viernes, 28 de septiembre de 2012

A. M. Homes: La hija de la amante

Título original: The Mistress's daughter
Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 2007
Valoración: Está bien

Casi nada sabía yo de Amy Michael Homes antes de recalar en esta novela suya que es, adelantémoslo ya, autobiográfica. Sólamente había leído de ella un terrible e inclasificable relato llamado Una muñeca de carne y hueso, donde somete a mi querida muñeca Barbie a una serie infinita de vejaciones.

Pues bien, lo dicho, sin saber casi nada de A. M. Homes, pero sí que no me gustaba nada cómo había tratado a Barbie en uno de sus cuentos, cogí de la biblioteca La hija de la amante. Y tras su lectura y la consulta de las solapas del ejemplar y de algunas páginas de Internet, supe mucho más de la controvertida autora.

Homes se trata de una mujer norteamericana nacida en los 60, hija adoptiva de un matrimonio judío que le dio una esmerada educación, y autora respetada por la crítica que con menos de treinta años inició su prometedora carrera literaria. Sus libros muestran personajes peculiares, atormentados, viciosos, sean ya marginales o de clase social elevada, pero siempre con mucho que ocultar o callar, y tampoco hace ascos a escenas y expresiones explícitamente sexuales, incluso escatológicas. Toda una bad-girl literaria, como la definió, más o menos, ahora no recuerdo quién...

En La hija de la amante la escritora narra algo que le pasó realmente, aunque de primeras su argumento parezca el de una peli-de-después-de-comer: con treinta y un años conoció a sus padres biológicos, una complicada mujer que se quedó embarazada a los veintidós de un tipo rico que no quería nada serio con ella, y el tipo rico en cuestión, soberbio y deslenguado, y que incluso obliga a su presunta hija biológica a hacerse las pruebas del ADN...

Y aunque, como ya he dicho, el argumento parezca muy cutre-peliculero, son la peculiar forma de escribir de Homes y los tintes surrealistas que envuelven a algo que sucedió realmente, los factores que hacen de ésta una novela especial. Porque la escritora, sin explayarse demasiado y con expresiones y tonos entre ásperos y cartesianos, describe, de forma magistral, a los personajes de la trama y los sentimientos de desamparo y confusión que la embargan de forma suavemente asfixiante.

En fin, que con unas cuantas pinceladas crudas y sin florituras, Amy Michael logra: que aprehendamos la penosa esencia de esa desgraciada a cuya hija abandonada le cuesta horrores comprender y perdonar; que veamos a ese padre cuasi amoral (incluso la autora incluye en la trama cierta fantasía de incesto que encajada en el contexto no parece en absoluto gratuita); que sintamos cierta indiferencia hacia esos padres biológicos algo desorientados y, sobre todo y ante todo,que empaticemos con la ¿heroína-víctima?, una mujer hecha y derecha a la que ponen el mundo del revés justo cuando comienza a degustar las mieles del éxito.

Coloco, por tanto, un digno Está bien a esta novela, que sin ser ninguna maravilla amargante, de esas que retuercen estómagos y lacrimales, ni tampoco una pieza inolvidable, de esas que consiguen que sus personajes revoloteen por nuestras cabezas durante meses e incluso años, es digna e interesante; diferente y una buena forma de conocer a Homes. Dicen que su El fin de Alice está muy bien, y que su La seguridad de los objetos, con adaptación al cine, también.