lunes, 2 de julio de 2012

Sylvia Plath: una poeta visionaria

Idioma original: inglés
Valoración: imprescindible

Antes de leer esta reseña, invito a los lectores a que se detengan a preguntarse por la imagen que les viene a la mente al escuchar el nombre de la poeta estadounidense Sylvia Plath.

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¿Ya?

Seguramente, el primer adjetivo que os habrá venido a la cabeza haya sido el de "suicida". Si estáis algo familiarizados con su obra poética, tal vez le hayáis colgado instintivamente, además, la etiqueta de "confesional". Mi intención es que, para cuando terminéis de leer esta entrada, hayáis desechado tales ideas preconcebidas, inútiles para entender y analizar su poesía con la amplitud de miras que se merece.

Vamos allá.

* * *

Sylvia Plath se suicidó, es cierto, el 11 de febrero de 1963 (inciso-escalofrío: el día de mi cumpleaños). Su vida, su obra y, especialmente, su muerte propiciaron en las décadas posteriores la excusa perfecta para el estudio de enfermedades mentales. Muchos críticos creyeron hallar en sus poemas migajas que marcaban "el progresivo camino hacia la locura" (traduzco-cito de memoria y no sé ni a quién, pero no importa: esto es un blog, no una tesis doctoral). No solo eso: pasó a simbolizar, para muchos, la quintaesencia del poeta, que derrama su sufrimiento sobre el papel.

Pero si nos detenemos a estudiar su poesía dejando a un lado interpretaciones biográficas como muchos otros críticos, por fortuna, han hecho, nos encontramos con una obra extensa de notable calidad. Y, teniendo en cuenta que el ritmo vertiginoso de su producción se vio inexorablemente interrumpido a los apenas 30 años, nos damos cuenta con estupor de que lo que tenemos entre manos no es más que el aperitivo de lo que podría haber sido. Y nos deja con hambre.

Puesto que, contrariamente a la extendida idea general, no podemos acercarnos a Plath ni, seguramente, a ningún otro autor como a una poeta suicida. En primer lugar, porque el valor intrínseco de su obra sería el mismo, aunque hubiera muerto una viejita canosa con veinticinco nietos. En segundo lugar, porque en la mayoría de sus poemas la muerte simboliza la regeneración del yo: no es un final derrotista, sino un principio victorioso. Pongamos como ejemplo "Lady Lazarus", que culmina con un vigoroso renacimiento del que el yo poético surge renovado y vivificado.

Tampoco podemos desdeñar el alcance de su obra arguyendo que se trata de una poeta confesional, a la manera de Anne Sexton y Robert Lowell. Especialmente en sus últimos tres añosépoca en la que empieza a emerger su propia voz, la anécdota biográfica en Plath es el detonante para la expresión de un universo mítico, en el que la autora llega a enlazar con acontecimientos históricos como el holocausto judío. Es el caso de "Daddy", en el que llega incluso a trastocar la fecha de la muerte de su padre: no murió cuando ella tenía diez años, sino ocho, pero la carga mítica y simbólica de "diez" resulta sin duda mucho más propicia para el quehacer literario. Así, a partir de una pulsión verídica, Sylvia Plath trasciende lo cotidiano con imágenes poderosas que, poema tras poema, entretejen un sistema poético de asombrosa solidez.

Para Plath la poesía no era una mera expresión de la subjetividad, sino un "craft": un arte que había que perfeccionar con mucho trabajo y sacrificio. Sus poemas son, en efecto, cuidadas piezas de coleccionista, que solo pueden ser verdaderamente apreciadas por una lente de aumento que no esté empañada por el vaho de los prejuicios.

También de Sylvia Plath: La campana de cristal

1 comentario:

Luz G dijo...

Sin duda alguna, la obra de Sylvia es excelente!. Enhorabuena por vuestro blog, me encanta!! (y viva el espacio para la poesía!)