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domingo, 24 de febrero de 2019

Reseña a cuatro manos: Patrick Modiano: Catherine

Título original: Catherine Certitude
Idioma original: Francés
Traducción: Miguel Azaola
Ilustraciones: Sempé
Año de publicación: 1988
Valoración: Guay

Comprarle a tu hija de 10 años un libro escrito por todo un Premio Nobel, aunque algo polémico (eso sí), como Patrick Modiano e ilustrado por Jean Jacques Sempé, famoso por la serie de libros protagonizada por El pequeño Nicolás, puede parecer un autorregalo del padre, ¿verdad? 

Bien, lo admito, algo de eso hay. Pero también hay mucho de cambiarle un poco el paso. Le gustan los comics (Bone, Los diarios de cereza, etc), pero de vez en cuando se deja caer por casa con libros de la biblioteca de colegio del tipo “Los futbolísimos”, “Geronimo Stilton” y demás. ¡Por ahí no paso! ¡Uno es un intelectual y ha de mantener su reputación! ¡No pueden llegar visitas a casas y ver al lado de los libros de Proust las “aventuras” de los futbolísimos, joder!

Total, que probamos con un escritor serio, un ilustrador de prestigio y un libro publicado hace más de 30 años. La historia, de apenas 95 páginas, generosa fuente de letra y abundantes dibujos, se asemeja bastante a las novelas para adultos de Modiano. En ella, Catherine rememora momentos de su infancia parisina, con un padre dedicado a oscuros negocios y una madre ausente que vive bien lejos. ¿Os suena de otros libros de Modiano? 

Aunque esta vez, y como no podría ser menos tratándose de un libro infantil (en teoría), el peso que tiene la indagación en la memoria no es tan grande. Pero lo dejo por ahora y, ya que estamos ante un libro "infantil", le paso la palabra a Irantzu, la “beneficiaria original del libro”. Aquí su aportación:

Argumento (sin spoiler): 
Catherine vive en París con su padre y los dos llevan gafas. Su madre vive en Nueva York y Catherine quiere ser bailarina, al igual que ella. Su profesora de baile (Madame Dismailova) la obliga a quitarse las gafas para bailar y entonces se ve en dos mundos diferentes: cuando lleva gafas ve el mundo real y cuando se las quita ve un mundo “borroso y tierno” (¡Será vaga la tía! ¡Casi se lo ha copiado de la contraportada!). Catherine se aprovecha de eso porque no todas las niñas pueden ver como ella, solo las que llevan gafas

Valoración personal: 
Este libro me ha gustado mucho porque te dice que nunca te olvidarás de los recuerdos.

Bueno, un poco parca en palabras la chiquilla, ¿no? En fin, que a mí también me ha gustado mucho. Catherine es entretenido, divertido, tierno y, sobre todo, su autor trata a los niños como los seres inteligentes que son, al contrario de lo que parecen hacer ciertos libros para el público infantil. Además, los lectores habituales de Modiano encontrarán en el todo el imaginario del autor y los no iniciados podrán adentrarse en un mundo y una literatura de lo más personal (aunque a algunos no acabe de convencer al 100%)

Koldo CF e Irantzu

martes, 6 de febrero de 2018

Nicolas de Crécy: Diario de un fantasma

Idioma original: francés
Título original: Journal d'un fantôme
Año de publicación: 2007
Traducción: Ana Millán
Valoración: interesante para interesados

Aclaremos algo antes que nada: lo de "fantasma" aquí no se refiere a un espíritu más o menos atormentado, como el de Canterville, o a uno de esos de la peli aquélla de Bruce Willis... y ni siquiera al típico cuñado que todos tenemos y que dice hacerse Madrid-Bilbao en dos horas, parando a comer en Aranda de Duero... No, en esta novela gráfica el fantasma es un ente globular y blancurrio, con ojos y boca y manos, pero nada más, que representa a una idea abstracta, a un gráfico o, mejor aún, a un gráfico en potencia, un dibujo que aún no ha sido pergeñado. Se trata de un posible dibujo o diseño que aún no ha encontrado su forma  -pongamos por caso, la de una mascota olímpica o el logo de una marca de chocolatinas- y por eso se ha trasladado, en busca de inspiración a Nagoya, ciudad japonesa donde abundan los grafismos chachis de todas las formas y colorines... En efecto, parece ser que Japón, además de la cuna del hentai y otras modalidades de erotismo extremo (gráfico o no), es el país con más mascotas de estas por metro cuadrado: las hay para casi todo, como puede verse aquí.

Allí en Japón, este fantasma, ente, ser o cómo se le quiera llamar se reúne con su representante francés -que es, precisamente, su antitético: un tipo de lo más carnal, zafio y más salido que el pico de una plancha-, conoce a peculiares personajes y trata de dilucidar sus dudas existenciales. Luego, durante el viaje de regreso a París (y perdón por el SPOILER o ESTROPEAMIENTO, pero es necesario para seguir con la reseña), se encuentra a un tipo que, ¡oh, misterio!, parece conocerle a la perfección y que... uy, un momento... esa cara-...¡caramba, pero si es el mismo autor del libro, el afamado dibujante Nicolas de Crécy! (no es que yo tenga siempre presente su careto, es que lo he buscado en Google). Este creador/compañero de vuelo se dedica a darle la barrila contarle al "fantasma" un viaje de trabajo que hizo a Brasil -a Recife, en concreto-, y los problemas, dudas y reflexiones que le suscitó la obligación de reflejarlo en ilustraciones -por cierto, esta parte del libro está bañada en sepia o nogalina para causar la sensación de ser un recuerdo, mientras que el resto está trazado en lo que parece una enervante plumilla o incluso, como se sugiere en algún momento, un boli de punta fina-; sin duda, estas confesiones parecen ser un reflejo de aquellos problemas conceptuales que tenía el pobre fantasma (recordemos, un diseño en potencia), pero, para qué negarlo, la impresión que que da en el lector (en mí) es que el señor de Crécy ha aprovechado para desbarrar un rato sobre los asuntos que le preocupan respecto a su profesión (un poco como esa tendencia de algunos periodistas a darnos la matraca con reflexiones sobre la práctica periodística).

Aún así, es cierto que esta novela gráfica (¿ensayo gráfico, se podría decir?) trata ciertos temas no exentos de interés: sobre todo, las cuitas de la creación artística, ya digo; las dudas y exploraciones de cualquier proceso creador. También la vacilación de la mirada, ya sea , de nuevo, la del creador o la del simple turista. Y la necesidad, el apremio, incluso, de encontrar y, aún más, de buscar la autenticidad en lo que se mira (significativo que el autoficcionado e introspectivo Nicolas sólo se acabe sintiendo emocionado en Brasil al descubrir la escultura naïf del artista popular Mestre Vitalino).

Llegamos, pues, al fin al espinoso fastidioso jodido asunto de la autoficción, esa lepra literaria del siglo XXI... ¿Exagero? Pues el cuerpo me pide lanzar exabruptos, juramentos y reniegos hasta quedarme, sino a gusto, al menos un poco más desahogado. Ahora bien, resulta que mi digestión de esta novela gráfica ha coincidido con la publicación en CXTX del manifiesto sobre el tema del siempre lúcido Iban Zaldua, al que me remito, suscribo de cabo a rabo y me adhiero sin dudar. Es más, en mi opinión, los muros (y no hablo de los de Facebook, aunque también) deberían llenarse de este lema, coreado por todos los que estamos ya hasta las narices de tanta pamplina juntaletras:

¡AUTOFICCIÓN AL PAREDÓN!

Y que me venga a buscar la Fiscalía, si quiere...



Más títulos de Nicolás de Crécy reseñados en Un Libro Al Día: Período glaciar

viernes, 26 de enero de 2018

3x1: Museos, Historietas Y Viceversa


A estas alturas, creo que todos convendremos en considerar al cómic -llamémosle tebeo, BD o fumetti- como una más de las artes -¿la octava, quizá?- o, cuando menos, una afortunada combinación entre dos de ellas. En todo caso, quienes sí parecen tenerlo claro son algunos de los más importantes museos del mundo; no sólo porque en ellos se programen exposiciones sobre este género (como la que ahora mismo hay en el Reina Sofía de Madrid dedicada a George Herriman, creador de Krazy Kat), sino porque algunos incluso han decidido implementar joint-ventures editoriales para optimizar la sinergia resultante de esta suerte de coworking artístico-conceptual (vale, pido perdón por la gilipollez de esta frase, pero no me he podido resistir...); es decir, en plata: que ciertos museos han comenzado a publicar cómics, de reputados autores, eso sí, relacionados precisamente con su actividad museística o alguna de las obras que en ellos se exponen.


Autor: Nicolas de Crécy
Título: Periodo glacial
Idioma original: francés
Título original: Période Glaciaire
Año de publicación: 2005
Traducción: Ana Millán
Valoración: entre recomendable y está bien


El museo pionero en esta práctica, que yo sepa, fue el del Louvre (cómo no, dada la categoría y respeto que se le concede en Francia a la Bande Dessinée), habiendo participado en esta iniciativa autores tan reconocidos como Enki Bilal o Jiro Taniguchi. O quien abrió en 2005 esta serie de coediciones de cómics relacionados con el museo: el sorprendente y exquisito Nicolas de Crécy, precisamente con este Período glacial, original historia postapocalíptica en la que un grupo de exploradores-antropólogos, ayudados por una especie de híbridos parlantes entre perro y cerdo -como el romántico Hulk-, recorren una Francia convertida en blanquisa en busca de los escasos restos de la civilización actual... ¿Hasta dónde llegarán en su pesquisa? Ya, ya lo sé; no es muy difícil de adivinar... ; )

El resultado es una obra deliciosa y con el peculiar toque lindante con lo surreal que caracteriza a este autor. Como mínimo, una propuesta interesante y recomendable, sobre todo para los amantes del cómic galo.




Autor: Étienne Davodeau
Título: El perro bizco
Idioma original: francés
Título original: Le chien qui louche
Año de publicación: 2013
Valoración: está bien


El perro bizco, de Étienne Davodeau también pertenece a la serie publicada por las ediciones del Museo del Louvre en colaboración con Futuropolis, aunque en este caso el registro cambia: está ambientada en un prosaico presente y la ironía melancólica del cómic anterior se convierte en un humor mucho más evidente, casi con la tierna socarronería de las películas de Jacques Tati. Aquí el protagonista es Fabien, un vigilante del museo -muy divertida la relación que los celadores mantienen con las obras y con los visitantes que las contemplan- que debe atender a la "sugerencia" de la familia de su novia Mathilde, el irreductible clan Benion, de colgar en el mismísimo Louvre un cuadro horrendo pintado por un antepasado con ínfulas artísticas: "El perro bizco", claro... obra que hace honor a su nombre. El pobre Fabien se ve en un aprieto fácil de imaginar, hasta que recibe una ayuda inesperada, que no desvelaré. Una BD divertida y hasta tierna, aunque no deja una huella demasiado profunda, hay que reconocer...



Título: El perdón y la furia
Idioma original: español
Año de publicación: 2016
Valoración: está bastante bien

Este tercer cómic, sin embargo, está editado por el Museo de Prado, pinacoteca que también se ha sumado a esta práctica editorial, pero relacionándola con exposiciones que se hacen en el Museo (habiendo sido así su primera Historieta publicada El tríptico de los encantados (una pantomima bosquiana), de Max, con motivo de la exposición que celebraba el V centenario de El Bosco). Este otro cómic, El perdón y la furia, está dedicado a José de Ribera y cuenta la historia de un artista llamado Osvaldo González,  obsesionado hasta la locura con la obra de este pintor; en concreto con el conjunto llamado Las furias, encargado por el virrey de Nápoles en 1632, y que él relaciona con el Speculum redemptionis, la Geometría Mágica y otras sesudeces de las que sin duda se han informado bien los autores del libro.  Autores que son, Altarriba y Keko, además de otra historieta, Yo, asesino que comparte con este cómic no sólo una afinidad temática, la relación entre el arte y el crimen -aunque aquí no todo es lo que parece- sino también la misma técnica gráfica, a base de violentos claroscuros, en puro blanco y negro, aderezados tan sólo por la violencia del color rojo.

Los admiradores de esta pareja de guionista-ilustrador no se verán decepcionados, pero para los que no las conozcan, quizás sea mejor empezar a leer otraas obras de Altarriba, como la ya mencionada o la excepcional El arte de volar.


En fin, no sé hasta qué punto esta y otras iniciativas semejantes conseguirán que los no aficionados al género se interesen o simplemente respeten un poco más los cómics. O consigan que quienes no suelen entrar en un museo se acerquen de vez  en cuando a uno. Pero ojalá ocurriera alguna de las dos cosas o ambas. Porque de hecho, no hay por qué elegir entre la "alta cultura" y la cultura popular: una puede disfrutarse tanto como la otra. O viceversa.


Otras obras de Antonio Altarriba y Keko reseñadas en Un libro Al Día: Yo, asesinoEl arte de volar 

sábado, 8 de octubre de 2016

Alfred: Come prima

Idioma original: francés
Título original: Come prima
Año de publicación: 2013
Traducción: Regina López Muñoz
Valoración: Muy recomendable

En algún lugar de Francia, en 1958, Giovanni, un joven italiano, encuentra a su hermano mayor, al que lleva diez años sin ver, para llevarle de vuelta a Italia con las cenizas de su padre, recién fallecido. Fabio, el hermano, malvive como boxeador y "sablista", así que, aún a regañadientes, acaba por embarcarse en un viaje que lleva toda una vida demorando, a bordo de un exiguo FIAT 500 (de los de entonces, no en uno de los coches chachis que hay ahora). Por el camino vivirán encuentros y desencuentros, aventuras inesperadas, descubrimientos aún más sorprendentes... pero sobre todo será un viaje a un pasado  que ninguno de los dos ha querido afrontar antes y, más aún, a un presente que no es para nada como a ellos les hubiese gustado.

Road-comic mediterráneo y nostágico, sabiamente narrado y bien dosificado por Alfred, que convierte su obra en una panorámica impresionista y entrañable -también melancólica- de aquella época, a medio camino entre el neorrealismo y las pelis de Jacques Tati. Dibujado con un trazo exquisito -un poco "pacorroquiano", si se quiere-, minucioso cuando hace falta, pero también abocetado o expresionista si es menester -de hecho, Alfred utiliza diferentes recursos gráficos según se trate de la narración lineal, los recuerdos o las pesadillas de los personajes-, el libro ofrece el argumento perfecto para convencer a los aún remisos -espero que ya muy pocos- en aceptar las posibilidades y hallazgos de este medio narrativo. Una hermosa obra de la BD actual (llamadlo historieta, llamadlo novela gráfica o lo que sea) y una historia emocionante sobre la familia, sobre los sueños y la derrota. Y el arrepentimiento y la indulgencia que nos debemos a nosotros mismos y a los demás... Serán tan sólo unos monigotes pintados en un papel, pero a ver quién es capaz de que no se le escape la lagrimita, leyendo esto...

Nota pelotilla: Como es de bien nacidos sera agradecidos y todo eso, me permito saludar desde aquí al blog Deborahlibros, por el que tuve primera noticia de este estupendo cómic: Eskerrik asko!

miércoles, 10 de febrero de 2016

Wilfrid Lupano & Grégory Panaccione: Un océano de amor

Idioma: ¿francés?
Año de publicación: 2014
Valoración: recomendable

Como dice Paco Roca en el prólogo de este libro, casi resulta sacrílego utilizar palabras para hablar sobre un cómic que no tiene ninguna en los diálogos. Ni siquiera onomatopeyas. Toda la narración se sustenta, pues en las imágenes, lo cual, sin duda, no ha resultado fácil para los autores, pero también requiere un cierto esfuerzo por parte del lector. Un esfuerzo muy llevadero y gozoso, hay que decir, y que incluso resulta bastante gratificante, cuando se le coge el tranquillo.

Bien, solventado ya el asunto, que en realidad es anecdótico de la peculiaridad expresiva de esta obra, vamos a lo que importa, que es su contenido: la historia que  nos cuenta, en una tono algo naïf y decididamente simpático, es la de un viejo pescador bretón que sale a faenar con su pequeño barco y, debido a unas peripecias que no desvelaré, para no destriparle la lectura a nadie, se ve perdido y arrastrado a una serie de aventuras, quizás menos inverosímiles de lo que pueda parecer. Entre tanto, su esposa que, al no volver él, está cada vez más preocupada, decide tomar la iniciativa y, en vez de quedarse esperándole, como la loca del muelle de San Blas, va a su encuentro o a lo que ella cree que lo es, viviendo unas peripecias no menos extravagantes y divertidas. Los protagonistas, pues, no son precisamente los típicos de las relatos de amor y aventuras: ni jóvenes, ni guapos, ni ricos... más  bien todo lo contrario, pero eso es lo que le da más encanto a su historia. Al tener que salir de su medio habitual, un pueblecito de la costa bretona, los dos tendrán que adaptarse a las nuevas circunstancias y adaptar sus capacidades, basadas en la tradición, a ese mundo moderno que parece habérseles echado encima. Para ellos, la aventura resulta doble, por tanto. El libro, en el que el mar es un tercer protagonista, que aparece en casi todas las viñetas, es también un toque de atención ecologista, sobre el estercolero en el que estamos convirtiendo los océanos. Eso sí, todo contado, denuncia y momentos azarosos incluidos, con un sentido del humor delicioso y vitalista. No quiero dejar de comentar que además nos encontramos en este cómic con  un "personaje invitado" de lo más inesperado... (no revelaré de quién se trata para no chafarle a nadie la sorpresa).


Se pueden buscar referencias, claro está, a esta entrañable historieta. La más obvia, quizás, en la aparte que atañe al pescador, sea la de la novela El viejo y el mar (recientemente reseñada en ULAD, por cierto); yo añadiría además la de la película La tormenta perfecta (basada en una novela homónima de Sebastian Junger, al parecer). Y, por lo que respecta a la historia de su esposa, me ha recordado, salvando las distancias, Largo domingo de noviazgo, aunque quizás más la película que la novela, pues los protagonistas de aquélla son también bretones, mientras que en el libro de Japrisot, al desaparecido Manex sus compañeros le creen bretón... porque es de Capbreton, en las Landas (dejando aparte, que el estilo del cómic y su humor, basado en los detalles y la reivindicación de las pequeñas cosas, así como cierto ternurismo, recuerda también el del cine de Jean-Pierre Jeunet, o parte de él: Delicatessen, La ciudad de los niños perdidos, Amélie...).

En todo caso, sólo quiero reiterar que, más allá de la circunstancia anecdótica de que se trate de una narración "muda", nos encontramos ante una estupenda obra gráfica (magníficas las viñetas que reflejan la tormenta marina, por ejemplo) y una historia divertida y emocionante, de las que da lástima cuando se llega a la página final... Eso sí: abstenerse los alérgicos a las sardinas en lata; que conste que yo ya aviso...





martes, 16 de junio de 2015

Fred Vargas y Edmond Baudoin: Los cuatro ríos

Idioma original: francés
Título original: Les quatre fleuves
Año de publicación: 2000
Traducción: Susana Andrés
Valoración: Muy recomendable

Como seguidor, incluso acérrimo, que soy de las novelas de la gran Fred Vargas y muy en particular de las del comisario Adamsberg, reconozco que estoy llevando ya un poco mal el "mono" hasta que se publique en España su último libro, Temps glaciaires (parece que en otoño... ¡me consume la impaciencia!). para quien le ocurra lo mismo, entretanto una buena manera de mitigar este síndrome de abstinencia -si no se ha hecho ya- es echarse al coleto este cómic escrito por Mme. Vargas y dibujado por el veterano Baudoin. Que no es lo mismo, pero casi.

Escribo cómic, como podría poner, claro está Bande Dessinée o novela gráfica... y nunca mejor dicho, puesto que en este libro el texto adquiere una importancia fundamental frente a la ilustración. Aunque tampoco es correcto presentar su relación como un enfrentamiento: la parte escrita y la parte dibujada colaboran y se potencian la una a la otra, en especial gracias a la excelente composición de la página y el uso de los enfoques del que hace gala Baudoin (más que de su trazo, cuya aparente brusquedad puede gustar más o menos, aunque yo considero que casa bien con las historias de Fred Vargas). No obstante, es evidente que aquí, el argumento, la hilazón narrativa, los diálogos, son de un nivel bastante superior al habitual en el mundo del cómic, y la personalidad creativa de Vargas acaba imponiéndose al conjunto, seguramente por acuerdo -tácito o no- entre los autores.

Aunque, como es lógico, esta novela no denota tanta complejidad como otras del comisario Adamsberg, pero sí están presentes muchas de sus características: personajes de lo más peculiar -en este caso, una familia compuesta por un particular escultor y sus cuatro hijos-, detalles del caso que pasan inadvertidos... a todos excepto a Adamsberg, la manera vaga y nebulosa que adoptan los razonamientos de éste, una mirada comprensiva y empática sobre todos los personajes -incluyendo al asesino-... en fin, que sólo faltan los habituales colaboradores del comisario (aunque sí está Danglard): Retancourt, Estalère, Noël... pero como esta novela gráfica se publicó en el año 2000, aún no se había constituido el grupo de investigación de la Brigada Criminal que dirige Adamsberg. Una lástima.

Para los seguidores de Vargas, un nuevo gozo, esta vez poniéndole rostro a los personajes; para los amantes de la novela negra, una muy apreciable muestra de que este tipo de literatura puede ser llevado a la historieta sin perder nada de su esencia (incluso ganando enteros). Para los amantes de las BDs o novelas gráficas, una obra que eleva y prestigia aún más el género, tanto por la calidad del guión como de las expresivas -y casi expresionistas- ilustraciones, siempre adecuadas. Desde luego, de lo más recomendable.


Otros libros de Fred Vargas reseñados en ULAD: Un lugar inciertoEl ejército furiosoTiempos de hielo, La tercera virgen

jueves, 3 de enero de 2013

Baudoin: Piero

Título original: Piero
Idioma original: francés
Año de publicación: 1998
Calificación: muy recomendable



Descubrí el tabajo de Edmond Baudoin hace unos años, cuando llegó a mis manos el fantástico y poético cómic titulado El viaje (y que, ya que estoy hablando de él, debería reseñar aquí algún día). A raíz de ese fabuloso libro, descubrí que Baudoin es un autor con una larga trayectoria a sus espaldas y me puse las pilas intentando ponerme al día con su obra. Es cierto que aún estoy en ello (es que hay mucho que leer), pero hoy quiero hacer una pausa y hablar de Piero, otro de sus libros que merece un alto en el camino y un comentario.

Piero es una historia autobiográfica que se puede –y se debe, en mi opinión– leer desde diferentes puntos de vista. Se puede leer como la historia de Momón (el propio Edmond Baudoin) y su hermano pequeño, Piero, con quien pasa horas jugando, hablando, pasando el tiempo y, sobre todo, dibujando (y extrañándose de que otros niños no dibujen tanto como ellos). También se puede leer como un testimonio de la infancia de Edmond Baudoin, en el que, en lugar de exorcizar demonios o añorar tiempos mejores (como ya hemos visto en otros muchos cómics), éste se limita a desnudarse ante el lector y mostrar cómo fue aquella época de su vida y su importancia a la hora de convertirse en dibujante.

Y es que Piero también se puede disfrutar como un ejercicio de dibujo y de narración gráfica, pues no sólo cada página y cada viñeta están pensadas al milímetro, sino que Baudoin utiliza su historia y su relación con su hermano para hablar del arte que domina y para intentar describir las penas y las alegrías que éste le proporciona.

Piero, por lo tanto, se puede entender como un simple cómic, como una autobiografía parcial o como un ensayo sobre la creación gráfica. De cualquier manera, es una obra más que recomendable –mucho más– para todo el que quiera conocer a uno de los autores de cómics más interesantes y poéticos del país vecino y para cualquiera que quiera, simplemente, disfrutar de un gran libro.

martes, 18 de septiembre de 2012

Chloé von Arx y Charles Masson: Obsesión

Idioma original: francés
Título original: L'Arche de Noé a flashé sur vous
Año de publicación: 2011
Valoración: está bien

Léa es una chica joven e independiente que busca pareja en internet. Tras una serie de contactos infructuosos conoce a Noé, un joven atractivo y simpático que parece perfecto para ella. Así que, después de hablar varias veces por teléfono, deciden conocerse en persona. Pero ocurre que lo que para Noé parece el comienzo de una relación seria es algo muy diferente para ella, pues él actua de forma obsesiva, intentando acaparar toda la atención de Léa y construyendo un futuro para los dos que a ella no acaba de gustarle.

Más que un estudio sobre las relaciones personales en la era de internet (como se ha dicho de esta novela gráfica), Cholé von Arx (socióloga, actriz y presentadora de televisión) presenta en Obsesión, su primera incursión en el mundo del cómic, una historia en la que, a caballo entre la comedia y el thriller, se muestran todos los pasos necesarios para que una relación pueda convertirse en algo obsesivo y peligroso.

A pesar de que von Arx elabora una historia amena e interesante y, en general, realista (y digo "en general" porque algunos personajes no son muy creíbles), ésta no acaba de funcionar del todo. El cómic parece más el deseo de mostrar una situación aislada que de construir una narración al uso, por lo que al final nos quedamos con la sensación de que falta algo, de que necesitamos un cierre que no acaba de llegar. Una lástima, porque el desarrollo de la historia no iba mal encaminado y bien podía haber llegado a una conclusión correcta.

viernes, 18 de mayo de 2012

Charles Berberian: Jukebox

Idioma original: francés
Título original: Jukebox
Año de publicación: 2012
Valoración: Recomendable


Cualquier aficionado al cómic europeo conoce a Charles Berberian, sobre todo por haber creado a Monsieur Jean, pero también por la gran cantidad de obras que ha realizado junto a Philippe Dupuy (como Diario de un album, por ejemplo).

En Jukebox, el autor decide mirar hacia sí mismo y utiliza las páginas de este libro para reunir una serie de historias cortas originalmente publicadas en Fluide Glacial y hacer un repaso a sus gustos musicales. O, mejor dicho, para mostrarnos la banda sonora de su vida.

Así, nos habla de los años 80 (y de la horrorosa moda de las hombreras) y de la música que escuchaba entonces, como Depeche Mode, Duran Duran, Boy George... al tiempo que imagina un encuentro con John Lennon en París, explica lo mucho que le gustaba Leonard Cohen y su obsesión por saber qué tipo de clazado usaba, la caída de la carrera de Phil Collins, lo mucho que le marcó David Bowie, la relación entre los miembros de los Rolling Stones... y añade un gran número de anécdotas (la mayoría de ellas, reales) que encantarán a cualquier aficionado a la música, aunque no comparta los gustos del autor.

Alejándose de la estructura del cómic tradicional, Berberian le da a cada una de las historias una estética y un color predominante diferente, adaptando su estilo a cada temay creando una obra de lo más interesante. Recomendable para todos aquellos a los que les gusten los cómics y, cómo no, la música.

viernes, 2 de marzo de 2012

Jacques Tardi y Jean-Patrick Manchette: El blues de la costa oeste


Idioma original: francés
Título original: West Coast Blues
Año de publicación: 2009
Valoración: Recomendable

George Gerfaut es un hombre de mediana edad, trabaja como comercial y tiene mujer y dos hijas. Lleva una vida aburrida y de lo más anodina, pero no se queja demasiado. Así que pasa los días haciendo su trabajo, cuidando de su familia y prestando no más atención de la necesaria a los problemas del mundo, como cualquier mortal. Hasta que dos desconocidos intentan matarlo. Y, como no lo consiguen, lo intentan otra vez.

¿Qué hace, entonces, George? Para evitar que hagan daño a su familia, se escapa. Y se inicia entonces una persecución que se alargará durante meses y que no sabemos muy bien cómo puede acabar, pues George, a pesar de que ha tenido la gran suerte de que escapar un par de veces de las garras de la muerte, no es un héroe. No sabe manejar un arma o cómo borrar sus huellas para que nadie lo encuentre. Es un comercial, un hombre normal que nunca ha hecho nada a nadie. Pero, si nunca ha hecho nada a nadie, ¿por qué intentan matarlo? ¿Por qué alguien se está tomando tantas molestias para encontrarlo y deshacerse de él?

Así comienza West Coast Blues, un cómic francés que adapta la novela Le Petit Bleu de la côte ouest, escrita por Manchette en 1976. Heredera de la novela negra más cruda, esta obra (en la versión gráfica, al menos) desarrolla la historia de George sin escatimar escenas violentas, errores o imperfecciones, lo cual hace que nos resulte más verosímil que otras historias.

En este cómic no hay grandes discursos ni personajes impresionantes; ni siquiera mujeres fatales que se queden en nuestra memoria para siempre. Tan sólo hay una historia –una buena historia– y tanto el escritor como el ilustrador se toman el tiempo justo (ni más ni menos de lo necesario) para desarrollarla. Todo un descubrimiento.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Marc-Antoine Mathieu: Dios en persona


Idioma original: francés
Título original: Dieu en personne
Año de publicación: 2010
Valoración: Recomendable


No son pocas las novelas o los relatos en los que se cuenta que Dios baja a la Tierra y se relaciona con los seres humanos. Enrique Jardiel Poncela, sin ir más lejos, ya habló de ello en La tourneé de Dios, una excelente novela que, con grandes dosis de humor negro, saca lo peor de la sociedad española y de la humanidad en general. Porque, mejor o peor llevadas, estas narraciones suelen coincidir en mostrar a Dios como un hombre que básicamente observa el revuelo que produce su presencia y a los seres humanos como criaturas despreciables que nunca están contentas (muy ajustado a la realidad, en mi opinión, al menos en lo que a los seres humanos se refiere).

Mathieu recoge el tema de la llegada de Dios, por tanto (tema manido pero no por eso poco interesante), y reescribe ese "qué ocurriría si..." ambientándolo en el siglo XXI, tiempo en el que el ser humano sigue siendo una criatura tan despreciable como en cualquier época, pero que tiene en sus manos las tecnologías de la información y una serie de recursos con los que sacar todo tipo de provecho de tal acontecimiento. Desde que Dios hace su aparición en el mundo (en este mundo), se ve acosado por filósofos, científicos y teólogos que le piden certezas y respuestas a un sinfín de preguntas; por publicistas, que lo ven como imagen de marca; por artistas, que quieren plasmar su esencia en toda disciplina posible; por políticos, que quieren tenerlo de su lado y que bendiga sus decisiones; por la gente de la calle, que desean un milagro o una bendición... incluso hay quienes lo denuncian y llevan a juicio por haberles hecho nacer y después haberlos abandonado a su suerte.

Con un guión escrito con estructura de documental y un dibujo sobrio, Mathieu utiliza la llegada de Dios para hablarnos del ser humano, de cómo es terriblemente manipulador y fácilmente manipulable, y de este mundo en el que nada es real hasta que sale por televisión o internet. De cómo Dios, así como cualquier otra cosa, no existe hasta que no se cree en él, y de cómo nunca podemos estar seguros de lo que creemos, si ni siquiera estamos ya seguros de lo que somos.