sábado, 25 de septiembre de 2010

Simonetta Agnello Hornby: La Mennulara


Idioma original: italiano
Título original: La Mennulara
Año de publicación: 2002
Valoración: Recomendable


Ella muere. Y como esta escena, la de la defunción, tiene lugar justo en el primer párrafo, la Mennulara, se convierte en el eje central de la novela y su presencia será permanente hasta el final. Estamos, pues, ante la biografía ficticia de un personaje carismático y perfectamente descrito. Pero también es una crónica de familia, con ambiente opresivo, chismorreos e hipocresía por doquier. No faltan las técnicas del suspense con el fin de mantenernos en ascuas y dotar de mayor envergadura, si cabe, a la figura de la protagonista. Sin olvidar que retrata la Sicilia de los años sesenta con la mafia planeando sobre las cabezas de la gente.

Mennulara, la mujer que supo actuar como convenía en todo momento, la niña habilidosa que recogía almendras, la atractiva joven que supo ganarse la confianza de los amos y convertirse en la gobernanta de casa Alfallipe, la adulta de conducta intachable que llevó como nadie las riendas del hogar en los buenos momentos y en los otros sin que le temblase el pulso, se gana fácilmente las simpatías del lector pero como personaje literario tiene el defecto de no tener ninguno. Apenas el carácter adusto, quizá algo amargado de su madurez y el consiguiente reflejo en sus facciones. Pero, aunque esto último resulta algo tópico, tiene una personalidad rica y llena de matices que la convierte, a partes iguales, en blanco de críticas y de alabanzas.

La acción transcurre a lo largo de una semana de finales de septiembre (más un día suelto del siguiente mes) que se aprovechan para relatar, en paralelo, el pasado de la Mennulara y de la gente que la rodeó. A medida que se avanza en la lectura pero sobre todo al final, conocemos la forma de ser de los señoritos, su indolencia, soberbia e ineptitud, los prejuicios de clase, contemplamos su frialdad y su desprecio y en ciertos momentos nos indigna su inmenso egoísmo y su absoluta falta de piedad. Esto convierte a la novela en una historia de buenos y malos y es el principal defecto que le encuentro, su maniqueísmo, aceptable pero evidente.

Acabo alabando el gusto de la autora al haber condensado los hechos en un número no excesivo de páginas, ya que la costumbre, tratándose de dramones familiares, tolera que se fabrique un tocho descomunal y casi resulta extraño que no se haga así.

4 comentarios:

javi galván dijo...

Muchísimas gracias, Montuenga, por esta reseña. La verdad es que no conocía para nada a esta autora, avalada por críticos y lectores. ¿Aparte de esta obra recomendarías alguna otra de la misma autora?

javi galván dijo...

Por cierto, ¿podrías decirme qué representa la portada? ¿De quién es esa ilustración?

Montuenga dijo...

Pues encantada de que te haya gustado. A la autora, yo tampoco la conocía, me la recomendaron a mí y todavía no he leído nada más de ella, pero se ve que es solvente y supongo que el resto de su obra estará a la altura por lo menos.

A mí también me llamó la atención la foto. Busqué lo que era, cosa que hago con muchas portadas, pero se me ha olvidado. Lo siento: este es uno de los típicos préstamos que nunca te devuelven y se me ha olvidado quién puede tenerlo.

Si alguien tiene el libro que lo mire y lo diga ¿vale?

Anónimo dijo...

ES FINESTRA CON BALCONE, EN NOTO