Mostrando las entradas para la consulta J. K. Rowling ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta J. K. Rowling ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de enero de 2025

Neil Gaiman & Shane Oakley: Esposas prohibidas de siervos sin rostro en la mansión secreta de la noche del aciago deseo

Idioma original: inglés

Título original: Neil Gaiman's Forbidden Brides of the Faceless Slaves in the Secret House of the Night of Dread Desire

Año de publicación: 2017

Traducción: José Torralba

Valoración: no podemos recomendar este libro, aunque, en otras circunstancias, lo merecería...

- ¿Neil Gaiman? ¿NEIL GAIMAN? -me espetaron en el Consejo Supervisor de Reseñas de Un Libro Al Día cuando fui a solicitar el permiso para ésta-. ¿Tú estás loco? No podemos reseñar a Neil Gaiman.

- ¿Cómo? ¿Por qué no?

- ¿No te has enterado? Está canceladísimo...

- ¿Y eso? -pregunté, del todo estupefacto.

- Por lo visto, le acusan de hacerle guarrerías muy feas a varias chicas. Hasta J. K. Rowling le ha puesto a caldo... y, como comprenderás, no vamos nosotros quedar peor que J. K. Rowling...

- Pues vaya con Neil; si parecía más majo que las pesetas...

- Ya ves... Esos son los peores.

Reflexioné un instante. Yo había publicado varias reseñas de libros de Neil Gaiman y bastante elogiosas, además. No podía arriesgarme a que alguien pudiera relacionarme de alguna manera con un cancelado... Pero, por otro lado, caramba, la reseña ya la tenía escrita y no me apetecía tirarla a la papelera...

- Bueno, en realidad tampoco es que sea exactamente un libro de Neil Gaiman. Se trata de un cómic dibujado por Shane Oakley basado en un relato de Gaiman.

- ¿Sale su nombre en la cubierta o no?

- Sí, pero...

- Pues no hay más que hablar. Reseña no autorizada. No nos vamos a meter en líos por un simple tebeo.

- ¡Pero es que no es un simple tebeo! -vislumbré una rendija en la que podía meter las uñas y agrandarla-. Se trata de una historia de carácter irónicamente metaliterario sobre un escritor de novelas góticas que incluyen todos los tópicos del género. Para empezar, hay una bella y turgente joven en apuros...

- Uy, turgente... eso no lo puedes poner, si es de Neil Gaiman.

- Vale, dejémoslo... Se trata de un chica en verdad muy formal, una huérfana que va a trabajar como institutriz y en una noche de tormenta debe refugiarse en una siniestra mansión...

-Ya vemos eso de los tópicos del género.

- El caso es que Gaim... quiero decir Oakley se sirve de esta historia para, con gran sentido del humor, reflexionar sobre la creación literaria, los géneros la representación de la realidad en la ficción... Con la ayuda, además, de unas magníficas y expresivas ilustraciones, llenas de dramatismo gracias a unos encuadres originales, un teatral uso del claroscuro...

- Como si son obra del mismísimo Caravaggio. Lo sentimos, pero no choice... Gaiman está vetado en este blog.

Guardé silencio, mirando fijamente al comité. Me quedaba una última bala en la recámara y decidí usarla. Me acerqué a ellos y, bajando la voz, como si contara un secreto, les razoné:

- Pensad en la cantidad de visitas que atraerá el nombre de Gaiman, aunque sólo sea por morbo. Y más visitas al blog representan más ingresos para nosotros... que, al fin y al cabo, es lo que importa, ¿no?

-De acuerdo -la respuesta no tardó ni dos segundos en llegar, junto con la autorización debidamente cumplimentada y sellada-. Y publícala cuanto antes; tenemos que aprovechar el momento...


Más reseñas de libros de Neil Gaiman que serán eliminadas del blog en cuanto el Comité Supervisor lo decida: aquí

martes, 24 de septiembre de 2024

Claire Dederer: Monstruos

Idioma original: inglés 

Título original: Monsters. A Fan's Dilemma

Año de publicación: 2023

Traducción: Ana Camallonga

Valoración: entre recomendable y está bien

Como resulta obvio, este ensayo que nos ocupa hoy no va de Godzilla ni de la Cosa del Pantano, sino de artistas -entiéndase en su sentido más amplio; también escritores- que se comportan o han comportado alguna vez de forma reprobable; de hecho, la cubierta ya nos indica por donde van los tiros, porque el caballero que está haciendo el canelo con una máscara de toro (es decir, convertido en un monstruo clásico, el Minotauro) es uno de los más conspicuos, nada menos que el ínclito Pablo Ruiz Picasso. El subtítulo del libro ya nos lo deja claro, por otra parte: ¿Se puede separar al artista de su obra?, el no tan viejo como pueda creerse, pero siempre espinoso dilema que la escritora estadounidense Claire Dederer trata de dilucidar aquí. Veamos si lo ha conseguido... Ahora bien, como hay mucha tela que cortar, me voy a permitir utilizar el Método Patentado Oriol para reseñar libros. Primero, los aciertos de este ensayo, a mi entender:

  • La autora sigue el sistema de ir analizando uno por uno los diferentes elementos o actores del asunto, con el objetivo (o eso parece) de ir conduciéndonos poco a poco a una conclusión: el fan, la crítica, el genio, el "antimonstruo" -éste es Nabokov, a quien dedica uno de los mejores capítulos del libro- las "madres abandonadoras", etc.
  • Aborda el tema no desde una posición supuestamente ecuánime, elevada o académica, sino desde el reconocimiento de su propia subjetividad, que Dederer considera imprescindible para ejercer la crítica. De hecho, su interés por el tema viene de su devoción por el cine de Roman Polanski y Woody Allen, pese a los, como poco, censurables comportamientos de ambos con chicas menores de edad.
  • El análisis que hace de los diferentes aspectos de la cuestión a menudo está lleno de sutileza, a lo que contribuye, sin duda y en buena medida, no poco sentido del humor  y la empatía que le otorga ese punto de vista subjetiva que ya he mencionado.

Ahora bien, en cuanto a los puntos desfavorables del libro (que, en cierto modo, son los mismos que los favorables), también se pueden mencionar:

  • Justamente, esa subjetividad de la que hablo. Mejor dicho, el personalismo, la necesidad constante que muestra Dederer de ilustrar todas sus observaciones con anécdotas personales, por triviales que sean. Esto tiene su sentido e interés cuando, por ejemplo, nos habla de su experiencia como crítica de cine, pues resulta pertinente, pero, ¿qué más nos da lo que le dijera la camarera del local de crepes o una amiga mientras tomaban una copa de vino en el jardín de su casa? Porque tampoco es que estuviese charlando con Noam Chomsky, precisamente... Comprendo que la autora ha escrito antes libros memorialísticos (sic) y, además, existe esa costumbre norteamericana de tener que ejemplificar cualquier aserto con anécdotas propias, pero llega un momento que ya resulta excesivo e incluso ridículo.
  • Esa subjetividad -que tiene su cara positiva, repito- se plasma también en el claro sesgo ideológico y cultural  presente en el libro. Lo cual, en principio, tampoco tiene nada de malo, menos aún porque Dederer no lo oculta, pero ocurre lo mismo que con las referencias personales, que resultan un tanto excesivas. En este caso, Dederer deja bien claro su impronta liberal (ojo, liberal en el sentido norteamericano, es decir "progre", no "liberal de extremo centro" como se entiende aquí); lo mismo ocurre con el feminismo, algo que le alejan del asunto central del libro, esto es, si debemos separar o no la vida y la obra de determinados creadores debido a su comportamiento indigno y hasta criminal. Es lo que ocurre con el capítulo dedicado a la artista Ana Mendieta y su presunto asesino, su marido y también artista Carl Andre (en el caso de Ana Mendieta, también denota Dederer la sonrojante obsesión estadounidense por la clasificación racial, pues la califica como "artista de color" porque, claro,  era de origen cubano...). También, y aunque quizás no le corresponda por la edad, Dederer se deja llevar por la ola woke y le dedica un capítulo a la figura de J.K. Rowling; bien es cierto que además de aportar una interesante explicación de la animadversión de los fans hacia ella, no se ensaña demasiado con la autora de Harry Potter, tal vez porque piense que sus "pecados" no son comparables con los de los violadores de niñas o los maltratadores de mujeres, como Picasso (*).
  • Sin embargo, lo menos entendible del ensayo, en mi opinión, es que todo ese sistema de análisis que he mencionado y que nos las prometía muy felices acaba, a partir de cierto momento diluyéndose en ese aluvión de personalismo y derivaciones varias, quedando, en última instancia, la respuesta al Fan's Dilemma que menciona el título en inglés, cuando menos bastante difusa. Lo que viene a decir es que debemos asumir e incluso reivindicar nuestro amor por las obras creadas por personas que despreciamos, sin olvidar el motivo por el que son despreciables, pero asumiendo nuestra propia contradicción ("...el amor no depende del criterio, sino de la decisión de dejar el criterio de lado"). Lo cual podría parecer una respuesta muy madura y reflexiva al problema, si no cupiera cierta sospecha de que Dederer ha llegado a ella simplemente por ser incapaz  -o no tener ganas- de llegar a otra... Es decir, ¿se puede separar al autor de su obra? Pues ni sí ni no, sino todo lo contrario...

En todo caso, estemos o no de acuerdo con sus conclusiones, el asunto aquí es valorar este libro. Pues bien, siguiendo las premisas de Alessandro Manzoni, nada menos, para hacer una crítica y de las que propia Dederer extrajo el método que utilizaba cuando era crítica de cine, debemos preguntarnos cual era la intención de la autora, si esa intención es razonable y, sobre todo, si la autora ha logrado lo que pretendía. La respuesta a la primera cuestión parece clara, establecer un criterio para saber si podemos o no disfrutar de las obras artísticas realizadas por personas de comportamientos dudosos, deplorables o incluso claramente condenables. En segundo lugar, la intención, sin duda, parece razonable... Ahora bien, en cuanto a la tercera cuestión, ya digo que no creo que llegue a ofrecernos una conclusión nítida y categórica, sino que más bien, y siguiendo el tono subjetivo de todo el ensayo, lo deja al criterio personal de cada cual. Lo que no me parece tampoco mal, salvo que no sé si esa era la intención de su autora, desde un principio, o el resultado final de un proceso algo (bastante) divagante. Si en verdad era lo que pretendía, ella sabrá...

(*) Sé que me meto en un jardín bien frondoso, pero quiero aprovechar para expresar mi perplejidad sobre el hecho de que, al mismo tiempo (y en ocasiones por parte de las mismas personas) que se ha creado un consenso casi general en descalificar a J.K. Rowling a cuenta de sus opiniones sobre cierto tema (que no entraré a valorar aquí) asistamos a un reconocimiento también casi general de la figura de otro escritor cuyas ideas extraliterarias resultan no menos cuestionables (cierto es que quizás cada vez menos, por desgracia), como es H.P. Lovecraft, convertido ya casi en un icono pop... Yo me pregunto: ¿Se debe esta diferencia a que una está viva y el otro muerto? ¿A que una se haya hecho multimillonaria y el otro fuera pobre como las ratas? ¿O, siendo más suspicaz, a que una mantiene un control férreo sobre sus derechos de autor y la explotación de sus personajes, mientras los del otro son de dominio público, sus obras pueden ser reeditadas por cualquiera, monetarizada la fan-fiction y vendido el merchandising de sus criaturas? Que Cthulhu guarde a quien encuentre la respuesta...

viernes, 28 de abril de 2023

Zoom: La cancelación y sus enemigos de Gonzalo Torné

Idioma: español

Año de publicación: 2022

Valoración: Está bien

¿Vivimos inmersos en la "cultura de la cancelación"?¿Oprimidos por la "dictadura de lo políticamente correcto"? Así parecen creerlo una buena cantidad de escritores, creadores varios, faranduleros y tertulianos que no dejan de denunciarlo (tranquis, que no me voy a meter con cierto escritor y opinador murciano al que sé que algunos tenéis aprecio) y no falta semana en que alguno de ellos nos recuerde que hace 40 años teníamos más libertad (el pequeño detalle de que hace 40 años ellos eran 40 años más jóvenes y quizás su recuerdo se vea influido por ello no parece influir en su reflexión); de hecho, esta idea ya se ha convertido en un lugar común aceptado por... ¿por todos? ¡No. una pequeña aldea gala, en forma de escritor barcelonés, se resiste ahora y siempre al invasor! Es más, ha escrito este pequeño ensayo para demostrar que ni cancelación ni cancelacien... todo es una engañifa.

Para Gonzalo Torné lo que ocurre es que las y los lectores /oyentes/espectadores actuales hemos dejado de ser una masa acrítica con la oferta cultural a nuestra disposición o que, en todo caso, se fiaba de los prescriptores establecidos (críticos, editoriales, medios de comunicación) para convertirnos en "audiencias emancipadas", con un criterio propio y que, además, cuentan con el altavoz de las redes sociales, mucho más democrático que los medios tradicionales, para expresar nuestra disconformidad con las representaciones incorrectas, insuficientes o incluso inexistentes de tal o cual colectivo, las "oclusiones de representación", en palabras de Edward Said en su libro Orientalismo -según Torné, pionero y punto de inflexión para este cambio producido en las últimas décadas-; esto es lo que lleva a algunos representantes o defensores de los colectivos que antes gozaban de una preeminencia también cultural -a saber: los hombres blancos heterosexuales del Primer Mundo- a quejarse y advertir del peligro de  una "cultura de la cancelación", producto de una "escuela del resentimiento", que decía el célebre, aunque no siempre apreciado Harold Bloom. Para Torné, como digo, éstos no son sino unos quejicas molestos por el fin de la barra libre de sus privilegios y la "cultura de la cancelación" como tal no existe, porque, al menos en el mundo occidental, es tan sólo el mercado el que, como mucho, puede dificultar la expresión cultural; la única consecuencia negativa que puede tener la eclosión de estas audiencias emancipadas es que la aparición de una "cancelación positiva", para compensar la anterior falta de representación  de ciertos colectivos, puede llevar a una "competición de buenismo", en el que se valoren las obras literarias o cinematográficas tan sólo por el criterio de que estos colectivos hasta ahora infrarrepresentados lo estén suficientemente y de la manera correcta.

En resumen, esto es lo que cuenta la primera parte -de tres- de este pequeño ensayo, que reproduce un artículo del autor en la publicación digital CXTX. la segunda aparte tiene un punto mayor de originalidad porque está "escrito" por uno de los personajes de las novelas de Gonzalo Torné (que, para quien no lo sepa, está embarcado en la escritura de toda una saga acerca de las vicisitudes de una familia de la burguesía catalana), Clara Montsalvatges, que le envía una carta a su creador y sin embargo amigo, para matizar y en algún momento contradecir algunos puntos del artículo de Torné. Esta triquiñuela, aunque puede parecer un poco ombliguista, en realidad sirve para amenizar de una forma simpática la antítesis  que todo ensayo  o exposición de ideas comme il faut necesita. Lo más interesante de la misma -además de calificar de "currutacos" a esos "ofendiditos por la supuesta cultura de la cancelación- es la preocupación de si todo esto no llevará a una "cancelación interior" o autocensura de los creadores, por miedo a no encajar con el gusto dominante/conveniente o a ser amonestados u acosados por ello. Las objeciones de Clara -esto es, Gonzalo- dan pie al propio Gonzalo para responderle con otra carta -el truquillo aquí ya pierde un poco de gracia-, que podría suponer una síntesis final, pero que, en verdad, le sirve, sobre todo, al autor para desarrollar una serie de consideraciones sobre la condición y el oficio de escritor que, si bien resultan interesantes, ya se alejan un tanto del tema original del ensayo, que se va diluyendo cada vez más, como lágrimas en la lluvia... (¿os gusta la metáfora? Se me acaba de ocurrir).

Para concluir, puede decir que estoy bastante de acuerdo con el señor Torné, pero hasta cierto punto. Es cierto que la mayor parte de las quejas sobre la supuesta cancelación proviene de creadores o intelectuales que de cancelados no tienen nada y la prueba está, precisamente, en el eco que los medios hacen a sus quejas (que no se me olvide recomendar cierto video al respecto que hizo la actriz Lisa Kudrow).Y eso, sin olvidar la sospecha de que, en muchos casos, los quejumbrosos no son señoros honestamente indignados, aun con mayor o menor razón, sino jetas que lo que buscan es aprovecharse de una tendencia al alza y promocionarse a sí mismos y su carrera litera... opinadora (y no, no estoy pensando en cierto escritor murciano, no insistáis...). Pero eso no quita para que de vez en cuando se den casos de denuncia pública contra algún escritor, etc. injustos, exagerados o incluso que bordean el acoso personal (que se lo pregunten a Beigbeder, estos días). O que, con la excusa de la santa indignación woke se persigan, en realidad fines más espure...perdón, espurios (en mi modesta opinión, esto es lo que ocurre, en alguna medida, con el caso de J. K. Rowling, famosa por mantener bien agarrados sus suculentos copyrights sobre sus creaciones, antes que por su supuesta transfobia). En fin, hay matices y excepciones que Gonzalo Torné omite desdeñosamente y que quizá no sean significativos, de momento, en el conjunto general, pero, además de constituir peligrosos precedentes, si los matices no tienen cabida en un ensayo, incluso de la brevedad de éste, ¿dónde si no?

 Otros títulos de Gonzalo Torné reseñados en Un Libro Al Día: Años felicesEl corazón de la fiesta

viernes, 4 de diciembre de 2020

Juan Carlos Castelló Meliá: Sobre la transexualidad

Idioma: español

Año de publicación: 2020

Valoración: sin duda, interesante

No es que me guste a mí meterme en ciertos jardines (bueno, igual un poco sí, pero no es el caso), como puede pensar alguien al leer el título de este libro y recordar el debate existente en España sobre la Ley de Transexualidad, aún no aprobada o la disputa dentro del feminismo entre las activistas Trans (o pro-Trans) y las llamadas TERFs (o quizás sólo una parte de las Trans y una parte de las llamadas TERFs, que yo en esto ya me pierdo), con episodios tan coloridos como ciertas declaraciones de la escritora J. K. Rowling y la respuesta de algunos de sus colegas, así como la crítica o el apoyo de sus lectores, etc.

No, no es este "tema de rabiosa actualidad" el que me ha llevado a leer este libro. Si alguien amplía la imagen de su cubierta, podrá ver con más claridad el subtítulo del mismo, que es lo que a mí me ha interesado, sobre todo: A propósito de Morris; Morris es la señora de la foto, la escritora británica Jan Morris, fallecida justamente hace pocos días, el 20 de noviembre (ahorrémonos los chistes sobre la fecha, please), a la venerable edad de 94 años, que no está nada mal... Por pura casualidad, este libro llegó a mis manos unos días más tarde y pensé que reseñarlo podía ser una buena manera de homenajear a esta respetada y célebre, al menos en el ámbito anglófono, escritora, que además de ser autora de eruditos y deliciosos libros de Historia, biografías y, sobre todo, viajes, amén de alguna que otra novela, fue, entre otras cosas, oficial de inteligencia del Ejército Británico durante la II Guerra Mundial, filóloga y periodista que cubrió en directo acontecimientos como la primera ascensión al Everest, el juicio a Adolf Eichmann o el conflicto árabe-israelí por el canal de Suez. Además de nacionalista galesa, esposo y padre de cinco hijos... Porque el motivo de que protagonice un libro sobre la transexualidad es que hasta sus 35 años, Jan Morris vivió como James Morris, aunque sintiéndose mujer desde su primera infancia, y a esa edad comenzó su transición física al sexo femenino -se entiende que ya era de género femenino- , que culminó años después con una operación quirúrgica en Casablanca.

Esta es la razón por la que el autor de este librito, el filósofo y profesor valenciano Juan Carlos Castelló, ha tomado a Morris como ejemplo para hablar del tema de la transexualidad. Porque, según explica, más allá de las teorías, posiciones ideológicas e incluso estudios científicos -aunque sin despreciar éstos en ningún momento-, la pretensión del libro es "acercarnos a la persona para procurar entender su situación o circunstancia y, desde ella y sólo después de ese encuentro, valorar las versiones teóricas y tomar una decisión lo más humanizadora y racional posible". Para ello, como digo, se explica el devenir vital de  Jan Morris, en gran medida basándose en el libro de memorias que escribió ella misma tratando el asunto, El enigma. Aunque también se nos cuenta la historia, tal vez incluso más famosa, de Lili Elbe, la transexual danesa de los años 30 y que inspiró el libro y luego película La chica danesa, y cuyo caso Morris siempre tuvo muy presente. Al mismo tiempo, Castelló también aporta una serie de citas y referencias de pensadores como Judith Butler, Simone de Beauvoir, Ortega y Gasset , e incluso de novelistas como C. S. Lewis o el historiador Alexander Kinklake; ahora bien, siempre evitando la excesiva fárraga teórica, puesto que, si bien este libro ha sido publicado por una editorial dedicada a la filosofía y el pensamiento, lo es en una colección destinada a estudiantes. 

Si la primera parte del libro se centra en la historia de Jan Morris, la segunda es más una disertación y reflexión sobre los aspectos más teóricos, pero también políticos de este tema. Además de explicar con claridad las diferencias entre la transexualidad y las orientaciones y prácticas sexuales como la homosexualidad o el travestismo, insiste en la distinción fundamental -hecha a lo largo de todo el libro, en realidad- entre "sexo" -es decir lo referente a las categorías biológicas- y "género" -referente a categorías sociales y culturales y que determinan la identidad de cada persona-, así como las que hay entre las dicotomías macho/hembra  y masculino/femenino; además, explica en que consiste la llamada "perspectiva de género" -que no "ideología"-, que el enlaza, en el caso de las personas transexuales, de una forma estrecha con el feminismo y las reivindicaciones del colectivo homo y bisexual (toca sólo de forma indirecta lo que se refiere a la teoría o teorías Queer), en contraposición con los presupuestos de los que llama neoconservadores: aquéllos que consideran que lo único "natural" y "correcto" son los dos géneros que corresponden a los dos sexos biológicos y las relaciones sexuales y afectivas entre ellos, en exclusiva.

Aunque el tema da para mucho, no me extenderé más en esta que, por definición, ha de ser una reseña contenida; sólo quiero aconsejar, sin dudas y a quien le interese, la lectura de este libro, así como cualquiera de los de la gran Jan Morris. Tengamos siempre presente el lema que podemos ver en su camiseta (volved a ampliar la imagen si hace falta): So many books... so little time! Así que ¡todo el mundo a leer! (que al menos aquí, empieza un puente).

Escrito por Jan Morris y reseñado en Un Libro Al Día: Manhattan 45

sábado, 21 de marzo de 2020

Mariana Enriquez: Nuestra parte de noche

Idioma: español
Año de publicación: 2019
Valoración: Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio...


Bueno, lo suelto rápido para que duela menos (el sopapo que me puedo llevar de algún fan, quiero decir): Mariana Enriquez ha escrito un Harry Potter para adultos.

A ver, no me refiero a que Nuestra parte de noche se desarrolle en un colegio Hogwarts donde el alumnado se entregue a prácticas BDSM ni nada de eso... Pero, vaya, cierta influencia de la saga HP en esta novela me parece evidente: hay un mundo oculto para los que no pertenecemos a él, hay invocaciones y conjuros, creyentes de sangre más "pura" que otros y también un niño que debe ser protegido del lado tenebroso. Asimismo, sospecho, podríamos encontrar sin dificultad otras referencias del subgénero "ocultismo teen", tipo Cazadores de sombras y cosas así. E incluso, y no creo equivocarme, un regusto a American Gods, de Neil Gaiman. Todo bien pasado, eso sí, por el tamiz de una argentinidad sin complejos y con un sesgo, ya digo, muy adulto: aquí, además de la inquietante presencia de lo sobrenatural que ya se presupone, encontramos crueles asesinatos, torturas horribles, mutilaciones pavorosas, desaparecidos políticos, drogas varias y sexo a manta, en gran medida homosexual (esto tampoco salía en los libros de J. K. Rowling, aunque recordemos también que se sabe muy poco de lo que ocurría en la casa Hufflepuff).

Tampoco es que me queje de esta primera impronta "harrypottense", o como se quiera decir, de la novela; funciona o deja de funcionar como cualquiera de los demás elementos que la conforma: desde el punto fantasmagórico más clásico -con especial hincapié en el apartado "casas encantadas" (Jackson, Danielewski), al terror ambiental, ominoso, del gran King. O incluso, por qué no, cierta estilización, o casi, del "horror cósmico" de Lovecraft... (y, por lo que he leído, también puede que haya un poco o un mucho de Clive Barker aquí, aunque en este caso, habría que preguntarle a Oriol). Por no olvidar ese otro abanico que va desde el terror político al costumbrismo más o menos chungo; desde la antropología de los cultos populares al submundo de las sectas ocultistas... en fin, un variado popurrí que, repito, en unas ocasiones funciona mejor que en otras, lo que tampoco es para extrañarse en una novela larga -casi 666 páginas, de hecho- y contada atendiendo a distintas voces en diferentes escenarios.

Ligera sinopsis para que se me entienda: un niño huérfano vivía en un armario bajo la escalera de la casa de sus tíos... No, en serio: la novela comienza cuando, un día de comienzos de los 80, un padre aquejado de una dolencia cardíaca, Juan Peterson y su pequeño hijo Gaspar salen en coche desde Buenos Aires hacia la selvática Misiones, de forma medio clandestina, aunque no queda claro si huyendo de o en busca de algo. Viajan ellos solos porque Rosario, su esposa y madre, respectivamente, ha muerto poco antes. El viaje -¿la huida?-, que en principio puede parecer motivado por las circunstancias políticas del país y el momento, enseguida se nos revela a través del prisma de lo sobrenatural, lo esotérico... (el comienzo de la novela, por cierto, podría constituir por sí mismo un desasosegante cuento de los que escribe Enriquez... lo que no significa, ni mucho menos, que el libro sea un cuento alargado); pronto conocemos la existencia de una enigmática Orden que rinde culto a una oscura y terrible divinidad y con la que los "fugitivos" están íntimamente relacionados...

No cuento más: la trama avanza y retrocede en el tiempo, va ganando en complejidad pero también ofreciendo explicaciones a lo que no entendemos en un principio... lo que supone, para mi gusto, uno de los problemas de esta novela, pues los elementos, los mecanismos que la articulan, si se quiere, resultan más eficaces cuanto más esquivos e inasibles parecen, menos evidentes, y funcionan peor cuando se nos desvela -hasta cierto punto, claro- su misterio. También es cierto que el grandísimo talento literario de Mariana Enriquez se despierta sobre todo -y de forma asombrosamente rápida- cuando aparece en escena el componente sobrenatural y, en cambio, se muestra más rutinario en esos momentos, inevitables, por otra parte, en una novela tan larga, que son más descriptivos o que sirven de transición entre uno de los puntos cimeros de la narración y otro. La misma disparidad encontramos respecto a los personajes: los protagonistas, Juan y Gaspar, están dibujados con gran esmero en toda su complejidad -sobre todo el padre-, al igual que la relación única que mantienen entre ellos, una simbiosis en equilibrio entre el amor y la brutalidad (que resulta más sensible aún cuando el niño es más pequeño). Mientras que otros personajes, sin embargo, por peculiares que sean, se nos muestran más planos, en comparación. Y en algún caso, incluso pura caricatura, aun terrorífica...

¿Significa todo esto que Nuestra parte de noche es una novela fallida, que debemos pensar que su autora resulta más -muy- ducha en el relato o la novela corta? Ni mucho menos, pero ocurre que a veces la ingeniería que requiere montar una estructura de cierta envergadura, el esfuerzo compositivo de una gran obra pictórica, cinematográfica, literaria, puede acabar por subordinar en exceso, incluso eclipsar, el detalle, ese manar creativo que debe ser incesante y fluir sinuoso a lo largo de toda la, en este caso, novela, para irrigar y hacer crecer no ya cualquier narración escrita, sino, sobre todo, aquello que podemos llegar a considerar literatura (menuda frasecita cursi me ha salido, ¿eh?). De eso hay mucho en esta novela, pero no todo, no en todo momento. O no en la medida en que nos había acostumbrado esta escritora... y de eso no tiene la culpa Harry Potter. Quizá tampoco la propia Mariana Enriquez; sencillamente, es que no se puede hacer todo perfecto, y ya está.


Otros títulos de Mariana Enriquez reseñados en Un Libro Al Día: Las cosas que perdimos en el fuegoLos peligros de fumar en la camaLa hermana menorAlguien camina sobre tu tumbaEste es el marBajar es lo peor, Cómo desaparecer completamente

martes, 11 de febrero de 2020

Elena Favilli y Francesca Cavallo: Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes (1 y 2)

Idioma original: inglés (creo)
Título original: Good Night Stories for Rebel Girls (1 & 2)
Año de publicación: 2016 (1) y 2017 (2)
Traducción: Ariadna Molinari (1) y Graciela Moreno (2)
Valoración: sin duda, recomendables


Para fortuna de todos, en los últimos tiempos se está produciendo, al menos en buena parte del mundo, una reivindicación del papel de las mujers más allá del espacio doméstico y de sus derechos como iguales a los hombres; al mismo tiempo, hay una justa revalorización de la aportaciónque muchas de ellas han hecho en diversos ámbitos tanto profesionales como políticos, científicos o artísticos. En este sentido, vivmos un auge de la publicación de libros dedicados a las mujeres, sus circunstancias y sus logros,a sí como al feminismo, y a ello contribuyen tanto la industria editorial como las propias librerías, muchas de las cuales ya reservan espacios para libros de esta temática. Dentro de este movimiento o tendencia (pues no parece pertinente considerarlo una mera moda) encontramos también amenos libros,destinados, en principio, al público infantil -no necesariamente en exclusiva. y, en principio también -aunque tampoco tiene por qué-, femenino, titulados Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, que ya van por el segundo volumen, y no sería de extrañar que no fuera el último. Escritos y editados, por cierto, por dos italianas que viven en Venice... pero de California.

¿En qué consisten estos "cuentos"? Pues en realidad se trata de pequeñas biografías -100 en cada libro, nada menos- de mujeres que, a lo largo de la Historia y en la actualidad, han conseguido grandes o pequeños logros en campos que, en la mayoría de los casos, parecía reservados en exclusiva a los hombres; encontramos así desde guerreras y gobernantes -como Boadicea o la inevitable Margaret Thatcher- a artistas variopintas: pintoras -Georgia O'Keefe-, arquitectas -Zaha Hadid-, bailarinas -Alicia Alonso-, cantantes - Nina Simone-...; deportistas y aventureras (Nadia Comaneci, Jeanne Baret), activistas de causas varias: Rosa Parks, Rigoberta Menchú, Wangari Maathaienchú... juezas, músicas, pensadoras, innovadoras en distintos campos, e incluso piratas y espías (Anne Bonny, claro, y Mata Hari, pero también unas cuantas más)...

Estas pequeñas biografías están, en efcto, contadas con un airre de cuento: suelen empezar "Había una vez una niña que..." y el lenguaje utilizado es claro y accesible para las y los más jóvenes. Además, cada una viene acompañada de un retrato de la biografiada, realizada por diferentes artistas en estilos muy variados y coloristas, que van desde los ejecutados con más realismo y detalle, hasta los que parecen sacados de algún cómic underground o algún grafitti.

Puesto que hoy, 11 de febrero, es el día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, os daré la lista de científicas de diferentes modalidades que aparecen en estos dos libros, para que veáis que no son pocas. Hay matemáticas como Hypatia, Ada Lovelace y Maryam Mirzakhani; científicas computacionales como Grace Hopper, Margaret Hamilton, Katherine Johns, Dorothy Vaughan y Mary Jackson; astrónomas y astrofísicas. Jill Tarter, Marguerita Hack, Wang Zhenyi, Valerie Thomas y Sara Seagar. Físicas: Marie Curie y Merrit Moore; químicas: Alice Ball, Ameenah Gurib-Fakim, Gery Cori y Rosaline Franklyn. Inventoras: Hedy Lamarr y Ann Makosinski.

Biólogas, zoólogas, ecólogas: Jane Goodall, Maria Sybilla Merian, Silvia Earle, Joan Beauchamp Procter, Temple Gardin; médicas, cirujanas y neurólogas: Mary Edwards Walker, Matilde Montoya, Sofía Ionescu Brenda Minor, Rita Levi Montalcini... Genetista: Netti Stevens. Paleontóloga: Mary Aming y como geóloga, Mary Tharp.

Y puesto que, también, esto es un blog de reseñas de libros, y eso es lo que nos gusta, a nosotros y a vosotros que nos léis, aquí va también la lista de las escritoras que aparecen (aclaro que no se trata de un ranking de "mejores escritoras de la Historia de la literatura", ni nada parecido, sino simplemente las que a las autoras de estos libros, por las razones que sean, les ha parecido conveniente incluir): Astrid Lindgren, las hermanas Brontë, Cora Coralina, Isabel Allende, Jane Austen, Maya Angelou, Virginia Woolf, Agatha Christie, Beatrix Potter, Chimamanda Ngozi Adichie, J. K. Rowling, Mary Shelley, Nadine Gordimer, Safo de Lesbos, y la sin par Wisława Szymborska.

martes, 8 de octubre de 2019

ULAD inaugura el premio ¡NOOOO! BEL

Estimados señores de la Academia. Dejen ya de jugar. Que si el año pasado no dan su premio por unos asuntillos de tema sexual. Que somos muy coherentes y no hay premios que dar, castigados todos a la cama sin postre.

Respuesta contundente: ULAD crea el NOVEL

Y ahora, este año, todo olvidado, pero el palmarés no puede quedar vacío. El tiempo, que todo lo borra y, como si hubiéramos saltado una casilla, y ahora DOS Nobel. Para recuperar la media. 
Oigan: esto es trampa. Y les va perfecto: pueden premiar a pares, contentando y compensando, a equidistantes no les va a ganar nadie: un hombre y una mujer, un novelista y un poeta, un representante de la literatura occidental y otro de las periféricas, uno blanco y uno de color, un escritor consolidado y uno casi debutante. O pueden premiar a un pianista y a un guitarrista. Ejem. O mejor, a ciertos dos escritores españoles muy machotes y muy amigos. Qué comodona les ha quedado la jugada. Pueden optar por un escritor comercial y otro artístico. 
La de escritorzuelos que estarán ilusionados porque este año hay dos premios y eso dobla sus posibilidades. Cuánta ilusión en cuántos despachos llenos de papelotes o presididos inmaculadamente por una máquina de escribir, por un PC, esperando pacientes a la prensa dispuesta a fotografiar el RINCÓN DONDE CREA EL GENIO. 
POR DOS.

Respuesta aún más contundente: ULAD crea el ¡NOOOO!BEL

Porque ULAD es un blog cohesionado e integrado por 10 personas de conducta recta e intachable, 10 seres humanos a los que poco hay que reprochar salvo el tamaño de las baldas de sus estantes. Olvidemos la pequeña escisión de la rama catalana y el asunto que acabo con la fusión entre MAS ULAD y MENOS ULAD. Estamos unidos, estamos fuertes, miramos adelante.

Y este es nuestro premio: nuestros colaboradores explican quién NO debería ganar el Nobel, quién ni de coña debe alzarse con el honor, con el prestigio, CON LA PASTA, porque no nos gusta nada lo que hace, porque no aguantamos lo que escribe, por pura envidia. Motivos no nos faltan. Adelante.


AMÉLIE NOTHOMB, por Francesc Bon


Lo mío con la escritora belga es para llorar. Para reverdecer, o quizás rectificar sensaciones, leo Barba Azul, novela de hace unos años (pone la sinopsis, vigésimoprimera, desde entonces ha publicado 7 más, incluyendo una titulada Riquete el del Copete), y casi sollozo (habrá reseña, qué diantres). Pero con tamaña producción, su condición de escritora de pequeño país, los precedentes de Modiano, de Jelinek... tengo algo de miedo de que los señores de la Academia la tengan en cuenta. Una autora que emplea las portadas de sus libros para enseñar sus poses-con-sombrero acompañadas de expresión vivaracha, casi siempre la misma. Que pinta a sus personajes con trazos gruesos de simplicidad o fragilidad casi paródicos. Que suelta puntualmente sus cien pagínitas de volatilidad tiznada de trascendencia de suplemento dominicial. Que ensucia el catálogo de Anagrama de manera incomprensible, año tras otro. La palabra es REPUGNANCIA. Ni se les ocurra.


PAULO COELHO, por Carlos Andia

La gente es idiota. O no, peor, se ha quedado sin referentes. Ya no cuela la recompensa de la vida eterna, ni los ideales de justicia o de una sociedad nueva. Nos han convencido de que no hay más que sálvese quien pueda, de que el sistema no se va a mover por mucho que gritemos o recemos. Y aquí aparece él, Coelho, irrigando el planeta con sus frases redondas, sugiriendo que hay una Dimensión Diferente donde un Espíritu Recto conecta con el Alma de las Cosas y finalmente la Armonía Universal se instala en nuestras vidas. Igual no hay Cielo para los justos ni paraíso socialista, pero si tu hijo está enfermo, o te echan del trabajo, o piensas que tu vida es una mierda, Coelho tiene la frase perfecta para reconducirte al Equilibrio.
En su día tuve la mala sombra de reseñar aquí el único libro de este individuo que ha disfrutado del honor (inmerecido, sin duda) de una entrada en el blog. Me arrepiento. Ya sé que vende mucho, que grupos editoriales le pagan bien por escribir en suplementos, pero me da pena. Siento que haya gente que se deje embelesar por tantas sandeces. Y solo me queda un consuelo: en el fondo, este tipo es inofensivo, es una droga cutre, no muy cara, que a él le hace rico y a los demás, a lo sumo, nos provoca un sarpullido.


J. K. ROWLING, por Oriol Vigil

Esta autora es mundialmente conocida por haber escrito la heptalogía protagonizada por Harry Potter. Y sí, sé que J. K. Rowling ha publicado otras cosas. Sin ir más lejos, ha hecho sus pinitos en novela negra o ficción adulta. Pero mucho me temo que en eso no la reivindica ni Dios.
Ya puestos, tampoco entiendo que se reivindique a Harry Potter como si de una obra maestra de literatura juvenil se tratara. Claramente, esta exitosa saga va de mal en peor (aunque hay que reconocer que sus dos primeras entregas funcionan a su manera): un worldbuiling y un sistema de magia inverosímiles, mensajes poco intuitivos, continuidad cada vez más contradictoria...
Pero claro, piensa Rowling, a la gente le gusta Harry Potter, y todo lo demás es un fracaso, así que hay que exprimirle, a él y a su universo. Sacarle el dinero a los potterheads a base de libros "complementarios" más próximos al merchandising que a genuinos productos literarios. Aprobar como canon una pieza teatral que parece más bien un vulgar fanfiction.
Por si lo dicho no fuera suficiente para cuestionar la calidad como narradora de Rowling, la tía va y desempeña un flagrante ejercicio de intrusismo al escribir, sin tener ni p*ta idea de cómo hacerlo, varios guiones cinematográficos (relacionados con el mundo de Harry Potter, of course).
Y una última cosa: ¿esta mujer no ha oído hablar de la muerte del autor? En Twitter no deja de ampliar innecesariamente el universo de Harry Potter (también suelta rancias diatribas políticas, pero eso dejamos que lo critiquen otros blogs). ¡LO QUE NO HAS ESCRITO EN LAS NOVELAS, PELÍCULAS, ETC, LO DEJAS A LA IMAGINACIÓN DE TUS LECTORES, PESADA!


KARL OVE KNAUSGARD, por Koldo CF

Porque estoy hasta las narices de esa literatura del yo que no es otra cosa que un continuo mirarse al ombligo, porque el interés que puede tener (para mí) este tipo de literatura procede bien de una "nueva estética narrativa". bien de una vida "excepcional" o bien de una proyección de lo individual hacia lo colectivo y creo que no se da ninguno de los tres casos, porque me aburre soberanamente, porque la potencia ambición sin control no sirve de nada, porque tienes los santos cojones de ponerle el título de "Mi lucha" a las 21222851 páginas de la historia de tu vida (¿"Mi lucha" llevar a tu hija a un cumpleaños, "Mi lucha" hacerte pajas, "Mi lucha" emborracharte en la adolescencia?), porque no te hacen falta ni el premio ni la pasta (joder, que eres KOK, un noruego de dos metros, con pinta de estrella del rock y más atractivo que un plato de jamón ibérico acompañado de una botella de Dom Perignon) y porque si no le dieron el Nobel a Thomas Berhard... ¿cómo te lo van a dar a ti, alma de cántaro?

P.S.: También un poco por tocarle las narices a Marc, la verdad.


CUALQUIER MIEMBRO O MIEMBRA DE LA RAE, por Juan G. B.


Es obvio que candidatos/as para no merecer jamás de los jamases este premio sobran; mis compañeros han nombrado a varios (yo añadiría al franchute ése con pinta de clochard), pero, ante la imposibilidad de decidirme por nadie, me vais a permitir que haga un disparo por elevación: no se lo daría a ningún o ninguna baranda de los que calientan el sillón en la Real Academia Española de la Lengua. Mis razones (tengo más):

  1. Porque aún me dura la vergüenza ajena de cuando se lo dieron a Cela. Además del espectáculo de él y su mujer bailando el vals, por la caterva de lameculos que salieron hasta de debajo de las piedras.
  2. Porque todos sabemos que los literatos (incluyo en esto a periodistos) que entran en tan venerable institución lo hacen por puro postureo, para figurar y disimular su mediocridad como autores. No me refiero a filólogos y lingüistas: fijo que José Antonio Pascual, director del Nuevo Diccionario Histórico del Español, curra más en un solo día que todos los CebrianesGoytisolosGimferreresMolinasAnsones en los muchos años que lleven allí.
  3. Que todos los escritores miembros de la Academia son un poco peñazo, para que nos vamos a engañar (sí, incluso PérezZzz-Reverte, que se supone escribe novelas de aventuras y acción): Soledad PuértolazZzz, Javier MaríazZzz, Felix de AzZzúa, Luis Mateo DíezZzz... El único con un poco de chispilla era Álvaro Pombo, pero desde que ya no da mítines de UPyD ha decaído bastante (a ver si le dejan en esta ¿nueva? campaña).
  4. Que mola pensar en la envidia que corroerá a todos éstos cuando se crucen en los pasillos con Vargas Llosa (quien, y dolerá más o menos, pero hay que reconocerlo, sí había hecho méritos para que le concedieran el Nobel). Y encima tendrán que ofrecerle la mejor de sus sonrisas, pues no sólo es uno de los suyos: es el puto macho alfa de la manada.

E.L. JAMES, por Beatriz Garza


Alfred Nobel dejó por escrito en su testamento que el Premio Nobel de Literatura se le entregara «a quien hubiera producido en el campo de la literatura la obra más destacada, en la dirección ideal». Y se fue al otro mundo convencido de que tales directrices eran suficientes para diferenciar la LITERATURA del resto de mierdas varias que se publican a diario, se venden como rosquillas, se adaptan al cine y conducen a autores hasta los primeros puestos de la lista Forbes; como sucede con E.L. James. Pero no voy a argumentar por qué E.L. James no se merece el Nobel, si no por qué sí se merece el NOOO-Bel y es que, señoras y señores, lo que ha conseguido esta mujer es digno de llevarse un premio:
  • Ha conseguido que sus Cincuenta sombras III y III se convierta en la obra erótica de referencia. ¡Qué importa que D.H. Lawrence escribiera El amante de Lady Chatterley hace casi cien años! Ella ha sabido empezar de cero para buscar la esencia del erotismo y he aquí los resultados: cero esencia, cero erotismo y cero literatura.
  • Ha logrado rellenar (y rentabilizar) centenares de páginas con personajes absolutamente planos e inverosímiles, conflictos facilones y poco desarrollados y una voz narrativa menos convincente que las audiodescripciones de las películas para personas invidentes.
  • Ha situado la, hasta hace no mucho relegada, literatura erótica en la primera línea de los estantes de las grandes librerías, junto a las memorias de Belén Esteban y el libro de recetas del chef de moda. Oh, pues en tal caso muchas gracias, señora E.L. James.
Y es que para que E.L. James mereciera el Nobel de Literatura tendría que vivir más de cien vidas y en todas ellas dedicarse a cualquier cosa menos a escribir.


JAVIER MARÍAS, por Santi

Sí, sé que me arriesgo más que muchos de mis compañeros, porque mi candidato al ¡Nooooo! Bel tiene opciones de ganar el Nobel, el de verdad. Por lo menos, eso dicen todos los años todas las encuestas. Y la verdad, creo que sería un error y una oportunidad desaprovechada. Mi opinión sobre Marías ya la expliqué en esta otra entrada, así que no me voy a repetir. Solo añadiré que darle el Nobel a Marías ahora, que se ha convertido en un representante de lo antiguo y lo establecido (tanto en literatura como en varios ámbitos sociales y políticos, en particular en relación con el feminismo) sería darle en el siglo XXI un premio a un escritor que sigue anclado en el siglo XX. Si en su momento Marías pudo ser innovador y rompedor en el contexto de la literatura española, ahora en cambio es un peso muerto: más de lo mismo, sin riesgo ni ruptura. El Nobel no puede premiar eso.


JOHN BANVILLE, por Montuenga

Al paso que va, no me extrañaría que el escritor irlandés John Banville –desdoblado en Benjamín Black cuando escribe novela negra– aparezca cualquier año de estos en la lista de candidatos. Por ello, y sin negar sus evidentes méritos –reconocidos  con importantes galardones, entre ellos el Príncipe de Asturias 2014– he creído oportuno incluirlo en la lista uladiana de No-Candidatos al premio.
Comienzo por su prosa que, a juzgar por la traducción al castellano, es correcta, agradable, cuidada y lo primero que suele destacarse. Se reconoce además su sobriedad. Sin embargo, sus personajes suelen estar desdibujados, abusa de las coincidencias y sus descripciones tienen una extensión desproporcionada. Intuyo un carácter laborioso que construye sus tramas con dedicación y pule incansablemente sus escritos, pero ese afán perfeccionista acartona un poco (o un mucho) sus historias, de tal manera que a algunos nos resulta imposible conectar emocionalmente con ellas. Sospecho que su autor, absorto en los aspectos técnicos, evita implicarse a fondo. Pero, como bien saben, el primer requisito de un relato, de cualquier relato que se precie, es interesar al lector, y somos unos cuantos los que nos quedamos más bien fríos leyéndole, tanto en su faceta de novelista serio como en la otra, más lúdica a priori. Yo, la verdad, tampoco encuentro tanta diferencia entre las dos.

Hablando claro, Banville no solo me aburre: ni siquiera soy capaz de recordar ni uno solo de sus argumentos; a mi entender les falta consistencia, por eso al poco tiempo se desvanecen en el aire. Sin embargo, admiradores tiene, eso no se puede negar. Sus motivos tendrán, digo yo.

martes, 6 de agosto de 2019

Terry Pratchett & Neil Gaiman: Good Omens - Buenos presagios

Idioma original: inglés
Título original: Good Omens
Año de publicación: 1990
Traducción: María Ferrer
Valoración: Bastante recomendable, sin duda

El Fin del Mundo fue un día de verano a finales del siglo pasado y comenzó en un villorrio de Inglaterra, cerca de Oxford, ¿no lo sabíais? La verdad es que a todo el género humano le pilló por sorpresa, a pesar de que lo que iba a ocurrir estaba detallado con pelos y señales en un libro de título Las Buenas y Acertadas profecías de Agnes la Chalada, escrito por la misma... En fin, que aún así, no se pudo hacer nada para evitarlo... o quizá sí (hay que leer este libro para saberlo), porque el ángel y el demonio que estaban por entonces de retén en Inglaterra,Afirafel y Crowley, no parecían muy contentos con la decisión de declarar el Armagedón, el Apocalipsis y toda la pesca... de hecho, se encontraban bastante a gusto en este nuestro planeta, entre los humanos, esos dos. Lástima que para evitar el desastre tuvieran que localizar al Anticristo, y el Anticristo, ejem... se les había extraviado. Cosas que pasan.

Como podéis ver, honrando la acendrada tradición de un Libro Al Día de reseñar libros que se han convertido en exitosas series de televisión (es broma, en realidad, las solemos reseñar bastante antes, merced a nuestro excelente ojo para estas cosas), aquí tenemos hoy Good Omens, publicado en su momento, hace casi treinta años, como Buenos presagios en España (aunque en las últimas reediciones y debido, precisamente, a la mencionada serie, ha conservado su título en inglés (*)), que supuso una celebrada y descacharrante colaboración de los que , ya en su momento, pero sobre todo a partir de ahí, se convertirían , junto a Alan Moore, en los grandes de la fantasía británica de nuestra época: el prolífico Neil Gaiman Terry Pratchett (hace no mucho fallecido). Dos tipos que sin duda se lo pasaron en grande imaginando esta historia llena de humor, ángeles, demonios y anticristos. pero también brujas y cazabrujas, jinetes apocalípticos, moteros, médiums BDSM, monjas satánicas, militares americanos, teleoperadores, extraterrestres y tibetanos, entre otros ingredientes. Todo aderezado con la música de Queen.

Porque, eso sí, la novela es un poco ochentera/noventera y algunas de sus referencias (aunque no la de Queen, eso seguro) puede que no las pillen del todo las nuevas generaciones de lecctores... ¿cómo explicarles, por ejemplo, a los chavales de hoy, que la posibilidad de un apocalipsis de verdad, provocado por una guerra termonuclear, era algo que teníamos bastante presente en aquellos felices años en que aún coleaba la Guerra Fría? de todos modos, es el único pero que se le puede poner a una novela estupenda y muy divertida, que puede hacer las delicias de cualquiera que se plantee pasar un buen rato entre sus páginas. Novela, además que muy posiblemente esté en el germen de otros títulos y sagas aún más exitosos; no me extrañaría nada que J. K. Rowling hubiese escrito sus Harry Potter bajo el influjo de estos Buenos presagios (de la misma forma que en esta novela se deja notar, aunque en otro tono, la influencia de los cómics de John Constantine... (que aparecía, además, en los cómics de la serie Los libros de la magia, guionizados por Gaiman, y cuyo protagonista, el joven mago Timothy Hunter parece ser un antecedente claro de... Harry Potter). En fin, todo esto da lo mismo: lo importante es que si queréis parar un buen rato, incluso tronchante a veces,no dudéis de leer esta novela... o ver la serie, o ambas cosas. No vaya a ser que empiece otra vez el Apocalipsis y no nos dé tiempo ; )

(*) Por cierto, que un grupo religiosos norteamericano, al parecer, se ha dedicado a recoger miles de firmas para solicitarle a Netflix que retire esta serie por su contenido blasfemo. Están en su derecho, así que nada que objetar, por supuesto, excepto que la serie ha sido producida por Amazon...




Otros títulos de Terry Pratchett reseñados en Un Libro Al Día: El color de la magia

viernes, 20 de enero de 2017

Reseña Interruptus. Robert Galbraith: El gusano de seda

Idioma original: inglés
Título original: The silkworm
Año de publicación: 2014
Traducción: Gemma Rovira
Valoración: Repelo Muggletum

Mirad: antes de entrar en materia no puedo evitar sumirme en una pequeña reflexión: ¿por qué, si Robert Galbraith es un sinónimo de J.K. Rowling, esa circunstancia está siendo divulgada, de hecho, es la primera frase en el perfil del autor en la solapa? ¿a qué jugamos? ¿a alter-egos, a antifaces que apenas le cubren a uno la cara pero dan el morbillo de ocultar los rasgos? Es obvio que J. K. Rowling no necesita dinero, pero ¿es que la agobia la inseguridad de obtener el mismo éxito en otras voces, en otros ámbitos? Puede que sea una cuestión de ego, puede (oh, me encantaría este concepto) que su pulsión creativa sea tan intensa que considere injusto (cualquiera que escriba aunque sea una línea en un comentario debería sentirse así) dejar que el mundo ignore lo que pasa por su cabeza. No sirva de crítica: sirva este comentario para compartir mi extrañeza. Con su fortuna, con su influencia, podría haber mantenido su anonimato y ver si este tal Galbraith pudiera ser, por puro mérito literario, un triunfador. Puede que sea su caché, y que la editorial haya necesitado recurrir a filtrar el dato por si el libro (como otras decenas de miles) pasara desapercibido.

Soy J. K. Rowling y voy a escribir uno (ya van tres) de esos libros que van a alejarme de ese estereotipo que me ha hecho inmensamente rica, voy a demostrarle al mundo que soy válida en otro registro. Pero sin pasarme: sé que nadie se creerá una nueva guisa demasiado sofisticada. No seré DeLillo ni Pynchon, tampoco Welsh o Amis. ¿Y si soy la nueva Stieg Larsson?

Bien; esto es un hándicap. Es un error esa elección. Puede que sea lo que le pide el cuerpo. Más libre que ella, más rica que sus editores y que muchísima gente, esa es una elección libre pero que no la va a llevar a los niveles de Harry Potter. Como si no fuera capaz de ser escritora para adultos, cosa que les pasa a unos cuantos, y no pasa nada. Comtadmelo a mí: soy padre de dos potterheads. Que no se tomarán nada bien que yo declare tan contundentemente que, fuera de su hábitat natural, Rowling/Galbraith se muestra tan poco convincente que nada me empuja a, superadas mis 70 potestativas páginas de oportunidad a un libro, tener la mínima voluntad de adentrarme a las que restan, que son más de 400. Sí: sin el respaldo del nombre, esta novela, de haberse publicado, sería carne de cajón de rebajas, de mesa de remate a 5 euros y de estante olvidado de librería de antiguo. No lo toméis, incondicionales, como un sacrilegio. Si en la vida uno tarde o temprano ha de comprender qué es lo que sabe hacer bien.
Y algo similar debe haber interpretado la autora. Después de varios años, parece que la saga va a contar con algunas entregas adicionales.

domingo, 16 de octubre de 2016

Jack Thorne, John Tiffany & J. K. Rowling: Harry Potter y el legado maldito

Idioma original: inglés
Título original: Harry Potter and the Cursed Child
Año de publicación: 2016
Traducción: Gemma Rovira Ortega
Valoración: imprescindible para potterheads, claro. Para el resto de muggles... que lean antes toda la saga.

Atención, potterheads del mundo, aviso importante: por si no lo sabéis ya (que supongo que sí), ésta no es la octava novela de la serie Harry Potter, escrita por J. K. Rowling. Repito: no es una novela de Harry Potter. O puede que no lo sea, pero sí. O viceversa... Veamos: para empezar, no es una novela, sino una obra de teatro que está siendo representada en Londres desde este verano. Pero, para qué engañarnos, puede ser leída como una novela... Punto dos: no está escrita por J. K. Rowling, aunque sí es de ella la idea original y parece que ha participado activamente en el proceso de creación. Por último, aunque los protagonistas de la historia son en realidad Albus Severus Potter, segundo hijo de Harry y Ginny  -al que sin duda conocen ya los seguidores de la serie, por el epílogo de la misma- y su amigo Scorpius, hijo de Draco Malfoy (¿en esa familia no sabían poner nombres normales?), lo cierto es que también aparece, y mucho, el mismo Harry, así como Ron, Hermione, Ginny y Draco, todos con unos años y es de suponer que unos kilitos más (sólo falta por aparecer, maldición, el gran Neville Longbottom, el verdadero héroe de toda la saga). Así que, si lo pensamos bien y con cierta apertura de miras, va a resultar que sí, sea novela o no, sí que es el octavo libro de Harry Potter... ¡Albricias!

La historia, de hecho, comienza exactamente donde acababa la última novela: en el andén 9 y 3/4 la estación de King Cross, cuando Harry y Ginny acuden para despedir a sus hijos, especialmente a Albus, que va a pasar su primer curso en Hogwarts. A diferencia de su hermano James, Albus es un chaval más retraído e inseguro y temeroso de lo que se puede encontrar en el colegio. Para más complicación, se hace amigo enseguida justamente del niño que, en principio, menos parece convenirle y según pasan los años, la relación con su padre se va volviendo cada vez más complicada. Como era de esperar, acaba metiéndose en follones con resultados inesperados e incontrolables (como es típico con los adolescentes, claro, pero con la diferencia de que los muggles díscolos se pueden emborrachar, pelear o fumar porros y los jóvenes magos, además de todo eso, liarla parda con sus poderes). En realidad, más que las propias aventuras que viven los personajes de la historia, el verdadero tema de la misma es lo espinosa que puede ser la relación paterno-filial, tanto por un lado como por el otro: la dificultad de acertar en lo de ser padre (algo que no se enseña en ninguna escuela de magia) y la no menos complicada carga de ser un hijo que hereda buena parte de las circunstancias, tribulaciones y hasta desgarros de tus progenitores. También trata de la imposibilidad o incluso inconveniencia de arreglar los errores del pasado; la necesidad de asumirlos, por dolorosos que sean, como una parte de nosotros mismos.

Pero no nos pongamos solemnes; lo importante aquí es la cantidad de disfrute que nos puede proporcionar este libro gracias al reencuentro con unos personajes muy queridos para tantos lectores y la continuación de sus aventuras en un mundo mágico, aunque tsmbién ominoso, que discurre en paralelo a nuestro infinitamente más pedestre mundo muggle. Pese a no tratarse de una novela, la lectura se hace de lo más amena y desenvuelta, debido a estar compuesta de multitud de escenas cortas y, como es lógico, a base de diálogos. Por cierto, he de reconocer que no soy un gran conocedor de las limitaciones o características del arte dramático (de hecho, ésta es mi primera reseña de una obra de teatro, lo que no deja de resultarme curioso), pero sospecho que tiene que haber resultado complicado llevar a las tablas una obra con tantas escenas, que se desarrollan en muchas ambientaciones diferentes. Casi se diría que se ha escrito pensando ya en el guión de una película que, sin duda, antes o después se realizará...

Da lo mismo; en cualquier caso, este libro, esta obra de teatro, no deja de ser ante todo una nueva fuente de deleite, una causa de enorme placer para los innumerables potterheads -y no potterheads, caramba, con un poco de buena voluntad- repartidos por el mundo. Y prestos a disfrutar de nuevo con las aventuras y desventuras de sus magos favoritos. Aunque, para ser sinceros... ¿hay otros que se les puedan comparar? ; )

Otros libros de J.K. Rowling reseñados en ULAD: Heptalogía de Harry Potter, Animales fantásticos y dónde encontrarlos

lunes, 14 de diciembre de 2015

Zoom: Animales fantásticos y dónde encontrarlos de J.K. Rowling

Idioma original: inglés
Título original: Fantastic Beasts & Where to Find Them
Año de publicación: 2010
Traducción: Alicia Dellepiane
Valoración: Está bien, para muggles; pero imprescindible para magos y potterheads


¿Quién no ha querido tener de mascota a un puffskein?¿O ha soñado con poseer una capa de invisibilidad trenzada con pelo de demiguise?¿O ha tenido pesadillas por culpa de las agromántulas? ¿Cómo?; ¿que no les uena ninguno de esos animales?¿Qué hay, entonces, de las quimeras, los hipogrifos y centauros?; ¿gnomos, trolls, leprechaums, hadas...?¿Los yetis? Seguro que eso ya sí, ¿verdad? (por no hablar de los celebérrimos dragones)... animales fantásticos todos, como indica el título del libro. Aunque puede que lo sean para nosotros, los simples muggles -porque doy por hecho que la mayoría de los que leen este blog son también muggles, como un servidor-, pero no para los magos, que no sólo conviven con estos animales, sino que les protegen y ocultan de miradas profanas -aunque en más de un caso, también se ven obligados a protegerse ellos de los bichos... digo, bestias... bueno, lo que sean-; para conocerlos, en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería se estudia este libro, obra de Newt Scamander, funcionario del departamento de Regulación y Control de las criaturas Mágicas, del Ministerio de Magia.

Se trata de una obra eminentemente práctica, por tanto: aprenderemos aquí los hábitos del ashwinder, a defendernos de un pogrebin ruso y el curioso origen del quintaped. O a distinguir entre un Colacuerno húngaro o un Galés Verde común (aparte del color, se entiende). Pero también es un libro de lo más ameno y divertido, que encantará, sin duda, a los potterheads y no decepcionará a quien no lo sea, que puede estar seguro de que pasará un rato entretenido y hasta delicioso leyéndolo. Además, conviene estar al corriente del contenido de esta obrita, no sólo para evitar las travesuras de los duendecillos o las mordeduras de los plimpys de agua, sino, sobre todo, porque en ella se basa uno de los estrenos cinematográficos que podemos prever más publicitados del próximo 2016, primera parte, al parecer, de una nueva trilogía de la "saga Potter" (pero sin Harry, Ron Weasley o Hermione, me temo...). Cómo conseguirán sacar tres largometrajes basándose en un librito de poco más de 50 páginas es todo un misterio para mí, pero bueno, si se pudo hacer a partir de El hobbit, supongo que puede repetirse la jugada... Más aún si se trata, como es el caso, de cosa de magia.

O, mejor dicho, magia es lo que nos hará falta a nosotros para librarnos del asedio mediático, así que, para qué resistirnos: mejor relajarnos y disfrutar...



También de J. K. Rowling en Un Libro al DíaLa heptalogía de Harry Potter, Harry Potter y el legado maldito

lunes, 27 de julio de 2015

R. J. Palacio: La historia de Julian

Idioma original: inglés
Título original: The Julian Chapter
Año de publicación: 2014
Traducción: Imma Falcó (traducción al catalán, en que lo he leído: pero está traducido también al español)
Valoración: yo de mayor quiero ser J.K. Rowling

Qué resignada es la vida de los reseñadores de la web: condenados a oscilar entre el ¡otro libro de este tío! y el ¿y a este quién lo conoce? Por tanto, abocados a escarbar entre pilas y pilas virtuales en busca de algo con que sorprender al respetable aunque sea a base de, a veces, tragarse algún que otro sapo. Y mi condición de residente en Catalunya y en las cercanías de Sant Jordi no es que lo mitigue demasiado: una jornada entregada a los grandes grupos editoriales, a las traducciones oportunistas, y al aluvión de escritores mediáticos pertrechados con un arsenal de bolis para firmar sus productos  digo libros.

Entonces no ha de ser raro que me vea así, reseñando, como para epatar, un libro que anda por casa porque le han pedido a mi hijo que haga un trabajo sobre él. Pero que, curioso, no está en las secciones de literatura infantil o juvenil de la biblioteca. Poderoso anzuelo para mi insana curiosidad. Y segunda parte de una de esas sagas, parece, omnipresentes, de esas series con las que, me temo, muchos escritores aspiran al efecto Rowling, ese por el cual una escritora que acumulaba rechazos acaba acumulando millones en su cuenta bancaria. Si hasta la autora opta por el jueguecito de las dos iniciales antes del apellido.

La historia de Julian se lee en tres cuartos de hora y se desvanece en algo así como en otra media hora adicional. No he leido la primera parte, aviso, pero el tono moralizante y ejemplarizante imagino que debe ser similar. Se trata de darle la vuelta al calcetín de los comportamientos inmaduros de los pre-adolescentes hasta que, zas, se encuentra el pretexto o el complemento ideal para convertirlos en sustancia de una especie de sopa aleccionante de algo sobre lo que, se supone, los adultos no necesitamos lecciones. Para mi estúpida preconcepción (la de que los libros de este género suelen ser libros de adultos sin sexo, drogas ni alcohol), bien prontito se lee la sonora palabra mierda, pero se trata de empaquetarlo todo para conseguir un cóctel asequible, que evite lo cursi, pero que al final sea vendible. Julian es un niño de casa bien que acude a una cara (40.000 $ de matrícula anual) escuela neoyorquina. Un día es convocado para que, junto a otros compañeros, haga los honores de grupo de acogida y bienvenida a August, niño aquejado de una terrible malformación en la cara. A Julian esto le causa un problema, una especie de rechazo que acaba con el angelito metiéndose con August (el débil) en una especie de acoso que termina con su expulsión del colegio.

La tímida sorpresa que resolverá el libro y dejará, más o menos, las cosas en su sitio, no voy a desvelarla. Solo diré dos palabras: efecto Godwin. 
Dicho lo cual, como decimos en mi tierra, ya estamos todos. Niño malo, niño bueno pero marginado, padres que no se enteran, miembros docentes que se equivocan pero corrigen, abuelita europea, vacaciones en París, y bla bla bla. Facilito, comprensible, todo atadito. No le exijáis más a un libro así. Seguro que si a vuestros hijos se lo piden para el colegio y le echáis un vistazo opinaréis algo parecido. La autora ya está mirándose la mansión en los Hamptons que se va a comprar con la tercera parte. Con mi dinero que no cuente.

miércoles, 16 de abril de 2014

Biografías lectoras: ganadores (y 3)

Disclaimer: algunos títulos han sido mínimamente modificados (artículos o número) para lograr coherencia gramatical, pero son fácilmente reconocibles. El lenguaje soez es una exigencia del guión.


Aunque a los 25 años probablemente haya más pretenciosidad que sabiduría real, un cuarto de siglo es un tiempo decente para hacer cuentas de lo crecido. Si físicamente somos lo que comemos, intelectualmente somos lo que leemos.


Lo primero que nos mueve a descubrir nuestro entorno es la fantasía, los orcos y los hobbits de El señor de los anillos (Tolkien) y los magos de Harry Potter (J. K. Rowling) me trasladaron desde pequeño a ese mundo imaginario. Pero a medida que nos enfrentamos al mundo descubrimos que la realidad está muy lejos de esa fantasía y necesitamos nuevas herramientas para interpretar esa realidad que nos abruma. Descubrimos poco a poco la incompetencia de algunos Estúpidos hombres blancos (Michael Moore) y nos preguntamos ¿Qué han hecho con mi país, tío? (ídem). Te vas dando cuenta poco a poco del Desprestige (Catalán Deus) de muchos políticos y no queda más remedio que oponer Resistencia (Rosa Aneiros) llevando siempre A estrela na palabra (X. M. Beiras). A veces es necesario posicionarse En defensa de la intolerancia (Slavoj Zizek) para combatir los sofismas que se nos presentan como Los diez mandamientos del siglo XXI (Fernando Sabater). Y así, cuando estás Bajo el culo del sapo [expresión húngara: “estar jodido”] (Tibor Fisher) te das cuenta de que rebelarse es una obligación.


Y aunque a los 25 años parece que O sol do verán (Carlos Casares) empieza a ponerse y quedan atrás los tiempos en que capeábamos con entusiasmo La sombra del viento (Carlos Ruiz Zafón), siempre quedará alguna Lolita (Nabokov) en el recuerdo que nos despertará una pícara sonrisa. Recordaremos con rubor las Erecciones, eyaculaciones y exhibiciones (Bukowski) que todos tuvimos. Y aunque no soy una Máquina de follar (ídem) puedo decir que quise a algunas Mujeres (ídem). Hay una edad en la que todo está por descubrir, en la que solo queremos unas eternas vacaciones en Lanzarote (Houellebecq), hacer todas las locuras que queramos, y Que nos juzguen los perros, si pueden (Paul M. Marchand).


Pero la vida no es una eterna Esmorga [“juerga” en gallego] (Blanco Amor). Existen demasiadas Ciudades de la alegría (Dominique Lapierre) donde ésta solo se encuentra escondida tras la miseria. Es imprescindible escuchar esas Voces robadas (Zlata Filipovic et al.) que Cuando un árbol cae (Isabel Núñez) se quedan en silencio o, mejor dicho, silenciadas. Es necesario leer esas Postales que desde la tumba (Emir Suljagic) nos envían desesperadamente los olvidados. Lugares donde se ha producido La destrucción del alma (Janja Bec) aunque aparentemente los verdugos No matarían ni una mosca (Slavenka Drakulic). Todas esas personas que vagaron Sin destino (Imre Kertész), y cuyo objetivo en esta tierra fue Vivir para contarla (Primo Levi), que lucharon, para quién sabe si encontrar, al final de su vida, la Liberación (Sándor Márai).

Pero en El país de las últimas cosas (Auster), siempre encontraremos alguna Tentación (Janos Székely) en la que caer, algún Tokio Blues (Murakami) que nos acaricie el alma o Ciento volando de catorce (Sabina) sonetos que nos escupan sus agridulces verdades a la cara.


Y aunque probablemente queden muchas letras en el tintero, y aunque no están todos los que son, sí son todos los que están. Perdónenme los eruditos por obviar a Shakespeare o Cervantes, quien esté en desacuerdo, que venga a corregirme de Oxford, amén (Carlos Reigosa).

viernes, 4 de febrero de 2011

Escritores en Twitter

Como en otros ámbitos, también en las "relaciones públicas" internet está contribuyendo a disminuir los intermediarios. El contacto entre escritores y público, hasta hace poco, estaba limitado a firmas de libros, ferias y otros eventos sociales o culturales organizados por editoriales, agentes o instituciones. Ahora, gracias a Twitter o (en menor medida) a facebook, los autores (como los cantantes, los directores de cine, los chefs, los futbolistas) tiene una ocasión única para entrar en contacto directo con su público, recibir sus opiniones, sus comentarios, sus elogios y sus críticas, y responder a ellas, si quieren.

Y sin embargo, da la impresión de que no son muchos los escritores consagrados que se han lanzado a aprovechar esta oportunidad. No desde luego en España, donde el escritor-twittero más destacado y activo es Arturo Pérez-Reverte (fue famosa la polémica provocada por sus tuits sobre la despedida del ministro Moratinos). En cambio, otros escritores que sí han utilizado internet como medio de promoción y contacto, como Espido Freire, Juan José Millás o Lucía Echebarría, se mantienen alejados del mundillo twitter, al menos por ahora.

Pero tampoco en el panorama internacional son mayoría los escritores twitteros: por ahora, hemos conseguido localizar a Margaret Atwood, Paulo Coelho, Anne Rice, Neil Gaiman, Alejandro Jodorowsky, Chuck Palahniuk o Bret Easton Ellis. J. K. Rowling, la autora de Harry Potter, tiene cuenta en twitter, pero desde hace año y medio solo la utiliza para confirmar que realmente se trata de ella, pero que ahora mismo no tiene tiempo de tuitear nada. Aquí hay otra lista más extensa de escritores en twitter, pero yo, sinceramente, no conozco casi a ninguno.

Entonces, ¿a qué se debe esta ausencia de escritores en twitter? Porque en otras áreas (humoristas, cantantes, actores) tengo la impresión de que está bastante más extendido. ¿Es que el mundo de las letras es especialmente refractario a las innovaciones tecnológicas? ¿Influye la edad de la mayoría de los escritores consagrados, ya talluditos? ¿Son los agentes quienes les desaconsejan este tipo de contacto directo? ¿Tienen los escritores miedo a la pérdida de tiempo que conlleva mantener una cuenta de twitter verdaderamente activa? ¿O es que los escritores se consideran demasiado importantes para mezclarse directamente con su público directamente y sin filtros?

¿Conocéis vosotros algún otro escritor, español o extranjero, que esté en Twitter?

viernes, 31 de diciembre de 2010

Balance literario del 2010

Pues sí, ya se termina el año, y como todos los finales de año, es momento de hacer balance y propósito de enmienda; pero como nosotros andamos justos de fuerza de voluntad, nos quedamos en la primera parte, o sea, en echar la vista atrás y resumir lo que nos han dado, literariamente hablando, estos útimos 12 meses. Por supuesto, este es nuestro balance; si nos olvidamos de algo, o si no estáis de acuerdo con nosotros en algún punto, ahí tenéis los comentarios a vuestra disposición.

En fin, así ha sido el 2010 literario que se nos está yendo:
  • En primer lugar, ha sido un año sin grandes booms comerciales: ningún Stieg Larsson, Dan Brown o J. K. Rowling en el horizonte (aparte, claro, de los Larsson, Brown y Rowling que ya conocíamos). Eso sí, 2010 nos ha dejado algunas publicaciones esperadas, que habrá que leer con atención: Némesis de Philip Roth; El sueño del celta de Vargas Llosa; El cementerio de Praga de Umberto Eco...
  • En general, 2010 ha sido un año de pobres ventas, lo que ha puesto en aprietos a más de una editorial y librería. Los editores en España le han echado la culpa a la piratería (cómo no), pero las causas son mucho más complejas, evidentemente, y tienen no poco que ver con la crisis general que afecta a todos los sectores.
  • Sí que es verdad que, como dicen los editores, este ha sido el año en el que el libro electrónico se ha convertido en una realidad en España, al menos entre el sector de la población que ya consumía asiduamente libros en papel. Eso sí, el volumen de ventas de libros electrónicos seguirá siendo ridículo en nuestro país (y en el conjunto de países de habla hispana) mientras no haya un catálogo y unos canales de distribución mínimamente aceptables.
  • Este año se conmemoraba el centenario del nacimiento de Miguel Hernández, pero se ha conmemorado menos de lo que a algunos nos gustaría. Nada que ver, por ejemplo, con las celebraciones del "año Lorca". ¿Será, a lo mejor, porque Miguel Hernández fue un escritor con un compromiso político evidente y vitalicio?
  • 2010 ha sido también el año en el que el Nobel ha vuelto a reconocer a un autor en lengua española: el peruano Mario Vargas Llosa, autor, entre otras, de Conversación en la Catedral, La ciudad y los perros o La fiesta del chivo.
  • En el 2010 nos han dejado varios escritores irreemplazables, como Alan Sillitoe (autor de La soledad del corredor de fondo), J. D. Salinger, José Saramago o Miguel Delibes. En un plano más íntimo, este año está trágicamente marcado por la desaparición de Sergio Oiarzabal, grandísimo poeta bilbaíno y amigo personal de varios de los que hacemos este blog.
  • Y por terminar mirándonos un poco al ombligo, podríamos decir que este año ha sido también el de la consolidación de "Un libro al día": prácticamente hemos duplicado nuestras visitas mensuales (mças de 17.000 este último mes); estamos en facebook y twitter; hemos aumentado en número de colaboradores fijos y ocasionales, y hemos publicado exactamente 365 entradas, sin fallar un día, hasta hacer un total de 671 desde que abrimos el blog. Y tenemos intención de seguir dando guerra durante 2011.
Como siempre, gracias a todos por compartir con nosotros el 2010, y la pasión por los libros y la literatura. Esperamos que lo sigáis haciendo, también el año que viene...