jueves, 30 de septiembre de 2010

Hans Ulrich Gumbrecht: Elogio de la belleza atlética

Título original: Lob des Sports
Idioma original: alemán
Fecha de publicación: 2005
Valoración: muy recomendable

Este libro es peculiar por varias razones. En primer lugar, porque se trata de un "elogio". Gumbrecht se ve obligado a justificar eso en un capítulo entero: resulta que un académico no puede escribir un ensayo "en elogio" de nada. Se entiende que un teórico debe ser alguien desapasionado, incluso distante, que trate cualquier tema como si llevara guantes de látex. Ya estemos ante una extensión del ethos del laboratorio a todos los campos del saber o, más probablemente, ante una mala comprensión del ideal a-valuativo de Weber, lo cierto es que no hay por dónde pillarlo. A todos nos apasionan las cosas que nos interesan, y a un teórico -es un suponer- debe de apasionarle mucho un tema para dedicar cientos de horas a su estudio. Lo más que puede hacer, entonces, es disimular esa pasión.

Bueno, pues Gumbrecht no sólo se niega, reclamándose continuador de una larga serie de elogiadores clásicos, sino que además se empecina en exhibir un interés sin duda censurable en la academia: el deporte. Pero no el deporte como opio del pueblo e instrumento de poderosos, ni el deporte como expresión o signo del espíritu de su tiempo. Gumbrecht habla del deporte porque le apasiona, y se propone glosar esta pasión y tratar de contagiarla al lector. Elogiarlo, en fin. Diré que de antemano no comparto esa pasión con Gumbrecht, pero es cierto que ciertas páginas me transmitían unas ganas locas de asistir al primer partido de béisbol que tuviera a mano. La perspectiva y el tono son los de un aficionado al deporte, y esto se agradece.

Ahora bien, eso no significa que se trate de un libro sin ambiciones teóricas. Una especie de anecdotario del hincha emérito. Esto tendría poco interés en un entorno distinto del de Estados Unidos, puesto que de allí proceden casi todos los ejemplos de los que habla Gumbrecht (que da clase en Stanford desde hace muchos años). Lo que se propone aquí es una lectura estética del deporte, que presenta el juego como el desarrollo interactivo de una forma que se desvanece en el tiempo. Este tratamiento estético del deporte creo que consigue, en efecto, captar una parte importante de su atracción masiva, pero sólo una parte.

Gumbrecht parece obviar lo más duro (y lo menos elogiable) de esa atracción: la asimilación del espectador en una comunidad enfrentada a otra. Ningún deporte de equipo se entiende sin esa apelación a "los colores" del club. Tampoco convence el itinerario histórico que ensaya Gumbrecht. Pese a todo, se trata de un ensayo ameno y muy bien escrito, que aporta una perspectiva novedosa y argumentada. Merece la pena.

También de Gumbrecht: En 1926.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Joseph Smith: El lobo

Idioma original: inglés
Título original: The Wolf
Año de publicación: 2007
Valoración: Está bien

Este fue, si no me equivoco, el último libro que me leí en mi fiebre lectora veraniega. Me lo compré porque me llamó la atención la sencillez del título y, siendo sinceros, porque era delgadito. Después he descubierto que esta novela fue una de las revelaciones de la Feria del Libro de Frankfurt, y que hay quien considera a Joseph Smith la gran revelación de la novela británica joven. Bueno, está claro que el sensacionalismo también afecta a la crítica literaria.

No es que El lobo esté mal: es una novela corta, entretenida, que narra la lucha de un lobo por sobrevivir al duro invierno, desde el punto de vista del propio lobo. Comienza con algunas escenas de caza, luego se enfrenta con un granjero, encuentra a un zorro que está a punto de morir... Y es ahí cuando la novela cambia, a mi parecer, para peor. Porque el autor, a lo mejor cansado de mantener el punto de vista limitado del lobo o de la aridez de su propio relato, hace que los animales comiencen a mantener extrañas comunicaciones entre sí a través de los ojos. El zorro le "dice" al lobo dónde tiene enterrada una presa, el lobo le "muestra" lo que pasará si le engaña, etc. Lo que empezaba siendo un experimento interesante y bien narrado, se convierte en una fábula que personifica a los animales más allá de lo razonablemente razonable.

A lo mejor algunos de los que estáis leyendo esto os estáis acordando de Jack London. Yo también me acordé, de Colmillo Blanco o La llamada de lo salvaje, mientras leía El lobo. Me da miedo caer en el tópico si digo que el original era mejor, pero es que, para mí, lo era. De hecho, El lobo (bueno, la primera mitad) podría ser un capítulo de cualquiera de las dos novelas de London, pero sin su capacidad de significación (la oposición de lo domesticado y lo salvaje; la supervivencia del más fuerte; la lucha por la vida, etc.). En definitiva, que El lobo no viene a añadir nada nuevo a lo que ya se escribió hace un siglo. ¿Se lee bien? Sí. ¿Es suficiente con eso? Pues...

martes, 28 de septiembre de 2010

Voltaire: Cándido o el optimismo

Título original: Candide, ou l'Optimisme
Idioma original: francés
Fecha de publicación: 1759
Valoración: recomendable

En casa tenemos desde tiempos remotísimos una colección bellamente encuadernada de Clásicos Universales. Siendo yo una adolescente, me dediqué a ir leyéndolos. Como en clase habíamos tocado la Ilustración, y se mencionó a Voltaire, y vi que teníamos este librito en la susodicha colección, pues lo leí. Y confieso que me decepcionó un poco. Supongo que esperaba una crítica atroz sobre todos los temas y algo que me escandalizara como había escandalizado a sus contemporáneos. Pero claro, había pasado un par de siglos, y habíamos cambiado. Nos escandalizaba otra forma de escribir, y Voltaire se me hacía un poco bastante moderado.

Pero me explico. Cándido es considerada su obra cumbre, y eso que él mismo rechazaba su autoría y estaba firmada con un seudónimo. Pero no se suele hacer caso de ello y el estilo del autor indica que realmente es Voltaire su creador.

Bien. Novela corta o cuento filosófico, es muy breve. Voltaire expone sus ideas sobre el mundo y los que lo habitan, criticando varias cuestiones: el pensamiento de Leibniz, que afirmaba que estamos en el mejor de los mundos posibles y que todo tiende a mejorar. Así, Cándido el protagonista, discípulo de Pangloss (Leibniz), se ve continuamente forzado a reafirmarse en esta idea, a pesar de las calamidades que le acontecen; también critica a la vieja aristocracia, anquilosada en unos conceptos ya caducos y orgullosa de su decadencia; a la Iglesia y la religión católica, como hervidero de hipócritas, intolerantes y fanáticos; a la sociedad y el mundo en el que vive, donde la crueldad y la oscuridad campan por doquier.

Documento interesante sobre el Siglo de las Luces que nos muestra cómo hay voces que discrepan del orden establecido. Voltaire se pasó la vida entre viajes a la Batilla y destierros de Francia, Alemania, Ginebra, etc, pues provocaba a los ciudadanos con sus sátitas y críticas feroces. En esta breve novela conseguimos encontrar la mayor parte de sus argumentos en contra de un optimismo crédulo y una religiosidad hipócrita e intolerante. El era deísta y concebía la existencia de una entidad superior no interventora en los devaneos humanos, “no hay reloj sin relojero”. Apoya el arte y la ciencia.

Pero, me decepcionó, sí. Me impactó la fuerte crítica que transmite, y el que aún así posea cierto optimismo, pues cree que no estamos en el mejor de los mundos posibles, pero podemos cambiarlo. Lástima que no comparto su visión sobre el mundo que debería ser. Quizá fue eso lo que hizo que no me gustara la novela. Es el mensaje de fondo el que me deja ese poso agrio que me dice que hay algo que me chirría. Pero leedlo. Es muy interesante.

lunes, 27 de septiembre de 2010

John J Muth y Fritz Lang: M


Idioma original: inglés
Título original: M
Año de publicación: 2008
Valoración: Muy recomendable

Muchos de vosotros habréis visto o habréis oído hablar de la película de Fritz Lang M, el vampiro de Düsseldorf. Cuenta la historia de un asesino de niños que siembra el pánico en Düsseldorf (Alemania) y está inspirada en el caso real de Peter Kürten, uno de los asesinos en serie más prolíficos y temidos de Alemania y que recibió ese sobrenombre porque le gustaba beber la sangre de sus víctimas después de asesinarlas. Estrenada poco después de la ejecución del verdadero asesino, esta película se convirtió en una de las más importantes de la historia del cine y ha sido imitada hasta la saciedad.

Interpretación de terribles acontecimientos que aterrorizaron a una ciudad entera, clase magistral de cine... además de todo eso y al contrario de lo que suele suceder, M se ha convertido en una historia impresa en papel. Publicada originalmente en cuatro partes en 1990 y reeditada en 2008 en un único tomo, esta novela gráfica no sólo es una fiel reproducción de la película en la que se basa, sino que es una maravillosa muestra de ilustración cuidada y trabajo bien hecho. John J Muth, que estudió escultura en piedra y caligrafía en Japón, así como dibujo y grabado en Inglaterra, y era muy conocido como ilustrador de cuentos infantiles, dio el definitivo salto al estrellato con M. Tras combinar diferentes técnicas pictóricas, veladuras, pocos y muy básicos colores, difuminados... Muth consiguió unas ilustraciones hiperrealistas y oscuras, que complementan a la perfección la historia que cuentan y que muestran el espíritu expresionista de Lang.

Una gran novela, en definitiva, que, de forma diferente, nos permite disfrutar de una de las grandes obras del séptimo arte. Además de meternos el miedo en el cuerpo. Pero ésa es otra cuestión.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Simone de Beauvoir: La mujer rota

Idioma original: francés
Título original: La femme rompue
Fecha de publicación: 1968
Valoración: Muy recomendable

Hola, hoy vamo a jugar a "Simone dice". Y sí, me refiero a Simone de Beauvoir, la gran filósofa, escritora e intelectual francesa cuyo nombre ha pasado a la historia del pensamiento y la literatura unido inevitablemente al de su amado/odiado Sartre; no en vano, sus tumbas parisinas están la una junto a la otra...

Pero vayamos al grano y juguemos ya a "Simone dice" y así les hablo un poquitín del libro que hoy reseñamos: La mujer rota, cuyo título original, en francés, me encanta (quién sabe por qué) pronunciar...Suena a algo así como "la fem-me rompiú". Delicioso. En fin...

Simone dice: "Escribe un libro con tres historias diferentes protagonizadas por tres mujeres diferentes, pero todas ellas con algo en común: el sentirse descolocadas ante una existencia que, lejos de satisfacerlas, las desagrada dolorosamente y les provoca una honda sensación de desasosiego".

Simone dice: "Los títulos de las tres historias serán los siguientes: La edad de la discreción, Monólogo y La mujer rota".

Simone dice: "La primera contará la historia de una mujer que se da cuenta de que ya no ama ni entiende a su marido, que su largo matrimonio no tiene ya ningún sentido, que se ha pasado toda su vida entregada a una institución socialmente impuesta para presumir de tener una vida ordenada y envidable, pero que a ella la ha sumido en una fría realidad que ha terminado por anularla hasta dejarla casi como una muerta viviente".

Simone dice: "La segunda será el soliloquio de una atormentada madre que, mientras maldice desde su apartamento a un París que la repugna hasta la médula, recuerda a su hija muerta de forma trágica, y le echa en cara cosas, se echa ella misma en cara cosas, y echa al mundo en cara cosas...Todo le da asco".

Simone dice: "La tercera pieza, la que dará título al libro, estará protagonizada por una mujer madura a la que su marido deja por otra, y que en la línea de la primera historia, llega a la conclusión, exhibiendo sus pensamientos al lector, que consagrarse a ese traidor fue un error garrafal".

Y Simone, obedeciendo a su Simone interior, escribió este maravilloso libro que hoy reseño, uno de esos libros que leídos en el momento idóneo, pueden dejarle a uno un poso tan poderoso como para ayudarle a trazar una de esas líneas maestras que presiden nuetras personalidades. En mi caso, lo consiguió: soy de los que piensan que hemos de escapar de estructuras sociales férreamente impuestas si no nos gustan y buscar nuestro propio camino de bienestar, siendo siempre coherentes con nosotros mismos.

Gracias, Simone.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Simonetta Agnello Hornby: La Mennulara


Idioma original: italiano
Título original: La Mennulara
Año de publicación: 2002
Valoración: Recomendable


Ella muere. Y como esta escena, la de la defunción, tiene lugar justo en el primer párrafo, la Mennulara, se convierte en el eje central de la novela y su presencia será permanente hasta el final. Estamos, pues, ante la biografía ficticia de un personaje carismático y perfectamente descrito. Pero también es una crónica de familia, con ambiente opresivo, chismorreos e hipocresía por doquier. No faltan las técnicas del suspense con el fin de mantenernos en ascuas y dotar de mayor envergadura, si cabe, a la figura de la protagonista. Sin olvidar que retrata la Sicilia de los años sesenta con la mafia planeando sobre las cabezas de la gente.

Mennulara, la mujer que supo actuar como convenía en todo momento, la niña habilidosa que recogía almendras, la atractiva joven que supo ganarse la confianza de los amos y convertirse en la gobernanta de casa Alfallipe, la adulta de conducta intachable que llevó como nadie las riendas del hogar en los buenos momentos y en los otros sin que le temblase el pulso, se gana fácilmente las simpatías del lector pero como personaje literario tiene el defecto de no tener ninguno. Apenas el carácter adusto, quizá algo amargado de su madurez y el consiguiente reflejo en sus facciones. Pero, aunque esto último resulta algo tópico, tiene una personalidad rica y llena de matices que la convierte, a partes iguales, en blanco de críticas y de alabanzas.

La acción transcurre a lo largo de una semana de finales de septiembre (más un día suelto del siguiente mes) que se aprovechan para relatar, en paralelo, el pasado de la Mennulara y de la gente que la rodeó. A medida que se avanza en la lectura pero sobre todo al final, conocemos la forma de ser de los señoritos, su indolencia, soberbia e ineptitud, los prejuicios de clase, contemplamos su frialdad y su desprecio y en ciertos momentos nos indigna su inmenso egoísmo y su absoluta falta de piedad. Esto convierte a la novela en una historia de buenos y malos y es el principal defecto que le encuentro, su maniqueísmo, aceptable pero evidente.

Acabo alabando el gusto de la autora al haber condensado los hechos en un número no excesivo de páginas, ya que la costumbre, tratándose de dramones familiares, tolera que se fabrique un tocho descomunal y casi resulta extraño que no se haga así.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Zoom: Lady Turton, de Roald Dahl

Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 1979 (en el libro de relatos Tales of Unexpected, "Cuentos de lo inesperado")
Valoración: Muy recomendable

Feliz otoño, niños y niñas. ¿Estáis disfrutando aún de la gloriosa sensación de volver a las aulas, la brisa fría y la lluvia caprichosa, pequeños colegiales? Vuestro tío Ian espera que estéis todos la mar de contentos por haber comenzado este nuevo curso, y para que veáis que no os descuido en ninguna ocasión, hoy os traigo un cuentito muy adecuado para degustar en frías tardes de sofá y cacao caliente frente a ventanas lluviosas.

La piecita se llama Lady Turton y pertenece a un libro recopilatorio de cuentos del genial Roald Dahl, el galés de progenitores noruegos, marido durante una época de la desgraciada actriz Patricia Neal, abuelo de la otrora rolliza modelo Sophie Dahl, y padre de cosas tan curiosas y queridas como Charlie y la fábrica de chocolate, James y el melocotón gigante, o ese cuento que inspíró a Tarantino la historia más macabra de la peli Four Rooms (apostaban dedos en vez de dinero, ¿recordáis?). Vamos, que Dahl escribió tanto para críos (pero siempre de forma un tanto perversa, todo hay que decirlo), y para adultos, siendo popular especialmente por sus cuentos con final sorprendente, los cuales, en la humilde opinión de vuestro tío Ian, son los más divertidos.

Y bueno, mes petits, ahora os tendría que resumir la trama de Lady Turton para haceros ir corriendo como colibríes a la biblioteca en su búsqueda (me consta que en Internet también lo tenéis), pero como no os lo quiero destrozar, sere brevis brevis: Lady Turton es una resultona (que no bella) dama centroeuropea que seduce a un calzonazos inglés muy adinerado, se casa con él, y se convierte así en la Isabel Preysler de la sociedad londinense: las fiestas más cool se la rifan, y ella hace amigos allá donde va y los invita a timbas de cartas en su pedazo mansión. La historia del relato transcurre durante la estancia de uno de sus nuevos amigos en una de esas estancias tan divertidas en la casa de los Turton, y narra el peculiar suceso que ahí se produce, con el fantasma de la infidelidad como uno de los protagonistas. ¡Y hasta aquí puedo leer!

Buscad, leed y disfrutar de Lady Turton, genial gamberrada de Dahl, por la que le acusaron de misógino (y bueno,en otra ocasión le dijeron "antisemita", y seguro que pederasta también...).

Feliz otoño.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Javier Marías: Todas las almas

Idioma original: español
Año de publicación: 1988
Valoración: Recomendable

Antes de ir a Oxford, es conveniente y hasta imprescindible leer Todas las almas de Javier Marías. Reconozco que no he leído demasiado de este escritor, al que muchos críticos consideran uno de los mejores, si no el mejor, novelista español actual; pero esta novela es un buen comienzo -o recomienzo-, porque la lees, y dan ganas de leer más.

Todas las almas puede decirse que es pionera en el género de la autoficción, que está tan de moda ahora mismo. El protagonista, del que no sabemos el nombre y apenas tenemos datos, comparte muchas vivencias con el autor: los dos fueron profesores de español en Oxford, vivieron en la misma casa piramidal, conocieron la pompa y el esplendor oxonianos antes de volver a Madrid... Pero, claro, esto es una novela, y el personaje no es el escritor, y los personajes que lo rodean, aunque basados con más o menos cercanía en personas reales, son creaciones de su imaginación.

Argumento, lo que es argumento, la novela no tiene mucho. La historia principal, la que más espacio ocupa, es la relación del protagonista con una mujer británica misteriosa y distante; sin embargo, las mejores escenas y personajes son otros: esa cena en un elegante comedor de un College, que se convierte en una escena propia de los hermanos Marx, o el portero de la Institución Tayloriana, que confunde los tiempos y a las personas presentes con las de su memoria...


En fin, que por ahora, en esta novela, no he visto yo al "gran autor español contemporáneo" que otros ven en Marías, aunque sí a un escritor capaz de desplegar un estilo brillante y de jugar con distintos ritmos y situaciones narrativas. Pero me lo he pasado muy bien leyéndola, y eso ya la convierte en una novela recomendable. Sobre todo, si vas a viajar a Oxford.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Timothy Ferriss: La semana laboral de 4 horas


Idioma original: inglés
Título original: The 4-Hour Workweek, expanded and updated edition
Año de publicación: 2007
Valoración: Recomendable


Reconozco que no soy lo que se dice una fan de los libros de autoayuda o de los que aseguran que, una vez los hayas leído, puedes ponerte el mundo por montera, convertirte de la noche a la mañana en un profesional de éxito y ganar dinero a espuertas mientras te dedicas a beber piñas coladas en una playa del Caribe. En general, creo que destilan psicología barata que no sirve para nada. Sin embargo, y a pesar de que empecé a leer La semana laboral de 4 horas con gran escepticismo, me veo obligada a reconocer que este libro es más que interesante.

Timothy Ferriss, nominado por la revista Fast Company como uno de los hombres de negocios más innovadores de 2007, explica cómo pasó de trabajar más de 40 horas semanales a trabajar sólo cuatro mientras viajaba por el mundo y tenía ingresos suficientes para vivir y no preocuparse por imprevistos. ¿Mentira? ¿Milagro? Parece que ninguna de las dos cosas. Como dueño de su propia empresa, explica los pasos necesarios que hay que dar para delegar tareas y, sobre todo, organizarse y poder ocuparse de su negocio desde cualquier parte del mundo sin dedicarle más tiempo que el estrictamente necesario. Así mismo, explica cómo un empleado por cuenta ajena puede ser más eficaz en su trabajo dedicándole menos horas (lo que se traduce, básicamente, en aprender a eliminar cualquier tipo de actividad que desvíe nuestra atención y/o interrumpa nuestras tareas) y lo que hay que hacer para conseguir trabajar a distancia.

Aunque sus métodos no funcionen para todo el mundo (si uno es albañil o agricultor o enfermero o camarero, por ejemplo, veo muy difícil, por no decir imposible, que den resultado), es innegable que Ferriss da una serie de consejos muy valiosos para cualquier trabajador. Y no estoy hablando de consejos del tipo “descúbrete a ti mismo; toda carrera comienza con un solo paso; la paz interior te hará crecer; utiliza tu energía positiva”, etc. Ni mucho menos. Aquí nos encontramos con consejos prácticos, reales, con métodos (acompañados de esquemas, modelos de e-mails, ejercicios prácticos de negociación, etc.) para trabajar mejor en menos tiempo y, sobre todo, para aprovechar mejor –y acortar en la medida de lo posible– nuestra jornada laboral y poder conseguir a medio plazo, si no ser millonarios y pegarnos la gran vida, sí disponer de más tiempo y disfrutar del mismo.

Y sí, sé lo que estáis pensando: Izas flipa en colores. Yo pensaría lo mismo, si leyera esta reseña. Pero leer este libro, de verdad, merece la pena, aunque sólo sea para descubrir que, por una vez, no es un saco de psicología barata y manidos escritos pseudo-filosóficos orientales que nos saca los cuartos y no nos aporta nada.

martes, 21 de septiembre de 2010

Alan Moore/ David Lloyd: V de Vendetta

Título original: V for Vendetta
Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 1982- 1988
Valoración: muy recomendable

A principios de los 80 una serie de acontecimientos hicieron que Alan Moore (escritor) y David Lloyd (dibujante) tuviesen que trabajar juntos en un proyecto que Alan ya había intentado publicar antes. Pero esta vez consiguió salir adelante y, a pesar de algunas dificultades editoriales, la historia se publicó en diez tomos, que después se reeditarían y publicarían como el único tomo “tocho” que podemos encontrar en casi cualquier librería.

Resumidísimamente, la historia trata sobre V, un hombre misterioso, oculto tras una máscara de Guy Fawkes, que decide acabar con el estado totalitarista fascista de la Inglaterra de dentro de unos años. Al poner en marcha su plan, se encuentra con Evey, que se convertirá en su fiel ayudante.

Y bien, muchos habréis visto la película, así que escribiremos esta reseña desde dos puntos de vista. Desde los fans que, como Alan Moore, se desentienden de la película y la tachan directamente de “porquería”; y como los fans que, reconociendo que no es fiel a la novela, no les disgusta como adaptación un pelín libre.

1.-Lo dicho, Alan Moore se desbanca del proyecto cinematográfico y desprecia a los Wachowski como guionistas de su obra. Alan es denodadamente anarquista y este ideario se transmite en el texto. Sin embargo, no vemos nada de nada de ello en la peli. El final es absolutamente diferente, desviando la atención de los temas centrales que quería resaltar el autor, es decir, mucho efecto visual con tanta máscara, la unión hace la fuerza, y poco más. La novela deja un final bastante más abierto, impredecible y trágicamente real.

Se omiten varias historias paralelas de otros personajes que dotan a la obra de mayor complejidad y totalidad. No son sólo V, Evey y el ideal, es mucho más que eso. Además, los personajes principales tampoco son como los imaginó Alan, trastocando nuevamente su mensaje.

En fin, que vemos una película ambientada en el mundo imaginado por Alan Moore, pero en el que no ocurren las mismas cosas.

2.- Los seguidores de novela y peli están a gusto con esta redefinición de la novela, y la aceptan- en muchos casos, sin grandes aspavientos, pero suficientemente. Es entretenida, quizá curiosa y algo original.

Creo que se puede adivinar a qué grupo pertenezco. La novela me enganchó desde la primera página. Me agradó el que no hubiese bocadillos en las viñetas sino texto, muchísimo texto. El monólogo de la estatua de la Libertad neoyorquina me parece formidable, y sumamente recomendable. El propio personaje de V, la ambientación, la persecución in extremis de la idea de libertad y libre pensamiento me sedujeron hasta el punto de buscar el siguiente novelón de Moore, Watchmen.

El autor es rarito, un icono de culto para muchos, practicante ferviente de la magia del Caos (al preparar esta reseña me he enterado de que existe) y prolífico. Vamos, que si os gustó la peli, tenéis que leer la novela; y si no os gustó, también. Seguro que no os defrauda.

Como último apunte curioso, todos los títulos de los capítulos de la novela empiezan por V. Hay muchísimas referencias y juegos con esa letra/número.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Milán Füst: La historia de mi mujer

Título original: A feleségem története - Störr kapitány feljegyzései
Idioma original: húngaro
Año de publicación: 2009
Valoración: Está bien

Tropezar con la misma piedra. ¿Y si la piedra nos gusta? ¿O si tropezar con ella una y otra vez nos parece una buena manera de emplear nuestro tiempo? Es curioso la de cabezazos que nos tenemos que dar o la de años que han de transcurrir para que nos desengañemos por fin de alguien. O tal vez no nos dé la gana abrir los ojos. Eso y mucho más se plantea en esta novela que, aunque publicada por primera vez en 1942 – y editada aquí hace unos meses –, refleja rasgos humanos que estarán de actualidad mientras la materia de la que estamos hechos siga siendo la misma. Y puede aplicarse tanto a la pareja como a cualquier otro estrecho vínculo entre dos.

En este minucioso análisis de una obsesión, Füst nos presenta un personaje muy particular, cuya principal debilidad es la belleza femenina, plagado de defectos. Además de obsesivo y maniático, es ingenuo, excéntrico, indeciso e impulsivo a la vez, iracundo a veces, cascarrabias… Aunque cueste encontrarlo, el novelista está detrás, dosificando los golpes de efecto, impresionándonos con su ironía exquisita, con su conocimiento del hombre de cualquier época. Los hechos se narran en primera persona mediante un espontáneo flujo de conciencia que retrata perfectamente al protagonista con sus divagaciones, incoherencias, repeticiones, olvidos, frases deshilvanadas a veces. Consigue así dar la impresión de estar escrito sobre la marcha, por el tono casual, la inclusión de detalles aparentemente innecesarios y la provisionalidad de mucho de lo que se nos cuenta. Esta veracidad del personaje debe ser la causa de que, aunque siempre se vuelve a la misma cuestión, el interés se mantenga hasta el final. Todo el absurdo de la mente humana está concentrado en las inseguridades, manías y decisiones contradictorias de este personaje magnífico. La literatura habitualmente muestra una progresión de planteamiento a desenlace, el autor traza una línea, más o menos zigzagueante, siguiendo las normas del género y los personajes caminan por ella hasta el final. Jakab Störr, en cambio, es tan caprichoso como puede serlo cualquier ser de carne y hueso, no se atiene a las convenciones novelísticas y esto no gusta a cualquier lector.

Por eso, y a pesar de que me parece genial y muy divertida, le doy esta puntuación: no puedo recomendarla pues creo que todo el que no simpatice con el capitán se aburrirá muy pronto. A algunos les va a fascinar, otros pensarán que es insoportable. Aunque estoy del lado de los primeros, reconozco que la vida cotidiana no es muy apasionante y que esta novela la imita bastante bien. Pero, igual que en la vida, encontraremos constantes sorpresas, los personajes serán tan iguales a sí mismos (o tan inconstantes con su propia forma de ser) como podamos serlo cualquiera, las casualidades cumplen su función, de forma que la intriga está asegurada. Quizá para algunos lectores no sea suficiente pero eso es lo que le da consistencia al relato y lo ha mantenido vigente hasta hoy.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Curzio Malaparte: La piel

Título orginal: La pelle
Idioma original: italiano
Fecha de publicación: 1949
Valoración: Imprescindible

El libro que hoy reseñamos es una obra indispensable para comprender, desde nuestras cómodas butacas de anestesiados urbanitas europeos del nuevo siglo, cómo iba el mundo no hace demasiado por estos lares: cuando la Guerra (con toda la sangre, amoralidad, crueldad, inhumanidad, perversión, maldad, entrañas y abduciones mentales que conlleva) campaba a sus anchas por el Viejo Contiente.

Curzio Malaparte (malévolo "homenaje" al bueno de Napoleón) se llamaba en realidad Kurt Erich Suckert. Era el hijo de un alemán protestante y una italiana católica criado por unos campesionos toscanos (sin vínculo familiar con el crío), cuyas tendencias políticas dieron más vueltas y tumbos que ni sé: sin despeinarse, Malaparte pasó de declararse fascista y apoyar a Mussolini, a criticar intensamente dicho ideario político y poner verde al caudillo italiano, y también vivió su época de "anarquista individualista" y tenaz anti-Hitleriano, para finalmente acabar sus días convirtiéndose en un fiel católico, ya en su lecho de muerte.

Para profundizar más en la apasionada vida de este hombre, les recomiendo consulten fuentes más extensas...No tiene desperdicio.

Antes de La piel, Malaparte ya revolvió los estómagos de los de su tiempo con Kaputt, un libro que en la línea marcada por un compendio de relatos, narraba fríamente las atrocidades cometidas por los alemanes durante la guerra. En La piel, en cambio, el escritor no hace uso de su espíritu crítico sólo con los germanos, es más "generoso": a la hora de contar sus experiencias como contacto con los Aliados en el Nápoles de 1943, pone a parir a italianos, alemanes, ingleses y norteamericanos igualmente. Los personajes y los hechos que narra (mujeres vendiendo niños a los soldados, enanos desorientados, disquisiciones sobre la presunta supremacía estética de los cadáveres de hombres negros...) causan verdadera dentera, pero siempre lo hace con un lenguaje y un estilo tan pulcros y viscerales a un mismo tiempo, que no provoca, sino, desear leer más y más HORROR. El Horror, El Horror...

Sobre la novela existe una película de los ochenta firmada por Liliana Cavalli, directora que ya mostró al espectador miserias, morbos y aberraciones humanas varias con su Portero de Noche. Y una curiosidad: el Malaparte de la pantalla no es otro que el Bello Marcello...

sábado, 18 de septiembre de 2010

Haruki Murakami: Kafka en la orilla

Idioma original: japonés
Título original: 海辺のカフカ (Umibe no Kafuka)
Año de publicación: 2002
Valoración: está bien


Después de mi "andanada" contra Murakami de hace unos meses (más de un año, en realidad, cómo pasa el tiempo), me había prometido a mí mismo no volver a leer nada de Murakami en una buena, buena temporada. Pero cuando una amiga me recomendó Kafka en la orilla como una de sus novelas favoritas, y la mejor de Murakami sin duda -algo que ya había oído antes-, me decidí a darle una nueva oportunidad. Pero no, lo siento, Haruki; lo siento, Susana: me reafirmo en mi opinión. Las novelas y, sobre todo, los personajes de Murakami no me convencen, no me los creo, me parecen artificiales, inverosímiles y repetitivos. No termino de entender que se sitúe a este autor (que a mí no me parece que diga nada esencial sobre la existencia humana, sinceramente) a la altura de otros como Phillip Roth, Ismail Kadare o Paul Auster. Qué le vamos a hacer, será cuestión de gustos.

En este caso, es verdad, Murakami le echa más inventiva que otras veces para contarnos la historia de dos personajes aparentemente no relacionados, pero que terminarán encontrándose porque en realidad estaban unidos por un destino superior. Se trata de Kafka Tamura, un adolescente que escapa de su casa y busca a su madre y a su hermana que lo abandonaron de niño; y Satoru Nakata, un hombre que de niño sufrió un extraño desvanecimiento, durante el cual perdió toda memoria y gran parte de sus capacidades intelectuales, pero a cambio ganó la habilidad de hablar con los gatos.

Es verdad, decía, que esta novela de Murakami es menos realista, más imaginativa y onírica que la mayoría de las demás. Pero esto, para mi gusto y en este caso concreto, no es una virtud, porque las invenciones sobrenaturales o sobrehumanas que se acumulan en la novela resultan de lo más arbitrarias, se acumulan sin adquirir sentido. Hay algunos pasajes intensos e interesantes, y la novela, como todas las de Murakami, se lee muy fácil, porque está escrita de manera ágil y llevadera; pero también hay escenas cuestionables (las de sexo, por ejemplo, están descritas de una manera demasiado genitalocéntrica para mi gusto) e innecesarias (la más clara, la visita de dos feministas a la biblioteca en la que vive Kafka, que no viene a cuento pero que a Murakami le debía apetecer incluir).

Tengo la sospecha de que para todo lector la primera novela que lee de Murakami es su favorita. Porque luego, todo lo que lea le sonará a repetido, o por lo menos, le parecerá ya menos original. La primera que yo leí fue Tokyo Blues, y me gustó bastante, sobre todo por el tono fácil y directo del autor, y por esos personajes poéticamente solitarios e inadaptados. Las que han venido después han sido darle vueltas al molino, y ya estoy cansado de leer sobre personajes poéticamente solitarios e inadaptados. Así que, ahora sí, me prometo firmemente a mí mismo no volver a leer nada de Murakami. Hasta la próxima vez, claro.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Ronald H. Fritze: Conocimiento inventado. Falacias históricas, ciencia amañada y pseudo-religiones


Idioma original: inglés
Título original: Invented Knowledge: False History, Fake Science and Pseudo-religions
Año de publicación: 2010
Valoración: Está bien

ULAD: ¿Qué tal?
X: No me quejo.
ULAD: Usted era...
X: Soy un extraterrestre.
ULAD: No me diga.
X: Pues ya ve.
ULAD: Y, esto... ¿hace cuánto llegó a la Tierra?
X: Uy, ni me acuerdo. Sé que mi primera misión aquí fue ayudar a los egipcios a construir las pirámides, así que empiece a echar cuentas. Pero algunos de mis familiares ya vivían en la Atlántida desde hacía mucho. Lo que pasa es que, claro, la Atlántida se hundió y se mudaron a Egipto.
ULAD: Y usted fue con ellos.
X: Sí, claro, de Erasmus. También visité a mis primos en Sudamérica, que son los que construyeron las pirámides y los templos mayas.
ULAD: Imagino que ellos se encontraron con Cristobal Colón, cuando descubrió el continente...
X: Antes ya habían conocido a los vikingos y a los chinos, que pasaban sus vacaciones en todo lo que viene siendo la costa atlántica de Sudamérica.
ULAD: ¿Me dice que los verdaderos descubridores de América fueron los chinos?
X: Pues claro. Aunque también hay quien dice que los habitantes primitivos americanos eran hombres blancos, que fueron exterminados por los indios. Por eso, en los tiempos del lejano oeste, los indios fueron diezmados, porque siglos atrás ellos habían acabado con los blancos.
ULAD: Verá, es que tengo aquí un libro que dice que todo lo que usted me está contando es mentira. Dice que todas estas teorías que la mayoría de la gente toma por leyendas o mitos (que es lo que son, al fin y al cabo), son creídas por una minoría y que eso tiene mucho peligro, pues da lugar a grandes estafas, a creencias y comportamientos racistas y machistas, a sectas peligrosas...
X: Tampoco hay que pasarse...
ULAD: Bueno, en la Biblia se dice que los hijos de Cam (de piel oscura, vaya casualidad) serían malditos y los esclavistas europeos y americanos no se despeinaron al afirmar que la Biblia justificaba la esclavitud...
X: Creo que un poco de imaginación no hace mal a nadie...
ULAD: No, cuando se es consciente de que lo que se lee o se cuenta es una fantasía. Si se toma como verdad, mal vamos. ¿Sabe cuántos libros que desarrollan teorías sobre la Atlántida, sobre visitas extraterrestres o sobre la Atenea Negra se venden al año? La pseudo-ciencia y la pseudo-historia son un cáncer que sirve para hacer dinero y para conseguir, en muchos casos, que la opinión del pueblo vaya por ciertos derroteros...
X: Los historiadores y los científicos tampoco están en posesión de la verdad. De hecho, continuamente aparecen nuevas pruebas de los hechos que creíamos inamovibles han sucedido de forma diferente a lo que creíamos... Hace siglos se creía que la Tierra era plana y mire usted...
ULAD: La diferencia base es que los especialistas recogen un montón de información, la analizan, la contrastan y entonces (entonces, después de haber hecho el proceso de investigación correspondiente) formulan un principio científico o llegan a la conclusión de que en el año tal pasó tal y cuál cosa. Estos pseudo-historiadores/pseudo-científicos formulan un principio científico o una teoría sobre un hecho histórico y después se apoyan en las pruebas que van encontrando que les sirven para confirmar sus creencias. Y ni que decir tiene que pasan por alto todas aquellas evidencias que no comulguen con lo que están diciendo.
X: Puede ser... Sin embargo, ¿cómo sabe que lo que dice este tal Fritze en este libro es verdad? Podría atacar a los "pseudo-historiadores", como él los llama, sólo porque sus creencias no se ajustan a las suyas.
ULAD: Pero Fritze argumenta todo lo que dice. Rebate el mito de la Atlántida y todos los que van cayendo en sus manos aportando datos históricos, bibliografía comparada y muy completa... y lo más importante: explicando cuándo y cómo se crearon todos esos mitos (modernos o no) y cómo han conseguido desarrollarse y extenderse en plenos siglos XX y XXI.
X: Parece interesante, el libro...
ULAD: Está bien. A veces, se hace un poco cuesta arriba porque el autor da muchísimos datos y referencias y llega un punto que tu cabeza parece un tambor. Además, como el estilo es más periodístico que otra cosa, resulta un tanto frío. Pero es interesante.
X: Puede que me lo lea.
ULAD: Ya le digo, es interesante. Y puede que le convenza de que no es un extraterrestre.
X: Ya lo dudo. Le juro por mis antenas que lo soy.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Kenzaburo Oé: Cartas a los años de nostalgia


Idioma original: japonés
Título original: Natsukashii toshi e no tegami
Año de publicación: 1997
Valoración: Imprescindible

Cartas a los años de nostalgia es una historia de iniciación, la crónica de una amistad, el repaso, con todo el lirismo del que es capaz que es mucho, a los recuerdos juveniles más queridos de un narrador excepcional que, novela a novela, nos ha ido contando gran parte de su vida.

Poco a poco, a base de hechos menudos, Oé va desvelando algunos aspectos de su infancia y adolescencia, los descubrimientos trascendentes de entonces, la familia, los primeros amoríos, el terruño omnipresente, pero sobre todo la admiración por el amigo y mentor, el pozo de saberes que descubre a su lado, sus deseos de emularle primero y, más tarde, de distanciarse de esa influencia para descubrirse a sí mismo, señal de que, verdaderamente, comienza a madurar. Algunos incidentes posteriores y el telón del fondo social de la época acaban de completar el cuadro.

Y la sensibilidad y esa sonrisa condescendiente hacia el tonto que fue (como cualquiera) cuando era casi un niño y el paisaje y esa melodía que lo impregna todo, aunque no sepamos muy bien en qué consiste. A veces, en un afán de hacer explícito lo obvio, pasa de la sutileza a cierta crueldad o se enfrenta a los hechos de un modo algo brusco. Pero esto concuerda con la edad del narrador, porque el Kenzaburo que habla no es el novelista experimentado que está escribiendo sino el muchacho que vive en esas páginas.

La valentía de Oé es conocida. En su obra encontramos reflexiones muy íntimas que pocos se atreven a exponer – y lo hace sencillamente, mostrándonos lo que piensa y siente sin adornos – y que emocionan porque sabemos que son realmente suyas, que no se molesta en emplear eufemismos ni en disfrazarse con la identidad de ningún personaje ya que nos conciernen e involucran a todos o pueden hacerlo en un futuro. Y esto porque el autor se sabe ante todo un hombre más, con lo bueno y lo malo que esto supone.
No hay que buscar grandes aventuras, lo que se nos ofrece es, nada menos, la apasionante vida real. Al cabo de unas páginas somos nosotros los que subimos y bajamos la cuesta, los que sentimos el peso que carga el personaje porque nos hemos convertido en su sombra. Luego, cuando cerramos el libro, nos damos cuenta de que hemos recibido íntegra toda la nostalgia de esos años y nos gustaría poder olvidarlo para leerlo de nuevo por primera vez.

También de Kenzaburo Oé: Una cuestión personal

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Federico García Lorca: Poeta en Nueva York

Idioma original: castellano
Fecha de publicación: 1940
Valoración: imprescindible


Siento debilidad por la poesía surrelista de la Generación del 27. Ya reseñamos un poemario de Alberti. Y ahora nos embarcamos en otro libro imprescindible. Lorca había escrito Romancero Gitano y gozaba de fama en el exterior peninsular. En 1929 fue invitado a dar unas conferencias en Estados Unidos y Cuba, quedándose allí cerca de un año. El autor estaba pasando por un mal momento personal y tanto a él como a su padre les pareció una buena idea que cambiara un poco de aires.

Llego a la universidad de Columbia y, al principio, todo le llamó la atención positivamente. Pero duró poco. La crisis del 29 estaba haciendo mella en una población que el autor describe como desquiciada. Cada vez era más consciente de la discriminación derivada de las diferencias raciales,y se le hacía palpable una de las vertientes más crueles del capitalismo, provocando la rivalidad ciudad y naturaleza presente en esta obra.

Todas esas disparidades e injusticias están reflejadas en cada uno de los versos, convirtiendo a este pequeño grupo de poemas en un potente manifiesto de denuncia social. Eso sí, todo ello impregnado de surrealismo, corriente de moda en el momento en el que el autor escribió su libro, y que era idóneo para sus propósitos: imágenes caóticas, rápidas, cargadas de potencia y oscuridad. Un diálogo entre poeta y ciudad que conmueva y atrae. Sí, atrae por esa fuerza y esos versos llenos de metáforas y simbolismo.

Sin duda, una obra maestra que requiere ser leída una y otra vez. Su mensaje sigue vigente.

martes, 14 de septiembre de 2010

Jean-Baptiste Botul: La vida sexual de Immanuel Kant

Idioma original: francés
Título original: La vie sexuelle d'Emmanuel Kant
Fecha de publicación: 1999 (1946)
Valoración: muy recomendable

Desde que Tales de Mileto se cayera a un pozo por mirar al cielo allá en el siglo VI antes de Cristo, es sabido que los filósofos son gente más bien extraña y ridícula. Podemos recordar, por ejemplo, que Pitágoras tenía auténtica fobia a las habas, Pascal veía siempre un abismo abierto a su izquierda y Nietzsche acabó abrazando caballos en la vía pública. En el ranking de filósofos trastornados, sin duda, Kant merece un lugar de honor. Se levantaba todos los días a las cinco menos cinco de la mañana; comía siempre en compañía de más de tres y menos de nueve personas, y después de comer daba su célebre paseo (con idéntico recorrido), durante el cual procuraba no sudar en ningún momento y respiraba sólo por la nariz. Kant estaba muy preocupado por su salud, lo que le llevó a inventar un original artilugio mecánico que le servía para mantener las medias a la altura adecuada sin necesidad de presionar peligrosamente sus piernas con cordones.

Dicho todo esto, os podéis imaginar que su vida sexual no era como la del común de los mortales. Pero refrenad por un momento vuestra calenturienta imaginación y sabed que, más bien, su vida sexual era nula. ¿Por qué dedicarle entonces un libro a este tema más bien entrometido y que da, además, para tan poco? Pues la razón debemos buscarla en una comunidad de emigrantes alemanes que abandonó Königsberg, ciudad natal de Kant, a finales de la II Guerra mundial. En su huida del Ejército Rojo llegaron hasta Paraguay, donde fundaron Nueva Königsberg, una colonia que debía regirse en todo por las máximas kantianas. Pronto se percataron de un pequeño problema que amenazaba el futuro de la comunidad: su modelo de vida se mantuvo célibe hasta que murió. Dispuestos a encontrar una salida a este escollo pidieron a un filósofo francés, Jean-Baptiste Botul, que tratara de explicar los motivos del celibato de Kant. Y así lo hizo, para ilustración de los habitantes de Nueva Königsberg, en una serie de conferencias dictadas en mayo de 1946.

Botul sale airoso de una petición tan peculiar, y ante tan peculiar auditorio. Recuerda las conflictivas (cuando no gélidas) relaciones de muchos filósofos ilustres con las mujeres, y se preocupa en buscar los motivos propios de Kant, leyéndole entre líneas. En el nivel más consciente, su castidad autoinfligida era un recurso para mantener la salud del cuerpo y del espíritu. Kant compartía la creencia, entonces muy asentada, de que cada eyaculación hace perder al hombre algo de energía vital. Sinceramente, creo que esa teoría no tiene la mínima base científica (o así lo espero), pero no debería perderse de vista que vivió 80 años cuando la media en la Alemania de entonces era más bien la mitad...

Pero quizá lo más interesante del libro es cuando Botul se atreve con el núcleo mismo de la filosofía kantiana, y señala las peculiares connotaciones que rodean el concepto central de "la cosa en sí" (das Ding an sich). Algo que nos provoca desde un temible exterior, movilizando nuestras fuerzas intelectivas en un empeño siempre insatisfecho de apropiación. Nunca podremos saber qué es la cosa en sí, porque se resiste a toda penetración de nuestro intelecto. Sin poder evitarlo, nuestra la razón sueña con conocerla, pero este empeño se revela, en manos de la crítica, un delirio falaz. No es tan arriesgado ver aquí una sublimación de sus propias preocupaciones en torno al sexo. Al fin y al cabo, Nietzsche declara que la Verdad es una mujer a la que todos los filósofos pretenden en vano, y Blumenberg sigue los avatares de la metáfora sobre la "verdad desnuda".

En fin, quien busque atroces revelaciones no las va a encontrar, pero sí un libro interesante y bien escrito que nos da acceso al lado más oscuro del filósofo de las Luces.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Colaboración: La comedia humana de William Saroyan

Idioma original: inglés
Título original: The Human Comedy
Año de publicación: 1943
Valoración: Muy recomendable


William Saroyan es un escritor americano de origen armenio bastante desconocido para el gran público. En los últimos años, gracias a la editorial Acantilado, se han recuperado en castellano sus obras más emblemáticas, entre las que sin duda se encuentra La Comedia Humana. Hombre hecho a sí mismo (abandonó los estudios a los quince años de edad), tiene en su haber notables aciertos desde el punto de vista narrativo y otros cuantos que van más allá de la literatura. Así, en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial el ejército de EEUU le encargó una novela-panfleto para enaltecer la participación americana en la contienda. El resultado fue Las Aventuras de Wesley Jackson (1946), un libro que resultó furiosamente denostado por el ejército por el anti-belicismo que destilaban sus páginas y que, por tanto, contravenía totalmente con lo acordado. Un pequeño gesto de enfant terrible que a mi particular juicio le engrandece.

Unos años antes, en 1943, escribió La Comedia Humana, una reflexión sobre la guerra pero desde una perspectiva mucho más original: la de los que se quedan; la de mujeres, niños y ancianos que esperan con ansia la vuelta de sus seres queridos totalmente ajenos a las razones y la propia naturaleza del conflicto. Un punto de vista en el que no deja lugar para el maniqueísmo, pues todos son víctimas, no habiendo así ni héroes ni villanos entre los protagonistas. De esta forma, a pesar del contexto bélico, la narración transcurre por un universo paralelo donde florecen los sentimientos más positivos y agradables que puede brindar el ser humano: la ingenuidad de los niños, la bondad de los más mayores, el amor-de-madre y sólo la guerra transita en un tercer plano en la narración como algo abyecto pero invisible que dota a la novela de un leve toque agridulce.

Como curiosidad, los guiños literarios van más allá del propio título y la referencia a la obra de Balzac y Dante. Título algo cínico, pues a través de sus páginas saboreamos la comedia pero intuimos el drama que permanece oculto a los ojos del protagonista, un niño de nombre Homer, que pasa sus días como mensajero de telégrafos en el pueblo de Ithaca (¿fácil, no?).

Poco más puedo decir salvo que es uno de mis libros favoritos y que espero que a vosotros también os guste.

Firma invitada: Iñaki

domingo, 12 de septiembre de 2010

Diego Marani: Memoria callada

Idioma original: italiano
Título original: Nuova grammatica finlandese
Año de publicación: 2004
Valoración: Recomendable

Imaginad que un día, al despertar, os encontráis aquejados de una amnesia absoluta. Tan absoluta que no sólo habéis olvidado quiénes sois o dónde estáis, sino que también habéis olvidado vuestro idioma. Éste es el punto de partida de Memoria callada, una obra cuyo protagonista, un soldado herido en Italia en 1943, es encontrado por los sanitarios incapaz de recordar su pasado ni cómo articular palabra. La única pista que puede ayudar a descubrir de dónde viene son sus ropas, en las que aparece un nombre finlandés: Sampo Karjalainen. Adoptado ese nombre como suyo y tras un largo periodo de convalecencia en el que debe reconstruirse y aprender a hablar, su médico lo envía a Helsinki con la intención de que se encuentre allí con su pasado, sin siquiera adivinar que en esa ciudad le espera un destino que nunca debía haber sido suyo.

Memoria callada está narrada en forma de diario, pero no ha sido escrito por Sampo, sino por su doctor. Éste, fascinado por este atípico problema médico, recoge las palabras de su paciente y plasma en el papel los sentimientos de soledad y desamparo de ese hombre que, perdida su forma de comunicarse, ha perdido también su identidad. Marani sostiene que el idioma que hablamos forma parte de lo que somos no sólo intelectualmente, sino también, en muchos casos, físicamente y, por ello, olvidar nuestra lengua supone olvidarnos a nosotros mismos.

Es ésta una obra densa e interesante, a la que la prosa fluida de Marani convierte en amena y ligera, mientras atrae al lector para que se haga compañero de Sampo en la búsqueda de su pasado y plantea cuestiones que pocas veces nos hacemos, como ¿qué somos sin nuestras raíces? ¿Quiénes somos sin nuestra lengua? ¿Seríamos diferentes, si habláramos otro idioma o viviéramos en otro país? ¿Quiénes seríamos, si tuviéramos que reconstruirnos partiendo de cero?

sábado, 11 de septiembre de 2010

Zoom: "La migala", de Juan José Arreola

Idioma original: español
Año de publicación: 1952
Valoración: Imprescindible

"La migala", que forma parte del libro Confabulario de Juan José Arreola, tiene la rara virtud de aunar un estilo implacablemente preciso, con una trama implacablemente precisa, y todo ello en apenas cincuenta líneas. No puede llamársele estrictamente historia de terror, ni cuento romántico, ni relato de suspense, aunque tiene un poco de todas esas cosas. El narrador, torturado por el abandono de su amada Beatriz (esto no se dice, solo se insinúa), decide comprar una migala (una espantosa araña venenosa) en un mercado cercano, y soltarla en su propia casa.

Lo que sigue, escrito con un estilo solo ligeramente barroco, pero absolutamente eficaz, es la descripción del infierno (voluntario) en el que vive el narrador desde entonces: la espera de la muerte o del sueño; la incertidumbre; el recuerdo del amor perdido. Parece increíble que en tan poco espacio pueda caber tanta tensión (vital, narrativa, lingüística). Resulta difícil no pensar en Borges, y recordar que la amada del narrador de "El Aleph" también se llamaba Beatriz (podría ser una casualidad, porque las dos tienen un antecedente común: la Beatriz de Dante y La Divina Comedia).

Arreola tiene otros cuentos magníficos, no cabe duda (aunque Bestiario, en general, me decepcionó). Pero el día que escribió "La migala" está claro que le visitó una inspiración distinta: una musa oscura, retorcida y poderosa. Habré leído este cuento decenas de veces, pero me sigue impresionando la destreza con la que está escrito, la capacidad que tiene para, sin contar prácticamente nada, introducirnos en un mundo angustioso y desolador.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Oscar Wilde: De profundis


Título original: De profundis
Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 1897
Valoración: muy recomendable

Hay autores en los que recaes una y otra vez, casi devorando cada obra que encuentras unida a su nombre. Eso me pasa con Oscar Wilde. Después de leer El retrato de Dorian Gray he seguido buscando sus publicaciones. La que reseñamos hoy me llamó la atención al tratarse de una epístola real escrita desde la cárcel.

Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde fue condenado a dos años de cárcel y trabajos forzosos cuando se encontraba en el clímax de su carrera y de su fama. Era invitado a Estados Unidos, Cánada, Londres, etc, para dar conferencias sobre esteticismo, del que era ferviente precursor y defensor. Sin embargo, fue acusado de sodomía e indecencia por un tribunal británico, en época victoriana, tras ser denunciado por el padre de su último amante. Este joven, lejos de respaldar a Wilde y defenderlo, dejó que su padre se ensañase con él y Oscar fuese encarcelado.

En prisión, el autor se dedicó a escribir esta larga carta dirigida a Lord Alfred Douglas (Bosie), su amante, en la que le explica lo que siente y lo que piensa sobre lo ocurrido. No pudo enviarla mientras cumplía condena, pero sí le dejaron conservar los manuscritos mientras tanto, hasta que pudo entregárselos a un amigo suyo editor. Cuando salió, se marchó a París y no volvió a pisar suelo británico.

Magnífica, llena de frases contundentes y reflexiones sumamente interesantes. Una obra que nos aporta esa visión que nos gustaría conocer de los autores que nos marcan.

"Detrás de la alegría y la risa, puede haber una naturaleza vulgar, dura e insensible. Pero detrás del sufrimiento, hay siempre sufrimiento. Al contrario que el placer, el dolor no lleva máscara.”

jueves, 9 de septiembre de 2010

Gustavo Adolfo Bécquer: Desde mi celda

Idioma original: español
Año de publicación: 1864
Valoración: recomendable

Con los libros no ocurre lo mismo que con los vinos. Algunos libros envejecen bien y el paso de los años los convierte en mitos, pero esa no suele ser la tónica general. Más bien es la excepción que hace de algunos libros obras maestras. Sin embargo, muchos libros que en el momento de su publicación tuvieron una acogida razonable, con el paso de los años dejan de conectar con el lector, les salen arrugas, hablan una lengua difícil de comprender y cuentan historias de abuelito cebolleta. Algo así le ocurre a la recopilación de artículos de Gustavo Adolfo Bécquer conocida como Desde mi celda. El mal envejecimiento de esta obra probablemente se deba al género periodístico al que pertenece, un género caracterizado por la inmediatez. Sin embargo, el costumbrismo que la inunda (y ahoga) es en mi opinión el máximo responsable.

En cualquier caso, para ser justos habría que decir que no todos los artículos han envejecido de la misma forma. Como ya he dicho antes, cuando aflora en exceso el costumbrismo, la lectura se hace tediosa. Ocurre especialmente en las primeras cartas periodísticas. Pero cuando Bécquer se centra en recoger y transmitir las leyendas que ha escuchado en la región en la que se encuentra descansando de su convalecencia, las cartas desde su celda pasan a ser un documento interesantísimo, bien como documento histórico, para conocer las supersticiones que tenían nuestros ancestros, bien como lectura de ficción.

Y es que si hay algo que hace de Bécquer -más allá de su poedía- un autor al que vuelvo una y otra vez son sus leyendas. El poeta sevillano posee una capacidad especial para contar esas historias que rondan entre las habladurías tradicionales y los mejores cuentos de terror. Especialmente por estas historias vales la pena acercarse a estos artículos, escritos desde el reposo impuesto por la enfermedad.

Acceso a la edición en la Biblioteca virtual Miguel de Cervantes

miércoles, 8 de septiembre de 2010

D. H. Lawrence: El amante de Lady Chatterley

Idioma original: inglés
Título original: Lady Chatterley's lover
Fecha de publicación: 1928
Valoración: Muy recomendable

Hoy toca Crítica Minimalista, aunque tamaña obra no lo merece, qué se le va a hacer, pero es que hoy me apetecía hacer una Crítica Minimalista y aquí estoy, dispuesto a hacerla, aunque debería ahondar más en la obra, describir con detenimiento a sus personajes y mencionar sus impecables retratos psicológicos a conciencia... Tampoco estaría de más escribir que la trama está llena de matices, que el lenguaje luce muy cuidado aunque directo y sin complejos, y que el autor la armó buena en la época con tanto sexo explícito y liberalismo, y presentando el erotismo y la pasión física, por primera vez, desde un punto de vista femenino...Pero venga, que me pongo ya, en serio, que esto de minimalista, por ahora, nada de nada...
La protagonista es Constance. Se ha casado con un militar. El militar va a la guerra, le hieren muy malamente y se queda paralítico de cintura para abajo. Constance le cuida, pero al final, contratan a una enfermera. Constance se aburre, y deambula por las cercanías de su bonita casa de campo, y así conoce a un apuesto y varonil guardabosques e inicia un apasionado romance con él. Mientras tanto, sigue reuniéndose con su marido y su cuadrilla intelectualoide para veladas de lo más divino en las que charlan de libros y cosas super cultas. Y un día, su marido va y le dice que quiere tener hijos, pero que a lo mejor el buen hombre es incapaz, y entonces Constance piensa en tirar del guardabosques, y a su vez, hay otro tipo por ahí encaprichado de Constance, que también podría ser papá, y bueno..., que el engaño a dos bandas está servido.
Ya está. La reseña minimalista. Lástima que no sea más maximalista. Hablaría más del escándalo que generó en su época, y de que al fin un autor hombre se metía como nadie en la mente de una mujer fuerte y decidida y sexualmente activa y segura de su sexualidad sin clichés, sentimientos de culpabilidad o delirios mentales, y de que, en mi opinión y quizás en mi ignorancia, creo que Lawrence inauguró una nueva figura erótico-festiva en la historia de la literatura: el guardabosques/jardinero de las señoritas bien como bomba/catalizador de frustraciones y anhelos contenidos.
Y hay películas también. Dicen que muy buenas. El cartel de una de ellas se puede ver en este post. Es que es más bonito que las portadas de libros que por ahí circulan...


martes, 7 de septiembre de 2010

Joseba Sarrionandia y Maite Gurrutxaga: Los de las noches oscuras


Idioma original: euskera
Título original: Gau ilunekoak
Año de publicación: 2008
Valoración: Recomendable


Existe un lugar en el que siempre es noche cerrada, donde la oscuridad es completa e inabarcable, cuyos habitantes se reconocen entre ellos por el sonido de su voz y no saben cómo es el mundo en el que viven. Pero, cada cierto tiempo, el cielo se llena de estrellas. Estrellas lejanas e inalcanzables que aportan una débil luz que todos (salvo los ancianos, que se han quedado ciegos) observan con una mezcla de admiración, miedo y esperanza. Aunque, según los sabios, habrán de pasar más de once mil generaciones para que la luz llegue a aquel lugar, algunos jóvenes decidieron no esperar tanto y partieron en busca de esas estrellas, dispuestos a cargar con ellas y llevar la luz allí donde siempre es de noche.

¿Qué ocurrirá, si lo consiguen? ¿Acaso será mejor un mundo cegado por la luz que uno cegado por la oscuridad? ¿Y si a sus habitantes no les gusta lo que ven? ¿Y si no saben ver?

Joseba Sarrionandia nos ofrece en Los de las noches oscuras una fábula atemporal (que no sé si calificar como novela corta o relato largo) que se presta a múltiples interpretaciones, donde asistimos al eterno enfrentamiento entre lo que se tiene y lo que se desea, entre el status quo y el cambio, y donde, una vez más, se alerta del peligro de los extremismos. Para ello, se apoya en las ilustraciones de la joven Maite Gurrutxaga, quien, con trazo sencillo y cuidado, sabe captar a la perfección la poética del escritor y ayuda a convertir este libro en un pequeño fetiche.

lunes, 6 de septiembre de 2010

León Tolstoi: Guerra y Paz

Idioma original: ruso
Título original: Война и мир
Año de publicación: 1865-7
Valoración: Imprescindible / Está bien

Una vez más me arriesgo a reseñar uno de esos clásicos de la literatura universal que toda biblioteca que se precie debería contener: Guerra y Paz, el extenso y profundo relato de la época de las guerras napoleónicas en Rusia entre 1805-1812. Los personajes y hechos ficticios (el príncipe Andrei, Pierre, el príncipe Vasili, Natasha, Helene...) alternan con hechos y personajes reales (la batalla de Austerlitz y de Borodino, la conquista de Moscú, Napoleón y el Emperador Alejandro) para dar una visión de conjunto de la alta sociedad rusa y sus cambiantes opiniones y esperanzas ante la situación política y militar.

La experiencia de leer Guerra y paz hoy en día produce -o bueno, a mí me ha producido- sentimientos encontrados. Paseándose por sus mil páginas largas es imposible no admirar la destreza narrativa de Tolstoi o su capacidad para construir decenas de personajes, cada uno con su personalidad diferenciada, y con su intrincada red de relaciones sociales y afectivas, y mantenerlos y desarrollarlos magistralmente a lo largo de toda la novela (algunos, como el príncipe Andrei o Pierre, están lógicamente más desarrollados que otros). Resulta también incomparable la inteligencia, sutileza e ironía de su narrador, técnicamente perfecto; en efecto, hay páginas magistrales en la novela, sobre todo en la descripción de batallas, en la penetración psicológica en el alma de sus personajes, en las reflexiones ocasionales del autor, siempre críticas y escépticas sobre el valor real de la guerra, y la capacidad del individuo para modificar su destino.

Y sin embargo, es verdad que para el lector actual -o bueno, para este lector actual- seguir leyendo es un acto de voluntad, y terminar la novela exige un esfuerzo y una dedicación conscientes (aunque esto tampoco es del todo exacto: las primeras 500 páginas me costaron más que las segundas 500). En especial, los capítulos (abundantísimos) que describen los salones de Moscú y San Petersburgo, las intrigas amorosas y la agitación de las alcobas, los amores casi siempre infelices y la frivolidad de los bailes de aristócratas en medio de la guerra, han perdido, creo, gran parte de su interés. Mientras leía sobre las caídas de ojos y el escote de la bella Natasha, estaba deseando que volvieran a aparecer Napoleón y sus soldados en el horizonte (qué perversión más extraña la mía).

Es por eso por lo que le he puesto una doble valoración a la novela: es imprescindible, no cabe duda, como monumento de la historia literaria, que alcanza, probablemente, uno de sus límites: la representación realista de una sociedad y un grupo de personajes en un momento de crisis política y social; en cambio, como lectura que uno hace para degustarla, para sumergirse en un mundo narrativo y disfrutar del acto de leer, resulta pesada, ardua, excesiva. En todo caso, las páginas absolutamente geniales que aparecen como de la nada, harán más llevadera la traversía.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Zoom: "Berenice" y "Ligeia", de Edgar Allan Poe

Título original: "Berenice" y "Ligeia"
Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 1835 y 1838
Valoración: recomendable

Algunos juegos de mesa me han descubierto grandes lecturas. Así, la primera vez que jugué a Juego de Tronos, descubrí la maravillosa saga de Canción de hielo y fuego, y lo mismo me ocurrió con la imprescindible Dune. Pues bien, en este caso un amigo de mis hermanos se ha comprado el juego de Drácula, basado en la obra de Bram Stoker. Recomiendan leer el libro para poder disfrutar al máximo del juego.Y hablando sobre el tema vampírico (que además ahora está nuevamente de moda) nos planteamos cuáles eran los inicios de esta literatura gótica. Y entre varias y diferentes cosas, encontré a Poe como pionero de relatos con cierto sabor vampírico.

El primero de ellos, "Berenice", es un relato corto con un final sobrecogedor. Narra la incipiente boda entre Egaeus y su prima, Berenice, y las enfermedades y problemas que adolecen ambos. Poe dota a sus líneas de una atmósfera agobiante, perturbada, que lleva al lector a experimentar en su propio cuerpo escalofríos y desesperación. Sumamente bien descrita toda la escena, la maestría del autor consigue angustiar en una pocas páginas. De hecho, hay párrafos que fueron censurados por los editores ante las quejas de sus seguidores.

En "Ligeia" nos encontramos con una atmósfera parecida, aunque no tan enfermiza. Muertes de mujeres jóvenes y extraños sucesos, que pueden ser considerados vampíricos o no, pues el final es bastante abierto.

Relatos góticos, sí, pero ambiguos. Forman parte de sus primeros escritos, ya iniciándose en el genero de terror y buscando esos ambientes cargados y oscuros. Interesantes lecturas para indagar el origen de lo vampírico, sumamente distinto de lo que podemos encontrar hoy en día. Estos vampiros sí asustan.

Además, el relato de "Ligeia" tiene varias adaptaciones cinematográfias.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Colaboración: Un día en la vida, de Manlio Argueta

Idioma original: castellano
Fecha de publicación: 1980
Valoración: Recomendable

Manlio Argueta escribió este libro porque no quería volver a El Salvador después de siete años exiliado con solo dos libros en su bibliografía. Por su condición de intelectual, volver a su país de origen, que se encontraba a las puertas de una guerra civil, representaba ser asesinado. Con esta fijación necrofóbica escribió su tercera novela en tan solo tres meses (por suerte sus peores temores no se confirmaron, supongo que ayudaría el que se volviera a exiliar tan solo un mes más tarde de haber vuelto).

La novela, basada en hechos reales, bien podría haber sido titulada “Una vida en un día”, ya que va ser lo que se encuentre en su interior. Es un soliloquio de tres mujeres, que van repasando las acciones de un mismo hecho a través de sus diferentes puntos de vista. Cada capítulo es la hora de un día pero en diferentes años, hasta completar las 24 horas. Son tres voces de una vida, la juventud, la madurez y la vejez, al igual que el día tiene el despertar, la plenitud y el ocaso.

La estructura es simple y fácil de leer. Personalmente me encontré con dos pequeños escollos. El primero, que utiliza un lenguaje muy local (sigo sin saber qué es el “comején”). A pesar de todo, esto no dificulta la lectura ni la comprensión de la historia. Al contrario, le da más credibilidad y realismo. Y segundo, en ocasiones se me hizo cuesta arriba leer las vejaciones a las que son sometidos algunos de los personajes. Por suerte el autor no se recrea en ello.

Las circunstancias están enmarcadas en las del autor al escribir la novela. En un El Salvador al borde de la guerra civil, con las palabras y las costumbres propias de su gente… Pero la historia en sí, es la historia mil veces repetida en cualquier parte del mundo de los que no tienen nada más que un pedazo de tierra buscando una oportunidad de vivir mejor.

En mi humilde opinión Manlio Argueta es otra joyita más de las muchas que nos ha regalado Latinoamérica, y tanto en poesía como en prosa, merece la pena leerle.

Firma invitada: Marta

viernes, 3 de septiembre de 2010

Robert B. Laughlin: Crímenes de la razón

Idioma original: inglés
Título original:
The crime of reason
Fecha de publicación: 2008
Valoración: recomendable

Robert B. Laughlin puede no ser un gran conocido para el gran público. Tampoco para mí. Pero resulta que comparte un premio Nobel de Física con otros dos señores por haber explicado algo con un nombre tan misterioso como "efecto Hall cuántico". También ha dado clase en la Universidad de Stanford durante un montón de tiempo. Eso significa que tiene una buena experiencia en dos ámbitos esenciales de la actividad científica: investigación y docencia. Si se trata de hablar sobre cómo se produce y cómo circula el conocimiento en nuestro tiempo, el tipo sabe lo que se dice.

Adelanto esta aclaración de entrada porque este ensayo reta desde el principio algunas de nuestras convicciones más asentadas sobre la cuestión. Así, con frecuencia se nos llena la boca de expresiones como "Era de la Información", "Economía del Conocimiento" (y no pongo más mayúsculas por respeto a la R.A.E.). Pues bien, Laughlin tiene a bien aclararnos que, en realidad, vivimos una época en la que el conocimiento está amenazado por trabas de enorme eficacia.

Por un lado, las autoridades se han dado cuenta de que buena parte de la investigación científica puede tener efectos muy peligrosos, e incluso potencialmente fatales para toda la población. Durante la Guerra fría, en plena paranoia nuclear, los gobiernos optaron por prohibir toda investigación que pudiera enseñar a construir la bomba (prohibirla fuera de sus instalaciones militares, se entiende). Se sentó así un mal precedente, criminalizando el conocimiento mismo y no su aplicación. Esta lógica se ha ido imponiendo en un ámbito creciente de la ciencia, a medida que se descubrían los posibles usos militares de ciertas investigaciones genéticas, biológicas o cibernéticas.

Por otro lado, el mercado también se ha dado cuenta del enorme potencial económico de ciertos conocimientos. Claro que este potencial sólo se mantiene si el conocimiento queda en manos de unos pocos que saben explotarlo. De ahí que los gobiernos reciban una presión creciente para defender lo que se denomina propiedad intelectual. El campo del saber que está protegido por patentes y que es, por tanto, de propiedad privada crece cada día. Laughlin hace ver la contradicción en la que incurre la Corte Suprema de EE.UU. al afirmar que las leyes de la naturaleza o los algoritmos matemáticos no pueden patentarse, pero sí las secuencias génicas o el software. Es cierto que las patentes tienen una determinada duración, y luego caducan, pero el truco es tan sencillo como volver a patentar el mismo avance con un pequeño cambio insignificante.

Ante este panorama, es fácil suponer que son muchos los científicos que, si no son abiertamente censurados, al menos se autoprohiben la investigación en determinadas direcciones, ya sea por sincera preocupación por sus peligrosos efectos, o temiendo las posibles represalias de sus patrocinadores. La solución no es sencilla y las conclusiones de Laughlin dan miedo: lo que se nos viene encima es la penalización del intelecto.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Robert Walser: Vida de poeta


Idioma original: alemán
Título original: Geschichten y Poetenleben
Año de publicación: 1914 y 1918
Valoración: Recomendable


Robert Walser fue uno de los escritores en lengua alemana más importantes del siglo XX. Aquejado por una enfermedad mental e ingresado en un manicomio durante los últimos 30 años de su vida, Walser escribió varias colecciones de poemas, novelas y el libro de narraciones cortas que hoy reseño.

Compuesta en realidad por dos colecciones de relatos independientes (GeschichtenHistorias– y PoetenlebenVida de poeta–), esta obra no es sino una muestra del talento literario de Walser. Disfrutamos en ella de un estilo elegante y poético, donde la melancolía y la nostalgia se convierten en un personaje más de la narración y ésta pasa a ser un ejercicio merecedor de toda atención y elogio.

Una gran obra, sin duda, que, como los buenos platos, sacia pero deja con ganas de probar un poco más. Habrá que hacerse con sus otros libros.

También de Robert Walser: Jakob von Gunten

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Vicente Blasco Ibáñez: La barraca

Idioma original: español
Año de publicación: 1898
Valoración: muy recomendable

El lenguaje sencillo de esta novela puede llevarnos a confusión y hacernos creer que los temas que se tratan en ella son igualmente sencillos. Pero no lo son: ni el lenguaje es tan sencillo (Blasco Ibáñez lo carga de un profundo lirismo que el lector bebe como espontáneo) ni los asuntos retratados son en absoluto simples, ni de fácil resolución (como demuestra el final de la novela).

Ambientado en la Valencia agraria de finales del siglo XIX, La barraca presenta un conflicto vecinal... y un conflicto social. Cuando al tío Barret se le hace imposible el abusivo precio del arrendamiento de su parcela de tierra, el resto de los vecinos deciden unirse para boicotear cualquier posibilidad de que esa tierra sea cultivada por nadie. Pero Batiste y su familia llegan al pueblo para labrarse desde cero una nueva vida, rompiendo así ese pacto de solidaridad vecinal. Los vecinos, liderados por el zángano de Pimentó, se opondrán a ellos con armas que sólo son pacíficas al principio.

Esta novela saca a relucir los mejores y los peores aspectos del carácter humano, y nos muestra cómo incluso la solidaridad puede transformarse en intransigencia cuando entran a juego los intereses de una comunidad desesperada.

Vicente Blasco Ibáñez utiliza su evocador lenguaje para hacer un análisis de la condición humana que trasciende la lucha de clases, acercándose al instinto de supervivencia más descarnado e inclemente.