Szymborska tiene un componente narrativo importante. El último de los poemas del libro, muy significativamente, dice: "De hecho, cualquier poema / podría titularse 'Instante'". Y eso es lo que encontramos en poemas como "Accidente de tráfico", "Perspectiva" o "La cortesía de los ciegos": momentos cotidianos o no tan cotidianos retenidos en el tiempo por el poder de la palabra y captados por una perspectiva poética que los desautomatiza.

Porque ese, el de no sorprenderse, el de no preguntarse ni buscar lo desconocido, es el peor pecado que puede cometer un poeta, la peor catástrofe que le puede suceder ("El horrible sueño de un poeta"). En otro poema, el que más me ha gustado del libro, Szymborska se lamenta:
Ayer me porté mal con el cosmos.
Viví todo el día sin preguntar por nada,
sin sorprenderme de nada.
Solo hay un motivo por el que no le he puesto un "Imprescindible" a este libro, y es que pasa demasiado rápido, deja una sensación de levedad. Uno se queda con ganas de más, de bastante más. Si algún día me hago con unas buenas Obras Completas de Szymborska, entonces seguro que sí que les pondré un "Imprescindible" como una casa. Seguro.

También de Wislawa Szymborska en ULAD: Aquí

miércoles, 29 de agosto de 2018

Wisława Szymborska: Correo literario

Idioma original: polaco
Título original: Poczta lieracka, czyli jak zostać (lub nie zostać) pisarzem
Año de publicación: entre 1969 y 1981 en el semanario Vida literaria
Traducción: Abel Murcia y Katarzyna Mołoniewicz
Valoración: más que recomendable (sobre todo para poetas primerizos y cuentistas dubitativos)

¡Hay que ver cómo se las gastaba doña Wisława, a pesar de este aspecto de amable señora que se ve en la cubierta del libro (en las fotos suyas de más joven ya se le ve ese aspecto amable y bondadoso, hay que señalar): disparaba con una puntería digna de admiración! Tiraba, eso sí, a veces con bala lobera, pero las más con cartucho de sal gorda, de esos que escuecen horrores en el trasero (eso dicen) pero no causan heridas de consideración. Porque este libro, he de aclarar, está compuesto por un un fuego graneado contra la ilusión, a lo largo de 236 respuestas, una ducha helada ininterrumpida sobre decenas de aspirantes a escritores -casi todos, poetas en ciernes- que enviaron sus escritos a la publicación  de Cracovia-Katowice Vida literaria con la esperanza de ver reconocido su talento y fueron contestados por Szymborska y su compañero Wladzimierz Maciąg -aunque en este libro se recogen sólo las respuestas de la premio Nobel-, de forma intachablemente educada, pero también con una absoluta inclemencia por su parte.

Para disfrute, por suerte, de sus lectores posteriores, que podemos refocilarnos con la ironía, la falsa ingenuidad y las indirectas -o las muy directas- que Szymborska desplegaba ante los incautos que se atrevían a enviar sus poemitas o cuentos a esta publicación literaria y que ella juzgaba insuficientes, inadecuados o impresentables. Claro, que también había gente que le echaba un morro digno de mejor causa y enviaba poemas muy conocidos o capítulos de novelas famosas, alterando, como mucho, los nombres de los personajes, a ver si colaba (de todo tiene que haber en la viña del Señor...). El libro también incluye, por cierto, algunos comentarios sobre obras de autores/as más conocidos (es de suponer) para el lector/a actual no polaco.

La ironía, ya digo -rara vez cae en el sarcasmo más crudo, aunque también-, es la nota dominante de todas estas respuestas del Correo literario, pero no sólo. Porque el  título del libro se completa con un Cómo llegar a ser (o no llegar a ser) escritor; en efecto entre crítica y desengaño, entre arponazo y jarro de agua fría, es más que posible espigar un montón de buenos consejos sobre literatura para aquellos aspirantes a escritores lo suficientemente espabilados (o lo suficientemente humildes) para recoger y aprovechar tales consejos. Consejos muy inteligentes sobre cómo encontrar el tono adecuado, utilizar el lenguaje apropiado a ese tono, buscar los temas que el escritor en ciernes pueda dominar, huyendo de los excesos grandilocuentes, pero también de la ramplonería y aún la mediocridad. Aprender a tener una mirada sobre lo cotidiano que les descubra lo extraordinario que se encuentra a su alrededor, todo aquello que sea susceptible de  convertirse en literatura (de la buena, se entiende?. Vamos, más o menos lo que se puede aprender también leyendo la poesía de la propia Szymborska, sólo que contado con no poca gracia  y mucha, mucha humanidad. Aliñada con zumo de limón, de acuerdo, que le da un punto ácido, pero aún más refrescante...

Por último, he decir que me encantaría poder dedicar un comentario a cada una de las respuestas que da Szymborska, pero es imposible. Así pues, me limitaré a dejar una breve muestra de las mismas, para que vayáis abriendo boca:

"Marek de Varsovia: Tenemos un principio. Todos los poemas sobre la primavera quedan descalificados automáticamente. Es un tema que ha dejado de existir en la poesía. En la vida sigue existiendo, claro. Pero son dos cosas distintas".

"P. G. Kr., Varsovia: Es fundamental cambiar de bolígrafo. El que usted usa comete muchas faltas. Seguro que es extranjero."

" Welur, Chelm: "Dígame si mi prosa revela talento." Sí, revela. Pero por suerte para usted todavía sin consecuencias penales".



Otros títulos de doña Wisława reseñados en Un Libro Al Día: Dos puntosAquíHasta aquí

viernes, 18 de enero de 2013

Colaboración: Aquí, de Wisława Szymborska

Idioma original: polaco
Título original: Tutaj
Traducción: Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano
Año de publicación: 2009
Valoración: muy recomendable

Decía Eduardo Mendoza a Jot Down que en Polonia los escritores son tan importantes como los futbolistas en España. Desde luego, escritores como Kapuscinski, Gombrowicz o Milosz merecen estadios llenos de lectores y clubs de fans entusiastas. Luego está Wisława Szymborska.

Wisława Szymborska fue, y esto es de Savater, primero la hija y luego el hada madrina poética de Polonia. En 1996, ganó el Premio Nobel de Literatura, uno de esos Nobel a poetas de lenguas minoritarias (por ejemplo, Tomas Tranströmer en 2011 o Yorgos Seferis en 1963) que ponen a trabajar a los traductores y las editoriales y nos permiten acceder a obras fantásticas.

Aquí es un libro que puedes leer en un par de horas (por ejemplo, en viaje de autobús entre Madrid y Salamanca), pero que no va a dejar de perseguirte hasta que vuelvas a leerlo, hasta conseguir desgastar sus poemas mucho tiempo después. Aquí es un libro de poesía que se puede tocar con las manos, de palabras sencillas, precisas y claras. Poesía llena de sentido del humor y comprensión, lúcida, tierna y generosa; de la realidad:

Y sé qué más estás pensando.
Guerras, guerras, guerras.
Pero incluso entre las guerras a veces hay pausas.
Firmes- la gente es mala.
Descansen- la gente es buena.
A la voz de firmes se produce devastación.
A la voz de descansen se construyen casas sin descanso
y rápidamente se habitan.

Aunque parezca imposible, Wisława Szymborska tenía 86 años cuando escribió este libro de poesía. Una poesía narrativa al modo que puede ser narrativa la mejor fotografía. Una poesía capaz de congelar la intensidad y belleza de los momentos cruciales, o secretamente cruciales, con la mayor sencillez. Una poesía conectada con la poesía de Borges, Carver o Chejov (aunque lo de Chejov fueran cuentos y teatro). Una poesía para lectores, metalectores y no lectores. Una poesía para mejorar las tardes de domingo de invierno y volver del libro a la realidad algo más optimista. 

Firma invitada: Jorge Martín

También de Wislawa Szymborska en ULAD: Dos puntos

lunes, 26 de marzo de 2018

PoetiZoom: Hasta aquí de Wisława Szymborska


Idioma original: polaco
Título original: Wystarczy
Año de publicación: 2012 - Entrevista, 2014
Traducción: Abel Murcia y Gerardo Beltrán
Valoración: recomendable

Dos circunstancias se aunaban para que yo no leyera este libro: primero, que soy un lector bastante deficitario (por no decir deficiente) del género lírico; en segundo lugar está que, si bien no llego a desconfiar del todo, me tomo con bastante escepticismo cualquier premio Nobel de literatura (hasta que se lo den a Murakami, por supuesto), como el que recibió Wisława Szymborska en 1996. Fallecida esta poeta en 2012, este pequeño libro, oportuna e irónicamente titulado Hasta aquí (puesto que el anterior fue Aquí), es una reunión póstuma de los últimas trece poemas que escribió o que al menos dio por acabados, junto con una conversación sobre ella y su obra que mantuvieron Javier Rodríguez Marcos, periodista que la entrevistó en alguna ocasión y sus traductores al español, y amigos de Szymborska, Gerardo Beltrán y Abel Murcia.

Ya digo que la poesía de esta poeta he de juzgarla por este librito (y por alguna otra cosa que he picoteado por ahí); me parece una poesía poco dada a la exaltación retórica, pegada a la observación de ciertos detalles, diríamos cotidianos -no sólo-, pero  una observación un tanto sorprendida; a un humor bastante guasón, que a veces no se muestra hasta el último momento, de tal forma que deja un regusto a labio golpeado medio en broma, con un almohadón o un foulard, quizás, pero un poquito magullado, al fin y al cabo... En apariencia, es una poesía nítida, accesible, aunque tal vez con resortes ocultos que se intuyen sólo tras una segunda lectura. 

En los trece poemas que componen este pequeño volumen -algunos muy cortos, media docena de versos, los más largos no llegan a dos páginas- encontramos, sin embargo, cierta variedad temática: algunos parten, precisamente de es contemplación de lo cotidiano, como ocurre en Alguien a quien observo desde hace un tiempo -sobre la albor de un barrendero-, Cadenas -un perro encadenado- o En el aeropuerto. En otros casos, se trata de una reflexión acerca algún elemento que forma parte de nuestras vidas, pero sobre el que no solemos pensar: Obligación -sobre la de alimentarse-, La mano o El espejo; aunque también sobre asuntos que se suponen mucho más fundamentales, como en A todos alguna vez.

Hay también lugar para la ironía metaliteraria -aunque en realidad la ironía está presente en todos los poemas, de una forma u otra- de Reciprocidad o A mi propio poema, e incluso para la ensoñación borgiana de El mapa o el divertido juego de fantasía a lo Stanislav Lem (vale, referencia facilona... pues a lo Calvino) de Confesiones de una máquina lectora. Y como no puedo acabar un PoetiZoom (aunque me arrepiento un poco de la etiqueta "Zoom", porque este libro es pequeño en extensión, pero grande en contenido), sin transcribir uno de los poemas de esta autora, me permito alargar aún un poco la reseña con el que es mi favorito, Hay quienes:

Hay quienes llevan a cabo la vida más hábilmente.
Tienen orden en su interior y a su alrededor.
Para todo la manera y la respuesta adecuada.

Adivinan inmediatamente quién a quién, quién con quién, 
con qué objetivo, por dónde.

Ponen el sello en las verdades absolutas, 
arrojan a la trituradora los hechos innecesarios,
y a las personas desconocidas
a las carpetas destinadas a ellas de antemano.

Piensan justo lo debido
ni un segundo más, 
porque tras ese segundo acecha la duda.

Y cuando los dan de baja de la existencia,
dejan su puesto  
por la puerta señalada.

A veces los envidio; 
afortunadamente se me pasa.


Otros títulos de Wisława Szymborska reseñados en Un Libro Al Día: Dos puntosAquí

miércoles, 3 de diciembre de 2025

Semana de la Poesía: Paisaje con grano de arena de Wisława Szymborska


Idioma original: polaco

Título original: Widok z ziarnkiem piasku

Año de publicación: en diversos volúmenes, entre 1957 y 1993. Como antología, 1995.

Traducción: Jerzy Sławomirski y Ana María Moix

Valoración: muy recomendable (por no decir imprescindible)

Primera antología -de cien poemas- publicada en castellano de la poeta (lo de "poetisa" ya no se lleva, me parece) polaca Wisława Szymborska, que recibiría el premio Nobel al año siguiente, en 1996. Esto, lo del premio, no tendría demasiada importancia aparte de que, hasta donde yo sé, todo el mundo coincide en que esa vez estuvo muy bien concedido... Como cabe deducir, los libros de los que se han extraído los poemas para esta selección son anteriores a la obtención del premio y en concreto se trata de Llamando al Yeti (1957), Sal (1962), ¡Qué monada! (1967), Acaso (1972), El gran número (1976), Hombres en el puente (1986) y Fin y principio (1993). Como en este blog ya han sido reseñados otros tres libros de poemas de esta autora, posteriores a esta fecha, creo que podemos considerar que, en conjunto, estamos mostrando un panorama suficientemente completo de su obra.

Imposible innovar a estas alturas sobre la maravilla que es la poesía de esta autora (si cesta reseña consigue, en todo caso, descubrírsela a quien no la conozca, me doy por más que satisfecho); en todas las críticas, reseñas y semblanzas que leáis sobre ella se destacan ciertos aspectos de su obra que no puedo sino corroborar: la atención a las pequeñas cosas -incluso humildes-: una piedra, un escarabajo muerto, una cebolla, una gota de lluvia, el prospecto de un medicamento... a los acontecimientos colaterales de aquéllos que se suele tener más en cuenta o a aspectos insólitos de la realidad -o la irrealidad- en los que no solemos pensar; el destino final de un currículum, lo que se dice en un entierro; lo que piensa un gato cuando muere su dueño, los milagros corrientes de cada día... También, que se centra en el individuo/a como eje de la experiencia con la que apreciar el mundo, pero no con una perspectiva egoísta o egocéntrica, sino profundamente humanista, como en Fin y principio o La realidad exige -sobre quien paga las consecuencias de las guerras-, o las más metafísicas Nada es regalo, Una versión de los acontecimientos, Es una gran suerte...  Por último, el rasgo más distintivo de la obra de esta gran poeta: la ironía -y el humor en su más amplia acepción-, que impregna toda su poesía, desde los poemas donde se aprecia más claramente, como en Primera fotografía de Hitler -huelga cualquier explicación-, la superpoblación del Hades en A orillas del Estigio, el gusto de los ángeles en Gags o la sorprendente Thomas Mann hasta otros en que aparece de forma más sutil (casi todas). En fin, cualquiera de los poemas recogidos en esta antología puede ser leído bajo alguna de estos prismas y todos denotan una calidad sobresaliente, aunque yo, personalmente, prefiero los escritos a partir de 1973, los que aparecen en Acaso, El gran número, Hombres en el puente y Fin y principio.

En todo caso, no es Szymborska una poeta hermética, cuyas crípticas metáforas haga falta descifrar al cabo de un aprendizaje iniciático. Al contrario y quizás ésta sea su mayor cualidad, resulta de una tremenda cercanía, de forma que si alguna de sus imágenes o referencias no nos resulta entendible, es simplemente porque no conocemos la referencia, ya sea ésta un cuadro de Brueghel o de Hiroshige Utagawa o algún escritor polaco del que por aquí no tenemos mucha idea (pero en Polonia, obviamente, sí). Su lírica, incluso en los casos en que prima la forma sobre el contenido, que también podemos encontrar alguno, se nos presenta como algo familiar, natural, reconocible como reflejo de nuestra propia experiencia y, sobre todo, de una gracia y una belleza cautivadoras. Lo mejor, sin embargo, es que os decidáis a leerla, quien no lo hay hecho antes y lo comprobéis por vosotros/as mismas.

Para finalizar la reseña, permitidme que transcriba algunos fragmentos de un poema de doña Wisława titulado El odio, que, en verdad, no es el mejor de los suyos, pero sí parece hecho ex profeso para los tiempos que vivimos (igual que lo estaba para 1993, cuando se publicó):

                                          Ved cuán activo está

                                                    y qué bien se conserva

                                                    el odio en nuestro siglo. 

                                                    Con qué ligereza salva obstáculos,

                                                    y qué fácil le resulta saltar sobre su

                                                    presa...

                                                    No es como los otros sentimientos.

                                                    Más viejo y, a la vez, más joven.

                                                    Por sí mismo genera la causa

                                                    de su despertar a la vida.

                                                    Duerme a veces, pero jamás con un

                                                    sueño eterno.

                                                    Y el insomnio no le resta fuerzas, se las

                                                    da.

                                                    (...)

                                                    ¡Qué anemia y apatía 

                                                    la de los otros sentimientos!

                                                    ¿Desde cuándo la fraternidad 

                                                    arrastra multitudes?

                                                    ¿Ha llegado alguna vez la compasión

                                                     primera a la meta?

                                                    ¿A cuántos voluntarios seduce la duda?

                                                    El odio sí seduce, ¡y cómo!, es perro

                                                    viejo.

                                                    (...)

                                                    Siempre dispuesto a nuevas tareas.

                                                    Si es necesario esperar, espera.

                                                    Dicen que es ciego. ¿Ciego?

                                                    Tiene los ojos de lince del francotirador

                                                    y mira el futuro con denuedo.

                                                    Él, sólo él.


Más libros de la gran Wisława Szymborska reseñados en este incomparable blog: Dos puntosAquíHasta aquíCorreo literario

lunes, 17 de diciembre de 2018

LO MEJOR DEL 2018, SEGÚN ULAD, MODESTIA APARTE

Juan G. B. dice: 

Oriol Vigil dice:

Koldo CF dice:
Ha sido, para mi, el año de los autores latinoamericanos. Aquí la lista:

Francesc Bon opina:
No ha sido un buen año. Mis preferencias siguen inamovibles y nadie les hace sombra y alguno ya debería. Y un desastre solo recordar leer autores españoles o estadounidenses. 
  • Mi mejor lectura del año: El viaje vertical, de Vila-Matas 
  • Novedades que salvo, y mucho: Las posesiones, de Llucia Ramis 
  • Te gustará si votaste o piensas votar a Vox: Ordesa de Manuel Vilas. (Esto es una broma muy del momento, ni siquiera comprendería que le gustara a alguien, y los que votan a Vox ni leen libros ni leen blogs literarios, seguro) 
  • Hartito de darles más oportunidades: Trueba, Amat, y otros involucrados en el socavón que se abre bajo lo que fue antes Anagrama. 
  • Propósitos de año nuevo que caerán seguro: Barth, Gaddis, Vollmann. Y ya que otros toman gustosos el relevo de la actualidad, re-lecturas a manta. 

Carlos Andia sentencia:
  • Lo mejor del año: las relecturas de Lorca (Bodas de Sangre / Yerma) y Carpentier (El siglo de las luces)
  • Narrativa: quizá Lectura insólita de 'El capital', de Raúl Guerra Garrido, porque el nivel, la verdad, no ha sido muy espectacular 
  • Descubrimientos: Antonio Di Benedetto (Zama), y la faceta literaria de Henri Michaux (Un bárbaro en Asia)
  • Reconciliación con, y por lo tanto reapertura de puertas a: Michel Houellebecq (gracias a El mapa y el territorio)
  • Ensayo: entre bastante igualdad, finalmente me decanto por Jean-Yves Jouannais (El uso de las ruinas, reseña dentro de poco) 
  • Clásico: Vida y opiniones del caballero Tristram Shandy, de Laurence Sterne 
  • Experimento: Me acuerdo, de Georges Perec (reseña también en unos días) 
  • Decepciones: varias, moderadas, quizá la más fastidiosa, por los elogios que arrastraba, Velocidad de los jardines, de Eloy Tizón 
  • Intenciones: un hipertocho que llegará pronto, volver a Di Benedetto, quizá a Sabato, cosas interesantes... y, sí Koldo, Cartarescu también. 

Montuenga contribuye: 

Marc Peig opina:

Carlos Ciprés añade:
Y que en los próximos meses Ustedes gocen de sus lecturas. 

Beatriz Garza estima:
  • Autor descubrimiento del año: Margaret Atwood 
  • Novela(ZA) descubrimiento del año injustamente olvidada: Primera sangre de David Morrell 
  • Clásico del año: Marianela de Benito Pérez Galdós 
  • Novela (que como no podía ser de otra manera, supera a la película) del año: Tomates Verdes Fritos de Fannie Flagg 
  • Relectura provechosa del año: Las hermanas Grimes de Richard Yates 
  • Lectura LGTBI del año: La chica danesa de David Eberhoff 
  • Objetivos cumplidos del año: Lectura y reseña de novela gráfica 
  • Conceptos aprendidos del año: La diferencia entre "literatura" y "producto literario". El género del ciclo cuentístico
  • Objetivos para el año que viene: me abstengo, que luego me siento fatal. 

Santi concluye:

martes, 11 de febrero de 2020

Elena Favilli y Francesca Cavallo: Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes (1 y 2)

Idioma original: inglés (creo)
Título original: Good Night Stories for Rebel Girls (1 & 2)
Año de publicación: 2016 (1) y 2017 (2)
Traducción: Ariadna Molinari (1) y Graciela Moreno (2)
Valoración: sin duda, recomendables


Para fortuna de todos, en los últimos tiempos se está produciendo, al menos en buena parte del mundo, una reivindicación del papel de las mujers más allá del espacio doméstico y de sus derechos como iguales a los hombres; al mismo tiempo, hay una justa revalorización de la aportaciónque muchas de ellas han hecho en diversos ámbitos tanto profesionales como políticos, científicos o artísticos. En este sentido, vivmos un auge de la publicación de libros dedicados a las mujeres, sus circunstancias y sus logros,a sí como al feminismo, y a ello contribuyen tanto la industria editorial como las propias librerías, muchas de las cuales ya reservan espacios para libros de esta temática. Dentro de este movimiento o tendencia (pues no parece pertinente considerarlo una mera moda) encontramos también amenos libros,destinados, en principio, al público infantil -no necesariamente en exclusiva. y, en principio también -aunque tampoco tiene por qué-, femenino, titulados Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, que ya van por el segundo volumen, y no sería de extrañar que no fuera el último. Escritos y editados, por cierto, por dos italianas que viven en Venice... pero de California.

¿En qué consisten estos "cuentos"? Pues en realidad se trata de pequeñas biografías -100 en cada libro, nada menos- de mujeres que, a lo largo de la Historia y en la actualidad, han conseguido grandes o pequeños logros en campos que, en la mayoría de los casos, parecía reservados en exclusiva a los hombres; encontramos así desde guerreras y gobernantes -como Boadicea o la inevitable Margaret Thatcher- a artistas variopintas: pintoras -Georgia O'Keefe-, arquitectas -Zaha Hadid-, bailarinas -Alicia Alonso-, cantantes - Nina Simone-...; deportistas y aventureras (Nadia Comaneci, Jeanne Baret), activistas de causas varias: Rosa Parks, Rigoberta Menchú, Wangari Maathaienchú... juezas, músicas, pensadoras, innovadoras en distintos campos, e incluso piratas y espías (Anne Bonny, claro, y Mata Hari, pero también unas cuantas más)...

Estas pequeñas biografías están, en efcto, contadas con un airre de cuento: suelen empezar "Había una vez una niña que..." y el lenguaje utilizado es claro y accesible para las y los más jóvenes. Además, cada una viene acompañada de un retrato de la biografiada, realizada por diferentes artistas en estilos muy variados y coloristas, que van desde los ejecutados con más realismo y detalle, hasta los que parecen sacados de algún cómic underground o algún grafitti.

Puesto que hoy, 11 de febrero, es el día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, os daré la lista de científicas de diferentes modalidades que aparecen en estos dos libros, para que veáis que no son pocas. Hay matemáticas como Hypatia, Ada Lovelace y Maryam Mirzakhani; científicas computacionales como Grace Hopper, Margaret Hamilton, Katherine Johns, Dorothy Vaughan y Mary Jackson; astrónomas y astrofísicas. Jill Tarter, Marguerita Hack, Wang Zhenyi, Valerie Thomas y Sara Seagar. Físicas: Marie Curie y Merrit Moore; químicas: Alice Ball, Ameenah Gurib-Fakim, Gery Cori y Rosaline Franklyn. Inventoras: Hedy Lamarr y Ann Makosinski.

Biólogas, zoólogas, ecólogas: Jane Goodall, Maria Sybilla Merian, Silvia Earle, Joan Beauchamp Procter, Temple Gardin; médicas, cirujanas y neurólogas: Mary Edwards Walker, Matilde Montoya, Sofía Ionescu Brenda Minor, Rita Levi Montalcini... Genetista: Netti Stevens. Paleontóloga: Mary Aming y como geóloga, Mary Tharp.

Y puesto que, también, esto es un blog de reseñas de libros, y eso es lo que nos gusta, a nosotros y a vosotros que nos léis, aquí va también la lista de las escritoras que aparecen (aclaro que no se trata de un ranking de "mejores escritoras de la Historia de la literatura", ni nada parecido, sino simplemente las que a las autoras de estos libros, por las razones que sean, les ha parecido conveniente incluir): Astrid Lindgren, las hermanas Brontë, Cora Coralina, Isabel Allende, Jane Austen, Maya Angelou, Virginia Woolf, Agatha Christie, Beatrix Potter, Chimamanda Ngozi Adichie, J. K. Rowling, Mary Shelley, Nadine Gordimer, Safo de Lesbos, y la sin par Wisława Szymborska.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Colaboración: Atenas de Juan Vicente Piqueras

Idioma original: español
Año de publicación: 2013
Valoración: recomendable

La primavera pasada, en el palacio de los castaños en el Retiro de Madrid, se presentó el libro Atenas de Juan Vicente Piqueras, como XXV premio Fundación Loewe de poesía. Aquel 23 de abril, el autor leyó alguno de los poemas de su libro.

Escuchar a Juan Vicente Piqueras no ofrece nada más de lo que podemos sentir leyéndolo nosotros mismos. Y quizás eso le convierta en poeta. Sus poemas a veces parecen narraciones, breves cuentos que al escucharlos no recordábamos conocer. En la era de la comunicación, el poeta vive a solas con su historia, y hace de sí mismo un museo que visita en silencio sobre el papel:
También nosotros somos lo que queda 
de nosotros, lo que nos falta 
el hueco que nos cuida 

Es un escritor sencillo, como lo fue Wislawa Szymborska o lo es el pliego de un peplo en una cariátide. Encabeza el libro una cita de Hölderlin: “Sage, wo ist Athen?” Y lo precede una nota del autor, aparentemente geográfica, en la que explica que a pesar del título, Atenas no es el tema único del libro, sino que “los lugares son dioses” y “el donde es un don”. Atenas es punto de partida y punto en común, tanto de los poemas que integran el libro como del propio poeta:
si te arde el corazón como un olivo griego 
pero a ti de impaciencia 
A quien le interesen los referentes clásicos o los nombres y lugares de los mitos también los encontrará en este breve libro. Aparece el minotauro que todos intuimos dentro de una autor, un día de silencio con amigos visitando el oráculo de Delfos. El asalto a Tebas, los 300, una mirada desde la otra orilla a Caronte, un lamento por Tántalo.

Aparece inevitablemente también la Atenas moderna, la del barrio de Exarchia, la del incompleto museo de la Acrópolis. También algunas islas a las que casi imposible no viajar, o un areópago vacío que simboliza el cráter natural que es el silencio. Y la Atenas del expatriado que se queda a vivir (“la elipsis que soy / la sedante dicha / de no poder comunicar”), lejos de su origen y de sí mismo.

No deja de ser radical titular un libro Atenas. Llamar la atención hoy en día sobre coordenadas y accidentes, geográficos o sentimentales, que parecen obsoletos en la lucha diaria del hombre por sobrevivirse a sí mismo.

Y pese a la clarividencia de la poesía, Atenas es tan completa que el poeta necesita muchas páginas y varios poemas para irse. Y no consigue del todo despedirse de ella. Es un don único de la poesía: describir lo que es magnífico y desconocido a la vez.
Atenas ya no existe. En su lugar 
hay otra ciudad que lleva el mismo nombre 
pero ya no es la misma. 
Un punto de partida bellísimo para comenzar a buscarnos por algún lado.

Firmado: Alfonso