lunes, 6 de septiembre de 2010

León Tolstoi: Guerra y Paz

Idioma original: ruso
Título original: Война и мир
Año de publicación: 1865-7
Valoración: Imprescindible / Está bien

Una vez más me arriesgo a reseñar uno de esos clásicos de la literatura universal que toda biblioteca que se precie debería contener: Guerra y Paz, el extenso y profundo relato de la época de las guerras napoleónicas en Rusia entre 1805-1812. Los personajes y hechos ficticios (el príncipe Andrei, Pierre, el príncipe Vasili, Natasha, Helene...) alternan con hechos y personajes reales (la batalla de Austerlitz y de Borodino, la conquista de Moscú, Napoleón y el Emperador Alejandro) para dar una visión de conjunto de la alta sociedad rusa y sus cambiantes opiniones y esperanzas ante la situación política y militar.

La experiencia de leer Guerra y paz hoy en día produce -o bueno, a mí me ha producido- sentimientos encontrados. Paseándose por sus mil páginas largas es imposible no admirar la destreza narrativa de Tolstoi o su capacidad para construir decenas de personajes, cada uno con su personalidad diferenciada, y con su intrincada red de relaciones sociales y afectivas, y mantenerlos y desarrollarlos magistralmente a lo largo de toda la novela (algunos, como el príncipe Andrei o Pierre, están lógicamente más desarrollados que otros). Resulta también incomparable la inteligencia, sutileza e ironía de su narrador, técnicamente perfecto; en efecto, hay páginas magistrales en la novela, sobre todo en la descripción de batallas, en la penetración psicológica en el alma de sus personajes, en las reflexiones ocasionales del autor, siempre críticas y escépticas sobre el valor real de la guerra, y la capacidad del individuo para modificar su destino.

Y sin embargo, es verdad que para el lector actual -o bueno, para este lector actual- seguir leyendo es un acto de voluntad, y terminar la novela exige un esfuerzo y una dedicación conscientes (aunque esto tampoco es del todo exacto: las primeras 500 páginas me costaron más que las segundas 500). En especial, los capítulos (abundantísimos) que describen los salones de Moscú y San Petersburgo, las intrigas amorosas y la agitación de las alcobas, los amores casi siempre infelices y la frivolidad de los bailes de aristócratas en medio de la guerra, han perdido, creo, gran parte de su interés. Mientras leía sobre las caídas de ojos y el escote de la bella Natasha, estaba deseando que volvieran a aparecer Napoleón y sus soldados en el horizonte (qué perversión más extraña la mía).

Es por eso por lo que le he puesto una doble valoración a la novela: es imprescindible, no cabe duda, como monumento de la historia literaria, que alcanza, probablemente, uno de sus límites: la representación realista de una sociedad y un grupo de personajes en un momento de crisis política y social; en cambio, como lectura que uno hace para degustarla, para sumergirse en un mundo narrativo y disfrutar del acto de leer, resulta pesada, ardua, excesiva. En todo caso, las páginas absolutamente geniales que aparecen como de la nada, harán más llevadera la traversía.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Quiero felicitarte, Santi, por tu comentario. A ver si me puedes escribir al correo dougmoench@hotmail.com para conversar sobre tu reseña y compartir impresiones.

Augusto

Sonia dijo...

He de reconocer que esta es una de esas obras que TIENES que leerte, pero después de Ana karenina, he estado rehuyendo desconsideradamente del tocho. Bueno, creo que tengo que darle otra oportunidad al autor...

Juan Melville dijo...

A mi me pareció monumental, un documento histórico pero a ratos tediosa. Se agradece la facilidad de lectura que ocupa Tolstoi en ella