Idioma original: inglés
Título original: Moonshine: The Complete Collection
Año de publicación: entre 2017 y 2021, por entregas (28). 2023 como recopilación integral.
Traducción: Diego de los Santos
Valoración: muy recomendable
"Moonshine" significa en inglés el brillo o la luz de la luna, pero también es una manera de llamar al alcohol destilado ilegalmente, pues por lo general se solía fabricar de noche, más aún en los EE.UU. de la época de la Ley Seca, que es cuando se desarrolla la historia que nos cuenta este cómic. Una época en la que los gángsteres se hicieron de oro vendiendo bebercio al sediento personal, pero claro, de algún lugar tenían que sacarlo... En este caso, el mafioso Joe Masseria manda a sus chicos a las montañas de Virginia para conseguir el suministro del whiskey fabricado por los Holt, una familia de hillbillies bastante cazurros con sus cosas, por lo que los gángsteres de Nueva York se ven obligados a convencer al patriarca Hiram por las buenas o por las malas...
Pero el título también hay que interpretarlo literalmente, como la luz de luna que puede tener efectos imprevistosa en ciertas criaturas. Como, por ejemplo, sobre los licántropos, hombres lobo o, ya que nos las tenemos con mafiosos, lupi mannari. De cuya maldición, básicamente, es de lo que trata esta historia, aunque no sólo; también encontramos fantasmas, zombies, vudú y asesinos en serie... Todo un festival del terror que anima una serie de cómics obviamente no apta para el público infantil -aparte de cualquier otra circunstancia, porque aquí el gore es bastante explícito- y que resulta, en cambio, todo un disfrute para los seguidores de este género, así como del género negro, en su versión más clásica (además de gángsters, mujeres fatales, antihéroes, pasiones desesperadas y todo eso). Como quien esto escribe es fan de ambas cosas, terror y noir -incluso del toque splatter-, podéis imaginar lo bien que me lo he pasado con este libro...
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Una historia dividida en 28 capítulos que, a pesar de su extensión -680 páginas en total-, de desarrollarse en diferentes escenarios: de los Apalaches a Nueva York pasando por Luisiana y Cleveland, y un montón de personajes -algunos reales, como Masseria, Lucky Luciano y Elliot Ness-conserva una meritoria unidad y coherencia desde el principio hasta el final, si bien es cierto que la podríamos dividir en cuatro partes diferenciadas, de unos seis capítulos o entregas cada una -un poco más larga la última, pues incluye el colofón final-; ya digo que ambientadas en diferentes lugares de Estados Unidos y con personajes que se repiten y otros que no, pero que en ningún momento pierden la hilazón entre unas partes y otras. Además, por supuesto, de que todas tienen el mismo protagonista: el desventurado Lou Pirlo o Lou el Guapo, torturado y maldito, pero inevitablemente humano en su afán por someter siempre infortunados errores y ceder a sus debilidades; resulta imposible no tenrle simpatía, en suma... Todo ello constituye un guión de Brian Azzarello estupendo, muy trabajado, y con personajes y escenas memorables (me parece de lo más idóneo para adaptarlo a una serie de televisión de esas que luego lo petan en Netflix o HBO... si bien quizás habría que rebajar un poco la carga truculenta. Aunque cosas peores pueden verse, por otro lado).
Y si el guión es bastante notable, las ilustraciones ya merecen matrícula de honor. Magníficos dibujos del argentino Eduardo Risso , que no dejan de maravillar una página tras otra, y apuesto aque no resulta fácil mantener el nivel en un cómic de semejante extensión, pero él lo consigue e incluso se supera viñeta a viñeta. Muestra además una gran destreza, tanto en los encuadres utilizados en cada plano como en la planificación de las páginas, sin olvidar el magistral uso que hace del color y que, sin estridencias consigue crear la ambientación más adecuada tanto para los momentos terroríficos como los de tensión o las escenas de acción -pues hay un montón de éstas, tiroteos incluidos, cómo no-; el estilo, por otra parte, recuerda bastante al
Torpedo 1936 del enorme Jordi Bernet, aunque aquí el efecto dramático (dramático-humorístico, en realidad) se ve muy matizado por el color. A veces para resaltarlo, ciertamente... En cualquier caso, una auténtic gozada para la vista