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viernes, 7 de septiembre de 2018

Manuel Mujica Lainez: De milagros y de melancolías

Idioma original: Español
Año de publicación: 1968
Valoración: Recomendable

Si las cuentas no me fallan, este es el séptimo libro de Manuel Mujica Lainez que leo y, si la memoria no me juega una mala pasada, es el más flojo de todos ellos. Pero no nos equivoquemos: el menos destacado de los libros de Mujica Lainez le puede dar cien mil vueltas al mejor libro de muchísimos escritores y posee, por sí solo, suficientes puntos de interés.

Al grano! "De milagros y de melancolías", escrito entre diciembre de 1967 y julio de 1968, es un doble ajuste de cuentas de Manucho.

Por un lado, tras los colosales “Bomarzo” y “El unicornio”, en los que el trabajo de documentación hubo de ser enorme, Mujica optó por una historia mucho más ligera y menos exigente consigo mismo y con el lector. Fruto de ello es este “De milagros y de melancolías”, intrincado cronicón, entre lo ridículo y lo sublime, de la Historia de la ciudad de San Francisco de Apricotina del Milagro. La narración, que abarca desde la Fundación de la ciudad, allá por los tiempos de Felipe II, hasta mediado el siglo XX, es un relato absolutamente desmitificador de sucesos clave de la Historia latinoamericana.

Por otro lado, los años 60 son los años del boom. Mujica, en esta obra, arremete contra el boom de forma irónica y sutil. Decenas de personajes y situaciones extravagantes y excesivos, comenzando por sus propios nombres y acabando por sus tragicómicos destinos, recorren las casi 500 páginas del libro. Todo ello tapizado por el fino humor de Mujica, lo que no es obstáculo para algún que otro chascarrillo subido de tono.

Más allá de estas dos apreciaciones que se desprenden de forma más o menos clara de la lectura literal del libro, quisiera destacar la feroz crítica de Mujica, un autor al que tradicionalmente se ha considerado apolítico, hacia los hechos y procesos (y las visiones que de ellos nos han llegado) que jalonan la Historia de las repúblicas de América del Sur.

Ya los tiempos de la Conquista nos dan ligeras pistas. Trepas, advenedizos y muertos de hambre son los “Padres Fundadores” de la ciudad. La escasa épica y heroicidad y el abundante ridículo, superstición, ardid y casualidad marcarán esta y posteriores etapas.

Los Gobernadores de la época colonial no salen mejor parados. Esta es la parte más breve y, en mi opinión, más divertida del libro. Gobernadores de rimbombantes nombres protagonizan aventuras y desventuras de lo más absurdas. Igual suena a sacrilegio, pero esta parte me ha recordado a algunos sketch de los Monty Phyton (¡Monty Phyton y Mujica Lainez, vaya combo).

El siglo XIX (Independencia, conflictos posteriores, etc) tampoco sale bien parado. Altas esferas endogámicas, liberadores con ansias imperiales, sucesivos caudillos desubicados y destructores, líderes asesinados por celos e intrigas “palaciegas” con el fin de cambiarlo todo para que nada cambie, etc. No queda títere con cabeza. Nadie se salva: ni las clases altas (por dejadez) ni las clases bajas (por seguidismo) ni los indios ni el clero. Nadie.

Llegamos, finalmente, al siglo XX, época de líderes plenipotenciarios, de nuevas y no tan nuevas supercherías y supersticiones, de Perones y Evitas tan detestados por Mujica.

Decía al comienzo de la reseña que este me parece el más flojo de los libros de Mujica que he leído hasta ahora. En este sentido, lastran al libro el innecesario estiramiento y reiteración de algunas situaciones, un exceso de personajes que escasamente aportan algo al desarrollo de la trama, la pérdida del factor sorpresa de los primeros capítulos y la injusta pero inevitable tendencia a comparar cualquier libro de Mujica con sus obras "mayores".

Pero también tiene aspectos que lo hacen plenamente disfrutable. Ahí entrarían el ya conocido abrumador dominio del lenguaje por parte del autor, su humor sorprendentemente absurdo y surrealista (casi siempre fino y sutil, pero también con algún que otro brochazo más grueso porque uno puede ser muy snob pero hay algunos temas que siempre funcionan), y el tono desmitificador y crítico tanto para con la Historia y los propios historiadores como para con los próceres de la Patria, hasta el punto de ser una lectura sumamente interesante por su interpretación de las causas y azares que han podido llevar a Latinoamérica a su actual situación.

En fin, seguid atentos al blog porque volveremos a la carga con más Mujica Lainez. Continuará...

También de Mujica Lainez en ULAD: BomarzoEl escarabajoSergioUn novelista en el Museo del PradoEl viaje de los siete demoniosEl unicornio

martes, 4 de octubre de 2016

Manuel Mujica Lainez: Bomarzo

Idioma original: Español
Año de publicación: 1962
Valoración: Imprescindible

1962 fue un año capital en las letras argentinas por la publicación de dos obras absolutamente antagónicas pero fundamentales en la literatura hispanoamericana (y mundial, ¿por qué no?) de la segunda mitad del siglo XX: "Rayuela" y "Bomarzo".

Pese a ser dos obras importantísimas, el trato que han tenido una y otra ha sido totalmente diferente. No sé si por tratarse de una novela histórica, género que quizá se considere menor, por tratarse de una obra clásica en el fondo y en la forma o por considerar a Mujica Lainez un escritor difícil, pero tengo la sensación de que "Bomarzo" ha sido injustamente tratada y me atrevería a decir, incluso, que estamos ante una obra casi olvidada.

Pero dejo ya de irme por la ramas, como si fuera el barón rampante, y me centro en "Bomarzo".

Mujica Lainez se inspiró para escribirla en los jardines del castillo de los Orsini (también conocido como el parque de los monstruos), situados en Bomarzo, provincia de Viterbo, y que el autor visitó en el año 1958. Fue tan honda la impresión le causaron las desmesuradas esculturas talladas en la roca que, a su regreso de Italia, se dedicó en cuerpo y alma a la reconstrucción de la vida de su creador: Pier Francesco Orsini, duque de Bomarzo.

Es el propio duque quien nos narra su vida, que en la ficción trascurre entre 1510 y 1572. Una vida marcada por dos malformaciones, una joroba y una cojera en la pierna derecha, y unas relaciones con sus padres, hermanos y abuelos que contribuyen decisivamente a formar su personalidad, que se caracterizará por los celos, la cobardía, el egoísmo y la venganza, aunque en palabras del propio duque "siempre ansié delirantemente, hasta las lágrimas, que me amaran".

La narración abarca la totalidad de la vida del duque, desde sus recuerdos de infancia y adolescencia hasta su retiro, ya en la vejez, en la soledad más absoluta, pasando por sus matrimonios, hijos y demás familia. Todo ello, como ya hemos dicho, en pleno siglo XVI en Italia, en pleno Renacimiento. Por tanto, seguiremos las andanzas de Pier Francesco Orsini por ciudades reales y míticas al mismo tiempo como Roma, Florencia y Venecia, nos codearemos con ilustres apellidos como Farnese o Medicis, con personajes clave de la Historia de Europa como Carlos V, con artistas como Cellini, Tiziano, Miguel Angel o Cervantes, personajes como Paracelso, reviviremos la coronación como emperador de Carlos V o la batalla de Lepanto. Y todo esto aderezado con los principales ingredientes que contribuyeron a forjar la leyenda de ese período histórico: traiciones, asesinatos, guerras, libertinaje, magos, alquimistas, religiosidad, leyendas y creencias paganas. 

Lo que, en mi opinión, sitúa a "Bomarzo" en la cumbre de la novela histórica son varios aspectos: el estilo de Mujica Lainez, clásico y barroco, el impresionante trabajo de documentación que se intuye detrás de toda la novela o la erudición que demuestra sin resultar ni pedante ni abrumador. Todo ello logrando además una obra muy entretenida y bastante accesible a todos los públicos.

No desvelaré nada más. Es mejor sumergirse en "Bomarzo", admirar el cuadro que compone, que recuerda a esos trípticos flamencos cargado de escenas, personajes y alegorías, y dejarse llevar por los vaivenes de la historia y de la Historia.

P.S.: Idea, ya que no llegamos a tiempo para el 50º aniversario, para el 75º aniversario de Bomarzo: la publicación por algún osado editor osado de una edición acompañada con algunos de los múltiples cuadros, esculturas o planos de edificios y ciudades que se mencionan en la obra. 

miércoles, 11 de julio de 2018

Manuel Mujica Lainez: Sergio

Idioma original: Español
Año de publicación: 1976
Valoración: Muy recomendable

En este mundillo editorial de 2018, en el que las novedades se suceden a ritmo vertiginoso y en el que lo que hoy es el "libro de año" mañana será carne de librerías de saldo, resulta fácil de explicar y difícil de entender que la publicación, por primera vez en España, de una novela de Manuel Mujica Lainez haya pasado absolutamente desapercibida.

Ya comentamos en entradas anteriores dedicadas a obras de Manucho que, en nuestra opinión, estamos ante un autor injustamente olvidado. No ahondaremos en estériles discusiones acerca de los motivos de dicho olvido, sino que aportaremos nuestro minúsculo granito de arena para que Mujica  y sus libros puedan ser (re)descubiertos.

Este “Sergio” que hoy nos ocupa, inédito en España hasta 2018, podría ser considerada una obra “menor” dentro de la bibliografía de Mujica, siempre y cuando lo comparemos con obras de la magnitud y ambición de “Bomarzo”, “El escarabajo” o “El laberinto”, pero no por eso deja de ser sumamente interesante. Y lo es por varios motivos.

En primer lugar, se trata de un “rara avis” dentro de la obra de Mujica. Si por algo es aún recordado es por su ciclo de novelas histórico-fantásticas ("Bomarzo", "El laberinto", "El unicornio"…). Bien, este “Sergio” tiene un corte más realista, menos fantástico y está ambientado en la Argentina contemporánea. Ya simplemente por leer a un Mujica fuera de sus “registros habituales” merece mucho la pena. Eso sí, es un libro plenamente identificable con su autor y con las obsesiones de este.

Es, en segundo lugar, un libro valiente. Siempre se acusó a Mujica de ser un autor (y una persona) frívola, sofisticada en exceso y snob. Tras la lectura de “Sergio” me queda la impresión de que en esa actitud puede haber una importante dosis de pose. Lo digo porque la novela, publicada originalmente en 1976 (época más que convulsa en lo político en la Argentina), es una novela que trata abiertamente la temática homosexual. Por otro lado, hay un párrafo sorprendente, tanto por el momento político como por venir de un autor tradicionalmente al margen de estos asuntos. Es este:

“ Eran, como tantos y tantos muchachos, no solo de la Argentina, sino de América y del mundo entero, unos confundidos, unos descaminados, y por lo tanto tenían la ventaja (y eso los unía más) de compartir la certidumbre de que las cosas no podían continuar así en su pobre patria, saqueada y destruida por un puñado cuya aptitud se concretaba científicamente en el ocultismo, artísticamente en la danza y activamente en el desfalco, la malversación, el peculado, el contrabando, el pillaje y el soborno o cohecho o, por expresarlo de manera más transitada, la coima”.

Por último, se trata de una lectura en la que Mujica vuelve a dejar constancia de su magnífico manejo del lenguaje y de su vasto bagaje cultural sin caer en la pedantería, haciendo que la narración avance de forma más que fluida y entretenida para el lector.

Vale, pero... ¿de qué carajo va la novela? 

Pues "Sergio" es una novela acerca de la exploración de la propia identidad. Es, y ponedle todas la comillas que queráis, una novela de iniciación o de formación con toques de picaresca en la que se narra la infancia, adolescencia y primera juventud del bellísimo Sergio, un ser tímido, pudoroso e ingenuo. Esta belleza casi sobrenatural de la cual Sergio es apenas consciente despertará en los variopintos personajes con los que se va cruzando sentimientos tales como el deseo, la lascivia, la envidia, etc. Estos sentimientos, el propio rechazo de Sergio a su íntima verdad y su incapacidad para asumir decisiones definitivas harán que nazca en él una permanente necesidad de huida, que le llevará a un recorrido marcado por sucesivos reencuentros, azares y fatalidades. 

Es, como decía anteriormente, un libro perfectamente identificable con su autor, tanto por su estilo, siempre flirteando con el esteticismo y el decadentismo, como por los personajes generalmente mundanos y frívolos que pueblan la novela y por las obsesiones en ella presentes, encabezadas por la eterna fijación de Mujica por la belleza y sus efectos. Eso sí, este es un Mujica Lainez menos ambicioso y más ligero, más irónico, más gamberro y más grotesco. Pero absolutamente recomendable.

domingo, 20 de enero de 2019

Manuel Mujica Lainez: Un novelista en el Museo del Prado

Idioma original: Español
Año de publicación: 1984
Valoración: Recomendable

Este es el último libro escrito por Manuel Mujica Lainez y, aunque quizá esto sea un comentario ventajista, se nota. Lo digo en el sentido de que parece faltar la ambición de las grandes obras de su juventud y madurez y, en cambio, se percibe la impresión de que se trata más de un entretenimiento, divertimento o juego. Aunque, pensándolo fríamente, quizá sea esto otro comentario ventajista, sobre todo conociendo la afición del argentino por la Historia y las Artes.

En fin. El caso es que "Un novelista en el Museo del Prado" es una colección de doce relatos inspirados en personajes y/o obras exhibidas en la pinacoteca madrileña. Personajes de Goya, Tiziano, Velázquez, El Bosco, El Greco, Durero, Watteau, Patinir, etc, cual fantasmales presencia, cobrarán vida y protagonizarán una serie de escenas de tono levemente irónico y humorístico.

Así, personajes como los pecadores de "El carro de heno", los dioses del Olimpo, el Adán y Eva de Durero (los de la portada adjunta), reyes, princesas, enanos, contrahechos, borrachos (valga la redundancia), grandes de España, etc atravesarán galerías, salas y pasillos y vivirán historias entre lo profundo y lo grotesco, pero casi siempre con un carácter alegórico.

Porque, más allá de las habituales profusas y barrocas descripciones de Mujica, con las que en ocasiones parece no querer demostrar más que su erudición, los relatos tienen un sentido "oculto". En el fondo, estos tratan sobre temas como la sempiterna lucha entre el bien y el mal ("Los dos carros"), la identidad ("El llanto y los remedios"), el amor homosexual ("La Corona", con un bello final, por cierto), la hipocresía (el divertido "Amores", con los Caballeros de El Greco rompiendo con sus estrictas normas autoimpuestas), la belleza natural (en el también divertido "Elegancia") o la muerte (en el hermosísimo relato final "El Emperador).

En resumen, pese a ser, como ya he dicho, un libro mucho menos ambicioso que las grandes obras de Mujica, "Un novelista en el Museo del Prado" es un más que digno colofón a la obra de unos de los mejores "contadores de historias" de la literatura argentina de los últimos tiempos. En los relatos que lo componen, plagados de imaginación e ironía, volvemos a encontrar sus ya conocidas señas de identidad (lenguaje rico y extremadamente cuidado, detalladas descripciones, amor por la belleza y las artes, fino humor e ironía, etc) y esto será más que suficiente para que quienes hemos disfrutado de obras como Bomarzo, El Laberinto, etc, lo encontremos perfectamente recomendable.

Unos cuantos libros de Mujica Lainez en ULAD AQUÍ

P.S.: Amigo Gabriel: en breve habrá escritores argentinos menos aristocráticos por aquí. Prometido queda!

domingo, 6 de octubre de 2019

Manuel Mujica Lainez: El unicornio

Idioma original: castellano
Año de publicación: 1965
Valoración: Muy recomendable, casi imprescindible

Amigo Koldo:

En primer lugar, agradecerte que me hayas cedido esta entrada, precisamente tú que has hecho un exhaustivo y muy meritorio trabajo reseñando buena parte de la obra de este autor, que sin duda se cuenta entre nuestros favoritos (tuyo y también mío). Por cierto, no sé si alguna vez te has planteado por qué a este lado del Atlántico nos empeñamos en hacer volar la acentuación y sus tildes, convirtiendo a Mujica en un esdrújulo y mucho más euskérico Mújica. Vamos, igualito que insistimos en hacer Sábato a Sabato, por ejemplo. Pero en fin.

Qué curioso, esta bien nutrida novela (casi 400 páginas de letra más bien apretada) es, de punta a cabo, un largo y hermosísimo cuento de hadas, lo que desde luego casa muy bien con la época que retrata, a caballo entre la Alta y la Baja Edad Media. No solo un cuento de hadas, sino relatado además por un hada, protagonista tangencial y narradora implicada en la escena. Un hada, esta Melusina de Lusignan, con rasgos deliciosamente humanos, debilitada en sus poderes y dolorida porque su carácter enamoradizo se ve perjudicado por su forma inmaterial.

Espero que (cuando lo hayas leído, no sé si ya) coincidas conmigo en que el relato de Melusina en torno al encuentro con sus descendientes, el viejo caballero Ozil y el bello Aiol, acompañados por su extravagante cortejo, es como una inmersión en las aguas de la Laguna Azul de Grindavík: en cuanto el cuerpo se acostumbra a la temperatura y densidad del líquido, ya nada nos hará emerger del él, como no sea para añorar con más fuerza volver a su seno. Disculpa el lirismo excesivo, pero no puedo evitar que una prosa poderosa deje durante un tiempo impregnada la mía propia (luego se me pasa, no temas). 

Es que, tío, la prosa de Mujica es abrumadora, de una riqueza con pocos parentescos, de una belleza aplastante. Es como el reverso de la escritura quirúrgica de Di Benedetto: el barroquismo lo llena todo, como una primavera explosiva de léxico florido, oraciones subordinadas enroscadas unas en otras, desbordante en el detalle y en sus ramificaciones. Pero oye, lo principal, eficaz para contar la historia.

Acuérdate, o en su caso, toma nota: Melusina, tras ponernos en antecedentes sobre su origen, encuentra fortuitamente a los modernos Lusignan, y con ellos recorre las tierras interiores de Francia, conviven con el buen ermitaño Brandán, provocan (sin quererlo) la catástrofe en sus anfitriones de Castel-Rousillon, asisten a justas y torneos… Y entretanto tenemos noticia de los ecos de las Cruzadas y del ‘Rey leproso’, la vida en los castillos de los señores principales y las nuevas costumbres que se van introduciendo en esta etapa y que los viajeros (y el hada a la que ignoran pero que les acompaña) descubren a través de ciertos castellanos y, sobre todo, de sus esposas. A veces el relato se desliza hacia los libros de caballerías y evocamos pasajes del ciclo artúrico, y otras es la magia y el elemento fantástico el que predomina, creando con todo ello lo que podríamos llamar el ambiente medieval perfecto, con sus correspondientes dosis de magia, honor, violencia, espiritualidad, o grosería, según el momento.

Esto del ambiente medieval me lleva sin remedio a recordar otra obra, mucho más voluminosa que esta y bastante conocida en España, que no voy a citar por simple respeto, aunque ya fue reseñada (y contrarreseñada por mí) en este blog. El contraste es brutal, porque todo lo que en aquella resultaba fallido (estilo, personajes, aventuras, atmósfera) en El unicornio es exitoso, y casi da algo de lástima la comparación.

Bueno, y por no callarme nada, también confieso que tengo la sensación de que a nuestro admirado autor se le va un poco la mano. Como sabes, Mujica era un tipo de una erudición bárbara, en especial en el campo de la Historia, y todo el relato está impregnado de referencias a personajes y hechos reales. La parte final de la novela se desarrolla durante las Cruzadas (creo que es la Tercera) y por lo que poco que sé creo que sigue fielmente sus distintos episodios. Algunos de ellos están narrados de forma especialmente brillante (hace bastante que lo he leído por última vez y de ahí que no recuerde nombres ni lugares en concreto, ya los descubrirás si todavía no lo has hecho) y en general la lectura se hace interesante y no pierde la fina exuberancia que adorna todo el libro. Pero sí me parece que tal vez le pesa demasiado el escrúpulo de no transgredir los hechos históricos (o el deseo de exhibir sus conocimientos? ejem) y la ficción queda un poco arrinconada.

Tampoco me hagas demasiado caso. Ya sabes que siempre tengo que ponerle alguna gotita amarga incluso al libro más admirable. Y este lo es en mi opinión, uno de los libros que forman el muy pequeño grupo al que le doy el raro privilegio de la relectura, en definitiva, de esos que no se olvidan.

Ahora solo espero que no me montes una contrarreseña. Pero estoy casi seguro de que no.

Otras obras de Manuel Mujica Lainez en ULAD: Aquí

jueves, 29 de agosto de 2019

Manuel Mujica Lainez: El viaje de los siete demonios

Idioma original: Español
Año de publicación: 1974
Valoración: Recomendable

El Diablo se ha enfadado con los siete demonios que encarnan los pecados capitales porque considera que se han "acomodado", así que les encarga la nada sencilla tarea de tentar con el pecado que cada uno representa a siete personas de tiempos y lugares diferentes. Para ello, Lucifer, Mammón, Leviatán, Belcebú, Satanás, Asmodeo y Belfegor se habrán de servir de todas sus tretas y contarán con la ayuda de mágicos artilugios y fantásticas cabalgaduras. Estos son los ingredientes de un "Viaje de los siete demonios" que es buena muestra de la imaginación desbordada y desbordante de un Manucho algo más juguetón que de costumbre.

Así, desde un inicial Infierno descrito con la habitual minuciosidad e ironía del autor, emprenderemos viaje por lugares y épocas tan alejadas entre sí como la Francia de 1443, la Pompeya separada de la virtud y dominada por el anhelo de poder y el hambre de prebendas del año 79, el Pekín de "El último emperador", la Potosí mezcla de lujo arcaico y pobreza inconcebible de 1879, la Venecia de 1764, las Antillas de 1647 o la imaginaria ciudad siberiana de Bet-Bet del año 2273. En cada uno de estos escenarios, los siete demonios habrán de desplegar todas sus artes ("sucias" o no) y astucias para llevar a los "elegidos" por el mal camino, artes y astucias que servirán para que la imaginación del autor se dispare y dé rienda suelta a su gusto por pretéritos lujos y miserias en forma de piratas "del Caribe", meretrices y patricios, reyes y príncipes del XIX, tiranos delirantes y petulantes, nuevos ricos, monseñores lujuriosos, etc.

Más allá del aspecto meramente "histórico" y del ya conocido barroquismo del autor en sus descripciones de ambientes y personajes, quisiera destacar un par de aspectos de este "El viaje de los siete demonios". El primero sería el humor. Ya desde las comentadas primeras páginas en las que se describen los dominios del Maligno se advierten la ironía, la mala baba y la tendencia a lo grotesco que no desaparecerán en toda la narración. El segundo, y quizá más sorprendente, sería el aspecto político que claramente se percibe en los sucesivos relatos. Los más claros ejemplos los encontramos en las luchas intestinas que recorren relatos como el de las Antillas o el del Pekin de finales del XIX y la aparentemente perfecta y maravillosa la siberiana ciudad de Bet-Bet. Ya en "Sergio" encontrábamos algún apunte "político", pero en este libro se ve con mayor claridad.

Resumiendo: "El viaje de los siete demonios" es un catálogo de miserias humanas de ayer, de hoy y de siempre que, seguramente, podemos considerar como una obra menor dentro de la bibliografía de Mujica (no tanto por su valor literario como por su "aparente" falta de ambición y por su menor "profundización"), pero es un texto que no decepcionará a quienes hayan podido disfrutar de sus obras mayores. A mi, desde luego, me ha gustado.

lunes, 19 de diciembre de 2016

ULAD: Lo mejor del 2016

Francesc Bon:
  • Libro del año: Pues para mí el libro del año ha sido Breve historia de siete asesinatos de Marlon James. No sé decir exactamente el motivo, pero al final me recuerdo acarreándolo, con su presencia imponente y su lomo amarillo, siguiendo andanzas de rastafaris y es una sensación demasiado imborrable. Quizás sea un libro cautivo de su componente visual, pero desde cuándo va a ser malo que una novela contemporánea te recuerde a una nueva temporada de The Wire. Con dos muy dignos contendientes: Manual para mujeres de la limpieza de Lucia Berlin y Satin Island de Tom McCarthy, cuya importancia aún no soy capaz de calibrar.
  • Sorpresón postrero: el festín de Xavi Ayén en La vuelta al mundo en 80 autores.
  • Porquerías: En un año globalmente positivo: el incomprensible apoyo a algo tan vacuo como Érase una vez el fin, de Pablo Rivero, o la esperada constatación del timo de La chica del tren 
  • Caerá en 2017: Cualquier Saer que se ponga en medio.
  • No tocar ni con un palo: Zanón, Pérez Andújar, y todos aquellos que quieren apropiarse de la literatura de barrio. Por mediocres y por cansinos.
  • Los comentarios me han hecho salivar para el 2017: Vollmann y, dicen, el Ray Pollock que viene.

Juan G. B.:

Carlos Andia:
  • Volumen imponente del añoEl capital en el siglo XXI, de Thomas Piketty -algunas claves que deberíamos conocer.
  • La relectura del añoCoronación, de José Donoso -buenas sensaciones después de muchos años
  • Libro de Historia del añoContinente salvaje, de Keith Lowe -una etapa muy especial de la Historia de Europa
  • Una joya a la que tenía muchas ganasLocus Solus, de Raymond Roussel -atrévase usted.
  • Clásico rescatadoReivindicación del conde don Julián, de Juan Goytisolo -imprescindible con mayúsculas.
  • Obra de teatro del año: Calígula, de Albert Camus -todo intensidad
Y, si se me permite, porque obviamente es algo muy poco uladiano, pero muy especial para mi: 'Análisis de los fenómenos monetarios en España', de Florencio Salcedo -¡qué tío!


Koldo CF

Montuenga:
Santi:

Marc Peig:
  • Libro del año: El bar de las grandes esperanzas, de J.R. Moehringer
  • Autobiografía del año: Instrumental, de James Rhodes
  • Tocholibrohistórico del año: Las benévolas, de Jonathan Littell
  • Tochonovela del año: La broma infinita, de David Foster Wallace
  • Ensayo del año: Esto es agua, de David Foster Wallace
  • Clásico que debería haber leído antes: La piedad peligrosa o La impaciencia del corazón, de Stefan Zweig
  • Libro del que no debería ni haber pasado de la portada: En manos de las furias, de Lauren Groff
  • Decepción del año: Sueños de trenes, de Denis Johnson
  • No pasará un año más sin leer: La hoguera de las vanidades, de Tom Wolfe
  • Autor que debo recuperar porque lleva tiempo olvidado (injustamente): Haruki Murakami
  • Caerán más libros de: Stefan Zweig
  • Ganas de que llegue el 2017 para lo nuevo de: Siri Hustvedt, Paul Auster y  Karl Ove Knausgaard