lunes, 30 de abril de 2012

Thomas Laqueur: Sexo solitario

Idioma original: inglés
Título original: Solitary Sex. A Cultural History of Masturbation
Fecha de publicación: 2003
Valoración: está bien

Thomas Laqueur hace aquí lo que promete el subtítulo: una historia cultural de la masturbación. Aunque quizá sería más exacto añadir entre paréntesis "como problema", porque esto es en realidad lo que puede describirse. Es muy difícil, si no imposible, hacer historia sobre la existencia y los modos de esta práctica, de tan íntima y universal que resulta ser. Lo que puede describirse es su presencia en los discursos científicos y morales, algo que sólo llega a darse desde el momento en que se considera un problema. Quizá lo que más sorprenda del libro es la precisión con que fecha este momento: 1712.

1712 es muy probablemente el año de publicación de un libro (más bien panfleto) titulado Onania, o el abyecto vicio de la autopolución. Su anónimo autor es el primero que carga a la masturbación con todos los posibles males físicos y psicológicos. La masturbación se presenta como una vergonzosa adicción, un vicio secreto que acarrea un sinfín de enfermedades y causa la perdición de niños y jóvenes de ambos sexos. El texto formaba parte de una literatura muy común entonces que pretendía cargarse de autoridad médica para vender mejor los productos milagrosos del autor. En efecto, también la adicción masturbatoria podía curarse gracias a las píldoras y demás remedios que amablemente se ponían a disposición del preocupado lector.

Lo curioso es que, de entre todos los panfletos de la época, éste alcanzó un éxito inigualable. Rápidamente se tradujo a otros idiomas y comenzó una carrera de reediciones, cada una de las cuales aumentaba su volumen con más y más cartas de lectores contritos que hacían pública confesión de su "vicio secreto". Esto es justamente lo interesante: que algo que había pasado desapercibido durante milenios, se convirtiera de repente en un tema central para la educación, la medicina y la psiquiatría. Y es que, por más que pueda sorprender, la moral cristiana no hizo gran caso a la masturbación hasta hace bien poco. Quienes emprendieron una cruzada contra este terrible vicio fueron en realidad las mentes más avanzadas y preclaras de la Ilustración.

Es esto lo que trata de explicar(se) Laqueur, y lo acaba logrando. Lo que pasa es que antes de exponer su propia respuesta va repasando todas las soluciones que se han dado a la cuestión y mostrando su insuficiencia. Y esto, la verdad, resulta un poco agotador. Tampoco me ha resultado muy satisfactorio el modo en que Laqueur trata el vuelco en la consideración pública de la masturbación a lo largo del XX. La energía que emplea en explicar el surgimiento del problema aquí de pronto se le agota. Nada que se acerque, ni de lejos, a lo que hace Preciado en Testo Yonqui.

Más de Laqueur: La construcción del sexo.

domingo, 29 de abril de 2012

Alejo Carpentier: Concierto barroco

Idioma original: español
Año de publicación: 1974
Valoración: Muy recomendable

A finales de los años 20 coincidieron en París (el París de las vanguardias que en aquel momento era el centro del mundo artístico y literario) tres jóvenes escritores hispanoamericanos: Alejo Carpentier, Miguel Ángel Asturias y Arturo Uslar Pietri. Los tres compartieron sus búsquedas estéticas y estilísticas comunes, y los tres, pero más destacadamente en el caso de Carpentier y Asturias, sufrieron un mismo proceso paradójico: en París descubrieron América, o al menos descubrieron lo que América significaba para ellos, desde el punto de vista de la identidad individual y colectiva. Es posible afirmar que este encuentro parisino y esta búsqueda de una estética y de una identidad cambiaron la suerte de las literaturas hispanoamericanas; es imposible saber si, sin ese encuentro y esa búsqueda, se habría producido el posterior boom de la literatura hispanoamericana, o al menos si habría adquirido la forma que efectivamente adquirió.

Concierto barroco es, de algún modo, una trasposición simbólica y ficcional de este viaje paradójico de ida y vuelta, exterior e interior, realizado por Carpentier y Asturias. En esta ocasión, el viaje lo realiza "el Amo", un indiano residente en México que se traslada temporalmente a Venecia, la Venecia comienzos del siglo XVIII, uno de los centros culturales, y sobre todo musicales, de la época. Allí conocerá a Vivaldi, a Handel y a Scarlatti, e inspirará al primero la composición de su obra Monctezuma al disfrazarse con un traje ceremonial indígena durante el carnaval, y contarle la historia de la conquista española del territorio azteca.

Los paralelismos entre el Amo y el propio Alejo van más allá del simple viaje físico (de América a una capital cultural europea, sea París o Venecia): el Amo, como Carpentier, también descubre en Europa, y al ver representada (y manipulada) por Vivaldi la historia de México, lo que América significa para él. Descubre, en primer lugar, que comparada con América, Europa le parece insípida: sus mujeres, sus comidas, su arquitectura, todo parece gastado, impostado, artificial (recordemos que Carpentier contrapuso en diversos escritos el surrealismo europeo, artificial y forzado, con lo "real maravilloso" americano, natural, original y por tanto poderoso). Descubre, además, que a pesar de ser él un descendiente de españoles sin mezcla de sangre, la historia de América es ya la suya; y se siente capaz de identificarse con los habitantes pre-hispánicos con los que no le une ningún lazo de sangre.

Concierto barroco puede considerarse un epítome de la obra de Carpentier por esto, por resumir metafóricamente algunos de las claves básicas que explican su pensamiento y su escritura (por no mencionar, por ejemplo, la enorme importancia de la música en toda la obra de Carpentier). Pero también por ejemplificar a la perfección el concepto de neo-barroco aplicado por el escritor en su obra, tanto en el estilo (esas magníficas páginas iniciales, el colmo del preciosismo, en que se describe el ajuar de plata del Amo) como en la composición, que a partir de la premisa inicial, como de novela histórica, se desboca en un desenlace onírico en que se mezclan Venecia y París, el siglo XVIII y el siglo XX, Vivaldi y Louis Armstrong, delineando una continuidad de los tiempos hilvanada por la música.

Concierto barroco es una novela burlona y carnavalesca (no en vano Venecia es también la ciudad del carnaval), vanguardista y desconcertante. No es ni la obra más conocida ni la más influyente Carpentier; pero sí es una pequeña obra maestra de imaginación simbólica y de ofrebrería literaria.

sábado, 28 de abril de 2012

Paul Watzlawik: El arte de amargarse la vida

Título original: Anleitung  zum Unglücklichsein
Idioma original: alemán
Fecha de publicación: 1993
Valoración: Se deja leer

Cosas que pasan. Por motivo de circunstancias personales que no creo que sea necesario explicar, Servidor ha comenzado a recibir los servicios de un coach (para profanos en la materia: dícese del tipo o tipa encargado o encargada de sacar de una persona sus principales debilidades y fortalezas con la benigna intención de anular las primeras y potenciar las segundas), y tras una primera sesión indagando en mi persona humana, el mismo me aconsejó el librito que hoy reseño. “El título habla por sí mismo”, me dijo mi buen coach. Vuelvan a leer la cabecera de esta reseña y juzguen ustedes mismos: ¿será que soy un artista a la hora de amargarme la vida? ¿Yo solito, sin ayuda de malandrines en mi entorno ni circunstancias especialmente adversas en mi discurrir existencial? Hummm, pues según mi coach sí, y según el autor de este ensayo, el austriaco Paul Watzlawik, somos un porrón de seres humanos los que lo hacemos…

Pero el ensayo bien, lo que es bien bien, no está… Me ha parecido una cosa corta, obvia y pretenciosa por muy buen ce uve que tenga su reputado autor, una eminencia en Psicología y Filosofía. Se trata de un librito francamente flaco que se las da de ensayo pero que más bien parece un panfleto de autoayuda para gentes que comienzan a leer cosas de autoayuda y que si la fuerza les acompaña, desembocan en Jorge Bucay o en Rojas Marcos, `y en Coelho o Anne Germain si caen en el Lado Oscuro de la Fuerza.

Y se supone que gran parte del propósito de la obra es divertir, ya que su propio editor reza así: “el nuevo libro de Paul Watzlawick se puede leer medio en broma y medio en serio. Es posible que el lector encuentre en este libro algo de sí mismo, a saber, su propio estilo de convertir lo cotidiano en insoportable y lo trivial en desmesurado”. Pero ni eso… El mini-libraco se dedica a recoger ideas más obvias que ni sé (no me sale ninguna comparación ingeniosa y de buen gusto), reflexiones escuálidas, un puñado de citas de otros libros y de escritores consagrados, y hale, que ya tenemos un ensayo macro-ventas. Vamos: lo podía haber escrito tanto un reputado autor como un avispado estudiante de primero de Humanidades. No es plan de ponerse en plan amante de la erudición y el machacamiento de sesos mediante elaboradísimas reflexiones, pero es que no se ve en ningún momento que Watzlawick fuera la eminencia que fue.

Advertidos están pues, lectores de ULAD. Y los que quieran saber qué tal me va el coaching, que no se pierdan siguientes entregas de Servidor en este espacio cibernético y fenomenal. Eso sí, si no me vuelven a leer, será que visto cierta camisa blanca con mangas largas, muy largas, y que vivo en un nuevo lugar, mucho más sano y aséptico.



viernes, 27 de abril de 2012

Brendan Behan y Paul Hogarth: Mi isla

Idioma original: inglés  
Título original: Brendan Behan's Island 
Año de publicación: 1962
Valoración: recomendable

Brendan Behan no es un escritor que podamos llamar "típico". Miembro de una familia obrera, culta (su tío Peadar Kearney compuso el himno nacional irlandés, su hermano Dominic también fue compositos y su hermano Brian fue actor y dramaturgo) y comprometida políticamente (su madre era amiga personal de Michael Collins y su padre luchó en la guerra de la independencia), Behan se unió al IRA con sólo 16 años y fue posteriormente encarcelado. Fue liberado gracias a la amnistía de 1946, cuando contaba 23 años, y abandonó la militancia armada, momento en el que decidió dedicarse a la literatura. Escribió obras de teatro, canciones y novelas, y su obra habría sido sin duda más extensa, si no hubiese sido también alcohólico, motivo por el cual desarrolló una cirrosis que lo llevó a la tumba con sólo 41 años.

El libro que hoy reseño, Mi isla, es tan atípico como su autor. La idea de escribir este libro, en realidad, la tuvo Paul Hogarth, un célebre dibujante inglés que quería ilustrar un libro sobre Irlanda y le propuso a Behan que le escribiera los textos para acompañar a las ilustraciones. Aunque éste aceptó, tenía ya tantos problemas con la bebida que no podía sentarse a escribir el tiempo suficiente para dar forma a un libro, así que Hogarth decidió grabar sus conversaciones (pues el irlandés, además de tener talento para la literatura, era un buen orador) y transcribirlas posteriormente.

Así, encontramos en Mi isla es un conjunto de textos de todo tipo: anécdotas, canciones, poemas, relato histórico, libro de viajes, relato humorístico... todo vale para conocer la vida en Irlanda, las relaciones entre protestantes y católicos, el carácter de la gente, la afición por la bebida, la relación con los ingleses (o los británicos en general)... y, también, para hacernos una idea de cómo era Brendan Behan cuando se encontraba cómodo con alguien y se le soltaba la lengua.

Acompañados de las estupendas ilustraciones a lápiz de Hogarth, este libro nos introduce en un país como no lo haría ningún otro libro de viajes. Precisamente porque no tiene una estructura clásica, porque los saltos de un tema o tiempo a otro son constantes, porque el único hilo que le otorga una unidad es la mente de Behan y porque es el tipo de texto que leeríamos, si un amigo nos contara un viaje, es un placer leerlo. Caótico, sí, pero placer, al fin y al cabo.



jueves, 26 de abril de 2012

Rosa Montero: Lágrimas en la lluvia

Idioma original: español
Año de publicación: 2011
Valoración: Recomendable

No sé vosotros, pero yo personalmente valoro cuando un escritor, o un creador en general, se sale de su "zona de confort" para adentrarse en terrenos nuevos, intentando un nuevo estilo, un nuevo género, una forma distinta, personajes diferentes. Es lo que pasa con Rosa Montero, que en esta novela abandona el mundo realista del Madrid contemporáneo en que transcurren habitualmente sus novelas, y se atreve con el género de la ciencia ficción futurista (la acción se sitúa en el año 2109, aunque, eso sí, sin moverse de Madrid).

Las "lágrimas en la lluvia" del título son, obviamente, una referencia al monólogo final del replicante Rutger Hauer en Blade Runner (al que se hace referencia en la novela de Rosa Montero, con lo que la referencia se convierte en inclusión explícita). El mundo de Lágrimas en la lluvia es también un mundo futurista lleno de avances tecnológicos (implantes electrónicos, teletransportación, estaciones espaciales...) y no especialmente distópico: después de varias guerras, el planeta entero ha alcanzado la "Paz Humana" y se ha fundido en unos Estados Unidos de la Tierra; ha entrado en contacto con civilizaciones alienígenas y, lo que determina la acción de la novela, ha logrado la construcción de humanos artificiales, "replicantes" o tecnohumanos.

En realidad, la novela es una mezcla de ciencia ficción y novela negra (una mezcla muy habitual por otra parte): a los elementos futuristas se superpone una trama de acción, protagonizada por la detective replicante Bruna Husky, con varios suicidios/asesinatos de replicantes como espoleta y una conspiración político-racial como telón de fondo. Es muy evidente, por otro lado, la intención de Rosa Montero de utilizar esta estructura genérica para plantear temas candentes de la realidad contemporánea: el racismo, el fanatismo político o religioso, el control sobre la información (con ese Archivo Central de los Estados Unidos de la Tierra, que es una mezcla de la Wikipedia y el Ministerio de la Verdad Orwelliano)...

Lágrimas en la lluvia es una novela bien contada, rápida y entretenida. Se le puede reprochar que el desenlace sea demasiado rápido, excesivamente fácil y satisfactorio (¿una conspiración que alcanza altos niveles de poder no debería ser capaz de defenderse?); pero hasta ese punto la trama está bien construida, con algunos momentos entrañables (la mascota alienígena es de lo mejor de la novela) y con unas cuantas sorpresas bien traídas. En fin, una lectura que garantiza pasar un buen rato; ¿qué más se puede pedir?

miércoles, 25 de abril de 2012

Amy Hempel: Cuentos completos

Idioma original: inglés  
Título original: The Collected Stories  
Año de publicación: 2009 (edición española)  
Valoración: recomendable

Además de ejercer como profesora en la Universidad de Nueva York y en la Universidad de Princeton, Amy Hempel (Chicago, 1951) es una de las autoras de relatos estadounidenses mejor valoradas del momento. Ha recogido sus narraciones en cuatro libros (Reasons to Live (1985), At the Gates of the Animal Kingdom (1990), Tumble Home (1997) y The Dog of the Marriage (2005)) que han sido reunidos en este volumen que hoy reseño para su primera edición completa en español (en 1989 apareció la traducción a nuestro idioma de Reasons to Live, pero los otros tres libros habían permanecido inéditos hasta ahora).

La característica principal de los relatos de Hempel es el realismo. Retratando siempre la realidad cotidiana, aquellos acontecimientos del día a día a los que no solemos prestar demasiada atención, la autora recrea todo tipo de situaciones que, aunque aparentemente no parecen tener ninguna relevancia, al final terminan por convertirnos en lo que somos.

Presenta así a personajes increíblemente verosímiles, generalmente buscándose a sí mismos o intentando descubrir qué paso dar para poder seguir adelante y mejorar una vida en la que no acaban de encajar. Hempel escribe historias de todo tipo, donde la tristeza y la melancolía tienen cabida, sí, pero también, y mucho, el sentido del humor.

Como en la traducción no se puede observar el gran dominio del lenguaje que tiene la autora (no sé si es que la traducción no es todo lo buena que debería o es que realmente su forma de escribir es muy difícil de plasmar en castellano), recomiendo a quien pueda que lea este libro en su idioma original. Se encontrará con una obra más que interesante y descubrirá a una escritora que yo, al menos, espero seguir leyendo durante mucho tiempo.

martes, 24 de abril de 2012

Iván Repila: Una comedia canalla

Idioma original: español
Año de publicación: 2012
Valoración: Recomendable

Dr. Santos: Bueno, pues ya está aquí la novela de Iván, Una comedia canalla.
Daiana Broom: Sep. ¿La has leído ya?
Dr. Santos: No es que la haya leído, ¡la he vivido! Qué falta de respeto, meterle a uno así en estos berenjenales...
Daiana Broom: Una buena paliza se merece ese bocazas. Mira que hablarle a todo el mundo de nosotros... Estoy por reunir a la banda e ir a buscarlo.
Dr. Santos: Bueno, pero así entre nosotros... la novela es divertida, ¿eh? Anda que no se le va la olla ni nada, al Iván...
Daiana Broom: Sí, en eso tienes razón. Reír, me he reído un rato. Tanto, que no sé si darle la enhorabuena por haber escrito algo tan divertido o recomendarle un psicólogo. O que deje de beber.
Dr. Santos: O las tres cosas. Es que tampoco es fácil escribir una novela de acción burra y alocada como esta, y hacerlo bien, ¿eh? Que es que te engancha y ya no la sueltas...
Daiana Broom: Claro. A veces, parece que escribir algo así es fácil. Ya sabes, pones las cuatro chorradas que se ocurren un día tonto, escribes un par de chistes fáciles sobre fumar porros y ya tienes un libro. Y no es así. Teniendo en cuenta todas las subhistorias que hay bajo la trama principal, todos los personajes que aparecen (que somos unos cuantos, y cada uno más border que el anterior), lo lógico habría sido que la acción se desinflara a medio libro, que no hubiera podido mantener el ritmo. Y ocurre todo lo contrario: una vez que empiezas a leer, no paras.
Dr. Santos: Pues sí, consigue mantener el ritmo... A mí me recordaba a las primeras películas de Guy Ritchie, Lock & Stock o Snatch, con esas historias cruzadas de gangster patosos y matones brutales, que al principio parece que nada encaja pero al final todo se entrelaza. En este caso, en esa escena final alucinógena del campo de fútbol...
Daiana Broom: Ja, ja, ja, sí, esa escena es memorable. Aunque yo recuerdo especialmente la "conversación" con la anciana china. ¡Cuánta sabiduría en tan pocas frases!
Dr. Santos: Es que no falta de ná: una familia de chinos en un autobús, mafiosos brutales, asesinos en serie, perros sabiondos, un marine alucinado... Y mucho ron, mucho, mucho ron. Y mucha maría...
Daiana Broom: ... y mucha sangre. El cocktail perfecto.

lunes, 23 de abril de 2012

¿En qué libro te gustaría vivir?

Iván: Hay que decirlo: la mayor parte de los libros que leemos y que, de alguna manera, nos tocan, son lugares donde vivir está muy caro. O porque la gente sufre durante décadas, o porque muere sin merecerlo, o porque los malvados hacen y deshacen a su antojo. Como en la vida misma, ciertamente. Por eso, elegir un espacio como el que reza el título de esta entrada es una decisión que, en el caso de un lector como yo, cuya aspiración en todo caso sería la de vivir tranquilo, no tiene muchas alternativas: quisiera compartir con Pedro Salinas la felicidad que sintió en San Juan de Puerto Rico, durante aquellos años en los que compuso su poema El contemplado. Vivir, por ejemplo, donde "De tanto mirarte, nos salvemos".

Paula: No solo me gustaría, sino que intento vivir en un rinconcito de un libro: en ese ángulo ciego del que nos habla Luisa Etxenike donde no llegan las balas del miedo ni de la desesperanza, ese refugio de los fantasmas reales e imaginarios donde despojarse de la máscara y sacarle la lengua a la incertidumbre.

Yemila: Pese a que los años pasen más rápido de lo que debieran, y que mi infancia y mi adolescencia queden cada vez más lejos, en ocasiones no puedo evitar desear refugiarme durante una temporada con las hermanas March y su sabia y cariñosa madre. Me refiero a aquellas mujercitas norteamericanas de Louisa May Alcott que vivían en una hermosa casa de dos pisos con su madre y una criada, rodeadas de fantasías, esperanzas, juegos y sueños, y que maduraban a marchas forzadas mientras su padre combatía en la Guerra Civil estadounidense. Lo cierto (y algo triste) es que casi todo el mundo conoce a la intrépida aspirante a escritora Jo, a la bella y maternal Meg, a la dulce y solidaria Beth, y a la repipi y artística Amy, más por las diversas adaptaciones al cine que han tenido sus historias que por las novelas que protagonizan. Y supongo que el ser una mezcla de esos cuatro proyectos de mujer me hace tanto acordarme de ellas en momentos clave: cuando me enfrento a situaciones parecidas a las que vivieron estos personajes entrañables e inolvidables y tejidos con maestría por la señora Alcott, que se inspiró en su vida y en sus tres hermanas para ello.

Santi: A mí más que mudarme a un libro, me gustaría poder hacer turismo literario: pasar unas horas, o unos días, no más, en el Toledo mugriento del Lazarillo o en el París hediondo de El perfume, conocer Baker Street entre la niebla que recorrió Sherlock Holmes, el Congo navegado por Marlowe en busca de Kurtz o el Marte de Ray Bradbury.

Sonia: Pues a mí me gustaría poder pasear por Rivendel y conocer a los elfos que lo habitan, recorrer las minas de Moria intentando no llamar la atención de ningún balrog, admirar el paisaje desde el punto más alto de la blanca e impresionante Gondor o descubrir las habitaciones de Meduseld...encontrarme en lugares mágicos, repleto de árboles que hablan o criaturas de hace muchas edades...y terminar, cómo no, tomando una pinta en la taberna del Pony Pisador.

Montuenga: Desde que lo descubrí, acostumbro a mudarme a él de vez en cuando. No es difícil, de un salto y con lo puesto, me retiro a Castroforte del Baralla, el pueblo mágico y gallego dónde se desarrolla La Saga Fuga de JB, que se ensimisma y levita periódicamente, sin apenas darse cuenta, amenazando con desaparecer para siempre. Allí la gente es pacífica -sólo las lampreas han salido un poco antropófagas - habla mucho, se hace preguntas y, todo aquel que tiene alguna relevancia lleva las iniciales de un whisky. ¿A quién no le gustaría vivir en un mundo tan divertido, irónico y tierno como el que pinta Torrente Ballester, dónde lo legendario alterna con lo vanguardista, la tradición con el intelecto, se satirizan jerarquías y se glorifica el erotismo? Y no olvidemos el material con que lo pinta: una lengua llena de registros, con la que juega, experimenta (y disparata cada vez que le viene en gana) tentándonos, hasta que un día decidamos no movernos de allí jamás.

Crédito de la imagen: Su Blackwell: Book cut sculpture

domingo, 22 de abril de 2012

Mariano Azuela: Los de abajo

Idioma original: español
Año de publicación: 1915 (en El Paso del Norte) y 1916 (como libro)
Valoración: Recomendable

Y después de una "novela de dictador" (El señor Presidente), una "novela de la revolución mexicana", Los de abajo de Mariano Azuela: una obra sobre la Revolución publicada durante la revolución, primero en 1915 por entregas en el periódico El Paso del Norte, y después como libro en 1916.

Los de abajo cuenta la historia de un grupo de revolucionarios, dirigidos por Demetrio Macías, envueltos en las primeras escaramuzas contra el ejército federal, y combatientes después en una de las numerosas facciones enfrentadas entre sí. A ellos se une el culto e idealista Luis Cervantes (alter ego del propio Azuela, médico como él), que ofrecerá un contraste con los guerrilleros, primitivos y materialistas. La historia de las batallas más o menos épicas de los combatientes, se alterna con otras batallas, las románticas, en un extraño cuadrado amoroso compuesto por Luis Cervantes, Demetrio Macías, "La Pintada" y Camila.

Lo más meritorio de Los de abajo es el modo en que retrata la propia Revolución, como un movimiento que quizás en sus inicios tuvo unos ideales de justicia social o de democracia, pero que con el paso del tiempo se convirtió en una vorágine imparable, comparable con un huracán que arrastra cuanto encuentra a su paso. En una de las escenas más memorables de la novela, un personaje le pregunta a Demetrio: ¿Por qué seguimos luchando? Y Demetrio, tirando una piedrecita barranco abajo, el contesta: "Mira esa piedra como ya no se para".

Los de abajo no es una obra literaria excepcional: los personajes son bastante unidimensionales, la acción es mínima, y el estilo, cuando intenta ser poético, termina muchas veces cayendo en lo cursi. Sí es, en cambio, un gran testimonio histórico de primera mano sobre uno de los acontecimientos políticos fundamentales del siglo XX, y un reflejo crudo, pero eficaz, del proceso que lleva del idealismo abstracto con que se inician muchas (si no todas) las revoluciones, hasta la perpetuación o corrupción de esos ideales. Y eso que Azuela escribió su obra cuando todavía ni siquiera existía el Partido Revolucionario Institucional...

sábado, 21 de abril de 2012

V. S. Naipaul: Cartas entre un padre y un hijo. Los años de Oxford

Idioma original (de la primera edición): inglés
Título original: Letters Between a Father and Son
Año de publicación (en Reino Unido): 1999
Valoración: Recomendable



A pesar de haber publicado su primera novela en 1957, de contar en su haber con cerca de cuarenta obras de diversos géneros: novela, relato, ensayo, crónica periodística, de haber sido nombrado caballero del imperio británico en 1990 y haber ganado el Nobel en 2001, Vidiadhar Surajprasad Naipaul es menos conocido en España de lo que debería, o ésa es al menos mi impresión. Nacido en 1932 en la isla de Trinidad, nieto de inmigrantes hindúes, miembro de familia numerosa, con un padre entregado a ambiciones literarias cada vez más inalcanzables y a una profesión periodística vocacional que rendía lo justo para sostener la casa, Naipaul obtiene una de las cuatro becas para estudiar en Oxford que ofrecía el gobierno colonial y, en 1950, con apenas 18 años, se traslada a Inglaterra, dónde reside.

El libro recoge una muestra más que significativa de la correspondencia que cruzó con su hermana mayor, Kamla – por entonces estudiante en Benarés –, y con el padre de ambos, junto a esporádicos intercambios con algún otro miembro de la familia, entre septiembre de 1949 y junio de 1957, a la que se añade una breve introducción aclaratoria, un somero árbol genealógico y las notas indispensables. Aparte de la expresividad de las propias cartas, hay que destacar el trabajo de recopilación, organización y selección del material que obraba en poder de la universidad de Tulsa hasta ese momento.

Este trabajo, además de resultar imprescindible para quien tenga interés en la producción de Naipaul, de explicar cómo se gestó Una casa para el señor Biswas (una de sus mejores obras, para la que recurrió a la información contenida en las cartas) y de dar pistas a los interesados en la evolución de su personalidad, hará las delicias de cualquier lector que se atreva con una narración poco convencional. Porque el hecho de estar compuesta exclusivamente por cartas no le presta un carácter disperso ni fragmentario, tampoco la convierte en aburrida. En cambio, su unidad argumental y coherencia, así como el interés de los contenidos, la acercan a las obras de ficción. Según avanza la lectura, nos olvidamos de que lo que tenemos delante son textos originales y nos sentimos tan implicados por lo que les ocurre a los personajes e intrigados por su devenir como lo estaríamos leyendo una amena novela. A través de la interacción de Vidia con sus dos principales corresponsales podemos entrever la evolución personal, académica y literaria del escritor así como las vicisitudes por las que pasa su familia. La entrañable y fecunda relación con su padre y hermana, la saludable competencia de aquél con el hijo y la complicidad a que da lugar compartir la misma pasión, el papel que juegan en todo ello el cuadro de actores más o menos secundarios, componen una auténtica trama que se sigue con verdadero interés.

Como podéis imaginar, todo gira alrededor del personaje. Vemos a un Vidia joven y valiente que empieza a dirigir con cuidado su vida, al principio tanteando sus límites y cada vez de forma más resuelta. Un chico que siempre estuvo adelantado a su edad y que no ha tenido más remedio que madurar rápidamente al haber necesitado desenvolverse solo en un continente distinto del que nació, lejos de su familia y de todos sus conocidos desde mucho antes de cumplir los veinte. Ese desarraigo, a una edad que él mismo considera demasiado temprana, repercute en su ánimo. Durante los tres primeros años pasa por momentos muy difíciles y, aunque esto acaba fortaleciendo su carácter e impulsándole a arriesgarse a apostar por él mismo hasta llegar a convertirse en profesional de la escritura, se propone evitar a toda costa que sus hermanos pequeños pasen por lo mismo que él.

Los asuntos tratados en las cartas van de lo más doméstico y coyuntural (la salud, el dinero, los hermanos, otros familiares, el trabajo, las amistades, los estudios) hasta cuestiones como la diferencia de mentalidad de los países, impresiones de viaje y la literatura por encima de todo. Vidia y su padre reflexionan sobre la necesidad de hacer caso a la vocación, se plantean temas y personajes que deberían tratar en sus escritos y hasta se recomiendan métodos para hacerse más prolíficos o escribir mejor. Curiosamente, es del hijo de quien suelen proceder los consejos – y según va pasando el tiempo y va adquiriendo experiencia, todavía más a menudo y con mayor seguridad –, es él quien parece un autor consagrado y con una obra a cuestas transmitiendo su bagaje a un jovencito, él quien se esfuerza en convencer, con el mayor aplomo, a su padre de que, mediados los cuarenta, no es demasiado viejo para producir una obra completa.

Con Kamla ocurre justamente lo contrario. Les une la cercanía de la edad, el hecho de ser los hijos mayores y haberse independizado tan pronto, que ambos estén viviendo lo mismo aunque muy lejos el uno del otro. Se nota que se añoran, que se comprenden bastante bien. Se ayudan, se regañan, intercambian confidencias. Pero en lo relativo a las ambiciones de Vidia no se compenetran tanto, como se deduce de estas palabras que, leídas al cabo del tiempo, forzosamente nos hacen sonreír: “Si estuviera ahora cerca de ti ¿sabes lo que me gustaría hacer? Darte un buen capón. Tú y tus sueños de escritor. ¿Y qué más? No sé qué será lo próximo que se te ocurra.”

También de este autor:  India, Miguel Street

viernes, 20 de abril de 2012

Lara López: Óxido


Idioma original: español
Año de publicación: 2004
Valoración: recomendable

¿Qué ocurre cuando una relación llega a su fin? Hay diferentes maneras de enfrentarse a ello: llorando, odiando a tu expareja hasta el infinito, haciendo un viaje, ahogando las penas en alcohol... Pero también hay quien acepta lo ocurrido y reflexiona sobre ello. La protagonista de este libro es una de esas personas.

Esta mujer (que no sabemos si es la autora) quiere saber qué ha ido mal en su relación, en qué momento las cosas empezaron a torcerse y por qué no se dio cuenta de ello antes de que fuera demasiado tarde. Y, para ello, observa viejas fotografías y ordena los pensamientos y recuerdos que evocan, intentando así darle un sentido a todo lo que le ha ocurrido.

A través de más de setenta textos cortos en los que presenta un sinfín de situaciones diarias, aparentemente intrascendetes, Lara López expresa su (des)amor, su soledad... pero, sobre todo, su deseo de comprender y de seguir hacia adelante, de aprender de lo ocurrido y de, pasado el tiempo de luto, no volver la vista atrás.

A pesar de tratar el tema de la ruptura, tan dado al sentimentalismo, la autora no cae en la trampa de la comodidad y se aleja de expresiones manidas, escribiendo un texto sincero, directo e inteligente, una pequeña joya que disfrutar al tiempo que, quizá, aprendemos un poco más sobre el amor y sobre nosotros mismos.

jueves, 19 de abril de 2012

Miguel Ángel Asturias: El Señor Presidente

Idioma original: español
Año de publicación: 1946
Valoración: Recomendable

Esta novela ocupa un lugar histórico en el género de la novela de dictadores latinoamericana: escrita en los años 20, aunque solo fuera publicada en 1946, es prácticamente la iniciadora de una corriente de obras que incluye El recurso del método de Alejo Carpentier, Yo, el Supremo de Augusto Roa Bastos, o La fiesta del Chivo de Vargas Llosa. O (venga, sí, Jaime) El otoño del patriarca de García Márquez.

En El Señor Presidente, la figura histórica que sirve de inspiración para la novela es Manuel José Estrada Cabrera, dictador de Guatemala entre 1898 y 1920, aunque en la novela no se lo nombre explícitamente. Además, y a diferencia de lo que sucederá con las novelas de dictador que vinieron después, el Señor Presidente no es aquí el protagonista, aunque sí el puppet master de la función: el papel protagonista recae en su hombre de confianza, Miguel Cara de Ángel, de quien se nos dice repetidas veces que "era bello y malo como Satán", y que labra su propia desgracia al enamorarse de Camila, la hija de un general represaliado por el régimen.

Pero más aún que la historia de Cara de Ángel y Camila, lo que El señor Presidente retrata es el sistema de control y opresión impuesto por el régimen: acusaciones falsas, delaciones entre vecinos, torturas, sobornos, chantajes... No hay esfera, privada ni pública, que escape al control del Presidente, capaz de provocar el terror con su sola mención (una capacidad sobrehumana para manipular la realidad que compartirán los protagonistas de las demás novelas de dictador).

Estilísticamente, El señor Presidente es un hijo de su tiempo: el famoso juego lingüístico con que se inicia la novela ("¡Alumbra, lumbre de alumbre, Luzbel de piedralumbre, sobre la podredumble!...) y las imágenes, metáforas y símiles que recorren la novela, son un reflejo de la experimentación formal vanguardista de los años 20, en que Asturias escribió el texto. De hecho, El señor Presidente tiene algunas similitudes con Las lanzas coloradas, y no es casualidad: Uslar Pietri y Asturias (y también Alejo Carpentier) coincidieron en París en aquella época de búsqueda y experimentación.

Es quizás esa misma experimentación la que me lleva a darle a la novela "solo" un "Recomendable": los juegos de artificio lingüísticos suponen en ocasiones un obstáculo al avance de la acción; la enriquecen desde determinados puntos de vista, pero la entorpecen desde otros. En todo caso, El señor Presidente es, históricamente, todo un "Imprescindible".

miércoles, 18 de abril de 2012

Marguerite Duras: Escribir


Idioma original: francés
Título original: Écrire
Año de publicación: 1003
Valoración: muy recomendable

Marguerite Duras no es santo de mi devoción. Y no sé por qué, la verdad, porque su calidad como escritora es incuestionable, pero sus libros nunca me han atraído demasiado; siempre me han dejado una sensación de "no está mal, pero esperaba algo más". Sin embargo, con Escribir no me ha pasado lo mismo.

En este librito (y digo bien, librito, porque apenas pasa de 100 páginas) Duras recoge los textos utilizados para rodar tres cortos sobre su persona, en los que habla del oficio de escribir. La autora explica dónde escribe, el lugar físico (su casa, generalmente) y el ambiente que necesita para ello. Sobre todo, habla del silencio, de la paz que precisa para escuchar sus pensamientos y poder plasmarlos sobre el papel.

Pero también habla de los acontecimientos vividos que marcan, como no podía ser de otra manera, su escritura: sus amantes, la política, el alcohol, su marido, los hijos... todo lo que la rodea es fuente y objeto de escritura, todo forma parte de ese "escribir" que marca su vida y todo aquello con lo que se relaciona.

Duras utiliza para ello una prosa sin artificios, directa, que sin embargo nos atrapa y nos guía a través de sus reflexiones, en las que confiesa que ni ella misma sabe cómo nace un libro. Para la autora, la acción de escribir es algo que va más allá de toda racionalidad, es una contradicción, un sinsentido, una incógnita, una enfermedad que sólo se cura escribiendo. Como afirma en esta obra, La escritura es lo desconocido. Antes de escribir no sabemos nada de lo que vamos a escribir.

martes, 17 de abril de 2012

William Trevor: Verano y amor

Título original: Love and Summer

Idioma original: inglés

Fecha de publicación: 2011

Valoración: Muy recomendable


Hoy, en ULAD, una pequeña joya engendrada y pulida con mucho amor en Irlanda. Su título, simple pero efectivo: Verano y amor. Su autor, un admirado miembro de la Academia de las Letras Irlandesas nacido en Cork: William Trevor.


El ya octogenario Trevor, autor de esa otra maravilla de libro llamado El viaje de Felicia (cuya adaptación al cine me dejó con la carne de gallina), ofrece en Verano y amor todo un recital de ese estilo literario que las nuevas generaciones de escritores europeos parecen despreciar casi por completo: sobrio y contenido pero con un lenguaje poético y en nada artificioso; con personajes parcos en palabras pero generosos en matices, y encontradas emociones estratificadas a conciencia; hermoso y sensible sin caer en fórmulas fáciles y tópicas.


Y Verano y amor narra una historia que tampoco parece de estos tiempos ya que huele a fábula decimonónica ubicada en algún entorno rural y lluvioso donde las pasiones contenidas entre personajes con nombres anglosajones o franceses acaban estallando como tormentas estivales. Pero la cosa es mucho más sobria de lo que se pueda pensar ya que narra el romance que inician Ellie, una joven huérfana casada con Dillahan, el taciturno viudo en cuya casa entró a servir, y Florian, un apasionado joven con sangre italiana en sus venas que pasa una temporada en el humilde pueblo donde vive el matrimonio para vender una casa de su propiedad.


El libro es corto y agradable de leer, y lo que podía haber sido un mini folletín predecible hasta decir basta se convierte en una pequeña delicia gracias al talento de Trevor, que más que recrearse en el morbo que puede generar una trama así, se dedica a transmitirnos a los lectores las pulsiones contenidas de sus personajes, enfrentados sin remedio a sus deseos, responsables únicos de sus destinos. Porque aquí las cosas no son blancas o negras: ni Ellie es un pobre ángel desgraciado hasta que aparece su príncipe Florian, ni Florian un melancólico galán dispuesto a rescatarla del tedio de su insípida rutina, ni Dillahan un ogro amargado por la muerte de su esposa e hijo en un desagradable accidente. Y los personajes secundarios que nutren la historia, aunque no sepamos demasiado sobre ellos, son perfilados con destreza por Trevor: lo suficiente como para que comprendamos bien sus importantes papeles en el libro.




En fin: una novela muy recomendable. Un soplo de aire fresco con perfume de antaño ya que, como dijo The Times sobre su autor, "su sensibilidad moral y estética sobrepasa a la de la mayoría de los escritores contemporáneos".

lunes, 16 de abril de 2012

William March: Compañía K

Idioma original: inglés
Título original: Company K
Año de publicación: 1933
Valoración: imprescindible

Supongo que a las personas que leemos habitualmente esto nos pasa una vez al año o ninguna: que un libro nos cautive hasta tal punto que sintamos la necesidad de recomendárselo a todo el mundo, de regalarlo en cualquier cumpleaños, de dejarlo en la mesa del café para que todos lo vean y se pregunten por él.

Lo acojonante es la fecha de publicación: 1933. Parece una broma, primero, que este libro antológico y fundamental no se haya publicado antes en español; y segundo, que los ¡¡¡79 años!!! que nos separan (a nosotros, lectores de hoy) de su edición original sean apenas una anécdota: cuando empiezas a leer descubres que William March podría haberlo escrito dentro de 15 años y su lenguaje, su poética, su estructura y su fuerza permanecerían intactas, sin arrugas, absolutamente actuales. La labor de traducción de Bianca Southwood habrá tenido que ver, pero es innegable que el señor March escribió una obra maestra.

Si alguna vez he visto claro que un libro debería ser obligatorio en todos los planes de estudio es ahora, con Compañía K.

William March se alistó voluntariamente en los Marines para combatir en la Primera Guerra Mundial y luego compuso esto: una sinfonía estructurada en torno a 113 nombres de soldados con la que definió a la humanidad. Los capítulos (o "estampas", como reza la contraportada) son breves o brevísimos, y dan testimonio en primera persona de todos o casi todos los afectos de que está compuesta la conciencia de los hombres. En algo menos de 300 páginas March repasa con precisión quirúrgica, sin regodearse, las infinitas violencias y sinsentidos del enfrentamiento entre seres humanos, en un ejercicio de extrapolación de la guerra hasta cualquier batalla, de cualquier época.

La guerra es una elipsis, en este libro enorme. Es la desesperación, el amor, la risa histérica, el monstruo que aguarda debajo de la cama lo que retrata. Es la sombría estupidez que nos gobierna, el estribillo de una raza impotente. Está escrito como si, al hacerlo, March hubiera tenido que aguantar la respiración para no llorar, o para no perderse.

domingo, 15 de abril de 2012

Mario Vargas Llosa: Conversación en La Catedral

Idioma original: español
Año de publicación: 1969
Valoración: Muy recomendable

Este blog en general, y yo en particular, teníamos una deuda pendiente con Vargas Llosa: no podía ser que del flamante último Premio Nobel en lengua española solo hubiéramos reseñado dos de sus obras, y de las más recientes (El sueño del celta y La fiesta del chivo), obviando sus primeras obras, consideradas las mejor de su producción, tales como La ciudad y los perros, La casa verde o esta Conversación en La Catedral, o aquellas otras más ligeras y divertidas como La tía Julia y el escribidor o Pantaleón y las visitadoras.

Así que aquí voy yo a desfazer el entuerto lanzándome a reseñar una de las obras maestras de Vargas Llosa, esta Conversación en La Catedral que es por méritos propios uno de los hitos fundamentales del boom de la literatura latinoamericana. Y de hecho esta novela tiene algunas características representativas del boom: experimentalismo narrativo (varios tiempos, varias voces, varias tramas), contextualización histórica, preocupación social y política... Nada de "realismo mágico", pero es que el boom es mucho más que "realismo mágico".

En Conversación en la Catedral se utiliza la excusa de un encuentro ocasional entre Santiago Zavala (hijo de un señorito de Miraflores, el barrio más elegante de Lima) y su antiguo chófer Ambrosio para, a través de sus recuerdos y relaciones, presentadas de forma fragmentaria y anacrónica, reconstruir globalmente un periodo de la historia de Perú: la dictadura de Manuel Odría (1948-1952). La combinación de las versiones de la historia de Zavalita y Ambrosio, con sus respectivos círculos sociales, permite al escritor reflejar la realidad peruana en su totalidad, desde las fiestas de alta sociedad hasta los "bulines" (burdeles) más lóbregos de la capital; desde los movimientos estudiantiles hasta las corruptelas que rodean al Presidente Odría (que sin embargo nunca llega a aparecer en la novela).

Conversación es una novela compleja; el lector debe desentramar la red de saltos temporales no marcados ni lingüística ni tipográficamente, acostumbrarse a pasar en dos líneas del bar "La Catedral" donde conversan Zavalita y Ambrosio, a la casa del corrupto Cayo Bermúdez cinco años antes, y de ahí a un burdel dos años más tarde, etc. Es un juego narrativo exigente, pero una vez que se entra en él se sigue con cierta facilidad.

Lo que se echa de menos, por lo menos yo lo echo de menos, es un punto más de fantasía, tanto en la creación de situaciones como en el propio estilo, que pocas veces nos ofrece chispazos atrevidos o sorprendentes. Sé que no se trata de comparar y elegir (¿a quién quieres más, a tu papá o a tu mamá?), pero si tuviera que comparar y elegir, me quedo mil veces con García Márquez, que ha demostrado que se pueden escribir novelas técnicamente perfectas, con un estilo impecable, y que te dejen además con la boca abierta. Pero vamos, que Vargas Llosa también es un grandísimo escritor, y un más que digno premio Nobel, por más que su designación levantase algunas ampollas sobre todo por sus posturas políticas.

También de Vargas Llosa: El sueño del celta y La fiesta del chivo

sábado, 14 de abril de 2012

Colaboración: Fabulosas narraciones por historias, de Antonio Orejudo

Idioma original: español
Año de publicación: 1996
Valoración: Imprescindible

En 1996, Lengua de Trapo publica Fabulosas narraciones por historias: la novela gana el premio Tigre Juan y recibe grandes críticas. Nadie la lee. En 2007, es reeditada por Tusquets y recibe críticas extraordinarias. La leen algunos más: descubren que es muy divertida y a la vez completamente seria. A primera vista, Fabulosas narraciones tiene que ver, por ambición, calidad y fecha de publicación, con Los detectives salvajes y La velocidad de las cosas (aunque sorprendentemente es anterior a ambas). Más de cerca, tiene que ver con los libros enfermos de literatura, los libros que reconstruyen iconos para luego poder destruirlos, los libros que hacen reír a carcajadas y pararse a pensar y llegar al final con tristeza, tiene que ver con El Quijote y El mundo según Garp. También tiene que ver con el final de la juventud, la amistad y sus procesos de desintegración, la Residencia de Estudiantes, la Generación del 27, el Madrid de entreguerras, los que quieren ser escritores y los que realmente lo son.

Fabulosas narraciones tiene una estructura compleja y un estilo bien trabajado: mezcla falsos fragmentos de libros y revistas, figuras históricas y personajes de ficción, cartas entre algunos protagonistas y el narrador; repite frases y ritmos durante todo el libro, un poco al modo de los temas de jazz. Además, Orejudo, y esto es una constante en el resto de sus obras, utiliza generosamente un humor escatológico y políticamente incorrecto, un humor contra las buenas costumbres y el establishment cultural. El libro puede leerse de un tirón como un antidepresivo o deteniéndose en los homenajes a otros libros u otros autores y la estructura como si uno pretendiera aprender a escribir

Antonio Orejudo todavía no ha vuelto a escribir una novela tan perfecta como Fabulosas narraciones por historias (¡una primera novela!), aunque Ventajas de viajar en tren y Un momento de descanso son muy buenas (sobre todo la primera). Merece la pena esperar la próxima, aunque él sea un escritor lento y nosotros, unos lectores impacientes.

También de Antonio Orejudo: Ventajas de viajar en tren y Un momento de descanso

Firma invitada: Jorge

viernes, 13 de abril de 2012

Mariusz Szczygiel: Gottland


Idioma original: polaco
Título original: Gottland
Año de publicación: 2006
Valoración: imprescindible

Si hay alguien aficionado a mirar las etiquetas que les ponemos a las reseñas, verá que he etiquetado este libro como "periodismo literario", aunque estoy muy segura de si es correcto. Gottland es un libro en prosa, sí, pero no es una novela. No es un ensayo ni un conjunto de cuentos, pero tampoco diría que es una agrupación de artículos, aunque sí tiene algo de periodístico. En resumidas cuentas, que no sé cómo llamarlo, aunque en realidad eso es lo de menos.

Si hacemos un resumen rápido y superficial de este libro, diremos que Gottland es un libro escrito en polaco por un ciudadano polaco sobre la historia de Checoslovaquia, tan bien documentado y desarrollado que parece haber sido redactado por un checo. Pero Gottland es mucho más, claro.

El autor se vale de esta obra para hacer un repaso de la historia checa desde finales del siglo XIX hasta el comienzo del siglo XXI, explicando los cambios políticos que ha sufrido el país y cómo éstos han afectado a sus ciudadanos. Pero aquí no nos encontamos con un texto histórico lleno de fechas y nombres de batallas, sino que somos testigos de lo que cada gobierno, en cada período de la historia, ha hecho con la República Checa y, sobre todo, los medios que ha utilizado para doblegar a la población y censurar (que cada uno entienda este verbo como quiera) a todo el que se opusiera al régimen.

Enlazando una biografía con otra y conversaciones que Szczygiel mantiene con aquellos protagonistas de Gottland que aún viven, el autor nos muestra sin tapujos y, en ocasiones, con gran ironía, una sociedad dominada por el miedo y las contradicciones.

El autor, al final de este libro, afirma que tengo la impresión de que en el mundo de hoy pasan tantas cosas que no es necesario imaginarse nada y, además de ser un buen colofón, también podría fácilmente ser el resumen de esta obra. Es tanto (bueno y malo, aunque desgraciadamente en este caso se refiere a lo segundo) lo que ocurre a nuestro alrededor, que la ficción carece de sentido, puesto que la realidad la supera con creces.

jueves, 12 de abril de 2012

Zoom: "STOP", de Karmele Jaio

Idioma original: euskera
Título original: "STOP"
Año de publicación: 2004
Valoración: está bien

Publicado en Hamabost zauri, "STOP" es la primera de las "quince heridas" esa sería la traducción del título en euskera que conforman este libro de relatos, ópera prima de la escritora y periodista vasca Karmele Jaio.

Una pareja atraviesa la oscuridad de la noche mientras sube un puerto de montaña lleno de curvas. El relato comienza in medias res: el lector se mete de lleno en una discusión conyugal que se va poniendo cada vez más fea y que parece estar a punto de provocar daños irreversibles. Deben echar el freno y pararse a pensar, y una patrulla policial les obliga a hacerlo físicamente. Los diálogos son certeros y verosímiles. La pareja, sin nombre, puede ser cualquier pareja.

Este cuento es un aperitivo de lo que Karmele Jaio nos ofrece en el resto del libro: un estilo sencillo y accesible, pero cargado de imágenes potentes precisamente por el anclaje que tienen con elementos de la realidad cotidiana. Para mí, hacer literatura es decir que la mujer tiene en el estómago una serpiente que pugna por salírsele por la boca en lugar de decir que tiene ganas de vomitar: es recrear sensaciones, en vez de describirlas con precisión de cirujano cardiovascular. O contar cómo le salen de dentro las frases "con la velocidad de un estornudo" para referir su estado emocional. Es conceder a los silencios la importancia que merecen.

En este sentido, Karmele Jaio hace literatura de la que cala hondo. Envuelve el relato con símbolos como la noche, los juegos de luz y sombra, las curvas de la carretera, la peligrosidad del puerto de montaña o la señal de STOP, dotándolo de gran profundidad. También la palabra que cierra el relato o que lo "abre", depende de cómo se mire tiene un importante peso simbólico. Y esperanzador.

miércoles, 11 de abril de 2012

Colaboración: Vastas emociones y pensamientos imperfectos de Rubem Fonseca

Idioma original: portugués
Título original: Vastas Emoções e Pensamentos Imperfeitos
Año de publicación: 1988
Valoración: Muy recomendable

Rubem Fonseca es un escritor muy particular. Nacido en Brasil, y residente en Rio de Janeiro durante muchos años, su obra ha sido laureada por miles de lectores y la crítica nacional e internacional, incluidos autores como Mario Vargas Llosa, Carlos Monsiváis, o Thomas Pynchon (de quien se cuenta son muy buenos amigos) quienes le han dedicado elogiosas palabras más de alguna vez. Como si fuera poco, se dice que es un eterno candidato al Nobel. A la luz de lo anterior, la pregunta de cajón es obvia: ¿es realmente un escritor de calidad, o los medios han exagerado escandalosamente el valor que tienen sus creaciones?

En la obra que comentaremos aquí, el protagonista es un cineasta obsesivo que tiene permanentes ataques mientras descansa por las noches; como él mismo dice: "sueño sin imágenes" o "mis sueños son como un libro mal escrito". Intentando aproximarse científicamente al origen de este problema, se encuentra con una definición patológica del sueño: un conjunto de "vastas emociones y pensamientos imperfectos" (concepto que da origen al título de esta novela), obligándolo a asumir esta especie de disfunción como parte de su vida. Sin darle mucha importancia a esto, se embarca en obtener material para filmar una nueva película, aceptando una oferta para producir una cinta basada en una de las obras de Isaak Bábel, legendario escritor soviético. Y mientras piensa en ello, recibe un extraño paquete de manos de una mujer misteriosa. Pero sólo se percata de la importancia de éste cuando se entera que esta misma mujer fue asesinada violentamente cerca de su casa. A partir de ese momento, su vida queda atrapada en un espiral de fugaces historias eróticas, cargadas de tanta violencia que sería insoportable si no fuese por los componentes eruditos que la alternan, y que transitan entre Berlín, Río de Janeiro y otras partes del planeta, para desembocar en un desolador e inesperado final que hace indirecta referencia al nombre de esta obra. Los hechos que suceden en el relato son retratados con una crudeza despiadada, al modo de las novelas negras clásicas, buscando desenmascarar a través de la ficción las redes de corrupción y narcotráfico que permanecen ocultas en la cotidiana realidad carioca.

Estructuralmente, es un thriller muy bien logrado, una novela que aguarda a la vuelta de cada página un cuchillazo, un asesinato, un encuentro sexual, dejándonos con esa permanente incertidumbre de lo que podremos encontrar durante el desarrollo de la historia. Esta historia es relatada junto a una admirable fusión de la cultura popular con la clásica (ingrediente muy característico de las obras de Fonseca): leyendas chamánicas sobre la necesidad humana de consumir polvo de diamantes, personajes que citan a Alfred Hitchcock y su necesidad de tener un gran villano para hacer una gran película, la discusión sobre el valor del cine y la literatura en la historia de la cultura, etc. Este elemento se puede traducir en un enorme riesgo: o la novela es un bodrio, con una mezcla de citas dispersas inconexas, o todas son coherentes y hacen sentido con el argumento principal, armando un cuerpo literario sólido. Fonseca representa indiscutiblemente la segunda opción.

Vastas emociones y pensamientos imperfectos es una gran obra, con una especial técnica narrativa y temáticas que dan cuenta de la originalidad de su estilo. Luego de leer esta poderosa novela, quizás muchos lectores se preguntarán cómo una novela tan cargada de referencias culturales e historias violentas es capaz de producir entretenimiento, curiosidad por la trama, y reflexión sobre la situación actual de la realidad brasileña, tanto o más que cualquier gran película de la que hayamos disfrutado en una noche de eterno insomnio.

Firmado: Ismael

martes, 10 de abril de 2012

Alan Bennett: Smut

Idioma original: inglés
Título original: Smut. Two unseemingly stories
Año de publicación: 2011
Valoración: Está bien

Pues esta vez no me he atrevido a poner un título español en el encabezamiento, porque no tengo ni idea de cómo se traducirá cuando se publique en español (si es que se publica); porque Smut quiere decir "inmundicia, indecencia, mancha, tizne", o sea, algún tipo de impureza o suciedad física o moral; y a eso se refiere el título, con bastante ironía: a dos historias en las que dos mujeres aparentemente impecables son salpicadas por la "suciedad" por antonomasia, o sea, el sexo. Y se lo toman la mar de bien.

Las dos historias que componen Smut son, efectivamente, pequeñas narraciones erótico-festivas muy británicas, del britaniquísimo humorista-escritor Alan Bennett, que ya nos ha regalado obras como Una lectora nada común o La dama de la furgoneta. Solo se comprenden en una sociedad dominada por una supuesta refinación moral y una represión sexual pública como la de Gran Bretaña, en que resulta de mal gusto hablar de sexo, pero proliferan los embarazos no deseados.

En la primera de las historias, "The Greening Of Mrs Donaldson" (¿el reverdecimiento de la señora Donaldson?), una viuda que se gana la vida como "falsa paciente" para estudiantes de medicina de un hospital, decide alquilar una habitación a una joven pareja, que la introducirán en una visión del sexo que nunca había conocido hasta ese momento. En cambio, en "The Shielding of Mrs Forbes" toda la familia se esfuerza precisamente para que la señora Forbes no descubra todo el mundo de sexo que se mueve a su alrededor, aunque, según descubrimos al final, en realidad la señora Forbes es mucho menos tonta de lo que parecía.

De las dos historias, la primera está más trabajada, y contiene personajes más complejos y menos caricaturescos; lo mejor son las escenas y diálogos en el hospital, en las que unos estudiantes ingenuos se ven sorprendidos por el ingenio de la falsa paciente Mrs Donaldson; en cambio, la parte sexual del relato es más inverosímil, y resulta menos entretenida. La segunda historia podría ser calificada de farsa, menos furiosa que las de Tom Sharpe aunque igualmente alocada: los personajes son figuras acartonadas subordinadas a un humor a veces trivial, pero muy efectivo.

En fin, Smut (se traduzca como se traduzca) probablemente no pasará a ningún anal (no pun intended) de la literatura universal, pero sí es una lectura entretenida si, como me pasó a mí, te retrasan dos horas el vuelo y no tienes más lectura a mano para matar el tiempo. Al final, la moraleja de la historia ya la conocíamos de antemano: en la cama o fuera de ella, lo que importa es ser honesto y feliz, y lo demás son tonterías.

También de Alan Bennett: Una lectora nada común

lunes, 9 de abril de 2012

Gordon Williams: Perros de paja


Idioma original: inglés
Título original: The Siege of Trencher's Farm
Año de publicación: 1969
Valoración: muy recomendable

Antes de comentar el libro, me gustaría explicar por qué lo he titulado Perros de paja y no El asedio de la granja Trencher, como debería ser. Este libro ha sido llevado al cine en dos ocasiones (en 1971 y 2011, aunque la segunda no es sino un remake de la primera, con actores más guapos y ambientada en EE.UU. en lugar de Inglaterra) y en ambas se ha titulado Perros de paja. Como no he encontrado una edición en español de la obra, he decidido titularla igual que las versiones cinematográficas, para dejar claro que sí, éste es el libro en el que se basaron para rodar ambas películas.

También me gustaría decir que haber visto cualquiera de las dos películas no es un obstáculo para leer esta novela, pues hay unos cuantos detalles (más que importantes, en mi opinión) que se han añadido o se han suprimido al convertir esta obra en un guión, y el resultado final es bastante distinto. Ni mejor ni peor, que conste. Simplemente, distinto. Pero pongámonos con el libro, que me estoy enredando.

El profesor George Magruder (estadounidense) y su mujer Louise (inglesa) se mudan con su hija Karen a una vieja granja en Cornualles para que él termine el libro que está escribiendo. La idea que tenían en mente antes de mudarse era que George tuviera la tranquilidad necesaria para concentrarse en su trabajo y que Louise volviera a su país de origen durante una temporada, para reencontrarse con sus raíces y enseñarle a su hija de dónde viene.

Sin embargo, las cosas no tardan en ir mal para los Magruder. Por un lado, el choque cultural entre la mentalidad estadounidense y la inglesa es inmenso, especialmente porque en el pueblo pobre y pequeño en el que se establecen todos ven a George como un señorito de ciudad (yanqui, para más señas) que se cree mejor que los demás por tener dinero y estudios, y desde el principio se esfuerzan en dejarle claro que es un extranjero y que no está donde le corresponde. Por otro lado, el drástico cambio de residencia y de ambiente saca a la luz los problemas que esconde el aparentemente feliz matrimonio y la convivencia entre George y Louise se vuelve cada vez más complicada.

Pero lo que sin duda pondrá a prueba su relación y su fuerza será acoger en su casa a Henry Niles (un enfermo mental que se ha escapado del hospital psiquiátrico en el que lo retienen preso por haber asesinado a varios niños) después de atropellarlo accidentalmente en mitad de una tormenta de nieve. Cuando los lugareños se enteran de que Niles está en casa de los Magruder, acuden a ella dispuestos a asesinarlo y a "impartir justicia". Y, cuando descubren que George no va a entregárselo (y son conscientes de que ha llamado a la policía y de que los agentes, debido al mal tiempo, tardarán mucho en llegar a la granja), deciden hacer lo que sea necesario (prender fuego a la casa, matar a todo el que esté dentro... lo que haga falta) para llevar a cabo su objetivo.

Resulta increíble cómo Gordon Williams consigue crear y mantener la tensión (pues el asedio propiamente dicho ocupa más de la mitad de la novela y el ritmo no decae en ningún momento) mientras los Magruder son atacados. Sin duda, la clave radica en la evolución que sufre el personaje de George, que pasa de ser un hombre civilizado, que cree que hablando se entiende la gente y que la violencia nunca debe combatirse con violencia, a dejar de lado todas sus convicciones y convertirse en un animal salvaje (exactamente igual que los cinco hombres que intentar entrar en su casa) para evitar que hagan daño a su familia.

Más que el enfrentamiento entre dos grupos de personas, Williams nos plantea varias cuestiones que, a pesar de que han pasado más de treinta años desde que se publicó esta novela, no dejan de causar controversia: ¿Hay que responder a la violencia con más violencia? ¿Dónde está el límite entre la defensa propia y el ataque? Intentemos responder o no estas cuestiones, la verdad es que éste es un buen libro que nos mantendrá pegados a él desde la primera hasta la última la página, y que nos mostrará de lo que es capaz una persona cuando alguien la pone al límite.

domingo, 8 de abril de 2012

Jorge Luis Borges: Fervor de Buenos Aires

Idioma original: castellano
Fecha de publicación: 1923
Valoración: muy recomendable

En 1914 Borges, que tenía entonces 15 años, viajó a Europa junto a su familia para que su padre se sometiera a un tratamiento oftalmológico. Era una mala fecha para viajar a Europa, desde luego: el estallido de la guerra les obligó a quedarse unos años en Ginebra. Cuando acabó la contienda viajaron a España, donde Borges tomó contacto con Cansinos-Assens (al que siempre consideraría su maestro) y el círculo de los ultraístas. En 1921 vuelve a Buenos Aires y redescubre con entusiasmo su ciudad natal. Fruto de este reencuentro apasionado es este primer libro de poemas: Fervor de Buenos Aires.

Bueno, en realidad el primer libro de poesía lo escribió en Europa y se titulaba Los ritmos rojos. Por sorprendente que pueda parecer por su posterior evolución ideológica, se trataba de una alabanza a la Revolución rusa. En línea con su severa capacidad de autocrítica, siempre se alegró de no haberlo podido publicar. También Fervor de Buenos Aires fue sometido muchos años después (en el 69) a una revisión que quería "mitigar sus excesos barrocos".

Y lo cierto es que pese a la revisión, el tono del libro es distinto de los que habrían de venir, y se entiende qué quería decir Borges refiriéndose a su barroquismo inicial. Comparado con el tono tan comedido que la caracterizaría después, aquí su escritura es más enfática, se permite pirotecnias más evidentes y recurre a metáforas más audaces. Es curioso leer este libro si se conoce el resto de la obra borgiana: todo Borges está ya aquí (el tiempo, los espejos, la sombra, el arrabal), pero, al mismo tiempo, se reconocen huellas de otras voces que después depuraría (por ejemplo, la voluntad de ser moderno, de ser ultraísta). Lo más característico del libro, me parece, es la fascinación por la metáfora y el deseo de cantar los arrabales de Buenos Aires. Este poema es de los más representativos (nótese la ortografía argentinizante que todavía usaba entonces):


Atardeceres

La clara muchedumbre de un poniente
ha exaltado la calle,
la calle abierta como un ancho sueño
hacia cualquier azar.
La límpida arboleda
pierde el último pájaro, el oro último.
La mano jironada de un mendigo
agrava la tristeza de la tarde.

El silencio que habita los espejos
ha forzado su cárcel.
La oscuridá es la sangre
de las cosas heridas.
En el incierto ocaso
la tarde mutilada
fue unos pobres colores.


También de Borges: El hacedor, Antología de la literatura fantástica, Ficciones, Atlas, Otras inquisiciones, El Aleph, Historia universal de la infamia, Qué es el budismo, Siete noches, Historia de la eternidad, Autobiografía, Arte poética y El informe de Brodie.

sábado, 7 de abril de 2012

Amélie Nothomb: Antichrista

Idioma original: francés
Título original: Antéchrista
Fecha de publicación: 2003
Valoración: Se deja leer


Hoy, de nuevo, la Nothomb.


Ya van cinco reseñas de sus obras en ULAD, ¿no? Pero bueno, dada la asombrosa actividad productiva de la aludida (libraco al año), no es de extrañar.

Y antes de nada, dos cosas: la primera, que me niego a volver a presentar a la que probablemente sea la escritora belga contemporánea más famosa del mundo; la segunda, que no comparto para nada la fascinación que muchos sienten por ella, porque aparte de la conseguida Estupor y temblores, el resto de sus novelas creo que no pasan de ser curiosidades y gamberradillas ingeniosas pero ligeritas ligeritas... Quizás la autora debería dedicarle más tiempo y esfuerzo a cada una de sus obras, pero qué sé yo...


Y a lo que vamos: a la anticrista que da título al libro del día.

Pues a ver, la diablilla de turno es una belga llamada Christa (bravo por el currado juego de palabras), una de esas adolescentes odiosas por su aparente y repelente perfección que caen bien a todo el mundo. Pero en el fondo de su ser les brota una retorcida maldad que se esfuerzan en reprimir y que dejan de domar cuando escogen como víctimas a ciertas pobres pardillas inversamente proporcionales a ellas. Primero las toman como sus protegidas, fingen intentar "pigmalionalizarlas" para que se parezcan a ellas lo máximo posible, pero fracasan estrepitosamente en esta misión, y acaban haciéndoles la vida imposible. Y sus víctimas, a base de humillaciones más o menos explícitas, pasan de venerarlas a odiarlas. ¿A que os suena todo esto, queridos amigos? Es que esto pasa mucho, oh, claro que lo hace: sobre todo, en los telefilmes de sobremesa de Antena 3. ¿Que no?


Pero aquí Christa no es la jefa de las animadoras ni mucho menos. Se limita a ser una cría atractiva, flaca y descarada, muy descarada, y que cae bien a todo el mundo. Y la buena de la historia (porque por si había alguna duda, los personajes de esta novela pecan de maniqueísmo extremo), es la burguesita, estudiosa y tímida Blanche, tan poco segura de su aspecto y tan discreta vistiendo, que cuando en un descacharrante momento de la trama ambas crías se quedan en paños menores, Christa descubre que su "enamiga" tiene pechos prominentes. En fin...

La novela es tan corta que no voy a contar cómo se juntan las dos muchachas ni cómo la pájara de la Christa cae tan bien a los padres de Blanche que acaba prácticamente instalada en su casa y casi la sustituye como hija: una hija mejorada. Vamos, más que anticristo o súcubo, en pocas páginas la chavala se erige en una vampiresa emocional de tomo y lomo. Pero la buena de Blanche no tiene ni un pelo de tonta y jugará a los detectives para vengarse de la maligna...


Y lo dejamos aquí. Rápida, curiosa, llena de nothombismos..., pero lo sigo diciendo: los libros de la peculiar A.N. podrían estar mucho mejor y dejar mucho más poso si la excéntrica dama belga metiera más horas de curro. Pero es mi humilde opinión, claro...


Au revoir!


También de Amélie Nothomb: Metafísica de los tubos, Estupor y temblores , Biografía del hambre , Viaje de invierno

viernes, 6 de abril de 2012

Zoom: "La cámara sangrienta", de Angela Carter

Idioma original: inglés
Título original: "The Bloody Chamber"
Año de publicación: 1979
Valoración: muy recomendable

Todavía sigo masticando "La cámara sangrienta", relato que da título a La cámara sangrienta y otras historias, cuando abro Blogger y hago click en "Nueva entrada": este potente cuento de Angela Carter, denso como la miel pero sin la dulzura de esta, persiste entre los dientes de la memoria y se atasca en el esófago por el que se precipitan todas esas lecturas que nos han resultado una pérdida de tiempo.

La joven protagonista de la historia nos narra en primera persona el comienzo de su unión con un marqués francés -mucho mayor que ella- sobre la que se ciernen terribles y oscuros presagios. Después de la boda en Inglaterra se trasladan a Francia al castillo donde nació su esposo y que lleva en su familia generaciones. La descripción del lugar (me) recuerda inequívocamente al Monte Saint-Michel: el castillo se alza en un islote que queda desgajado del continente según el capricho de las mareas.

Las cosas no marchan bien desde el primer momento. Su marido, a quien atribuye continuamente cualidades animales (tiene una "figura leonina" y una "melena oscura"), pasa de resultar amenazador a violento, y su rostro inexpresivo parece una máscara inescrutable. En el lecho nupcial, rodeado por infinitos espejos que proyectan la escena como si fuera otra persona quien la estuviera viviendo, "su comprador desenvuelve el paquete de la ganga recién adquirida", y ella se siente "desnuda como una chuleta de cordero".

De pronto, su esposo es llamado a atender ciertos negocios en Nueva York y la abandona en mitad de la luna de miel, dejándola con los criados y un pesado manojo de llaves: tiene el acceso permitido a cuanta puerta o cajón abran todas ellas… menos una. Así, le tiende una trampa en la que está abocada a caer. Los horrores que descubre en esa "cámara sangrienta" precipitan un desenlace que mantiene al lector en vilo hasta la última página.

La Bella y la Bestia, Caperucita Roja, el mito de Adán y Eva… son solo algunas de las referencias que se conjugan para llevar más allá esta historia en cuya superficie encontramos intriga y horror, pero en cuyo fondo laten, de modo rayano en la alegoría, temas como el arrollador poder de la solidaridad femenina o la subyugación de la mujer al hombre (no en vano la joven recibe una asfixiante gargantilla de rubíes, "choker", en inglés: igual es paranoia mía de-formación profesional, pero la palabra se parece demasiado al verbo "to choke", que significa ahogar o estrangular). Nada queda al azar, ningún adjetivo es casual en este poderoso relato de Angela Carter que hay que degustar con mucha atención.

También de Angela Carter: Zoom: "El señor León, enamorado" y "La prometida del Tigre"

* Las maravillosas ilustraciones, a las que Google me condujo en Su infinita sabiduría, son obra de Benedict Mayer.

jueves, 5 de abril de 2012

June Crespo: Escanografías

Idioma original: castellano e inglés
Fecha de publicación: 2010, 2011
Valoración: recomendable

Me doy cuenta de que todavía no hemos hecho una sola reseña de los llamados "libros de artista" en estos tres años de blog. Y eso que a mí me parece un género con futuro. En un momento en que los libros electrónicos empiezan a despegar, creo que aquellos libros impresos que en ningún caso se verán amenazados son aquellos cuya edición, en sí misma, ofrece cualidades que un mero volcado del texto a un e-reader no puede replicar. Los libros de artista son un buen ejemplo.

En este caso hablamos de dos volúmenes que recogen las imágenes oníricas e inquietantes que la artista June Crespo denomina "escanografías". El término remite a la manera en que se han producido muchas de ellas: por medio de un escáner digital. Crespo sitúa sobre el escáner imágenes y objetos, y experimenta con las posibilidades de un aparato que en nuestras casas y oficinas parece condenado a un uso neutro y funcional. Resultan imágenes que van más allá de lo fotográfico, envueltas en un cierto halo de misterio. Los objetos parecen flotar en el aire, cuando en verdad reposan sobre el cristal del escáner. A menudo lo que aparecen son máscaras, constelaciones de elementos que interpretamos como rostros, sin serlo. Sobre esto inciden los textos del editor, Peio Agirre.

El procedimiento de June Crespo podría decirse deudor de las rayografías de Man Ray y, en general, de todos los ensayos de fotografía sin cámara que se hicieron en las décadas de los 20 y los 30. Ray renunciaba al negativo e imprimía directamente la forma de un objeto sobre material fotosensible, logrando así una especie de ready made u objet trouvé surrealista en fotografía. Las series de June Crespo que aquí se recogen son una inteligente adaptación de estos experimentos a la era digital y consiguen, además, una entidad estética propia que de por sí las legitima.

La imagen está tomada de aquí.

miércoles, 4 de abril de 2012

Colaboración: El arrancacorazones, de Boris Vian

Idioma original: francés
Título original: L'Arrache-cœur
Año de publicación: 1953
Valoración: está bien

Reseñar la novela El arrancacorazones de Boris Vian entraña cierta dificultad. Su lectura genera desconcierto a cada rato, ya que en ella se presenta una realidad de características cambiantes y oníricas, la sociedad es violenta e histérica y, sobre todo, el patrón de comportamiento de los personajes llega a límites que el sano y cuerdo lector no se puede imaginar. Encontrarle a todo ello un sentido es lo que hace al comentarista desgranarse los sesos. Sin embargo, pretender sistematizar algo no sistemático supone incurrir en un error.

De este modo, la asistematicidad y la irrealidad que Boris Vian nos presenta no siempre tiene que responder a una función simbólica, integrada en un corpus alegórico. Más bien habría que entender su intención como gamberra y provocativa. Imagínese al autor, mientras escribe la novela, riendo con su humor negro y macabro, a veces corrosivo y ácido. Riendo porque es consciente del engendro que crea en El arrancacorazones, rico en hechos, escenas e imágenes salvajes, grotescas, escatológicas y sexuales, que en su mayoría aluden a la teoría psicoanalítica y al ideario del inconsciente.

La novela empezará con la llegada de un psiquiatra a la casa en la que una mujer está pariendo; de esta forma, se engarzan las dos líneas generales de la narración, correspondientes a estos dos personajes, Jacquemort y Clémentine, que conviven paralelamente cada uno con sus preocupaciones. Jacquemort es la sátira del hombre existencialista: carece del todo de personalidad propia y sentido intrínseco, hasta tal punto que mediante su psicoanálisis quiere conocer tanto a alguien como para poder rellenar su hueco adueñándose del sentimiento y el pensamiento del otro. La maternidad deviene perversión en Clémentine quien, cuando nacen, se desinteresa por su trilliza prole, y transcurrido el tiempo limitará su existencia al cuidado de ella y a ser “buena” madre.

Todo un esperpentismo que Boris Vian transmite con un estilo curioso y, de nuevo, gamberro. Su estilo quizá sea el motivo de que su obra no se convierta en algo zafio: es ligero y repentino, se permite dar cambios bruscos, usar imágenes que chocan con las que el lector se espera, utiliza expresiones nada típicas y de cariz muy creativo, las descripciones de paisajes son deliciosas y coloridas. El juego y la modelación del lenguaje y el atrevimiento consciente del autor, se hacen patentes a cada capítulo.

En suma, El arrancacorazones resulta ser una novela entretenida, una rara avis para reírse, en la que es difícil hallar un sentido entero y armado durante todas sus páginas. Se tratan los temas de la maternidad y la búsqueda de sentido propio proponiendo unos monstruos de ellos. Tampoco la profundidad destaca a esta novela; no obstante, no es difícil encontrar un placer, mezcla de displacer, en las deformaciones irónicas, viciosas y surrealistas plasmadas, si en el fondo se es como Boris Vian un bizarro fetichista.