Idioma original: EspañolAño de publicación: 1968
Valoración: Recomendable
Si las cuentas no me fallan, este es el séptimo libro de
Manuel Mujica Lainez que leo y, si la
memoria no me juega una mala pasada, es el más flojo de todos ellos. Pero
no nos equivoquemos: el menos destacado de los libros de Mujica Lainez le puede dar cien mil
vueltas al mejor libro de muchísimos escritores y posee, por sí solo, suficientes puntos de interés.
Al grano! "De milagros y de melancolías", escrito entre diciembre de 1967 y julio de 1968, es un doble ajuste de cuentas de Manucho.
Por un lado, tras los colosales “Bomarzo” y “El unicornio”,
en los que el trabajo de documentación hubo de ser enorme, Mujica optó por una
historia mucho más ligera y menos exigente consigo mismo y con el lector. Fruto
de ello es este “De milagros y de melancolías”, intrincado cronicón, entre lo
ridículo y lo sublime, de la Historia de la ciudad de San Francisco de
Apricotina del Milagro. La narración, que abarca desde la Fundación de la
ciudad, allá por los tiempos de Felipe II, hasta mediado el siglo XX, es un
relato absolutamente desmitificador de sucesos clave de la Historia
latinoamericana.
Por otro lado, los años 60 son los años del boom. Mujica, en
esta obra, arremete contra el boom de forma irónica y sutil. Decenas de personajes
y situaciones extravagantes y excesivos, comenzando por sus propios nombres y
acabando por sus tragicómicos destinos, recorren las casi 500 páginas del libro.
Todo ello tapizado por el fino humor de Mujica, lo que no es obstáculo para algún que otro chascarrillo subido de tono.
Más allá de estas dos apreciaciones que se desprenden de
forma más o menos clara de la lectura literal del libro, quisiera destacar la
feroz crítica de Mujica, un autor al que tradicionalmente se ha considerado
apolítico, hacia los hechos y procesos (y las visiones que de ellos nos han llegado) que jalonan la Historia de las repúblicas de América del Sur.
Ya los tiempos de la Conquista nos dan ligeras pistas.
Trepas, advenedizos y muertos de hambre son los “Padres Fundadores” de la
ciudad. La escasa épica y heroicidad y el abundante ridículo, superstición,
ardid y casualidad marcarán esta y posteriores etapas.
Los Gobernadores de la época colonial no salen
mejor parados. Esta es la parte más breve y, en mi opinión, más divertida del
libro. Gobernadores de rimbombantes nombres protagonizan aventuras y
desventuras de lo más absurdas. Igual suena a sacrilegio, pero esta parte me ha
recordado a algunos sketch de los Monty Phyton (¡Monty Phyton y Mujica Lainez,
vaya combo).
El siglo XIX (Independencia, conflictos posteriores, etc)
tampoco sale bien parado. Altas esferas endogámicas, liberadores con ansias imperiales, sucesivos
caudillos desubicados y destructores, líderes asesinados por celos e intrigas “palaciegas”
con el fin de cambiarlo todo para que nada cambie, etc. No queda títere con
cabeza. Nadie se salva: ni las clases altas (por dejadez) ni las clases bajas (por seguidismo) ni los indios ni el clero. Nadie.
Llegamos, finalmente, al siglo XX, época de líderes
plenipotenciarios, de nuevas y no tan nuevas supercherías y supersticiones, de Perones y Evitas tan detestados
por Mujica.
Decía al comienzo de la reseña que este me parece el más flojo de los libros de Mujica que he leído hasta ahora. En este sentido, lastran al libro el innecesario estiramiento y reiteración de algunas situaciones, un exceso de personajes que escasamente aportan algo al desarrollo de la trama, la pérdida del factor sorpresa de los primeros capítulos y la injusta pero inevitable tendencia a comparar cualquier libro de Mujica con sus obras "mayores".
Pero también tiene aspectos que lo hacen plenamente disfrutable. Ahí entrarían el ya conocido abrumador dominio del lenguaje por parte del autor, su humor sorprendentemente absurdo y surrealista (casi siempre fino y sutil, pero también con algún que otro brochazo más grueso porque uno puede ser muy snob pero hay algunos temas que siempre funcionan), y el tono desmitificador y crítico tanto para con la Historia y los propios historiadores como para con los próceres de la Patria, hasta el punto de ser una lectura sumamente interesante por su interpretación de las causas y azares que han podido llevar a Latinoamérica a su actual situación.
En fin, seguid atentos al blog porque volveremos a la carga con más Mujica Lainez. Continuará...
También de Mujica Lainez en ULAD: Bomarzo, El escarabajo, Sergio, Un novelista en el Museo del Prado, El viaje de los siete demonios, El unicornio
Pero también tiene aspectos que lo hacen plenamente disfrutable. Ahí entrarían el ya conocido abrumador dominio del lenguaje por parte del autor, su humor sorprendentemente absurdo y surrealista (casi siempre fino y sutil, pero también con algún que otro brochazo más grueso porque uno puede ser muy snob pero hay algunos temas que siempre funcionan), y el tono desmitificador y crítico tanto para con la Historia y los propios historiadores como para con los próceres de la Patria, hasta el punto de ser una lectura sumamente interesante por su interpretación de las causas y azares que han podido llevar a Latinoamérica a su actual situación.
En fin, seguid atentos al blog porque volveremos a la carga con más Mujica Lainez. Continuará...
También de Mujica Lainez en ULAD: Bomarzo, El escarabajo, Sergio, Un novelista en el Museo del Prado, El viaje de los siete demonios, El unicornio




