jueves, 20 de septiembre de 2012

Roberto Bolaño : Monsieur Pain

Idioma original : Español
Año de publicación: 1999
Valoración: se deja leer

Hoy en día en que todo en nuestro entorno parece encaminarse a una polarización, no es cuestión de que lo literario venga a sumarse a esa poco recomendable tendencia. El blanco o el negro. O sea, bolañistas o no-bolañistas. Pues bien, este libro es justo un argumento para que ésta no sea una nueva vara de medir amigos y enemigos. Me encantan los buenos libros de Bolaño, me autodenominaría bolañista, pero Monsieur Pain no es una gran novela. No lo es.

Pasados unos meses desde la publicación de Los sinsabores del verdadero policía, parece que los archivos encontrados en el ordenador de Bolaño y en los apuntes de sus notas y libretas ya no dan para más. A los nueve años de su fallecimiento, todo parece indicar que la obra del genio chileno queda cerrada y que  el juicio ya está presto para ser emitido para quien quiera hacerlo. Y no voy a ser yo quien lo haga: su genialidad en ciertas novelas y en ciertos relatos compensa y supera el que su obra contenga relativos deslices como Monsieur Pain.

Novela ambientada en el Paris previo a la invasión nazi, pretendidamente entre 1939 y 1940 (pues se intuye la guerra civil española como terminada), aunque su desarrollo y algunos de sus escenarios tienen un cierto aire decimonónico. Toda la trama parece desarrollarse en portales, escaleras, estancias y edificios oscuros, sumidos en penumbras tanto físicas como espirituales. En diálogos, a veces, excesivamente confusos. Con hombres tocados con sombreros que ocultan sus rostros, investigadores pluridisciplinares y atractivas viudas de evocadores apellidos. Supongo, un recurso estilístico de Bolaño: la tenue acción, poco más que sugerida y más dialogada que ejecutada está también sumida, hundida, oculta en tinieblas y humaredas las cuales su lectura no contribuye mucho a dilucidar.

Algo del Bolaño genial de otros libros se atisba aquí: la profusión de encuentros, el misterio flotante en cada uno de los personajes. Pero no lo suficiente: uno se acerca al final del libro esperando, ni que sea, la urgente y apresurada contundencia que gobierna importantes partes de 2666 o la justa crueldad de algunos de sus cuentos o de Estrella distante: tranquilizador, si hemos de juzgar, ver que se trata, este y algún otro, como Amberes, de borradores, de pruebas prácticamente de estilo en su camino hacia lo que sus mejores obras nos mostrarían: esos libros justifican la publicación de Monsieur Pain: una obra muy menor solo aceptable como preámbulo o como muy tìmida declaración de intenciones. No exactamente un desliz: casi una prueba o un experimento con el que entrenar estilo. En cualquier caso, no apta para iniciarse en Bolaño: sí para la curiosidad de los fanáticos irredentos.

También de Roberto Bolaño en ULAD: Aquí

10 comentarios:

Paula dijo...

Claro, si es normal. Aunque se dan esos casos de magníficas óperas primas, el común de los mortales aprende y mejora con el tiempo.

Me encanta que esta reseña haya puesto un poco los puntos sobre las íes.

Francesc Bon dijo...

Gracias, Paula. Tengo teorías antagonistas sobre lo que supone experiencia y aprendizaje en música y en literatura. Creo que en música se da mucho más lo de la resplandeciente ópera prima cuya altura nunca llega a repetirse. Pero en literatura es un caso mucho más aislado: en autores de cierto recorrido siempre hay una evolución. Creo que es justo decir que Bolaño tanteó varias vecesc antes de encontrar su particular cúspide.

Javier Munguía dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Javier Munguía dijo...

Supongo que, bolañista como te defines, has leído Nocturno de Chile. La acabo de terminar y me ha dejado absolutamente frío. He buscado reseñas sobre el libro y todas son entusiastas, rayanas en el ditirambo, lo cual me hace pensar que quizá sea buena idea volver a la novela. Quizás haya dejado pasar símbolos que le dan contundencia a la narración. ¿Consideras esta novela una de las grandes de Bolaño? Saludos, Francesc.

Francesc Bon dijo...

Javier, gracias por el comentario: sí, leí Nocturno de Chile y tuve una sensación parecida: aunque supongo que la cuestión debe ser algo inducida por el autor si supone que describe ese delirio. Es uno de los libros de Bolaño que me costó mucho acabar. Aunque no debería auto-espoilearme y tengo pendiente La pista de hielo, clasificaría de la siguiente manera la obra de Bolaño:

Geniales y asequibles: 2666 y Estrella distante
Geniales y difíciles: Los detectives salvajes
Interesantes y asequibles: El Gaucho insufrible, Putas asesinas, Llamadas telefónicas, Entre paréntesis (si se puede considerar obra) y sus Entrevistas escogidas (si se puede considerar suyo)
Interesantes pero difíciles: Amuleto, Una novelita lumpen, La literatura nazi en América (por su extraña estructura), Los sinsabores del verdadero policía, El tercer Reich
Difíciles hasta ser casi malos e inasequibles: Amberes, Monsieur Pain, Nocturno de Chile, El secreto del mal.

No he leído tampoco su obra poética.

Saludos.

Anónimo dijo...

Hola Francesc, acabo de terminar los detectives salvajes. Es más difícil que 2666? Si es así me lanzo a la lectura del gran tocho...

Anónimo dijo...

?

Anónimo dijo...

?

Francesc Bon dijo...

Pues 2666 es más manejable en su comprensión porque son cinco partes relacionadaa pero independientes.

Anónimo dijo...

Gracias!