martes, 31 de julio de 2012

Almudena Grandes: Las edades de Lulú

Idioma original: español
Fecha de publicación: 1989
Valoración: Está bien

Hoy, en ULAD, un libro que hasta ahora no había reseñado por no saber muy bien cómo enfrentarme a su análisis. Y ello porque aunque considero que está escrito de forma impecable, la historia, lo que es la historia, a mí, lo que es a mí, me pareció poco agradable de leer. Supongo que nuestras fobias y filias personales nos persiguen irremediablemente cuando degustamos obras y creaciones de todo tipo, pero no por ello tenemos que ser injustos y negar la calidad a algo que la tiene. Así que, aquí estamos, por fin, con Las edades de Lulú, y bueno, voy a intentar expresar mi opinión sobre el mismo lo mejor que pueda.

Con este su primer libro, una joven Almudena Grandes (Madrid, 1960) ganó la undécima edición del célebre concurso de novela erótica La Sonrisa Vertical. Y aunque no he leído nada más premiado en este certamen, he escuchado por ahí que con Las edades de Lulú Grandes elevó bastantes grados la hasta entonces tibia calidad literaria del mismo. Y no me parece algo difícil de creer ya que como apunté en mi segunda parte de la crítica a Cincuenta sombras de Grey, el libro que hoy reseño, pese a ser de un género que no aprecio demasiado, está impecablemente bien escrito.

Allora, el argumento: una muchacha madrileña de 15 años llamada Lulú (diminutivo de María Luisa, ni más ni menos) se inicia en el sexo de la mano de Pablo, un chico de 27 años amigo de su hermano y prototipo del joven progre ochentero: deslenguado, atrevido y amante de los conciertos protesta y las charletas anti-sistema. Esta primera y poco usual (quien lea el libro sabrá a qué me refiero) experiencia de Lulú con Pablo, dará lugar a una apasionada relación entre ambos que se mantendrá a lo largo de los años y durante la cual la mujer coqueteará con toda clase de prácticas sexuales (extendamos nuestra calenturienta imaginación sin reparos). No la "sosegará" ni la aridez que imponen un trabajo y una rutina usuales, ni el matrimonio, ni la maternidad...

Y no es plan de destripar la trama, pero adelantaré que tras episodios de todo tipo, Lulú, una chica guapa y buena estudiante que fue criada en una casa llena de hermanos, con pocos mimos y ningún capricho, acabará metiéndose por su propio pie, sin que Pablo ni nadie la conduzca, en un oscuro grupo aficionado a actividades sexuales que harían palidecer al engendro de Christian Grey… Y hasta aquí puedo leer.

Así pues, a lo largo de las páginas de esta novela uno puede encontrar lesbianismo, juguetes sexuales, sexo con transexuales, sadomasoquismo, vagas menciones a la zoofilia y a la pedofilia e, incluso, incesto, pero también la gestación y el desarrollo de una atípica historia de ¿amor?, unos personajes muy bien construidos (yo logré “ver” a Lulú y a Pablo, que me cayó fatal, eso sí), y una descripción humilde pero efectiva de una época y de un tipo de jóvenes, excitados y algo desorientados ante el panorama de libertad que se abría ante ellos tras una etapa de gris, hipócrita y cercenadora represión en todos los sentidos.

Por cierto, al año siguiente, Bigas Lunas realizó una adaptación para el cine de la novela.

Feliz y cálido verano para todos.

3 comentarios:

Candela dijo...

Comparto tu reseña, pero me gustaría agregar, si me permitís, que la descripción de las escenas fuertes, aquellas que mencionas en tu critica, podría entenderse como una invitación de la autora a cuestionarnos nuestra propia sexualidad. No cuestionar algo tan simple como orientación sexual, sino hasta donde estas dispuesto a llegar. Creo que nos propone entendernos a través de Lulú, y a cuestionarnos aquello que nos surga cuestionar con la lectura.

Montuenga dijo...

Completa, clara y exacta tu reseña, Yemila. El lector que tenga dudas sabrá perfectamente a qué atenerse.

A mí la novela me gustó, justamente por las razones que has expuesto. Más todavía, teniendo en cuenta que era la primera de su autora, con el resto de lo que he leído suyo he tenido menos suerte. Pero hay algo que me pareció que chirría mucho, puede que también en eso estemos de acuerdo: el final. Esa escena de telefilm con pobre chica, golpe de efecto etc. etc. no hay quién se lo crea. (Los que la han leído ya me entienden y a los demás no les doy más pistas)

escalerasytoboganes@gmail.com dijo...

A mí no es que me haya entusiasmado mucho.
Me perdía con los saltos en el tiempo y la historia me ha parecido pobre.