Título original: Interview with the vampireIdioma original: inglés
Fecha de publicación: 1976
Valoración: Se deja leer
Título original: Interview with the vampireContinúo con mi placer culpable favorito (y no tan secreto): Las Crónicas vampíricas de Anne Rice.
En este volumen Anne Rice y Lestat definitivamente se dejan llevar por sus respectivas imaginación y prepotencia para que todo se acabe yendo de madre sin aparente remisión; si en el anterior libro Lestat debía luchar contra una especie de mago listillo para recuperar su cuerpo inmortal, aquí directamente Satanás en persona (no es otro que el Memnoch del título) viene a PEDIRLE – no exigirle ni muchísimo menos, que estamos hablando del Príncipe Engreído – que sea su lugarteniente. Ojo ahí, que venga Amancio Ortega a suplicarte que heredes Inditex es pecata minuta al lado de eso. Pero no acaba ahí la cosa, Dios en persona (Dios Personificado, creo que lo llaman en el libro) también viene a decirle algo así como que no sea mala gente, no le haga una jugada. Nuestro vampiro favorito se lo tiene que pensar, porque claro, él también sus asuntos personales que tratar y no vaya a ser que todo esto le quite tiempo para sus cosas.
Concretamente, se ha enamorado de una (otra más) joven mística y telerreligiosa que además es la hija de un narcotraficante que se ha cargado para saciar su sed. El narcotraficante, por su parte, se le aparece en forma fantasmal para pedirle (a su asesino, lo olvidemos, tremendo golpe de lógica) que proteja a su hija. Además, este es un experto en arte y teología, lo que le añade si cabe más interés al asunto. No se puede negar que original todo esto es un rato. ¿Y que más podemos contar? Yo la verdad con ese resumen que acabo de exponer ya tendría clarísimo si lanzarme a por el libro o no, no se puede tratar más con menos. Está siendo una de las experiencias literarias más lisérgicas de mi vida (y he dado bastante cuenta de la generación beanik y los 60) y no lo voy a negar, sigo gozando enormemente, pero no puedo recomendarlo a nadie que busque una buena novela de terror, gótica, o lo que sea. Es simplemente literatura para pasar el rato y no tiene otra ambición. Si es eso lo que busca, adelante, yo mismo estoy recorriendo ese camino mientras lo intercalo con otras lecturas. Eso sí, debo reconocer una vez más la enorme imaginación que tenía Anne Rice para sacarse todo eso de la manga y presentarlo en un solo libro.
A juzgar por el nombre del próximo volumen, Armand el vampiro, parece que volveremos a la senda original de la saga, más constreñida a los puros fenómenos vampíricos de toda la vida para alejarnos de la teología. Y es que siendo este el quinto volumen de una saga de veinte libros y que a estas alturas ya venga el diablo a pedirte favores, quizá signifique que has apuntado demasiado alto y tengas que cambiar el rumbo si quieres seguir con los mismos personajes. Eso o convertirlo en Dios, pero a Lestat eso ya se le queda corto.
Ya les contaré qué tal.
PD: Sé que insisto demasiado en la egolatría y prepotencia de Lestat, pero déjenme defenderme comentando un breve diálogo del libro: en él, David Talbot compara a Lestat con Kant y Descartes; ¿qué responde nuestro humilde vampiro? Que él es único e inigualable. El que no se consuela es porque no quiere.
Firmado: EPS
Otras obras de Anne Rice en ULAD: Lestat, el vampiro, Entrevista con el vampiro, La reina de los condenados
Qué fuerte con la Rice, cómo se pone de trascendental cuando se siente con ganas. Y qué pretenciosa, que es lo peor. Si hubiera tenido la capacidad...
Violín trata sobre una mujer, Triana -no se le da bien a nuestra autora elegir nombres-, de metro y medio de altura y tronco deforme (lo dice solo una vez, no tiene relevancia en la trama), a la que se le muere su marido millonario. El segundo, por cierto: está claro que el físico nunca le ha resultado un problema para encontrar pareja, lo cual es maravilloso. Lo que no es creíble es que con esa personalidad encontrase a alguien que quisiese estar con ella, pero bueno. Estamos hablando de un personaje creado por Anne Rice.
A lo que íbamos: entonces, la buena de Triana, como fantasea con la muerte (¿porqué no se suicida, sino para de repetir que no hay belleza más sublime?) se queda con el cadáver de su marido un par de días en la casa, más o menos hasta que empieza a oler ya fuertecillo. Vienen sus vecinos, viene su familia, y Triana, una vez convertida en protagonista, foco de atención y con buen casito recibido, decide pasar de todos y centrarse en un extraño violinista que toca solo para ella (¿egocéntrica? ¡no, no!) desde el exterior de su casa.
El violinista resulta ser un fantasma – esto viene en la sinopsis del libro, no quiero hacer destripes -, antiguo alumno de Beethoven. No me queda claro porqué razón acude a Triana, a no ser que el verdadero motivo es que todo gire a su alrededor. En resumen, que, al estilo del fantasma de las navidades pasadas, la lleva a dar una vuelta por su pasado, para mostrarle su vida y su muerte. Beethoven aparece para rendirse a Triana, también, puesto que ella lo vale (aunque nunca lleguemos a saber porqué). Otro hecho importante sucederá hacia el final de la novela, donde la vida vuelve a darle a Triana (aparte, claro, de la familia, la fortuna y el protagonismo que ya tiene) otro maravilloso don, a cambio de absolutamente nada. Porque sí.
Un factor muy importante en esta novela es la música: nuestra querida Triana la vive de una forma que hace que, cuando escucha a Mozart y Beethoven (la autora no conoce a más compositores), no pueda evitar rodar por el suelo y tirarse a las paredes, embargada de la emoción -por fortuna vive sola-; el que se aburre es porque quiere. Lamentablemente, los conocimientos musicales de la autora se ciñen al segundo movimiento de la novena sinfonía de Beethoven; es incapaz de citar otra obra en todo el libro. Por cierto, queda un poquito ridículo, amen de pretencioso, intentar ir de entendida musical cuando no tiene ni claros los conceptos de armonía, figura rítmica, altura, etc: se le ve la presunción y la falta de conocimiento a leguas.
Un poco (mucho) de racismo en su versión más condescendiente con sus lacayos, lo que le da un nauseabundo sabor característico, clasismo (he leído entre 20 y 25 libros de Rice y TODOS sus protagonistas, así como secundarios, son inmensamente ricos, pero ricos de decir: “solo se movía en limusina”) y mucha profundidad trascendental (vacua) resumen esta novela. Bueno, pretendida profundidad que más bien es un charco de mala colonia derramado por el suelo de unos grandes almacenes, pero se me entiende la idea.
Añadamos que todos los personajes, tanto en Viena como en Río de Janeiro, hablan en perfecto inglés, y ya tenemos el bingo de la egolatría.
¿Porqué he leído yo esto, entonces? La razón de esta lectura, y otras, es que hay momentos de la vida en el que, por las razones que sean, como lectores, no podemos dedicarnos a libros “más difíciles”, me refiero a mamotretos colosales, profundos, o que requieran especial concentración en su lectura, así que debemos limitarnos a leer obras más “ligeras”, más superficiales. Afortunadamente, encontré muchos buenos y grandes libros, particularmente en los géneros de ciencia ficción y novela negra; no puedo decir lo mismo de Anne Rice. No puedo recomendar este libro a absolutamente nadie.
Otras obras perpetradas por Anne Rice aquí.
Título original: The tale of the body thief
Traducción: Hernán Sabaté Vargas
Año de publicación: 1992
Valoración: Se deja leer
Y es que nuestro insufrible protagonista sufre un engaño de lo más inocente que nos lleva a preguntarnos si es este realmente el mayor punto de suspensión de credibilidad en toda la historia de la saga: ¿han oído eso de Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita? Pues se ve que Lestat no.
La situación es esta: nuestro protagonista (pre)siente que algo o alguien lo está persiguiendo, y, como suele pasar en estos casos tan vampíricos y sobrenaturales, una cosa lleva a la otra y bueno, acaban intercambiándose de cuerpo; la experiencia de volver a tener un cuerpo mortal, con dolores, enfermedades y demás - perra vida – a nuestro amigo no le acaba de venir bien y trata de recuperar su cuerpo original, pero, oh sorpresa (¡no!), no todo va a ser tan fácil como parece. Necesitará toda su astucia y la ayuda de su nuevo amigo (los antiguos pasan olímpicamente de él) para volver a ser el de siempre.
Entre medias una monja católica que se enamora de él (cómo no x7), le pide que le quite su virginidad y que acaba sufriendo estigmas en la selva amazónica (de verdad, todo esto es en serio), una chica a la que viola y le deja cargo de conciencia (esto sí y los asesinatos no, qué curioso) y un sinfín de aventuras más del tipo al que nos tiene acostumbrados la buena de Anne Rice.
Hasta aquí los destripes sobre el argumento; este libro representa una clara vuelta de tuerca al mundo sobrenatural y a la apertura de nuevos estilos de la saga, dejando de lado el terror gótico y la profundidad psicológica de los personajes que la caracterizaba, llegando a rozar en algunos casos el thriller y el cine de acción y suspense (rasgos que se acentuarán en futuros libros). Es por esto por lo que considero que este ejemplar es de peor calidad que el resto de libros leídos hasta ahora: se empiezan a agotar los tortuosos procesos mentales de nuestros personajes y se hace patente la necesidad de otros nuevos que tomen el relevo y nos ofrezcan otra perspectiva.
Y un apunte: tras un amago de final (como esta reseña) se produce una interacción entre Lestat y su supuesto nuevo mejor amigo David Talbot que, si llegan a leerla ustedes, ya me contarán qué tal; si la autora quería construir un personaje insufrible, EGOISTA, y con el que resulte imposible empatizar desde luego lo ha conseguido. Es más, lo ha convertido en el protagonista de una saga de veinte libros. Impresionante.
En fin, seguiremos leyendo Crónicas vampíricas, los placeres culpables hay que disfrutarlos hasta el final y quedan aún muchos volúmenes por delante.
(1) Véase reseña anterior
Firmado: EPS
Otras obras de Anne Rice en ULAD: Memnoch el diablo, Entrevista con el vampiro, La reina de los condenados, Lestat el vampiro
También de Anne Rice en ULAD: Entrevista con el vampiro, La reina de los condenados
Cierto es que existen los placeres culpables; también es cierto que hay facetas de nuestra personalidad que nos cuesta entender, e incluso se llega a un punto donde nos podríamos desligar completamente de ellos, no sentirlos como propios. Creo que ni siquiera en estos terrenos fangosos encuentro una explicación a mi comportamiento, a explicarme a mí mismo porqué seguir leyendo las Crónicas vampíricas: pero la rueda sigue girando. Eppur si muove.
Lo primero que debo decir es que se agradece que no aparezca Lestat en esta novela; o mejor dicho, sí que aparece, pero en un estado catatónico e incapaz de recibir estímulos externos, durmiendo en el suelo de una capilla. Bueno. Continuemos.
Y digo que se agradece porque, si algo hace bien Rice en literatura, es crear personajes. Es consciente de ello y no desaprovecha la oportunidad de dar protagonismo a sus actores secundarios – y, porqué no decirlo, hacer caja con nuevos libros -: Armand es uno de los más interesantes y misteriosos (o lo será hasta la lectura de esta novela) y en este volumen se nos narrará su extensísima biografía de 500 años, narrada a través de la pluma de David Talbot, quien anteriormente ya tuvo su ocasión de protagonizar una novela de las Crónicas. Por cierto, ¿Armand no había muerto? No, mejor no, hagamos como que nunca ha pasado.
Bien, vale, debo hacer aquí un inciso: si en anteriores entregas ya lo bordeaba de forma más o menos disimulada, jugando siempre con la evidente pero a la vez prohibida sexualidad vampírica, esta es claramente una novela erótica. Rice es pródiga en la descripción de las incursiones sexuales de sus personajes, y, como sucede en la totalidad de las Crónicas, absolutamente todos ellos son bisexuales, lo que amplía considereblamente el mapa de posibles relaciones.
Como digo, la autora no escatima en detalles en lo que a intimidad se refiere, y los celos serán parte fundamental de la novela y detonante de prácticamente toda la acción que se desarrolla en ella. Relaciones tóxicas a go-gó.
Profundizaremos en la personalidad maldita y retorcida de Armand, se nos explicará su origen y su pasado, su tormentosa relación con Marius, cómo llego a ser el líder de la secta satanista de París y cómo cayó rendido a los pies de Lestat.
Es reseñable que, siendo Armand (entonces Amadeo) adolescente, es cuando fue esclavizado, transformado en vampiro y sometido a todas las ¿torturas? sexuales por partes de Marius a una edad quizá demasiado tierna como para sentirme cómodo leyéndolo. Este rasgo, la excesiva juventud, será un rasgo característico a partir de ahora en la obra de Anne Rice. Y tremendamente desagradable.
Por lo demás, no hay mucho más que rascar. Una biografía novelada de un personaje inventado; una biografía, como he dicho antes, de 500 años, lo que no es poco.
En fin, qué quieren que les diga, tengo afán de completitud y seguiré sumergido en está ciénaga vampírica que tantos buenos ratos nos ofrece. Ya les contaré.
Otras obras de Anne Rice en ULAD: Memnoch el diablo, Entrevista con el vampiro, La reina de los condenados, Lestat el vampiro, El ladrón de cuerpos
Idioma original: rusoLa Casualidad. Así, con mayúsculas. Según la RAE, combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar. Bien, de acuerdo, las casualidades existen, y si algo existe, se puede (se debe) escribir sobre ello, ya sea como tema principal o como recurso. Pero díganme, díganme, a ver qué les parece esta Casualidad (viene un pequeño destripe de las primeras dos o tres páginas de la novela, pero al ocurrir tan temprano espero que se me sepa perdonar): un hombre se ve acusado de un falso crimen y ese mismo día por la tarde, sin buscarlo ni beberlo, recibe la proposición de vivir una vida de millonario bajo otra identidad a cambio de casarse con una hermosa joven. La Casualidad. Qué bien le vino a nuestro protagonista esta en particular. Y qué bien viene para la trama todas las posteriores, prácticamente una por capítulo.
Me parece correcto e incluso interesante, según la ocasión y el modo, el utilizar la casualidad como detonante para desarrollar un argumento; a lo que me niego es a aceptar como recurso legílitimo el uso sistémico de casualidades como elemento sistémico a lo largo de la trama, puesto que lo único que consigue es convertir una historia en un mal folletín, o más actualmente, en un culebrón. Me recuerda esa sensación que aborrezco de las series televisivas, donde el mundo se reduce a seis o siete personas y todo les sucede a ellas y entre ellas...
Si disculpamos esta técnica narrativa, la verdad es que por el resto está bastante bien; lo malo es que hay mucho que disculpar. Es uno de esos libros donde se debe entrenar la capacidad de suspensión de la credibilidad: yo estoy muy bien entrenado gracias a los libros de Anne Rice, si a usted le gustan por ejemplo las películas de superhéroes probablemente también lo estará.
Personalmente, me encantan estas novelas tan típicas de finales del s. XIX, comienzos del s. XX, cuando se empieza a desarrollar el género de novela negra y todavía no se desliga completamente de los géneros de suspense y terror. Me viene a la mente la colección de nóvela gótica de la editorial Valdemar, con tan buenos ejemplos que viene a ilustrar lo que trato de explicar.
En cuanto a la estructura, la novela está dividida en dos partes de igual longitud, una en América y otra en Europa, el rey de los locos y el rey de los cuerdos. Hay una cierta belleza en esta simetría, y muestras de talento desperdigadas por el resto del libro, en ningún momento cae en excesos lovecraftianos ni se recrea en lo morboso, a pesar de las oportunidades para ello: a juzgar por esta obra, Boissière fue un buen escritor que conocía el oficio.
Salpimentada la novela (al menos mi traducción de Ediciones Rueda) con un uso extraño de la coma, laísmos (“quiero regalarla algo”, chirrido sobre cristal Nº36 en d minor) y alguna que otra falta de ortografía, el conjunto total lo califico como entretenido, sin más. Ni quiere ni pretende dejar huella, pero es una buena opción para leer entre obras más pesadas o de más difícil digestión. Y seguramente mejores.
Idioma original: sueco25 textos (24 + epílogo) conforman esta edición ampliada de los viajes por cementerios de la gran Mariana Enriquez, 25 textos que inciden y completan el imaginario que compone la obra de la bonaerense y que, por tanto, resultarán de sumo interés para los ya iniciados en la materia. Aunque no solo para ellos!
Publicado originalmente en Argentina por la editorial Galerna y ampliado para la ocasión por Anagrama, "Alguien camina sobre tu tumba" es un recorrido mitómano - a medio camino entre la historia personal y la Historia, entre la realidad y la leyenda - plagado de referencias ligadas a la cultura popular, ya sean estas históricas (la primera Guerra Carlista, la colonización de la Patagonia, Perón, etc), musicales (Joy Division, ACDC, Elvis, Manic Strreet Preachers...), cinematográficas (Nicholas Cage, El Golem, Medianoche en el jardín del bien y del mal...) o literarias (Aitken, Boris Vian, Cortázar, Vallejo, Anne Rice, Carpentier...), artísticas, etc.
Para ello, nos situamos en diferentes cementerios de todo tipo ubicados en Europa y América. No necesariamente han de ser los más famosos o visitados (de esos también hay, obviamente, y sirven de muestra Highgate, Montparnasse o la Recoleta), sino que también encontramos cementerios minúsculos, humildes o semiabandonados que sirven, quizá aún en mayor medida, para hablarnos de nuestra relación con la muerte a lo largo de los tiempos y las culturas, de nuestros mitos, miedos, terrores y fantasías más profundos. En este sentido, cabe destacar la definición que Enriquez hace de los cementerios como libro resumen de todos los tiempos del tiempo.
Todo lo anterior hace de "Alguien camina sobre tu tumba" un libro híbrido que se sitúa, según el lugar y el momento, entre relato intimista, la crónica de viajes, el reportaje, la guía turística o el texto antropológico / sociológico, aunque siempre desde una perspectiva "pop". Lo anterior es debido al entrelazamiento de apuntes autobiográficos, datos históricos, hermosas descripciones de arte funerario, toques de humor negro (no podría ser de otra forma) y leyendas o anécdotas de lo más truculentas y variopintas. Eso sí, sin caer en el morbo por el morbo o en lo tremendista y gratuito, lo que hace de estas crónicas un artefacto literario sumamente entretenido e interesante.
Puestos a destacar algunos de los textos, me quedo con la visita al bellísimo y extraño cementerio de Punta Arenas (Chile), que sirve de base a un repaso de la histórica patagónica y su genocida colonización, con la crónica del surrealista y caótico viaje a la necrópolis de Colón (La Habana) y al concierto que dieron en la ciudad los Manic Street Preachers, con el más tenebroso (y a la vez humorístico) relato de la visita al cementerio de Montparnasse o con el más personal relato situado en el cementerio de la Reja (Moreno, Argentina).
Son solo cuatro (alguno había que escoger), pero de verdad que en "Alguien camina sobre tu tumba" hay mucho y bueno donde elegir. ¡No tengáis miedo!
Otros libros de Mariana Enriquez en ULAD: Bajar es lo peor, Este es el mar, Nuestra parte de noche, La hermana menor, Los peligros de fumar en la cama y Las cosas que perdimos en el fuego, Cómo desaparecer completamente
Título original: The Ice Maiden
Año de publicación: 1983
Traducción: Jorge de Lorbar
Valoración: recomendable y divertida
He de reconocer que en los últimos tiempos me he aficionado sobremanera a la divertida serie de FX para HBO Lo que hacemos en las sombras (sí, ya sabéis, la que trata sobre unos vampiros que viven en Staten Island, basada en una peli del mismo título), quizás incluso hasta un punto que alguien podría considerar como... ejem, obsesivo (ni confirmo ni desmiento que vaya por casa hablando como Nandor el Implacable). El caso es que esta serie televisiva y el largometraje que la originó, me han recordado a una novela, no menos divertida, que leí hace tiempo, y que me he decidido a releer y reseñar para ilustración y solaz de los seguidores de Un Libro Al Día.
Se trata, como se puede apreciar, de La doncella de hielo, del peculiar escritor y guionista americano (pero que acabó residiendo en Francia) Marc Behm. trata también sobre las aventuras, o desventuras, más bien, de unos vampiros contemporáneos (es decir, contemporáneos de 1983, que es cuando se publicó la novela.. .Imaginad, pues, a los personajes vestidos como una mezcla de Fame o Tootsie y Miami Vice): la bella Cora Dana y el atractivo Tony Logan que viven -o no viven- con bastantes estrecheces económicas en Nueva York. Porque no sólo de sangre vive -o no vive- el vampiro y el dinero les es necesario, como a cualquier mortal, incluso en aquella ciudad que se supone estaba viviendo su momento más bajo en aquellos años; Cora trabaja de croupier en un casino clandestino de la Mafia y no le llega para pagar el alquiler de su apartamento, mientras que Tony se dedica a tocar el piano en un bar y duerme en un garaje abandonado. Al final se plantean lo que haría cualquiera que tuviese dificultades económicas, poderes sobrenaturales y ningún sentido de la ética o la moralidad: dar un buen palo. En este caso, robar el casino ilegal donde trabaja Cora. Pero, ay, una cosa es contar con esos poderes sobrenaturales -convertirse en murciélago, verbi gratia- y otra saber utilizarlos; la pareja de vampiros se ve obligada entonces a recurrir al antiguo compañero de Tony -de hecho, fue quien le convirtió en chupasangre-, un viejo monstruo que proviene de la Inglaterra medieval llamado Brand y que en ese momento malvive -o no- en las alcantarillas de la Gran Manzana, cual gusano enroscado junto a su corazón.
En fin, no voy a desvelar aquí las muchas peripecias y trapisondas que sufren estas simpáticas criaturas de la noche para llevar a cabo su plan, por si alguien (como así espero) se decide a leer la novela. En todo caso, adelanto que, entre otras circunstancias divertidas -incluso despiporrantes-, hay momentos de desinhibida lubricidad, pues es bien sabido que los vampiros están más salidos que el pico de una plancha y para fornicar lo mismo le da carne que pescado, mortales o inmortales... Sólo comentaré que, según sospecho por la fecha de publicación de este libro, se trata en cierta medida de una parodia, o cuando menos de un reflejo irónico, de otra novela más famosa publicada unos años antes, Entrevista con el vampiro, de Anne Rice, libro que, hasta donde yo sé, supuso un cambio importante en este género o subgénero vampírico, además de dar lugar a una exitosa serie de novelas, una película no menos célebre y toda una pléyade de epígonos literarios, cinemátográficos y televisivos de mayor o menor interés, que reflejaban -o no reflejaban, claro- las vicisitudes cotidianas de los "no muertos", más allá del castillo de Drácula o el barco de Nosferatu. También, por lo que sé, la novela está en la línea de otras de Behm, que parece tenía cierta debilidad por las protagonistas bellas, jóvenes y despiadadas.
Como demérito, no obstante, cabe señalar que algunas expresiones sarcásticas sobre personajes de otras etnias diferentes de la anglosajona o de tendencias sexuales poco normativas quizá fueran muy chistosas hace cuarenta años, pero hoy en día nos chirrían un poco, o mucho... Cierto es que encajan más o menos en el tono jocoso de toda la novela y además, cabe suponer cierta responsabilidad a la traducción, un tanto "pedantresca" (es decir, entre pedante y pedestre), pero en fin, es lo que hay y no se puede ni se debe ocultar... Espero que quien lea la novela se quede sobre todo con la diversión, ironía y originalidad que transmite. Y si no es así, siempre le queda Lo que hacemos en las sombras, qué narices...
Otros títulos de Marc Behm reseñados en Un Libro Al Día: La mirada del observador

Título original: The eye of the beholderTítulo original: The Vampyre
Año de publicación: 1819
Traducción: en esta edición no consta
Valoración: imprescindible para fans del género. Para los demás, está bien
Les presento, damas y caballeros al primer y genuino vampiro, el que ha dado lugar a todos los que en la literatura, el cine o incluso los dibujos animados han sido, el original e inimitable vampiro imaginado por John William Polidori, médico de Lord Byron, aquella legendaria noche del 18 de junio de 1816, "el año sin verano", en la Villa Diodati, a orillas del lago Leman, y que también vio nacer a otra mítica criatura de manos de Mary Wallstonecraft Godwin (aún por entonces), el llamado monstruo de Frank... ¿Cómo? ¿Que no? ¿¡Cómo que no!?
Pues no. O no del todo así, al menos. Para empezar, el de Polidori no es el primer vampiro que aparece en la literatura, aunque sí el arquetipo vampírico que más éxito ha tenido: el vampiro seductor, fascinante, de modales e incluso títulos aristocráticos, subyugador de mujeres y dominador de hombres... ¿A alguien le suena esta descripción?
En segundo lugar, no está tan claro que este relato surgiera aquella famosa noche, cuando Lord Byron propuso a sus compañeros la escritura de sendos cuentos de terror,-al parecer, tras la estimulante lectura del libro Fantasmagoriana, de gran éxito por entonces-; por lo visto, Polidori escribió o al menos pergeñó otro cuento y fue con posterioridad a esa noche cuando compuso El vampiro, a partir de una idea lanzada... por el propio Byron. Porque esa es otra: a pesar de que la primera edición se publicó con la autoría del poeta romántico por excelencia -¿artimaña de los editores para vender más ejemplares, quizá?- no hay duda de la autoría por parte de su médico personal -por breve tiempo-, Polidori. Pero asi la idea original pudo deberse a Lord Byron o no, lo que sí está claro es que él fue la inspiración `para el vampiro de la historia, un noble que causaba sensación en los salones y demás reuniones sociales, especialmente entre las damas, a las que seducía, "utilizaba" (esto suena un poco antiguo, ya lo sé) y luego dejaba tiradas como a un kleenex... más o menos, de lo que se acusaba a Byron en su época (aunque no llegara a beber la sangre de sus "víctimas", que se sepa). Más aún: incluso el nombre del vampiro, Lord Ruthven es una alusión directa a Byron, pues es el nombre que éste recibía en Glenarvon, un roman à clef escrita por Caroline Lamb, amante despechada de éste y parecida ese mismo año. Siguiendo su ejemplo, parece que lo que Polidori escribió fue, ante todo, una venganza contra su eventual patrón, con quien no se llevaba demasiado bien.
Ahora bien, ¿a quién le importa todo esto? Si el infeliz Polidori se ha llevado la gloria por haber creado a todo un arquetipo clásico no ya del género de terror, sino de toda la literatura y lo hizo como una invectiva contra su antiguo jefe, eclipsando, si no la fama de su nombre, sí la de su obra, bien está, después de las burlas y desdenes que hubo de soportar de Byron y sus amigos pijos. Y con esop, además, ya es bastante, porque la novelita en sí -relato largo, más bien- tampoco es que dé para mucho: en ella, el tal Lord Ruthven, después de fascinar a la sociedad londinense, se embarca en un viaje por la exótica Europa continental junto con un joven más bien pánfilo llamado Aubrey -exactamente igual que hicieron Byron y Polidori, casualmente- ; pánfilo y todo, Aubrey acaba descubriendo, aunque sea tarde, que su compañero de viaje no es sino un infame vampiro.... y no os cuento más porque, pese a que, como ya digo, la novela es breve, aún hay algún que otro plot-twist interesante.
El estilo, como cabe suponer en una obra literaria de hace doscientos años, por gótica que sea, resulta hoy en día un tanto relamido y no menos enfático, pero se deja leer con facilidad y aun gusto por un lector actual estándar (yo mismo, por ejemplo). En cualquier caso, el libro se lee en un ratillo...Así que no sé a qué estáis esperando para echarle un ojo: recordad que antes que Bram Stoker, antes que Anne Rice y antes, claro, que Stephen King, estuvo John William Polidori, quizá no el primero, pero desde luego no el último de los creadores de vampiros.
¡Ah, y esta edición cuenta con un prólogo de Mariana Enriquez, que no me negaréis que es un plus!
Idioma original: inglés