domingo, 15 de abril de 2012

Mario Vargas Llosa: Conversación en La Catedral

Idioma original: español
Año de publicación: 1969
Valoración: Muy recomendable

Este blog en general, y yo en particular, teníamos una deuda pendiente con Vargas Llosa: no podía ser que del flamante último Premio Nobel en lengua española solo hubiéramos reseñado dos de sus obras, y de las más recientes (El sueño del celta y La fiesta del chivo), obviando sus primeras obras, consideradas las mejor de su producción, tales como La ciudad y los perros, La casa verde o esta Conversación en La Catedral, o aquellas otras más ligeras y divertidas como La tía Julia y el escribidor o Pantaleón y las visitadoras.

Así que aquí voy yo a desfazer el entuerto lanzándome a reseñar una de las obras maestras de Vargas Llosa, esta Conversación en La Catedral que es por méritos propios uno de los hitos fundamentales del boom de la literatura latinoamericana. Y de hecho esta novela tiene algunas características representativas del boom: experimentalismo narrativo (varios tiempos, varias voces, varias tramas), contextualización histórica, preocupación social y política... Nada de "realismo mágico", pero es que el boom es mucho más que "realismo mágico".

En Conversación en la Catedral se utiliza la excusa de un encuentro ocasional entre Santiago Zavala (hijo de un señorito de Miraflores, el barrio más elegante de Lima) y su antiguo chófer Ambrosio para, a través de sus recuerdos y relaciones, presentadas de forma fragmentaria y anacrónica, reconstruir globalmente un periodo de la historia de Perú: la dictadura de Manuel Odría (1948-1952). La combinación de las versiones de la historia de Zavalita y Ambrosio, con sus respectivos círculos sociales, permite al escritor reflejar la realidad peruana en su totalidad, desde las fiestas de alta sociedad hasta los "bulines" (burdeles) más lóbregos de la capital; desde los movimientos estudiantiles hasta las corruptelas que rodean al Presidente Odría (que sin embargo nunca llega a aparecer en la novela).

Conversación es una novela compleja; el lector debe desentramar la red de saltos temporales no marcados ni lingüística ni tipográficamente, acostumbrarse a pasar en dos líneas del bar "La Catedral" donde conversan Zavalita y Ambrosio, a la casa del corrupto Cayo Bermúdez cinco años antes, y de ahí a un burdel dos años más tarde, etc. Es un juego narrativo exigente, pero una vez que se entra en él se sigue con cierta facilidad.

Lo que se echa de menos, por lo menos yo lo echo de menos, es un punto más de fantasía, tanto en la creación de situaciones como en el propio estilo, que pocas veces nos ofrece chispazos atrevidos o sorprendentes. Sé que no se trata de comparar y elegir (¿a quién quieres más, a tu papá o a tu mamá?), pero si tuviera que comparar y elegir, me quedo mil veces con García Márquez, que ha demostrado que se pueden escribir novelas técnicamente perfectas, con un estilo impecable, y que te dejen además con la boca abierta. Pero vamos, que Vargas Llosa también es un grandísimo escritor, y un más que digno premio Nobel, por más que su designación levantase algunas ampollas sobre todo por sus posturas políticas.

También de Vargas Llosa: El sueño del celta y La fiesta del chivo

4 comentarios:

Anónimo dijo...

No es fácil de leer, pero merece la pena. Hace que te sumerjas en el Perú de los años 50.

Anónimo dijo...

“Chispazos atrevidos y sorprendentes”?

Este es el meollo del asunto, el punto crucial del porque solo le pones “muy recomendable” y no lo que debería ser “imprescindible”.
Empiezo: para mi esta no solo es la obra maestra de Vargas llosa sino que es de las grandes novelas de la literatura universal junto con la monumental “guerra del fin del mundo”.
Ciertamente no es casualidad que a diferencia de las otras obras “de valor histórico”, como sueles referirte a las demás novelas del Boom- Cortázar, Asturias, fuentes-, a la obra de Vargas llosa le confieres un nivel mayor. Eso es porque este novelista, sui generis para estas comarcas, le doto de literatura, – verdadera literatura, recalco- y no simple artificio o espectáculo verbal, a cada una de sus grandes novelas. A mi gusto Vargas llosa, con impecable lenguaje clásico, sin muchos aspavientos barrocos, se nos presenta como el novelista por excelencia. Aquel linaje de novelistas del XIX que estuvieron dispuestos a someterse a sacrificios para conseguir la novela total, ambiciosa y de múltiples lecturas. A mí me parece un lujo esa síntesis de las virtudes decimonónicas y modernas.

Lo que creo que ocurre, Santi, es que esos “chispazos “que tanto - demasiado- utilizo García Márquez no se lo puedes pedir al realista Vargas llosa como no se lo puedes pedir, a mi parecer, ni Melville, ni Flaubert, ni Tolstoi (ahora se entiende ese peregrino disgusto – para mí lo es- por moby dick o ese recelo hacia guerra y paz)

A mi me ocurre lo contrario. Cien años de soledad no puedo tolerar una segunda lectura – sobre todo desde el capítulo XI-bien lo dijo Borges “le sobran 50 años”.
No sé si este es un libro que está destinado, como lo dijo un crítico literario cubano en Letras libres, a ser una buena lectura juvenil. Diré que esa novela es una obra maestra pero que a mí, luego de descubrir a Borges, onetti, Rulfo- grandísimo Rulfo- , lamentablemente no me acompaño en mi viaje literario. Lo mismo le ocurre a Antonio muñoz molina, asi que no estoy solo.

Pdta:
Estoy convencido de que es una grandísima falacia suponer la existencia de “la mejor novela latinoamericana”. Es una superchería.
“cien años” no es superior que la genial “la vida breve” ni mejor que “pedro paramo”- que soporta todas las relecturas que se pueda hacer- ni la colosal “guerra del fin del mundo” puede ser opacada por estas tres obras. Creo que la única novela que puede ensombrecer a todas es el quijote, no más.

Y sin embargo, libro por libro, coincido con andres neuman, en que Vargas llosa es el mayor novelista contemporáneo en español

un saludo

Eugenio dijo...

Esta novela es realmente extraordinaria. La mejor de Vargas Llosa y una de las mejores novelas de todos los tiempos. Sinceramente, creo que el autor de la reseña no tiene lo que se necesita para reseñar con justicia una novela de esta magnitud.
Para hacer un correcto análisis de un libro de este nivel, se necesita lectores avanzados con una inteligencia por encima del promedio.
Solo al analizar la estructura de la novela uno se da cuenta de que la novela es muy superior a cualquiera de Gabriel García Márquez.
Sin duda, una novela imprescindible. Cualquier otra calificación es casi un sacrilegio.

Lalo Navarrete dijo...

Ey tranquilos, par de pedantes. Esto es una humilde reseña corta de un blog de internet que solo pretende dar su opinión sincera, no pretende sentar cátedra ni hacer una disquisición completa sobre la obra. Bajaos un poco del pedestal en el que os creéis que estáis, con esas pseudo-afirmaciones de crítico literario soberbio.
"Sin duda, una novela imprescindible. Cualquier otra calificación es casi un sacrilegio." Madre mía, ¿no sois un poco mayores para decir estas tonterías? Me parece muy bien que deis vuestra opinión, pero no hace falta hacer tanto el ridículo.