jueves, 27 de septiembre de 2012

Luis Gutiérrez Maluenda: Ruido de cañerías


Idioma original: español
Año de publicación: 2012
Valoración: se deja leer

Normalmente no me paro mucho a pensar en el género de los libros que reseño: tengo cierta filia por la ficción contemporánea,  pero eso precisamente no es que sea acotar mucho. Entonces, reseñar un libro en cuya portada ya luce una etiqueta que dice novela negra, debo reconocer que me condiciona algo: no es un prejuicio, por eso. Es simplemente un pilotito, click, que se enciende en un rincón mientras lo leo y que me mantiene atento por si ese género requiriera otro tipo de actitud por parte del lector: no plantear grandes exigencias en las formas a cambio de exigir un cierto brillo de originalidad en el fondo, o sea, sacrificar trascendencia literaria en aras de sustancia en la trama.
Apenas unos párrafos iniciales ya sitúan la narración en territorios algo familiares: la Barcelona de estos días, las calles húmedas y oscuras del barrio del Raval, un detective privado, personaje de otros libros del autor, de existencia azarosa y con cierta (bueno, ciertísima) fijación por el whisky. Mujeres que entran y salen, alguna de ellas, claro, de turbadora e inquietante belleza, alguna de ellas, claro, relacionada con submundos, Pronto, demasiado pronto, las referencias más obvias y cercanas están aflorando, restringidas al género o ya más globales: Vázquez Montalbán, sobre todo, pero también Marsé o Calvo o Casavella o cualquiera de los muchos escritores barceloneses que han situado misterios gravitando en esa estereotipada dicotomía urbana del barrio pobre con sus callejuelas y el barrio rico con sus mansiones, esos ámbitos que en las grandes ciudades delimita un par de calles o el cruce de una avenida. El estilo de Gutiérrez Maluenda no tiene pretensión alguna: muy lejos de eso, con un tono a veces algo ingenuo, se limita a una narración en primera persona, a una crónica desde el punto de vista del detective, protagonista absoluto, presente en todas las páginas. La historia, parece, y repito, es lo importante en estas novelas. Su credibilidad y su coherencia. Y aquí también ha optado el autor por riesgos mínimos: un presidente del Barça con ambición política dentro de los ámbitos nacionalistas, involucrado en crímenes que se resuelven con demasiada facilidad. Hasta la descripción física que hace del personaje hace que cualquiera le ponga nombre y apellido. Alguna insinuación de trama politica y de corruptelas para alcanzar el poder. Un libro entretenido, al que no cabe pedir gran cosa: pasar el rato, mantener algún mínimo de suspense hasta un límite razonable, no complicarlo más de lo debido, pero que, insisto, no sé si corresponde valorarlo con parámetros diferentes a los acostumbrados aquí. Como novela negra, no me pronuncio: demasiado alejado de los grandes clásicos. Como literatura, demasiado justito.