domingo, 30 de septiembre de 2012

Érik Orsenna: El cartógrafo de Lisboa

Idioma original: francés
Título original: L'entreprise des Indes
Año de publicación: 2010
Valoración: recomendable

Desde que vivo en Lisboa, por motivos evidentes, tengo cierta debilidad por libros que contienen la palabra Lisboa en el título, como Tren nocturno a Lisboa o El invierno en Lisboa; y ahora esta. La verdad es que no sabía nada ni de la obra ni de su autor (Érik Orsenna, seudónimo de Érik Arnoult, un escritor y político bastante conocido en Francia, por lo que he descubierto después).

Leído el libro, se trata de una reconstrucción, entre histórica y fantástica, de los años previos al viaje de Cristóbal Colón a América, contado por su hermano, Bartolomé Colón, cartógrafo primero, navegante después, y gobernador por último, en el momento de iniciarse la novela. A través de un relato en flashback (Bartolomé cuenta su vida a dos clérigos, Fray Bartolomé de las Casas entre ellos), se reconstruye la vida de los dos hermanos, por separado y juntos, hasta que se embarcan con destino al continente americano.

Lo mejor, en mi opinión (aunque puede ser una deformación mía), es la reconstrucción histórica del Lisboa del siglo XV, con sus olores, sus oficios, sus personajes, su sobrecarga de maravillas llegadas de la ruta de las Indias... Hay una escena, por ejemplo, en la que se describe cómo los funcionarios reales no dan abasto para nombrar todas las plantas, animales y objetos que se descargan a diario en el puerto de Lisboa. Cualquier persona, incluso quien nunca haya vivido en Lisboa, se enamora de la ciudad junto con Bartolomé, y querría poder vivir en ella aunque fuera un día. (Por supuesto, la Lisboa del 1400 poco tiene que ver con la Lisboa actual, casi totalmente reconstruida después del terremoto de 1755).

Algo que me ha gustado menos, aunque sin que pueda decir directamente que sea un defecto, es la tendencia de Orsenna al collage: entre la narración de Bartolomé Colón se intercalan otras historias, anécdotas, leyendas, cuentos que pueden contribuir a formar el ambiente del relato, pero que también distraen y a veces dan una cierta sensación de estar de relleno.

Se trata, por tanto, de una novela histórica, pero no en el sentido habitual a lo Walter Scott: Orsenna renuncia a cualquier épica y solo reserva cierto romanticismo en el personaje de Colón, presentado aquí como un elegido, un Mesías autoproclamado. No es la novela definitiva sobre Cristóbal Colón, pero es una buena novela; y mejor todavía para los enamorados de Lisboa.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Samanta Schweblin: Pájaros en la boca

Idioma original: español
Año de publicación: 2010
Valoración: muy recomendable


Pretendía iniciar esta reseña afirmando que no suelo leer libros de relatos. No por nada en especial, la verdad. Pero es cierto que leo más novela y poesía. Sin embargo, he revisado mis reseñas y resulta que este año han pasado por mis manos más libros de relatos de lo habitual. De autores de diversas nacionalidades que escriben relatos muy diferentes, eso sí. Lo que también es verdad es que sólo a uno de esos libros le he puesto un "muy recomendable" y que hoy, contra todo pronóstico, vuelvo a hacer lo mismo.

Porque estamos ante un libro de relatos que bien podía haber sido escrito por Cortázar –o Kafka, sin ir más lejos–. Samanta Schweblin escribe bien –no; escribe muy bien– y aborda la irrealidad con tanta naturalidad y con tanta calidad que nos la creemos desde la primera línea. No hace falta, como sucede a veces, leer un par de relatos hasta cogerle el tranquillo y dejarse llevar; ella lo consigue desde la primera página y no nos suelta hasta que llega el punto final de cada cuento, que siempre nos deja con la boca abierta y con ganas de más.

Schweblin nos habla de novias despechadas, de un hombre que asesina a su mujer, de un embarazo que se revierte, de matar un perro, de Papá Noel, de un hombre que pinta coreanos cuya cabeza es golpeada contra el suelo... mientras juega con el estilo, los narradores... y, por supuesto, con el lector, que nunca sabe qué se va a encontrar a continuación. 

Lo más interesante –en mi opinión– de esta autora es la inquietud, el "mal rollo", el sé-que-algo-pasa-y-no-sé-si-quiero-saber-qué-es con los que viste sus historias. Un sentimiento que siempre está presente y que, tras dieciocho relatos y poco más de 200 páginas, nos invade y nos sabe a poco, y nos deja con las ganas de buscar más libros suyos y devorarlos sin piedad.

viernes, 28 de septiembre de 2012

A. M. Homes: La hija de la amante

Título original: The Mistress's daughter
Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 2007
Valoración: Está bien

Casi nada sabía yo de Amy Michael Homes antes de recalar en esta novela suya que es, adelantémoslo ya, autobiográfica. Sólamente había leído de ella un terrible e inclasificable relato llamado Una muñeca de carne y hueso, donde somete a mi querida muñeca Barbie a una serie infinita de vejaciones.

Pues bien, lo dicho, sin saber casi nada de A. M. Homes, pero sí que no me gustaba nada cómo había tratado a Barbie en uno de sus cuentos, cogí de la biblioteca La hija de la amante. Y tras su lectura y la consulta de las solapas del ejemplar y de algunas páginas de Internet, supe mucho más de la controvertida autora.

Homes se trata de una mujer norteamericana nacida en los 60, hija adoptiva de un matrimonio judío que le dio una esmerada educación, y autora respetada por la crítica que con menos de treinta años inició su prometedora carrera literaria. Sus libros muestran personajes peculiares, atormentados, viciosos, sean ya marginales o de clase social elevada, pero siempre con mucho que ocultar o callar, y tampoco hace ascos a escenas y expresiones explícitamente sexuales, incluso escatológicas. Toda una bad-girl literaria, como la definió, más o menos, ahora no recuerdo quién...

En La hija de la amante la escritora narra algo que le pasó realmente, aunque de primeras su argumento parezca el de una peli-de-después-de-comer: con treinta y un años conoció a sus padres biológicos, una complicada mujer que se quedó embarazada a los veintidós de un tipo rico que no quería nada serio con ella, y el tipo rico en cuestión, soberbio y deslenguado, y que incluso obliga a su presunta hija biológica a hacerse las pruebas del ADN...

Y aunque, como ya he dicho, el argumento parezca muy cutre-peliculero, son la peculiar forma de escribir de Homes y los tintes surrealistas que envuelven a algo que sucedió realmente, los factores que hacen de ésta una novela especial. Porque la escritora, sin explayarse demasiado y con expresiones y tonos entre ásperos y cartesianos, describe, de forma magistral, a los personajes de la trama y los sentimientos de desamparo y confusión que la embargan de forma suavemente asfixiante.

En fin, que con unas cuantas pinceladas crudas y sin florituras, Amy Michael logra: que aprehendamos la penosa esencia de esa desgraciada a cuya hija abandonada le cuesta horrores comprender y perdonar; que veamos a ese padre cuasi amoral (incluso la autora incluye en la trama cierta fantasía de incesto que encajada en el contexto no parece en absoluto gratuita); que sintamos cierta indiferencia hacia esos padres biológicos algo desorientados y, sobre todo y ante todo,que empaticemos con la ¿heroína-víctima?, una mujer hecha y derecha a la que ponen el mundo del revés justo cuando comienza a degustar las mieles del éxito.

Coloco, por tanto, un digno Está bien a esta novela, que sin ser ninguna maravilla amargante, de esas que retuercen estómagos y lacrimales, ni tampoco una pieza inolvidable, de esas que consiguen que sus personajes revoloteen por nuestras cabezas durante meses e incluso años, es digna e interesante; diferente y una buena forma de conocer a Homes. Dicen que su El fin de Alice está muy bien, y que su La seguridad de los objetos, con adaptación al cine, también.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Luis Gutiérrez Maluenda: Ruido de cañerías


Idioma original: español
Año de publicación: 2012
Valoración: se deja leer

Normalmente no me paro mucho a pensar en el género de los libros que reseño: tengo cierta filia por la ficción contemporánea,  pero eso precisamente no es que sea acotar mucho. Entonces, reseñar un libro en cuya portada ya luce una etiqueta que dice novela negra, debo reconocer que me condiciona algo: no es un prejuicio, por eso. Es simplemente un pilotito, click, que se enciende en un rincón mientras lo leo y que me mantiene atento por si ese género requiriera otro tipo de actitud por parte del lector: no plantear grandes exigencias en las formas a cambio de exigir un cierto brillo de originalidad en el fondo, o sea, sacrificar trascendencia literaria en aras de sustancia en la trama.
Apenas unos párrafos iniciales ya sitúan la narración en territorios algo familiares: la Barcelona de estos días, las calles húmedas y oscuras del barrio del Raval, un detective privado, personaje de otros libros del autor, de existencia azarosa y con cierta (bueno, ciertísima) fijación por el whisky. Mujeres que entran y salen, alguna de ellas, claro, de turbadora e inquietante belleza, alguna de ellas, claro, relacionada con submundos, Pronto, demasiado pronto, las referencias más obvias y cercanas están aflorando, restringidas al género o ya más globales: Vázquez Montalbán, sobre todo, pero también Marsé o Calvo o Casavella o cualquiera de los muchos escritores barceloneses que han situado misterios gravitando en esa estereotipada dicotomía urbana del barrio pobre con sus callejuelas y el barrio rico con sus mansiones, esos ámbitos que en las grandes ciudades delimita un par de calles o el cruce de una avenida. El estilo de Gutiérrez Maluenda no tiene pretensión alguna: muy lejos de eso, con un tono a veces algo ingenuo, se limita a una narración en primera persona, a una crónica desde el punto de vista del detective, protagonista absoluto, presente en todas las páginas. La historia, parece, y repito, es lo importante en estas novelas. Su credibilidad y su coherencia. Y aquí también ha optado el autor por riesgos mínimos: un presidente del Barça con ambición política dentro de los ámbitos nacionalistas, involucrado en crímenes que se resuelven con demasiada facilidad. Hasta la descripción física que hace del personaje hace que cualquiera le ponga nombre y apellido. Alguna insinuación de trama politica y de corruptelas para alcanzar el poder. Un libro entretenido, al que no cabe pedir gran cosa: pasar el rato, mantener algún mínimo de suspense hasta un límite razonable, no complicarlo más de lo debido, pero que, insisto, no sé si corresponde valorarlo con parámetros diferentes a los acostumbrados aquí. Como novela negra, no me pronuncio: demasiado alejado de los grandes clásicos. Como literatura, demasiado justito.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Iñaki Irasizabal: Las ranas mueren de verdad

Idioma original: euskera
Título original: Igelak benetan hiltzen dira
Año de publicación: 2012
Valoración: está bien





Una niña desaparece en un pequeño pueblo costero. Enseguida se organiza una cuadrilla de búsqueda y el pueblo entero se esfuerza por encontrar a la pequeña, pero todo intento resulta infructuoso. Así, a pesar de realizar varias detenciones e interrogar a algún que otro sospechoso, la policía no tiene más remedio que tirar la toalla unas semanas después de la desaparición y concentrarse en otros casos.

Sin embargo, la gente del pueblo –y, en especial, la familia de la niña– no puede olvidar lo que ha sucedido ni el impacto que esa desaparición ha tenido en su existencia, por lo que el padre de la pequeña empieza a investigar por su cuenta y a hacer preguntas, causando una serie de sucesos que tendrán graves e inesperadas consecuencias en las vidas de los habitantes del pueblo.

Que éste no es el primer libro de Irasizabal es algo que se advierte desde la primera página, pues el autor sabe perfectamente lo que quiere contar y adónde quiere llevarnos. Así, utiliza un estilo sencillo y sin demasiados artilugios para desarrollar una historia que es en realidad un compendio de diversas subtramas interrelacionadas: la vida de los familiares de la pequeña desaparecida, de varios jóvenes del pueblo, de otros sospechosos... pero también del narrador, un profesor que se encarga de contar la historia principal mientras nos hace partícipes, también, de su relación con su novia.

El fallo que le veo a este libro, precisamente, es que el autor cuente qué pasa con su vida amorosa. Tenemos ante nosotros una novela en la que se analiza cómo cambia la vida después de una desgracia (no ya sólo la de los afectados directamente con ella, sino también la de aquellos que en mayor o menor medida se relacionan con los primeros) y cómo inocentes acciones pueden tener gravísimas consecuencias, y ahí el autor consigue lo que pretende: construye una historia redonda, correcta y que deja los cabos sueltos necesarios para resultar creíble y realista y, al mismo tiempo, nos habla de esta relación que no sabemos muy bien cómo encaja dentro de todo lo demás. Pues no se puede decir que estorbe la acción principal, pero sin duda no aporta nada especial. 

En cualquier caso y a pesar de este detalle al que no le veo sentido, se puede decir que la novela está bien. Resulta entretenida y emocionante y se lee de una sentada (no llega a las 115 páginas), así que es perfecta para llenar una jornada.

martes, 25 de septiembre de 2012

Ray Loriga : El hombre que inventó Manhattan

Idioma original: español
Año de publicación: 2004
Valoración: decepcionante

#RayLorigafacts /1. Sus abogados finalmente no pedirán la pena de muerte para el fotógrafo que le tomó una imagen limpio y sonriente.
#RayLorigafacts /2. Es mentira que esté picado con Johnny Depp por quien aguanta más tiempo sin lavarse el pelo. De hecho, no conoce a Johnny Depp.
#RayLorigafacts /3. Pidió ser admitido en el Chelsea Hotel. Luego pidió ser expulsado. Luego pidió volver, para poder suicidarse en una de sus habitaciones.

¿Y por qué cargo de esta manera contra Ray Loriga? (su nombre real no es Ray, por cierto). ¿Por qué saco un partido algo sesgado del hecho de saber o especular sobre su vida?.

Algunos párrafos de este libro pueden ayudar a responder:

"Sin embargo, en los últimos tiempos -¿días?, ¿meses?- Laura cautela mostraba ante su propia belleza."

"Era el año 1945, Molly tenía diecisiete y esa ligera bruma en la cabeza y en los ojos que tienen las chicas al llegar a Manhattan, todo podía ser. Pero no fue."

"No era muy alto y tenía las manos pequeñas y aunque no era guapo de una manera vulgar... para qué engañarse, la verdad es que era guapo a rabiar y sin embargo: 'No es eso -se decía Simonetta- hay algo más.'."

"Gran carcajada. Silencio. Pasa un ángel y enseguida Fernando se ha cambiado de sitio y está ya tan cerca de mi hermana que una palabra suya bastará para sanarla."

"'Qué maravilla', se dice entonces, si es que los ratones se dicen algo (probablemente no, pero qué más da, si nosotros tampoco nos decimos nunca nada fuera del absurdo mundo de la literatura) y echa a correr entre la hierba."

Si bien yo añadiría a la respuesta:

Pues porque cada línea de esta colección de relatos parece querer insistir en el mismo objetivo. Que quien los escribe conoce NY, que vive allí y conoce los cruces de sus calles, la ubicación de todos los lugares de cierto peregrinaje underground. Que no puede pasar por alto esa circunstancia en cada uno de los relatos, como si ese puro alarde lo elevara de narrador a testigo directo, a elemento catalizador necesario en las reacciones. Esa es la enorme pega de la que este libro no puede desprenderse en ninguna página: la necesidad de Loriga de epatar, de impresionar y restregar por la cara su circunstancia personal: que no es para tanto, un escritor afincado en NY, con pretensiones de malditismo, con miles de influencias asimiladas de las más diversas maneras, rebosante de ellas hasta el punto de que, en vez de empujarlo, lo acaban lastrando.
El libro en su integridad parece una de esas horribles camisetas de I was there: estuve en Central Park, estuve en el edificio Dakota, estuve en el hotel Chelsea, en todos esos cruces de calles, en todos esos montones de rincones. Estuve en muchos bares en los que, nada más entrar y sentarme, pensé : "esto va para el libro". Y con enormes pretensiones de, a través de cortas historias, mostrar un mensaje trascendente sobre la ciudad más célebre del mundo, que es como decir sobre el mundo entero.
Leer en la contraportada del libro una reseña que lo compara con Houellebecq o Murakami me hace tener ganas de ajustar las cuentas a más de un crítico. Yo añadiría muchos otros, pero no para compararlo: para verificar como copia sus personajes, como fusila no sus frases o sus párrafos, sino eso tan inespecífico que es el espíritu literario: Carver, Salinger, Auster, Burroughs, Pynchon. Que Loriga es un gran lector, al menos, nos queda claro. Que ello se traduzca en un mínimo de talento, en el mínimo que se sostenga a la altura de su estudiada y atormentada imagen, eso es harina de otro costal. Intentando tejer relatos sutilmente relacionados como Carver, por ejemplo, pero dejándolos inacabados, en su gran mayoría, o, los que sí, quedando en toscos apuntes de pretendida novela negra con una pesada aura de misticismo. Las últimas treinta páginas, en un libro que no llega a las 200, son interminables, a medida que uno se da cuenta de que las tramas no se resuelven y que todo acabará resultando un banal entretenimiento con pretensiones teórica, y fallidamente, esteticistas.

lunes, 24 de septiembre de 2012

George Simenon: El ahorcado de la iglesia

Idioma original: francés
Título original: Le pendu de Saint-Pholien
Año de publicación: 1931
Valoración: está bien

Hace (demasiados) años, cuando en el colegio intentaban enseñarnos a "relacionarnos de una forma saludable con el alcohol" (sic) nos hablaban de usar "espaciadores": bebidas sin alcohol intercaladas en medio de las bebidas alcohólicas, para no terminar en coma etílico. No les hacíamos ni caso, claro, pero esa no es la cuestión: a lo que iba es a que yo ahora hago algo parecido, pero con novelas. Entre una novela exigente y otra, o en medio de una novela verdaderamente exigente, me meto con algo más ligero: una novela policiaca, o de terror, o de Terry Pratchett. La novela verdaderamente exigente, en este caso, es Contraluz, de Thomas Pynchon (habrá reseña); y el "espaciador", obviamente, Simenon y su comisario Maigret.

Simenon es casi contemporáneo de Agatha Christie, y sin embargo sus novelas tienen un aire muy distinto. No hay en las novelas del comisario Maigret (por las que Simenon es justamente famoso) no encontramos esos ambientes cerrados, llenos de secretos y sospechas que caracterizan las novelas de Hércules Poirot, por ejemplo. Maigret es un detective de la gran ciudad, París (aunque también viaje en muchas de sus novelas) y Simenon es un autor mucho más costumbrista que Christie, e interesado por ambientes mucho más diversos.

Esta obra en concreto, El ahorcado de la iglesia, es una de las primeras de la serie de Maigret. Quizás de ahí nazca su sencillez narrativa, y su estructura casi lineal. Comienza la novela con un misterio, como debe ser (un joven se suicida con un disparo en la boca después de que Maigret le "robe" una maleta sospechosa), y a partir de ese momento Maigret comenzará su resolución, acumulando pistas en diversas ciudades europeas y haciéndose cada vez más enemigos.

Sin llegar a ser en absoluto un héroe de novela hardboiled, como Philip Marlowe, Maigret es sin duda mucho menos cerebral y mucho más héroe de acción que los más famosos detectives que le preceden, y está más cerca de novelas actuales de tipo procedural (que muestran los procedimientos policiales con una técnica más realista) que de la inteligencia sobrehumana de Sherlock Holmes.

Esta novela, a lo mejor como decía por ser una de las primeras de la serie Maigret, no es nada del otro mundo: es una novela entretenida, poco más. En definitiva, el "espaciador" perfecto para poder seguir luego hincándole el diente a bueno de Pynchon.

Y a ello vamos...

Puede interesarte también: La literatura policiaca

domingo, 23 de septiembre de 2012

Dubravka Ugrešić: Gracias por no leer

Idioma original: holandés
Título original: Verboden te lezen!
Año de publicación: 2001
Valoración: muy recomendable


Es algo ya conocido (gracias a las estadísticas con las que nos bombardean cada cierto tiempo) que España es uno de los países que más libros edita por año en proporción a su tamaño, población y, sobre todo, el tanto por cierto de lectores potenciales que existen –que, desgraciadamente, no podemos decir que sea de los más altos–. De ahí que no sea extraño escuchar que el mercado editorial está saturado, que las novedades no duran más de una semana en el escaparate de las librerías, que la competencia es durísima, que esta situación está provocando que se publiquen libros que se puedan vender con facilidad antes que apostar por su calidad literaria, etc. Pero, ¿podemos afirmar que esto sólo pasa en España o, por el contrario, es un problema global?

En Gracias por no leer Dubravka Ugrešić reúne treinta y un artículos y ensayos en los que analiza la situación actual del mundo editorial. Así, haciendo uso de una fina ironía, nos cuenta cómo trabajan hoy en día los agentes literarios (y cómo suele ser dificilísimo llegar a conocer a alguno en persona), por qué es importante que los escritores exploten su sex-appeal para promocionar sus obras, que la promoción suele ser más importante que los libros en sí, cómo se ha llegado a que algunos editores publiquen sus fotografías en las contraportadas de los libros (otorgándose, así, a sí mismos más importancia que a los propios autores) o por qué actualmente escritores consagrados tienen que competir con estrellas de la televisión o del cine (o con cualquiera que pueda atraer a un número significativo de posibles lectores, realmente) para poder ver publicadas sus obras. Como afirma en este libro, no todo el mundo puede ser cirujano, matemático o pianista, pero resulta que cualquiera puede publicar un libro [...] La literatura se ha convertido así en un pasaporte para la eternidad, al acceso de cualquiera, en un billete para viajar en la órbita de los elegidos. De pronto resulta que todo el mundo tiene derecho a hablar [...].

Ugrešić denuncia, además, la situación de los escritores de la Europa oriental una vez caído el telón de acero: por qué tiene más posibilidades de publicar un autor exiliado que otro que no haya abandonado su país, por qué el país de origen define desde un principio el posible volumen de ventas y la promoción dedicada a un autor (es más fácil que un autor serbio publique en Francia a que lo haga un autor francés, por ejemplo, aunque la obra de este último sea mucho mejor) o por qué siempre se espera que estos escritores traten ciertos temas en sus libros (la vida en la RDA, la caída del comunismo, etc.) y se evita o retrasa la publicación de aquellas obras que no se consideran lo suficiente "post-comunistas".

Es éste, por tanto, un libro imprescindible para todo aquel que quiera conocer cómo funciona el mundo editorial hoy en día (teniendo cuenta que, por supuesto, de todo hay y que la autora croata no habla de las pequeñas editoriales o grupos independientes) y que nos hará reflexionar cuando estemos en una librería y dudemos a la hora de comprar un libro.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Patricia Highsmith: Los cadáveres exquisitos

Título original: Les cadavres esquis
Idioma original: inglés
Fecha de publicación: Relatos de entre 1960 y 1990. Primera edición de febrero de 1991
Valoración: Recomendable

Fue el célebre escritor Graham Greene el que dijo de Patricia Highsmith: "Uno no cesa de releerla. Ha creado un mundo original, cerrado, irracional, opresivo, donde no penetramos sino con un sentimiento personal de peligro y casi a pesar nuestro, pues tenemos enfrente un placer mezclado con escalofrío". Y tras haber leído varias obras de la oscura dama, no puedo por menos de estar de acuerdo con las palabras que Greene le dedicó a su amiga.

En esta ocasión, lo que traigo de la Highsmith (los buenos ULADianos sabrán que la autora ya ha sido reseñada por aquí)  es un compendio de doce de los numerosos relatos que escribió durante su carrera reunidos bajo el sugerente título de Los cadáveres exquisitos. El mismo está tomado del nombre de un popular juego llamado en su idioma original, francés, Le cadavre esquis, y que fue inventado y utilizado por los surrealistas del país vecino allá por 1920 para crear historias en cadena. La primera pieza que les salió decía que “el cadáver exquisito beberá el vino nuevo”, de ahí el nombrecito. Y vamos, que aunque fuera fruto de un “accidente”, le va ni que pintado a esta selección de cuentos que serían convertidos en una serie de películas para la televisión en los 90, coproducidas por Inglaterra y Francia y presentadas por el perturbador actor Anthony Perkins (sí, sí, el trastornado de Psicosis).

Bueno, pues doce son doce los relatos del compendio, a cada cual más negro, pero de no de una negrura pegajosa o ahumada, como puede ser la de otros especialistas en el género, sino aséptica, casi clínica, objetiva, dura y cortante. Sin anestesia estilística o salvoconducto amable que valga…

No voy a desmembrar (nunca mejor dicho) las tramas de los doce, pero sí mencionar un poco de qué va(n) la(s) cosa(s): dos amantes que han asesinado al marido de ella intentan matarse mutuamente; enamorado despechado suplanta la identidad del amante poco constante de una enamorada que espera ansiosamente carta; colérico hombre de negocios retirado al campo idea una terrible (e ingeniosa) manera de ocultar el cadáver de un enemigo al que ha asesinado; mujer atracada en su casa le da una buena lección a su agresor; caída en desgracia de una familia que tiene una granja de pollos; bribón que sale con dos chicas virtuosas y no sabe por cuál decantarse; gato con maneras cuasi humanas aparece un día por casa con un manojo de dedos de un hombre en la boca; esposo harto de esposa aficionada a disecar a sus queridas mascotas; antiguos enemigos por culpa del amor de una mujer se reúnen muchos años después y el que salió perdiendo decide vengarse; peculiar tipo aficionado a robar pequeños objetos a mujeres de éxito; pobre hombre que se gasta buena parte de su sueldo en pagarle la residencia a su vieja madre descubre un terrible secreto, y el que más me ha gustado y que, en mi opinión, roza la genialidad de la Casa tomada de Julio Cortázar, es el que cuenta cómo un matrimonio relativamente joven adopta a un matrimonio de ancianos que acaban convirtiéndose en una auténtica pesadilla…

En fin: relatos de la tonalidad noir más depurada y efectiva, aunque como crítica he de decir que algunas cosas de los mismos, al igual que me pasó con ciertas partes de El talento de Mr Ripley, pecan de increíbles o de difíciles de creer. Vamos, que a veces la coherencia dentro de la trama se tambalea un poco debido a personajes demasiado guiados y condicionados por sus instintos, y víctimas muy pero que muy ingenuas y vulnerables. Pero en fin, qué se le va a pedir a la Highsmith, mujer de extremos, para bien y para mal…

También de Patricia Highsmith en ULAD: La tortuga, El talento de Mr. Ripley



viernes, 21 de septiembre de 2012

Roald Dahl: Cuentos en verso para niños perversos

Idioma original: inglés
Título original: Revolting Rhymes
Año de publicación: 1982
Valoración: muy recomendable

Muchas veces los cuentos infantiles no son solo para niños y a veces, incluso, no son en absoluto para niños. Es el caso de estos Cuentos en verso para niños perversos, una revisión de algunos cuentos tradicionales muy conocidos por todos, como "La cenicienta", "Los tres cerditos" o "Caperucita roja", en los que el británico Roald Dahl derrocha imaginación y mala leche.

Las historias no solo están actualizadas, sino que en todas ellas encontramos un desenlace imprevisible y completamente distinto al de los cuentos originales. Abundan las expresiones coloquiales y humorísticas y muchos de los cuentos ofrecen una curiosa moraleja (Cenicienta, por ejemplo, optará por la sencilla vida campesina, y Jack sacará una interesante lección de su experiencia con las habichuelas mágicas). Ricitos de Oro -que, por si no habíais caído nunca en la cuenta, comete impunemente allanamiento de morada, entre otros crímenes igualmente punibles- se lleva su merecido en la versión de Dahl.

Como bien dice el título, estos Cuentos están escritos en verso y tienen, por lo tanto, un ritmo y una sonoridad especiales. La traducción al castellano es digna de mención: Miguel Azaola hace un trabajo magnífico, capturando la musicalidad de las "rimas repugnantes" originales. Tarea ímproba donde las haya: quien dijo que traducir literatura infantil era fácil os estaba engañando, amiguitos. Y más si es en verso. El resultado, para quitarse el sombrero: en mi humilde opinión, el título de la versión castellana prueba que, al igual que muchas veces la realidad supera a la ficción, la traducción puede mejorar sustancialmente el original.

Un clásico contemporáneo que disfrutarán tanto mayores como pequeños.

También de Roald Dahl: Relatos de lo inesperado, además del "zoom" de "Lady Turton", incluido en este volumen

jueves, 20 de septiembre de 2012

Roberto Bolaño : Monsieur Pain

Idioma original : Español
Año de publicación: 1999
Valoración: se deja leer

Hoy en día en que todo en nuestro entorno parece encaminarse a una polarización, no es cuestión de que lo literario venga a sumarse a esa poco recomendable tendencia. El blanco o el negro. O sea, bolañistas o no-bolañistas. Pues bien, este libro es justo un argumento para que ésta no sea una nueva vara de medir amigos y enemigos. Me encantan los buenos libros de Bolaño, me autodenominaría bolañista, pero Monsieur Pain no es una gran novela. No lo es.

Pasados unos meses desde la publicación de Los sinsabores del verdadero policía, parece que los archivos encontrados en el ordenador de Bolaño y en los apuntes de sus notas y libretas ya no dan para más. A los nueve años de su fallecimiento, todo parece indicar que la obra del genio chileno queda cerrada y que  el juicio ya está presto para ser emitido para quien quiera hacerlo. Y no voy a ser yo quien lo haga: su genialidad en ciertas novelas y en ciertos relatos compensa y supera el que su obra contenga relativos deslices como Monsieur Pain.

Novela ambientada en el Paris previo a la invasión nazi, pretendidamente entre 1939 y 1940 (pues se intuye la guerra civil española como terminada), aunque su desarrollo y algunos de sus escenarios tienen un cierto aire decimonónico. Toda la trama parece desarrollarse en portales, escaleras, estancias y edificios oscuros, sumidos en penumbras tanto físicas como espirituales. En diálogos, a veces, excesivamente confusos. Con hombres tocados con sombreros que ocultan sus rostros, investigadores pluridisciplinares y atractivas viudas de evocadores apellidos. Supongo, un recurso estilístico de Bolaño: la tenue acción, poco más que sugerida y más dialogada que ejecutada está también sumida, hundida, oculta en tinieblas y humaredas las cuales su lectura no contribuye mucho a dilucidar.

Algo del Bolaño genial de otros libros se atisba aquí: la profusión de encuentros, el misterio flotante en cada uno de los personajes. Pero no lo suficiente: uno se acerca al final del libro esperando, ni que sea, la urgente y apresurada contundencia que gobierna importantes partes de 2666 o la justa crueldad de algunos de sus cuentos o de Estrella distante: tranquilizador, si hemos de juzgar, ver que se trata, este y algún otro, como Amberes, de borradores, de pruebas prácticamente de estilo en su camino hacia lo que sus mejores obras nos mostrarían: esos libros justifican la publicación de Monsieur Pain: una obra muy menor solo aceptable como preámbulo o como muy tìmida declaración de intenciones. No exactamente un desliz: casi una prueba o un experimento con el que entrenar estilo. En cualquier caso, no apta para iniciarse en Bolaño: sí para la curiosidad de los fanáticos irredentos.

También de Roberto Bolaño: AmuletoEstrella distanteLos detectives salvajesLa literatura nazi en AméricaUna novelita lumpen

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Chinua Achebe: Todo se desmorona

Idioma original: inglés
Título original: Things fall apart
Año de publicación: 1958
Valoración: Muy recomendable

El nigeriano Chinua Achebe está considerado como uno de los escritores africanos más representativos y relevantes del siglo XX y comienzos del XXI (el hecho de que escriba en inglés, por una decisión consciente aunque polémica, ayuda sin duda a su reconocimiento). A través de obras como esta Todo se desmorona, Ya no más paz o La flecha de Dios -que forman la llamada "trilogía de África"-, Achebe ha retratado el proceso de destrucción de los modos de vida y de poder tradicionales a manos del colonialismo. En otras novelas, como Un hombre del pueblo, ha contado, con igual espíritu crítico, el devenir de su país inmediatamente después de la descolonización.

Todo se desmorona es por lo tanto el primer eslabón de la cadena novelística que va desde la llegada del hombre blanco, hasta la Nigeria independiente (y corrupta) del último tercio del siglo XX. La novela describe, por lo tanto, los modos de vida tradicionales de los ibo (o igbo), con su religión, sus proverbios, sus leyes, sus rituales, su estructura familiar y social... El protagonista, Okonkwo, es un guerrero del poblado de Umuofia, un hombre caracterizado por la acción y la fuerza más que por la reflexión y la prudencia. Contrario a mostrar cualquier forma de afecto, que considera una debilidad, rige su familia con mano firme y aspira a convertirse en uno de los dirigentes del clan. Sin embargo, Okonkwo es expulsado del clan durante siete años por ofender a los espíritus, y cuando vuelve, cumplido el plazo, el hombre blanco ha instalado en la aldea las primeras misiones cristianas, y ya nada será lo mismo.

Aunque obviamente Achebe es crítico con el proceso y las consecuencias de la colonización europea, eso no quiere decir que idealice el estado anterior: la novela nos muestra una sociedad tribal machista, supersticiosa, rígida y capaz de tratar con crueldad a sus miembros, incluso a los más indefensos. Pero lo que viene con la llegada del hombre blanco no es en absoluto mejor: el fanatismo religioso, la arbitrariedad jurídica, la corrupción, la represión o incluso el genocidio... De ahí la ironía final del narrador, cuando dice que uno de los funcionarios europeos está escribiendo un libro titulado La pacificación de las tribus primitivas del Bajo Níger, en el que sin duda presentará a los nativos como salvajes que necesitaban ser civilizados (con la cruz y la escopeta a partes iguales).

Mucho se ha discutido sobre si esta novela, o la obra de Achebe en general, pertenece a la literatura africana o si responde más bien a modelos y exigencias europeas. En realidad, es un falso dilema bastante evidente: Chinua Achebe es indudablemente africano, y sus obras, aunque escritas en inglés, están estrechamente ligadas con la cultura igbo, con sus proverbios, sus ritos, sus relatos orales, sus canciones; pero al mismo tiempo no puede Achebe desligarse de la cultura occidental recibida a través de su padre, converso protestante aunque igualmente africano.

Es, en todo caso, un grandísimo novelista, capaz de transmitir la historia reciente de Nigeria a través de relatos simples pero poderosos. Y eso es lo que importa.

También de Chinua Achebe: Un hombre del pueblo

martes, 18 de septiembre de 2012

Chloé von Arx y Charles Masson: Obsesión

Idioma original: francés
Título original: L'Arche de Noé a flashé sur vous
Año de publicación: 2011
Valoración: está bien

Léa es una chica joven e independiente que busca pareja en internet. Tras una serie de contactos infructuosos conoce a Noé, un joven atractivo y simpático que parece perfecto para ella. Así que, después de hablar varias veces por teléfono, deciden conocerse en persona. Pero ocurre que lo que para Noé parece el comienzo de una relación seria es algo muy diferente para ella, pues él actua de forma obsesiva, intentando acaparar toda la atención de Léa y construyendo un futuro para los dos que a ella no acaba de gustarle.

Más que un estudio sobre las relaciones personales en la era de internet (como se ha dicho de esta novela gráfica), Cholé von Arx (socióloga, actriz y presentadora de televisión) presenta en Obsesión, su primera incursión en el mundo del cómic, una historia en la que, a caballo entre la comedia y el thriller, se muestran todos los pasos necesarios para que una relación pueda convertirse en algo obsesivo y peligroso.

A pesar de que von Arx elabora una historia amena e interesante y, en general, realista (y digo "en general" porque algunos personajes no son muy creíbles), ésta no acaba de funcionar del todo. El cómic parece más el deseo de mostrar una situación aislada que de construir una narración al uso, por lo que al final nos quedamos con la sensación de que falta algo, de que necesitamos un cierre que no acaba de llegar. Una lástima, porque el desarrollo de la historia no iba mal encaminado y bien podía haber llegado a una conclusión correcta.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Dante Alighieri: Divina Comedia (1ª parte: Infierno)

Título original: Divina Commedia
Idioma original: italiano
Fecha de publicación: (se calcula que en 1321, fecha de la muerte de Dante)
Valoración: Recomendable

Dante. Renacimiento. Infierno. Dantesco. Beatriz. Virgilio. Florencia. Lucifer… ¿Cuántos nombres y palabras célebres y sugerentes le vienen a uno a la cabeza cuando escucha el nombre de esta obra y, naturalmente, se sabe de lo que se está hablando?

Sin duda alguna, el libro que hoy reseño se trata de uno de esos totems de la historia de la Literatura Universal que, guste más o menos, ha sido analizado, estudiado, citado, halagado, despreciado, usado como fuente de inspiración y tratado como objeto de homenaje cientos y miles de veces, de todas las formas inimaginables. No me quiero poner pesada, que esto, al fin y al cabo, es una reseña literaria, pero sería interesante escribir algo más extenso que citara un buen puñado de obras artísticas (sobre todo cinematográficas, las que más fácilmente recuerdo) que de una forma u otra aluden o le deben mucho a la Divina Comedia. Quizás algún día me anime. Por lo pronto, reseñemos…

Dicen que Dante, poeta toscano y junto a Boccaccio y Petrarca, principal precursor del Humanismo (así me lo aprendí yo en el instituto),  comenzó a escribir su Divina Comedia en 1304 y que terminó de escribirla poco antes de morir, hacia 1321. También dicen que el adjetivo “divina” vino mucho después de la expiración del poeta, que se limitó a llamarla Comedia, y ello porque la obra, poema alegórico, narra el viaje del propio autor a los mundos sobrenaturales: Infierno, Purgatorio y Paraíso. Primero de la mano de su admirado Virgilio, y después, de la de su idolatrada y amada platónica Beatriz.

Por cierto, lo del poeta con Beatriz daría para otro post. Se dice que sólo la vio dos veces en su vida y que jamás habló con ella. ¿Quién dice que el amor más puro e ideal necesita de contacto verbal y/o físico? Aquí está Dante para desmentirlo.

Sigamos…

La Divina Comedia, pura alegoría cristiana medieval, contiene cien cantos de tercetos en decasílabos, con treinta y cuatro poemas dedicados al Infierno, la parte de la obra que hoy nos ocupa ya que en mi querida biblioteca tienen dividida la obra en dos tomos (Infierno por un lado; Purgatorio y Paraíso por otro), y por ahora sólo he leído la primera.

Dante describe el Infierno como una montaña en forma de cono invertido situada en el hemisferio boreal, cerca de Jerusalén, y formada por nueve círculos. Éstos van estrechándose hasta el centro de la tierra, donde vive el mismísimo Lucifer, y como ya se ha dicho, en este primer viaje el poeta tiene como compañero de viaje y guía a Virgilio, que simboliza la lírica y la razón más puras.

En el prólogo, Dante está extraviado en una selva oscura que representa la actitud pecaminosa del ser humano, y luego, enseguida, aparece Virgilio, y  ambos poetas comienzan el alucinante viaje por las tierras del Averno…

En cada uno de los círculos del infierno se encontrarán diferentes personajes llenos de misterios y vicios varios (desde el barquero de los muertos Aqueronte, pasando por Minos, hasta Judas, que vive dentro de una de las tres cabezas de Lucifer, ahí es nada),  y “secciones” como el Limbo (sí, sí, el Limbo en el Infierno, todo es posible para el toscano) o la destinada a los que trafican con cargos públicos (¡¡y hablamos del siglo XIV, damas y caballeros!!).

En resumen: una trama alucinante en todos los sentidos que aunque nos sitúe en territorios fantásticos, al estar los mismos enriquecidos por el denso abono cristiano y mitológico que llevamos aprehendiendo desde niños (al menos por estos lares), se hace más creíble y cercana de lo que pudiera parecer. Eso sí, el lenguaje y las maneras de hace siete siglos aconsejan que su lectura se dilate lo máximo posible para poder saborearla, empaparse de ella y disfrutarla como se merece. Pero aún así no es plato para todos los gustos. Vamos, que conozco a varias personas que confiesan no poder con esta comedia divina, ya que se les hace cuesta arriba tanta lírica antiquísima e imagen alegórica. Anyway, yo la recomiendo con deleite.

Nos vemos en el Purgatorio, y después, en el Paraíso.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Eduardo Mendoza: El enredo de la bolsa y la vida

Idioma original: español
Año de publicación: 2012
Valoración: Está bien

Últimamente me he encontrado con Eduardo Mendoza por varios caminos: primero, cuando trágicamente nos tuvimos que despedir de nuestro amigo Ensada, estuve releyendo algunas de sus reseñas, entre ellas esta de El misterio de la cripta embrujada. Poco después, hablando de los candidatos al Premio Nobel, vi que el nombre de Mendoza aparecía en las listas de las casas de apuestas; a mí me parecía increíble, porque lo que había leído de él es Sin noticias de Gurb, que me encanta, pero no es precisamente una obra maestra de la literatura universal, y El asombroso viaje de Pomponio Flato, que me pareció una novela pretendidamente humorística totalmente fallida.

Así que, para entender mejor por qué se hablaba de Mendoza como gran escritor, y no solo como escritor ligero para una tarde de domingo, busqué varias de sus obras, y entre ellas esta, la más reciente, de la que había oído además bastante buenas críticas. Y bueno, lo que puedo decir es que es desde luego mejor que Pomponio Flato (tampoco era difícil); inferior a Gurb, y que tampoco me parece que sea una novela que acredite a un Premio Nobel.

El enredo de la bolsa y la vida continúa las aventuras de El misterio de la cripta embrujada, El laberinto de las aceitunas y La aventura del tocador de señoras. El mismo personaje sin nombre conocido se embarca en una nueva investigación low cost, contando con la ayuda de una troupe de personajes secundarios estrafalarios: un africano albino, una familia de chinos dueños de un bazar (de chinos), una acordeonista callejera... y todo ello en una Barcelona sofocante y semidesierta. Todos ellos comienzan por buscar a un amigo desaparecido, Rómulo el Guapo (con un sorprendente parecido con Tony Curtis), pero terminan por verse envueltos en una trama de terrorismo internacional.

El tono de la novela, como en casi todas las más recientes de Mendoza, es de farsa alocada, que roza lo absurdo y lo inverosímil sin llegar a entrar de cabeza en ninguno de estos campos (como sí entraba, con resultados magníficos, Sin noticias de Gurb). Hay que reconocerle a Mendoza el ingenio y la imaginación, con golpes de humor cínico repartidos por todo el texto, por ejemplo: "El clima de Barcelona, constante, temperado, húmedo y penetrado de efluvios salinos, goza de merecida fama entre los virus y las bacterias"; o ese menú del día consistente en "Una zanahoria + Nada + Un plátano (mínimo dos personas)". La lectura, por lo tanto, no puede decirse que sea aburrida, aunque la trama "policiaca" termina por ser lo de menos, sobre todo porque está bastante claro cómo va a terminar.

En fin, como decía, esta es una novela aceptable, nada comparable al desastre de Pomponio Flato ni a la joya del humor surrealista de Gurb. En cualquier caso, todo el mundo coincide en que, si por algo podría llegar a merecer Mendoza el Premio Nobel, sería por sus novelas primeras, La verdad sobre el caso Savolta y La ciudad de los prodigios. Así que tendré que leerme esas antes de dar una opinión -aunque ya digo de antemano que, por muy buenas que sean, no creo que dos novelas justifiquen un Nobel.

Seguiremos informando.

También de Eduardo Mendoza: El misterio de la cripta embrujada, Sin noticias de Gurb

sábado, 15 de septiembre de 2012

J. M. Coetzee: Verano

Idioma original: inglés

Título original: Summertime. Scenes from Provincial Life III

Año de publicación: 2009

Valoración: Está bien



No sé si atribuirlo a una epidemia de narcisismo literario o a la simple casualidad, el hecho es que, en sendas obras publicadas con menos de un año de diferencia, dos autores casi antagónicos nos hablan – solo aparentemente – desde el otro lado de la tumba. De la otra ya hablé en su momento, la que ahora comentamos ocupa el tercer volumen de la autobiografía de un autor cuyas textos de ficción superan con mucho este intento de introspección simulada. En primer lugar, parece excesivo emplear nada menos que tres libros para tratar un período vital que apenas excede los 35 años, sobre todo si el que escribe no tiene – ni probablemente quiere – desvelar demasiado de sí mismo y aún menos de su entorno, que ya aparece suficientemente retratado en su obra de ficción.

El punto de partida, a pesar de su carácter macabro, se presenta lleno de posibilidades. Tras el fallecimiento del autor, un supuesto biógrafo suyo investiga los cinco o seis años inmediatamente posteriores a su regreso a Sudáfrica tras su etapa estadounidense, en los que lleva junto a su padre viudo una existencia taciturna y concentrada en su trabajo literario. Coetzee trata de explicar cómo le vieron las (pocas) personas que trató por entonces. No obstante, ninguno de ellos tiene mucho que contar, unas veces porque el carácter reservado del personaje opuso una barrera entre ellos, otras por discreción y respeto al fallecido. Ingeniosa forma esta de hurtar una información anunciada previamente. Tampoco se refleja con mucha exactitud su forma de pensar, ni siquiera en los pretendidos cuadernos de notas, dando a entender que el personaje nunca fue demasiado explícito en ese sentido. Los hechos, dado lo rutinario de su existencia, apenas tienen relevancia. De lo que estaba escribiendo nadie tenía noticia. Las intimidades no se desvelan por un pudor tácito... Todo esto va más allá de la artimaña literaria, si no ¿por qué dedica todo un volumen a convencernos de que no tiene nada que contar? El lector sigue con interés lo que (no) tienen que decirle los primeros informantes, convencido de que más adelante surgirán otros más explícitos. Pero esto no ocurre nunca.

Sin embargo, y a pesar de que esa tacañería en las confidencias no tiene mucho sentido tratándose de una obra concebida, según parece, para darse a conocer a la posteridad, el aspecto técnico está perfectamente concebido y ejecutado. Coetzee es un escritor experimentado y sabe aprovechar perfectamente el marco que establece a priori. Los discursos de los entrevistados y el diálogo que sostienen con el biógrafo resulta – con las licencias literarias precisas – bastante convincente. La personalidad de cada uno de ellos está debidamente reflejada. La vida y el anodino carácter del biografiado también. Así como algunas mentalidades, formas de vida y esquemas mentales de la Sudáfrica de entonces.

Una mujer cuyo matrimonio hacía aguas por entonces, una prima cómplice, un colega ocasional, la altiva madre de una alumna y una profesora de su departamento son los verdaderos personajes y los que añaden algo de vigor al conjunto. La posición del autor dentro de su propia familia (tan marginal como en el ambiente académico y en la sociedad en general), las irracionales decisiones de Julia, el nostálgico afecto de Margot – que le acepta sin comprenderle por pura lealtad familiar -, la férrea racionalidad de Adriana aportan amenidad e interés. Pero lo que realmente retrata, igual que en el resto de su obra, es el espíritu desolado de aquellas tierras, su fisonomía destartalada y una existencia monótona, atormentada y carente de sentido. Los que llegaron de fuera ya se han ido, los que nacieron allí siguen por pura inercia, cobardía o ineptitud. Como vemos el trasfondo coincide con sus novelas, pero es difícil que un formato tan fragmentario, aséptico y pretendidamente objetivo, despierte la emoción del lector.

Existe una ilusión de verosimilitud, conseguida a costa de expulsar emoción y añadir elementos prosaicos y prescindibles. El entrevistador no es más que una voz sin cuerpo. Todo ese despojamiento que presta un aire peculiar a sus novelas (de desolación, de desencanto) se reduce aquí a puro formalismo, el cuestionario ficticio lo invade todo y esto le quita todo el potencial atractivo. Unas pinceladas de humor hubieran podido servir de cohesión y haberle añadido alma a la historia, pero el carácter ascético del Coetzee-escritor no puede hacer otra cosa que retratar el ascetismo del Coetzee-personaje sin aderezos secundarios. Y aquí surge la pregunta ¿si el autor es tan consciente de su carácter taciturno y huraño estará desvelando su auténtica personalidad o habrá forjado una caricatura de sí mismo? ¿Pretende consolidar su propio mito o simplemente despistarnos?







viernes, 14 de septiembre de 2012

Julian Barnes: Nada que temer

Idioma original: inglés
Título original: Nothing to Be Frightened Of
Año de publicación: 2008
Valoración: recomendable

Hace un par de semanas, a cuenta de una discusión sobre el futuro Premio Nobel de Literatura 2012 (sí, a cuenta del famoso Murakami), me recomendó a Julian Barnes, un autor al que, tengo que reconocer, no había leído hasta entonces, y ni siquiera puedo decir que me sonara su nombre, aunque sí algunos de sus títulos (El loro de Flaubert, por ejemplo, que es un título poco olvidable). En fin, que me puse a buscar alguna obra suya, y la primera que encontré fue esta, Nada que temer, que quizás no sea la manera más ortodoxa de empezar a leerle (porque no es una novela, sino una mezcla de ensayo y memorias).

En todo caso, Nada que temer me ha gustado, ha conseguido atraparme y entretenerme, con un conjunto -caótico y obsesivo, pero lúcido- de reflexiones sobre la vida y la muerte, la existencia de dios, la identidad y la memoria. De un modo algo semejante a Auster en Diario de invierno, aunque con bastante más humor y mucho menos "ombliguismo", un Barnes que se interna en la tercera edad (tenía 62 años cuando publicó el libro; tiene 66 ahora) hace balance de su vida, y de su estrecha relación con la muerte -una relación basada en el miedo- a través de los recuerdos de su propia familia, especialmente las conversaciones con su hermano filósofo; las opiniones y anécdotas de otros contemporáneos suyos, e innumerables referencias a la vida y la muerte de otros escritores, en especial franceses.

Aunque el tema sea esencialmente oscuro (un agnóstico reflexionando sobre por qué la muerte le produce pánico), el tono es sorprendentemente bienhumorado. El texto está lleno de anécdotas y diálogos siempre entretenidos, y referencias de una enriquecedora variedad de fuentes (desde los diarios del escritor francés Jules Renard a los postulados de biología evolutiva de Richard Dawkins). La mayor pega que se le puede poner, como texto escrito por un novelista y no por un filósofo -como su hermano- es la falta de una tesis o un plan: como un hombre con una obsesión, Julian Barnes vuelve una y otra vez a las mismas cuestiones, repite estribillos como slogans y refiere varias veces, con modificaciones, las mismas anécdotas, sin llegar finalmente -como por otra parte era de esperar- a ninguna conclusión sobre los "grandes temas" que inspiran su obra.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Contrarreseña: La campana de cristal, de Victoria Lucas / Sylvia Plath

Idioma original: inglés
Título original: The Bell Jar
Año de publicación: 1963 (1971)
Valoración: recomendable

Los lectores que lleven mucho tiempo siguiéndonos tal vez se den cuenta de que algo pasa con la entrada de hoy. Quizás algunos sufran un ataque de pánico: pero... pero... ¡¡si ese libro ya está reseñado!!

No les falta razón: la "contrarreseña" pretende ser un recurso excepcional en términos de frecuencia y fructífero en su capacidad para crear un poco de polémica. Una contrarreseña permite ofrecer un punto de vista radicalmente distinto de un libro ya reseñado por otro miembro del equipo. En el caso que nos ocupa, la valoración final que hago de La campana de cristal no dista mucha de la que en su día hiciera Ian. El planteamiento, sin embargo, es diametralmente opuesto. Ni más ni menos acertado; simplemente, distintos lectores hacen lecturas distintas.

Y, una vez dicho esto, allá voy: a saltarme las normas, que para eso las hemos puesto.


La campana de cristal, es ante todo, una novela de aprendizaje. Y como tal funciona a las mil maravillas. Esther Greenwood es una brillante estudiante de diecinueve años que nos narra en primera persona los acontecimientos previos a su fallido intento de suicidio y las experiencias vividas posteriormente en la institución mental donde pasa seis meses internada.

El cambio registrado en el personaje es estremecedor y enternecedor a partes iguales. De ser una becaria modélica a punto de comprometerse con el chico perfecto, Esther llega a convertirse en una caricatura. Cuando le preguntan por qué lleva el pijama por debajo de la ropa, responde que así se ahorra el tener que andar poniéndoselo y quitándoselo todo el tiempo.

La gran virtud de la novela es precisamente la construcción del personaje, con sus luces y sus sombras, con su carácter ambivalente y contradictorio. Se trata de una mujer joven, apenas una adolescente todavía, en plena lucha por definirse a sí misma en un entorno -el Nueva York de los años 50- que le resulta extraño e inhóspito. Si en una página Esther nos sorprende haciendo gala de una frivolidad sin límites, en la siguiente sus reflexiones, sumamente lúcidas algunas de ellas, nos revelan una persona reflexiva e independiente que se cuestiona su propio papel como mujer y que se niega a verse relegada al de ama de casa. Pese a que en ocasiones desee ponerle la cara del revés de un bofetazo, el lector llega a empatizar con el personaje: no está hecha para el mundo de las apariencias neoyorquinas, ni para leer relatos estúpidos en estúpidas revistas femeninas. No está hecha para dejarse engañar por la doble moral de los hombres. Y en esa tremenda lucidez radica también la soledad más absoluta.

Hay quien dice que La campana de cristal es una novela en clave. A mí, sinceramente, me da igual hasta qué punto Sylvia Plath se basó en sus propias experiencias para escribirla; me niego a interpretar la ficción en términos autobiográficos, por mucho que la literatura pueda nutrirse de la vida. Además de psicológica perspicaz y técnicamente habilidosa, Sylvia Plath confirma en La campana de cristal su condición de creadora de historias y personajes, además de imágenes poéticas. Es una pena que esta faceta creativa quedara, a su temprana muerte, insuficientemente explorada.


** Con todo mi respeto y mi cariño para Ian Grecco, autor de la reseña original **
*** ¡¡PELEA!! ¡¡¡PELEA!!! ***

miércoles, 12 de septiembre de 2012

José Emilio Pacheco: El principio del placer

Idioma original: español
Año de publicación: 1972
Valoración: Muy recomendable

El principio del placer es el volumen de relatos más conocido y reconocido de José Emilio Pacheco, un escritor que destaca fundamentalmente como poeta, pero que también ha sido capaz de crear una novelita maravillosa como Las batallas en el desierto. Por eso, precisamente porque existe Las batallas en el desierto, El principio del placer palidece en comparación. Es un buen volumen de relatos, un muy buen volumen de relatos, de hecho, pero no tiene la magia de aquella novelita-novelaza.

El libro está compuesto por seis relatos: los dos primeros se reconocen como surgidos de la misma pluma de Las batallas...; los otros cuatro algo menos. El relato que da título al volumen es, de hecho, el más parecido, porque está narrado desde el punto de vista de un adolescente que se enamora perdidamente de quien no debía: de una mujer de clase baja y mala fama rodeada de misterios y rumores. El cuento se convierte en un relato de desengaño, no solo sobre el amor, sino sobre la vida y la sociedad mexicana. "La zarpa" es un relato más simple, centrado en una relación de envidia que atraviesa toda la vida de dos amigas.

"La fiesta brava" es un relato que sirve de bisagra en el volumen. Usando la técnica de mis-en-abime, de relato dentro del relato, Pacheco nos presenta a un escritor frustrado al que le ofrecen la oportunidad tardía de publicar un cuento en una nueva revista de capital americano. El relato que escribe entonces, titulado también "La fiesta brava", es un remedo de "La noche boca arriba" de Cortázar, situado en un México a la Carlos Fuentes y con una evidente carga antiamericana. El relato es rechazado por la revista, y el escritor sufre las consecuencias. Los tres relatos que cierran el volumen ("Langerhaus", "Tenga para que se entretenga" y "Cuando salí de La Habana, válgame Dios") son relatos menos originales, que se introducen en el género del relato fantástico, el tema del doble, las incoherencias cronológicas o las desapariciones misteriosas.

El principio del placer nos sigue mostrando a un José Emilio Pacheco que domina las técnicas narrativas y que muestra, sobre todo en el primero de los relatos, una sensibilidad semejante a la demostrada en Las batallas en el desierto. Cuando abandona este registro y se sumerge en la corriente de la literatura fantástica latinoamericana, es más difícil verle destacar. Ahora, tengo curiosidad por leerle como poeta, para ver si reconozco al mismo escritor en expresiones distintas.

martes, 11 de septiembre de 2012

Nick Flynn : Otra noche de mierda en esta puta ciudad

Título original : Another bullshit night in suck city
Idioma original : Inglés
Fecha de publicación : 2004
Valoración : recomendable

Resulta difícil enfrentarse a la lectura de un libro como éste. Cuando, a pesar de alguna referencia previa, las primeras páginas inducen a pensar si uno va a enfrentarse a una epopeya de exceso y desenfreno, como la de ciertos libros de Hunter S. Thompson o ciertos relatos de Irvine Welsh, por poner dos ejemplos dispares. No tarda uno en comprender que no es así. Que el centro del libro no es en ningún modo la narración de experiencias tóxicas una tras otra. El centro de esta dura narración es la exploración biográfica de la relación del autor con su padre. Una relación dispersa en lugar, duración e intensidad, y radicalmente marcada por la adicción al alcohol del padre, prolongada en el tiempo, que le arrastra constantemente hacia las simas del desarraigo y la miseria. Es en uno de esos episodios donde se produce el reencuentro: Flynn, Nick, trabaja en un centro de asistencia a personas sin hogar y su padre Flynn, Jonathan, es una de las personas que necesita asistencia. A partir de ese punto, y con profusión de flash-back, de capítulos casi oníricos, casi etílicos, Flynn, Nick, escribe sobre como fluyen sus existencias, distantes pero con más paralelismos de lo que uno parece. Muchas veces el autor menciona su edad y la que su padre, o su madre, suicida, tenían en determinados momentos cruciales de sus respectivas existencias. Y Flynn, Nick, también bebe y también se droga y pierde el mundo de vista. Flynn no usa en momento alguno esa pornografía ética en que tan fácilmente caen las historias de difíciles relaciones paterno-filiales (o la entera programación de Telecinco). Podríamos acusarle de cierta frialdad cuando él parece alcanzar como escritor la meta que su padre, aspirante, pretendiente, impostor o embaucador de escritor, como uno prefiera llamarle, no llega a alcanzar en su febril delirio. A diferencia de otros libros sobre relaciones entre padres e hijos (excelente Tiempo de vida, de Marcos Giralt, decepcionante La isla de Giani Stuparich), rara vez los sentimientos afloran en este libro: al menos de forma directa. Sí trasluce el dramatismo implícito a la dura situación de los indigentes y los desahuciados de las grandes ciudades. De la espiral de circunstancias que abocan a ello. Es una narración biográfica que fluctúa casi a la crónica social, con su catálogo de personajes y de situaciones que podrían parecernos grotescas, que nos lo parecen porque el autor usa ese sistema de capítulos sueltos desordenados cronológicamente, pero que sólo mantienen esa sensación unos breves minutos. No es tan difícil, un breve paseo por zonas degradadas de grandes ciudades, poner cara a algunos de ellos. Ahí está la dureza descarnada que hace recorrer las páginas: Flynn es preciso, variado, pasa del tono poético a una especie de escritura casi pop con facilidad. A la vez, uno no quiere darse un atracón excesivo de tanta sordidez y tanta desesperación. Duro, pero necesario.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Elvira Rebollo: Loca Novelife

Idioma original: español
Año de publicación: 2011
Valoración: recomendable

Realmente esta reseña debería haber venido bastante antes: hace ya más de un año que se publicó esta novela de Elvira Rebollo, a la que conozco personalmente desde los tiempos universitarios (no voy a decir cuántos años hace de eso), y no tengo excusa para no haberla leído y reseñado hasta ahora (perdona, Elvira). En todo caso, voy a ello...

Loca Novelife es una novela que antes fue blog: este blog. La estructura de la novela, compuesta de capítulos cortos y relativamente autónomos, en ocasiones casi calificables como relatos independientes, refleja este origen bloguero, al igual que el espíritu autobiográfico que se adivina en el texto: Eugenia, la protagonista, comparte al menos algunos aspectos vitales -bilbaína, profesora de español, viajera- con su creadora. Hasta dónde llegue lo autobiográfico y dónde empieza la ficción es algo difícil de adivinar; y tampoco importa demasiado, la verdad.

Lo que cuenta esta Novelife son efectivamente las peripecias, académicas, familiares y sentimentales, de Eugenia, una profesora de español que por motivos profesionales se mueve por el mundo buscando su sitio, y si es posible, al hombre de su vida. Aunque el presente narrativo se sitúa en Nueva York, donde Eugenia intenta cumplir su vocación de ser escritora, los capítulos-relatos del libro nos llevarán a Bilbao, Singapur, o West Virginia, y nos presentarán los amores (muchos de ellos desgraciados, pobrecilla) de la protagonista.

Si por algo destaca Loca Novelife es por su estilo desenfadado, coloquial y tremendamente ágil. Parece fácil, pero quien haya escrito un relato alguna vez sabrá que esa facilidad no es nada fácil de conseguir. No son solo los diálogos, sino todo el texto el que se lee casi como si una amiga nos estuviera hablando en un bar. Temas y situaciones reales de la vida real, de pareja o no, que normalmente quedan excluidos de la "alta" literatura, aparecen tratados en esta novela con humor y naturalidad. Loca Novelife es una novela sin pretensiones de grandeza, lo que no quiere decir que no tenga preocupaciones técnicas, ni que no haya una evidente elección estilística. Pero es, sobre todo, una novela entretenida, divertida a ratos, hacie el final algo más triste de lo que esperaba pero sobre todo muy cercana, muy humana, muy real.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Agatha Christie: Misterio en el Caribe

Idioma original: inglés
Título original: A Caribbean Mistery
Año de publicación: 1964
Valoración: está bien

Bueno, pues otra entrada ligera para este final del verano: una novela policiaca de la gran Dama del Misterio, Agatha Christie. No se trata de una de sus obras más conocidas, como Asesinato en el Orient Express o Muerte en el Nilo, aunque comparte con estas el situarse en un escenario exótico (en este caso, como su título indica, el Caribe).

Porque, aparte de este detalle geográfico, por lo demás esta es una novela bastante estándar dentro de las de Agatha Christie: tenemos a la "adorable" Miss Marple, siempre tejiendo y siempre fingiéndose más tonta de lo que es; un crimen anunciado, pero no por ello menos inevitable; muchos sospechosos con algo que ocultar (todos ellos de clase media-alta, aunque en este caso de diversas nacionalidades); muchas pistas falsas para despistar al lector, y un desenlace, en este caso, no tan sorprendente como uno esperaría en este tipo de novelas. Solo destaca la creación de un personaje que sirve de inesperado interlocutor de Miss Marple, el anciano millonario Mr. Rafiel, desagradable y misántropo, que volvería a aparecer en otra novela de Christie, Némesis.

Aunque, en realidad, esta novela sí es algo distinta a la mayoría de esta autora (por lo menos, las que yo recuerdo) porque la acción se describe desde la perspectiva de varios personajes. Eso quiere decir que el lector llega a saber cosas que la detective, Miss Marple, no sabe, lo que hace que, por una vez y sin que sirva de precedente, podamos ir incluso un paso por delante de ella y adivinar unas cuantas páginas antes el desenlace de la novela.

Como decía, esta no es una de las novelas más conocidas de Agatha Christie, probablemente porque, como digo, es bastante formulaica: pasa lo que pensamos que va a pasar, y lo que todo lector de novela policiaca espera que pase. Al final, los buenos triunfan, el criminal es detenido y el orden del mundo se reestablece.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Roald Dahl: Relatos de lo inesperado

Idioma original: inglés
Título original: Tales of the Unexpected
Año de publicación: 1979
Valoración: Muy recomendable

Pues siguiente con esta "semana Anagrama" que nos hemos montado (que conste que ha sido accidental: estas cosas a veces pasan) me animo a reseñar un libro que es un auténtico clásico de su colección Compactos: estos Relatos de lo inesperado que, como las Historias extraordinarias (también de Roald Dahl, también en Compactos Anagrama) son una lectura de lo más recomendable, divertida y rebosante de imaginación. En ambos casos se trata de volúmenes de relatos con dos características fundamentales: el humor y la sorpresa.

Roald Dahl, también conocido por sus obras de literatura infantil como James y el melocotón gigante o Charlie y la fábrica de chocolate, entra a formar parte con estos relatos, por pleno derecho, del Hall of fame de los escritores humorísticos británicos, junto con Saki, Woodehouse o Tom Sharpe, entre otros. Se trata, en general, de un humor bastante blanco (nada que ver con Wilt, por ejemplo), y en ocasiones con un toque absurdo o hiperbólico.

Hay algunos temas que se repiten en varios relatos: por ejemplo, las apuestas desproporcionadas (como en "Gastrónomos", "Hombre del Sur" o "Apuestas") o las desavenencias matrimoniales, a veces de consecuencias fatales ("Cordero asado", "William y Mary", "Nunc Dimittis"...). Algunos relatos incluyen elementos que rozan lo fantástico sin llegar a traspasarlo nunca claramente ("William y Mary", "Edward el Conquistador", "Jalea real"), mientras que otros entran de lleno en el esquema narrativo del "burlador burlado", de larga alcurnia literaria desde Chaucer o Boccaccio, y que Dahl borda, por ejemplo, en "placer de clérigo" o "La señora Bixby y el abrigo del coronel".

Los relatos de Dahl son casi siempre crueles, irónicos, algunas veces sorprendentes y otras algo inocentes (la verdad, los recordaba más brutales de cuando leí este libro por primera vez). Personalmente, no recomiendo leerlos todos seguidos de una sentada, porque puede llegar a cansar la repetición; en cambio, leídos poco a poco, uno cada noche antes de ir a dormir, por ejemplo, creo que no habrá lector que se les resista.

En este volumen: "Lady Turton"

viernes, 7 de septiembre de 2012

Esther Tusquets: Habíamos ganado la guerra

Idioma original: español
Año de publicación: 2005
Valoración: recomendable

Cuando en julio de este año murió Esther Tusquets, novelista y editora (directora de la editorial Lumen durante muchos años), me propuse buscar algún libro suyo para conocerla, porque poco sabía de ella más allá de reconocer su apellido. Me habría gustado leer El mismo mar de todos los veranos, pero en cambio lo que encontré en eBook fue este libro de memorias de título provocador.

Habíamos ganado la guerra es efectivamente un libro de memorias,  ceñido casi exclusivamente a la infancia y temprana juventud de la escritora y editora (quienes busquen en él historias de su trayectoria como directora de la editorial Lumne, por lo tanto, quedarán decepcionados). Casi todo son historias familiares (la madre, con la que mantiene una relación desapegada; el tío Juan, un cura falangista y antisemita; el tío Víctor, un "nazi de opereta"; las tías Blanca y Sara, de espíritus opuestos...) y escolares, referidos a los distintos centros educativos -y fueron muchos- por los que desfiló la joven Esther.

Es de agradecer la honestidad de la autora al no ocultar, como otros muchos quizás habrían hecho, la realidad de su familia después de la guerra: los Tusquets pertenecían al bando de los vencedores, a la burguesía catalana, poderosa y conservadora, que salió de la Guerra civil herida (dos tíos de la escritora murieron en los primeros días de la contienda) pero fortalecida por su alianza con el Franquismo. La vida de la niña Esther, por lo tanto, no tiene nada que ver con las privaciones ni con la represión que caracterizaron a los primeros años de la posguerra, una situación de privilegio que la autora no desconoce ni oculta, aunque tampoco pide perdón por ella (¿por qué debería?).

En conjunto, Habíamos ganado la guerra no es una novela que critica sino que describe. La mayor carga crítica, sin embargo, se reserva para la doble moral "católica" de la época, que permitía que los hombres mantuvieran a sus queridas prácticamente a los ojos de todos, mientras que censuraba hasta el más mínimo desliz de las mujeres, destinadas a su papel de esposas, madres y amas de casa. Tampoco los curas, con su obsesión enfermiza por el sexo y el infierno, salen demasiado guapos en la foto.

Habíamos ganado la guerra se lee casi de una sentada, porque es ameno, está bien escrito (aunque el estilo de Esther Tusquets se caracteriza por incluir incisos, a veces larguísimos) y produce ese placer algo cotilla de las memorias íntimas de personajes famosos.

Eso sí, voy a seguir buscando El mismo mar de todos los veranos...

jueves, 6 de septiembre de 2012

Paul Auster: Leviatán

Título original: Leviathan
Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 1992
Valoración: Recomendable

5 razones para leer a Paul Auster (y de paso hacer una pseudo reseña de Leviatán, al más puro estilo Ian Grecco):

1- Con Paul Auster es como con Amélie Nothomb (aunque ya sé que tienen estilos bastante diferentes, ¿eh?): cuando uno coge una de sus novelas nunca demasiado extensas, ya sabe con qué va a encontrarse.

 2- Hay un amplísimo abanico de opciones para comenzar, proseguir o terminar con su bibliografía. En cualquier momento, a cualquier hora, Auster es recomendable y nunca pretencioso.

3- En la obra del de Nueva Jersey, hay recurrentes obsesiones literarias y existenciales, y si uno no les tiene fobia, puede disfrutar enormemente de un universo particularísimo y enriquecido a base de jugarretas del azar, personajes reales de la vida de Auster reconvertidos en seres literarios con nombres similares, metaliteratura ingeniosa y tramas paralelas.

4- No sé cómo, pero todas sus historias acaban entrecruzándose y encajando de forma prodigiosa, como si se tratara de la maquinaria perfecta de un reloj encantado. Y mientras tanto, los lectores nos divertimos al mismo tiempo que nos morimos de curiosidad y nos preguntamos "¿Y cómo demonios acabará todo esto?".

5- Y bueno, que Leviatán no decepcionará ni a los habituales de Auster ni a los que recién empiecen con su obra. Con los que tienen bien clarito que no le soportan, no me meto... Y, ¿algo de su argumento? Pues esta novela que se devora en unas cuantas tardes está protagonizada por el escritor Benjamín Sachs, que muere en extrañas circunstancias (le estalla una bomba en las manos, ni más ni menos) al principio del libro y cuya peculiar vida conoceremos  por medio de su amigo, también escritor, Peter Aaron (¿nos suena a algo este nombre?), y al que el FBI busca por todo el país... La historia va hacia atrás y en ella nos encontramos con una trouppe de personajes peculiares, especialmente el de María Turner, trasunto de la polifacética (y real) artista Sophie Calle.

PD: ya está. Si doy un motivo más o extiendo el último, haría trampas. Sólo decir que Leviatán es una interesante, divertida y peculiar travesura seria de Auster, un canto a la amistad, un mal gesto a las estúpidas guerras y al paleto patriotismo americanoide, y una reivindicación juguetona del oficio de escribir y sobrevivir al éxito y al fracaso.

También de Paul Auster en ULAD: El palacio de la luna, El cuaderno rojo , Diario de invierno