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martes, 30 de junio de 2026

Tochoweek VI #2: Martín Caparrós y Eduardo Anguita: La voluntad: Una historia de la militancia revolucionaria en la Argentina (1966-1978)

Idioma original: español
Año de publicación: 1997-1998
Valoración: monumental

Uno elige lecturas de acuerdo a parámetros insólitos. En este caso, mi pensamiento fue así: estos cinco tomos hace mucho que los veo rondando en las librerías, tienen pintas de ser mamotretos áridos (cada uno ronda entre las quinientas y seiscientas páginas), pero como el tema me interesa, hagamos una prueba. Y me encontré con una crónica que bordea el thriller y el horror y una escritura que, a fuerza de contenerse para respetar los testimonios de los involucrados, y de no basar la historia en los datos puros, se desboca en los hechos narrados. Entonces, para tocholibros, tochoreseñas.

Esta crónica, como dice el título, abarca desde el año 1966 hasta 1978, años movidos en Argentina, como mínimo, años trágicos en su verdadera acepción de la palabra. años donde, subterráneamente, tanto en la calle como en los despachos, se construyeron ilusiones y se traicionaron principios de la forma más cruel. Caparrós y Anguita tomaron una gran decisión narrativa, artística e histórica a la hora de retratar estos años, la de evitar un paneo general (superficial) de la época, sino una serie de entrevistas a distintos actores, toda gente que estuvo involucrada realmente en el devenir político de la Argentina, y es por eso que no hay testimonios de grandes peces (por ejemplo Firmenich, líder de los Montoneros), lo que evita, por un lado, el juicio rápido que uno pueda llegar a tener acerca de esos tótems de la escena argentina, y, por el otro lado, asegura, por lo menos, una simpatía hacia las personas que aparecen. 

Dentro de la militancia revolucionaria de esos años, que surgiría primero como un sueño dorado (sustentado por las drogas, el hippismo, el rock y otras situaciones típicas) y (¿degeneraría?), (¿se volvería más práctica y, por ende, cruel?) terminaría en la guerrilla armada, el espectro político cubre el peronismo clásico, el peronismo revolucionario, el socialismo y el comunismo. Cada vertiente se ve representada por diversas personas que van recorriendo los cinco tomos, por lo que podemos leer estas historias como una novela, con sus desarrollos de personaje, sus dudas, sus puntos de quiebre, sus valentías y cobardías y tantos otros factores humanos.

El primer tomo, que se llama El valor del cambio, cubre de 1966 (iniciando con el golpe de Estado a Illia por parte de Onganía) y termina con el Cordobazo de 1969. Es, seguramente, el tomo más difícil de entrarle, porque la estructura es algo insólita (la interrupción de las historias de un párrafo al otro, la profusión de datos técnicos en dos páginas y luego otras dos páginas de diálogos propias de la ficción) y el tono se esfuerza en ser neutro todo el tiempo. En realidad es de admirar que Caparrós y Anguita, siendo partícipes de vez en cuando de la época que están cubriendo, no hayan tenido el afán de insertarse en alguna escena a pesar de poseer méritos para ello. Como tal, apenas aparecen un par de veces a lo largo de tres mil quinientas páginas, por lo que no se les puede acusar de un exceso de protagonismo ni nada por el estilo. A la vez, mientras el capítulo se explaya, de vez en cuando nos cuentan qué ocurría en las demás latitudes del mundo, como para ponernos en contexto y ver la trama de las relaciones a un nivel mundial, para darse cuenta de que nada fue casualidad.

El primer tomo sirve de entrada a todos los personajes. Tenemos, por ejemplo (y quizás, dentro de lo coral de la crónica, uno de los grandes protagonistas), a ese colosal representante del peronismo, Cacho El Kadri, un tipo que es imposible que no despierte simpatía al lector, por lo humano, lo sincero y cálido de sus relaciones, sus dudas constantes, lo mal que la pasa todo el tiempo (encerrado, torturado, exiliado) y su valentía a pesar de todo. No ha sido muy reconocido en nuestra historia y es una gran pena. Otro ejemplo es Graciela Daleo, que empieza como una chica de dieciséis años, con todo lo que conlleva, y va atestiguando la conversión de sus sueños (de la volanteada de sus reclamos a pertenecer, con nombre de guerra y todo, a los Montoneros) a un frente de violencia, paranoia y dolor. Podría detallar a cada personaje (algunos siguen vivos en la actualidad), pero creo que es mejor descubrirlo por cuenta propia, ver cómo, en cualquier ámbito, ya sea en lo legal, en lo universitario, en lo laboral, etcétera, contribuía a cierto ideal hacia un mundo mejor, más allá de las diferencias claves (y que, muchas veces, terminaron siendo el desencadenante de una tragedia).

El segundo tomo se titula El cielo por asalto. Para un gran título corresponde un gran tomo, el mejor de los cinco. Es acá donde Caparrós y Anguita se desatan y empiezan a tejer las vidas de los que aparecen, de encadenar relato por relato con una precisión que asusta, cómo las piezas van encajando en ese mosaico de la historia argentina, entendiendo, de repente, por qué las cosas ocurrieron de esa manera. Es también, y esto es muy importante para el tono que se establece en los demás tomso, el libro más épico. Hay literalmente un rescate en la cárcel de Rawson y una huida por avión hacia Chile, donde gobernaba Allende en su momento y podían esperar una recibida amable. A lo largo de esta crónica hay latente un componente de majestuosidad, de creer que, aunque las cosas se recrudecieran, si uno ponía el cuerpo y la voluntad se podían mejorar las cosas, se podía salvar al otro, se podían arruinar los planes de los asesinos en los altos cargos, parafraseando a Cohen. Pero también, latente, se empieza a entrever la traición de Perón. El ochenta por ciento de los personajes, más o menos, trabaja por y para la vuelta de Perón, y las respuestas de este último, las medidas que toma, la demora, la ausencia incluso, permite intuir que nada será un campo de rosas, y uno se da cuenta (empieza a darse cuenta) de que no quiere que a estos personajes les pase algo, no quiere ir a Google para ver qué fue de sus vidas (como hice yo, un trago amargo que no aconsejo), porque a partir de este punto es que los militares empiezan a asesinar indiscriminadamente, sin juicio previo, tanto en cárceles como secuestrando gente. 

Pero todavía no está la sensación de ambiente en la derrota, y de hecho la presión hace que el gobierno de Onganía se debilite y pase primero por Levingston y luego por Lanusse, que terminará llegando a un arreglo para la rehabilitación del peronismo como partido y la asunción de Cámpora como resultado de ello. Así llegamos al tercer tomo, La patria socialista, que cubre desde 1973 hasta 1974 con la muerte de Perón. Se podría decir que es la parte más triste de todas; al menos es donde a uno le agarra profundo asco al ver cómo se ven pisoteados los sueños de la juventud. El culmen de este desagravio se ve representado en dos momentos: la masacre de Ezeiza, con la disputa entre el peronismo de izquierda y el peronismo de derecha, y sin que nadie hiciera nada por evitarlo, y la participación de uno de los personajes más turbios de nuestra historia, José López Rega (no tienen más que mirar su foto para que les entre un escalofrío), gran responsable (pero no del todo: demasiado lúcido era Perón para esas cosas) del aumento de la violencia, con la formación de la Triple A para perseguir a sus mismos compañeros ideológicos, incluso gente como Julio Troxler, sobreviviente de los fusilamientos de León Suárez (es decir, Operación Masacre...) y asesinado por un gobierno que defendía. Nada más triste que eso.

La muerte de Perón es apenas un epitafio anunciado en el tomo 4, La patria peronista: al dolor de la despedida, al dolor de alguien que irrevocablemente cambió el destino de muchos, llega la oscuridad, la desidia, la moral profanada, la desconfianza entre grupos, el paso renovado hacia la clandestinidad de los movimientos armados (Montoneros, ERP, FAR, FAP y mil divisiones más que demuestran que ya no hay lugar para los debates interminables, no hay lugar para el todos somos hermanos y all you need is love; se empieza a estilar el o sos vos o soy yo, los sindicatos vuelven a lavarse las manos en muchas ocasiones, arranca la (des)valorización financiera y la podredumbre económica y empiezan a morir, como puñaladas en el corazón, personajes que uno ya internalizó y hasta admiró, como Agustín Tosco, baluartes inamovibles de sus principios. También es cierto que es el libro más complicado de leer y en algunas partes se pone árido, espeso, no tanto por lo emocional, sino por el estancamiento de los personajes, producto mismo de la época que transitan. Nadie es capaz de moverse, nadie es capaz de encontrar respuesta a lo ocurrido, nadie dilucida qué tiene que hacer, si seguir resistiendo o irse del país, y pareciera que la única resistencia la ofrecen los grupos más o menos armados y jerarquizados (en demasía, en una cerrazón ideológica y moral que los termina por deshumanizar y emprender acciones aún más delirantes).

Y llegamos al último tomo, La caída. Desde entrada el título lo anuncia. También es donde uno se da cuenta (o al menos yo, porque lo leí más como una novela que como un ensayo cargado de subjetividad por parte de los autores y, por ende, de ideas preconcebidas por mi parte) que el título de los cinco tomos es certero, Se trata de la voluntad de un grupo de gente que peleó y fracasó. Esa voluntad se ve aplastada desde todos los frentes (hasta el día de hoy se sigue viendo aplastada). No solo asume la dictadura más sangrienta, sino que estos dos años que cubre (1976-1978) son de una crueldad arrolladora. Todos los días ocurre una desaparición, un asesinato, se esparcen los rumores (algo habrán hecho, dirán algunos, es imposible que pase eso, dirán otros) de las torturas más sádicas, mueren personajes a mansalva, personajes que uno conocía desde el primer tomo, y cada uno de ellos duele, es un shock, incluso cuando ya se conoce la historia. El tono es desolador. Aunque Caparrós y Anguita mantengan lo aséptico de la narración, la depresión se cuela por las venas narrativas, y poco a poco vemos a los personajes aceptar sus derrotas, llorarlas, intentar escaparse por todas las vías del país o kamikazearse la vida y quedarse por la pertenencia, por el sentido del deber, incluso cuando al día siguiente mueran. Entonces el título se revela luminoso. Es verdaderamente una historia de la militancia revolucionaria, porque difícilmente, luego de ese período, se volvió a ver una aglomeración de personas excepcionales trabajando en pos de un mundo mejor (todo esto sin olvidar los signos de cada época: la esperanza alfonsinista, la murga farsesca de Menem). El final del tomo incluye entrevistas a los sobrevivientes de esos años (bosquejos, en realidad, de lo que les significó la militancia en su vida); dejo a los futuros lectores las conclusiones que se puedan sacar a raíz de sus voces.

He hecho un recorrido por los cinco libros. Se puede hablar de muchas cosas. La ternura de los cánticos revolucionarios, dichos casi siempre en el momento menos oportuno (y mucho de ellos se te pegan sin querer), el recorrido vital de los personajes, los diálogos, típicamente argentinos pero vivos como en la mejor ficción, escenas de acción, de asesinatos, de persecuciones, de paranoias y esperanzas, de operativos imposibles, de debates interminables donde la línea del partido se aclara por quincuagésima vez y de grandes proclamas. De la recurrente aparición de gente histórica, como Rodolfo Walsh, al que lo seguimos en ese registro periodístico inmortal, más incisivo que una bomba atómica, o de un jovencito Menem, que ya presagiaba su personalidad presidencial, de escritores como Puig, Borges, Cortázar, todos opinando de lo que ocurría, y todo esto sirve para verlos como personas que realmente existieron y no solo en sus papeles, lo que le otorga a los volúmenes una irrevocable sensación de nostalgia y cercanía por los conocidos.

Se acaba exhausto de la lectura, pero con la sensación de haber aprehendido, de forma significativa, una porción de la historia argentina, que visto desde lejos son apenas doce años, pero fueron el universo entero para un puñado de gente. Se acaba perteneciendo a una familia, con todo lo que conlleva, admiración, enojos hacia las decisiones y pensamientos, asco por las traiciones, alegría por los que lo siguieron intentando, y al final, luego de todo esto, una profunda melancolía. Melancolía no por el pasado, pues es un pasado teñido de sangre, pero sí por las actitudes, las creencias, valores que parecen novedad en este mundo inhóspito. Se puede discutir si tenían razón. Se puede discutir si no eran más que un puñado de imberbes que creyeron que enfrentarse al poder eran pan comido. Se puede discutir si no se mandaron calamidades y empezaron a creer que la milicia armada era la respuesta a todo, sin ver a largo plazo en un determinado contexto, sin pensar en la reacción de la sociedad argentina, sin hacer caso a otro camino. También se puede discutir si realmente había otra manera, si ante toda la desesperación y sadismo uno podía creer que no había forma de escapar, y esa desesperación impulsaba a las pésimas decisiones dentro de un grupo y a combatir a un monstruo mucho peor convirtiéndose en uno. Habrá frases, párrafos, capítulos, personajes, que a muchos les parezcan deleznables de acuerdo a su historia personal, y habrá frases de esta reseña por las que me ligaré alguna bronca. Ni Caparrós o Anguita pretenden responder a esos debates (y en eso reside la grandeza de esta crónica), solo exponer los hechos de lo que fue una batalla por los ideales, una batalla por la interpretación (errónea a veces, llena de bondad en su mayoría) de ciertas ideas y el abandono y la traición de muchas otras. 

Más de Caparrós acá

domingo, 1 de marzo de 2026

ULAD al desnudo

Sí: le hemos pedido a cierta IA que nos generara una imagen con un pastel de cumpleaños. Hoy cumplimos diecisiete años de existencia efímera e insistencia estéril. Que leáis, cojones.

Nos ha regalado esta cursilada y hemos dicho OK. Así hacemos que se confíe, porque a partir de aquí seguiremos rebelándonos. 

Si es que ello aún es posible, este blog podría votar el año que viene, cumplidos los dieciocho. O sea, estamos en el último año de adolescencia virtual, y después ya responderemos de nuestros crímenes. Y nuestras aisladas reivindicaciones o asunciones de culpabilidad pasan por la autoadulación, aunque no tengamos estudios de medios ni informes ni posibilidad de medir fiablemente nuestro impacto, si seguimos desde este rincón será porque nadie nos ha silenciado o porque buscamos que alguien nos haga casito o porque alguno aún se quejaría si a las 12:00 hora local no apareciéramos con lo que nos ha apetecido - colectivamente - ese día.

Para celebrarlo, hoy nos gustaría compartir el contenido de las bibliotecas de nuestros colaboradores, y os rogamos (encarecidamente, como hay que rogar) a los lectores que hagáis lo mismo. 

Se trata de un sencillo ejercicio que  nos permitirá trazar una especie de perfil (que, convertido en metadatos, subastaremos al mejor postor) de la biblioteca tipo de nuestra comunidad. Olvidaos, por eso, de que empecemos a emitir videos por Instagram con ese truquito tan sumamente irritante de sostener estratégicamente el libro de manera que no se vea su portada. Nosotros, como siempre, muchos libros, de golpe, y a la cara.

Os pedimos:

Cinco autores más presentes en vuestra biblioteca personal y número de volúmenes que poseáis de cada uno.

Más una mención honorable (ese autor que os encanta pero no ha entrado en esa lista)

Más un placer culpable.

Estos son los nuestros, empezando por los de nuestros más recientes nuevos colaboradores, que todavía no habían sido sometidos al escrutinio público de exponer sus filias, fobias, vergüenzas y perversiones (las literarias, de momento).

Alain:

Primer puesto, con aprox. 30 libros (entre español y japonés): Yukio Mishima. Siempre hago la broma de llamarle ‘mi ultranacionalista favorito’, pero como están las cosas, ya no me hace tanta gracia. Lo que es innegable es su gran talento.

Segundo puesto, con aprox. 25 libros (entre español y japonés): Kenzaburo Öe. La contraparte. Afín al comunismo en algún momento de su vida, antibelicista y antiimperialista. 

Tercer puesto, con 20 libros (entre inglés y español, novelas, cuentos y poesía): Charles Bukowski. Nada que ver con lo anterior. Hilarante.

Mención honorífica (no las cuento como obras independientes, pero en cantidad de libros físicos, demasiados): Asano Inio. Autor de obras maestras del cómic japonés como Oyasumi Punpun. Su más reciente manga, Mujina, está genial.

Gusto culposo (aunque en realidad no). Para toda la comunidad lectora ‘hardcore’ será como decir una blasfemia, pero tengo más de 130 títulos en mi librería de Audible.

José Miguel:

En general, no soy muy completista, por lo que no tengo la necesidad de comprar todo lo que ha publicado determinado autor, por mucho q me guste. Prefiero diversificar autores, aún así consultando la base de datos, sí que acumulo títulos de determinados autores, allá van:

- En primer lugar, con 15 títulos: Gabriel García Márquez ( unos títulos mejor q otros, pero gran literatura).

- En segundo lugar con 11 títulos: Stefan Zweig ( en realidad tengo 4, pero es q solo el volumen de Novelas ya tiene 11 novelas dentro).

- En tercer lugar con 8 titulos: José Saramago (no necesita mayor explicación).

- En cuarto lugar con 7 títulos: Fiodor Dostoyevski ( idem que el anterior).

- En quinto lugar con 7 títulos: Franz Kafka ( una pena q no escribiera más y, sobre todo, q no concluyera lo poco q escribió).

- Menciones honoríficas, no llego a tener tantos títulos: Sandor Marai, Irene Nemirovski, Leonardo Padura, los rusos ( Tolstoi, Chejov, Gogol, Goncharov, Pushkin).

 Félix:

Como José, aunque por otras circunstancias más económicas, tampoco he podido completar a mis escritores preferidos, y recién el año pasado me pude permitir comprar mis propios libros. Así que es una mezcla de la biblioteca de mi familia y la mía 

* Osvaldo Soriano, 13 títulos: un bestseller que aunaba entretenimiento y profundidad como pocos 

* J.M Coetzee, 9 títulos: un gran escritor

* Charles Bukowski, 9 títulos: no es una preferencia, pero me gusta bastante 

* Haruki Murakami, 8 títulos: en principio, me gustaba mucho, luego, como dice uno de sus personajes, ni me gusta ni me disgusta 

* John Steinbeck, 8 títulos: este sí una de las maravillas de la literatura 

Otros de los cuales tengo varios y/o me marcaron: Tolkien, Rowling, Asimov, Kristof, Sabato, Oé, Pamuk, Faverón Patriau, Barth, Foster Wallace 

Gusto (medio) culposo: una tendencia pronunciada a (re)leer libros de entrevistas para encontrar un faro y fantasía juvenil para no olvidar el asombro y la inocencia (quiero decir la buena, no la que es una excusa para el romance tóxico)

 Juan G.B.:

-Primer puesto, con 15 títulos: Leonardo Sciascia (os pensábais que iba a poner Megan Maxwell, no lo neguéis).

-Segundo puesto, con 12 libros cada una: Donna Leon (puedo explicarlo... más o menos), Fred Vargas y Eduardo Mendoza.

-Tercer puesto, con 6 títulos (pero porque se murió antes de escribir más): Bruce Chatwin.

Mi mención honoraria sería tanto para Ítalo Calvino como para Andrea Camilleri, leídos sobre todo de la biblioteca pública, aunque tengo cinco de cada.

Mi placer culpable:  Pues, ahora en serio, las novelas de Megan Max... Nooooo! Los fumetti de Dylan Dog, que también tengo unos cuantos.

 Francesc:

-Roberto Bolaño (incluyendo algún libro sobre su obra) 19

-David Foster Wallace (ídem) 18

-Michel Houellebecq (otro ídem) 11

-Riszard Kapuscinski, Thomas Pynchon - 10

Mención honoraria: Jonathan Franzen -porque sólo publica tochos cada década o así

Placer culpable: Javier Cercas - aunque sea para ponerle verde tras su sofocón monárquico.

 Koldo:

Números aproximados por el desorden que uno tiene. Allá va:

- Primer puesto, con unos 15 títulos: Patrick Modiano (hubo un tiempo preULAD en el que leí como un puto loco todo lo que publicaba).

-Segundo puesto (comparten por lo tanto medalla de plata), con unos títulos cada uno: Michel Houellebecq y Ramiro Pinilla.

-Cuarto puesto, con 10 títulos: Yukio Mishima.

-Quinto puesto, con 8-9 títulos: Atxaga, Mujica Lainez, García Márquez, Mariana Enríquez...

Mención honoraria: Yugoslavos o exyugoslavos raros (Danilo Kis, Aleksandr Tisma, Ivo Andric, Semezdin Mehmedinovic, Predrag Matvejevic, Slavenka Drakulic y compañía) y autoras argentinas (Mariana Enriquez, Silvina Ocampo, Sara Gallardo, etc)

Mi placer culpable:  Los libros de viajes polares. 

 Carlos

Dadas las siguientes condiciones: 1) Un grado de desorden no aceptable para un letraherido; 2) Exagerada tendencia a la diversidad; y 3) Uso frecuente, quizá abusivo, de las bibliotecas públicas; mis números, obtenidos de vistazo superficial a la estantería, quedan claramente lejos de mis ilustres compañeros y dejan un podio así de multitudinario, y que buen esfuerzo me cuesta componer:

- Oro: con unos cinco títulos, quizá alguno más, tendríamos a Juan Benet, Cela (no por afición, sino por aluvión), García Márquez, Torrente Ballester y Valle Inclán

- Plata: con alguno menos, digamos cuatro aunque podrían ser más, Bernardo Atxaga, Borges, Cortázar, Eco, Joyce, Kafka, Sartre, Unamuno, por ahí andan

- Bronce: se lo daríamos a algunos pensadores políticos que hoy en día es mejor no nombrar, y que descansan en cajas en algún altillo

Mención especial a algunos de mis favoritos a quienes no he tenido la elegancia de dejar demasiados derechos de autor, ni a ellos ni a sus descendientes, diríamos Baroja o Juan Goytisolo.

¿Placer culpable? Casi todos lo son, pero a nivel lector admitiría dos: cierto gusto por rarezas, especialmente del siglo XX, y una manga ancha injustificable para tolerar algún mainstream, pero muy de cuando en cuando, las neuronas descansan un poco y después se critica muy a gusto.

Marc:

Bueno, pues creo que mi lista no sorprenderá a nadie, pero ahí voy:
  • Primer lugar: Paul Auster, del que he leido la friolera de 22 libros y al que voy a echar de menos toda mi vida. Por suerte, hay cierta continuidad en el legado, pues:
  • Segundo lugar: Siri Hustvedt, con 16 libros. Mi admirada Siri, siempre entre mis favoritas.
  • Tercero, y dedicado a Juan: Haruki Murakami, con 15 libros. El eterno candidato al Nobel al que creo que ya se ha pasado el sushi. Pero ahí está y ahí están mis buenos ratos con las leturas de sus libros.
  • Cuarto puesto: Stefan Zweig, con 9 libros. ¡Y los que me faltan!
  • Quinto puesto: Annie Ernaux, con 8 libros. Pocos son para una premio Nobel.
  • Mención honoraria a mis amados escritores nórdicos, ¿cómo entenderíamos la oscuridad de la vida sin sus libros?
  • Placer culpable: la verdad es que pocos, aunque en el pasado mucha novela policíaca llena de clichés como las novelas de Baldacci.
Oriol:

Aunque siempre he sido un fetichista del libro físico, durante años prioricé la lectura de documentos sacados de bibliotecas públicas a la compra de ejemplares propios (ya sean de primera o segunda mano). En cualquier caso, ahora que mi colección literaria va tomando forma, puedo decir que:

Los autores más sobrerrepresentados son:
  • Stephen King (25 títulos).
  • Patricia Highsmith (22 títulos).
  • Clive Barker (15 títulos).
  • Alberto Moravia (13 títulos).
  • H. P. Lovecraft (12 títulos).
  • (No cuento el número de tomos de manga, ya que Masashi Kishimoto y Eiichiro Oda se alzarían con una aplastante victoria gracias a mi obsesión juvenil por Naruto y One Piece.)
Mención honorífica: El año pasado habría dicho que lamentaba no tener en mi biblioteca personal mi novela favorita, la magistral Memorias del subsuelo de Fiódor M. Dostoievski, pero como me la regalaron hace poco, voy a sentir el no tener más libros de tapa dura de la editorial Valdemar.

Placer culpable (por llamarlo de algún modo, ya que me parece bastante estúpido avergonzarse de según qué gustos, por más que muchas personas, presuntamente serias, no sean capaces de entenderlos): "Baja" literatura ("pulp" y bolsilibros, géneros "menores" como el terror, el policíaco, el "western", etc...) y literatura sórdida (ya sea por oscura, perversa, decadente, fetichista o todo lo anterior a la vez).  
 
Santi:
Como tengo mi biblioteca dividida entre Bilbao y Lisboa, entre libros físicos y digitales, no voy a conseguir dar números exactos, y tampoco voy a poder comprobar mis recuerdos o impresiones; en todo caso, así de memoria, diría que estos son los autores de los que tengo más libros:
  • Ramiro Pinilla
  • Julio Cortázar 
  • Andrea Camilleri 
  • Stephen King 
  • Agatha Christie
La mención honorífica es para Terry Pratchett, un autor del que he leído un buen montón de libros, pero de quien poseo muy pocos, porque mi práctica es leer sus novelas mientras viajo, y "liberarlas" cuando las termino.
 
Placeres culpables no tengo muchos, porque asumo sin culpa todos mis placeres lectores, aunque de vez en cuando me doy el gusto de comprar una novela policiaca baratucha y llena de clichés para descansar las neuronas.

En fin:
 
Es muy posible que, si los autores más mencionados no encajan en nuestro alcance habitual (difícil, con más de seis mil reseñas, pero vaaamos) nos decidamos a prestar atención a alguno de ellos. Pero no prometemos nada.

viernes, 20 de febrero de 2026

Reseña + entrevista: La vida interrumpida de Pedro Plaza Salvati

Idioma original: Español 

Año de publicación: 2025

Valoración: Está muy bien

Una vez más, el viaje. Y una vez más, el caminar. Caminar en la línea de un Walter Benjamin o de un Robert Walser (cargados, eso sí, de teléfono móvil para fotografiar y tomar notas) por una ciudad a la que se retorna, teóricamente por unos días pero finalmente, y debido al COVID-19, por algo más de un año.

El caminante esta vez se llama Pedro Plaza Salvati y la ciudad a la que regresa es una Caracas pandémica, distópica, tormentosa y opresiva, aunque también pueda llegar a ser, por momentos, surrealista y entrañable. 

El resultado de todo esto es la crónica de meses de observación y escritura, de un regreso inesperado, de los paseos o vagabundeos por la "nueva ciudad" que es la ciudad, al tiempo que el autor la (re)descubre, se redescubre y revive el pasado. Crónica, sí, aunque el autor se sirva de herramientas propias del cuento, de la novela o del ensayo y aunque, de hecho, los textos puedan funcionar como piezas separadas y ser leídos de diversas formas por el lector.

Es Plaza Salvati un caminante que encuentra más que busca, que observa, registra y continua caminando, y de ahí que los citados (re)descubrimientos se realicen a través de las cosas más pequeñas, cosas tan nimias como unos papeles arrojados a la basura, los libros con la firma de su anterior propietario, unos paseos por el parque, la vuelta al solar de la casa de sus abuelos, etc. 

Son esa mirada y esos puntos en los que el autor fija la atención los que hacen de La vida interrumpida una joya de lo pequeño. Porque a veces no es necesario poner el foco en los grandes temas o en los grandes acontecimientos históricos, sino que es lo aparentemente trivial lo que explica el mundo y sus cambios. Así, a través de esas imágenes o de esos sucesos, Plaza Salvati traza una crónica de la Caracas que fue, de la Caracas que es y de su propio pasado y presente. 

Ya puestos a elegir entre las 8 crónicas (+3 introducciones / epílogos), me gustaría citar algunas de ellas:

  • Salvar la bomba, con ecos de La autopista del Sur de Cortázar, texto en el que se pone claramente de manifiesto la paradójica situación de Venezuela, su nuevo orden social y su degradación, no sin un punto tragicómico.
  • El también cortazariano en el título Ciudad tomada, con el que se narran las diversas metamorfosis del país y del chavismo.
  • Un milagro literario. texto con el que cualquier bibliófilo se sentirá identificado.
  • Atención a la víctima y La pelea y el pasado, dos de los textos más emocionantes del conjunto por lo que tienen de entrelazamiento entre historia personal y familiar e "Historia".
Pero dejemos que sea el propio Pedro Plaza Salvati, quien nos cuente más acerca de estas crónicas pandémicas. ¡Muchas gracias, Pedro!



jueves, 30 de octubre de 2025

Colaboración: A la intemperie, de Roberto Bolaño

Idioma original: castellano

Año de publicación: 2024

Valoración: Interesante (para completistas)


Seguramente pensarían ustedes que ya no quedaba ningún escrito de Roberto Bolaño por publicar. Craso error. Debolsillo, dado el seguimiento que tienen las novelas del escritor chileno en nuestro país, se ha preocupado de saciar las necesidades de los “bolañistas” publicando un volumen titulado A la intemperie. 

En este caso, no nos encontramos con una nueva novela inédita, puesto que a estas alturas los baúles están vacíos. Se trata de un volumen que recopila los artículos, columnas y reseñas que publicó Bolaño desde los años 70 hasta poco antes de su muerte. También se recogen prólogos a obras de otros autores y algunas conferencias y discursos.

Con estos antecedentes, como ustedes fácilmente comprenderán, el interés que pueda suscitar esta obra es muy relativo. La temática es muy dispersa y el estilo varía mucho entre los distintos escritos puesto que pertenecen a épocas muy dispares, por lo que la coherencia general de la obra brilla por su ausencia. 

En este sentido, quizás no resultan especialmente atractivos tantos relatos sobre ambientes y personajes de Blanes, su lugar de residencia, ni tampoco los numerosísimos artículos dedicados a autores chilenos que no son conocidos por estos pagos, pero lógicamente hay que situarlos en el contexto de los medios informativos, especialmente el Diari de Girona y Las Últimas noticias de Chile, en que fueron publicados. 

Mucho más interesantes son los artículos en los que habla de literatura. Aunque debe quedar claro que no son críticas literarias ni artículos de opinión. Bolaño introduce sus valoraciones, principal aunque no exclusivamente, de escritores españoles e hispanoamericanos, donde desgrana sus filias y fobias personales, con las que el lector podrá estar o no de acuerdo. El autor chileno ensalza entre los autores españoles a Javier Cercas, Javier Marías o Vila-Matas y nos recomienda encarecidamente que si nos gustan los cuentos “un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Lo repito una vez más, por si no ha quedado claro, a Cela y Umbral ni en pintura”. Y poco más adelante concluye que como cuentista “con Poe tendríamos de sobra”. No creo que Harold Bloom estuviera de acuerdo.

En cuanto a la literatura hispanoamericana deja claramente de manifiesto su predilección por los autores argentinos, especialmente Borges y Cortázar, y en cuanto a la literatura chilena, sobre todo destaca a Huidobro y Nicanor Parra, a los que dedica varios artículos. En cuanto a fobias, aquí queda su valoración de Isabel Allende: “su literatura es mala, viva, pero mala”.

En fin, un volumen que puede resultar útil para completistas a los que les guste coleccionar todo lo publicado por Bolaño, pero prescindible para todos los demás.

Firmado: José Miguel Martínez

Otras muchas obras de Roberto Bolaño reseñadas en ULADaquí


jueves, 7 de agosto de 2025

Eva María Medina: La historia sin fin

Idioma original: Español 

Año de publicación: 2025

Valoración: Entre recomendable y está bien

El mundillo editorial y sus cosas. Sirva este libro como ejemplo: una apreciable novela, de una autora española, que resulta que es publicada por una editorial argentina. El mundo al revés (o al verrés, que diría Cortázar).

Sea como fuere, el caso es que La historia sin fin es una novela dostoyevskiana sobre la adicción al alcohol y sobre los efectos que la misma provocan en el propio protagonista y en todo lo que a este rodea. Vaya, un poco como la versión ficcionada de Vinagre, recientemente reseñada por estos lares!

Narrada en primera persona por Gerardo, el texto es una continua espiral autodestructiva en el que se combinan momentos de angustia y momentos de euforia, una tragicomedia delirante (en el sentido de relativo a persona que delira) pero firmemente anclada, por desgracia, en la realidad.

Entre los aspectos más destacados de la novela cabe citar:

  • Gerardo, su protagonista. Personaje bien construido y desarrollado, creíble y con el que la autora evita caer en maniqueísmos o hipérboles. En ese sentido, me gusta que la autora no juzgue, no acuse y no victimice a Gerardo.
  • El patetismo del submundo tabernario, con sus perdedores, cuñados, jetas y otros animales
  • Su posible lectura "social". Y es que... ¿por qué el alcohol sigue siendo socialmente aceptado (e incluso exaltado por alguna descerebrada de cuyo nombre no quiero acordarme)?
Peeeeeero, no todo va a ser de color de rosa. Uno es un poco tiquismiquis y esa primera persona elegida por la autora para llevar la voz de la narración no termina de convencerme del todo. Si bien su empleo en la parte final de la novela me parece una decisión acertada, su uso en la primera parte me resulta algo chocante. 

Entiendo su uso como un intento de lograr una mayor identificación, cercanía o implicación por parte del lector, pero no me termina de cuadrar tanto detalle en el recuerdo, tanta poesía o tanta lucidez en medio de borracheras tan descomunales.

Pese a esto, la sensación final que deja la lectura de La historia sin fin es favorable y me lleva, nuevamente, al inicio de la reseña, a esas dudas que a veces uno tiene sobre el funcionamiento del mundillo. En fin, doctores tiene la iglesia. O eso dicen...

domingo, 19 de enero de 2025

Haruki Murakami y Makoto Wada: Retratos de jazz

 Idioma original: japonés

Título original: Potoreito in jazu (ポートレイト・イン・ジャズ)

Traducción: Juan Francisco González Sánchez

Año de publicación: 2020

Valoración: decepcionante

Si acaso piensan que leer todos los libros de Haruki Murakami traducidos al español les llevaría más tiempo que ver todos los capítulos de One Piece, deberían consultar el catálogo de sus obras en japonés. Siendo uno de los escritores japoneses más populares, las editoriales hacen bien en sacarle todo el jugo que se pueda, aunque lleguen a extremos absurdos como publicar libros del estilo “Aprende inglés con Haruki Murakami”. En esa línea, llega a nosotros la traducción al español de textos cortos, a medio camino entre el ensayo y el post de Facebook, donde el abuelo Murakami nos comparte sus ideas sobre el mundo del jazz, tomando como eje de cada texto a un músico icónico de aquella época dorada del jazz norteamericano.

El libro presenta más de 50 semblanzas, cada una acompañada del retrato del músico correspondiente, dibujado por Makoto Wada, un ilustrador que ya había colaborado con Murakami en otras obras y que fue el ilustrador de la portada de la revista literaria Shūkan Bunshun durante más de 40 años. Además, cada entrada incluye la foto de un vinilo, una recomendación para conocer al músico y comprender un poco más lo que Murakami está expresando.

Una pregunta que me planteé después de leer algunos capítulos del libro fue: ¿Por qué hacer un libro específicamente para esto? Con las palabras que elegí en el párrafo anterior ya se habrán dado cuenta de que, a mi parecer, este libro bien pudo haber sido un blog (¡ja!) o una cuenta de instagram donde Murakami recomendara los discos que le gustan. Incluso se podrían incluir fácilmente audios y videos, elementos indispensables tratándose de música.

Hablando específicamente del texto, por muy aficionado al jazz que sea (ya todos sabemos que tenía un club de jazz), se nota que Murakami no es músico. A pesar de que este libro no pretende darnos detalles técnicos y que el público objetivo es, al igual que Murakami, aficionados al jazz, la forma en que se abordan estos ‘retratos’ es demasiado superficial. En muchas ocasiones ni siquiera se relatan episodios interesantes de la vida de los músicos, solo impresiones de lo más frívolas: “es indudablemente increíble”, “el bajo era profundo como un bosque”. Murakami llega al descaro de, en el capítulo dedicado a Charlie Parker, ponerse a hablar de otra cosa y, al final, decirnos: “Ah, perdón, ya ni dije nada de Charlie Parker”.

Para no quedarnos en el terreno de lo abstracto, vean cómo se abordan estos temas por el saxofonista y youtuber Jay Metcalf de BetterSax en uno de sus videos ("Top 10 alto sax players of all time"), hablando de Charlie Parker:

Vamos primero con el más obvio, porque sin él, esta lista ni siquiera sería posible. Claro, estoy hablando de Charlie Parker, Bird. Considerado como el padre del Be-bop, el innovador, el instigador, el creador. Es, sin duda, uno de los más grandes genios musicales del siglo XX. Tan adelantado a su tiempo que si tocara al día de hoy, su música sonaría contemporánea. Es irónico que muchos músicos que aparecieron después de él sean acusados de plagiar a Charlie Parker, cuando en realidad, la técnica de Bird es aún inigualable. Hasta donde sé, este es el único video de Bird tocando en vivo (procede a mostrarnos un clip de Parker tocando). ¿Vieron eso? La llave de octava se quedó trabada y la tuvo que regresar a su lugar (a esto me refiero, alguien que sabe de lo que habla puede señalarnos detalles interesantes). Parker tocaba su saxofón personalizado ‘King Super 20’, el cual se encuentra exhibido en el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana (otro detalle interesante). Después nos da detalles más técnicos (tocando algunas partes él mismo). Como les decía, entiendo que este no es el punto del libro de Murakami, pero de no ser así, no entiendo cuál es.

Otro ejemplo notable de un texto desarrollado alrededor de un músico es El perseguidor, de Cortázar. Un cuento increíble, obligatorio para todo fan del jazz.

Además, Makoto Wada, el ilustrador del libro, aporta una dimensión visual que podría haber enriquecido la experiencia si se hubiera integrado de manera más coherente con los textos. Personalmente, su estilo naïf no es muy de mi agrado, al menos no en este libro, pero entiendo su atractivo. Sin embargo, a menudo no reflejan la profundidad o complejidad de los músicos (Miles Davis y Stan Getz son representados de manera muy similar). Un estilo más realista o expresivo podría haber complementado mejor los ensayos de Murakami, ofreciendo una conexión más significativa entre la imagen y el texto. 

En mi opinión, este libro solo fue un capricho de Murakami y/o un negocio para la editorial. Siendo yo mismo un aficionado al jazz, este libro fue realmente una decepción. Tanto en el texto como en lo visual, Retratos de jazz falla en capturar la esencia de los grandes músicos del género, quedándose en una superficialidad que no satisface ni a seguidores casuales ni a conocedores del jazz.

Otras obras de Haruki Murakami en ULAD: Kafka en la orillaDe qué hablo cuando hablo de correrAl sur de la frontera, al oeste del SolLa muerte del comendador. Libro I y IIDe qué hablo cuando hablo de escribirEl Elefante Desaparece de Haruki MurakamiLos años de peregrinación del chico sin colorAfter DarkTokio Blues

viernes, 1 de noviembre de 2024

Biblio-necrophiliac Quiz 2024: MAKE ULAD GREAT AGAIN

¡Hola a todos los amigos y amigas de Un Libro Al Día! Os deseamos que paséis un feliz Día Internacional de Visitar las Tumbas de Parientes que No Vamos a Ver en Todo el Año... Bueno, aunque esta denominación ya no es del todo exacta, porque lo de visitar cementerios ha dejado de ser una cosa aburrida y cutre (cuando es por imposición familiar) o turbadoramente creepy (cuando se hace por gusto) para devenir en una tendencia cada vez más cool y apetecible, una alternativa de ocio asequible para todo el mundo y un must cuando viajamos a ciudades cosmopolitas o lugares suficientemente exóticos, aunque se trate de poblachos...  Ya que estamos en un blog de libros, debemos recordar que el auge de esta tendencia se debe también, o al menos en parte, al éxito de títulos más o menos recientes como Una tumba con vistas de Peter Ross o, cómo no, Alguien camina sobre tu tumba de nuestra nunca suficientemente admirada Mariana Enriquez (existe también al menos otro libro sobre el tema, aunque de hace más años, escrito por el neerlandés Cees Nooteboom).

Así pues, para todos aquellos y aquellas que vayáis a pasar vuestras vacaciones o cualquier otro momento de asueto visitando cementerios y, sobre todo, buscando las tumbas de vuestros autores y autoras favoritas y decesas, recuperamos hoy nuestro Bibilionecrophiliac Quiz dedicado a las últimas moradas de los y las juntaletras que ya han pasado a mejor vida. Bueno, mejor menos para los que eran unos borrachos, pichabravas, timadores y sinvergüenzas en general, claro, que de esos ha habido unos cuantos... ¿Todo el mundo listo? ¿Comenzamos ya? ¡Pues a jugar!


1- Empecemos con una facilita: este señor  que parece salir de un viaje al centro de la Tierra parando un taxi es, quién si no, el insigne Jules Verne (Julio para los amigos) y ésa es su tumba. Ahora bien, ¿en qué localidad francesa podemos visitarla y llevarle unas flores o una botella de armagnac o lo que sea?

            A/ Nantes.                         
            B/ Amiens.  
            C/ París.        
            D/ Nemours, de donde provenía la familia del Capitán Nemo.

2- Conocida es la costumbre de dejar cositas sobre las tumbas de escritores famosos (o celebridades en general)y sobre todo, por alguna razón que se me escapa, de los enterrados en París: libros, mensajes o cigarrillos en la tumba de Cortázar, bolígrafos y rotuladores en la de Marguerite Duras o besos con pintalabios en la de Oscar Wilde. Por otra parte, muy cercana a ésta, por cierto, ¿qué se acostumbra a dejar sobre la de Marcel Proust

            A/ Obvio, magdalenas.                                            
            B/ Relojes rotos, por lo del "tiempo perdido".
            C/ Cera para las guías del bigote.  
            D/ Nada, porque si os ve dejar basura el guarda del Pére Lachaise, os corre a gorrazos por todo el cementerio.

3- ¿De qué tiene forma la tumba que comparte J.R.R. Tolkien con su esposa Edith, en el oxoniense cementerio de  Wolvercote?

            A/ De anillo gigante, con su nombre y el de su esposa grabados en lengua élfica.
            B/ De libro abierto por la página donde está dibujado el mapa de la Tierra Media.
            C/ Reproduce fielmente la tumba de Balin, hijo de Fundin, Señor  de Moria.
            D/ De jardinera donde plantar hierba de los medianos... digo, flores, quizá en homenaje al oficio de Samsagaz Ganyi.


4- Sus cenizas reposan debajo de un almendro... es decir, de este olivo, por lo que si esperáis a que salgan las aceitunas y te comes alguna, estaréis ingiriendo un cachito de este insigne escritor... y cometiendo, en cierto modo, antropofagia (ojo cuidao, que las olivas no se pueden comer directamente del árbol, hay que apañarlas o curarlas antes). ¿De quién estamos hablando?

            A/ José Saramago.
            B/ Curzio Malaparte.
            C/ Naguib Mahfuz.
            D/ Danilo Kiš.

5- Como todo el mundo sabe, la tumba del poeta Antonio Machado es un lugar de peregrinación para muchos españoles -y no españoles-, que la han convertido casi en un museo de banderas republicanas al aire libre. Pero decidnos, en qué hermosa localidad del Rosellón la podemos encontrar?

            A/ Couilles.
            B/ Collier.
            C/ Colliure.
            D/ Perpignan.

6- ¿Cuál fue el fin de los restos mortales de la escritora Ursula K. Le Guin, fallecida hace pocos años?

        A/ Fue sepultada en el mausoleo del Salón de la Fama de la Ciencia Ficción, situado en Henderson (Nevada), junto a Ray Bradbury y Arthur C. Clarke.
        B/ Fue incinerada y sus cenizas arrojadas al espacio en el primer vuelo comercial de la compañía SpaceX, por gentileza de su propietario, Elon Musk.
        C/ Su cuerpo fue donado a la ciencia, como ella había dejado establecido.
        D/ Sus restos fueron dados de comer a los buitres, como se acostumbra en la religión zoroastrista, de la que era fervorosa creyente..

7- Hasta su caída hace un par de años, el árbol de la fotografía (un fresno, para más señas) se encontraba en el cementerio londinense de St. Pancras, rodeado de lápidas desde que se hizo la reforma del cementerio en 1877. Se dice que una de las lápidas pertenece al autor de El vampiro, Lord By... quiero decir John William Polidori. Ahora bien, al árbol se le conoce con el nombre de otro escritor británico del XIX que trabajó como ayudante del arquitecto encargado de la remodelación. ¿De quién se trataba?

        A/ Thomas Hardy.
        B/ Lewis Carroll.
        C/ Anthony Trollope.
        D/ Robert Louis Stevenson.

8- El insigne Dante Alighieri, padre de las letras italianas, tiene dos tumbas, aunque una en Florencia, vacía, y la otra, en Ravenna, ocupada (por sus restos, se entiende... o al menos la mayor parte de ellos). Pero, dejando aparte aquel episodio en que desde Ravenna enviaron un ataúd vacío para trolear a los florentinos, el poeta tampoco es que haya tenido un descanso eterno, puesto que sus restos han estado en diferentes sepulcros e incluso ocultos durante bastante tiempo, por no mencionar que una parte de sus cenizas se perdieron durante 70 años, guardadas en una bolsa en un estante de la Biblioteca Central de Florencia. Por lo que respecta a sus huesos, durante el último año de la II Guerra Mundial los tuvieron escondidos para preservarlos de un posible saqueo en...

A/ Un cofre impermeabilizado, en la cripta inundada de la basílica de San Francesco de Ravenna, junto a su mausoleo.
B/ El obrador del Caffé Pasticceria Palumbo, cerca de su mausoleo.
C/ Bajo un túmulo de tierra cubierto de hiedra, al lado de su mausoleo.
D/ Una granja del pueblo de Coccolia, junto a la carretera de Forlí.

9- Uno de los escritores más emblemáticos del sur de EE.UU., Mark Twain, murió, sin embargo, en Connecticut y fue enterrado en Elmira, estado de Nueva York. Aún así, hay que recordar que el cementerio donde se encuentra tiene otra conexión indiscutible dixie:

A/ En ese terreno hubo un campo de prisioneros confederados, durante la guerra civil.
B/ Allí se encuentra también enterrado el trompetista de jazz Louis Armstrong.
CEn ese terreno tenía una fábrica Eli Whitney, empresario e inventor de la desmotadora de algodón.
D/ En una vivienda cercana estuvo residiendo una temporada Carson McCullers, antes de que tuviera que trasladarse al hospital de Nyack, también en el estado de N.Y. por sus problemas de salud.

10- Los muchos admiradores de Roberto Bolaño (varios de ellos escribimos en este blog) no podemos ir a presentar nuestros respetos en la tumba de Roberto Bolaño, porque este gran escritor fue incinerado. Ahora bien, ¿qué ocurrió con sus cenizas?

A/ Fueron esparcidas en el Océano Pacífico.
B/ Fueron esparcidas en el Mar Mediterráneo
C/ Fueron esparcidas entre el río Bibío a su paso por Los Ángeles (Chile), el desierto de Sonora, en México y la playa de Blanes (Girona).
D/ Fueron guardadas por su última pareja sentimental hasta el momento en que puedan ser enviadas al espacio para convertirse en una estrella distante.
            

BONUS TRACK (sólo para muy frik... letraheridos):

11- Sabemos que hay muchos "escritores fantasma" (ahora queda mejor que llamarlos "negros") y también escritores que creían en los fantasmas o, cuando menos, que podían comunicarse con los espíritus (caso de Víctor Hugo o Arthur Conan Doyle). No obstante, también ha habido algún escritor/a que tras su muerte, según se dice, se ha convertido en fantasma y se aparece en lugares donde transcurrió algún episodio de su vida. Sería el caso de un/a muy célebre escritor o escritora latinoamericano/a...

        A/ Juan Rulfo
        B/ Alejandra Pizarnik
        C/ Horacio Quiroga.
        D/ Gabriel García Márquez.

  Respuestas correctas:

1- B; 2- D; 3- D; 4- A; 5- C; 6- C; 7- A; 8- C; 9- A; 10- B; 11- C; 

-Entre 0 y 3 aciertos: Incluso un reloj parado da la hora correcta dos veces al día, ¿verdad? Anda pa casa a leer, alma de cántaro...
-Entre 4 y 7 aciertos: No está mal, pero aunque no hace falta que seáis expertos en la vida y milagros de los escritores (o en su muerte, en este caso), no estaría de más salir un poco de los premios Planeta y las novelas románticas de highlanders,  por adictivas que puedan resultar....
-Entre 8 y 10 aciertos: Muy bien, ya sólo os falta pedir ahora las vacaciones en el curro, y aprovecharlo que los modernos llaman la spooky season para ir a visitar cementerios, aunque sea el de vuestro pueblo...
-11 aciertos: Algo me dice que si os tocara la lotería invertiríais el premio en un mausoleo con forma de pirámide en el cementerio de St. Louis, nº 1 en Nueva Orleans, como Nicolas Cage, para estar cerca de la tumba de Anne Rice... (Pues habríais malgastado el dinero, porque está enterrada en el de Metairie).

lunes, 12 de agosto de 2024

José Lezama Lima: Paradiso

Idioma original: Español

Año de publicación: 1966

Valoración: Fuera de concurso 

16 días han pasado entre el comienzo y el final de mi lectura de Paradiso. Podría contar cualquier milonga, sí, pero he de confesar que, junto a momentos de verdadero goce lector, ha habido ocasiones en las que he estado muy cerca de abandonar. Veremos después los motivos.

Dicho esto, resulta imposible condensar Paradiso en las aproximadamente 500 palabras de nuestras reseñas. Tocará, por tanto, ir al grano y centrarnos solo en algunos aspectos del libro. 

Clasificación:

¿Es Paradiso una novela o un poema en prosa? Pues aunque tenga largas partes que podrían ser leídas, a su manera, como novela histórica (la parte referente a la emigración) o como novela de formación (los años de adolescencia de Cemí), creo que es más correcto referirse a Paradiso como poema en prosa. En cualquier caso, se trata de un texto con una altísima carga autobiográfica (y homoerótica) que podríamos definir como híbrido entre Marcel Proust, James Joyce, un Alejo Carpentier pasado de vueltas y un Cortázar absorbido por el espíritu de Morelli.

Argumento:

En líneas generales, el texto recorre la vida de José Cemí, incluyendo fragmentos anteriores a su nacimiento (porque la vida de uno no comienza con su nacimiento). Pero es una generalización muy burda. Hay líneas secundarias, personajes que entran y salen, digresiones poetico-filosóficas que rompen la lectura convencional, etc.

Personajes:

Ya hemos dicho que Paradiso es más un poema en prosa que una novela y eso se observa en unos personajes que son más arquetipos que otra cosa. No hay un desarrollo o una evolución de los personajes propiamente dicha. Fronesis, Foción, el padre de Cemí, Oppiano Licario y demás familia, todos ellos son representación de determinados valores y pasan por la vida de un Cemí que es aprendiz, testigo, amigo, compañero, etc

Estilo:

La clave de Paradiso. Una fiesta del lenguaje (más surrealista que barroco, en mi opinión), un texto de un plasticidad desbordante, plagado de símiles y metáforas demasiado crípticas en ocasiones. Pero, además, intercalan el texto digresiones de carácter filosófico (morelianas?) que hacen que la cosa se ponga más cuesta arriba que el Stelvio para aquellos que la formación en la materia es más bien escasa. 

Conclusion:

Sería estúpido recomendar Paradiso a cualquier lector. De hecho, creo que es un libro inaprehensible en su conjunto. Pero sí que es un libro al que en algún momento hay que acercarse e intentarlo, más dejándose llevar por las sensaciones e imágenes que Lezama entrega que tratando de sumergirse en una trama más bien difusa.

La anécdota:

Cuenta la leyenda que Cortázar le dijo a Lezama que el texto tenía demasiadas comas (correctores, absteneos de leer a Lezama), a lo que este contestó que el era asmático y que buscaba que el texto respirara como un asmático. 

P.S. 1:

Si tuviera que elegir alguna parte del texto, me quedaría con el extraño y magnético capítulo XII, con la narración de la estancia de la familia Cemí en Florida y con un personaje tan llamativo como Alberto Olaya (tío de Cemí)

P.S. 2: 

Sirva como ejemplo un pasaje del texto, que además ofrece algunas de las claves del mismo:

Sabían que el conformismo en la expresión y en las ideas tomaban el mundo contemporáneo innumerables variantes y disfraces, pues exigía del intelectual la servidumbre, el mecanismo de un absoluto causal, para que abandona su suposición verdaderamente heroica de ser, como en las grandes épocas, creador de valores, de formas, el saludador de lo viviente creador y acusador de lo amortajado en bloques de hielo, que todavía osa fluir en el río de lo temporal.

lunes, 29 de enero de 2024

Carlota Gurt: Biografía del fuego

Idioma original: catalán

Título original: Biografia del foc

Traducción: la propia autora

Año de publicación: 2023

Valoración: muy recomendable

La autora hace una curiosa advertencia en el índice donde se relacionan los cuentos contenidos en este volumen. Leerlos en orden y no más de dos seguidos. Curiosa instrucción que hace unos semana oía cómo explicaba en un podcast y que tiene cierta lógica reivindicativa del género y de la colección de relatos como una vertiente literaria con personalidad y entidad propias. Lo cual no deja de alinearse con cierto tipo de acceso al estrellato (...) por cuanto hoy en día, aunque no falten las excepciones, muchos autores usan el relato corto como una especie de jam session, incluso una especie de tanteo de en qué registro se sienten más cómodos. Gurt reivindica orgullosa y no ve la necesidad de acometer la novela, aunque fue lo primero que publicó como si se tratara de una puesta de largo.

Bueno. A tenor de lo leído en esta Biografía del fuego no tiene sentido especular. Puede ser cierto, de ahí esa curiosa instrucción de la autora sobre el ritmo de lectura, que, sin llegar a estar más que puntualmente relacionados, los cuentos de esta colección, pueden superponerse de cierta manera, vistos en su conjunto sus protagonistas, casi siempre de mediana edad, en entornos urbanos, con cierto perfil formativo, son personajes a los que les suceden cosas posibles, quizás haya algún detalle surrealista, algún guiño a los grandes del género como Cortázar, Carver o Monzó, aunque aquí el aderezo es sumamente contemporáneo, y el armazón de la serie de relatos la constituyen ciertas sutiles coincidencias como la presencia de aves (de ahí la portada, que parece beber de las imágenes de Chernobyl) o esos planteamientos levemente surrealistas, cuentos modernos sin ironía en el adjetivo: recorridos en coche, parejas en diversos grados de (des)consolidación, curiosas aficiones - ¿seré el único que recuerda que Richard D. James AKA Aphex Twin también se compró un tanque? - y una percepción muy subliminal que parece impregnar esa continuidad: la extraña incerteza de la clase media.

No había leído a Gurt hasta ahora. Será, quizás, por el formato, pero me ha gustado su estilo directo y alérgico a lo periférico, su aplomo narrativo incluso en los cuentos más modestos. Curioso, con estos autores suele sucederme que me quedo con los desarrollos más prolongados, habré desarrollado alergia al microrrelato. He de decir, no quiero ser malinterpretado, que su nombre quedaba disuelto en cierta nube que podríamos etiquetar como narradoras/más bien jóvenes/catalanas, últimamente demasiado homogeneizadas por la industria (como si cada editorial temiera quedarse sin la suya), pero esta Biografía del fuego me genera curiosidad por el resto de su obra.


También de Carlota Gurt en ULAD: Aquí

domingo, 28 de enero de 2024

Antonio Tocornal: Cadillac Ranch

Idioma original:
Español 
Año de publicación: 2023
Valoración: Entre recomendable y está bien

Cadillac Ranch, de Antonio Tocornal, nos obsequia con quince relatos de corte fantástico. En ellos, insectos con el rostro de conocidos, familiares y amigos se estrellan contra el parabrisas de un coche; el diminuto apartamento de un divorciado se expande constantemente; un jardinero jubilado acompaña su propio marchitamiento con el de más de doscientas plantas; un banquero corrupto pierde la voluntad de abandonar su coche de lujo; un artista alcanza la fama gracias a una repetitiva serie de mujeres con tres ojos que odia pintar; un oficinista oye a alguien pidiéndole auxilio cada vez que cruza un parque; un pueblo brota en la palma de una mano; un representante de artículos de ferretería se enreda en el magnicidio de un país extranjero; un escritor quiere replicar la plácida muerte de su gata a manos de una veterinaria; durante generaciones, una familia ha tenido un cuarto al que no se puede entrar; la construcción de una piscina de agua salada convierte a su propietario en náufrago; el espíritu de una chica queda atrapado en una atracción de feria; un desdoblamiento madre-hija tiene horribles implicaciones; un hombre muere en un país miserable durante un viaje de negocios; el propio Tocornal idea un método para que las moscas escriban por él.

Como habréis intuido, en los relatos de Cadillac Ranch, narrados en primera persona, hay un protagonista que experimenta una irrupción de lo maravilloso, lo insólito o lo absurdo en su vida. Quizá las premisas de dichos relatos no se expriman todo lo que pudieran, ni los elementos que barajan se desarrollen satisfactoriamente; asimismo, su factura puede palidecer al compararla con la de otros textos afines salidos de la pluma de, por ejemplo, Borges o Cortázar. Sea como fuere, los relatos de Tocornal tienen un acabado más que correcto, son moderadamente originales y detentan una voz autoral propia.

Mis favoritos son:

  • "En el paréntesis del mundo", "Tal vez un hogar" y "Ayúdeme a salir" por su devenir sencillo pero efectivo.
  • "Los cacharritos" y "Ya no hay luciérnagas" por sus bien comunicados giros de tuerca.
  • "Cundi Macundi" por su mezcla alucinada de realismo sucio y atmósfera onírica.
  • "Negros literarios" por su simpática metaliteraridad y el empaque que da a la obra de Tocornal.

Por otro lado:

  • El relato que da título al conjunto intenta abarcar demasiado y al final no logra dotar de profundidad a ninguno de sus muchos ingredientes.
  • "Hanami (La muerte es amarilla dorada)" y "Cuarto cerrado" tienen una sugerente vocación abstracta, pero su mensaje y argumento acaban siendo frustrantemente planos.
  • "Cara de mujer con tres ojos", "Un pueblo pequeño y pintoresco" y "Lo insólito" son excesivamente lineales en su planteamiento, pese a que tenían potencial.
  • "La misión" cumple como la gamberrada sin pretensiones que es, pero hubiera preferido que se desmadrara un poco.

En suma: recomiendo Cadillac Ranch, pese a sus limitaciones, porque joyitas como "Ya no hay luciérnagas" harán las delicias a los amantes del género fantástico. Si bien Tocornal queda corto al compararlo con otros titanes literarios, logra erigir una serie de relatos que en el mejor de los casos están bastante logrados y, en el peor, entretienen. Además, el tono predominante de los mismos es existencialista y angustioso, aunque nunca asfixiante gracias al uso de un sentido del humor que se inclina por lo tragicómico, cáustico e incluso escatológico, por lo que su lectura divierte, asombra y refresca.